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Salud

El corazón en números: qué factores hay que controlar para evitar infartos y cuidar la salud cardiovascular

La clave es el cuidado alimentario, de descanso y los chequeos médicos. Qué parámetros es imprescindible conocer sobre nuestro sistema cardíaco para evitar enfermedades

La principal causa de muerte en el mundo y también en la Argentina son las enfermedades cardíacas.

Anualmente hay más de 100.000 fallecimientos por esta causa, es decir, casi el 30% del total de muertes en el país. A pesar de este panorama desalentador, expertos en salud cardiovascular destacan que a través de la prevención, los chequeos médicos y el cambio de hábitos esta realidad puede cambiar.

A nivel global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son responsables de la muerte de 18 millones de personas al año, con lo cual se posicionan como la primera causa de fallecimiento. Si bien existen factores de riesgo naturales, como la edad o antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular en edad temprana, existen otros que pueden ser adquiridos como hábitos de la vida diaria. Los más comunes son: tabaquismo, consumo de alcohol, sedentarismo, mala alimentación, entre otros.

“El tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes y el exceso de peso son algunos de los factores de riesgo asociados al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Se estima que 8 de cada 10 eventos cardiovasculares pueden ser prevenidos con adecuado control de estos factores y con hábitos saludables tales como mantenerse activo y alimentarse de forma adecuada”, señaló a Infobae, en una reciente consulta, el doctor Hugo Sanabria (MN 98220), jefe de la Clínica Diabetes del ICBA Instituto Cardiovascular.

Según el experto, no todas las personas tienen la misma probabilidad de padecer un problema vinculado al corazón. Por eso, la estratificación del riesgo es uno de los términos clave en la medicina preventiva y está vinculada a un proceso que evalúa las probabilidades de un paciente para desarrollar un evento cardiovascular a corto o mediano plazo.

Es por eso que varios expertos recomiendan controlar algunos factores clave del organismo, conociendo los valores actualizados de:

  • Presión arterial
  • Salud de las arterias
  • Colesterol
  • Niveles de azúcar en sangre
  • Peso corporal
  • Cantidad de horas de sueño

Así lo consideró la doctora Laxmi Mehta, directora de Cardiología Preventiva y Salud Cardiovascular de la Mujer en el Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio, que lideró una encuesta en la que se preguntó a más de 1.000 adultos de Estados Unidos si sabían los números de su presión arterial, peso ideal, colesterol o niveles de azúcar en sangre, los cuatro factores de salud incluidos en las 8 pautas esenciales (Life’s Essential 8) de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés).

Los resultados decepcionaron a los médicos, ya que menos de la mitad conocía su presión arterial y su peso ideal y apenas uno de cada cinco conocía su colesterol o azúcar en la sangre. “Es más probable que conozcan el número de teléfono de sus padres o el cumpleaños de su mejor amigo, que el de los predictores de enfermedades cardíacas como la presión arterial y los niveles de colesterol”, explicó Mehta en el estudio.

Y agregó: “La mayoría de las personas asocian la diabetes con antecedentes familiares o con sobrepeso, y no establecen la conexión con la enfermedad cardíaca. Las personas con diabetes tienen el doble de probabilidades de sufrir enfermedades del corazón o ACV”.

La especialista en salud cardíaca recordó que “es importante no sólo conocer las cifras, sino también ser proactivo con los medicamentos y los cambios en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio”. “Cuando visites a tu médico -aconsejó-, preguntale cuáles son tus cifras de presión arterial, colesterol y azúcar en sangre y cuál es el rango normal para vos. Discutí sus hábitos de sueño junto con la dieta, el ejercicio, el tabaquismo y el consumo de alcohol. Además, a ninguno de nosotros nos gusta hablar de nuestro propio peso, pero es una conversación importante porque el sobrepeso es un factor de riesgo de enfermedad cardíaca”, recordó.

Presión Arterial

La hipertensión es la enfermedad que se desarrolla cuando la presión de la sangre en los vasos sanguíneos del organismo humano es demasiado alta (140/90 mmHg o más). Generalmente no da síntomas y la única forma de detectarla es tomarse la presión arterial. Se trata de un trastorno que afecta a uno de cada tres adultos en todo el mundo. Al no estar controlada, puede causar ataques cerebrovasculares (ACV), infartos de miocardio, insuficiencia cardíaca, daños renales y muchos otros problemas de salud.

