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Jugó en Racing, fue campeón con Estudiantes y tras el retiro encontró un trabajo para ayudar a los futbolistas

Durante sus años como futbolista, Pablo Lugüercio sentía que le faltaba un respaldo, una suerte de acompañamiento para desarrollarse mejor como atleta de alto rendimiento. Con el tiempo, encontró una veta que en la actualidad le permite ayudar a las nuevas generaciones a planificar sus carreras y sacarles el mayor rendimiento. Hoy, tras el retiro y ya asentado en el rol de asesor deportivo, brinda talleres y escribe libros con el fin de que otros puedan tener eso que él necesitó mientras crecía.

Fue Juan Sebastián Verón quien detectó que Lugüercio tenía “un perfil distinto” al del resto de los futbolistas y le recomendó trabajar junto a Raúl Salas, el trabajador social que por entonces estaba al frente del departamento socio-deportivo de Estudiantes de La Plata.

“Raúl vio que los chicos me daban autoridad por haber jugado al fútbol. Entendía que yo tenía un tacto y una autorización, y que sentía cosas y las decía de una determinada manera que adelantaba los pasos. Entonces me invitó a trabajar con él y así empecé”, cuenta en diálogo con TN el exfutbolista de 42 años que además de ser campeón con el Pincha pasó por Racing, Aldosivi, Universidad de San Martín de Perú y Barcelona de Ecuador, entre otros.

Una vez que colgó los botines, Lugüercio decidió hacer diferentes cursos: estudió wellness coaching en Estados Unidos y coaching deportivo en una academia de Barcelona de manera virtual. También se formó en cuestiones empresariales, de gestión de personal, de Recursos Humanos y de liderazgo, entre otras áreas.

“A mí me gusta leer mucho, pero no entendía que tuviera que tener un título después de haber transitado una carrera de 20 años como profesional y de 33 años en total jugando al fútbol”, señaló Lugüercio, que tenía un solo objetivo en mente: desde su propia experiencia, acompañar a los deportistas para que puedan avanzar en sus carreras y desarrollar todo su potencial.

Fue así que el exfutbolista asumió el rol de asesor deportivo. Desde su posición promueve un trabajo integral y complementario en conjunto con otros profesionales como psicólogos, trabajadores sociales y coaches.

Qué es un asesor deportivo y cómo trabaja

“Es el saber de la práctica el que nosotros revalidamos, no la parte teórica”, puntualizó Lugüercio, que además explicó que el asesor deportivo puede trabajar en distintas áreas: a veces los contratan los propios deportistas, los representantes o las familias de juveniles que buscan un mejor acompañamiento para sus hijos. También hay dirigentes que buscan sus servicios.

“Organizamos tres o cuatro encuentros para ayudarlos y contarles cómo es la vida del deportista que quiere enfocarse al alto rendimiento. Les contamos qué cosas les van a pasar y, en base a lo que están vivenciando, les damos una opinión. Después cada uno elige de qué manera ejecutar”, detalló.

Y recalcó: “El trabajo es distinto si me contrata una familia o si me contrata un club para ejercer como mediador estratégico, para ser la persona que está en conexión con todos los profesionales Uno es una rueda de auxilio: se gestiona la parte vincular, se cuida el bien común y se trata siempre de priorizar la carrera de los deportistas. Todo eso va enlazado de la ética deportiva. El asesor se brinda a los demás”.

Lugüercio, el exfutbolista que no ve partidos y no sufrió el retiro

Lugüercio asegura que no ve fútbol desde los 22 años. Incluso cuando era profesional, en su tiempo libre buscaba tener otras actividades: tocar el piano o la guitarra, o incluso surfear cuando jugaba en Aldosivi de Mar del Plata. “Eran cosas que me hacían bien. Yo sentía que si le metía más fútbol a mi vida me iba a saturar”, reconoce.

