Salud
La menopausia dejó de ser un tabú: las mujeres comparten sus experiencias y derriban mitos
“Fueron dos años de incertidumbre. Recurrí a distintos especialistas, hasta me hicieron una tomografía computarizada para escanear mi cabeza, y el resultado fue negativo. Dos años con lagunas mentales, y ningún médico enlazó mi edad con el síntoma y que esto podía ser parte de mi climaterio, que fue finalmente el diagnóstico”.
Este es el relato de Miriam de Paoli, profesora universitaria, pero es también el de muchas mujeres que no encuentran en el sistema médico respuestas para entender y ser acompañadas durante su climaterio.
Miriam siempre había caminado por el mundo de la comunicación, y por eso le resultó natural compartir sus sensaciones y experiencias en las redes. Así, junto con Milagros Kirpach, orgánicamente fundaron No Pausa, una comunidad para hablar sobre qué les pasa a las mujeres cuando dejan de menstruar. Una iniciativa que se transformó en una startup con la incorporación de Eliana Bracciaforte y ya tiene proyección regional, con presencia en Chile, Uruguay y desembarcando en Brasil.
Lo cierto que es que fueron pioneras en instalar conversaciones sobre esta etapa de la biografía hormonal de las mujeres en las redes. Hoy ya lideran una comunidad de más de 160.000 personas, y ofrecen servicios que van desde poder consultar a profesionales especializados en la menopausia hasta el MenoCheck, para que las mujeres puedan conocer cómo están. Además, esta evaluación recoge datos que serán la base para elaborar el primer estudio de climaterio y menopausia de la región.
“Durante ese tiempo en que no llegaba el diagnóstico, las respuestas de los médicos ponían la culpa en mí: que no sabía manejar el estrés, que trabajaba muchas horas. Mientras, el no saber qué me pasaba aumentaba mis pensamientos negativos. Por eso No Pausa nace para que sea una red informativa, pero luego empezamos a desarrollar soluciones que eran demandadas por las mismas mujeres que nos seguían”, relata de Paoli.
Climaterio, menopausia, qué me pasa
Aunque en la Argentina no hay números, la conversación en redes sobre el climaterio y la menopausia viene en aumento. Basta con contar que solo en España este tema creció desde la pandemia casi en un 70%, según un informe de la compañía de salud Asisa.
¿Por qué sucede esto? Es que a nivel global las mujeres reportan sentirse solas cuando empiezan a experimentar esta etapa. Hasta cuesta sumar el tema a la conversación en grupo de amigas. Y las dudas son más que las certezas.
Entonces, vale la pena iniciar por definir conceptos. “El climaterio es el período de transición que abarca varios años, en el que se experimentan los cambios hormonales previos y posteriores a la menopausia, que conlleva a la presentación de sintomatología. Mientras que la menopausia, es el nombre que se le da al momento específico en que la menstruación cesa por completo. Es solo una fecha en la etapa del climaterio”, explica Dra. Alejandra Belardo (M.N. 78.361), jefa de la secciones Endocrinología Ginecológica y Climaterio del Servicio de Ginecología del Hospital Italiano de Buenos Aires.
“El climaterio suele ocurrir entre los 45 y los 55 años, aunque puede variar. Se caracteriza por la disminución de las hormonas femeninas, especialmente el estrógeno que genera ciertos síntomas que serían las señales que nos indicaría que una mujer está entrando en esta fase”, dice Belardo
El detalle de los síntomas es:
- Irregularidades menstruales: Los ciclos pueden volverse más cortos, más largos, abundantes o escasos.
- Sofocos y sudoración nocturna.
- Cambios en el sueño: Insomnio o dificultad para conciliarlo, o despertares nocturnos frecuentes que interrumpen el sueño.
- Cambios de humor, como irritabilidad, tristeza o ansiedad.
- Disminución del deseo sexual.
