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El gran problema de mirar siempre para adentro

“Los argentinos creemos en nuestro fútbol como los italianos en la Ferrari, que es un auto ensamblado en Italia y con repuestos italianos. Nosotros queremos tener un seleccionado totalmente representado por nosotros”. La frase a título personal de Daniel Ferreiro, vocero de Claudio Tapia, presidente de la AFA, es una declaración de principios. El fútbol argentino no cree en proyectos importados. La salida de la barbarie, el sembrado de la tierra devastada luego del malón francés, será con un director técnico de industria nacional. Los candidatos para encabezar el nuevo proyecto son –como siempre, como cada vez que la reconstrucción fue necesaria– hombres nacidos y criados en las pampas.

No confiar en los técnicos extranjeros es un deporte patrio. La historia enseña: una vez, la Selección fue dirigida por un foráneo. Fue Filippo Pascucci, un italiano que comandó el equipo en el oscuro Mundial de 1934. Su gestión duró un partido, una derrota, y acabó en Italia: Pascucci no regresó al país con la delegación porque la prensa lo estaba descuartizando. Su presencia fue una sombra. Juan Sasturain, en su libro La patria transpirada, dice que aquella selección fue dirigida por “alguien llamado Pascucci”. Confiar solo en argentinos no es una regla exclusiva del Seleccionado. Los clubes repiten la fórmula: los 26 equipos de la Superliga son comandados por argentinos. Entre febrero de 2012 y junio de 2016, no hubo extranjeros en los bancos de suplentes de la Primera División. Victorio Cocco, director de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino, le aseguró a Perfil en 2015 que “somos los número uno, acá enseñamos cosas que no las ven ni en Francia”. Tres años después, Francia ganó el Mundial con el equipo más joven de la historia. “Sí, hay algo de soberbia en creer que solamente debe ser argentino el técnico de la Selección. Pero así somos, ¿no?”, indica Ferreiro.

“Un entrenador extranjero con capacidad podría mejorar nuestro fútbol. Pero yo lo veo difícil como país, como hinchas, que aceptemos a un extranjero en nuestra Selección. Por nuestra cultura, por nuestra forma de ser, le costaría convivir. A veces tenemos que ser conscientes de que no somos los mejores en todo, de que hay gente de la que podemos aprender”, dice Roberto Ayala. El Ratón sabe de lo que habla: 115 partidos en la Selección y una vitrina con títulos europeos avalan su mirada. “Tendría que ser un técnico con una identificación muy grande, y conocer nuestro fútbol, nuestra historia”, señala Ayala. El contexto –el exitismo mediático, la exigencia popular– es feroz. Por eso el reconocimiento social sería una condición necesaria para contratar a un forastero: debe ser alguien respetado, con una trayectoria indiscutible. “Hay que ver quién se anima a semejante desafío”, agrega el ex Valencia.

Argentina tiene buenos entrenadores: hombres reconocidos, valorados, de probada calidad. Pero en estos días los unánimes –Mauricio Pochettino, Diego Simeone, Marcelo Gallardo– no aparecen entre las opciones posibles. Los candidatos son apellidos argentinos con más buenas intenciones que buenos pergaminos. En la escasez de oferta surgió el nombre de Pep Guardiola, un apellido sagrado para gran parte de la opinión pública futbolera. Guardiola es, sencillamente, un sueño imposible. Tiene contrato con el Manchester City hasta 2021, y no es un hombre de palabra volátil. En otro momento, sin embargo, estuvo cerca. Julio Grondona, un verdadero patrón de estancia, admitió en 2012 que le hubiese gustado tener los recursos económicos como para contratarlo. Sergio Agüero reveló que el propio Guardiola le confesó que después de la salida de Sergio Batista esperó por un llamado de la AFA que nunca llegó. A pesar de las señales, a pesar de los indicios positivos, el catalán arrojó la ilusión por la borda cuando, en una entrevista con ESPN Brasil realizada en 2017, dijo que “Argentina debe ser dirigida por un argentino”.