El número de personas con hipertensión arterial se duplicó entre 1990 y 2019, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pasó de 650 millones personas con la afección a 1.300 millones. Casi la mitad de las personas con hipertensión arterial en todo el mundo desconocen actualmente que sufren esta afección. Más de tres cuartas partes de los adultos con hipertensión arterial viven en países de ingreso mediano y bajo.

Pablo Rodríguez, médico especialista en Cardiología, Medicina Interna e Hipertensión Arterial, vicepresidente 1° de la Sociedad Argentina de Hipertensión y jefe de la clínica de hipertensión del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, igualmente resaltó que “las mejores mediciones de la presión arterial son realizadas fuera de la clínica, en el hogar, y que las pautas son plenamente extrapolables”. Siempre se deben usar equipos automáticos validados.

La persona debe hacer 3 tomas consecutivas de la presión en el consultorio. Fuera del consultorio, son 2 tomas, subrayó Rodríguez, en diálogo con Infobae. Si se obtienen valores iguales o superiores a 140/90 mmHg (o 14/9 como se menciona popularmente), es clave ir a la consulta para seguir un programa integral de tratamiento.

Salud de las arterias

En pleno Siglo XXI, la relevancia de herramientas nuevas y perfeccionadas en la medicina, como las ecografías y tomografías son clave para monitorear la salud cardiovascular interna.

“Para mejorar nuestra precisión actualmente disponemos de herramientas importantes que nos permiten evaluar la salud de nuestras arterias por medio de imágenes de forma directa y no invasiva. Podemos identificar si aquellas que irrigan el cerebro o las piernas presentan placas de ateroma (lesiones de la pared arterial) a través de una ecografía de las arterias del cuello y piernas; o conocer el monto de calcio (lo que nos habla de la presencia de placas de ateroma) que presentan nuestras arterias que irrigan el corazón a través de una simple tomografía que no requiere contraste”, explicó el cardiólogo Sanabria, que es jefe del Programa de Prevención Cardiovascular que desarrolla el ICBA.

Estos estudios revelan no sólo la presencia de placas de ateroma en arterias específicas y la cantidad de calcio en ellas, datos que determinan el riesgo de eventos cardíacos en el paciente. El experto afirmó que muchos pacientes llegan al consultorio del cardiólogo asumiendo que tienen algún nivel de riesgo, ya sea por su edad, por ser o haber sido fumadores o por llevar una vida sedentaria. Pero muchos otros —que son los que habitualmente postergan la consulta— presuponen que sus chances de padecer un evento cardiovascular son bajas y se sorprenden al enterarse de lo contrario.

Medición de glucosa en sangre

La glucemia es la concentración o cantidad de glucosa en la sangre del ser humano. Esa glucosa es un azúcar proveniente de los alimentos, en especial los carbohidratos, que el cuerpo descompone y usa como energía para funcionar. En un examen de sangre realizado después de un ayuno de ocho horas, el nivel de azúcar en sangre debe ser menor a 100 mg/dL en las personas que presentan factores de riesgo y menor a 110 mg/dL en quienes no los padecen.

Los niveles de glucosa en la sangre varían según el momento del día. Y las personas que tienen diabetes —que implica alteraciones en el nivel de glucemia— pueden necesitar la medición para saber si están dentro del rango deseado. Las cifras en el país de personas que padecen diabetes, son preocupantes: casi el 13% de los mayores de 18 años la padece, lo que equivale a unas 4 millones de personas. Y lo peor es que casi el 50% desconoce que tiene esta enfermedad silenciosa.

La tasa de absorción de glucosa se puede reducir comiendo más fibra, ya que este ingrediente natural ralentiza la digestión. Los especialistas recomiendan ingerir 30 gramos de fibra al día, que se puede encontrar en alimentos como legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas, frutas y verduras.

De acuerdo con estudios observacionales realizados en Argentina, aproximadamente 4 de cada 10 personas con diabetes tipo 2 presentan enfermedad cardiovascular, principalmente de tipo aterosclerótica, y enfermedad renal crónica. A pesar de su elevado riesgo, solo la mitad de los pacientes alcanza un óptimo control metabólico y menos del 20% logra un adecuado control de todos los factores de riesgo cardiovascular en forma conjunta.

