Salud
Día Mundial de la Fibrosis Pulmonar Idiopática: la enfermedad de los pulmones débiles
Sólo el 50% de los pacientes logra sobrevivir a los tres años de haber recibido el diagnóstico. Las claves para detectarla a tiempo
Pulmones débiles que hacen difícil respirar. Y necesidad permanente de oxígeno extra, son las principales características de la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), una enfermedad del grupo de las denominadas “enfermedades intersticiales pulmonares”, que dificulta la respiración y disminuye la cantidad de oxígeno que se transporta a los principales órganos del cuerpo.
De esta manera, la capacidad respiratoria va descendiendo con el tiempo hasta tornarse fatal: el 50% de los pacientes muere dentro de los tres años posteriores a haber recibido el diagnóstico. Aunque existen más de 150 causas de enfermedades intersticiales, continúan siendo enfermedades de baja prevalencia en la práctica clínica habitual. En algunos casos, como en la FPI, la causa aún permanece sin ser identificada (idiopático hace referencia a que se desconoce su origen).
“Si bien la FPI es una enfermedad caracterizada por una cicatrización anormal del tejido pulmonar, se han identificado ciertos factores de riesgo como el tabaquismo, la exposición a partículas tóxicas y ciertas mutaciones genéticas ya que existen formas familiares de esta enfermedad que es crónica y progresiva”, explicó a Infobae la doctora Gabriela C. Tabaj (MN 107.176), Médica neumonóloga y coordinadora del Consultorio de Enfermedades Intersticiales del Hospital del Tórax Dr. Antonio A. Cetrángolo.
Dos medicamentos, el nintedanib y la pirfenidona, demostraron ser capaces de enlentecer la progresión de la enfermedad, precisó Tabaj (Getty)Segú la experta, para efectuar un diagnóstico correcto es clave una tomografía computada de tórax de alta resolución (TCAR), herramienta que permite discriminar el compromiso intersticial. Según los hallazgos de la TCAR, en conjunto con los médicos especialistas en diagnóstico por imágenes, se pueden determinar diferentes ‘patrones’ o ‘patentes’ tomográficas. El patrón más importante para diferenciar es el de neumonía intersticial usual (NIU), ya que es el patrón que se asocia con la FPI. En una minoría de casos la tomografía no es concluyente y se debe realizar una biopsia de pulmón.
“En todos los casos se debe descartar un origen exposicional (inhalación de partículas tóxicas) y enfermedades autoinmunes. Además, es fundamental contar con pruebas como la espirometría y capacidad de difusión del monóxido de carbono para objetivar el grado de compromiso de la función pulmonar. En estas enfermedades, y particularmente en el caso de la FPI, resulta clave el diagnóstico temprano, ya que la mayoría evolucionan de manera progresiva con declinación de la función pulmonar. Cuanto antes se realice el diagnóstico, antes se puede iniciar un tratamiento específico”, agregó Tabaj, que es Jefa de Sala de Docencia e Investigación del mismo hospital.
Tratamiento
“En los últimos años hemos sido testigos del surgimiento de nuevos fármacos para el tratamiento específico de la FPI como el nintedanib y la pirfenidona. Ambos demostraron ser capaces de enlentecer la progresión de la enfermedad y se encuentran disponibles en la Argentina. Es clave el abordaje interdisciplinario en conjunto con nutricionistas, psicólogos y kinesiólogos en centros de referencia”, precisó Tabaj y recordó que en todos los casos, es crucial evitar la exposición al humo del tabaco y la vacunación antigripal (anualmente) y anti neumocócica; así como la realización de actividad física regular o rehabilitación respiratoria para un abordaje global de la enfermedad. En algunos casos específicos es necesaria la indicación de oxigenoterapia suplementaria.
