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El Gobierno presentó el Manual de Buenas Prácticas Para una Comunicación No Sexista

El Gobierno presentó el Manual de Buenas Prácticas Para una Comunicación No Sexista

El Ejecutivo y el Frente de Trabajadoras de la Comunicación del Chaco trabajaron en un manual de buenas prácticas y recomendaciones para una comunicación igualitaria.

Además, Capitanich y Analía Rach Quiroga agradecieron a las y los periodistas por el trabajo que llevan adelante en la provincia.

En el día de las y los periodistas, el gobernador Jorge Capitanich y la vicegobernadora Analía Rach Quiroga presentaron el Manual de buenas prácticas para una Comunicación No Sexista, elaborado de forma conjunta con el Frente de Trabajadoras de la Comunicación del Chaco (FTCCh). “El lenguaje no es neutral, lo que no se dice se invisibiliza”, aseguró la vicegobernadora.

El manual forma parte de una de las iniciativas previstas en el Plan provincial para la Igualdad de Géneros, presentado en marzo de 2020, que tiene como objetivo trazar políticas públicas con perspectiva de derechos humanos y de género transversales, con el fin de erradicar todo tipo de violencia hacia las mujeres y las diversidades.

La vicegobernadora reconoció el trabajo que lleva adelante el FTCCh para alcanzar una comunicación de derechos. En este sentido, saludó a las y los periodistas en su día y agradeció el trabajo que llevaron y llevan adelante en la pandemia.

“En la provincia trabajamos con una agenda con perspectiva de derechos humanos y de géneros que es transversal en todas las políticas públicas.

Asumimos el compromiso de incorporar en las políticas públicas la ´lente violeta´ para así atender a las desigualdades históricas que existen entre los géneros”, indicó.

En este sentido y remarcando el valor del manual aseguró que “el lenguaje no es neutral” y que “lo que no se dice se invisibiliza”.

“Es importante tener un lenguaje inclusivo que achique las brechas de desigualdad, un lenguaje que tenga en cuenta a las otredades; hoy estamos dando un paso más para adelante, sabiendo que falta y asumiendo el compromiso de trabajar en ello”, sostuvo Analía Rach Quiroga.

El gobernador remarcó por su parte que “no hay equidad ni igualdad de géneros sino somos capaces de promover una comunicación no sexista”, y que “la palabra es una herramienta de transformación de la realidad y utilizarla de forma adecuada es un deber”, dijo.

“Es trascendental que hoy tengamos este manual”, subrayó, e invitó, principalmente a los varones, a ponerlo en práctica, agregando que “el feminismo como movimiento colectivo permitió visibilizar la reivindicación legítima de las mujeres en la historia”.

Capitanich saludó a las y los periodistas en su día asegurando que “es una profesión digna y noble que merece el resarcimiento económico adecuado”.

“Tenemos el compromiso de continuar bregando por los derechos, la igualdad y, sobre todo, por un enorme compromiso con la libertad. Estamos inmersos en un mundo donde la hegemonía liberal promueve una polarización ideológica dividiendo comunidades en polos opuestos de incluidos y excluidos.

Pone a las y los incluidos dentro de un orden conservador, mientras que a las y los excluidos los pone en lo que conocemos como la cultura del descarte. Para que una sociedad sea inclusiva debe ser democrática y pluralista, y para ello adquiere gran relevancia la palabra”, aseveró.

Estuvieron presentes la secretaria de Derechos Humanos y Géneros, Silvana Pérez; la subsecretaria de Comunicación, Lía Benítez y su colaboradora Nadia Bosch; y por el FTCCh estuvieron presentes las periodistas Luz Figueroa, Pamela Soto y Amelia Fernández.

Por una comunicación de derechos

La periodista e integrante del FTCCh, Luz Figueroa, quien fue la encargada de abrir la presentación del manual, contó que el espacio que nuclea a las comunicadoras tiene como principal objetivo promover acciones para que la comunicación adquiera perspectiva de derechos, y de allí que la articulación con el Estado que da como resultados el manual es un paso muy importante

No obstante, aseguró que queda mucho por trabajar y solicitó al Estado, a través de sus tres poderes, continúen acompañando en esta construcción.

“Esperamos que el manual sea una herramienta útil y efectiva para avanzar en una más comunicación plural, democrática, responsable y libre de violencias y de desigualdades”, dijo.

“De la misma forma consideramos necesario mencionar que una comunicación real y con perspectiva de derechos, más allá de la formación y capacitación, necesita garantizar salarios dignos, trabajo formal y espacios de trabajo libres de explotación y violencias para todos los compañeros y, principalmente, para todas las compañeras que estadísticamente sufren más de estas situaciones”, remarcó la periodista, tras recordar a las y los funcionarios que cuentan con el acompañamiento de FTCCh para trabajar en respuestas que subsanen estos aspectos que históricamente atravesaron al sector.

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Era abogado, fue elegido entre los mejores chefs del mundo y abrió un bistró al lado de la estación Retiro

En el borde de las vías y con los trenes que llegan y salen como paisaje de fondo, el cocinero Facundo Kelemen acaba de inaugurar Chuchú, su nuevo restaurante dentro del Museo Nacional Ferroviario Raúl Scalabrini Ortiz.

