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El runner que corre para que no lo alcance la artrosis: tiene 81 años, un solo riñón y es récord mundial
Héctor Grunewald dice que, a veces, corre dormido. No es una metáfora. En el silencio de la madrugada, mientras el viento golpea y la lluvia empapa la pista de Montevideo, sus piernas de 81 años se mueven por inercia. Héctor cuenta que se despertaba y estaba caminando, y asegura que son cosas increíbles que solo los que corren esas distancias pueden contar. Pero Héctor no está caminando al almacén; está completando 200 kilómetros en 48 horas de esfuerzo puro.
Nacido en Coronel Suárez, hoy es una leyenda viviente en Olavarría. Albañil de oficio, plomero y gasista por estudio, lleva la cultura del esfuerzo marcada en el cuerpo desde los siete años, cuando ya trabajaba en una quinta.
Sin embargo, su historia con el running no empezó en la juventud. Aunque de chico admiraba a Osvaldo Suárez, el destino lo llevó por los campos y las obras en construcción hasta que la vida lo puso a prueba de la manera más noble.
La vida de Héctor cambió para siempre hace exactamente 39 años, un 17 de abril. No fue por una marca personal, sino por un gesto de padre. Llevó a sus hijos a una competencia y, casi por impulso, se prendió él también. Pero el verdadero hito de su historia no está en las zapatillas, sino en una sala de operaciones. Hace 25 años, Héctor le donó un riñón a su hijo mayor, Pablo.
“Hacía unos días que me habían sacado los puntos, y no, en absoluto. Jamás me dijeron nada los médicos sobre la competencia. Siempre fui así y nunca le presté atención a los problemas. Fueron decisiones que yo tomaba sin miedo, sin temor a nada y me ha ido bien”, relata a TN.
Hoy, Pablo tiene 51 años, es chef y un atleta trasplantado con medallas de oro mundiales. Héctor, con un solo riñón y una carrocería que sufrió accidentes de trabajo y vértebras desplazadas, se convirtió en el único argentino mayor de 80 años en el ranking mundial de ultradistancia.
A diferencia de los corredores modernos obsesionados con los geles y los relojes inteligentes, Héctor es un rebelde de la vieja escuela. “Nunca me preparé. Yo hacía mi trabajo diario, en la construcción, salía a trotar, no me cuidé con las comidas, no hice un plan de alimentación especial. Todo normal”, confiesa.
Para él, el secreto es haber dado en la tecla de lo que su cuerpo puede rendir. Héctor afirma que corre para que no lo alcance la artrosis, porque cuando se queda quieto aparecen los dolores, pero en movimiento los supera.
Su familia es su columna vertebral. Casado desde 1973 con Elisa Díaz, quien también supo correr ultramaratones de seis horas, Héctor formó un equipo indestructible. Sus hijos Pablo, Martín, Valeria y la más pequeña, junto a sus seis nietos, son quienes hoy celebran cada kilómetro.
Héctor cuenta con orgullo que en un momento llegaron a correr cinco miembros de la familia juntos en la misma competencia.
Con más de 1100 carreras en el lomo y 23 ultramaratones registradas oficialmente, Héctor se emociona fácil. El llanto le brota cuando habla del cariño de la gente que lo para en la calle como a un referente.
“Es un cariño enorme de la gente, del público. Últimamente el público está maravilloso, es algo que nunca pensé que me iba a suceder. Al principio lloraba mucho de la emoción y ahora me fui acostumbrando, pero sé que cuando llego a una competencia me la paso saludando a la gente y agradeciendo todo el apoyo”, admite.
Actualmente, su mirada está puesta en el horizonte, específicamente en Hungría. Tiene un cupo asegurado para una competencia de seis días en Budapest, donde la organización lo reconoció por sus antecedentes mundiales.
El único obstáculo es el presupuesto, ese que intenta estirar cada mes con trabajos de plomería y su jubilación mínima. “Cobro solamente la mínima y le agrego algo para terminar el mes con más trabajitos que hago, pero me cuesta mucho viajar”, cuenta.
A Héctor no le asustan los 100 kilómetros, ni los 200. Su meta es más larga. Dice que su madre llegó a los 101 años y que, si él puede llegar a los 100, le gustaría intentar correr una competencia en pista de 400 metros. Mientras tanto, Héctor seguirá ahí, en las calles de Olavarría o en cualquier pista del mundo, demostrando que el movimiento es la única medicina que mantiene el alma joven.
