Salud
Cuáles son los alimentos que los cardiólogos recomiendan evitar en la dieta diaria
Buscar una mejor calidad de vida motiva a muchas personas a revisar sus hábitos alimentarios y a adoptar decisiones informadas sobre lo que consumen. Lejos de tratarse solo de sumar nuevos productos a la dieta, especialistas insisten en la importancia de identificar y reducir aquellos alimentos que, por su composición, pueden afectar negativamente la salud.
Desde bebidas azucaradas hasta productos ultraprocesados, diversas investigaciones y recomendaciones de expertos advierten sobre los riesgos de ciertos consumos y sus vínculos con enfermedades crónicas.
Un aspecto clave, señalado por especialistas en Prevention, consiste en identificar aquellos alimentos que conviene limitar o evitar para mantener la salud y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Los expertos advierten que ciertos productos tienen efectos comprobados sobre el metabolismo y la aparición de trastornos como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Las razones detrás de estas recomendaciones y sus posibles repercusiones sobre la salud se presentan a continuación.
La elección de los alimentos influye directamente en el riesgo de enfermedades y el bienestar general. El cardiólogo Francisco López-Jiménez, de la Mayo Clinic, citado por el medio, sostiene que una dieta saludable debe priorizar frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y aceites vegetales saludables, manteniendo al mínimo los productos animales, salvo los lácteos y el pescado. Ante este enfoque, los especialistas subrayan que ciertos grupos de alimentos resultan especialmente perjudiciales:
1. Gaseosas y bebidas azucaradas
Las gaseosas y bebidas azucaradas lideran la lista de productos desaconsejados. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), difundidos por Prevention, el consumo habitual de estas bebidas se asocia con una mayor incidencia de obesidad, diabetes tipo dos, enfermedades cardíacas, caries y gota. El consumo frecuente de estos productos puede aumentar la carga glucémica y favorecer complicaciones de salud a largo plazo.
2. Cereales y harinas refinadas
En cuanto a los cereales y las harinas, el médico de familia Mark Cucuzzella, profesor en la Universidad de Virginia Occidental, advierte que los alimentos elaborados con harina procesada, como numerosos cereales para el desayuno, pan blanco y otros productos industriales, presentan un índice glucémico elevado.
Esto provoca variaciones abruptas en la glucosa sanguínea que, con el tiempo, pueden derivar en trastornos metabólicos, aumento de peso y resistencia a la insulina. Según Cucuzzella, “la harina refinada —incluso la que se presenta como integral— puede incrementar notablemente el nivel de azúcar en la sangre”.
3. Alcohol
El alcohol merece atención por su impacto en el metabolismo y la salud general. Jim White, nutricionista y propietario de Jim White Fitness and Nutrition Studios, explicó a Prevention que el cuerpo prioriza la descomposición del alcohol sobre la de la grasa, lo que disminuye la oxidación y complica la pérdida de peso.
Además, investigaciones citadas por el mismo medio indican que incluso una sola copa diaria puede acortar la esperanza de vida en aproximadamente dos meses y medio. Desde la perspectiva oncológica, la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR) plantea que el alcohol debería portar etiquetas de advertencia sobre los riesgos de cáncer. Para quienes reciben tratamiento contra el cáncer, el oncólogo Rahul Bhandari, del Tampa Bay Radiation Oncology, recomienda evitar por completo el alcohol, ya que debilita al organismo y dificulta la recuperación.
4. Edulcorantes artificiales
En relación con los edulcorantes artificiales, White advierte sobre sus posibles repercusiones metabólicas y en el equilibrio del peso corporal. Aunque carecen de calorías, pueden influir en la salud intestinal, la respuesta a la insulina y la regulación de la glucosa, al modificar el microbioma intestinal e incidir en la absorción de nutrientes. Según Prevention, persisten interrogantes sobre su seguridad a largo plazo y una posible relación con ciertos tipos de cáncer, aunque se requieren más investigaciones en humanos.
5. Jugo de frutas
El jugo de frutas, incluso si es 100% natural, puede impactar negativamente en la salud si reemplaza a la fruta entera. Elizabeth Klodas, fundadora de la Clínica de Cardiología Preventiva de Edina, Minnesota, destacó en Prevention que los jugos carecen de fibra y sus efectos metabólicos se asemejan a los de los refrescos azucarados. Klodas recomienda priorizar la pieza de fruta o verdura entera y, si se prefiere un batido, optar por aquel que conserve la fibra y los nutrientes originales.
6. Pan blanco procesado
El pan blanco procesado representa otra fuente de bajo aporte nutricional, debido a la considerable pérdida de fibra y nutrientes durante el blanqueo del trigo. López-Jiménez indicó que “el pan blanco procesado tiene un valor nutricional mínimo”.
Por su parte, Stefani Sassos, directora del laboratorio de nutrición del Good Housekeeping Institute, mencionó a Prevention que conviene elegir panes integrales o de grano germinado, ya que ayudan a mantener estable el nivel de azúcar en sangre y ofrecen un perfil nutricional superior.
