Salud
La hora silenciosa: cada vez más empresas y comercios suman espacios adaptados para personas con autismo
Ir de compras o visitar un shopping puede ser una experiencia abrumadora para las personas diagnosticadas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Incluso, la cantidad de actividades recreativas fuera del hogar se reduce significativamente.
Las luces intensas, la música ambiental, las multitudes y el ruido constante generan una sobrecarga sensorial que dificulta o impide el disfrute de los espacios. Pero, en la Argentina, distintas organizaciones trabajan incansablemente para mejorar las condiciones de vida de las personas dentro del espectro.
Si bien aún el camino es largo, cada vez más empresas y locales comerciales registran la necesidad de generar espacios para todos. Entre algunas de las opciones que existen hoy, se encuentran horas más silenciosas dentro de supermercados, los espacios adaptados en shoppings o funciones distendidas en cines y teatros.
Compras sin sobrecarga sensorial
Desde 2019, Carrefour Argentina implementa “La hora silenciosa” en todas sus sucursales del país. La iniciativa reduce los estímulos visuales y sonoros en franjas horarias específicas para brindar un ambiente de compra más tranquilo e inclusivo.
Comenzó en 2018 con una prueba piloto en cuatro sucursales y, gracias a su aporte, el programa fue declarado de Interés Social en la Legislatura Porteña el 25 de abril de 2025.
Francisco Zoroza, director de Asuntos Corporativos de Carrefour Argentina, le explicó a TN que el programa surgió “a través del diálogo con colaboradores, clientes y organizaciones” que demostraron que los supermercados “suelen ser espacios con una alta carga de estímulos visuales y sonoros que pueden generar situaciones de sobrecarga sensorial”.
Es por esto que la cadena de hipermercados trabajó junto a la ONG Asociación Argentina de Padres de Autistas (APAdeA) en el desarrollo de un plan de adaptación de las sucursales y la capacitación de sus empleados.
Esta es una de las organizaciones fundadas por el doctor Horacio Joffre Galibert, quien creó el programa TEAcepto junto con la Comisión Directiva y su equipo técnico, con el objetivo de impulsarlo en las empresas para generar ambientes accesibles.
TEAcepto, según detalló la vicepresidenta de APAdeA, Patricia Britos, “se desarrolló teniendo en cuenta las barreras cognitivas que se encuentran en la sociedad, que obstaculizan tanto la permanencia como el disfrute de espacios sociales y recreativos de muchas personas con TEA en shoppings, cines, hoteles, tiendas de compras y más”.
Con ese proyecto, la ONG llegó a Carrefour para comenzar un cambio. De esa alianza, se originó “La hora silenciosa”, destacó Britos, de la cotidianidad de las familias que conviven con el TEA. “Nació de tener que irnos de lugares, de explicar, de justificar, de volver a intentar. Entre familias empezamos a compartir esas experiencias y nos dimos cuenta de que no era un problema individual, sino una realidad común“, remarcó.
La música, las luces o las multitudes, cosas que pueden pasar desapercibidas para una persona neurotípica, son algunos de esos elementos que afectan a las personas con TEA, ya que “pueden desarrollar sensibilidad a la percepción y procesamiento de ciertos estímulos sensoriales que provocan alteraciones en su conducta”.
Es por esto que, durante esa hora ya pactada e informada, se apagan la radio, los monitores y carteles luminosos, se bajan las luces y se despejan los pasillos. Además, se les brinda prioridad a las personas con TEA en las cajas.
También se ofrece la opción de colocar un lazo azul en el carrito de compra para quienes no deseen expresar que pertenecen al espectro, pero sí requieran la ayuda.
Además de APAdeA, sumaron aportes de organizaciones como Fundación Brincar, PANAACEA y TGD Padres TEA. “El intercambio con estas organizaciones y con familias de personas dentro del espectro autista permitió enriquecer la propuesta desde la experiencia concreta”, señaló Zoroza.
Después de un proceso de prueba y análisis, se establecieron horarios que hoy se mantienen a nivel nacional: martes de 10 a 11:30 horas, jueves de 14 a 15:30 horas y domingos de 9 a 10 horas. “Vimos cuáles eran los momentos más difíciles para nuestros hijos y también, cuáles podían ser más amigables: horarios con menos gente, menos ruido, menos estímulos”, indicó la vicepresidenta de APAdeA.
