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Cuando la edad sugiere bajar el ritmo, las aguas abiertas exigen resistencia y potencia: el desafío silver de nadar en ellas

A la mañana, la Laguna de Gómez todavía tiene la respiración lenta. El agua se sacude con un viento corto en medio de la Pampa Húmeda. Sobre la orilla, los cuerpos esperan. Hombros marcados por el sol de otras temporadas. Gorras de látex, antiparras empañadas, manos que ajustan y vuelven a ajustar. Nadadores de la generación silver se miran, se reconocen sin hablar. Saben que no vienen a pelearle al tiempo, vienen a cumplirle algo al cuerpo. Y al alma, siempre al alma.

Jorgelina Donofrio tiene 57 años, vive en Malvinas Argentinas y durante mucho tiempo nadó sin pensar en competencias. La pileta era rutina, cuidado, un modo de ordenar los días. Nunca había entrado a una laguna a competir. Nunca había recorrido tres kilómetros sin bordes ni referencias fijas.

Sin embargo, una madrugada llegó a Junín después de viajar en bicicleta y tren junto a sus compañeras, durmió pocas horas y, al meterse en el agua de la Laguna de Gómez y nadar sin parar, ganó en su categoría y subió al podio por primera vez en su vida. No lo dice como un logro deportivo. Lo dice como quien todavía está entendiendo lo que acaba de pasar.

El viaje hasta la largada fue parte de la prueba. Salieron pedaleando hasta José C. Paz, tomaron el tren rumbo al noroeste bonaerense y retomaron la bicicleta hasta el camping. Llegaron cerca de las 2 de la mañana. A las 9 ya estaban despiertas. A las 10.30, en el agua.

Dos años de preparación, entrenamientos exigentes y una decisión tomada como cambio de vida confluyeron en esa secuencia. Jorgelina repite que no vino a ganar, que su objetivo era completar el recorrido. La medalla, dice, pesa menos que el orgullo, pero igual se la cuelga.

Su historia con las aguas abiertas empezó cuando se sumó al grupo de entrenamiento del profesor Omar Maidana. Siempre había nadado, pero nunca así. Encontró en el grupo algo más que técnica: compañía, constancia y una meta compartida. Siguió a una compañera hasta que la perdió y entonces siguió sola, guiándose por las boyas. Así llegó. Así ganó. No contra otros cuerpos, sino contra la idea de que ciertas primeras veces ya no llegan después de los 50.

El momento de la largada

La largada no es un estallido. Es un desliz. Uno por uno se meten en el agua. La laguna de Junín, provincia de Buenos Aires, los tapa hasta el cuello. El frío al principio es un golpe. Después es un pacto.

El boyado marca el mapa invisible de los 3.000 metros en formato de triángulo, hay que realizar el recorrido tres veces. No hay público ensordecedor. Hay madres, hijos, compañeros, termos y mates sobre el pasto. Hay silencio que se rompe por chapuzones: “Vamos, vamos…” Y ese sonido viejo del agua golpeando la piel.

La maratón es una muestra de un fenómeno que ya no es marginal, con participantes que sostienen rutinas de preparación física y planificación personal, y que entienden la práctica deportiva como una forma de autonomía y continuidad activa.

La organización, a cargo de la Asociación Civil Los Flamencos, permite observar una dinámica consolidada: logística precisa, protocolos de seguridad activos y un dispositivo pensado para acompañar a nadadores con diferentes niveles de experiencia.

La competencia funciona también como punto de encuentro entre grupos que entrenan durante todo el año y que encuentran en estas pruebas una instancia de validación del esfuerzo cotidiano.

El primero en completar los 3.000 metros fue Lautaro Roche, con un registro de 40 minutos 49 segundos, mientras que el último nadador en cruzar la línea de llegada demoró 1 hora 32 minutos. En el medio, las historias de los nadadores veteranos y de los que se animaron por primera vez, aún resuenan.

