Salud
El tesoro nutricional de los primeros mil días del bebé: por qué la comida chatarra antes del embarazo afecta la leche materna
Según una investigación la mala alimentación afecta negativamente a la leche materna y a la salud del bebé, incluso antes de que el niño sea concebido. En el marco de la Semana de la Lactancia Materna, que se llevará a cabo del 1 al 7 de agosto, los consejos de una experta a Infobae
Se sabe que la comida chatarra, también conocida como rápida o procesada, no es buena para la salud. De hecho, este tipo de alimentación, favorece a posibles enfermedades crónicas como el cáncer. La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a un bebé. La leche humana está perfectamente diseñada para satisfacer las necesidades nutricionales e inmunológicas protegiendo a los niños y niñas de enfermedades comunes, a corto y a largo plazo.
Asimismo, los beneficios van más allá de los chicos, ya que también se extienden a la madre y a la salud pública, disminuyendo el riesgo de mortalidad infantil. Como en muchas prácticas de salud, la pandemia de coronavirus también impactó en el amamantamiento al provocar un retroceso en la promoción y el apoyo de esta herramienta natural de vital importancia para generar un mundo más saludable.
Se plantea entonces un nuevo desafío mientras la sociedad se reacomoda tras el duro impacto que produjo el COVID-19. “El aislamiento y las normas de distanciamiento físico redujeron las consultas presenciales, por lo que las familias tuvieron menos oportunidades de recibir asesoramiento especializado”, explicó en una nota reciente con Infobae la doctora Ana Pedraza (MN 42867), jefa de Neonatología de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando una futura madre consume una dieta rica en azúcar y grasas, como hamburguesas, papas fritas y bebidas gaseosas? Una investigación reciente indica que puede afectar negativamente a la leche materna y a la salud del bebé, incluso antes de que el niño sea concebido. El nuevo estudio que utiliza ratones de laboratorio ha descubierto que incluso el consumo relativamente corto plazo de una dieta de comida rápida afecta a la salud de las mujeres, reduciendo su capacidad para producir leche materna nutricional después de dar a luz. Esto puede afectar al bienestar del recién nacido, así como aumentar el riesgo de que tanto la madre como el niño desarrollen afecciones potencialmente mortales como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes en etapas posteriores de la vida.
Los nuevos hallazgos involucraron a científicos del Laboratorio Sferruzzi-Perri del Centro de Investigación de Trofoblastos de la Universidad de Cambridge y del Departamento para la Promoción de la Salud de la Mujer y el Recién Nacido de la Universidad de Chile en Santiago, y son publicados por la revista Acta Physiologica.
La coautora principal, la profesora Amanda Sferruzzi-Perri, profesora de Fisiología Fetal y Placentaria y miembro del St John’s College de Cambridge, dijo: “Las mujeres que comen dietas que tienden a tener un alto contenido de azúcar y grasas pueden no darse cuenta del impacto que eso podría estar teniendo en su salud, especialmente si no hay un cambio obvio en su peso corporal”.
Y agregó: “Pueden tener una mayor adiposidad, mayores niveles de masa grasa, que sabemos que es un predictor de muchos problemas de salud. Eso puede no tener un impacto abierto en su capacidad para quedar embarazada, pero podría tener consecuencias para el crecimiento del bebé antes del nacimiento y la salud y el bienestar del bebé después del nacimiento”.
Una alta proporción del calcio consumido, es absorbido y aprovechado por el cuerpo (Getty)Se sabe: una dieta alta en grasas y azúcar contribuye al aumento del índice de masa corporal (IMC) y obesidad no solo en los países desarrollados, sino también en los países en desarrollo en urbanización. Como resultado, poco más de la mitad de las mujeres (52,7%) en muchas poblaciones de todo el mundo tienen sobrepeso o son obesas cuando conciben, lo que provoca problemas tanto para lograr como para mantener un embarazo saludable.