La Fibrosis Pulmunar Idiopática es enfermedad crónica y no tiene cura (iStock)Puntos clave para el tratamiento y la detección a tiempo
· Se debe sospechar FPI en todo adulto con disnea progresiva sin otra causa aparente
· La FPI predomina en varones, mayores de 60 años, fumador o ex fumador
· La presencia de sonidos de tipo “velcro” a la auscultación pulmonar es clave en el diagnóstico precoz
· La tomografía computada de alta resolución del tórax es una herramienta diagnóstica de primera línea
· El abordaje del paciente con FPI es interdisciplinario
· En la actualidad existen tratamientos específicos para la FPI capaces de enlentecer la progresión de la enfermedad
Mucha tos permanente es una de las características de la FQ cuando ataca los pulmones¿Qué son las EPID?
Las enfermedades pulmonares intersticiales (EPID) son entidades raras y su diagnóstico requiere un alto índice de sospecha. Representan un grupo heterogéneo de patologías que suelen dividirse en cuatro grupos (aquellas de causa conocida, las neumonías intersticiales idiopáticas, las granulomatosas y las entidades “únicas”). De todos modos, se están diagnosticando cada vez más y uno de los motivos podría ser el avenimiento de estudios de imágenes cada vez de mejor definición, así como la búsqueda sistemática en personas de riesgo (por ejemplo, en pacientes fumadores o que padecen alguna enfermedad del tejido conectivo).
Estas enfermedades comparten ciertas características como los síntomas (en general falta de aire y tos), elementos en los estudios de imágenes como radiografía y tomografía de tórax, así como hallazgos en las pruebas de función pulmonar. La principal alteración en estas entidades va a estar localizada en el “intersticio pulmonar” que es el sitio donde se produce el intercambio gaseoso (ingresa el oxígeno y se libera el dióxido de carbono del torrente sanguíneo).
Más de 100 afecciones diferentes se agrupan bajo el término enfermedad pulmonar intersticial difusa (EPID). El diagnóstico se basa principalmente en una combinación de criterios clínicos, radiológicos y patológicos, que deben ser evaluados por un equipo multidisciplinario de especialistas. Múltiples factores, como exposiciones ambientales y ocupacionales, infecciones, drogas, radiación y predisposición genética, han estado implicados en la patogénesis de estas condiciones. La asbestosis y otras neumoconiosis, la neumonitis por hipersensibilidad, y las EPID relacionadas con el tabaquismo están específicamente relacionadas con la exposición por inhalación de agentes ambientales.
Diagnósticos con retraso
Existe un retraso en el diagnóstico de hasta 1 a 2 años de algunas entidades como por ejemplo la FPI. Al ser una enfermedad progresiva, el diagnóstico temprano es muy importante y el retraso en el diagnóstico suele tener implicancias negativas en el manejo clínico. Como se mencionó previamente, las EPID son un grupo heterogéneo de más de 150 entidades. Son patologías que requieren un abordaje sistematizado, con consultas médicas largas, con un minucioso examen clínico y estudios complementarios.
Una de las nuevas herramientas para ayudar al diagnóstico rápido es EPIDIA, una app diseñada para ayudar al médico que se enfrenta con estos pacientes y facilitarles el camino complejo que requiere el diagnóstico de las EPID. De manera intuitiva, permite ir realizando un paso a paso en las preguntas claves para interrogar a estos pacientes y los estudios complementarios que deben realizarse, de manera ordenada y sistemática.
Además, cuenta con otras secciones que permiten al médico tratante consultar sobre el abordaje terapéutico y seguimiento de estas patologías. Si bien, no reemplaza a la consulta médica, está pensada como una herramienta de ayuda y de fácil acceso. EPIDIA también cuenta con una sección llamada “biblioteca” en donde se puede encontrar información actualizada y procesada en español sobre los artículos destacados en EPID. La misma fue desarrollada por las neumonólogas Gabriela Tabaj y Brenda Varela (con el apoyo del laboratorio Boehringer Ingelheim), con el propósito de asistir a la comunidad médica para mejorar el conocimiento y optimizar el manejo de las enfermedades pulmonares intersticiales difusas fibrosantes (FPI, ETC-ILD, NHc).