Jorgelina Dónofrio sale con la cara roja, los ojos brillosos y el cuerpo cansado pero satisfecho. Subió al podio por primera vez en su vida. Lo dice sin épica, como si confesara algo íntimo: está emocionada, está feliz, quiere volver. Cuenta que todo lo organiza alrededor de la natación. La rutina, los días, las decisiones. El agua como eje.

“Me incorporé al grupo del profesor. Son superbuenos compañeros. Me encantó el grupo y ahora no lo voy a dejar nunca más”, dice.

“Ese entrenamiento a full es compañerismo, es trabajo y son metas que uno simplemente quiere cumplir. Hoy no vine a ganar, vine a completar los tres kilómetros. Mi meta es complementarlo, cumplirlo, pero me llevo la medalla”, agrega.

Durante la competencia, la concentración y los pensamientos personales acompañan cada brazada: “Pienso en mis hijos, en mis perros, en lo que me enseña mi profesor, en no perder de vista a mi compañera que iba adelante mío. Yo pateaba un poquito más fuerte para alcanzarla y que no se me escape”.

Lalo Calandri, 68 años, llegó a la natación por descarte. Antes el fútbol, las canchas duras, los tobillos castigados. El cuerpo pidiendo menos impacto. En el agua, dice, el paso del tiempo se nota diferente. Casi no se nota. Nada hace casi 30 años y todavía siente algo parecido a la gratitud cuando toca fondo con los pies y termina. No habla de velocidad. Habla de terminar. Y de una idea que le gusta repetir: en aguas abiertas hay una ley que sirve para la vida: “Mantener la calma”.

Porque la laguna puede estar mansa. O puede levantarse con viento y convertirse en una pared de agua que te empuja para atrás.

Patricia Cura no sabía nadar. Aprendió para acompañar a su hijo Genaro. Buscó el agua por él y se quedó por ella. El hijo ya no nada, ella sí. Docente jubilada, artista plástica, entrena en pileta, después gimnasio. Se mete en la laguna con una mezcla de miedo y deseo.

Patricia comparte sus pensamientos durante la competencia: “Pensamos muchas cosas, pero por ahí pienso en que es la última. Después digo: No, si estoy acá es porque me lo merezco y porque lo estoy logrando y es maravilloso”. Esta vez, se sube al podio.

La natación aparece como algo más que una práctica deportiva. El agua se vuelve una herramienta de cuidado. Mejora la movilidad, sostiene la flexibilidad, reduce el impacto sobre las articulaciones y fortalece la musculatura, factores que inciden de manera directa en la autonomía cotidiana y en la prevención de caídas.

La práctica regular también se asocia a la reducción de factores de riesgo de enfermedades crónicas y a una mejora del estado emocional. El entrenamiento compartido consolida vínculos, construye pertenencia y transforma el ejercicio en un espacio de socialización estable. La prueba es una comunión, un espacio compartido donde nadie pierde.

Magaly Mascardi compite en +60 y llega tercera. Para ella, las aguas abiertas son una aventura que nunca se repite igual. El viento cambia la textura del agua. El nado de ida no es el mismo que el de vuelta. Habla de otra dimensión. De la posición horizontal. Del sonido único del agua pegando contra el cuerpo. Dice que ahí se encuentra consigo misma. Que el agua es blanda. Y que esa blandura la saca por un rato de una realidad que a veces es dura.

La Laguna de Gómez sostiene todo. Más de un siglo de historia. Árboles viejos, espejo de agua ancho, horizonte bajo. Un lugar que fue balneario cuando Junín empezaba a mirarse como ciudad. Hoy es escenario para estos cuerpos que no se resignan. La Asociación Civil Los Flamencos arma la carrera con la precisión de lo artesanal. Boyas, banderas, planillas. Todo en su lugar.

Al final, no hay discursos largos. Hay toallas sobre los hombros. Hay abrazos torpes propios del cansancio. Fideos con rúcula y helado de postre. Hay mates compartidos. Las marcas quedan en las libretas. Lo que no se anota es otra cosa: la sensación de haberle ganado una vez más a la quietud. El agua vuelve a quedar en calma. Como si nada hubiera pasado. Pero pasó. Entre una boya y otra, alguien se volvió a sentir vivo.

