Salud
El impacto en la calidad de vida del Alzheimer precoz: cuando los síntomas aparecen antes de los 65 años
Cuando la enfermedad de Alzheimer comienza en la edad adulta, es más probable que se trate de un diagnóstico erróneo. Esta forma inusual de la enfermedad de Alzheimer afecta el trabajo, las finanzas y la familia.
La enfermedad de Alzheimer de aparición temprana es una clase poco común de demencia que afecta a personas menores de 65 años. Esta afección también recibe el nombre de demencia presenil de Alzheimer.
La mayoría de las personas con enfermedad de Alzheimer tienen 65 años o más.
Antecedentes familiares de la enfermedad
En la mayoría de las personas con enfermedad de Alzheimer de aparición temprana, la causa no está relacionada con un único gen. Los investigadores no saben con seguridad por qué algunas personas tienen la enfermedad a una edad más temprana que otras.
Los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer de aparición temprana incluyen los antecedentes familiares de la afección. Tener el padre, la madre o un abuelo o abuela con alzhéimer de aparición temprana aumenta el riesgo de tener la enfermedad. Sin embargo, tener antecedentes familiares de la enfermedad no significa que necesariamente desarrollarás la enfermedad.
Genes que causan la enfermedad de Alzheimer de aparición temprana
La enfermedad de Alzheimer de aparición temprana causada por una mutación genética, un error específico en un gen, es menos común. Las mutaciones genéticas pueden transmitirse del padre o la madre a los hijos.
Tres genes diferentes pueden tener una mutación que causa enfermedad de Alzheimer de aparición temprana: APP, PSEN1 o PSEN2. Es probable que una persona que herede al menos una copia de un gen mutado presente enfermedad de Alzheimer antes de los 65 años.
Aproximadamente el 11 % de las personas con enfermedad de Alzheimer de aparición temprana son portadoras de una mutación genética que causa la enfermedad. Sin embargo, de todas las personas con enfermedad de Alzheimer, menos del 1 % son portadoras de uno de estos genes causales.
Hay pruebas genéticas de estas mutaciones disponibles. Si tienes antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer de aparición temprana, es recomendable que te hagan pruebas genéticas. No obstante, se recomienda recibir consejería genética para aprender sobre los pros y los contras de someterse a las pruebas antes de tomar esa decisión.
Por ejemplo, si sabes que eres portador de un gen de aparición temprana, podrías tomar medidas para que a ti y a los miembros de tu familia les resulte más fácil hacer frente a los efectos de la enfermedad. Por otro lado, identificar un gen de enfermedad de Alzheimer de aparición temprana puede afectar tu capacidad de recibir cuidado a largo plazo, seguro por discapacidad o seguro de vida.
Si tienes enfermedad de Alzheimer de aparición temprana relacionado con uno de los tres genes o eres portador de un tipo de estos genes sin síntomas, habla con tu médico sobre la posibilidad de participar en un estudio de investigación. Al estudiar la clase de aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer, los investigadores esperan aprender más sobre las causas y la progresión de la enfermedad. Esta investigación también puede derivar en nuevos tratamientos.
Un diagnóstico preciso es fundamental
La pérdida de la memoria u otros síntomas de la demencia pueden ser causados por muchas otras afecciones. Por eso es importante obtener un diagnóstico rápido y preciso. Puede retrasarse el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer de aparición temprana porque no se espera en adultos más jóvenes. O bien la enfermedad puede ser mal diagnosticada. Estos problemas pueden derivar en retrasos en la atención médica. Además, es importante descartar afecciones tratables que pueden causar síntomas similares a los de la demencia.
También es importante hacer un diagnóstico oportuno por motivos personales y profesionales. Para ti y tus familiares, el diagnóstico es fundamental para ayudar a tu familia a responder con la comprensión y compasión apropiadas. También puede darles a ti y a tu familia más tiempo para tomar decisiones importantes sobre asuntos financieros y legales.
En el trabajo, un diagnóstico oportuno puede permitirte explicar tu afección a tu empleador y, tal vez, organizar una carga de trabajo más ligera o un horario más conveniente.