Para Britos, madre de un adolescente de 13 años con TEA, este programa les permitió ir al súper “como cualquier otra familia”. “Por primera vez, sentí que no tenía que estar en alerta permanente, pidiendo disculpas o preparada para irme corriendo. Vi a mi hijo más tranquilo, más seguro, pudiendo recorrer un lugar sin que todo lo invada de golpe", explicó.
Karina Castagnola, referente de TGD Padres TEA en Quilmes, destacó especialmente la importancia de estas adaptaciones en los supermercados, en particular para los hogares de madres solteras. “El 70% de las familias son monomarentales. Estas medidas son fundamentales porque hay que salir a hacer las compras y muchos chicos, debido a la hipersensibilidad auditiva asociada al diagnóstico, atraviesan crisis sensoriales dentro de estos espacios”, explicó.
Espacios adaptados en shoppings
Desde 2019, los 16 centros comerciales de la empresa Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima (IRSA) articulan acciones con APAdeA para avanzar en la adaptación de sus espacios.
“Implementamos TEAcepto en nuestros shoppings porque creemos en la necesidad de construir entornos más inclusivos, donde cada persona, más allá de su condición, se sienta bienvenida, comprendida y respetada”, señaló Pablo Moreno, jefe de Servicios al Cliente del Grupo IRSA.
Según explicó Patricia Britos, en estos espacios se evalúan aspectos como el nivel de iluminación y sonido, la señalización y la cantidad e intensidad de los estímulos visuales. Además, todo el personal —incluidos los equipos de seguridad y atención al cliente— recibe capacitación específica a cargo de APAdeA para aprender a actuar ante situaciones de crisis, ansiedad o desregulación emocional, priorizando la contención. Tras una recorrida técnica por el centro comercial, la organización convoca a familias con hijos con TEA para validar que se cumplan los criterios establecidos.
Los shoppings participantes cuentan con zonas de calma para favorecer la autorregulación en situaciones de saturación; mesas prioritarias que permiten evitar filas o esperas en entornos ruidosos; y cajas de calma o kits con objetos sensoriales destinados a reducir el estrés o la sobrecarga emocional, disponibles en puntos de atención y seguridad. Además, las personas con TEA tienen prioridad en las cajas de los locales y restaurantes.
Asimismo, en días y horarios determinados, los centros comerciales disminuyen la intensidad de la iluminación y el volumen de la música ambiental para generar un entorno más amigable para quienes presentan hipersensibilidad sensorial.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los shoppings certificados por la ONG son Abasto Shopping, Alto Palermo, Alcorta Shopping, Patio Bullrich, DOT Baires Shopping, Soleil Premium Outlet, Alto Avellaneda, Distrito Arcos y Terrazas de Mayo.
En el interior del país, cuentan con estas adaptaciones Córdoba Shopping y Patio Olmos, en Córdoba; Mendoza Plaza Shopping, en Mendoza; Alto NOA, en Salta; Alto Rosario y La Ribera Shopping, en Santa Fe; y Alto Comahue, en Neuquén.
Funciones distendidas y espacios de recreación
La finalidad de estas organizaciones no es solo garantizar los derechos de las personas neurodivergentes, sino también facilitar espacios de esparcimiento compartido con sus familias.
En la Argentina, los primeros antecedentes de funciones distendidas se remontan a 2015 y 2016, cuando The Stage Company adaptó Shrek el Musical en el Teatro Maipo con el acompañamiento de especialistas.
A partir de esa experiencia, la compañía elaboró un instructivo que publicó en su sitio web para que otros teatros incorporen este tipo de funciones a sus programaciones. Las obras no deben extenderse más de una hora y media o, en caso de hacerlo, incluir pausas que no alteren la historia. Además, las luces de la sala permanecen encendidas, la iluminación del escenario y el volumen de las voces se reducen, y se disponen espacios de regulación.
Por su parte, la Coordinación para la Inclusión de Personas con Discapacidad (COPIDIS) y el Centro Cultural San Martín instauraron funciones de cine distendidas un sábado al mes desde 2018, iniciativa a la que Cinemark se sumó en 2023.
También existen propuestas similares en distintos municipios de la provincia de Buenos Aires, señaló Karina Castagnola. Estas funciones permiten que las personas con TEA se desplacen libremente cuando lo necesiten: las salas no se ocupan a plena capacidad, las puertas permanecen abiertas, las luces laterales se mantienen encendidas y el sonido se regula.