Colesterol alto

El colesterol es una sustancia grasa (también llamada lípido) producida en el hígado. Es esencial para producir membranas celulares, hormonas y otros elementos. Normalmente, el hígado produce todo el colesterol que necesitas.

El colesterol tiene mala fama porque hay pruebas fehacientes que relacionan unos niveles elevados con la acumulación de placa en las arterias y el endurecimiento de las paredes de los vasos sanguíneos con el paso del tiempo; en términos médicos, esto se denomina aterosclerosis.

Con el tiempo, la acumulación puede bloquear el flujo sanguíneo que va hacia al corazón y provocar un infarto. Los trozos de placa también pueden romperse y desplazarse a otras partes del cuerpo, provocando un derrame cerebral. La mayoría de las personas no presentan síntomas hasta que sus arterias están gravemente obstruidas. Por eso los médicos se fijan en los niveles de colesterol para detectar y tratar con anticipación los problemas cardiovasculares.

Todos los adultos de 20 años o más deben chequear el colesterol cada cuatro o seis años. Y muchos especialistas recomiendan empezar a medir el colesterol entre los 9 y los 11 años o a partir de los 2 años si hay antecedentes familiares de colesterol alto y cardiopatías.

El médico puede medir el colesterol mediante un análisis de sangre denominado lipidograma o perfil lipoproteico. Este mide el colesterol total, el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), el colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) y los triglicéridos, otro tipo de grasa que endurece las arterias y procede principalmente de los alimentos. Todos estos valores se expresan en miligramos por decilitro (mg/dl).

El LDL, considerado el “colesterol malo” que se acumula en las paredes de las arterias es al que más debemos prestar atención. Para la mayoría de las personas, el LDL debe estar por debajo de 100 mg/dl, y cuanto más bajo, mejor. Las personas con diabetes, placa acumulada u otros factores de riesgo de cardiopatía deben mantener el LDL por debajo de 70 mg/dl.

En cuanto al HDL, debe estar por encima de 40 mg/dl, y superior a 60 se considera óptimo. Sin embargo, cuando el HDL supera los 80 mg/dl en los hombres o los 100 mg/dl en las mujeres, es posible que pierda su función protectora y acelere la aterosclerosis.

Peso e IMC

Conocer el peso y el el índice de masa corporal nos ayuda a prevenir le sobrepeso, la obesidad y todos los factores de riesgo que estos estados con llevan.

El índice de masa corporal (IMC) es una métrica que se obtiene al dividir el peso de una persona en kilogramos, por el cuadrado de la estatura en metros.

Es un método de evaluación fácil y económico que ha permitido clasificar a las personas en las categorías de bajo peso, peso saludable, sobrepeso, u obesidad. En la década de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo adoptó como índice oficial de tamizaje de la obesidad.

El índice de masa corporal es el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la estatura en metros. Permite clasificar a las personas según bajo peso, peso saludable, sobrepeso, y obesidad. Pero ahora recomiendan que no debe ser la única métrica/Archivo El índice de masa corporal es el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la estatura en metros. Permite clasificar a las personas según bajo peso, peso saludable, sobrepeso, y obesidad. Pero ahora recomiendan que no debe ser la única métrica/Archivo

La Asociación Médica Estadounidense sugirió que el índice de masa corporal “se utilice junto con otras medidas válidas de riesgo como, entre otras, las mediciones de la grasa visceral, el índice de adiposidad corporal, la composición corporal, la masa grasa relativa, el perímetro de cintura y los factores genéticos/metabólicos”.

En Argentina, 6 de cada 10 personas están por encima de su peso saludable, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) publicada en 2019.

Buen descanso

El mal o poco descanso de manera habitual impacta negativamente en la salud y la calidad de vida. Si bien algunas personas consideran que dormir es una pérdida de tiempo y relativizan el rol clave del descanso para la salud física y mental. Sin embargo, desde el nacimiento hasta la adultez es primordial alcanzar un descanso reparador para el equilibrio de todos los sistemas del organismo. Por eso los expertos en medicina del sueño afirman que es necesario dormir entre 7 y 9 horas todos los días.

