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Es abogada, dejó la función pública por la pastelería y abrió un atelier a puertas cerradas en Recoleta

Quizás haya sido la maternidad, o quizás la pandemia. Lo cierto es que en 2020 Jimena Fuster se replanteó lo que quería de la vida y decidió llevarla hacia un lugar “más creativo”. Renunció a casi 17 años de carrera en la función pública, estudió pastelería y cocina plant based y abrió un atelier a puertas cerradas en Recoleta donde da clases y organiza meriendas para pequeños grupos en los que ofrece una pastelería “más sana y consciente”, de inspiración francesa.

Jimena estaba decidida. El mismo día en que mandó la carta documento para despedirse de su puesto de asesora legal especializada en obra pública, se anotó en el Instituto Argentino de Gastronomía. “Era un jueves, el lunes ya arrancaba las clases”, le contó la pastelera tucumana a TN.

Algunos de los petits gâteaux que Jimena Fuster ofrece en su atelier. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

Algunos de los petits gâteaux que Jimena Fuster ofrece en su atelier. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

Del hobby a la profesionalización

La cocina siempre estuvo presente en la vida de Fuster. De chica, en su Yerba Buena natal, solía ayudar a su mamá y sacaban algunas recetas del libro de Doña Petrona.

“Siempre estuve al lado de mi vieja viéndola cocinar. Ella es una gran cocinera de lo salado. Yo me ponía a hacer bizcochuelos y tortas y se lo llevaba a los vecinos. Pasaba la tarde ahí, les llevaba un bizcochuelo y me garantizaba horas de dibujitos sin que mi mamá se enterara y de paso charlaba con ellos. En la provincia era así, venías, tocabas el timbre, llevabas algo y te decían siéntate a comer algo”, recordó con ternura.

Su adolescencia la pasó en Villa Ballester, provincia de Buenos Aires. Su familia había atravesado una gran crisis económica en la que les remataron la casa y cruzaron todo el país en busca de una mejor situación. Su papá trabajaba en una remisería de noche, mientras que su mamá hacía sandwiches de milanesa que vendía por la ventana. Cuando empezó a cursar abogacía en la UBA, Jimena ayudaba a su mamá a hacer panes integrales que ofrecían en una iglesia castrense de Belgrano.

Jimena pegó un volantazo en 2021 y se dedicó de lleno a la pastelería. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

Jimena pegó un volantazo en 2021 y se dedicó de lleno a la pastelería. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

Luego, su padre comenzó a construir una pequeña casa en el balneario de Aguas Verdes en un terreno que era de su abuelo y un verano, se fue sola con su mamá a hacer la temporada. No tenían ni para pagarse la vuelta. “Compramos un kilo de harina, manteca, huevos, medio kilo de membrillo y me puse a hacer pastafrola. La llevé a un camping que tenía una proveeduría y se las dejé en consigna. Al rato vino mi mamá y me dijo que se había vendido todo y pedían que haga otra”. Y así fue que verano tras verano, se costeaba los libros y fotocopias que necesitaba para cursar con tortas, budines y berlinesas.

En cinco años se recibió y al rato comenzó a trabajar de “lo que le gustaba”. Y así fue que de 2004 a 2021 dedicó su vida a trabajar en áreas gubernamentales. Hasta la pandemia. Al igual que para muchas otras personas, el parate forzado se volvió un momento de introspección. “Fue mi primer frenar y pensar me pregunté ‘¿Qué hacía yo antes de llegar a este punto? Y ahí fue cuando recordé que conectaba muy bien con la pastelería”, dijo la tucumana, que sufrió “varios ataques de ansiedad y de pánico”.

El budín de pistacho de Jimena fuster. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

El budín de pistacho de Jimena fuster. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

Cuando arrancó las clases, se dio cuenta “de que no sabía nada”, pero estaba feliz. Feliz de volver a empezar. “El primer día me encontré en una mesa haciendo pan y no me acordaba de nada. Hay técnicas para todo, desde cómo cortar algo sin lastimarte hasta agarrar un plato caliente y mirar el horno con tranquilidad. Creo que la visión del tiempo en la forma de preparar las cosas en la cocina o en la pastelería también tiene que ser como un norte”, sostuvo. Paciencia, tranquilidad y planificación. Y sobre todo, “experimentar y permitirse el error” como camino de aprendizaje.