Un diagnóstico temprano también puede permitir el uso de medicamentos para la amiloidosis. Al parecer, estos tratamientos son más eficaces cuando se administran en las etapas iniciales de la enfermedad de Alzheimer.
Cómo afrontar la enfermedad de Alzheimer de aparición temprana
La enfermedad de Alzheimer tiene un gran impacto a cualquier edad, pero las personas con enfermedad de Alzheimer de aparición temprana pueden enfrentarse a algunos retos únicos.
Es posible que se enfrenten a estigmas y estereotipos sobre la enfermedad. Debido a su corta edad, las personas con enfermedad de Alzheimer de aparición temprana pueden descubrir que otros no creen que tienen la enfermedad. Pueden sentirse aislados de sus amigos o compañeros de trabajo, o la familia puede tener que enfrentar una pérdida de ingresos.
Qué hacer en el trabajo
Antes de que tu afección influya notoriamente en tu capacidad para hacer tu trabajo, habla con tu empleador. Qué puedes hacer:
- Averigua si puedes cambiar a un cargo que se adapte mejor a los cambios en tus capacidades.
- Asegúrate de que tú y tu cónyuge, pareja o cuidador entiendan tus beneficios relacionados con el trabajo. Averigua si tu lugar de trabajo tiene un programa de asistencia para empleados.
- Explora los beneficios que puedes obtener mediante la Ley.
- Si te sientes abrumado, considera reducir tus horas o tomar tiempo libre.
Consejos de afrontamiento para parejas
Después de un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer de aparición temprana, los cónyuges o parejas a menudo sienten una sensación de soledad o pérdida, ya que se enfrentan a la posibilidad de pasar muchos años sin una pareja activa.
Perder el componente romántico y cambiar a un estado de cuidador también complica la relación. Intenta hacer lo siguiente:
- Habla sobre el tipo de ayuda que necesitan el uno del otro. Habla sobre los cambios que estás teniendo y las maneras en que tus necesidades han cambiado. No tengas miedo de pedir ayuda.
- Sigue participando en actividades que disfrutes con tu pareja y adáptenlas según sea necesario. Busquen nuevas actividades que puedan disfrutar juntos.
- Haz una carpeta con los recursos que puedas necesitar a medida que la enfermedad progresa.
- Busca un consejero que trabaje con parejas que se enfrenten a problemas complejos, como las relaciones sexuales y el cambio de roles en la relación.
Cómo incluir a los niños
Recibir un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer de aparición temprana también puede ser difícil para los niños. Es posible que los niños más pequeños no entiendan la enfermedad ni su impacto. Los niños más grandes pueden sentirse avergonzados, resentidos o enojados por la enfermedad del padre o de la madre, o por los cambios en sus relaciones. Intenta hacer lo siguiente:
- Busca actividades que puedan disfrutar juntos.
- Mantente comprometido y habla con tus hijos honestamente sobre lo que estás viviendo.
- Busca un grupo de apoyo para los niños o haz que vean a un consejero familiar. Haz que el consejero escolar y el trabajador social de tu hijo estén al tanto de tu afección.
- Mantén un registro escrito, en video o audio de tus pensamientos, sentimientos y experiencias para tus hijos. Agradecerán que compartas tu sabiduría y tus recuerdos.
Problemas financieros
Una persona con enfermedad de Alzheimer de aparición temprana a menudo tiene que dejar de trabajar, y esta pérdida de ingresos es una preocupación seria. El presupuesto se reduce aún más si un cónyuge o pareja renuncia a un trabajo para convertirse en cuidador a tiempo completo.
Los beneficios que suelen estar disponibles para personas de 65 años o más pueden ser una opción para las personas con enfermedad de Alzheimer de aparición temprana. Es importante conocer qué recursos puedes usar. Qué puedes hacer:
- Habla con un planificador financiero y un abogado para que te ayuden a planificar tus necesidades financieras futuras y la elegibilidad para recibir beneficios.
- Pregúntale a tu empleador si la jubilación anticipada es una opción.
- Explora qué beneficios podrías tener disponibles a través del seguro social.
- Organiza tus documentos financieros y asegúrate de que tu cónyuge o pareja entienda y pueda administrar las finanzas de la familia.