Días atrás, el doctor Daniel Pérez Chada (MN 47.085), presidente de la Fundación Argentina del Sueño y director de la Clínica del Sueño del Hospital Universitario Austral, remarcó en Infobae que “aunque algunos aún descrean su importancia, dormir es una función vital, no solamente para nuestro organismo, sino también para que podamos enfrentar tanto nuestras obligaciones profesionales, laborales, como estudiantes, sino también nuestros espacios de placer”.

Las personas con trastornos del sueño suelen buscar soluciones por sí mismas, sin embargo emplean estrategias que pueden agravar el cuadro. Mediante reglas específicas, es importante desarrollar hábitos y actitudes que favorecen el sueño, con el objetivo de minimizar o eliminar los factores externos que agravan el problema. Con esto en mente, la Asociación Mundial del Sueño creó los 10 mandamientos para alcanzar un descanso reparador.

  1. Establece un horario regular para acostarte y despertarte.
  2. Si tenés la costumbre de tomar siestas, no excedas los 45 minutos.
  3. Evita la ingestión de alcohol 4 horas antes de acostarte y no fumes.
  4. Evita la cafeína 6 horas antes de acostarte.
  5. Evita los alimentos pesados, picantes o azucarados 4 horas antes de acostarse, se puede incorporar una colación liviana antes de ir a la cama.
  6. Haz ejercicio regularmente, pero no inmediatamente antes de acostarte. Usa ropa de cama cómoda.
  7. Procura una temperatura de sueño agradable y mantén la habitación bien ventilada.
  8. Bloquea todo el ruido que te distraiga y elimina la mayor cantidad de luz posible (también de los artefactos electrónicos).
  9. Reservá la cama para dormir y tener relaciones sexuales. Esto implica no usarla para el trabajo o la recreación.

Fuente: Infobae

Salud

Cómo debe cambiar la alimentación a partir de los 40 años: 10 nutrientes clave que no pueden faltar

Los especialistas recomiendan ajustar la dieta a medida que pasa el tiempo. De qué manera ayuda a prevenir o controlar enfermedades crónicas como la diabetes, el hígado graso, reducir el riesgo de cáncer, mejorar la calidad de vida y prolongar la longevidad

A medida que pasan los años, el cuerpo experimenta numerosos cambios. Estos cambios son multifactoriales e incluyen alteraciones en el metabolismocomposición corporal y hormonas.

Alimentarse de manera saludable es importante en todas las etapas de la vida, pero existe consenso entre los especialistas acerca de que una persona que mejora su alimentación con la edad puede prevenir o controlar adecuadamente enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, el hígado graso, el riesgo de cáncer, mejorar su calidad de vida y prolongar la longevidad.

“Es esencial enfocarse en mantener la masa muscular, la salud del cerebro y la densidad ósea. La digestión también puede volverse más lenta, así que la fibra y la hidratación son claves”, resumió consultada por Infobae la médica especialista en Medicina Interna y Nutrición, Marianela Aguirre Ackermann (MN 151.867), integrante del Grupo de Obesidad de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), profesora adjunta de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste y directora de Fundación CIEN.

Pero además, en su mirada, “cada vez hay más evidencia del impacto positivo de un patrón de alimentación saludable en la conservación de la salud”.

Qué cambios suceden en el cuerpo en la mediana edad

En coincidencia con su colega se manifestó Romyna La Rosa Vásquez, médico endocrinólogo (MP 50132 - RNE 22960) y jefe del Servicio de Endocrinología del Instituto Neurometabólico del Perú, quien señaló que “con el transcurrir de los años existen cambios metabólicos y fisiológicos propios de la edad”.

Respecto al metabolismo, “con el paso del tiempo, este se torna más lento, por lo cual las adaptaciones que se deben tener en cuenta deben ir en línea con mantenerlo activo, esto es, hacer actividad física de manera regular, tener un buen descanso para reposición de energía, así como mantener una alimentación completa con predominio de antioxidantes”.

En relación a los cambios fisiológicos, “con el paso de los años existe descenso en la producción de hormonas sexuales -testosterona, estrógenos, entre otros- lo cual influye de manera significativa en la distribución de la grasa, que se traduce en más depósito en la zona abdominal”, precisó la experta. Y agregó: “Además, existe una sarcopenia fisiológica, o sea, una disminución de masa muscular”.