“Siempre tuve una conducta en el fútbol: entrenaba en doble turno muchos días a la semana, terminé comiendo vegetariano o vegano. Siempre me entregué al máximo, pero sentía que en el tiempo libre necesitaba otras cosas. Detectar eso es saludable y es lo que comparto con los jóvenes. Les digo que canalicen por otros lados, que no sea todo fútbol porque muchas veces se pasan de rosca y los ves tensionados, sobrepasados. A veces la exigencia genera un estrés que es preferible parar y hacer otra cosa. Parece que la profesión es uno pero en realidad es algo que uno hace”, sostuvo.

“Siento que me vacié”, dice el exdelantero sobre el fin de su carrera como profesional, que fue en 2019, cuando tenía 37 años. Desde ese momento, no volvió a jugar al fútbol y desarrolló sus otras facetas: incluso en 2021 tuvo su experiencia “rockstar” en la que fue convocado junto a otros tres exfutbolistas para tocar la canción “La Mano de Dios” en un homenaje a Diego Maradona antes de un partido en San Juan.

El acompañamiento hacia “el día después” es algo que también forma parte de su tarea como asesor deportivo: “Siempre pregonamos que los futbolistas puedan empezar a pensar cuanto antes en el retiro, pero no para que sea algo que los saque del disfrute de los últimos años: que empiecen a mirar otras cosas o a pensar qué les gusta o cómo se ven. A mí el retiro ya me encontró haciendo otra cosa y eso hizo que lo transitara mucho mejor y más fácil. Esa otra cosa o actividad nunca va a tener la misma intensidad que tuvo la profesión, pero poder canalizar en algo es súper importante porque te jubilás a los 36, 37 o 39 años y es algo raro”.

“Yo quería aportar algo”: de qué se trata el libro que presentará Pablo Lugüercio

Para Lugüercio, que da cursos de manera particular y también en la Fundación El Futbolista, los tiempos cambiaron y hoy los jugadores están abiertos “a pensar en el desarrollo personal y no solo en la mejoría dentro del campo de juego”.

“Hoy hay más información. Está todo más abierto a poder compartir y no ser juzgado: hay grandes figuras del fútbol que hablan de sus debilidades y eso se detecta como una fortaleza”, consideró.

Para ayudar a los más jóvenes en ese camino, el exfutbolista acaba de lanzar su primer libro “solista” llamado ”Herramientas para desarrollarte en el deporte: el camino hacia la profesionalización”. Está dirigido a deportistas de entre 11 y 21 años que quieran profundizar en el alto rendimiento. Hace algunos años había escrito “El método Wake Up” junto a Raúl Salas.

“Es una guía en la que hablo de desarrollo personal, de fortaleza mental, de nutrición, de la parte física, de la parte técnica, de la parte de estrategia, de la parte de finanzas, del ámbito familiar y de cómo detectar la diferencia entre entrenadores y formadores. Son cuestiones que creía importantes para los jóvenes y que me hubiera gustado tenerlas a disposición a mí. Al final del libro armé unas preguntas para que ellos pueden hacer sus propias evaluaciones. La idea es que puedan replicarlo cada tanto: que vean cada seis meses o cada año cómo están y que reflexionen sobre su carrera”, explicó.

Y desarrolló: “A los 11 o 12 años es cuando (los aspirantes a futbolistas) empiezan a tener más exigencias y se hace más chiquito el filtro. Empiezan a quedar libres y eso es cruel, pero es el negocio del fútbol. Entonces, entendiendo ese juego, hay que pensar cómo se les arma una red de contención y yo quería aportar algo que capaz a alguien le sirve”.

“Yo en mi vida fui necesitando este tipo de acompañamiento y ese es el motor de esto que trato de promover: hay que darles herramientas a los deportistas a temprana edad porque en algún momento las van a utilizar. Quizás hoy no la ven, en un año o en dos años tampoco, pero cuando la vean puedan adelantar su proceso y hacer mucho más rentable su carrera no solamente desde la parte económica sino desde el disfrute”, recalcó.

Fuente: TN

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La computadora de Messi, a un paso de los 900 goles en su carrera: sus gritos año a año

Lionel Messi está a un paso de lograr un nuevo hito en su gloriosa carrera deportiva. En el partido de ida por los octavos de final de la Concachampions ante Nashville FC, el astro puede convertir su gol 900 para volver a dejar su huella en la historia del fútbol mundial.