Avances contra la FPI
Un estudio preclínico dirigido por científicos de Cincinnati Children’s Hospital (Estados Unidos) encontró que, en los ratones, el fármaco barasertib revierte la activación de los fibroblastos que causan la peligrosa acumulación de tejido cicatrizante en los pulmones de las personas con FPI.
El descubrimiento, publicado el año pasado en la revista ‘EMBO Molecular Medicine’, sugiere que un tratamiento poderoso para una enfermedad mortal que actualmente no tiene otra cura que el trasplante de pulmón puede estar a pocos años de iniciar los ensayos clínicos en humanos. “Este estudio es el primero en identificar al barasertib como un candidato antifibrótico. Eso es importante porque hasta ahora no hay tratamientos para la FPI que parezcan revertir el proceso subyacente que causa la enfermedad”, explica uno de los líderes del trabajo, Satish Madala.
Los científicos creen que una combinación de predisposición genética y factores ambientales desencadenan la FPI, pero las causas y mecanismos exactos siguen siendo desconocidos. En la actualidad, hay dos medicamentos aprobados que pueden ayudar a retrasar la enfermedad: ‘Ofev’ (nintedanib) y ‘Esbriet’ (pirfenidona). Pero ambos pueden causar efectos secundarios graves. Los médicos también utilizan el suplemento de oxígeno y otros métodos de control de los síntomas para prolongar la supervivencia.
Sin embargo, en última instancia, las personas con FPI han necesitado un trasplante de pulmón, pero el suministro de órganos de donantes es limitado. En este nuevo estudio, los autores revelan que un gen llamado aurora quinasa B (AURKB) se expresa en altos niveles dentro de las células del tejido de cicatrización del pulmón (también conocido como fibroblastos). Esta expresión genética parece estar impulsada por múltiples factores de crecimiento y un factor de transcripción llamado tumor de Wilms 1, según el estudio.
El equipo utilizó varias tecnologías para buscar entre cientos de posibilidades para encontrar esta conexión genética, incluyendo datos de expresión génica de pacientes con FPI, firmas de transcripción de células aprobadas y en investigación tratadas con fármacos, y una herramienta de software desarrollada en Cincinnati Children’s llamada ‘ToppFun’. Una vez que el equipo identificó la participación de barasertib, un conocido inhibidor de AURKB, exploraron la relevancia terapéutica, la mecánica subyacente y las vías de objetivo relacionadas con la fibrosis pulmonar.
Fuente: Infobae.com
Salud
Cómo aprender a distinguir el estrés de la ansiedad
La ansiedad es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando se perciben peligros reales o percibidos y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Además, hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos.
Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que esta sea proporcional al estímulo que la desencadena, pero es una señal de alarma que, si se prolonga en el tiempo sin motivo aparente, nos está avisando de que tenemos algo que revisar en nuestra vida.
En la actualidad, es común escuchar frases como “es que esto me da ansiedad” o “qué ansiedad me da tanta espera”. Si bien es verdad que conocemos mejor ciertos estados mentales que antes se agrupaban bajo otras denominaciones, en muchas ocasiones usamos mal los términos ansiedad y estrés.
La psiquiatra española Ana Isabel Sanz, especializada en trastornos afectivos y ansiedad, explica el estrés como el proceso de activación fisiológica derivado de la valoración de una demanda externa y la percepción de nuestros propios recursos para afrontarla.
“Cuando percibimos que la exigencia de una situación externa supera los recursos de que disponemos para hacerle frente, el organismo pone en marcha toda una cadena de respuestas ‘excepcionales’. Entre ellas, la activación de eje hormonal que conecta el cerebro con las glándulas suprarrenales y cuyo protagonista principal es el cortisol”, dijo.