Diez nutrientes que no pueden faltar en la alimentación a partir de los 40 años

En este punto, La Rosa Vásquez señaló que “cada persona, según sus antecedentes y requerimientos personales, debe ser guiado en su alimentación y rutina de actividad física” por un especialista. A grandes rasgos, Aguirre Ackermann recomendó “priorizar alimentos frescos y enteros, sin procesar para maximizar la ingesta de nutrientes”.

Y las especialistas enumeraron diez nutrientes clave con evidencia científica, que conviene incluir en la dieta.

  1. Proteínas de calidad. Según aseguró Aguirre Ackermann, “ayudan a prevenir la sarcopenia”. Es por eso que recomendó incrementar la ingesta de proteínas de alta calidad, y en ese sentido, las fuentes recomendadas incluyen pescado, carnes magras, huevos, productos lácteos, legumbres. “Estudios sugieren que un aumento en la ingesta de proteínas puede mejorar la masa muscular y la fuerza en personas mayores, lo que es crucial para la movilidad y la salud general”, destacó.
  2. Calcio. Es importante para mantener la salud ósea y prevenir la osteoporosis. “Buenas fuentes de calcio incluyen productos lácteos, verduras de hojas verdes, almendras y alimentos fortificados”, señalaron las expertas.
  3. Vitamina D. Como se sabe, “ayuda a la absorción de calcio y a mantener en buen estado el sistema inmunológico”. Este nutriente esencial se sintetiza en el organismo a través de la exposición solar moderada, y se obtiene de pescados grasos y alimentos fortificados, así como la suplementación, necesaria muchas veces para lograr los niveles recomendados de vitamina D. “La investigación muestra que el calcio y la vitamina D son importantes para mantener la densidad ósea y reducir el riesgo de fracturas”, remarcó Aguirre Ackermann.
  4. Antioxidantes (vitaminas C y E, betacaroteno, selenio, etc ). “Los antioxidantes combaten el daño oxidativo relacionado con el envejecimiento y la degeneración celular -sostuvo la especialista de la SAN-. Además, ayudan a potenciar el sistema inmunológico”. La recomendación para incorporar estos nutrientes es consumir una variedad de frutas y verduras ricas en antioxidantes, como cítricos, zanahoria, manzana, calabaza, nueces y vegetales de hoja verde.
  5. Ácidos grasos omega-3. Son beneficiosos para la salud cerebral y cardiovascular. “Es clave incluir fuentes de omega-3 en la dieta, como el pescado graso (sardinas, caballa, jurel, salmón), nueces y semillas de lino”, aconsejó Aguirre Ackermann, quien destacó que “estudios indican que los ácidos grasos omega-3 pueden ayudar a reducir la inflamación, mejorar la función cognitiva y disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Los ácidos grasos omega-3 son esenciales para la salud y tienen numerosos beneficios, especialmente en la prevención de enfermedades relacionadas con el envejecimiento”.
  6. Fibra. La fibra es vital para la salud digestiva, que puede deteriorarse con la edad. Las especialistas recomendaron incrementar la ingesta de fibra a través de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. “La fibra ayuda a mejorar la microbiota y a prevenir enfermedades crónicas como la enfermedad cardiovascular”, aseguraron.
  7. Magnesio. “Es un nutriente importante para la salud ósea y muscular -precisó Aguirre Ackermann-. Actúa como antiinflamatorio, y así protege las células del daño celular. Su función es clave en la síntesis y reparación del ADN y el ARN, que son los materiales genéticos de las células”. Está presente en frutos secos, semillas, verduras de hoja verde, legumbres, cereales integrales y pescados como la caballa.
  8. Vitamina B12. Su aporte es crucial para la función cerebral y la formación de glóbulos rojos. Las mejores fuentes son los productos animales y los alimentos fortificados.
  9. Probióticos. Son microorganismos vivos beneficiosos que se encuentran en ciertos alimentos y suplementos, y cuyo papel es crucial en la salud intestinal y en la salud general del cuerpo. “Ayudan a mantener una flora intestinal saludable y promueven una buena digestión -sintetizó Aguirre Ackermann entre sus beneficios-. Una parte del sistema inmunológico está en el intestino, y los probióticos pueden fortalecer la barrera intestinal y mejorar la respuesta inmune, ayudando al cuerpo a combatir infecciones y enfermedades”. Se los encuentra en yogur, kéfir y otros alimentos fermentados como chucrut, kimchi, miso, tempeh, kombucha y suplementos de probióticos
  10. Vitamina K. “La vitamina K es, junto con las vitaminas A, D y E, liposoluble, es decir, soluble en grasas y necesita de estos nutrientes para poder ser transportada por el organismo. Y si por algo es conocida esta vitamina, también llamada antihemorrágica, es por su contribución a que la sangre coagule de forma adecuada y porque, además, nos ayuda a mantener los huesos fuertes”, explicó la nutricionista de la SAN. Y agregó: “Esta vitamina, es la responsable de producir proteínas para la formación de huesos y tejidos. A mayor cantidad de vitamina K, mayor densidad ósea”. Se la adquiere de alimentos como espinaca, acelga, brócoli, repollo, lechuga, espárragos o remolacha.