Fuente: TN
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Creó un álbum virtual de Diego Maradona gratis y ya es furor antes del Mundial 2026
En la previa al Mundial 2026, uno de los objetos más deseados por los hinchas de la Selección argentina es el álbum de figuritas para coleccionar y completar, aunque todavía no salió a la venta. Sin embargo, la pasión argentina siempre encuentra una hendija para calmar la ansiedad. En este caso, Damián fue un paso más allá y decidió crear uno virtual dedicado a Diego Armando Maradona.
El programador y diseñador web, de 38 años, combinó sus conocimientos con su amor por el “10” y creó una pieza de colección que, en apenas dos semanas, se hizo protagonista en las redes sociales, uniendo la nostalgia del papel con la practicidad de los tiempos modernos.
“La idea surgió del fanatismo por el Diegote; yo lo llamo así, como si alguna vez lo hubiese conocido”, cuenta Damián a TN. “Tenía ganas de hacer algo en época de Mundial, con ese runrún de que no se consiguen figuritas o las venden carísimas. Y dije: ‘¿por qué no? Vamos a hacer algo lindo y gratis’”.
El archivo del 10 y el filtro emocional
Organizar un homenaje a la altura del capitán no fue tarea sencilla. Damián dedicó alrededor de dos meses a ordenar un archivo personal que parece infinito.
“Tengo la carpeta ahí: veo fotos del Diego y guardo. Una vez por mes reviso y elimino las duplicadas. Debo tener unas 3.000 imágenes de él”, explica.
El desafío fue el recorte. La idea inicial de 1.010 figuritas cambió ante la necesidad de curar el contenido: “Filtré las políticas y me quedaron unas 2.600. Después hice otro filtro: al menos un tercio tenían que ser de él joven. Así llegué a las 555 actuales”.
Aunque esta es la “temporada 1”, Damián ya planea dividir el álbum en etapas para abarcar su faceta como futbolista y como DT. “No doy fechas, esto es mi hobby”, aclara.
Homenajes digitales: “Los sentimientos no se cobran”
Al ser consultado sobre el formato virtual y, sobre todo, sobre por qué hacerlo gratuito, Damián es claro: “Vivimos en una época digital, ¿qué no es virtual ahora mismo? Y es gratis porque me parece que los homenajes no se cobran, se hacen desde el corazón”.
Hincha de Boca y nacido en 1988, su conexión con Maradona es profunda y trasciende lo deportivo. “A mí el Diegote me toca la fibra de lo perseverante que era. No había patada que lo tirara, siempre contra viento y marea. Y también que nunca callaba, siempre de frente”.
Además, recordó una de sus frases favoritas: “Lástima a nadie, maestro”, que Maradona le dijo a José Sanfilippo en el programa El Equipo de Primera en 2001.
Las margaritas, la mejor figurita
Entre las miles de imágenes icónicas del Diego, hay una que para Damián resume su esencia: la foto junto a su hija Dalma durante un entrenamiento en Napoli, donde ella le coloca pequeñas margaritas en las medias mientras él está sentado sobre la pelota.
“Me quedo con esa. La mejor figurita es lo que era él: un tipo normal y común”, explica.
Con el tiempo, también se conoció otra imagen de ese mismo momento, con Maradona trotando junto a sus compañeros con las flores en las medias.
El recuerdo de un hincha de Boca y Maradona
Por una cuestión generacional, Damián vio poco a Maradona en actividad, pero sus recuerdos son claros. Su primera conexión fuerte fue el regreso a Boca en 1995.
“Recuerdo que teníamos un televisor Grundig a tubo, hermoso, y la Bombonera era una locura. Volvía él”, cuenta.
También menciona el Mundial 94 como un momento clave: “Tenía seis años, pero recuerdo muy claro el grito a la cámara en el gol a Grecia”.
Como tantos otros, lamenta no haber estado en su partido homenaje en 2001: “Hubiese sido un honor estar en su despedida, pero si nombramos a todos los que quisimos ir y no pudimos, la lista sería interminable”.
El proyecto recién empieza y se puede acceder desde la página jueguitos.com.ar/diegote/. Aunque el impacto en redes fue inmediato, su creador siente que aún queda mucho por hacer.. “Me faltaron demasiadas”, admite, dejando la puerta abierta para futuras ediciones y para que los hinchas sigan coleccionando la historia de un ídolo que, incluso en formato digital, sigue gambeteando al olvido.
Fuente: TN
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“La señora de los pañuelos” que, pese a sus problemas, logra que la gente vuelva a saludar y a sonreír
No importa si hace frío, calor o llueve: una voz se oye, constante, firme y sonriente. “Buenos días”, dice Alicia, y con esas dos palabras logra algo que parece simple, pero no lo es tanto: cambiar el ánimo de todos los que pasan por la vereda de la avenida Rivadavia, en Caballito.