En este nuevo estudio, se alimentó a un grupo de ratones con una dieta de gránulos con alto contenido de grasa procesado con leche condensada endulzada durante solo tres semanas antes del embarazo, durante las tres semanas de embarazo en sí y después del nacimiento. Esta dieta fue diseñada para imitar el contenido nutricional de una hamburguesa de comida rápida, patatas fritas y un refresco azucarado.
La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a un bebé. La leche humana está perfectamente diseñada para satisfacer las necesidades nutricionales e inmunológicas protegiendo a los niños y niñas de enfermedades comunes, a corto y a largo plazo (Gettyimages)El objetivo era determinar los impactos en la fertilidad, el crecimiento del feto y los resultados neonatales. Los investigadores descubrieron que incluso una dieta alta en grasas a corto plazo y alta en azúcar impactó en la supervivencia de los cachorros de ratones en el primer período posterior al nacimiento, con una mayor pérdida durante el tiempo que la madre estaba alimentando a su descendencia. Las proteínas de la leche son muy importantes para el desarrollo del recién nacido, pero se descubrió que la calidad era mala en las madres ratón que comen la dieta alta en grasas y azúcares.
“Queríamos saber qué estaba pasando, porque las madres se veían bien, no eran grandes en cuanto a su tamaño. Pero lo que encontramos fue que, aunque los ratones parecían tener tasas aceptables de quedar embarazadas, tenían mayores cantidades de tejido adiposo, grasa, en su cuerpo durante y al comienzo del embarazo”, dijo el profesor Sferruzzi-Perri.
Entre las conclusiones se determinó que terminaron con hígados grasos y hubo una formación alterada de la placenta. El peso del feto en sí no se vio afectado. Fue evidente que la nutrición del feto cambiaba en el embarazo. Se descubrió que el desarrollo de la glándula mamaria y su composición de proteínas de la leche estaban alteradas.
También se descubrió que el desarrollo de la glándula mamaria y su composición de proteínas de la leche estaban alteradasEl profesor Sferruzzi-Perri dijo que es importante que las mujeres sean educadas sobre cómo llevar una dieta saludable y equilibrada antes de intentar quedar embarazadas, así como durante el embarazo y después. También le gustaría ver más apoyo para el embarazo adaptado a las madres individuales, incluso si se ven exteriormente saludables. “Se trata de tener una dieta de buena calidad para que la madre tenga leche de buena calidad para que el bebé pueda prosperar”, dijo.
La importancia de los primeros 1000 días
Consultada por Infobae, la licenciada Nadia Hrycyk (MN 5430 Nutricionista- UBA) sostuvo que cada vez mas estudios científicos demuestran que una nutrición adecuada en las primeras etapas de la vida influye en el crecimiento, el desarrollo y en la prevención de enfermedades que puedan desarrollarse en la edad adulta. “Por este motivo se habla de los primeros mil días, que van desde el comienzo del embarazo hasta que el bebe cumple los 2 años de vida, donde influye no solo la genética sino también el ambiente y los hábitos donde se desarrolla ese niño”, dijo.
“La calidad de la alimentación de la madre y sus hábitos son fundamentales porque también esta demostrado que la ingesta de alimentos procesados, comidas rápidas, jugos y gaseosas con exceso de grasas y azúcares, durante el embarazo y la lactancia, puede dañar la placenta en el periodo embrionario y aumentar el riesgo de la madre, del bebe o de un niño que recibe cantidades elevadas de azúcar y grasas, de desarrollar enfermedades metabólicas como diabetes, sobrepeso, obesidad, hígado graso o enfermedades del corazón, a lo largo de toda su vida”, agregó la especialista quien además se desempeña como nutricionista de Servicios Saludables.