“Si están muy saturados, pueden salir y volver a entrar”, explicó. En el caso de Cinemark, además, se dispone de un espacio específico para la regulación y se permite el ingreso con auriculares, juguetes sensoriales u otros elementos necesarios.
Fuente: TN
Salud
Científicos confirmaron que los videojuegos pueden retrasar el envejecimiento cerebral
Durante décadas, los videojuegos fueron asociados al sedentarismo, la distracción y el entretenimiento de niños y adolescentes Sin embargo, en los últimos años, esa mirada empezó a cambiar: distintas investigaciones ahora los consideran capaces de estimular memoria, atención, velocidad de respuesta y bienestar mental.
Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) afirmó que haber jugado videojuegos durante la infancia puede producir mejoras cognitivas y retrasar el envejecimiento cerebral.
En el informe se aclara que las consolas o computadoras no son una solución médica ni cualquier juego alcanza para proteger el cerebro. Pero la evidencia expuesta por los científicos apunta a algo más específico: los videojuegos que exigen atención, planificación, orientación espacial y toma de decisiones pueden funcionar como una forma de estimulación mental.
Por qué los videojuegos pueden ayudar al cerebro
Jugar exige bastante más que mirar una pantalla. Para avanzar en una partida, una persona tiene que leer el entorno, recordar objetivos, reaccionar ante cambios, resolver problemas y ajustar una estrategia en tiempo real.
Ese entrenamiento constante activa habilidades que suelen verse afectadas con el paso de los años, como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento, la coordinación y la capacidad de retener información mientras se toman decisiones.
La UOC señaló que los videojuegos pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro, con efectos en regiones vinculadas a la atención y las habilidades visoespaciales. Su investigación también indicó que algunos cambios cognitivos pueden mantenerse años después de haber dejado de jugar.
Qué tipo de juegos tienen más impacto
Los beneficios dependen del tipo de videojuego. Los de estrategia exigen planificar, administrar recursos y anticipar escenarios. Los de acción demandan reflejos, coordinación y atención visual. Los puzzles trabajan la resolución de problemas y los mundos 3D involucran orientación espacial, memoria y exploración.
En ese sentido, un estudio de la Univesidad de Montreal sobre videojuegos 3D encontró que jugar Super Mario 64 se asoció con aumentos de materia gris en el hipocampo, el cerebelo y la corteza prefrontal dorsolateral, regiones del cerebro vinculadas a la memoria, coordinación y planificación.
A la vez, otro trabajo publicado en Nature Communications analizó experiencias creativas, entre ellas videojuegos específicos, y las relacionó con patrones cerebrales compatibles con un envejecimiento más lento.
Bienestar mental y uso moderado
El gaming también aparece asociado al bienestar emocional. De acuerdo a un trabajo publicado en Nature Human Behaviour, basado en datos de Japón, tener una consola y jugar se relacionó con mejoras en bienestar mental, menor malestar psicológico y mayor satisfacción con la vida.
Vale hacer una aclaración. Todas las investigaciones remarcan que la moderación es clave. Los estudios no plantean que jugar durante horas sea saludable por sí mismo. El efecto positivo aparece cuando el videojuego forma parte de una rutina equilibrada, junto con descanso, actividad física, vínculos sociales y otras actividades que también estimulan el cerebro.
Fuente: TN
Salud
El mayor estudio realizado sobre la endometriosis revela nuevas claves sobre esta enfermedad que afecta a 190 millones de mujeres en el mundo
Un macroestudio internacional en el que han participado la Universidad de Granada, la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación Sant Pau, entre otros centros de Europa y Estados Unidos, acaba de arrojar nueva luz sobre la endometriosis, una enfermedad que afecta a cerca de 190 millones de mujeres en todo el mundo. En España, más de 2 millones, según la Asociación de Afectadas de Endometriosis (ADAEC).
La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca dolores muy intensos durante la menstruación, cambios hormonales en el ciclo menstrual y, en ocasiones, problemas de fertilidad. Se produce cuando el endometrio, la capa mucosa interna del útero cuya función es acoger el embrión y formar la placenta (si no hay embarazo, se desprende y baja la regla), crece fuera de su lugar.