¿Por qué esa idea cala tan hondo? ¿Acaso no es tiempo de pensar en un outsider capaz de hacer un diagnóstico fresco para comenzar la reinvención? ¿No será momento de aceptar que las respuestas no brotan siempre de nuestro suelo? ¿Qué somos –o cómo nos miramos a nosotros mismos– para pensar que afuera no hay mejores opciones que aquí adentro? Es verdad: ningún seleccionado ganó un Mundial con un entrenador extranjero. Pero, ¿y si funciona como base para construir una nueva plataforma, si trabaja como la cabeza de una nueva revolución? ¿O seguiremos considerando el triunfo como la única forma de éxito?

La frase de Ferreiro sobre Ferrari es cierta, aunque tiene un pequeño asterisco. Ferrari se ensambla en Italia, con repuestos italianos. Pero nunca dominó tanto la Fórmula 1 como cuando la manejó Michael Schumacher y la lideró Jean Todt. Para romper récords, para ser invencible, Ferrari necesitó un conductor alemán y una cabeza francesa: requirió, en definitiva, ayuda de afuera.

Gallardo y Almeyda, dos diagnosticos. El entrenador de River, Marcelo Gallardo, respondió ayer a los rumores que lo vinculan a la selección argentina, aunque aclaró que no recibió ningún llamado y su cabeza está “en terminar el contrato con River”, que se extiende hasta 2020.

“Los rumores generalmente son rumores. Por respeto me sentaría a hablar con cualquiera, no tengo problema en dar mi opinión, pero a veces prefiero callar y no decir nada. Me comprometí con River, tengo un contrato que cumpliré hasta que las energías me digan basta o se haya desgastado la situación”, inició. “¿Si me gustaría? Creo que para cualquier entrenador argentino debe ser el máximo orgullo. De ahí a que me postule para serlo, me parece que no va conmigo, yo agradezco y me llena de orgullo el reconocimiento cada vez que surge un acontecimiento como este. No he recibido ningún llamado y mi cabeza está en River, todo el mundo sabe cuál es mi opinión de acuerdo a lo que pienso que pasa desde hace mucho en el fútbol argentino. El Mundial nos demostró que venimos haciendo las cosas bastante mal desde hace mucho tiempo y es hora de aprender y que realmente dejemos de mirar hacia el costado”, agregó.

Gallardo también habló puntualmente de la gestión de Jorge Sampaoli. “No vi un convencimiento de acuerdo a lo que se planificaba. Nos fue en el Mundial como le puede pasar a cualquier selección que hace las cosas mal. Al hincha le demostraron que no había convencimiento, con un entrenador que había firmado contrato por cuatro o cinco años. Había un mánager (Jorge Burruchaga) que ya no está más. Un mal Mundial hace que se desvanezca todo y que haya confusiones. Lo digo como hincha de la Selección, como argentino, y deseo que este nuevo comienzo del que se habla pueda ser exitoso y darnos nuevamente el prestigio que hemos sabido tener, con estructuras sólidas”, aseguró. Gallardo reveló que la actuación de la Selección le dio “tristeza” y que siempre los argentinos esperan “que Lionel Messi nos salve la vida”.

Otro entrenador que se refirió a la situación de la Selección y que se entusiasmó con un posible llamado fue Matías Almeyda, ahora en el Guadalajara de México. “Algunos iríamos nadando a la Selección. Hay recambio y del bueno. Argentina tiene todo para ser un equipazo”, dijo el Pelado en TyC Sports. Y siguió: “El equipo argentino tiene que ser un equipo combativo. Es lo que tratamos de hacer hasta en Banfield; lleva un proceso y un entrenamiento. Para mí es simple el estilo: todos corren, todos juegan”.

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El fútbol argentino cambiará su formato desde 2027: cómo se jugará el torneo

La Primera División del fútbol argentino cambiará su formato en 2027, pero mantendrá dos de los aspectos que más inciden en la planificación deportiva de los clubes: el sistema de descensos y la clasificación a las competencias internacionales.