Alicia viaja desde Laferrere todos los días. Se levanta a las dos y media de la madrugada, desayuna unos mates rápidos y sale a tomar el colectivo. A las cinco y media ya está en la zona del Parque Rivadavia. Antes de empezar su jornada, camina varias vueltas a la manzana para “cargar energía positiva”. Después se instala y trabaja hasta la tarde.
Todos los que pasan por ahí la conocen y aseguran que ofrece mucho más que un pañuelito: “Mira a los ojos, te sonríe y te dice buenos días. Y es impresionante cómo todos los vecinos ya la conocemos. Se hizo parte del barrio”, cuenta Joaquín, que entrena en el gimnasio de la cuadra.
Saluda a los chicos que van al jardín, a los adolescentes que caminan rumbo al colegio y a los adultos que van a paso rápido hacia el trabajo. Todos reciben el saludo de Alicia. Y casi sin darse cuenta, volvieron a incorporar una costumbre que parecía olvidada por muchos: responden. “Aprendieron otra vez a decir buenos días”, dice ella, orgullosa.
Detrás de esa sonrisa, hay una historia de lucha. Alicia trabaja para sostener su tratamiento médico. Tiene una enfermedad crónica que requiere medicación diaria. Además, mantiene a su hija, que nació con hidrocefalia congénita y ya atravesó 18 cirugías.
A pesar de todo, no falta nunca; aunque las ventas varíen —a veces más, a veces menos—, hay algo que no cambia: el afecto que recibe.
“Yo me voy feliz por el cariño que me brindan. Eso no lo tenía en el bolsillo”, dice.
Quienes pasan a su lado coinciden: acercarse a Alicia es llevarse una sonrisa, una charla breve, una dosis de energía. “Te llevás un pañuelito, pero también una amiga y una fuerza enorme para vivir”, dice otra vecina.
Alicia explica que el cambio en los vecinos fue radical: de la desconfianza inicial a un vínculo genuino. “Hoy, muchos se acercan no solo a comprar, sino a ayudar, a preguntar cómo estoy, a ofrecer agua o algo para comer”.
Alicia no acepta. Ella se trae de su casa todo lo necesario para atravesar el día y no le gusta pedir ni que le regalen nada.
Con cada “buen día”, construyó algo más grande que un simple saludo: una red de afecto en medio de la rutina diaria. Un recordatorio de que, incluso en las jornadas más difíciles, un gesto mínimo puede hacer la diferencia.
Hace poco abrió una cuenta de instagram: @alicianoemiruz donde se la puede contactar para saber más sobre su historia.
Fuente: TN
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Durmió en la calle, fue albañil y hoy es clave en la carrera de Enzo Fernández: la historia de Giuliano Pagano
“Quedé en la calle, trabajé de albañil, armando cajas, endeudado”, recuerda Giuliano Pagano sobre su paso por el fútbol de Polonia, una experiencia que lo marcó. Tenía 25 años y había llegado a Europa con la ilusión de estirar una carrera profesional, que no era tan buena como imaginó cuando era un niño. Sin embargo, lejos de derrumbarse, ese momento extremo terminó por darle un quiebre a su vida y el inicio de un nuevo camino dentro del deporte.
En ese contexto adverso fue donde empezó a construir lo que hoy define como su método. Sin contratos, sin estabilidad y con la necesidad de reinventarse, Pagano apostó por el coaching y comenzó a trabajar con futbolistas desde lo mental. Con formación en programación neurolingüística y un título certificado, empezó a ofrecer sesiones mientras todavía intentaba sostener su carrera como jugador, hasta que entendió que su lugar estaba fuera de la cancha.
El punto de quiebre llegó de manera inesperada y lo conectó con la elite. A partir de una sesión grupal, Enzo Fernández lo escuchó “de fondo” y decidió contactarlo. “Me llamó y empezamos a trabajar tres meses antes del Mundial”, cuenta Pagano sobre un vínculo que se transformó en su caso más emblemático. Desde entonces, su método fue creciendo y hoy reúne a más de 100 de futbolistas, con una premisa clara que resume su experiencia personal: “La técnica suma, el físico suma, pero la mente multiplica”.
¿Cómo pasas de ser un futbolista profesional a convertirte en coach?
Tuve una carrera difícil, con muchas trabas deportivas y psicológicas que me llevaron por distintos clubes del ascenso argentino, pero también del mundo. En una de esas aventuras terminé en un club de Polonia, que quebró y me dejó en la calle. Había llegado en un momento difícil, con una guerra de por medio, lo que hizo que quedara en la calle, sin dinero y con deudas. Un par de días dormí en la calle, hice changas y también trabajé como albañil. Esa situación marcó un antes y un después. Yo ya había empezado a interesarme por el coaching y finalmente terminé por decidirme de dejar el fútbol.
