Connect with us

Salud

Lactancia materna: hasta cuándo se debe sostener este vínculo y qué tipo de placer causa

Se gestó el debate de: “¿Hasta cuándo hay que dar de amamantar a los bebés?”, la puericultora Romina Cappanera y la psicóloga Beatriz Goldberg, quienes nos brindaron información sobre el tema.

Araíz del debate que se generó en el piso de El Diario de Mariana cuando Juana Repetto confesó que sigue amamantando a su hijo Toro de 3 años y la psicóloga clínica especialista en familia Elvecia Trigo, aseguró que en esa edad se genera un placer sexual en el niño, se abrió lugar a esta pregunta: ¿Hasta cuándo la madre debe darle la teta a los hijos?

Si bien Trigo manifestó que le “parece bien que cada mamá con su familia decida los pasos sucesivos que va a ir dando este hijo”, sostuvo que “no es cierto que no haya una reacción erótica en el momento de la succión. Por supuesto que ese acto es erótico, y el bebé tiene placer, y la mamá tiene placer”.

Mariana Fabbiani, conductora del programa, opinó que “ese no es un placer sexual, sino otro tipo de placer por el vínculo”, y Trigo fue elocuente: “Perdón, es un placer sexual. Cuando hablamos de sexual no hablamos de genital, hablamos de otra cosa. De ese placer que siente la madre cuando da la teta. Y hay una cosa erógena”.

Entonces… ¿Hay placer? y ¿Hasta cuándo hay que amamantar al niño? “Antiguamente el pecho se daba hasta los 7 años, por una cuestión de alimentación. Hoy por hoy UNICEF aconseja que es ideal hasta los 3 años. Se puede extender a los 4 años si la madre lo desea, pero más no es aconsejable”, detalló Romina Cappanera, puericultora egresada de ACADP.

“La libre demanda (para tomar la teta) es normal en el primer año de vida, aunque no debe ser mecánico ni extenderse a más de los 3 años”, especificó por su parte Beatriz Goldberg, licenciada en psicología clínica.

Además detalló que a partir de esa edad se comienza a generar cierta dependencia donde el niño interpreta que eso es “lo normal, lo natural”, por lo que el vínculo de amamantamiento debería empezar a cortarse.

Este último “se da solo durante un tiempo, después la relación madre e hijo se debe construir desde otro lado”, precisó la licenciada afirmando que “hay muchas formas de dar afecto sin dar de amamantar”.

Dicho vínculo de apego va cambiando a lo largo de los años, “al recién nacido se lo protege dándole la teta, en términos de salud, porque con la leche materna se le generan anticuerpos”, indicó Cappanera.

Si bien este nexo “es irreemplazable, no quiere decir que aquellas mujeres que no tengan el deseo le generen un trauma al bebé”, manifestó también la puericultora llevando un manto de tranquilidad a aquellas madres que no quieren o no pueden darle el pecho a sus bebés.

En cuanto al placer, “sí, se siente placer, porque es placentero. Se puede llegar a sentir algún tipo de contracción o síntomas inherentes a cuando te estimulan los pezones, pero en ningún punto es un placer sexual”, sostuvo Cappanera a la vez que explicó que los adultos, en este caso la madre, “tenemos la posibilidad de ver dónde ponemos la libido y de darnos cuentas de la situación”, es decir, “sabemos dónde ubicar ese placer que se genera” y que en tal caso, “la connotación sexual se la damos los adultos”.

¿Qué pasa con lo niños? “El despertar sexual de los nenes se da a partir de los 4 años”, indicó Cappanera, y siguiendo esta línea destacamos lo que remarcó Goldberg cuando dijo que si bien el nene no se excita al tomar la teta, a partir de los 3 o 4 años empieza a desarrollar el complejo de edipo, por lo que es el momento para ponerle fin al período de lactancia materna, porque además: “Desde los 3 o 4 años el nene tiene mucha consciencia y el pecho de la mamá queda demasiado fijado emocionalmente, queda un registro”.

Salud

Embarazadas que consumen paracetamol podrían tener hijos que sufran TDAH

El paracetamol consumido durante el embarazo podría generar efectos como hiperactividad o mala conducta y actitudes en los niños.

¿Es seguro consumir paracetamol en embarazadas? Esta es la nueva incógnita de las mujeres que están por tener un bebé ya que según nuevos estudios, la droga podría tener consecuencias negativas sobre los niños.