Fuente: Infobae
Salud
Cómo aprender a distinguir el estrés de la ansiedad
La ansiedad es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando se perciben peligros reales o percibidos y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Además, hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos.
Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que esta sea proporcional al estímulo que la desencadena, pero es una señal de alarma que, si se prolonga en el tiempo sin motivo aparente, nos está avisando de que tenemos algo que revisar en nuestra vida.
En la actualidad, es común escuchar frases como “es que esto me da ansiedad” o “qué ansiedad me da tanta espera”. Si bien es verdad que conocemos mejor ciertos estados mentales que antes se agrupaban bajo otras denominaciones, en muchas ocasiones usamos mal los términos ansiedad y estrés.
La psiquiatra española Ana Isabel Sanz, especializada en trastornos afectivos y ansiedad, explica el estrés como el proceso de activación fisiológica derivado de la valoración de una demanda externa y la percepción de nuestros propios recursos para afrontarla.
“Cuando percibimos que la exigencia de una situación externa supera los recursos de que disponemos para hacerle frente, el organismo pone en marcha toda una cadena de respuestas ‘excepcionales’. Entre ellas, la activación de eje hormonal que conecta el cerebro con las glándulas suprarrenales y cuyo protagonista principal es el cortisol”, dijo.
En la actualidad, el estrés constituye una respuesta adaptativa y necesaria para responder a los diferentes requerimientos de nuestra vida: un ascenso laboral, un examen, el aprendizaje de una nueva competencia, un evento social, el inicio de la convivencia con una pareja, la enfermedad propia o de un ser querido. No es una respuesta patológica y solo lo será cuando se prolongue en el tiempo o en condiciones desfavorables (situación personal de vulnerabilidad, falta de apoyo, condiciones negativas del entorno laboral, social o familiar).
Los matices de la ansiedad
Cuando la respuesta de alarma o de lucha no obedece a un reto concreto, sino a un estímulo que se percibe como amenazante internamente sin correlación con un hecho real concreto, es cuando aparece la ansiedad. Las respuestas pueden ser parecidas a las que caracterizan el estrés (activación fisiológica con aceleración del ritmo cardíaco, cambio de la frecuencia y profundidad de la respiración, aumento generalizado de la tensión muscular, emociones dominadas por el miedo), pero el estímulo es distinto, señaló la experta.
La psicóloga indicó que la ansiedad no suele identificarse en el entorno, sino en nuestro mundo interior: anticipamos amenazas futuras que son suposiciones o hipótesis acerca de posibles problemas futuros que construye nuestro cerebro en base a distorsiones de nuestra cognición.
Por otro lado, en las redes sociales proliferan videos que alaban las bondades de determinados suplementos para combatir la ansiedad, pero Valeria Medina Rivera, neuropsicóloga española, dice que, pese a que existe una conexión real entre el intestino y el cerebro y que ciertas bacterias de la microbiota intestinal pueden influir en la regulación emocional, con el estrés o la producción de neurotransmisores como la serotonina, la investigación aún es limitada, por lo cual no se justifica el uso generalizado de suplementos como tratamiento principal.
“Es importante no caer en la automedicación ni minimizar síntomas que pueden requerir intervención clínica. En situaciones de estrés, puede ser útil consultar con un profesional sobre la posible utilización de suplementos, siempre de forma individualizada y supervisada”, explica. “La base del abordaje debe ser siempre incorporar estrategias de regulación eficaces en el día a día: técnicas de relajación, actividad física, planificación de tiempos y entrenamiento de atención plena”, expresó.
No minimizar la ansiedad
Sanz subraya que la ansiedad no tratada afecta de forma importante nuestro bienestar mental y físico, a la vez que puede llegar a convertirse en un trastorno crónico que nos incapacita personal, social y laboralmente e, incluso, puede complicarse con otros trastornos de la conducta, como la depresión, los trastornos de sueño y alimentación o el abuso de fármacos o de drogas. “Afecta nuestro bienestar básico. Suele iniciarse por alterar el sueño o la capacidad de alimentarse correctamente. Altera la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo en tareas complejas y cotidianas”, asegura.