¿Y cómo conseguís tus primeros clientes?
Empecé a contactarme con muchos jugadores y les comenté lo que estaba haciendo. Al principio tenía dudas por cómo me iban a ver si yo era una persona que no había triunfado en el fútbol, pero nada de eso pasó. El método que había creado empezó a funcionar y varios chicos se fueron sumando.
¿Cómo llega Enzo Fernández a tu curso?
Fue casi de casualidad. Un persona que estaba con él se unió a mi curso de manera virtual y él lo escuchó de fondo. Le gustó y me contactó para que trabajemos juntos. Fue tres meses antes del Mundial de Qatar.
¿Qué podés decir de la mentalidad de Enzo Fernández?
Yo nunca conocí una mentalidad tan ganadora como la de Enzo. Que sea tan profesional, tan líder, que tenga tanta presencia, que esté tan obsesionado con con hacer las cosas bien, con querer ser mejor, es algo increíble. Te cuento que es así en muchos aspectos de su vida, desde ser el mejor padre hasta jugar a la bolita. Creo que por eso se le abrieron tantas puertas, ¿no?. Él es capaz de sostener todo ese éxito por la persona que es y porque creó una mentalidad que hace que esas cosas le pasen.
¿Qué buscan los futbolistas que se acercan a vos?
Llegan por la falta de confianza que les genera la falta de resultados. Es decir, si son delanteros, no están haciendo goles y se empiezan a preocupar y empiezan a sentirse más inseguros y demás. Lo mismo siendo arquero, defensor, mediocampista, etcétera. Tienen temor de no estar a la altura o no ser suficiente. Ese es el patrón que más se repite.
Están sometidos a mucha presión…
Si, ese sentiemiento de insuficiencia empieza a generar una presión que se convierte en desmotivación. Ahí se genera esa baja en el rendimiento, que no lo motiva ni lo hace disfrutar. Ese sentimiento no les permite avanzar y lo bloquea.
¿Cuánto tiempo necesitan tener un coach?
Siempre se suele recomendar un proceso de coaching en base a objetivos, que pueden ser personales o deportivos. Puede ser desde plantear una conversación incómoda o lograr confianza para encarar situaciones o proyectos. Mi método abarca unas ocho sesiones, pero si el futbolista decide seguir ya es su elección.
¿Cuál es la diferencia entre la psicología y el coaching?
A diferencia, tal vez, de la psicología, lo que hace el coaching es que te da las herramientas para que puedas vos mismo autocoachearte. Es que no dependas de alguien para que puedas cambiar la perspectiva de alguna situación. El coaching lo que hace es, a través de preguntas, invitarte a que reflexiones y tomes conciencia.
¿Cuántos futbolistas están practicando tu método?
En “futbolista consciente” ya hay más de 100 futbolistas. En el equipo que me tiene como cabeza también hay otros coach, una psicóloga, una directora de operaciones, un líder de operaciones, etc. Los chicos se conectan a las clases, y muchos ya han renovado como por tercera vez el proceso de 6 meses. Esta situación, como te dije antes, depende de la circunstancia del jugador y qué tan abierto está a trabajar su mentalidad.
Según tu experiencia, ¿cuál creés que es el principal temor de un futbolista?
El principal temor es el miedo a no estar a la altura, ya sea si sos un jugador de la elite o un semiprofesional. La principal preocupación se reduce a a no saber qué va a pasar y si voy a ser capaz de poder resolverlo. Ahí es donde se ve nuestro trabajo de recordarles dónde está su poder, y qué cosas están dentro de su responsabilidad. De esta manera, el futbolista empieza a encontrar regularidad en su estado de ánimo y, por consecuencia, en su rendimiento.
¿Qué creés que pasa con aquellos futbolistas que no trabajan la gestión emocional?
La gran mayoría nunca trabajó la gestión emocional. Es ahí cuando duplican el esfuerzo físico, pensando que esa incomodidad interna o ese miedo va a desaparecer. Van a lo que ya conocen: entrenar más, restringirse más, sacrificarse más, hacer todo demás. Todo por esa falta que sienten internamente. Y ahí llega el momento que hablábamos antes, donde se saturan, se desmotivan, se frustran, se enojan y no encuentran una solución.
Tu propuesta habla de “disfrutar de nuevo del fútbol”. ¿Creés que el profesionalismo está alejando al jugador de ese disfrute?
La dificultad de disfrutar en el deporte hoy en día se debe a la presión de la viralidad y la constante competencia. Es esencial jugar desde la autenticidad y el disfrute, en lugar de la exigencia, para encontrar gratitud y generar buenos resultados.
Fuente: TN