Pese a la alta incidencia de esta patología, todavía es poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que dificulta tanto su diagnóstico como el desarrollo de tratamientos eficaces. En un intento de avanzar en el conocimiento de la endometriosis, los investigadores han analizado información genética de cerca de 1,4 millones de mujeres en todo el mundo, lo que constituye el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta enfermedad.
La investigación, que ya ha sido publicada en la revista Nature Genetics, indica que la endometriosis probablemente no está causada por un único proceso biológico, sino por múltiples acciones que contribuyen a su variabilidad clínica y dificultan su diagnóstico. Entre estos se incluyen la inflamación, la alteración de la respuesta inmune, el remodelado tisular, la proliferación y diferenciación celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos, procesos que ayudan a explicar la diversidad de manifestaciones clínicas observadas entre las pacientes.
Los resultados del estudio han identificado hasta 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar la enfermedad. De ellas, 37 no habían sido todavía descritas. “Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos qué está ocurriendo a nivel molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico”, explica la doctora Dora Koller, del grupo de investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autora principal del estudio, quien añade que la investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otras áreas, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años.
Una enfermedad con muchas aristas
La complejidad biológica de la endometriosis se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso y discapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida. Esta diversidad, tanto en la presentación clínica como en su evolución, pone de manifiesto que la endometriosis no sigue un único patrón.
En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que resulta limitado, ya que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta falta de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad se retrase a menudo una media de 7 o 10 años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.
“Necesitamos avanzar hacia una clasificación más basada en la biología, similar a lo que ha ocurrido en el cáncer, donde ahora distinguimos diferentes subtipos con comportamientos y tratamientos distintos”, apunta la doctora Koller. También reconoce que este retraso diagnóstico forma parte de la experiencia de muchas mujeres. Como paciente con endometriosis, señala que, en su caso, “fueron necesarios 15 años para obtener un diagnóstico, a pesar de presentar síntomas claros y discapacitantes”.
Un nuevo horizonte para el tratamiento de la endometriosis
El estudio introduce un cambio relevante en la forma de abordar la endometriosis en la consulta. Hasta ahora, las decisiones terapéuticas suelen tomarse sin herramientas precisas de predicción, lo que obliga a muchas pacientes a pasar por distintas opciones sin garantías de éxito. Esta variabilidad en la respuesta pone de manifiesto la necesidad de entender mejor las diferencias individuales entre casos. En este sentido, el análisis genético aporta una base más sólida para interpretar qué procesos están activos en cada mujer y facilita una elección de tratamientos más ajustada.
A partir de esta evidencia, se perfila un modelo asistencial más individualizado, en el que la información biológica del paciente guíe tanto el diagnóstico como la intervención. Este enfoque permitiría no solo mejorar los resultados clínicos, sino también evitar tratamientos innecesarios o poco eficaces.
Asimismo, la investigación apunta a nuevas vías terapéuticas a través del reposicionamiento de medicamentos ya disponibles, lo que podría acortar los tiempos de desarrollo. Entre las opciones identificadas figuran fármacos empleados en oncología y compuestos como la nortriptilina, con potencial para abordar de forma simultánea el dolor persistente y los trastornos del estado de ánimo asociados a la enfermedad.
Fuente: Infobae
Salud
Cómo aprender a distinguir el estrés de la ansiedad
La ansiedad es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando se perciben peligros reales o percibidos y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Además, hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos.
Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que esta sea proporcional al estímulo que la desencadena, pero es una señal de alarma que, si se prolonga en el tiempo sin motivo aparente, nos está avisando de que tenemos algo que revisar en nuestra vida.
En la actualidad, es común escuchar frases como “es que esto me da ansiedad” o “qué ansiedad me da tanta espera”. Si bien es verdad que conocemos mejor ciertos estados mentales que antes se agrupaban bajo otras denominaciones, en muchas ocasiones usamos mal los términos ansiedad y estrés.
La psiquiatra española Ana Isabel Sanz, especializada en trastornos afectivos y ansiedad, explica el estrés como el proceso de activación fisiológica derivado de la valoración de una demanda externa y la percepción de nuestros propios recursos para afrontarla.
“Cuando percibimos que la exigencia de una situación externa supera los recursos de que disponemos para hacerle frente, el organismo pone en marcha toda una cadena de respuestas ‘excepcionales’. Entre ellas, la activación de eje hormonal que conecta el cerebro con las glándulas suprarrenales y cuyo protagonista principal es el cortisol”, dijo.