La licenciada Nadia Hrycyk (MN 5430 Nutricionista- UBA) sostuvo a Infobae que cada vez mas estudios científicos demuestran que una nutrición adecuada en las primeras etapas de la vida influye en el crecimiento, el desarrollo y en la prevención de enfermedades que puedan desarrollarse en la edad adulta Foto: Uwe Anspach/dpa“Los primeros mil días es el período mas importante y con mayor oportunidad para incorporar buenos hábitos en la mujer embarazada, como también durante la lactancia y para promover el desarrollo de todas las potencialidades del niño porque es una etapa de mayor plasticidad, se forman órganos y tejidos, y se presenta el mayor desarrollo del potencial físico e intelectual”, sumó Nadia Hrycyk.
Según detalla la especialista, durante el embarazo y la lactancia, “se recomienda que la madre tenga una alimentación saludable basada en proteínas como carnes, huevos, legumbres, frutos secos, rica en calcio y en fibra con la mayor variedad de frutas y verduras”, cuanto mas variada sea la alimentación de la madre, mas sabores va a percibir el bebe en la leche materna porque “esta demostrado que los diferentes alimentos pueden cambiar el sabor de la leche y esto acostumbra al bebe a nuevos sabores y es menos probable que rechace alimentos nuevos cuando comienza la alimentación complementaria a partir de los 6 meses de edad”, expresó.
“Es importante destacar que el sistema inmunológico del bebe tiene que ser capaz de combatir infecciones y muchas otras enfermedades, y las responsables de entrenar ese sistema inmune son las baterías del intestino, antes llamado flora intestinal y ahora bien llamado microbiota, y son todos los microorganismos que maduran con el bebe, por eso es importante durante el embarazo y la lactancia evitar los productos procesados con exceso de azúcares y grasas para que la mama tenga la mejor microbiota posible porque las bacterias del intestino materno pasaran al intestino del bebe y también pasaran las mejores baterías de la mama a través de la leche materna lo que representa una buena salud para el bebe a largo plazo”, cerró Hrycyk.
La OMS y las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) recomiendan el consumo de 1200 miligramos de calcio por día, a partir del segundo trimestre del embarazo y durante todo el período que dure la lactancia materna (Getty)Si bien son múltiples los nutrientes que forman parte de un plan alimentario equilibrado, la incorporación del calcio es clave durante el embarazo y el periodo de lactancia ¿Por qué? Porque el bebé en desarrollo necesita del calcio para formar huesos y dientes, así como también para el desarrollo de su corazón, nervios y músculos. El consumo adecuado de calcio por parte de la mujer embarazada puede reducir el riesgo de hipertensión arterial e incluso de preclampsia, una complicación propia de las embarazadas asociada a la alta presión.
“Los productos lácteos juegan un papel fundamental durante el embarazo y la lactancia ya que nos aseguran un adecuado aporte de energía, proteínas de alto valor biológico, son fuente de aminoácidos esenciales, vitaminas del grupo B, calcio y vitamina D, entre otros nutrientes”, explicó en una nota reciente con Infobae la licenciada en Nutrición Silvina Tasat (MN 1495).
La Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial, y las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), en el ámbito nacional, recomiendan el consumo de 1200 miligramos de calcio por día, a partir del segundo trimestre del embarazo y durante todo el período que dure la lactancia materna.
FuentE: Infobae
Salud
Científicos confirmaron que los videojuegos pueden retrasar el envejecimiento cerebral
Durante décadas, los videojuegos fueron asociados al sedentarismo, la distracción y el entretenimiento de niños y adolescentes Sin embargo, en los últimos años, esa mirada empezó a cambiar: distintas investigaciones ahora los consideran capaces de estimular memoria, atención, velocidad de respuesta y bienestar mental.
Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) afirmó que haber jugado videojuegos durante la infancia puede producir mejoras cognitivas y retrasar el envejecimiento cerebral.
En el informe se aclara que las consolas o computadoras no son una solución médica ni cualquier juego alcanza para proteger el cerebro. Pero la evidencia expuesta por los científicos apunta a algo más específico: los videojuegos que exigen atención, planificación, orientación espacial y toma de decisiones pueden funcionar como una forma de estimulación mental.