En lo que va de la nueva temporada, el histórico número anotó un doblete en el triunfo 4-2 en el Clásico del Sol ante el Orlando City y un gol el pasado fin de semana en la visita de Las Garzas a Washington contra el DC United (2-1) tras el encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca.

El jugador con más títulos en la historia, dueño de 48 títulos (35 con Barcelona, 3 con PSG, 6 con la selección argentina y 3 con Inter Miami; el más reciente fue la MLS Cup del 2025), tiene un historial fantástico desde su primera anotación con la camiseta blaugrana. En relación a las anotaciones, 112 goles fueron de penal y 70 de tiro libre.

Hay que recordar que Messi tuvo una brillante temporada pasada, con 46 goles que anotó entre los 54 duelos que acumuló con la selección argentina (3 gritos en 5 presentaciones) y el Inter Miami (43 tantos en 49 partidos). Números que superan algunas de sus campañas en Barcelona y que lo colocó como la décima con más anotaciones de las 23 que lleva como profesional. En este sentido, Lionel quedó con registros cercanos a los goleadores de las mejores ligas del mundo en 2025: Kylian Mbappé (59 goles), Harry Kane (54) y Erling Haaland (51)

El capitán del Inter Miami fue el máximo anotador (29) y el que más asistencias dio (19) de la temporada regular de la MLS. El rosarino hizo esa cantidad de tantos y pases de gol en 28 juegos del campeonato norteamericano (26 como titular), aventajando por cinco goles a Denis Bouanga (24 en 31 partidos) e igualando en asistencias a Anders Dreyer (19 en 34 apariciones).

SIMULADOR

Messi contabiliza 899 gritos y 407 asistencias en los 1.140 partidos que tuvo de manera profesional en su carrera contabilizando las camisetas que vistió: Barcelona (672 goles y 269 asistencias en 778 partidos), Paris Saint Germain (32 goles y 34 asistencias en 75 partidos), Argentina (115 goles y 61 asistencias en 196 partidos) e Inter Miami (80 goles y 43 asistencias en 91 partidos).

Su mejor año fue el recordado 2012 cuando sumó 91 goles entre Barcelona (79 goles en 60 partidos con 59 en la Liga, 13 en Champions, 5 en la Copa del Rey y 2 en la Supercopa de España) y la Albiceleste (12 en 9 partidos). Además, en dos ocasiones hizo cinco goles (en el 5-0 de Argentina-Estonia en 2022 y en un 7-1 del Barca al Leverkusen en 2012 por la Champions League). En esa línea, seis veces anotó cuatro goles y sumó un total de 52 hat-trick, ocasiones en las que se llevó de regalo el balón por anotar un triplete.

Más allá de este hito, Messi y Cristiano Ronaldo persiguen el récord de alcanzar los 1.000 goles en su historial. En este sentido, la estrella de la selección de Portugal le lleva ventaja al 10 de la selección que buscará defender el título en la Copa del Mundo a jugarse desde el próximo 11 de junio en Estados Unidos, México y Canadá.

El hoy delantero del Al Nassr de la liga saudí suma 956 goles en 1.312 juegos desde que se sumó al equipo árabe (112), el combinado luso (143), Manchester United (145), Juventus (101), Real Madrid (450) y Sporting Lisboa (5). Hasta el momento, uno de los mejores futbolistas de la historia sobre el argentino por 56 tantos con una ventaja: disputó 171 encuentros más.

GOLES DE MESSI DEL 100 AL 900

100: vs. Dinamo de Kiev (2-0 en la Champions League 2009).

200: vs. Real Madrid (3-2 en la Supercopa de España 2011).

300: vs. Rayo Vallecano (5-0 en La Liga 2012).

400: vs. Granada (6-0 en La Liga 2014).

500: vs. Valencia (1-2 en La Liga 2016).

600: vs. Atlético de Madrid (1-0 en La Liga 2018).

700: vs Atlético de Madrid (2-2 en La Liga 2020).