Otros hábitos de vida que conviene modificar

Bien sabido es que la buena alimentación es un hábito, y que como tal se construye día a día. La clave es poder sostenerlos en el tiempo, para que sus beneficios sean reales sobre la salud.

En ese sentido, a las recomendaciones anteriores, La Rosa Vásquez sumó “mantener una buena hidratación, pues el agua es esencial para todas las funciones del organismo y con el paso de los años existe mayor riesgo de deshidratación”.

Y en la misma línea, Aguirre Ackermann aconsejó “moderar el consumo de alcohol”. “Si se consume alcohol, debe hacerse con moderación, ya que contiene calorías vacías, lo que significa que proporciona energía, pero poco o ningún valor nutricional -justificó-. El consumo excesivo de alcohol puede contribuir al aumento de peso, y también puede interferir con la absorción de nutrientes esenciales”.

Junto con el alcohol, la nutricionista peruana aconsejó “evitar azúcares refinados y grasas trans, que incrementan el riesgo cardiovascular y el riesgo de enfermedades oncológicas”. Asimismo, “la reducción de la sal ayuda a prevenir la hipertensión arterial, que es un factor de riesgo importante para enfermedades cardiovasculares”, agregó.

Por último, y a causa de que el metabolismo se ralentiza, para Aguirre Ackermann “es importante controlar las porciones para evitar el aumento de peso”. “Para esto, es recomendable ajustar la ingesta de energía: ajustar la ingesta calórica para adaptar a la disminución del gasto metabólico. Sin embargo, es crucial asegurar que ese ajuste calórico no comprometa la ingesta de nutrientes esenciales”, concluyó.

Fuente: Infobae

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Salud

En busca del queso más saludable: claves para saber cuál incorporar a la dieta

El queso es un producto lácteo obtenido mediante la maduración de la cuajada de la leche después de separarse el suero. Se conocen diversas variedades, las cuales se distinguen por el tipo de leche utilizada, los métodos de elaboración empleados y el tiempo de maduración alcanzado.

Una publicación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por su sigla en inglés) de los EEUU asegura que “el queso es conocido por su aporte de vitamina B12 y minerales como fósforo, calcio y potasio. Además, es un alimento rico en proteínas.

Según un estudio publicado en el Diario Europeo de Nutrición, las personas que consumen regularmente productos lácteos tienen un 18% menos de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, hasta un 14% menos de riesgo de enfermedades coronarias y hasta un 10% menos de riesgo de sufrir un derrame cerebral.

¿Qué tipos de queso son los más comunes?

Elaborados a base de leche de vaca, oveja, cabra, búfala o una mezcla de ellas, existen más de 2.000 tipos de quesos en todo el mundo.

Según su proceso de maduración, los quesos pueden clasificarse en frescos o maduros. Además, pueden tener texturas que van desde semiduras o duras, ideales para rallar o gratinar, hasta blandas como los quesos cremosos, semi-blandas como los quesos azules, o muy blandas como los quesos frescos.