- Sequedad vaginal, que produce dificultad para tener relaciones sexuales.
- Aumento de peso.
- Niebla mental.
“Es importante señalar que cada mujer puede experimentar el climaterio de manera diferente, mientras algunas pueden tener pocos o ninguno de estos síntomas, a otras les llega a afectar su calidad de vida”, resalta Belardo.
En este sentido, Sandra Magirena, médica ginecóloga (M.N. 65.130) y autora de “Regreso a mí. Vivir una menopausia consciente”, recomienda que “la mujer consulte a su médico de cabecera, el de confianza. Si te venís atendiendo con tu ginecólogo o ginecóloga de toda la vida tendrías que verlo con ese profesional. En caso de que no pueda manejar alguno de los aspectos que la atraviesan, entonces será la derivación al especialista que se formó en ese tema. El que conoce tu historia clínica, el que sabe tus tendencias, será el que mejor te podrá orientar”.
Esta especialista reconoce que está cambiando el modo en que vemos y abordamos la menopausia hoy. “Dentro de la ginecología, mi especialidad es la infanto-juvenil; sin embargo, a partir de haber escuchado historia de mujeres y de notar una suerte de vacío en la transición a la menopausia, y lo que me pasó en mi propia transición, es que empecé a prestar más atención en la consulta. Así nació el libro, durante la pandemia. Después hubo un boom en la visualización del tema de la menopausia, con altibajos, con gente que la romantiza, que la demoniza. Pero está bueno, porque se empezó a hablar del tema y salió del tabú de que se trata del fin de la vida de la mujer, como un drama existencial”, describe Magirena.
En todas las pantallas
Cuando Drew Barrymore tuvo un sofoco al aire y lo expresó abiertamente en una entrevista en vivo, su actitud llegó a la portada de muchos medios mundiales. El animarse a hablar de los síntomas de la menopausia parecía romper una barrera más, aunque aún queda trabajo por hacer.
Hoy en las redes los posteos sobre climaterio y sus pormenores se comparten. En Las pibas dicen, programa de Blender conducido por Julieta Ortega, Rosario Ortega, Ana Paula Dutil y Fernanda Cohen, el grupo de amigas bucea por distintas temáticas inherentes al género. En una de las ediciones se propusieron hablar sobre la vida de las mujeres después de los 50, y ahí con la humorista gráfica Maitena como invitada, el climaterio obviamente fue uno de los tópicos abordados.
“Es verdad que no se hablaba de la menopausia, y ahora se empieza a hablar, mal y bien. Tuve esos calores que te atraviesan, y en esa época salía con una persona más joven, que no se daba cuenta que yo tenía la menopausia. Y me decía: qué caliente que eres. Yo no decía nada, pero de repente, 3 am era un fuego”, contó divertida.
A su vez, por antecedentes familiares, Julieta Ortega sumó que pudo empezar a tomar calcio a tiempo, a lo que sumó magnesio y colágeno. “Dejar de menstruar me pareció la mejor noticia”, resumió.
Eugenia Tobal y la influencer Nana In Seúl son otra dupla que se mete en el tema desde su podcast Desde Otro Lugar. “Nunca estuve tan confundida en mi vida. No sé si estoy perimenopaúsica, premenopaúsica, menopaúsica creo que todavía no, pero entrando. Tengo calor, tengo frio. No duermo, sí duermo”, empieza así Tobal uno de los episodios dedicado a la temática.
“Me dijeron: vas a entrar en una etapa de oro, pero hay que atravesar un túnel”, se sinceró Tobal, a lo que su compañera respondió: “Creo que la menopausia y la vejez era de antes, ahora no”. Sus seguidoras festejaron el abordaje de este tema, que también abrió un espacio para que muchas mujeres se animen a contar sus propias experiencias con el climaterio, y sentirse acompañadas.