En sus ratos libres, Jimena ama nadar y se metió de lleno en la su nueva profesión como quien se tira a la pileta. Con todo la energía y una dulce sensación de liviandad. Se recibió en el IAG como chef especializada en plantas- “fui de la primera camada”- y en 2023 fue certificada en Plant-Based Pâtisserie por la Fundación Le Cordon Bleu International. Cursó la especialización de Petit Gateau y Viennoiserie en L’Ecole Bellouet Conseil Internacional, junto con un grupo liderado por Osvaldo Gross, y se perfeccionó en París en 2022. Un viaje en el que visitó las principales pastelería de la capital francesa le voló la cabeza. “Fue la confirmación de que quería seguir este camino”, sostuvo.

El giro hacía la pastelería basada en plantas fue producto de problemas de salud. “Tenía muchísimas migrañas, vivía brotada, me hinchaba mucho la panza, tenía muchos despertares nocturnos. Me habían dicho que había una posibilidad de que tuviese la enfermedad de Crohn, al final me diagnosticaron intolerancia a la histamina. Me dijeron que lo mejor que podía hacer era no comer todo lo que tiene la pastelería, trigo, lácteos, chocolate…”.

El Blondy Cake de Jimena Fuster, con chocolate Dulcey que le da un sabor a galleta. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

El Blondy Cake de Jimena Fuster, con chocolate Dulcey que le da un sabor a galleta. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

Y otra vez tuvo que volver a cero. “En la pastelería plant based no se trata solo de sustituir ingredientes por otros, sino de crear algo nuevo. Yo creo que es la pastelería del futuro, es la más sana, más equilibrada. No tiene buen marketing todavía, pero vamos hacia allá. Logramos algunos productos que de verdad son mejores que su versión original, por ejemplo el brownie es una cosa de locos”, afirmó Fuster.

Tras su primera experiencia como pastelera en Corte Charcutería, decidió emprender por su cuenta. Arrancó con venta de tortas por Instagram, se creó una web y en 2022 abrió su atelier en Recoleta, en los que organiza meriendas para hasta seis personas. Lo define como un “laboratorio de sabores”.

“Para mí es el lugar donde puedo bajar un cambio, donde puedo hacer las cosas con mucha más presencia, permitirme cometer errores, preguntarme ‘¿por qué salió así? y lograr mejorar las cosas. Ahí es donde encuentro mi verdad, mi otro yo. Tengo mis momentos en los que pongo música y puedo estar horas bañando budines. Cuando veo caer el chocolate por arriba de los budines, es como mágico”, sostuvo.

Es abogada, dejó la función pública por la pastelería y abrió un atelier a puertas cerradas en Recoleta

En el lugar tiene una mesa redonda, que vienen a degustar budines, tartaletas o tortas individuales de la carta en compañía de música y deliciosos tés, vinos dulces de temporada y bebidas frías o calientes. Jimena termina algunos de los productos adelante de los clientes, charla con ellos y se borra con delicadeza, para dejarles disfrutar del momento y el encuentro, con la comida como pretexto para pasarla bien.

Amor por el pistacho y las avellanas

El pistacho es uno de los ingredientes favoritos de Jimena Fuster. Lo usa en budines de pistacho y ganache de chocolate, financiers de pistacho o relleno de alfajores. También ofrece muchos petits gâteaux en formato de exquisitas tartaletas con masa sablée, como la tarta Havanette à la pistache, que lleva masa sablée de chocolate, crema ganache de chocolate amargo y té ahumado, finalizada con pistachos caramelizados.

La torta Sacher de Jimena Fuster, un bizcocho de chocolate amargo humedecido con jarabe de cacao, cremoso de chocolate con leche, compota de maracuyá y naranja y mousse de chocolate con leche. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

La torta Sacher de Jimena Fuster, un bizcocho de chocolate amargo humedecido con jarabe de cacao, cremoso de chocolate con leche, compota de maracuyá y naranja y mousse de chocolate con leche. (Foto: gentileza Jimena Fuster).

Completan la carta una tarta de albahaca y limón que despierta suspiros con su masa sablée de vainilla con curd de limón, bizcocho de albahaca y merengue italiano con notas de lima y limón; una frangipane de peras (una mezcla de crema de almendras y pastelera) con una pera pocheada en especias y almendras fileteadas o la “petite rouge”, una tartaleta con crema frangipane de té de rosas y frutos rojos.

Sin embargo, las que más salen se llaman “Romerito” – una tarta de masa sable de chocolate, con una ganache macerada de naranja y pomelo, avellanas caramelizadas ,cacao y algunas hojitas de romero – y “Avellaneda”, una tarta con una nutella casera, chococolate con leche y avellanas caramelizadas. “El nombre le quedó de que un día en vez de avellanas me salió decir Avellaneda. Y gustó”, sostuvo.