Siempre hay un porcentaje de los medicamentos que llegan al feto a través de la placenta y eso es lo que puede generar algún daño o incluso (en un extremo) la muerte. Por eso, los especialistas recomiendan evitarlos al máximo a pesar de que haya algunos más “permitidos”.

Dentro de los permitidos está el paracetamol. Este analgésico generó nuevas dudas a partir de un estudio realizado en la Universidad de Bristol. Los investigadores encontraron una “correlación” entre dos resultados.

Por un lado se consultó a las madres que habían consumido la droga y por otro se observó (a pequeños entre 6 meses y 11 años) la atención, sus conductas y la hiperactividad entre otras cosas.

Tras una comparación de resultados, los investigadores encontraron un vínculo entre el uso de paracetamol durante el embarazo y niños que padecen Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Un estudio Israelí publicado por American Journal of Epidemiology el año pasado, mostró que una exposición prolongada al paracetamol aumentaba un 30% el riesgo de que el niño padezca TDAH (en comparación a las que no lo tomaban).

 

La Organización Mundial de la Salud recomienda no consumir fármacos de ningún tipo durante el embarazo. Podrían variar las restricciones según la etapa de gestación en la que se encuentra la madre.

Elkin Muñoz, médico y director en un hospital de España dice: (Los fármacos) pueden influir en la placenta, generando en el futuro bebé problemas como bajo peso al nacer o un menor desarrollo. Pueden ocasionar partos prematuros debido a un mecanismo de contracción de los músculos del útero”.

A pesar de los resultados obtenidos, por el momento los médicos no afirmaron que el paracetamol hace mal sino que podría generar estos efectos. Es decir, que se puede consumir pero siempre bajo el control de un especialista ya que tal vez en un futuro se compruebe que tiene efectos negativos sobre el feto.

Sigue leyendo

Salud

Logró bajar 20 kilos en 16 semanas eliminando las papas fritas y la cerveza

Paul cree que su historia puede inspirar a otros a “saltar del sillón”. Cómo fue su cambio de hábito y estilo de vida.

Paul Harrison, de 41 años, tenía cierto sobrepeso que lo preocupaba, pero no hacía nada para sentirse mejor. Una tarde se vio sentado en el sillón del living rodeado de latas vacías de cerveza, envoltorios de chocolates y paquetes de papafritas, cuando decidió que había llegado a un límite y tenía que hacer algo.

Cortó con la rutina poco saludable que venía manteniendo y se anotó en un gimnasio cercano con el objetivo de cambiar su estilo de vida.

Luego de 16 semanas, Paul había perdido 20 kilos que eran la diferencia, en su caso, para sentirse en plenitud. Pasó de pesar 107 kilos a menos de 86. Aseguró que toda su familia se vio beneficiada con el cambio, y que todos salen a caminar juntos. Inclusive propuso que cada vez que sus hijos quieran jugar con la consola de videojuegos, antes deberían salir a hacer un poco de footing.

“Solo vivía de comida rápida. Siempre comía sobre la marcha: si tenía hambre, me paraba en una estación de servicio y me compraba algo de chocolate o unas papas y seguía camino a casa. Vivía comiendo snacks como éstos todo el tiempo, y tomaba demasiada cerveza”, detalló.

Louise, su esposa, decidió acompañarlo al gimnasio y allí ambos recibieron un plan conjunto de nutrición y además de una rutina de entrenamiento cada semana. Descubrieron que no sólo su cuerpo estaba cambiando para mejor, sino que además su mentalidad era otra.

El lugar que antes ocupaban las comidas con grasas o los snacks, ahora lo llenaban carnes magras, pescado y muchas verduras y frutas.

Paul cuenta que luego de las primeras dos semanas de gimnasio pudo comprobar el efecto positivo que generaba el cambio de hábito y esto lo motivo a seguir adelante. “Sólo hay que saltar del sillón y avanzar”, concluyó.

Sigue leyendo

Salud

Tiene diabetes, iban a amputarle un pie y tuvo que bajar 100 kilos para evitarlo

Sumaba más de diez mil calorías por día, llegó a pesar 197 kilos y le diagnosticaron diabetes tipo 2. El increíble antes y después de un hombre que hoy dice que volvió a vivir.