Además, comenta que la ansiedad mantenida en el tiempo distorsiona nuestro estado anímico. Es la responsable de esos estados crónicos de irritabilidad, tristeza o desesperanza, que en casos complejos pueden llevar a deterioro del autocuidado e incluso a autolesiones y conductas de riesgo y que también alteran nuestra capacidad de relacionarnos socialmente y, con frecuencia, impactan en una limitación de nuestro contacto con otras personas y en la evitación de actividades laborales o lúdicas que implican salir del círculo donde nos sentimos seguros.
Trabajar la estimulación cognitiva con un profesional
El psicólogo es el que debe identificar si lo que nos pasa es ansiedad o estrés y Medina Rivera dice que la evidencia científica muestra que lo más eficaz suele ser combinar terapia psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual) con medicación, especialmente en los casos de ansiedad moderada a grave, pero hay otras herramientas que pueden ayudar.
“La estimulación cognitiva ayuda a entrenar ciertas habilidades mentales. Por ejemplo, aprender a frenar pensamientos repetitivos para reducir la rumiación o mejorar la planificación de tareas para aumentar la percepción de control y reducir la incertidumbre. Finalmente, trabajar la atención para potenciar técnicas de atención plena. También contribuye a desarrollar la flexibilidad mental para evitar la rigidez y adaptarse mejor a los cambios. Revisar y aprender de los errores permite ajustar la conducta sin caer en una vigilancia constante”, culminó.
Fuente: TN
Salud
Preocupación en los dermatólogos por el aumento de casos de brotes y picazón en la cara al usar el celular
Para muchas personas, el cuidado de la piel empieza y termina en el baño: limpieza, crema y algún sérum. Sin embargo, hay un objeto que toca las manos decenas de veces por día, va del bolsillo a la cama, pasa por mesas, transportes y bolsos y con frecuencia queda apoyado sobre la mejilla: el celular. Ese contacto repetido puede convertirse en un problema para la piel.
Aunque no existe un diagnóstico formal de “acné por celular”, sí aparece como una forma coloquial de describir un fenómeno que en la práctica se ve cada vez más.
El mecanismo no depende de una sola causa. Por un lado, la pantalla acumula grasa, sudor, restos de maquillaje, polvo y bacterias de las manos y de las superficies. Por otro, el calor del aparato y la fricción contra la piel pueden alterar la barrera cutánea y favorecer que los poros se obstruyan. A eso se suma que muchas personas se tocan la cara mientras usan el teléfono, lo que multiplica la transferencia de suciedad.
No siempre provoca acné, pero sí puede empeorarlo
“Cuando la pantalla se presiona contra la piel, especialmente en las mejillas y la mandíbula, esa acumulación de residuos puede transferirse a la piel”, advirtió Munir Somji, médico británico y fundador de DrMediSpa, en el Reino Unido. El especialista explicó además que los teléfonos “entran en contacto con nuestras manos, bolsos, maquillaje e innumerables superficies a lo largo del día”, por lo que la acumulación de grasa, bacterias y residuos es rápida.
En la misma línea, “algunos pacientes desarrollaron brotes asimétricos de acné en un lado de la cara”, señaló Derrick Phillips, dermatólogo británico consultor en Londres. Ese detalle no es menor: muchas veces los granitos o la irritación aparecen justo del lado en que se sostiene el teléfono durante las llamadas.
Los especialistas aclaran que el celular difícilmente sea la única causa del acné. Pero sí puede funcionar como un agravante en personas con piel grasa, sensible o con tendencia a los brotes. De hecho, el acné ya es de por sí un problema muy frecuente: revisiones epidemiológicas recientes indican que afecta aproximadamente al 85% de los jóvenes de 12 a 25 años, mientras que otra revisión ubica su prevalencia global puntual en torno al 9,4%.
Cuando el problema no es el acné sino una reacción en la piel
El segundo punto de alerta no tiene que ver con los poros, sino con la alergia de contacto. La literatura médica viene describiendo desde hace años casos de dermatitis asociados al uso de teléfonos móviles, sobre todo por exposición a metales como níquel y cobalto. Una revisión publicada en Dermatitis encontró 37 casos reportados de dermatitis alérgica de contacto relacionada con teléfonos móviles y señaló que los alérgenos metálicos, en especial níquel y cromo, fueron los más frecuentemente implicados.