Por qué los videojuegos pueden ayudar al cerebro
Jugar exige bastante más que mirar una pantalla. Para avanzar en una partida, una persona tiene que leer el entorno, recordar objetivos, reaccionar ante cambios, resolver problemas y ajustar una estrategia en tiempo real.
Ese entrenamiento constante activa habilidades que suelen verse afectadas con el paso de los años, como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento, la coordinación y la capacidad de retener información mientras se toman decisiones.
La UOC señaló que los videojuegos pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro, con efectos en regiones vinculadas a la atención y las habilidades visoespaciales. Su investigación también indicó que algunos cambios cognitivos pueden mantenerse años después de haber dejado de jugar.
Qué tipo de juegos tienen más impacto
Los beneficios dependen del tipo de videojuego. Los de estrategia exigen planificar, administrar recursos y anticipar escenarios. Los de acción demandan reflejos, coordinación y atención visual. Los puzzles trabajan la resolución de problemas y los mundos 3D involucran orientación espacial, memoria y exploración.
En ese sentido, un estudio de la Univesidad de Montreal sobre videojuegos 3D encontró que jugar Super Mario 64 se asoció con aumentos de materia gris en el hipocampo, el cerebelo y la corteza prefrontal dorsolateral, regiones del cerebro vinculadas a la memoria, coordinación y planificación.
A la vez, otro trabajo publicado en Nature Communications analizó experiencias creativas, entre ellas videojuegos específicos, y las relacionó con patrones cerebrales compatibles con un envejecimiento más lento.
Bienestar mental y uso moderado
El gaming también aparece asociado al bienestar emocional. De acuerdo a un trabajo publicado en Nature Human Behaviour, basado en datos de Japón, tener una consola y jugar se relacionó con mejoras en bienestar mental, menor malestar psicológico y mayor satisfacción con la vida.
Vale hacer una aclaración. Todas las investigaciones remarcan que la moderación es clave. Los estudios no plantean que jugar durante horas sea saludable por sí mismo. El efecto positivo aparece cuando el videojuego forma parte de una rutina equilibrada, junto con descanso, actividad física, vínculos sociales y otras actividades que también estimulan el cerebro.
Fuente: TN
Salud
El mayor estudio realizado sobre la endometriosis revela nuevas claves sobre esta enfermedad que afecta a 190 millones de mujeres en el mundo
Un macroestudio internacional en el que han participado la Universidad de Granada, la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación Sant Pau, entre otros centros de Europa y Estados Unidos, acaba de arrojar nueva luz sobre la endometriosis, una enfermedad que afecta a cerca de 190 millones de mujeres en todo el mundo. En España, más de 2 millones, según la Asociación de Afectadas de Endometriosis (ADAEC).
La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca dolores muy intensos durante la menstruación, cambios hormonales en el ciclo menstrual y, en ocasiones, problemas de fertilidad. Se produce cuando el endometrio, la capa mucosa interna del útero cuya función es acoger el embrión y formar la placenta (si no hay embarazo, se desprende y baja la regla), crece fuera de su lugar.
Pese a la alta incidencia de esta patología, todavía es poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que dificulta tanto su diagnóstico como el desarrollo de tratamientos eficaces. En un intento de avanzar en el conocimiento de la endometriosis, los investigadores han analizado información genética de cerca de 1,4 millones de mujeres en todo el mundo, lo que constituye el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta enfermedad.
La investigación, que ya ha sido publicada en la revista Nature Genetics, indica que la endometriosis probablemente no está causada por un único proceso biológico, sino por múltiples acciones que contribuyen a su variabilidad clínica y dificultan su diagnóstico. Entre estos se incluyen la inflamación, la alteración de la respuesta inmune, el remodelado tisular, la proliferación y diferenciación celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos, procesos que ayudan a explicar la diversidad de manifestaciones clínicas observadas entre las pacientes.