También en dupla, las periodistas Mariana Carbajal e Ingrid Beck idearon Encendidas, la primera serie de podcast para derribar el tabú de la menopausia, tal como ellas lo definen. Por supuesto, también están en Instagram, donde en poco tiempo reunieron a más de 11 mil seguidoras, y ya dejan entrever que llegarán a los escenarios. Es que en las tablas también se habla de menopausia (y se comparte en redes). Como lo hacen Las chicas de la culpa, especialmente Natalia Carulias que se anima a reírse sobre las lagunas mentales, contando cómo puede empezar una conversación y olvidarse al instante sobre qué estaban charlando.
El climaterio y el trabajo
Según un informe elaborado por No Pausa, 9 de cada 10 mujeres siente alguno de los síntomas nombrados. Claro está, estos también pasan durante el horario de trabajo. “Es por esto que le ofrecemos a las empresas la oportunidad de acompañar a sus colaboradoras durante esta etapa de la biografía hormonal. Muchas compañías ya están presentes en otros momentos, como durante la maternidad, los tratamientos de fertilidad asistida, y es bueno que puedan estar en los momentos del climaterio también”, dice Milagros Kirpach.
Esta emprendedora, resalta que en otros países estas acciones ya están avanzadas. “En el Reino Unido, por ejemplo, un 40% de las empresas ya tienen un acompañamiento para las mujeres en esta etapa de la vida”.
Al mismo tiempo, cuenta que en la Argentina hay interés por el tema, pero que muchas veces las propias mujeres no quieren quedar como las “embajadoras” de la movida dentro de la compañía por miedo de ser consideradas viejas.
Y así como se debe abordar qué pasa en el trabajo, el climaterio también ofrece oportunidades para innovar. Es el caso de Andrea Sgarbi, fundadora y CEO de Inner Beauty & Health, una startup uruguaya que diseña, desarrolla y comercializa suplementos nutricionales para mujeres.
“Hay oportunidad de crear algo nuevo para ayudar a las mujeres a transitar esta etapa de la mejor forma posible; sentirse bien, con energía, no tener que atravesar mucha sintomatología. Podemos tener herramientas nutricionales que nos acompañen, y así surgió la idea de desarrollar dos fórmulas bien específicas para el climaterio, o sea, mujeres más 40, porque la realidad es que el cuerpo empieza de a poco a generar cambios hormonales, y lo vamos sintiendo. Y tenemos que encontrar soluciones para sentirnos mejor. Lo hicimos junto a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Uruguay, y estarán disponibles ya en abril”, adelanta Sgarbi.
Climaterio, menopausia: fin, transición o comienzo. Como toda etapa, es vital informarse para poder adaptarse y que cada mujer viva su propia experiencia de la mejor manera.
Fuente: TN
Salud
Cómo aprender a distinguir el estrés de la ansiedad
La ansiedad es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando se perciben peligros reales o percibidos y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Además, hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos.
Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que esta sea proporcional al estímulo que la desencadena, pero es una señal de alarma que, si se prolonga en el tiempo sin motivo aparente, nos está avisando de que tenemos algo que revisar en nuestra vida.
En la actualidad, es común escuchar frases como “es que esto me da ansiedad” o “qué ansiedad me da tanta espera”. Si bien es verdad que conocemos mejor ciertos estados mentales que antes se agrupaban bajo otras denominaciones, en muchas ocasiones usamos mal los términos ansiedad y estrés.
La psiquiatra española Ana Isabel Sanz, especializada en trastornos afectivos y ansiedad, explica el estrés como el proceso de activación fisiológica derivado de la valoración de una demanda externa y la percepción de nuestros propios recursos para afrontarla.
“Cuando percibimos que la exigencia de una situación externa supera los recursos de que disponemos para hacerle frente, el organismo pone en marcha toda una cadena de respuestas ‘excepcionales’. Entre ellas, la activación de eje hormonal que conecta el cerebro con las glándulas suprarrenales y cuyo protagonista principal es el cortisol”, dijo.