En la actualidad, el estrés constituye una respuesta adaptativa y necesaria para responder a los diferentes requerimientos de nuestra vida: un ascenso laboral, un examen, el aprendizaje de una nueva competencia, un evento social, el inicio de la convivencia con una pareja, la enfermedad propia o de un ser querido. No es una respuesta patológica y solo lo será cuando se prolongue en el tiempo o en condiciones desfavorables (situación personal de vulnerabilidad, falta de apoyo, condiciones negativas del entorno laboral, social o familiar).
Los matices de la ansiedad
Cuando la respuesta de alarma o de lucha no obedece a un reto concreto, sino a un estímulo que se percibe como amenazante internamente sin correlación con un hecho real concreto, es cuando aparece la ansiedad. Las respuestas pueden ser parecidas a las que caracterizan el estrés (activación fisiológica con aceleración del ritmo cardíaco, cambio de la frecuencia y profundidad de la respiración, aumento generalizado de la tensión muscular, emociones dominadas por el miedo), pero el estímulo es distinto, señaló la experta.
La psicóloga indicó que la ansiedad no suele identificarse en el entorno, sino en nuestro mundo interior: anticipamos amenazas futuras que son suposiciones o hipótesis acerca de posibles problemas futuros que construye nuestro cerebro en base a distorsiones de nuestra cognición.
Por otro lado, en las redes sociales proliferan videos que alaban las bondades de determinados suplementos para combatir la ansiedad, pero Valeria Medina Rivera, neuropsicóloga española, dice que, pese a que existe una conexión real entre el intestino y el cerebro y que ciertas bacterias de la microbiota intestinal pueden influir en la regulación emocional, con el estrés o la producción de neurotransmisores como la serotonina, la investigación aún es limitada, por lo cual no se justifica el uso generalizado de suplementos como tratamiento principal.
“Es importante no caer en la automedicación ni minimizar síntomas que pueden requerir intervención clínica. En situaciones de estrés, puede ser útil consultar con un profesional sobre la posible utilización de suplementos, siempre de forma individualizada y supervisada”, explica. “La base del abordaje debe ser siempre incorporar estrategias de regulación eficaces en el día a día: técnicas de relajación, actividad física, planificación de tiempos y entrenamiento de atención plena”, expresó.
No minimizar la ansiedad
Sanz subraya que la ansiedad no tratada afecta de forma importante nuestro bienestar mental y físico, a la vez que puede llegar a convertirse en un trastorno crónico que nos incapacita personal, social y laboralmente e, incluso, puede complicarse con otros trastornos de la conducta, como la depresión, los trastornos de sueño y alimentación o el abuso de fármacos o de drogas. “Afecta nuestro bienestar básico. Suele iniciarse por alterar el sueño o la capacidad de alimentarse correctamente. Altera la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo en tareas complejas y cotidianas”, asegura.
Además, comenta que la ansiedad mantenida en el tiempo distorsiona nuestro estado anímico. Es la responsable de esos estados crónicos de irritabilidad, tristeza o desesperanza, que en casos complejos pueden llevar a deterioro del autocuidado e incluso a autolesiones y conductas de riesgo y que también alteran nuestra capacidad de relacionarnos socialmente y, con frecuencia, impactan en una limitación de nuestro contacto con otras personas y en la evitación de actividades laborales o lúdicas que implican salir del círculo donde nos sentimos seguros.
Trabajar la estimulación cognitiva con un profesional
El psicólogo es el que debe identificar si lo que nos pasa es ansiedad o estrés y Medina Rivera dice que la evidencia científica muestra que lo más eficaz suele ser combinar terapia psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual) con medicación, especialmente en los casos de ansiedad moderada a grave, pero hay otras herramientas que pueden ayudar.