Entre los más conocidos y consumidos se encuentran:

  • Mozzarella. Originario de Italia, es un queso de sabor muy suave y se utiliza en ensaladas y pizzas.
  • Cheddar. Se originó en Inglaterra y se elabora con leche pasteurizada de vaca.
  • Emmental. Es un queso suizo que se caracteriza por los orificios de su interior, que se crean durante el proceso de fermentación.
  • Gouda. Lleva el nombre de la ciudad holandesa donde se originó y es un queso semiduro. Se elabora con leche de vaca, aunque las variantes artesanales utilizan leche de oveja o de cabra.
  • Parmesano. Tiene una textura grumosa y un sabor fuerte. Se suele comer rallado en sopas, risottos y pastas.
  • Roquefort. Es un queso clásico francés caracterizado por la presencia de manchas de color verde por los hongos.
  • Mascarpone. Es un queso italiano de textura muy cremosa que se utiliza mucho en repostería.

¿Cuáles son los quesos más saludables y por qué?

Como se sabe, el queso es un alimento rico en calcio, recomendado para mantener la salud de huesos y articulaciones. Incluso un reciente estudio demostró que su consumo no solo mejora el bienestar general, sino que comerlo retrasa el envejecimiento y favorece la longevidad.

Sin embargo, hay algunas variantes, que por su porcentaje de grasa, los especialistas recomiendan comer con menos frecuencia.

En ese sentido, entre los más saludables se encuentran:

  • Ricota. Este queso tiene un alto contenido proteico y es uno de los más bajos en grasa. Es el más saludable, por lo que es especialmente popular entre quienes siguen dietas, ya que promueve la pérdida de peso al proporcionar sensación de saciedad, además de ser una buena fuente de vitaminas y calcio.
  • Queso fresco. Este queso es popular entre deportistas y personas activas físicamente, ya que es ideal para consumir después del entrenamiento. Es uno de los quesos más bajos en calorías y grasas, y proporciona la cantidad adecuada de proteínas para facilitar la recuperación del cuerpo.
  • Queso panela. Es el queso que tiene menos grasa; un trozo no llega al 20%, así que es ideal para las personas que buscan perder peso. Es alto en calcio y proteínas.
  • Queso mozzarella. Contiene muy bajo contenido en colesterol y lactosa, por lo que facilita en gran medida la digestión y aporta muchas proteínas de calidad y es uno de los quesos más saludables, así lo relata la revista Internacional de Tecnología Láctea.
  • Queso parmesano. Si bien los especialistas recomiendan que su consumo sea ocasional debido a su porcentaje de grasa, en pequeñas dosis puede tener muchos beneficios. Es muy rico en proteínas y en calcio.

¿Qué pasa si como queso todos los días?

El primer beneficio de la ingesta de queso es garantizar la ingesta diaria de calcio. Según las Guías Alimentarias de 2020-2025 para los Estadounidenses, los adultos deben consumir 1 gramo de calcio al día.

Y si se considera que la mayoría de los quesos son ricos en calcio, especialmente los quesos duros, estaría asegurado este nutriente.

Por otro lado, los probióticos encontrados en ciertos quesos como el suizo, cheddar y cottage pueden promover la salud intestinal. Según un estudio del 2021 publicado en la International Journal of Dairy Technology, estos probióticos producen ácidos grasos de cadena corta que son fundamentales para mantener el equilibrio ácido-base, facilitar la absorción de nutrientes y preservar la integridad y función del intestino.

Pese a todos sus beneficios, el consumo diario de queso sin medir las porciones puede elevar la presión arterial (Getty)Pese a todos sus beneficios, el consumo diario de queso sin medir las porciones puede elevar la presión arterial (Getty)

Finalmente, la nutricionista y directora del Laboratorio de Alimentos de la Universidad de Nueva York, Lourdes Castro Mortillaro, resaltó que “la proteína de suero presente en los quesos es una de las formas de proteína más absorbibles y contiene una gama muy amplia de aminoácidos, lo que la convierte en la mejor opción para quienes buscan desarrollar músculo, y al mismo tiempo perder grasa”.

No obstante, el consumo diario de queso también puede incrementar el consumo de sodio por encima de lo recomendado. El sodio se añade al queso para evitar el crecimiento bacteriano y mejorar su sabor.

Según la Asociación Americana del Corazón, el límite superior recomendado de ingesta diaria de sodio es de 2,300 mg, idealmente menos de 1,500 mg. Quesos como el cheddar y el mozzarella suelen tener niveles más bajos de sodio en comparación con otros tipos, aunque es importante revisar las etiquetas de información nutricional de cada producto.