En la actualidad, el estrés constituye una respuesta adaptativa y necesaria para responder a los diferentes requerimientos de nuestra vida: un ascenso laboral, un examen, el aprendizaje de una nueva competencia, un evento social, el inicio de la convivencia con una pareja, la enfermedad propia o de un ser querido. No es una respuesta patológica y solo lo será cuando se prolongue en el tiempo o en condiciones desfavorables (situación personal de vulnerabilidad, falta de apoyo, condiciones negativas del entorno laboral, social o familiar).
Los matices de la ansiedad
Cuando la respuesta de alarma o de lucha no obedece a un reto concreto, sino a un estímulo que se percibe como amenazante internamente sin correlación con un hecho real concreto, es cuando aparece la ansiedad. Las respuestas pueden ser parecidas a las que caracterizan el estrés (activación fisiológica con aceleración del ritmo cardíaco, cambio de la frecuencia y profundidad de la respiración, aumento generalizado de la tensión muscular, emociones dominadas por el miedo), pero el estímulo es distinto, señaló la experta.
La psicóloga indicó que la ansiedad no suele identificarse en el entorno, sino en nuestro mundo interior: anticipamos amenazas futuras que son suposiciones o hipótesis acerca de posibles problemas futuros que construye nuestro cerebro en base a distorsiones de nuestra cognición.
Por otro lado, en las redes sociales proliferan videos que alaban las bondades de determinados suplementos para combatir la ansiedad, pero Valeria Medina Rivera, neuropsicóloga española, dice que, pese a que existe una conexión real entre el intestino y el cerebro y que ciertas bacterias de la microbiota intestinal pueden influir en la regulación emocional, con el estrés o la producción de neurotransmisores como la serotonina, la investigación aún es limitada, por lo cual no se justifica el uso generalizado de suplementos como tratamiento principal.
“Es importante no caer en la automedicación ni minimizar síntomas que pueden requerir intervención clínica. En situaciones de estrés, puede ser útil consultar con un profesional sobre la posible utilización de suplementos, siempre de forma individualizada y supervisada”, explica. “La base del abordaje debe ser siempre incorporar estrategias de regulación eficaces en el día a día: técnicas de relajación, actividad física, planificación de tiempos y entrenamiento de atención plena”, expresó.
No minimizar la ansiedad
Sanz subraya que la ansiedad no tratada afecta de forma importante nuestro bienestar mental y físico, a la vez que puede llegar a convertirse en un trastorno crónico que nos incapacita personal, social y laboralmente e, incluso, puede complicarse con otros trastornos de la conducta, como la depresión, los trastornos de sueño y alimentación o el abuso de fármacos o de drogas. “Afecta nuestro bienestar básico. Suele iniciarse por alterar el sueño o la capacidad de alimentarse correctamente. Altera la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo en tareas complejas y cotidianas”, asegura.
Además, comenta que la ansiedad mantenida en el tiempo distorsiona nuestro estado anímico. Es la responsable de esos estados crónicos de irritabilidad, tristeza o desesperanza, que en casos complejos pueden llevar a deterioro del autocuidado e incluso a autolesiones y conductas de riesgo y que también alteran nuestra capacidad de relacionarnos socialmente y, con frecuencia, impactan en una limitación de nuestro contacto con otras personas y en la evitación de actividades laborales o lúdicas que implican salir del círculo donde nos sentimos seguros.
Trabajar la estimulación cognitiva con un profesional
El psicólogo es el que debe identificar si lo que nos pasa es ansiedad o estrés y Medina Rivera dice que la evidencia científica muestra que lo más eficaz suele ser combinar terapia psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual) con medicación, especialmente en los casos de ansiedad moderada a grave, pero hay otras herramientas que pueden ayudar.
