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De trabajar hasta la medianoche a liderar una fábrica de pan: la historia de un chef emprendedor
Cuando Francisco Ponce de León puso en marcha su panadería, en 2015, no tenía una gran infraestructura ni un equipo de trabajo. Contaba con un espacio prestado por su abuelo, experiencia en gastronomía y el deseo de construir un negocio propio.
El lugar era un antiguo locutorio y funcionó como el primer obrador de L’ancienne. Allí comenzó a experimentar con masas, fermentaciones y tiempos de levado, mientras intentaba conseguir los primeros clientes para sostener el proyecto.
Durante una etapa, el chef mantuvo dos trabajos: empezaba su jornada a las seis de la mañana y terminaba cerca de la medianoche. Con el tiempo, decidió concentrar sus esfuerzos en el emprendimiento y apostar por su crecimiento.
La formación también fue parte del proceso. Como no tenía una carrera en administración, comenzó a asistir a encuentros en la Cámara Empresarial de Vicente López, donde compartía experiencias con otros emprendedores y aprendía sobre logística, diseño y sistemas.
El crecimiento llegó acompañado de pequeñas mejoras que marcaron una diferencia en el trabajo cotidiano. Una mesa de acero inoxidable o un equipo de aire acondicionado podían representar avances importantes para un obrador que había comenzado con recursos limitados.
Uno de los grandes impulsos comerciales fue el desarrollo del pan de papa, que permitió ampliar la producción y orientar el negocio hacia el abastecimiento de clientes gastronómicos.
A poco más de diez años de su fundación, L’ancienne cuenta con una fábrica de 650 metros cuadrados en Munro, produce entre 230.000 y 250.000 panes por mes y emplea a 18 personas.
La historia de Ponce de León combina oficio, capacitación y decisiones empresariales. También refleja que el crecimiento de un emprendimiento no depende únicamente de una buena idea: requiere aprender, construir relaciones comerciales y mejorar de manera constante.
Fuente: TN
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El Nobel de Economía 2026 distinguió a dos investigadores por sus aportes a la estabilización macroeconómica
Los economistas estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford recibieron este lunes el Premio Nobel de Ciencias Económicas 2026 por sus aportes al desarrollo de modelos para la estabilización macroeconómica.
La Real Academia Sueca de Ciencias destacó que sus investigaciones permiten comprender cómo las decisiones y las expectativas de los hogares y las empresas influyen en el comportamiento general de la economía.
Los modelos desarrollados por ambos especialistas sirven como base para analizar medidas monetarias y fiscales frente a situaciones como la inflación, las recesiones y las crisis energéticas.
Hall es profesor de la Universidad de Stanford, mientras que Woodford trabaja en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.
Los dos investigadores compartirán una dotación de 12 millones de coronas suecas, equivalentes a unos 1,2 millones de dólares. La ceremonia de entrega se realizará el 10 de diciembre en Estocolmo.
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Grabó su paso por la escuela con un Nokia y hoy su cortometraje recorre festivales internacionales
Lo que comenzó como una serie de videos grabados con un teléfono celular durante la secundaria se transformó, quince años después, en un cortometraje que llegó a festivales internacionales. La historia tiene como protagonista a Leo Vidaurre, un guionista y diseñador audiovisual chaqueño que recuperó imágenes de su adolescencia para reflexionar sobre la violencia escolar y las formas de construir la masculinidad.
En 2011, cuando estudiaba en Juan José Castelli, Vidaurre utilizaba un Nokia 5230 para filmar peleas entre compañeros. Uno de los protagonistas era un estudiante que solía hostigar a otros alumnos y que convocaba a sus amigos para enfrentamientos en el ámbito escolar. Vidaurre terminó ocupando el lugar de quien registraba esas escenas con su celular.
El material permaneció guardado durante años, hasta que decidió revisarlo y darle un nuevo sentido. Así nació “Experiencia masculina adolescente”, un cortometraje que recupera esos registros para analizar las relaciones entre varones durante la adolescencia, la presión del grupo y la naturalización de la violencia.
La producción fue seleccionada para el Festival Internacional de Cine de Valdivia, en Chile, donde se proyecta este lunes y martes, y también integrará en noviembre la programación de Fuera de Campo, un encuentro de cine argentino que se realiza en Mar del Plata.
El corto no presenta una narración lineal. A través de fragmentos, recuerdos y escenas cotidianas, reconstruye una etapa marcada por las peleas, el bullying y las contradicciones propias de la adolescencia. Las imágenes están acompañadas por una música tranquila que contrasta con la violencia de algunas situaciones.
Vidaurre realizó el montaje y la edición íntegramente desde su teléfono, debido a que no contaba con una computadora adecuada para trabajar. La tipografía de la obra fue diseñada por su pareja.
Formado en la Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), el realizador encontró en esos registros personales una forma de producir una obra audiovisual con proyección internacional.
Fuente: Noticiero 9
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¿Chorizos con dulce de frutilla? La propuesta de Coronda que desafía las recetas tradicionales
La gastronomía siempre encuentra nuevas formas de sorprender, y una propuesta presentada en Coronda, Santa Fe, lleva esa premisa a uno de los clásicos de la parrilla argentina.
Se trata de chorizos elaborados con carne de cerdo y dulce de frutilla, una combinación poco habitual que busca unir sabores diferentes en una misma preparación.
La iniciativa se dio a conocer en el contexto de la Fiesta Nacional de la Frutilla, una celebración que distingue a la localidad santafesina por su estrecha relación con la producción de esta fruta.
La novedad pone el foco en la posibilidad de incorporar la frutilla a recetas que van más allá de las preparaciones dulces y propone una mirada diferente sobre el uso gastronómico de los productos regionales.
La combinación puede resultar llamativa para quienes están acostumbrados a los chorizos tradicionales, pero también refleja la búsqueda de nuevas alternativas dentro de la cocina local.