El reconocimiento de los pares

En 2022, Osvaldo Gross la contactó para que se presentara en distintas ferias de Buenos Aires. “Ese mismo año le llegó un llamado de Lucullus, la asociación de gastronomía gala, para que se sume a la Feria Francesa. “Para mí fue un recontra honor. Se me caían las lágrimas. No podía creer que mis productos estén allí. Era el reconocimiento de los que saben, a la feria van muchos pares que ponen la vara muy alta”, explicó.

De hecho, Jimena Fuster estará este fin de semana en la última edición de la Feria Francesa del año, en plaza Francia. “El sábado se va a extender hasta las 11 de la noche, porque está la Noche de los Museos. Así que el plan es que recorran algún museo y puedan comer alguna cosa rica”, advirtió.

La vida de Jimena pegó un volantazo en cuatro años y como la pastelera no para de soñar, quizás algún día cambie el taller a puertas cerradas por un local. Ya se lo imagina: “Cuatro sillas en la calle para que los clientes puedan llevarse su café y un obrador a la vista para que la gente valore lo artesanal del trabajo, que puedan entender cuánto tiempo lleva hacer algunas piezas”.

Fuente: TN

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Para la mayoría de los argentinos, el equilibrio entre trabajo y vida personal es clave en las decisiones de movilidad laboral

Así lo destaca un informe privado, en el que también se señala que, a nivel regional, predominan las mismas cifras.

El 80% de los argentinos, al igual que en los países de la región, afirma que el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Si bien el salario sigue siendo el principal factor de atracción a la hora de considerar una oferta laboral o un cambio de trabajo, los drivers que componen el salario emocional cada vez tienen mayor peso en las decisiones de carrera del talento.De acuerdo con el último informe de Randstad, al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, para el 80% de los trabajadores argentinos el equilibrio entre vida personal y laboral se posiciona en segundo lugar como atributo para elegir un empleador. Los datos surgen del estudio que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 35 países, incluida la Argentina.

Entre los países de la región, el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Foto: Agencia NA (Randstad)En los países de la región se registra el mismo apunte: los trabajadores chilenos son los que más valoran el equilibrio trabajo-vida (83%), seguidos por los trabajadores argentinos y mexicanos (80%) y, en último lugar, los trabajadores uruguayos (78%).Otro dato interesante que surge del documento es que casi un tercio de los encuestados (31%) aseguró haber renunciado a un empleo por falta de flexibilidad. También lo hicieron el 33% de los uruguayos, el 35% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos.A su vez, 2 de cada 10 argentinos aseguraron haber dejado un empleo por falta de autonomía en sus tareas: de igual manera, también aseguran haber renunciado a algún empleo por falta de independencia el 21% de los trabajadores uruguayos, el 24% de los trabajadores mexicanos y el 25% de los trabajadores chilenos.Tipos de flexibilidad

En el total de los encuestados locales, el 40% de los trabajadores aseguró que no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.el 40% de los trabajadores argentinos no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.Foto: Agencia NA (Randstad)Asimismo, el 43% de los trabajadores mexicanos, el 41% de los trabajadores chilenos y el 36% de los trabajadores uruguayos también rechazarían un empleo que limitara su flexibilidad en materia de horarios de trabajo.Por su parte, respecto al lugar desde donde trabajar, si pudieran optar sin condicionamientos, el 36% de los trabajadores argentinos rechazaría un empleo que no le permitiera flexibilidad en relación con el lugar desde donde trabajar. Coinciden con esta posición el 30% de los uruguayos, el 39% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos, que no aceptarían una propuesta laboral que no les diera flexibilidad respecto del lugar desde donde trabajar.»Más allá de la coyuntura que está atravesando el mercado laboral, las expectativas del talento en materia de flexibilidad y conciliación entre trabajo y vida personal se mantienen firmes, especialmente en el segmento profesional de los grandes centros urbanos, donde el peso del traslado al trabajo suele ser mayor. Hoy los trabajadores tienen mayor claridad sobre lo que esperan de sus trabajos y sus vidas, tienen más claras sus prioridades y no están dispuestos a resignarlas», comentaron desde
Randstad.

Agencia NA

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Argentina se consolida como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica

Argentina cerró 2025 con una cifra récord para su mercado aerocomercial: 50,6 millones de pasajeros pasaron por los aeropuertos del país durante el año, un 12% más que en 2024.

Con este resultado, la Argentina se posicionó como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica y el Caribe, detrás de Brasil, México y Colombia, de acuerdo con los datos presentados durante la asamblea anual de Airports Council International (ACI), realizada en Lima, Perú.

El registro informado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) representa el mayor volumen anual de pasajeros de la serie histórica y refleja el crecimiento sostenido de la actividad aérea en el país.

Más vuelos internacionales y mayor movimiento dentro del país

El crecimiento se produjo tanto en el tráfico interno como en el internacional.