El proyecto marca un giro en su recorrido: más grande, más familiar y más cotidiano, pero con la misma idea que atraviesa su cocina desde el comienzo: modernizar los clásicos argentinos y hacerlos muy bien.

Un restaurante junto a las vías

El nombre no es casual. “Lo elegí yo”, contó Kelemen a TN. Chuchú dialoga con el entorno ferroviario sin caer en la tematización excesiva: la ambientación “remite a los bistrós franceses y los diners norteamericanos" y hay detalles sutiles como rieles en los platos o alrededor de la barra, así como una ventana en forma de tradicional boletería que recibe a los comensales y los deja pispear lo que pasa en la cocina.

El espacio, además, implica un salto de escala importante respecto de su restaurante Mengano.

Mengano es un proyecto muy chico y me divertía el tipo de desafío de hacer algo mucho más grande. Pasé de 35 cubiertos a más de 140, y si doblás mesas podés llegar a más de 300”, explicó.

Esa diferencia condicionó la propuesta: Chuchú debía ser necesariamente más accesible y más flexible en su funcionamiento cotidiano.

Ubicado en una zona con poca oferta gastronómica de este tipo y con una gran terraza protegida de la calle, el restaurante apunta tanto a familias como a trabajadores de oficinas cercanas y visitantes del museo.

Una revelación en Valencia y el paso de abogado a cocinero

La historia de Kelemen no empezó en una cocina. Antes fue abogado, incluso llegó a completar una maestría en derecho empresario. Y cómo a muchos estudiantes, un intercambio en el exterior le cambió la vida.

El suyo fue en Valencia, España, y terminó redefiniendo su rumbo. Allí, mientras vivía solo por primera vez, empezó a cocinarse a diario, su paladar se ensanchó y se descubrió una nueva pasión por la gastronomía. “Me intrigó mucho el sushi, por ejemplo, cómo hacerlo”, recordó sobre sus primeros experimentos.

De regreso en Buenos Aires, Kelemen combinó por un tiempo el ejercicio del derecho con clases de cocina, hasta que decidió dar el salto y renunció a su trabajo.

Su primera experiencia al frente de una cocina -la de un bar con un amigo -fue abrupta y caótica. “Fue medio un desastre”, se río, pero la experiencia marcó el punto de no retorno.

Después llegó una suplencia en un restaurante de Vicente López, unos años en Tegui y una temporada de stages en cocinas de Nueva York mientras su pareja estudiaba en la universidad de Columbia.

Fuente: TN

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Tiene 28 años, su pierna no para de crecer y necesita una operación urgente: “No me entra ni una zapatilla”

La vida de Héctor Ortiz cambió de un momento a otro en 2016. Lo que empezó como una molestia que él mismo atribuyó a un golpe jugando al fútbol, se convirtió en una pesadilla crónica que hoy le impide realizar las tareas más simples, como ponerse una zapatilla o un pantalón.

“Al principio era raro, se me empezó a hinchar en la parte de abajo de la pierna. Fui al médico, hicimos estudios con osteópatas, recorrimos varios lugares. Siempre pensé que me iba a sanar, pero seguía creciendo más”, recordó Héctor sobre los primeros años de una enfermedad que, tras la pandemia, avanzó sin tregua.

Un diagnóstico difícil y una esperanza en Buenos Aires

Durante años, el joven que hoy tiene 28 años deambuló por consultorios en Corrientes y Posadas, recibiendo masajes y medicación que no atacaban el problema de raíz. Hasta que finalmente el diagnóstico definitivo llegó con nombre y apellido: linfedema tardío en miembro inferior izquierdo, crónico, asociado a trastornos tróficos cutáneos e infecciones a repetición.

Tras mucho buscar, encontró en Buenos Aires al especialista que le dio una luz de esperanza. Héctor explicó en diálogo con TN la gravedad de su situación actual: “Fue el único que me dijo ‘es para operar porque si sigue mucho tiempo se va a complicar la columna’. Es todo líquido lo que tengo en la pierna, ellos quieren sacar todo e incluso un pedazo de piel”.

El cuadro no solo es estético o funcional; es un riesgo constante para su salud general. Aunque no siente dolor físico diario, la enfermedad lo debilita sistemáticamente. “Una vez al año me agarra fiebre y me tienen que dejar internado porque me agarra mal. Me dijeron que si sigo más así me puede pasar a la otra pierna”, relató con preocupación.

La lucha por el sustento y el peso de la mirada ajena

A pesar de la dificultad para movilizarse, Héctor no se rinde. En su Corrientes natal sobrevive haciendo “changas”, pero el peso de su propia pierna se ha vuelto un obstáculo casi insalvable para el trabajo físico.

“Actualmente corto pasto, lavo autos, hago changas. Me complica para conseguir trabajo porque por el mismo peso parece que mi pierna quiere tocar la tierra. Caminar puedo caminar, pero es muy pesado. No puedo doblar la rodilla”.