George Middleton sabía que necesitaba cambiar drásticamente su vida. El abogado, de 31 años, se había convertido en un adicto a los locales de comidas rápidas. Almorzaba una hamburguesa grande de un cuarto de libra, una doble con queso, una simple con queso, papas fritas, un milkshake grande y dos postres de hojaldre rellenos de manzana en cada sesión.

Ingería unas 10.000 calorías por día, cuando el consumo recomendado para hombres de su altura y edad es de 2000 a 2500. Este hábito le causó graves problemas de salud. Presión arterial alta, desórdenes psicológicos y apnea del sueño son solo algunas de las complicaciones que presentó al seguir semejante dieta.

Un día tuvo que enfrentarse con la realidad de que si no cambiaba sus hábitos las consecuencias iban a ser irreversibles. Durante un chequeo de rutina los médicos fueron muy claros: le dijeron que su diabetes tipo 2 lo ponía en riesgo de que le amputaran un pie.

Esta advertencia lo decidió a hacer algo con respecto a su peso. George comenzó a caminar 8 kilómetros por día alrededor de su barrio y después de un tiempo, perdió 100 kilos.

Según contó al diario The Sun, comenzó a perder el control después de graduarse de la universidad, cuando empezó a buscar trabajo y lo angustiaba el sentirse perdido entre tantas opciones que no lo terminaban de convencer. Así, como suele suceder -en sus palabras- a tantos jóvenes a los veinte años, se volvió cada vez más infeliz y la única forma en que creía que podía encontrar consuelo era ahogando sus sentimientos en cantidades extremas de comida.

“Quería ser abogado desde los cinco años. Me encantaba la ley y mi educación, pero la vida de un joven en la universidad puede ser como una burbuja y al salir me encontré con luchar con las realidades del mundo“, expresó al medio. “Es una época en que el suicidio entre los hombre es relativamente frecuente y siento que yo podría haber entrado en esa estadística”.

Empezó a comer muchos productos altos en grasas y azúcares y se volvió tan obeso que no podía pesarse en balanzas comunes ni comprar ropa en cualquier lugar. Su salud se deterioraba visiblemente y la vergüenza de ser visto en público deterioró tanto su salud mental como sus relaciones personales.

“Perdí a muchos de mis amigos”, agregó. “Me invitaban a reuniones y nunca iba. No fui al casamiento de mi hermana, ni al de mi mejor amiga”. Me mantuve recluido durante seis o siete años”.

Después de enfrentar la amenaza de la amputación del pie, George decidió cambiar su vida: “Mi médica me sentó y me dijo: ‘¿te gusta tener dos pies?’ Cuando le dije que sí, ella me advirtió que estaba en peligro de perder uno si no hacía algo con mi peso. Esa fue la principal llamada de atención para mí”.

George, que usaba camisas XXL , se inspiró en videos de YouTube de entrenadores físicos y en algunos de los íconos de Hollywood como Will Smith, fanático del running, en los que encontró la motivación que necesitaba para empezar a mover su cuerpo. Así logró bajar cien kilos en dos años haciendo caminatas de 8 kilómetros todos los días. Después de que su hermana le dio un FitBit como regalo, George comenzó a medir sus pasos y se embarcó en caminatas de dos horas por el parque de su barrio. También eliminó los snacks poco saludables y comenzó a comer alimentos de mejor calidad nutricional.

Ahora cada día su plan alimentario consiste en cereales y frutas para el desayuno, sardinas y tortillas para el almuerzo y un pollo salteado para la cena. También comenzó a volver caminando de hacer sus compras en el supermercado tres veces por semana. En lugar de ir en auto, carga las bolsas con sus brazos, construyendo algo que él llama “fuerza funcional”.

Caminar fue muy importante para mí. Tuvo un impacto masivo. Realmente me encanta caminar, es mi motor de cada día”, declaró George. Durante el proceso, mientras bajaba de peso y se sentía mejor, George comenzó a ir a más eventos y conoció a su novia, Heather, de 27 años, que trabaja en un vivero. Actualmente, brinda charlas en escuelas, y además de prepararse para obtener un diploma de Nivel 3 en entrenamiento personal, espera hacer apariciones en televisión como un medio para inspirar a tantas personas como sea posible. También planea convertirse en un entrenador personal para motivar y acompañar a otros en sus propios viajes hacia lograr el peso adecuado.

Fuente: TN.com.ar

Sigue leyendo

cotización del dolar



Nuestro Clima

El tiempo – Tutiempo.net

Advertisement

Facebook