La Liga Profesional aprobó un esquema que conservará los torneos Apertura y Clausura, con 30 equipos, una fecha de clásicos por semestre y playoffs para definir a los campeones. La principal modificación será la vuelta al sistema de todos contra todos, que permitirá que cada equipo se enfrente al menos una vez con los otros participantes.

Cómo se definirán los dos descensos

El reglamento mantendrá dos descensos directos al finalizar la temporada.

Uno corresponderá al equipo que termine último en la tabla de promedios, que contempla los puntos obtenidos durante el período establecido por el sistema. El otro se determinará por la ubicación en la Tabla Anual.

Esta última clasificación reunirá los puntos que cada club obtenga en las fases regulares del Apertura y el Clausura. De esta manera, el rendimiento a lo largo de todo el año seguirá teniendo consecuencias más allá de lo que ocurra en los playoffs.

Por el momento, no se aprobó una reducción masiva de participantes ni una modificación del esquema de dos descensos para 2027.

Qué lugar ocupará la Tabla Anual

Aunque el nuevo formato tendrá dos torneos cortos y dos campeones surgidos de los playoffs, la Tabla Anual seguirá siendo fundamental.

Los equipos sumarán puntos durante las fases regulares del Apertura y el Clausura. La clasificación resultante determinará parte de los cupos para las copas internacionales y servirá para establecer uno de los descensos de categoría.

El esquema de clasificación a los torneos continentales no tendrá modificaciones sustanciales respecto del sistema previsto, según la información difundida tras la reunión de la Liga Profesional.

Dos torneos y cuatro objetivos deportivos

Con el nuevo calendario, los clubes tendrán que gestionar sus planteles pensando en distintas metas: avanzar a los playoffs del Apertura, competir por el Clausura, mejorar su posición en la Tabla Anual y evitar los últimos puestos de las clasificaciones que determinan los descensos.

La temporada comenzará con el Apertura, que tendrá 15 fechas de fase regular y una instancia eliminatoria entre los 16 mejores equipos. En el segundo semestre se disputará el Clausura, con una estructura similar y los cruces pendientes del todos contra todos.

Los clásicos volverán a jugarse en ambos torneos, con la intención de invertir las localías de un semestre al otro.

Un formato aprobado por mayoría

El proyecto fue aprobado por amplia mayoría en el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional. River Plate fue el único club que votó en contra, mientras que Estudiantes de La Plata manifestó su coincidencia con esa posición sin participar formalmente de la votación.

La reforma modifica el sistema de enfrentamientos, pero mantiene los principales mecanismos deportivos que condicionan la temporada: los títulos semestrales, los playoffs, la Tabla Anual, las plazas internacionales y los dos descensos.

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De alcanzapelotas a héroe de Boca: la historia de Jagger Herrera, el juvenil que hizo historia ante Independiente

Facundo “Jagger” Herrera vivió una noche inolvidable con la camiseta de Boca Juniors. El defensor de 20 años marcó de cabeza el gol que le dio la victoria por 1-0 al Xeneize frente a Independiente, en Avellaneda, y se convirtió en uno de los protagonistas de la previa del Superclásico ante River.

Su historia tiene un recorrido especial: llegó a las inferiores de Boca cuando tenía apenas seis años, atravesó las distintas categorías formativas y pasó por diferentes posiciones antes de consolidarse como defensor central en el plantel profesional.

El tanto frente a Independiente fue mucho más que una conquista decisiva. Representó un nuevo paso en el crecimiento de un futbolista que construyó su camino dentro del club y que ahora busca afirmarse en Primera División.

De las inferiores a la Reserva

Antes de ganar protagonismo en el equipo principal, Herrera acumuló experiencia en las divisiones juveniles. Disputó 65 partidos en Reserva y formó parte de la camada que consiguió el título del Clausura Proyección frente a Gimnasia.