A las limitaciones físicas se le suma el peso emocional de la mirada social. Ante esto, habló sobre lo incómodo que resulta el día a día: “La gente me mira, a veces no me puedo poner ni un pantalón, las zapatillas no me las puedo poner”.

Hoy el joven correntino solo pide una oportunidad para volver a ser productivo y autosuficiente. Su mirada está puesta en el horizonte, en un trabajo en Córdoba donde lo espera su tía para trabajar, una vez que logre sanar.

Yo quiero sanarme bien y quiero ir a trabajar, pienso en mi futuro, en comprar un terreno, hacer mi casa, mis cosas. Los médicos dicen que voy a estar bien, que la pierna va a quedar como la otra pierna y eso me pone feliz porque va a ser otra vida, una vida normal para mí”, dijo con una mezcla de ilusión y determinación.

Fuente: TN

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Creó un álbum virtual de Diego Maradona gratis y ya es furor antes del Mundial 2026

En la previa al Mundial 2026, uno de los objetos más deseados por los hinchas de la Selección argentina es el álbum de figuritas para coleccionar y completar, aunque todavía no salió a la venta. Sin embargo, la pasión argentina siempre encuentra una hendija para calmar la ansiedad. En este caso, Damián fue un paso más allá y decidió crear uno virtual dedicado a Diego Armando Maradona.

El programador y diseñador web, de 38 años, combinó sus conocimientos con su amor por el “10” y creó una pieza de colección que, en apenas dos semanas, se hizo protagonista en las redes sociales, uniendo la nostalgia del papel con la practicidad de los tiempos modernos.

La idea surgió del fanatismo por el Diegote; yo lo llamo así, como si alguna vez lo hubiese conocido”, cuenta Damián a TN. “Tenía ganas de hacer algo en época de Mundial, con ese runrún de que no se consiguen figuritas o las venden carísimas. Y dije: ‘¿por qué no? Vamos a hacer algo lindo y gratis’”.

El archivo del 10 y el filtro emocional

Organizar un homenaje a la altura del capitán no fue tarea sencilla. Damián dedicó alrededor de dos meses a ordenar un archivo personal que parece infinito.

Tengo la carpeta ahí: veo fotos del Diego y guardo. Una vez por mes reviso y elimino las duplicadas. Debo tener unas 3.000 imágenes de él”, explica.

El desafío fue el recorte. La idea inicial de 1.010 figuritas cambió ante la necesidad de curar el contenido: “Filtré las políticas y me quedaron unas 2.600. Después hice otro filtro: al menos un tercio tenían que ser de él joven. Así llegué a las 555 actuales”.

Aunque esta es la “temporada 1”, Damián ya planea dividir el álbum en etapas para abarcar su faceta como futbolista y como DT. “No doy fechas, esto es mi hobby”, aclara.

Homenajes digitales: “Los sentimientos no se cobran”

Al ser consultado sobre el formato virtual y, sobre todo, sobre por qué hacerlo gratuito, Damián es claro: “Vivimos en una época digital, ¿qué no es virtual ahora mismo? Y es gratis porque me parece que los homenajes no se cobran, se hacen desde el corazón”.

Hincha de Boca y nacido en 1988, su conexión con Maradona es profunda y trasciende lo deportivo. “A mí el Diegote me toca la fibra de lo perseverante que era. No había patada que lo tirara, siempre contra viento y marea. Y también que nunca callaba, siempre de frente”.

Además, recordó una de sus frases favoritas: “Lástima a nadie, maestro”, que Maradona le dijo a José Sanfilippo en el programa El Equipo de Primera en 2001.

Las margaritas, la mejor figurita

Entre las miles de imágenes icónicas del Diego, hay una que para Damián resume su esencia: la foto junto a su hija Dalma durante un entrenamiento en Napoli, donde ella le coloca pequeñas margaritas en las medias mientras él está sentado sobre la pelota.

“Me quedo con esa. La mejor figurita es lo que era él: un tipo normal y común”, explica.

Con el tiempo, también se conoció otra imagen de ese mismo momento, con Maradona trotando junto a sus compañeros con las flores en las medias.

El recuerdo de un hincha de Boca y Maradona

Por una cuestión generacional, Damián vio poco a Maradona en actividad, pero sus recuerdos son claros. Su primera conexión fuerte fue el regreso a Boca en 1995.

“Recuerdo que teníamos un televisor Grundig a tubo, hermoso, y la Bombonera era una locura. Volvía él”, cuenta.

También menciona el Mundial 94 como un momento clave: “Tenía seis años, pero recuerdo muy claro el grito a la cámara en el gol a Grecia”.

Como tantos otros, lamenta no haber estado en su partido homenaje en 2001: “Hubiese sido un honor estar en su despedida, pero si nombramos a todos los que quisimos ir y no pudimos, la lista sería interminable”.

El proyecto recién empieza y se puede acceder desde la página jueguitos.com.ar/diegote/. Aunque el impacto en redes fue inmediato, su creador siente que aún queda mucho por hacer.. “Me faltaron demasiadas”, admite, dejando la puerta abierta para futuras ediciones y para que los hinchas sigan coleccionando la historia de un ídolo que, incluso en formato digital, sigue gambeteando al olvido.

Fuente: TN

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