En la actualidad, el estrés constituye una respuesta adaptativa y necesaria para responder a los diferentes requerimientos de nuestra vida: un ascenso laboral, un examen, el aprendizaje de una nueva competencia, un evento social, el inicio de la convivencia con una pareja, la enfermedad propia o de un ser querido. No es una respuesta patológica y solo lo será cuando se prolongue en el tiempo o en condiciones desfavorables (situación personal de vulnerabilidad, falta de apoyo, condiciones negativas del entorno laboral, social o familiar).
Los matices de la ansiedad
Cuando la respuesta de alarma o de lucha no obedece a un reto concreto, sino a un estímulo que se percibe como amenazante internamente sin correlación con un hecho real concreto, es cuando aparece la ansiedad. Las respuestas pueden ser parecidas a las que caracterizan el estrés (activación fisiológica con aceleración del ritmo cardíaco, cambio de la frecuencia y profundidad de la respiración, aumento generalizado de la tensión muscular, emociones dominadas por el miedo), pero el estímulo es distinto, señaló la experta.
La psicóloga indicó que la ansiedad no suele identificarse en el entorno, sino en nuestro mundo interior: anticipamos amenazas futuras que son suposiciones o hipótesis acerca de posibles problemas futuros que construye nuestro cerebro en base a distorsiones de nuestra cognición.
Por otro lado, en las redes sociales proliferan videos que alaban las bondades de determinados suplementos para combatir la ansiedad, pero Valeria Medina Rivera, neuropsicóloga española, dice que, pese a que existe una conexión real entre el intestino y el cerebro y que ciertas bacterias de la microbiota intestinal pueden influir en la regulación emocional, con el estrés o la producción de neurotransmisores como la serotonina, la investigación aún es limitada, por lo cual no se justifica el uso generalizado de suplementos como tratamiento principal.
“Es importante no caer en la automedicación ni minimizar síntomas que pueden requerir intervención clínica. En situaciones de estrés, puede ser útil consultar con un profesional sobre la posible utilización de suplementos, siempre de forma individualizada y supervisada”, explica. “La base del abordaje debe ser siempre incorporar estrategias de regulación eficaces en el día a día: técnicas de relajación, actividad física, planificación de tiempos y entrenamiento de atención plena”, expresó.
No minimizar la ansiedad
Sanz subraya que la ansiedad no tratada afecta de forma importante nuestro bienestar mental y físico, a la vez que puede llegar a convertirse en un trastorno crónico que nos incapacita personal, social y laboralmente e, incluso, puede complicarse con otros trastornos de la conducta, como la depresión, los trastornos de sueño y alimentación o el abuso de fármacos o de drogas. “Afecta nuestro bienestar básico. Suele iniciarse por alterar el sueño o la capacidad de alimentarse correctamente. Altera la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo en tareas complejas y cotidianas”, asegura.
Además, comenta que la ansiedad mantenida en el tiempo distorsiona nuestro estado anímico. Es la responsable de esos estados crónicos de irritabilidad, tristeza o desesperanza, que en casos complejos pueden llevar a deterioro del autocuidado e incluso a autolesiones y conductas de riesgo y que también alteran nuestra capacidad de relacionarnos socialmente y, con frecuencia, impactan en una limitación de nuestro contacto con otras personas y en la evitación de actividades laborales o lúdicas que implican salir del círculo donde nos sentimos seguros.
Trabajar la estimulación cognitiva con un profesional
El psicólogo es el que debe identificar si lo que nos pasa es ansiedad o estrés y Medina Rivera dice que la evidencia científica muestra que lo más eficaz suele ser combinar terapia psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual) con medicación, especialmente en los casos de ansiedad moderada a grave, pero hay otras herramientas que pueden ayudar.
“La estimulación cognitiva ayuda a entrenar ciertas habilidades mentales. Por ejemplo, aprender a frenar pensamientos repetitivos para reducir la rumiación o mejorar la planificación de tareas para aumentar la percepción de control y reducir la incertidumbre. Finalmente, trabajar la atención para potenciar técnicas de atención plena. También contribuye a desarrollar la flexibilidad mental para evitar la rigidez y adaptarse mejor a los cambios. Revisar y aprender de los errores permite ajustar la conducta sin caer en una vigilancia constante”, culminó.
Fuente: TN