Durante 2025, 34,7 millones de pasajeros realizaron vuelos dentro del país, mientras que el segmento internacional alcanzó cerca de 16 millones de viajeros.

Uno de los datos destacados fue, además, el avance de las conexiones internacionales desde ciudades del interior. Más de 2,1 millones de pasajeros viajaron al exterior directamente desde aeropuertos ubicados fuera de Buenos Aires, un 38% más que durante 2024.

El dato muestra una tendencia hacia una mayor descentralización de la conectividad aérea, con más opciones para que los pasajeros del interior puedan realizar viajes internacionales sin necesidad de pasar previamente por Buenos Aires.

Un mercado regional que proyecta más crecimiento

Las perspectivas para el transporte aéreo en Latinoamérica y el Caribe también son positivas.

Durante la reunión de ACI, su director general para Latinoamérica y el Caribe, Rafael Echevarne, estimó que la región podría alcanzar 1.500 millones de pasajeros en 2045, prácticamente el doble de los 809 millones proyectados para 2026.

Este crecimiento requerirá importantes inversiones en infraestructura. Según las estimaciones de ACI, los aeropuertos de Latinoamérica y el Caribe necesitarán alrededor de US$ 178.000 millones hasta 2055 para ampliar y modernizar sus instalaciones.

El desafío no será solamente atender a una mayor cantidad de viajeros. También será necesario recuperar parte de las conexiones que se perdieron durante la pandemia. Según Echevarne, todavía resta restablecer cerca del 20% de las conexiones entre ciudades que existían antes de 2020, especialmente en aeropuertos regionales.

Argentina todavía tiene espacio para seguir creciendo

A pesar de ocupar un lugar destacado por cantidad total de pasajeros, Argentina todavía presenta margen para ampliar el uso del transporte aéreo.

La cantidad de viajes por habitante se encuentra por debajo de la registrada en otros países de la región, lo que abre oportunidades para continuar desarrollando la conectividad, especialmente desde las ciudades del interior y mediante nuevas rutas internacionales.

El crecimiento de los vuelos internacionales sin pasar por Buenos Aires durante 2025 es una muestra de ese potencial.

El desafío de acompañar el crecimiento con infraestructura

El récord de pasajeros también plantea nuevas necesidades para el sistema aeroportuario argentino.

El aumento de la demanda vuelve clave la ampliación y modernización de las principales terminales del país, entre ellas Ezeiza, Aeroparque, Córdoba y Mendoza, que podrían enfrentar mayores niveles de utilización a medida que continúe creciendo el tráfico.

En este contexto, el Gobierno nacional acordó recientemente extender hasta 2049 la concesión de Aeropuertos Argentina, con un esquema que contempla US$ 600 millones adicionales en inversiones y la posibilidad de prolongar el contrato hasta 2056 si se cumplen determinadas condiciones.

El nuevo escenario combina así dos datos relevantes: Argentina alcanzó su mayor volumen histórico de pasajeros y todavía cuenta con margen para ampliar su conectividad aérea.

Con más viajeros, nuevas conexiones desde el interior y perspectivas de crecimiento para los próximos años, el desafío será acompañar esa demanda con infraestructura y rutas que permitan que cada vez más argentinos puedan acceder al transporte aéreo desde distintas regiones del país.

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Día Nacional de la Biblia: una fecha para reencontrarse con la Palabra de Dios

Cada cuarto domingo de septiembre se celebra el Día Nacional de la Biblia, una jornada que invita a leer, compartir y poner en práctica el mensaje de las Escrituras.

La fecha fue establecida en 2004 mediante un acuerdo entre la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y las Iglesias Evangélicas presentes en Argentina.

Durante septiembre, conocido también como el Mes de la Biblia, iglesias, familias y comunidades encuentran una oportunidad para acercarse de manera especial a la Palabra de Dios.

La celebración no se limita a leer un texto. Para los cristianos, la Biblia es una guía para la vida, una fuente de esperanza y un camino para conocer a Dios y a Jesucristo.

Su mensaje también invita a mirar al otro, acompañar, servir y compartir una palabra de aliento con quienes más lo necesitan.

El Día Nacional de la Biblia puede ser una buena oportunidad para volver a abrir las Escrituras, ya sea en casa, en comunidad o de manera personal.

Leer la Biblia, reflexionar sobre su mensaje y llevarlo a la vida cotidiana son algunas de las formas de celebrar esta fecha.

Para la fe cristiana, las Escrituras hablan de Cristo y contienen el mensaje de salvación. Por eso, más que una celebración de un día, el Mes de la Biblia propone recuperar el valor de una Palabra que busca iluminar, transformar y dar esperanza.

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