“La estimulación cognitiva ayuda a entrenar ciertas habilidades mentales. Por ejemplo, aprender a frenar pensamientos repetitivos para reducir la rumiación o mejorar la planificación de tareas para aumentar la percepción de control y reducir la incertidumbre. Finalmente, trabajar la atención para potenciar técnicas de atención plena. También contribuye a desarrollar la flexibilidad mental para evitar la rigidez y adaptarse mejor a los cambios. Revisar y aprender de los errores permite ajustar la conducta sin caer en una vigilancia constante”, culminó.
Fuente: TN
Salud
Preocupación en los dermatólogos por el aumento de casos de brotes y picazón en la cara al usar el celular
Para muchas personas, el cuidado de la piel empieza y termina en el baño: limpieza, crema y algún sérum. Sin embargo, hay un objeto que toca las manos decenas de veces por día, va del bolsillo a la cama, pasa por mesas, transportes y bolsos y con frecuencia queda apoyado sobre la mejilla: el celular. Ese contacto repetido puede convertirse en un problema para la piel.
Aunque no existe un diagnóstico formal de “acné por celular”, sí aparece como una forma coloquial de describir un fenómeno que en la práctica se ve cada vez más.
El mecanismo no depende de una sola causa. Por un lado, la pantalla acumula grasa, sudor, restos de maquillaje, polvo y bacterias de las manos y de las superficies. Por otro, el calor del aparato y la fricción contra la piel pueden alterar la barrera cutánea y favorecer que los poros se obstruyan. A eso se suma que muchas personas se tocan la cara mientras usan el teléfono, lo que multiplica la transferencia de suciedad.
No siempre provoca acné, pero sí puede empeorarlo
“Cuando la pantalla se presiona contra la piel, especialmente en las mejillas y la mandíbula, esa acumulación de residuos puede transferirse a la piel”, advirtió Munir Somji, médico británico y fundador de DrMediSpa, en el Reino Unido. El especialista explicó además que los teléfonos “entran en contacto con nuestras manos, bolsos, maquillaje e innumerables superficies a lo largo del día”, por lo que la acumulación de grasa, bacterias y residuos es rápida.
En la misma línea, “algunos pacientes desarrollaron brotes asimétricos de acné en un lado de la cara”, señaló Derrick Phillips, dermatólogo británico consultor en Londres. Ese detalle no es menor: muchas veces los granitos o la irritación aparecen justo del lado en que se sostiene el teléfono durante las llamadas.
Los especialistas aclaran que el celular difícilmente sea la única causa del acné. Pero sí puede funcionar como un agravante en personas con piel grasa, sensible o con tendencia a los brotes. De hecho, el acné ya es de por sí un problema muy frecuente: revisiones epidemiológicas recientes indican que afecta aproximadamente al 85% de los jóvenes de 12 a 25 años, mientras que otra revisión ubica su prevalencia global puntual en torno al 9,4%.
Cuando el problema no es el acné sino una reacción en la piel
El segundo punto de alerta no tiene que ver con los poros, sino con la alergia de contacto. La literatura médica viene describiendo desde hace años casos de dermatitis asociados al uso de teléfonos móviles, sobre todo por exposición a metales como níquel y cobalto. Una revisión publicada en Dermatitis encontró 37 casos reportados de dermatitis alérgica de contacto relacionada con teléfonos móviles y señaló que los alérgenos metálicos, en especial níquel y cromo, fueron los más frecuentemente implicados.
Otro trabajo, realizado en Brasil y publicado en Contact Dermatitis, evaluó 20 modelos de celulares y detectó liberación de níquel en el 64,7% de ellos y resultados positivos para cobalto en varias partes del dispositivo, incluido el cargador en el 41,1% de los casos.
No se trata de un dato menor. La Academia Estadounidense de Dermatología estima que más del 18% de las personas en América del Norte es alérgica al níquel, uno de los desencadenantes más comunes de dermatitis de contacto.