Los resultados del estudio han identificado hasta 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar la enfermedad. De ellas, 37 no habían sido todavía descritas. “Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos qué está ocurriendo a nivel molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico”, explica la doctora Dora Koller, del grupo de investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autora principal del estudio, quien añade que la investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otras áreas, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años.
Una enfermedad con muchas aristas
La complejidad biológica de la endometriosis se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso y discapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida. Esta diversidad, tanto en la presentación clínica como en su evolución, pone de manifiesto que la endometriosis no sigue un único patrón.
En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que resulta limitado, ya que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta falta de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad se retrase a menudo una media de 7 o 10 años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.
“Necesitamos avanzar hacia una clasificación más basada en la biología, similar a lo que ha ocurrido en el cáncer, donde ahora distinguimos diferentes subtipos con comportamientos y tratamientos distintos”, apunta la doctora Koller. También reconoce que este retraso diagnóstico forma parte de la experiencia de muchas mujeres. Como paciente con endometriosis, señala que, en su caso, “fueron necesarios 15 años para obtener un diagnóstico, a pesar de presentar síntomas claros y discapacitantes”.
Un nuevo horizonte para el tratamiento de la endometriosis
El estudio introduce un cambio relevante en la forma de abordar la endometriosis en la consulta. Hasta ahora, las decisiones terapéuticas suelen tomarse sin herramientas precisas de predicción, lo que obliga a muchas pacientes a pasar por distintas opciones sin garantías de éxito. Esta variabilidad en la respuesta pone de manifiesto la necesidad de entender mejor las diferencias individuales entre casos. En este sentido, el análisis genético aporta una base más sólida para interpretar qué procesos están activos en cada mujer y facilita una elección de tratamientos más ajustada.
A partir de esta evidencia, se perfila un modelo asistencial más individualizado, en el que la información biológica del paciente guíe tanto el diagnóstico como la intervención. Este enfoque permitiría no solo mejorar los resultados clínicos, sino también evitar tratamientos innecesarios o poco eficaces.
Asimismo, la investigación apunta a nuevas vías terapéuticas a través del reposicionamiento de medicamentos ya disponibles, lo que podría acortar los tiempos de desarrollo. Entre las opciones identificadas figuran fármacos empleados en oncología y compuestos como la nortriptilina, con potencial para abordar de forma simultánea el dolor persistente y los trastornos del estado de ánimo asociados a la enfermedad.
Fuente: Infobae
Salud
Cómo aprender a distinguir el estrés de la ansiedad
La ansiedad es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando se perciben peligros reales o percibidos y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Además, hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos.
Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que esta sea proporcional al estímulo que la desencadena, pero es una señal de alarma que, si se prolonga en el tiempo sin motivo aparente, nos está avisando de que tenemos algo que revisar en nuestra vida.
En la actualidad, es común escuchar frases como “es que esto me da ansiedad” o “qué ansiedad me da tanta espera”. Si bien es verdad que conocemos mejor ciertos estados mentales que antes se agrupaban bajo otras denominaciones, en muchas ocasiones usamos mal los términos ansiedad y estrés.
La psiquiatra española Ana Isabel Sanz, especializada en trastornos afectivos y ansiedad, explica el estrés como el proceso de activación fisiológica derivado de la valoración de una demanda externa y la percepción de nuestros propios recursos para afrontarla.
“Cuando percibimos que la exigencia de una situación externa supera los recursos de que disponemos para hacerle frente, el organismo pone en marcha toda una cadena de respuestas ‘excepcionales’. Entre ellas, la activación de eje hormonal que conecta el cerebro con las glándulas suprarrenales y cuyo protagonista principal es el cortisol”, dijo.
En la actualidad, el estrés constituye una respuesta adaptativa y necesaria para responder a los diferentes requerimientos de nuestra vida: un ascenso laboral, un examen, el aprendizaje de una nueva competencia, un evento social, el inicio de la convivencia con una pareja, la enfermedad propia o de un ser querido. No es una respuesta patológica y solo lo será cuando se prolongue en el tiempo o en condiciones desfavorables (situación personal de vulnerabilidad, falta de apoyo, condiciones negativas del entorno laboral, social o familiar).