Otro trabajo, realizado en Brasil y publicado en Contact Dermatitis, evaluó 20 modelos de celulares y detectó liberación de níquel en el 64,7% de ellos y resultados positivos para cobalto en varias partes del dispositivo, incluido el cargador en el 41,1% de los casos.
No se trata de un dato menor. La Academia Estadounidense de Dermatología estima que más del 18% de las personas en América del Norte es alérgica al níquel, uno de los desencadenantes más comunes de dermatitis de contacto.
En esos cuadros, la piel no suele mostrar “granitos” típicos de acné sino picazón, ardor, enrojecimiento, descamación o una especie de eccema en la zona que entra en contacto con el aparato. En algunos casos, el problema aparece cerca de la oreja, en la mejilla o incluso en las manos.
Hábitos simples que pueden hacer una diferencia
“Las preocupaciones más comunes suelen ser brotes y poros obstruidos, especialmente en las mejillas, la mandíbula y la barbilla”, explicó Somji. Y agregó que algunas personas también pueden notar irritación o enrojecimiento, sobre todo si ya tienen piel sensible o reactiva. Phillips sumó otro factor: “El calor del dispositivo, la fricción contra la piel y la oclusión… pueden atrapar el sebo, el sudor y la suciedad en los poros”.
La buena noticia es que no hacen falta medidas complicadas para reducir el riesgo. Los dermatólogos consultados recomiendan algo sencillo y bastante olvidado: limpiar el celular todos los días. “Incluso una limpieza rápida una vez al día puede ayudar a reducir la acumulación de grasa y bacterias”, señaló Somji. Para hacerlo de forma segura, sugirió un paño de microfibra con limpiador para pantallas a base de alcohol o toallitas desinfectantes aptas para dispositivos electrónicos. Phillips, por su parte, advirtió que la lavandina o los detergentes fuertes pueden dañar la pantalla y dejar residuos irritantes.
También conviene:
- usar auriculares o manos libres para evitar apoyar el teléfono en la cara;
- no manipular el celular con las manos sucias y luego tocarse el rostro;
- limpiar con frecuencia la funda;
- evitar usar el teléfono pegado a la piel si se acaba de hacer ejercicio o si hay maquillaje;
- consultar a un dermatólogo si aparece un sarpullido persistente, localizado siempre en la misma zona.
En definitiva, no todo brote tiene que explicarse por las hormonas, el estrés o la alimentación. A veces, el problema puede estar mucho más cerca: en ese objeto que se usa a toda hora y casi nunca se limpia. Para una piel que ya viene sensible, el celular puede ser el detalle que falta para empeorar un cuadro o disparar una reacción.
Fuente: TN
Salud
La dieta sencilla que ayuda a mantener la mente joven: cómo adoptarla
Muchas veces nos pasa que no pensamos en lo que comemos debido a que vivimos en una vorágine diaria que incluye trabajo, familia e hijos en edad escolar. Pero tenemos que tener en cuenta que la alimentación es la base de una buena vida y de un buen envejecimiento.
Es bien sabido que con la dieta mediterránea podemos preservar el buen funcionamiento y estado del corazón y del cerebro. Además, tiene efectos beneficiosos para nosotros.
Por su parte, y aunque es menos conocida, la dieta DASH ayuda a prevenir y tratar la hipertensión arterial.
Sin embargo, hay una dieta que es menos conocida aún, pero no por ello poco útil: se trata de la dieta MIND (por sus siglas en inglés, Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delaypor), pero que en español se traduce como Intervención mediterránea DASH para el retraso neurodegenerativo. Se trata de una dieta que une ambos patrones para proteger la salud cerebral.
La nutricionista española Patricia L. Vilca Salazar, de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), explica que esta dieta se desarrolló con el objetivo de proteger el cerebro y ralentizar el deterioro cognitivo, especialmente en personas mayores. Para este fin, selecciona alimentos presentes en ambas dietas -Mediterránea y DASH- que son ricos en:
- Antioxidantes.
- Vitaminas E, B6 y B12.
- Minerales: zinc y magnesio. “Ambos tienen un papel fundamental en la protección contra el deterioro cognitivo”, dice Vilca.