Fotos: Gentileza de Asociación Civil Los Flamencos.

Fuente: Infobae

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El fútbol argentino cambiará su formato desde 2027: cómo se jugará el torneo

La Primera División del fútbol argentino cambiará su formato en 2027, pero mantendrá dos de los aspectos que más inciden en la planificación deportiva de los clubes: el sistema de descensos y la clasificación a las competencias internacionales.

La Liga Profesional aprobó un esquema que conservará los torneos Apertura y Clausura, con 30 equipos, una fecha de clásicos por semestre y playoffs para definir a los campeones. La principal modificación será la vuelta al sistema de todos contra todos, que permitirá que cada equipo se enfrente al menos una vez con los otros participantes.

Cómo se definirán los dos descensos

El reglamento mantendrá dos descensos directos al finalizar la temporada.

Uno corresponderá al equipo que termine último en la tabla de promedios, que contempla los puntos obtenidos durante el período establecido por el sistema. El otro se determinará por la ubicación en la Tabla Anual.

Esta última clasificación reunirá los puntos que cada club obtenga en las fases regulares del Apertura y el Clausura. De esta manera, el rendimiento a lo largo de todo el año seguirá teniendo consecuencias más allá de lo que ocurra en los playoffs.

Por el momento, no se aprobó una reducción masiva de participantes ni una modificación del esquema de dos descensos para 2027.

Qué lugar ocupará la Tabla Anual

Aunque el nuevo formato tendrá dos torneos cortos y dos campeones surgidos de los playoffs, la Tabla Anual seguirá siendo fundamental.

Los equipos sumarán puntos durante las fases regulares del Apertura y el Clausura. La clasificación resultante determinará parte de los cupos para las copas internacionales y servirá para establecer uno de los descensos de categoría.

El esquema de clasificación a los torneos continentales no tendrá modificaciones sustanciales respecto del sistema previsto, según la información difundida tras la reunión de la Liga Profesional.

Dos torneos y cuatro objetivos deportivos

Con el nuevo calendario, los clubes tendrán que gestionar sus planteles pensando en distintas metas: avanzar a los playoffs del Apertura, competir por el Clausura, mejorar su posición en la Tabla Anual y evitar los últimos puestos de las clasificaciones que determinan los descensos.

La temporada comenzará con el Apertura, que tendrá 15 fechas de fase regular y una instancia eliminatoria entre los 16 mejores equipos. En el segundo semestre se disputará el Clausura, con una estructura similar y los cruces pendientes del todos contra todos.

Los clásicos volverán a jugarse en ambos torneos, con la intención de invertir las localías de un semestre al otro.

Un formato aprobado por mayoría

El proyecto fue aprobado por amplia mayoría en el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional. River Plate fue el único club que votó en contra, mientras que Estudiantes de La Plata manifestó su coincidencia con esa posición sin participar formalmente de la votación.

La reforma modifica el sistema de enfrentamientos, pero mantiene los principales mecanismos deportivos que condicionan la temporada: los títulos semestrales, los playoffs, la Tabla Anual, las plazas internacionales y los dos descensos.

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De alcanzapelotas a héroe de Boca: la historia de Jagger Herrera, el juvenil que hizo historia ante Independiente

Facundo “Jagger” Herrera vivió una noche inolvidable con la camiseta de Boca Juniors. El defensor de 20 años marcó de cabeza el gol que le dio la victoria por 1-0 al Xeneize frente a Independiente, en Avellaneda, y se convirtió en uno de los protagonistas de la previa del Superclásico ante River.

Su historia tiene un recorrido especial: llegó a las inferiores de Boca cuando tenía apenas seis años, atravesó las distintas categorías formativas y pasó por diferentes posiciones antes de consolidarse como defensor central en el plantel profesional.

El tanto frente a Independiente fue mucho más que una conquista decisiva. Representó un nuevo paso en el crecimiento de un futbolista que construyó su camino dentro del club y que ahora busca afirmarse en Primera División.

De las inferiores a la Reserva

Antes de ganar protagonismo en el equipo principal, Herrera acumuló experiencia en las divisiones juveniles. Disputó 65 partidos en Reserva y formó parte de la camada que consiguió el título del Clausura Proyección frente a Gimnasia.