En esos cuadros, la piel no suele mostrar “granitos” típicos de acné sino picazón, ardor, enrojecimiento, descamación o una especie de eccema en la zona que entra en contacto con el aparato. En algunos casos, el problema aparece cerca de la oreja, en la mejilla o incluso en las manos.
Hábitos simples que pueden hacer una diferencia
“Las preocupaciones más comunes suelen ser brotes y poros obstruidos, especialmente en las mejillas, la mandíbula y la barbilla”, explicó Somji. Y agregó que algunas personas también pueden notar irritación o enrojecimiento, sobre todo si ya tienen piel sensible o reactiva. Phillips sumó otro factor: “El calor del dispositivo, la fricción contra la piel y la oclusión… pueden atrapar el sebo, el sudor y la suciedad en los poros”.
La buena noticia es que no hacen falta medidas complicadas para reducir el riesgo. Los dermatólogos consultados recomiendan algo sencillo y bastante olvidado: limpiar el celular todos los días. “Incluso una limpieza rápida una vez al día puede ayudar a reducir la acumulación de grasa y bacterias”, señaló Somji. Para hacerlo de forma segura, sugirió un paño de microfibra con limpiador para pantallas a base de alcohol o toallitas desinfectantes aptas para dispositivos electrónicos. Phillips, por su parte, advirtió que la lavandina o los detergentes fuertes pueden dañar la pantalla y dejar residuos irritantes.
También conviene:
- usar auriculares o manos libres para evitar apoyar el teléfono en la cara;
- no manipular el celular con las manos sucias y luego tocarse el rostro;
- limpiar con frecuencia la funda;
- evitar usar el teléfono pegado a la piel si se acaba de hacer ejercicio o si hay maquillaje;
- consultar a un dermatólogo si aparece un sarpullido persistente, localizado siempre en la misma zona.
En definitiva, no todo brote tiene que explicarse por las hormonas, el estrés o la alimentación. A veces, el problema puede estar mucho más cerca: en ese objeto que se usa a toda hora y casi nunca se limpia. Para una piel que ya viene sensible, el celular puede ser el detalle que falta para empeorar un cuadro o disparar una reacción.
Fuente: TN
Salud
La dieta sencilla que ayuda a mantener la mente joven: cómo adoptarla
Muchas veces nos pasa que no pensamos en lo que comemos debido a que vivimos en una vorágine diaria que incluye trabajo, familia e hijos en edad escolar. Pero tenemos que tener en cuenta que la alimentación es la base de una buena vida y de un buen envejecimiento.
Es bien sabido que con la dieta mediterránea podemos preservar el buen funcionamiento y estado del corazón y del cerebro. Además, tiene efectos beneficiosos para nosotros.
Por su parte, y aunque es menos conocida, la dieta DASH ayuda a prevenir y tratar la hipertensión arterial.
Sin embargo, hay una dieta que es menos conocida aún, pero no por ello poco útil: se trata de la dieta MIND (por sus siglas en inglés, Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delaypor), pero que en español se traduce como Intervención mediterránea DASH para el retraso neurodegenerativo. Se trata de una dieta que une ambos patrones para proteger la salud cerebral.
La nutricionista española Patricia L. Vilca Salazar, de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), explica que esta dieta se desarrolló con el objetivo de proteger el cerebro y ralentizar el deterioro cognitivo, especialmente en personas mayores. Para este fin, selecciona alimentos presentes en ambas dietas -Mediterránea y DASH- que son ricos en:
- Antioxidantes.
- Vitaminas E, B6 y B12.
- Minerales: zinc y magnesio. “Ambos tienen un papel fundamental en la protección contra el deterioro cognitivo”, dice Vilca.
Según los resultados de un estudio que se publica en la revista científica, Journal of Neurology: Neurosurgery & Psychiatry, esta combinación de patrones alimentarios podría ayudar a ralentizar los cambios estructurales que se producen en el cerebro a medida que envejecemos. La dieta MIND se asocia con menor pérdida de tejido, especialmente de materia gris, y menor agrandamiento ventricular. Ambas cosas se asocian con mejor salud cerebral.