Según los resultados de un estudio que se publica en la revista científica, Journal of Neurology: Neurosurgery & Psychiatry, esta combinación de patrones alimentarios podría ayudar a ralentizar los cambios estructurales que se producen en el cerebro a medida que envejecemos. La dieta MIND se asocia con menor pérdida de tejido, especialmente de materia gris, y menor agrandamiento ventricular. Ambas cosas se asocian con mejor salud cerebral.
Alimentos recomendados para una buena salud cerebral
Vilca comenta las recomendaciones de consumo regular que hace esta dieta para obtener estos beneficios cognitivos. “Por el patrón de alimentos que contiene la dieta MIND, no está limitada a personas con patologías específicas”, señaló.
La dieta MIND establece frecuencias concretas para los grupos de alimentos. Entre los recomendados o protectores para la salud cognitiva se encuentran:
- Verduras de hoja verde, como la col, la rúcula, la lechuga, la espinaca. Se aconseja tomar 6 o más raciones a la semana.
- Otras verduras como las zanahorias, el brócoli, la coliflor, la calabaza, las berenjenas, los ajíes, los tomates y los porotos aportan sus beneficios y se pueden consumir en una o más raciones a la semana.
- Consumo de bayas, como los arándanos, las frutillas, frambuesas o moras, una o más veces a la semana.
- Cereales integrales, como el arroz integral, la pasta integral, el pan integral: tres o más raciones/día
- El consumo de carne se debe limitar a dos o tres veces a la semana y se aconseja elegir aves de corral como pollo o pavo (sin piel).
- Optar por pescado azul por lo menos una vez a la semana.
- Legumbres: cuatro o más veces/semana.
- Se pueden incluir todos los frutos secos y se aconseja tomar un puñado más de cinco veces a la semana
- Grasas saludables: incluir el consumo de aceite de oliva virgen extra como grasa de uso culinario habitual.
Otros alimentos que también son buenos
Vilca dijo que se considera que estos alimentos ayudan a cuidar la salud cerebral, pero esto no implica que no haya que consumir, por ejemplo, frutas, huevos, pescado blanco, entre otros alimentos que no se mencionan. “Lo que sí hay que tener en cuenta es el asesoramiento personalizado. Algunas personas tienen ciertas condiciones médicas o toman medicamentos que requieren adaptar la dieta a sus necesidades y un personal sanitario podrá orientar mejor”, indicó.
Además, cómo cocinamos los alimentos también importa. Las formas de preparación que mejor mantienen los nutrientes y hacen que usemos pocas grasas son el vapor, la plancha, los guisos, el horno y saltear con poco aceite.
Por otro lado, como en otros patrones alimentarios se aconseja eliminar, limitar o consumir esporádicamente dulces y repostería, grasas saturadas y trans, carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, y alimentos fritos
Cómo adoptar la dieta MIND
Según Vilca, no se trata de cambiar de la noche a la mañana cómo comemos: “Mi principal consejo es que cada pequeño cambio cuenta y se debe de evitar pensar en prohibición; en su lugar, centrarse en la concienciación. Todo tiene un proceso y lo importante es que nuestra alimentación se adapte a nuestro entorno, necesidades y preferencias”. Para ello, la nutricionista nos da algunas pautas sencillas para comer mejor:
- Intentar que la mitad del plato en cada comida sea verde, al menos una vez al día.
- Cambiar las carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, por carne de ave o de pescado blanco y/o azul.
- Usar aceite de oliva en lugar de margarina.
- Consumir de forma ocasional mantequilla, priorizando el consumo de aceite de oliva.
- Consumir de preferencia quesos menos curados, por su alto contenido en grasas saturadas y sal. “Por comerlos de vez en cuando no pasa nada”, apunta Vilca.
- Elegir frutas frescas y estacionales como postre habitual.
- Agregar bayas como los arándanos en ensaladas o para acompañar yogures y en el desayuno.
Aparte de la alimentación, para la salud del cerebro es muy importante llevar un estilo de vida saludable, que incluya dormir bien, realizar actividad física, estar mentalmente activo, mantener relaciones sociales, dejar de fumar y realizar los controles de salud rutinarios.
Fuente: TN