Fuente: Infobae

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Salud

Cómo preparar el mate para que no provoque acidez

Con particularidades respecto a la forma en que se toma, el mate es una de las infusiones más populares en varios países de Sudamérica, sobre todo en Argentina, Uruguay, Paraguay, el sur de Chile y Brasil.

Muchas personas aseguran que su consumo les genera acidez estomacal, sin embargo no hay evidencia científica que demuestre el vínculo entre tomar mate y este tipo de trastorno digestivo.

La relación entre el consumo de mate y ese malestar no siempre sería tan lineal y tampoco está claro para los especialistas si la yerba mate es la causa.

¿Por qué el mate genera acidez?

Algunos especialistas creen que la acidez estomacal entre quienes toman mate ocurre porque la yerba mate contiene cafeína, y cuando se consume en grandes cantidades y por largos períodos de tiempo, puede dañar las paredes del estómago y esófago.

Pero, como se dijo, la evidencia científica al respecto es escasa. Según un estudio realizado por expertos de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, “la mucosa gástrica se enfrenta a sustancias dañinas y, si sus defensas se ven superadas, puede sufrir injuria”.

La gastritis es una enfermedad inflamatoria compleja que puede ser aguda o crónica, influenciada por diversos factores como la infección por Helicobacter pylori, el uso de antiinflamatorios AINEs, el consumo de alcohol y tabaco, el estrés, la predisposición genética, entre otros -precisaron en el trabajo-. El daño en la mucosa depende de la duración y la intensidad del agente dañino, así como del estado previo del tejido gástrico. El estrés oxidativo juega un papel crucial en la patogénesis del daño crónico gástrico”.

En el mismo sentido, una publicación del Instituto Nacional de la Yerba Mate citó a la doctora Verónica Di Loreto, quien aseguró que “se estudió el efecto del consumo de infusiones de yerba mate sobre la integridad de la mucosa gástrica de ratones y se demostró que la infusión por sí sola no produce alteraciones en la misma”.

Qué puedo agregar al mate para que no me genere acidez estomacal

A la hora de hacer frente a este malestar, los tomadores de mate deben saber que el polvillo de la yerba es el gran responsable de la acidez, por lo que tamizar la yerba antes de colocarla en el mate será de gran ayuda.

Otro consejo es que el agua no hierva, sino utilizarla entre 70 y 85 grados.

También se le pueden agregar algunas hierbas para disminuir el riesgo de acidez.

Manzanilla

Una de las propiedades más conocidas de la manzanilla es su capacidad para aliviar las molestias estomacales, debido principalmente a sus propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a reducir la inflamación del esófago causada por el ácido estomacal.

Peperina

La peperina realza el sabor amargo de la yerba mate, creando una experiencia sensorial refrescante y única. Es apreciada por muchas personas como una variante del mate tradicional, añadiendo frescura y un toque picante a la bebida.

Poleo

De gusto mentolado, el poleo combate los malestares digestivos y los trastornos gastrointestinales. También es eficaz contra palpitaciones y nerviosismo.

Cedrón

El cedrón posee propiedades beneficiosas para el estómago, siendo útil en casos de digestiones lentas, cólicos y dolores gastroduodenales. Además, tiene efectos sedantes y antiespasmódicos, por lo que ayuda a calmar palpitaciones nerviosas o digestivas.

Por último, en este punto, la yerba mate orgánica es una excelente alternativa para quienes sufren de problemas digestivos. Este tipo de yerba no ha sido cultivada con fertilizantes, plaguicidas sintéticos ni manipulación genética.

¿Cuánto mate puedo tomar por día?

Pese a que muchas personas cuentan el mate dentro de los dos litros de agua que los médicos recomiendan beber por día, lo cierto es que es todo lo contrario.

Esta infusión tiene efecto diurético natural por lo que su consumo excesivo podría provocar problemas de deshidratación.

En ese sentido, se recomienda tomar no más de un litro por día.

Por último, debido a que como se dijo el mate contiene cafeína y es un estimulante, por eso el reconocido nutricionista Alberto Cormillot sugirió en Infobae que, “si empieza a tener nerviosismo o le cuesta dormir, no olvidemos que contiene cafeína y es un estimulante, la recomendación es que no tome después de las 6 de la tarde”.

Fuente: Infobae

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