Alimentos recomendados para una buena salud cerebral
Vilca comenta las recomendaciones de consumo regular que hace esta dieta para obtener estos beneficios cognitivos. “Por el patrón de alimentos que contiene la dieta MIND, no está limitada a personas con patologías específicas”, señaló.
La dieta MIND establece frecuencias concretas para los grupos de alimentos. Entre los recomendados o protectores para la salud cognitiva se encuentran:
- Verduras de hoja verde, como la col, la rúcula, la lechuga, la espinaca. Se aconseja tomar 6 o más raciones a la semana.
- Otras verduras como las zanahorias, el brócoli, la coliflor, la calabaza, las berenjenas, los ajíes, los tomates y los porotos aportan sus beneficios y se pueden consumir en una o más raciones a la semana.
- Consumo de bayas, como los arándanos, las frutillas, frambuesas o moras, una o más veces a la semana.
- Cereales integrales, como el arroz integral, la pasta integral, el pan integral: tres o más raciones/día
- El consumo de carne se debe limitar a dos o tres veces a la semana y se aconseja elegir aves de corral como pollo o pavo (sin piel).
- Optar por pescado azul por lo menos una vez a la semana.
- Legumbres: cuatro o más veces/semana.
- Se pueden incluir todos los frutos secos y se aconseja tomar un puñado más de cinco veces a la semana
- Grasas saludables: incluir el consumo de aceite de oliva virgen extra como grasa de uso culinario habitual.
Otros alimentos que también son buenos
Vilca dijo que se considera que estos alimentos ayudan a cuidar la salud cerebral, pero esto no implica que no haya que consumir, por ejemplo, frutas, huevos, pescado blanco, entre otros alimentos que no se mencionan. “Lo que sí hay que tener en cuenta es el asesoramiento personalizado. Algunas personas tienen ciertas condiciones médicas o toman medicamentos que requieren adaptar la dieta a sus necesidades y un personal sanitario podrá orientar mejor”, indicó.
Además, cómo cocinamos los alimentos también importa. Las formas de preparación que mejor mantienen los nutrientes y hacen que usemos pocas grasas son el vapor, la plancha, los guisos, el horno y saltear con poco aceite.
Por otro lado, como en otros patrones alimentarios se aconseja eliminar, limitar o consumir esporádicamente dulces y repostería, grasas saturadas y trans, carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, y alimentos fritos
Cómo adoptar la dieta MIND
Según Vilca, no se trata de cambiar de la noche a la mañana cómo comemos: “Mi principal consejo es que cada pequeño cambio cuenta y se debe de evitar pensar en prohibición; en su lugar, centrarse en la concienciación. Todo tiene un proceso y lo importante es que nuestra alimentación se adapte a nuestro entorno, necesidades y preferencias”. Para ello, la nutricionista nos da algunas pautas sencillas para comer mejor:
- Intentar que la mitad del plato en cada comida sea verde, al menos una vez al día.
- Cambiar las carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, por carne de ave o de pescado blanco y/o azul.
- Usar aceite de oliva en lugar de margarina.
- Consumir de forma ocasional mantequilla, priorizando el consumo de aceite de oliva.
- Consumir de preferencia quesos menos curados, por su alto contenido en grasas saturadas y sal. “Por comerlos de vez en cuando no pasa nada”, apunta Vilca.
- Elegir frutas frescas y estacionales como postre habitual.
- Agregar bayas como los arándanos en ensaladas o para acompañar yogures y en el desayuno.
Aparte de la alimentación, para la salud del cerebro es muy importante llevar un estilo de vida saludable, que incluya dormir bien, realizar actividad física, estar mentalmente activo, mantener relaciones sociales, dejar de fumar y realizar los controles de salud rutinarios.
Fuente: TN