800: vs Panamá (2-0 en un amistoso de la Selección en 2023)

GOLES DE MESSI EN CADA AÑO CALENDARIO

1- 91 goles en el 2012 (Barcelona/Selección Argentina)

2- 60 goles en el 2010 (Barcelona/Selección Argentina)

3- 59 goles en el 2011 (Barcelona/Selección Argentina)

4- 59 goles en el 2016 (Barcelona/Selección Argentina)

5- 58 goles en el 2014 (Barcelona/Selección Argentina)

6- 54 goles en el 2017 (Barcelona/Selección Argentina)

7- 52 goles en el 2015 (Barcelona/Selección Argentina)

8- 51 goles en el 2018 (Barcelona/Selección Argentina)

9- 50 goles en el 2019 (Barcelona/Selección Argentina)

10- 46 goles en el 2025 (Inter Miami/Selección Argentina)

11- 45 goles en el 2013 (Barcelona/Selección Argentina)

12- 43 goles en el 2021 (Barcelona/PSG/Selección Argentina)

13- 41 goles en el 2009 (Barcelona/Selección Argentina)

14- 35 goles en el 2022 (PSG/Selección Argentina)

15- 31 goles en el 2007 (Barcelona/Selección Argentina)

16- 29 goles en el 2024 (Inter Miami/Selección Argentina)

17- 28 goles en el 2023 (PSG/Inter Miami/Selección Argentina)

18- 27 goles en el 2020 (Barcelona/Selección Argentina)

19- 22 goles en el 2008 (Barcelona/Selección Argentina)

20- 12 goles en el 2006 (Barcelona/Selección Argentina)

21- 3 goles en el 2026 (Inter Miami/Selección Argentina)*

22- 3 goles en el 2005 (Barcelona/Selección Argentina)**

23- 0 goles en el 2004 (debut en Barcelona)

* Temporada en curso

** También anotó 6 goles en el Mundial Sub 20 de Países Bajos

Fuente: Infobae

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Un jugador que se fue de River a préstamo criticó a Gallardo por no darle oportunidades

Tomás Nasif, delantero de 22 años surgido en las inferiores de River, fue presentado oficialmente como refuerzo de Platense pero quiso dejar un mensaje a Marcelo Gallardo. El atacante, que llega de un préstamo en Banfield y no llegó a debutar en la Primera del Millonario, cuestionó la falta de oportunidades que tuvieron los juveniles bajo el ciclo del Muñeco.

Me crié en River. Se ve el club y la magnitud, con tanta cantidad de jugadores. No jugué en Reserva hasta los 20 años y lo veía lejos. Una vez que estás en Reserva y empezás a compartir, a tener más confianza”, relató Nasif sobre su recorrido en el club de Núñ

En una entrevista con DSports Radio, el cordobés repasó el desarrollo de su camada: “Cuando estaba en Reserva sabíamos que podía estar cualquiera en Primera, pero Marcelo Gallardo no tuvo en cuenta a ninguno de ese equipo campeón”, disparó, en referencia al plantel que se consagró en 2024 bajo la conducción de Marcelo Escudero.

A pesar de que algunos juveniles sí sumaron minutos en 2025 —como Giorgio Costantini, Ulises Giménez, Juan Cruz Meza, Bautista Dadín, Agustín De La Cuesta, Thiago Acosta, Cristian Jaime, Agustín Obregón y Joaquín Freitas—, Nasif remarcó que varios no fueron llevados ni siquiera a la pretemporada en San Martín de los Andes.

Un nuevo desafío en Platense y la ilusión de la Copa Libertadores

Nasif viene de recuperarse de una grave lesión en el tobillo que lo dejó afuera casi todo el 2025. Ahora, busca revancha en Platense, club que disputará la próxima edición de la Copa Libertadores.

Tengo ganas de ganar, de ir para adelante, tengo muchas ganas de jugar porque hace mucho que no juego, ojalá que también pueda aportar con goles”, expresó el delantero, que se mostró ilusionado con su nuevo desafío. “La motivación para venir también fue que vamos a jugar la Copa Libertadores”, sentenció.