En aquella definición también tuvo su momento destacado al convertir uno de los penales de la serie. Esa experiencia se sumó a un proceso de formación que lo llevó a recorrer distintas posiciones dentro de la cancha.

Durante sus primeros años jugó como volante, pero con el tiempo encontró su lugar en la defensa. Actualmente se desempeña como segundo marcador central, aunque su versatilidad le permite adaptarse a distintas funciones en la última línea.

El apodo que nació por su parecido con Mick Jagger

El sobrenombre que lo acompaña desde las inferiores también tiene una historia particular. Herrera comenzó a ser llamado “Jagger” cuando tenía alrededor de 15 años, por su parecido físico con Mick Jagger, el cantante de The Rolling Stones.

El apodo quedó instalado entre sus compañeros y terminó convirtiéndose en su nombre futbolístico.

Años atrás, el defensor también había vivido otra escena vinculada con el mundo de Boca: fue alcanzapelotas durante un festejo de gol de Darío Benedetto en un Superclásico. Con el tiempo, pasó de observar el partido desde un costado a ser protagonista dentro del campo de juego.

Un gol que llega antes del Superclásico

El cabezazo frente a Independiente le permitió a Boca conseguir tres puntos importantes y llegar fortalecido al próximo enfrentamiento ante River.

Para Herrera, además, significó su primer gol con la camiseta del Xeneize y una oportunidad para consolidarse en la consideración del entrenador Rodolfo Arruabarrena.

Su recorrido muestra el camino de un juvenil que creció en el club, acumuló experiencia en Reserva y aprovechó su oportunidad en Primera. Ahora, con el clásico ante River en el horizonte, buscará sostener el nivel que lo convirtió en uno de los nombres destacados de la última jornada.

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“Hay que disfrutar del proceso”: el consejo de Messi que emocionó a miles de jóvenes en España

Lionel Messi protagonizó una jornada especial en Oviedo, España, donde miles de jóvenes tuvieron la oportunidad de escucharlo hablar sobre el fútbol, la perseverancia y las enseñanzas que dejan tanto las victorias como las derrotas.

El encuentro se realizó este jueves en el Palacio de los Deportes y reunió a más de 6.000 personas, entre ellas más de 1.500 estudiantes de más de 40 instituciones educativas de Asturias.

Ante un público que lo recibió con admiración, el capitán argentino agradeció el cariño que continúa despertando en España y compartió una reflexión sobre la importancia de valorar cada etapa del recorrido deportivo.

La importancia de disfrutar más allá del resultado

Messi explicó que alcanzar una final ya representa un desafío importante y que conseguir una victoria es todavía más difícil. Por eso, invitó a los jóvenes a no concentrarse exclusivamente en ganar, sino también a disfrutar de todo lo que sucede durante el proceso.

El futbolista también destacó que las derrotas pueden dejar enseñanzas valiosas. Su mensaje apuntó a que los tropiezos no deben entenderse únicamente como fracasos, sino como experiencias que ayudan a crecer y a mejorar.

Las palabras del rosarino tuvieron como destinatarios a chicos y adolescentes que participan de actividades deportivas y educativas, en una jornada que buscó acercar la figura del campeón del mundo a la comunidad.

Una convocatoria que superó las rivalidades

La admiración por Messi quedó reflejada en la presencia de hinchas de diferentes equipos españoles. Incluso algunos simpatizantes del Real Madrid asistieron al encuentro para conocer al futbolista argentino.

La actividad formó parte del programa “Toma la Palabra”, impulsado en el marco de la Semana de los Premios Princesa de Asturias.

La visita de Messi a Oviedo se desarrolla antes de la ceremonia en la que recibirá el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, un reconocimiento a su trayectoria y a su aporte al mundo deportivo.

Más allá de los títulos y los récords, el mensaje que dejó ante los jóvenes resumió una idea sencilla: disfrutar lo que se hace y aprender de cada experiencia, incluso de aquellas que terminan en derrota.

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