Los matices de la ansiedad
Cuando la respuesta de alarma o de lucha no obedece a un reto concreto, sino a un estímulo que se percibe como amenazante internamente sin correlación con un hecho real concreto, es cuando aparece la ansiedad. Las respuestas pueden ser parecidas a las que caracterizan el estrés (activación fisiológica con aceleración del ritmo cardíaco, cambio de la frecuencia y profundidad de la respiración, aumento generalizado de la tensión muscular, emociones dominadas por el miedo), pero el estímulo es distinto, señaló la experta.
La psicóloga indicó que la ansiedad no suele identificarse en el entorno, sino en nuestro mundo interior: anticipamos amenazas futuras que son suposiciones o hipótesis acerca de posibles problemas futuros que construye nuestro cerebro en base a distorsiones de nuestra cognición.
Por otro lado, en las redes sociales proliferan videos que alaban las bondades de determinados suplementos para combatir la ansiedad, pero Valeria Medina Rivera, neuropsicóloga española, dice que, pese a que existe una conexión real entre el intestino y el cerebro y que ciertas bacterias de la microbiota intestinal pueden influir en la regulación emocional, con el estrés o la producción de neurotransmisores como la serotonina, la investigación aún es limitada, por lo cual no se justifica el uso generalizado de suplementos como tratamiento principal.
“Es importante no caer en la automedicación ni minimizar síntomas que pueden requerir intervención clínica. En situaciones de estrés, puede ser útil consultar con un profesional sobre la posible utilización de suplementos, siempre de forma individualizada y supervisada”, explica. “La base del abordaje debe ser siempre incorporar estrategias de regulación eficaces en el día a día: técnicas de relajación, actividad física, planificación de tiempos y entrenamiento de atención plena”, expresó.
No minimizar la ansiedad
Sanz subraya que la ansiedad no tratada afecta de forma importante nuestro bienestar mental y físico, a la vez que puede llegar a convertirse en un trastorno crónico que nos incapacita personal, social y laboralmente e, incluso, puede complicarse con otros trastornos de la conducta, como la depresión, los trastornos de sueño y alimentación o el abuso de fármacos o de drogas. “Afecta nuestro bienestar básico. Suele iniciarse por alterar el sueño o la capacidad de alimentarse correctamente. Altera la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo en tareas complejas y cotidianas”, asegura.
Además, comenta que la ansiedad mantenida en el tiempo distorsiona nuestro estado anímico. Es la responsable de esos estados crónicos de irritabilidad, tristeza o desesperanza, que en casos complejos pueden llevar a deterioro del autocuidado e incluso a autolesiones y conductas de riesgo y que también alteran nuestra capacidad de relacionarnos socialmente y, con frecuencia, impactan en una limitación de nuestro contacto con otras personas y en la evitación de actividades laborales o lúdicas que implican salir del círculo donde nos sentimos seguros.
Trabajar la estimulación cognitiva con un profesional
El psicólogo es el que debe identificar si lo que nos pasa es ansiedad o estrés y Medina Rivera dice que la evidencia científica muestra que lo más eficaz suele ser combinar terapia psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual) con medicación, especialmente en los casos de ansiedad moderada a grave, pero hay otras herramientas que pueden ayudar.
“La estimulación cognitiva ayuda a entrenar ciertas habilidades mentales. Por ejemplo, aprender a frenar pensamientos repetitivos para reducir la rumiación o mejorar la planificación de tareas para aumentar la percepción de control y reducir la incertidumbre. Finalmente, trabajar la atención para potenciar técnicas de atención plena. También contribuye a desarrollar la flexibilidad mental para evitar la rigidez y adaptarse mejor a los cambios. Revisar y aprender de los errores permite ajustar la conducta sin caer en una vigilancia constante”, culminó.
Fuente: TN