“La estimulación cognitiva ayuda a entrenar ciertas habilidades mentales. Por ejemplo, aprender a frenar pensamientos repetitivos para reducir la rumiación o mejorar la planificación de tareas para aumentar la percepción de control y reducir la incertidumbre. Finalmente, trabajar la atención para potenciar técnicas de atención plena. También contribuye a desarrollar la flexibilidad mental para evitar la rigidez y adaptarse mejor a los cambios. Revisar y aprender de los errores permite ajustar la conducta sin caer en una vigilancia constante”, culminó.
Fuente: TN
Salud
Preocupación en los dermatólogos por el aumento de casos de brotes y picazón en la cara al usar el celular
Para muchas personas, el cuidado de la piel empieza y termina en el baño: limpieza, crema y algún sérum. Sin embargo, hay un objeto que toca las manos decenas de veces por día, va del bolsillo a la cama, pasa por mesas, transportes y bolsos y con frecuencia queda apoyado sobre la mejilla: el celular. Ese contacto repetido puede convertirse en un problema para la piel.
Aunque no existe un diagnóstico formal de “acné por celular”, sí aparece como una forma coloquial de describir un fenómeno que en la práctica se ve cada vez más.
El mecanismo no depende de una sola causa. Por un lado, la pantalla acumula grasa, sudor, restos de maquillaje, polvo y bacterias de las manos y de las superficies. Por otro, el calor del aparato y la fricción contra la piel pueden alterar la barrera cutánea y favorecer que los poros se obstruyan. A eso se suma que muchas personas se tocan la cara mientras usan el teléfono, lo que multiplica la transferencia de suciedad.
No siempre provoca acné, pero sí puede empeorarlo
“Cuando la pantalla se presiona contra la piel, especialmente en las mejillas y la mandíbula, esa acumulación de residuos puede transferirse a la piel”, advirtió Munir Somji, médico británico y fundador de DrMediSpa, en el Reino Unido. El especialista explicó además que los teléfonos “entran en contacto con nuestras manos, bolsos, maquillaje e innumerables superficies a lo largo del día”, por lo que la acumulación de grasa, bacterias y residuos es rápida.
En la misma línea, “algunos pacientes desarrollaron brotes asimétricos de acné en un lado de la cara”, señaló Derrick Phillips, dermatólogo británico consultor en Londres. Ese detalle no es menor: muchas veces los granitos o la irritación aparecen justo del lado en que se sostiene el teléfono durante las llamadas.
Los especialistas aclaran que el celular difícilmente sea la única causa del acné. Pero sí puede funcionar como un agravante en personas con piel grasa, sensible o con tendencia a los brotes. De hecho, el acné ya es de por sí un problema muy frecuente: revisiones epidemiológicas recientes indican que afecta aproximadamente al 85% de los jóvenes de 12 a 25 años, mientras que otra revisión ubica su prevalencia global puntual en torno al 9,4%.
Cuando el problema no es el acné sino una reacción en la piel
El segundo punto de alerta no tiene que ver con los poros, sino con la alergia de contacto. La literatura médica viene describiendo desde hace años casos de dermatitis asociados al uso de teléfonos móviles, sobre todo por exposición a metales como níquel y cobalto. Una revisión publicada en Dermatitis encontró 37 casos reportados de dermatitis alérgica de contacto relacionada con teléfonos móviles y señaló que los alérgenos metálicos, en especial níquel y cromo, fueron los más frecuentemente implicados.
Otro trabajo, realizado en Brasil y publicado en Contact Dermatitis, evaluó 20 modelos de celulares y detectó liberación de níquel en el 64,7% de ellos y resultados positivos para cobalto en varias partes del dispositivo, incluido el cargador en el 41,1% de los casos.
No se trata de un dato menor. La Academia Estadounidense de Dermatología estima que más del 18% de las personas en América del Norte es alérgica al níquel, uno de los desencadenantes más comunes de dermatitis de contacto.