Fuente: TN

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Cuando la edad sugiere bajar el ritmo, las aguas abiertas exigen resistencia y potencia: el desafío silver de nadar en ellas

A la mañana, la Laguna de Gómez todavía tiene la respiración lenta. El agua se sacude con un viento corto en medio de la Pampa Húmeda. Sobre la orilla, los cuerpos esperan. Hombros marcados por el sol de otras temporadas. Gorras de látex, antiparras empañadas, manos que ajustan y vuelven a ajustar. Nadadores de la generación silver se miran, se reconocen sin hablar. Saben que no vienen a pelearle al tiempo, vienen a cumplirle algo al cuerpo. Y al alma, siempre al alma.

Jorgelina Donofrio tiene 57 años, vive en Malvinas Argentinas y durante mucho tiempo nadó sin pensar en competencias. La pileta era rutina, cuidado, un modo de ordenar los días. Nunca había entrado a una laguna a competir. Nunca había recorrido tres kilómetros sin bordes ni referencias fijas.

Sin embargo, una madrugada llegó a Junín después de viajar en bicicleta y tren junto a sus compañeras, durmió pocas horas y, al meterse en el agua de la Laguna de Gómez y nadar sin parar, ganó en su categoría y subió al podio por primera vez en su vida. No lo dice como un logro deportivo. Lo dice como quien todavía está entendiendo lo que acaba de pasar.

El viaje hasta la largada fue parte de la prueba. Salieron pedaleando hasta José C. Paz, tomaron el tren rumbo al noroeste bonaerense y retomaron la bicicleta hasta el camping. Llegaron cerca de las 2 de la mañana. A las 9 ya estaban despiertas. A las 10.30, en el agua.

Dos años de preparación, entrenamientos exigentes y una decisión tomada como cambio de vida confluyeron en esa secuencia. Jorgelina repite que no vino a ganar, que su objetivo era completar el recorrido. La medalla, dice, pesa menos que el orgullo, pero igual se la cuelga.

Su historia con las aguas abiertas empezó cuando se sumó al grupo de entrenamiento del profesor Omar Maidana. Siempre había nadado, pero nunca así. Encontró en el grupo algo más que técnica: compañía, constancia y una meta compartida. Siguió a una compañera hasta que la perdió y entonces siguió sola, guiándose por las boyas. Así llegó. Así ganó. No contra otros cuerpos, sino contra la idea de que ciertas primeras veces ya no llegan después de los 50.

El momento de la largada

La largada no es un estallido. Es un desliz. Uno por uno se meten en el agua. La laguna de Junín, provincia de Buenos Aires, los tapa hasta el cuello. El frío al principio es un golpe. Después es un pacto.

El boyado marca el mapa invisible de los 3.000 metros en formato de triángulo, hay que realizar el recorrido tres veces. No hay público ensordecedor. Hay madres, hijos, compañeros, termos y mates sobre el pasto. Hay silencio que se rompe por chapuzones: “Vamos, vamos…” Y ese sonido viejo del agua golpeando la piel.

La maratón es una muestra de un fenómeno que ya no es marginal, con participantes que sostienen rutinas de preparación física y planificación personal, y que entienden la práctica deportiva como una forma de autonomía y continuidad activa.

La organización, a cargo de la Asociación Civil Los Flamencos, permite observar una dinámica consolidada: logística precisa, protocolos de seguridad activos y un dispositivo pensado para acompañar a nadadores con diferentes niveles de experiencia.

La competencia funciona también como punto de encuentro entre grupos que entrenan durante todo el año y que encuentran en estas pruebas una instancia de validación del esfuerzo cotidiano.

El primero en completar los 3.000 metros fue Lautaro Roche, con un registro de 40 minutos 49 segundos, mientras que el último nadador en cruzar la línea de llegada demoró 1 hora 32 minutos. En el medio, las historias de los nadadores veteranos y de los que se animaron por primera vez, aún resuenan.

Jorgelina Dónofrio sale con la cara roja, los ojos brillosos y el cuerpo cansado pero satisfecho. Subió al podio por primera vez en su vida. Lo dice sin épica, como si confesara algo íntimo: está emocionada, está feliz, quiere volver. Cuenta que todo lo organiza alrededor de la natación. La rutina, los días, las decisiones. El agua como eje.