En aquella definición también tuvo su momento destacado al convertir uno de los penales de la serie. Esa experiencia se sumó a un proceso de formación que lo llevó a recorrer distintas posiciones dentro de la cancha.

Durante sus primeros años jugó como volante, pero con el tiempo encontró su lugar en la defensa. Actualmente se desempeña como segundo marcador central, aunque su versatilidad le permite adaptarse a distintas funciones en la última línea.

El apodo que nació por su parecido con Mick Jagger

El sobrenombre que lo acompaña desde las inferiores también tiene una historia particular. Herrera comenzó a ser llamado “Jagger” cuando tenía alrededor de 15 años, por su parecido físico con Mick Jagger, el cantante de The Rolling Stones.

El apodo quedó instalado entre sus compañeros y terminó convirtiéndose en su nombre futbolístico.

Años atrás, el defensor también había vivido otra escena vinculada con el mundo de Boca: fue alcanzapelotas durante un festejo de gol de Darío Benedetto en un Superclásico. Con el tiempo, pasó de observar el partido desde un costado a ser protagonista dentro del campo de juego.

Un gol que llega antes del Superclásico

El cabezazo frente a Independiente le permitió a Boca conseguir tres puntos importantes y llegar fortalecido al próximo enfrentamiento ante River.

Para Herrera, además, significó su primer gol con la camiseta del Xeneize y una oportunidad para consolidarse en la consideración del entrenador Rodolfo Arruabarrena.

Su recorrido muestra el camino de un juvenil que creció en el club, acumuló experiencia en Reserva y aprovechó su oportunidad en Primera. Ahora, con el clásico ante River en el horizonte, buscará sostener el nivel que lo convirtió en uno de los nombres destacados de la última jornada.

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“Hay que disfrutar del proceso”: el consejo de Messi que emocionó a miles de jóvenes en España

Lionel Messi protagonizó una jornada especial en Oviedo, España, donde miles de jóvenes tuvieron la oportunidad de escucharlo hablar sobre el fútbol, la perseverancia y las enseñanzas que dejan tanto las victorias como las derrotas.

El encuentro se realizó este jueves en el Palacio de los Deportes y reunió a más de 6.000 personas, entre ellas más de 1.500 estudiantes de más de 40 instituciones educativas de Asturias.

Ante un público que lo recibió con admiración, el capitán argentino agradeció el cariño que continúa despertando en España y compartió una reflexión sobre la importancia de valorar cada etapa del recorrido deportivo.

La importancia de disfrutar más allá del resultado

Messi explicó que alcanzar una final ya representa un desafío importante y que conseguir una victoria es todavía más difícil. Por eso, invitó a los jóvenes a no concentrarse exclusivamente en ganar, sino también a disfrutar de todo lo que sucede durante el proceso.

El futbolista también destacó que las derrotas pueden dejar enseñanzas valiosas. Su mensaje apuntó a que los tropiezos no deben entenderse únicamente como fracasos, sino como experiencias que ayudan a crecer y a mejorar.

Las palabras del rosarino tuvieron como destinatarios a chicos y adolescentes que participan de actividades deportivas y educativas, en una jornada que buscó acercar la figura del campeón del mundo a la comunidad.

Una convocatoria que superó las rivalidades

La admiración por Messi quedó reflejada en la presencia de hinchas de diferentes equipos españoles. Incluso algunos simpatizantes del Real Madrid asistieron al encuentro para conocer al futbolista argentino.

La actividad formó parte del programa “Toma la Palabra”, impulsado en el marco de la Semana de los Premios Princesa de Asturias.

La visita de Messi a Oviedo se desarrolla antes de la ceremonia en la que recibirá el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, un reconocimiento a su trayectoria y a su aporte al mundo deportivo.

Más allá de los títulos y los récords, el mensaje que dejó ante los jóvenes resumió una idea sencilla: disfrutar lo que se hace y aprender de cada experiencia, incluso de aquellas que terminan en derrota.

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