En esos cuadros, la piel no suele mostrar “granitos” típicos de acné sino picazón, ardor, enrojecimiento, descamación o una especie de eccema en la zona que entra en contacto con el aparato. En algunos casos, el problema aparece cerca de la oreja, en la mejilla o incluso en las manos.
Hábitos simples que pueden hacer una diferencia
“Las preocupaciones más comunes suelen ser brotes y poros obstruidos, especialmente en las mejillas, la mandíbula y la barbilla”, explicó Somji. Y agregó que algunas personas también pueden notar irritación o enrojecimiento, sobre todo si ya tienen piel sensible o reactiva. Phillips sumó otro factor: “El calor del dispositivo, la fricción contra la piel y la oclusión… pueden atrapar el sebo, el sudor y la suciedad en los poros”.
La buena noticia es que no hacen falta medidas complicadas para reducir el riesgo. Los dermatólogos consultados recomiendan algo sencillo y bastante olvidado: limpiar el celular todos los días. “Incluso una limpieza rápida una vez al día puede ayudar a reducir la acumulación de grasa y bacterias”, señaló Somji. Para hacerlo de forma segura, sugirió un paño de microfibra con limpiador para pantallas a base de alcohol o toallitas desinfectantes aptas para dispositivos electrónicos. Phillips, por su parte, advirtió que la lavandina o los detergentes fuertes pueden dañar la pantalla y dejar residuos irritantes.
También conviene:
- usar auriculares o manos libres para evitar apoyar el teléfono en la cara;
- no manipular el celular con las manos sucias y luego tocarse el rostro;
- limpiar con frecuencia la funda;
- evitar usar el teléfono pegado a la piel si se acaba de hacer ejercicio o si hay maquillaje;
- consultar a un dermatólogo si aparece un sarpullido persistente, localizado siempre en la misma zona.
En definitiva, no todo brote tiene que explicarse por las hormonas, el estrés o la alimentación. A veces, el problema puede estar mucho más cerca: en ese objeto que se usa a toda hora y casi nunca se limpia. Para una piel que ya viene sensible, el celular puede ser el detalle que falta para empeorar un cuadro o disparar una reacción.
Fuente: TN
Salud
La dieta sencilla que ayuda a mantener la mente joven: cómo adoptarla
Muchas veces nos pasa que no pensamos en lo que comemos debido a que vivimos en una vorágine diaria que incluye trabajo, familia e hijos en edad escolar. Pero tenemos que tener en cuenta que la alimentación es la base de una buena vida y de un buen envejecimiento.
Es bien sabido que con la dieta mediterránea podemos preservar el buen funcionamiento y estado del corazón y del cerebro. Además, tiene efectos beneficiosos para nosotros.
Por su parte, y aunque es menos conocida, la dieta DASH ayuda a prevenir y tratar la hipertensión arterial.
Sin embargo, hay una dieta que es menos conocida aún, pero no por ello poco útil: se trata de la dieta MIND (por sus siglas en inglés, Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delaypor), pero que en español se traduce como Intervención mediterránea DASH para el retraso neurodegenerativo. Se trata de una dieta que une ambos patrones para proteger la salud cerebral.
La nutricionista española Patricia L. Vilca Salazar, de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), explica que esta dieta se desarrolló con el objetivo de proteger el cerebro y ralentizar el deterioro cognitivo, especialmente en personas mayores. Para este fin, selecciona alimentos presentes en ambas dietas -Mediterránea y DASH- que son ricos en:
- Antioxidantes.
- Vitaminas E, B6 y B12.
- Minerales: zinc y magnesio. “Ambos tienen un papel fundamental en la protección contra el deterioro cognitivo”, dice Vilca.
Según los resultados de un estudio que se publica en la revista científica, Journal of Neurology: Neurosurgery & Psychiatry, esta combinación de patrones alimentarios podría ayudar a ralentizar los cambios estructurales que se producen en el cerebro a medida que envejecemos. La dieta MIND se asocia con menor pérdida de tejido, especialmente de materia gris, y menor agrandamiento ventricular. Ambas cosas se asocian con mejor salud cerebral.