“Me incorporé al grupo del profesor. Son superbuenos compañeros. Me encantó el grupo y ahora no lo voy a dejar nunca más”, dice.

“Ese entrenamiento a full es compañerismo, es trabajo y son metas que uno simplemente quiere cumplir. Hoy no vine a ganar, vine a completar los tres kilómetros. Mi meta es complementarlo, cumplirlo, pero me llevo la medalla”, agrega.

Durante la competencia, la concentración y los pensamientos personales acompañan cada brazada: “Pienso en mis hijos, en mis perros, en lo que me enseña mi profesor, en no perder de vista a mi compañera que iba adelante mío. Yo pateaba un poquito más fuerte para alcanzarla y que no se me escape”.

Lalo Calandri, 68 años, llegó a la natación por descarte. Antes el fútbol, las canchas duras, los tobillos castigados. El cuerpo pidiendo menos impacto. En el agua, dice, el paso del tiempo se nota diferente. Casi no se nota. Nada hace casi 30 años y todavía siente algo parecido a la gratitud cuando toca fondo con los pies y termina. No habla de velocidad. Habla de terminar. Y de una idea que le gusta repetir: en aguas abiertas hay una ley que sirve para la vida: “Mantener la calma”.

Porque la laguna puede estar mansa. O puede levantarse con viento y convertirse en una pared de agua que te empuja para atrás.

Patricia Cura no sabía nadar. Aprendió para acompañar a su hijo Genaro. Buscó el agua por él y se quedó por ella. El hijo ya no nada, ella sí. Docente jubilada, artista plástica, entrena en pileta, después gimnasio. Se mete en la laguna con una mezcla de miedo y deseo.

Patricia comparte sus pensamientos durante la competencia: “Pensamos muchas cosas, pero por ahí pienso en que es la última. Después digo: No, si estoy acá es porque me lo merezco y porque lo estoy logrando y es maravilloso”. Esta vez, se sube al podio.

La natación aparece como algo más que una práctica deportiva. El agua se vuelve una herramienta de cuidado. Mejora la movilidad, sostiene la flexibilidad, reduce el impacto sobre las articulaciones y fortalece la musculatura, factores que inciden de manera directa en la autonomía cotidiana y en la prevención de caídas.

La práctica regular también se asocia a la reducción de factores de riesgo de enfermedades crónicas y a una mejora del estado emocional. El entrenamiento compartido consolida vínculos, construye pertenencia y transforma el ejercicio en un espacio de socialización estable. La prueba es una comunión, un espacio compartido donde nadie pierde.

Magaly Mascardi compite en +60 y llega tercera. Para ella, las aguas abiertas son una aventura que nunca se repite igual. El viento cambia la textura del agua. El nado de ida no es el mismo que el de vuelta. Habla de otra dimensión. De la posición horizontal. Del sonido único del agua pegando contra el cuerpo. Dice que ahí se encuentra consigo misma. Que el agua es blanda. Y que esa blandura la saca por un rato de una realidad que a veces es dura.

La Laguna de Gómez sostiene todo. Más de un siglo de historia. Árboles viejos, espejo de agua ancho, horizonte bajo. Un lugar que fue balneario cuando Junín empezaba a mirarse como ciudad. Hoy es escenario para estos cuerpos que no se resignan. La Asociación Civil Los Flamencos arma la carrera con la precisión de lo artesanal. Boyas, banderas, planillas. Todo en su lugar.

Al final, no hay discursos largos. Hay toallas sobre los hombros. Hay abrazos torpes propios del cansancio. Fideos con rúcula y helado de postre. Hay mates compartidos. Las marcas quedan en las libretas. Lo que no se anota es otra cosa: la sensación de haberle ganado una vez más a la quietud. El agua vuelve a quedar en calma. Como si nada hubiera pasado. Pero pasó. Entre una boya y otra, alguien se volvió a sentir vivo.

Fotos: Gentileza de Asociación Civil Los Flamencos.

Fuente: Infobae

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