Alimentos recomendados para una buena salud cerebral
Vilca comenta las recomendaciones de consumo regular que hace esta dieta para obtener estos beneficios cognitivos. “Por el patrón de alimentos que contiene la dieta MIND, no está limitada a personas con patologías específicas”, señaló.
La dieta MIND establece frecuencias concretas para los grupos de alimentos. Entre los recomendados o protectores para la salud cognitiva se encuentran:
- Verduras de hoja verde, como la col, la rúcula, la lechuga, la espinaca. Se aconseja tomar 6 o más raciones a la semana.
- Otras verduras como las zanahorias, el brócoli, la coliflor, la calabaza, las berenjenas, los ajíes, los tomates y los porotos aportan sus beneficios y se pueden consumir en una o más raciones a la semana.
- Consumo de bayas, como los arándanos, las frutillas, frambuesas o moras, una o más veces a la semana.
- Cereales integrales, como el arroz integral, la pasta integral, el pan integral: tres o más raciones/día
- El consumo de carne se debe limitar a dos o tres veces a la semana y se aconseja elegir aves de corral como pollo o pavo (sin piel).
- Optar por pescado azul por lo menos una vez a la semana.
- Legumbres: cuatro o más veces/semana.
- Se pueden incluir todos los frutos secos y se aconseja tomar un puñado más de cinco veces a la semana
- Grasas saludables: incluir el consumo de aceite de oliva virgen extra como grasa de uso culinario habitual.
Otros alimentos que también son buenos
Vilca dijo que se considera que estos alimentos ayudan a cuidar la salud cerebral, pero esto no implica que no haya que consumir, por ejemplo, frutas, huevos, pescado blanco, entre otros alimentos que no se mencionan. “Lo que sí hay que tener en cuenta es el asesoramiento personalizado. Algunas personas tienen ciertas condiciones médicas o toman medicamentos que requieren adaptar la dieta a sus necesidades y un personal sanitario podrá orientar mejor”, indicó.
Además, cómo cocinamos los alimentos también importa. Las formas de preparación que mejor mantienen los nutrientes y hacen que usemos pocas grasas son el vapor, la plancha, los guisos, el horno y saltear con poco aceite.
Por otro lado, como en otros patrones alimentarios se aconseja eliminar, limitar o consumir esporádicamente dulces y repostería, grasas saturadas y trans, carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, y alimentos fritos
Cómo adoptar la dieta MIND
Según Vilca, no se trata de cambiar de la noche a la mañana cómo comemos: “Mi principal consejo es que cada pequeño cambio cuenta y se debe de evitar pensar en prohibición; en su lugar, centrarse en la concienciación. Todo tiene un proceso y lo importante es que nuestra alimentación se adapte a nuestro entorno, necesidades y preferencias”. Para ello, la nutricionista nos da algunas pautas sencillas para comer mejor:
- Intentar que la mitad del plato en cada comida sea verde, al menos una vez al día.
- Cambiar las carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, por carne de ave o de pescado blanco y/o azul.
- Usar aceite de oliva en lugar de margarina.
- Consumir de forma ocasional mantequilla, priorizando el consumo de aceite de oliva.
- Consumir de preferencia quesos menos curados, por su alto contenido en grasas saturadas y sal. “Por comerlos de vez en cuando no pasa nada”, apunta Vilca.
- Elegir frutas frescas y estacionales como postre habitual.
- Agregar bayas como los arándanos en ensaladas o para acompañar yogures y en el desayuno.
Aparte de la alimentación, para la salud del cerebro es muy importante llevar un estilo de vida saludable, que incluya dormir bien, realizar actividad física, estar mentalmente activo, mantener relaciones sociales, dejar de fumar y realizar los controles de salud rutinarios.
Fuente: TN