La relación entre la alimentación y la salud es directa y sostenida a lo largo del tiempo. Elegir con criterio qué productos consumir y cuáles evitar puede marcar una diferencia relevante en la prevención de enfermedades crónicas y en la calidad de vida. Las recomendaciones de los expertos reflejan la importancia de una dieta equilibrada y consciente, basada en información actualizada y evidencia científica.
Fuente: Infobae
Actualidad
Luz María Peña, psicóloga: “La batería social se agota y te pide estar a solas”
Entre mensajes, salidas y reuniones, hay un momento en el que todo cansa. No es que no quieras ver a nadie, simplemente te quedás sin energía. La psicóloga Luz María Peña lo resume con una frase que se volvió viral: “La batería social se agota y te pide estar a solas”.
Qué es la “batería social” y cómo se siente cuando se agota
La expresión “batería social” funciona como una metáfora, pero describe una experiencia real: esa sensación de que tu capacidad para sociabilizar tiene un límite y, cuando se supera, el cuerpo y la mente piden descanso.
Según Peña, este agotamiento no tiene nada que ver con la timidez ni con el mal humor. Es una señal de alerta: el cuerpo necesita recargarse.
Las señales de que tu batería social está baja
La psicóloga enumera algunos síntomas claros:
- Cansancio al relacionarse, incluso con gente conocida: después de varias reuniones o charlas largas, aparece irritabilidad o ganas de silencio.
- Sensación de saturación: mucho ruido, demasiada información, personas que exigen atención constante.
- Necesidad urgente de estar solo: ganas de desconectar, de descansar, de dejar de cumplir compromisos sociales. No es desinterés, es que la energía llegó al límite.
Peña aclara que esto no es un diagnóstico clínico, sino una advertencia: el cuerpo pide una pausa para recargarse.
Por qué se agota la batería social
No depende solo de si sos extrovertido o introvertido. Peña explica que influyen varios factores:
- El contexto emocional o profesional: el estrés, las responsabilidades y las presiones suman carga. Si estás pasando un momento difícil, las interacciones sociales pueden agotar más rápido.
- El tipo de interacción: las conversaciones exigentes, con conflicto o mucha carga emocional, consumen más energía.
- La calidad del vínculo: compartir con personas con las que te sentís cómodo puede recargar la batería; en cambio, los vínculos forzados o poco auténticos la agotan.
Cómo cuidar tu batería social: consejos de la psicología
Para evitar que el agotamiento se vuelva crónico, Peña recomienda:
- Priorizar momentos de soledad consciente: salir a caminar, escuchar música, descansar, dedicarte tiempo sin culpa. Eso ayuda a recargar la energía emocional.
- Elegir bien con quién socializar: reservar las interacciones para personas que te recargan, que te comprenden, con quienes te sentís cómodo. La clave es la calidad, no la cantidad.
- Descansar y desconectar del ruido social: reducir estímulos, evitar lugares saturados, limitar el uso de pantallas o redes cuando estás agotado. A veces, el silencio cura más que el ruido.
- Autoconocimiento y autocuidado: reconocer cuándo la batería baja, conocer tus límites y respetar la necesidad de pausa como algo legítimo.
Por qué es importante cuidar la batería social para la salud mental
En tiempos de hiperconectividad, exigencias laborales y redes sociales, la “batería social” es un concepto clave para cuidar el bienestar emocional.
Para la psicología contemporánea —y para especialistas como Luz María Peña— reconocer este agotamiento no es una debilidad, sino una forma de conciencia personal.
Aceptar que necesitás estar solo de vez en cuando, reconocer la fatiga social y permitirte pausas puede ayudar a prevenir el estrés, el agotamiento emocional y la sobrecarga mental.
En una época donde muchos confunden estar solo con estar mal, la batería social ofrece una explicación sensata: incluso quienes aman la compañía, necesitan recargarse.
Además, ayuda a entender que relacionarse de forma saludable no significa socializar todo el tiempo: implica respetar los propios límites, priorizar el autocuidado y valorar el descanso psicológico.
Fuente: TN
Salud
Sara Domínguez, especialista en orden: “Después del Día de Reyes, hay un impulso por limpiar todo”
Una vez que terminan las fiestas de fin de año y pasa el Día de Reyes, muchas personas empiezan a retomar de a poco la rutina diaria. Según explica Sara Domínguez, especialista en orden y organización, es justamente en ese momento cuando aparece una fuerte necesidad de limpiar, ordenar y “resetear” la casa.
“Las celebraciones rompen nuestros ritmos habituales: llegan objetos nuevos, cambian los horarios y el espacio se transforma”, sostuvo la experta al analizar el desorden que suele acumularse durante las fiestas.
De acuerdo con Domínguez, durante estas fechas la rutina se altera, se incorporan regalos, decoración y compromisos sociales, y el hogar deja de funcionar como lo hace el resto del año. “Volver a poner orden es una forma de recuperar el control y prepararnos mentalmente para lo que viene”, explicó.
“Hay un momento, justo después del Día de Reyes, en el que muchas personas sienten un impulso casi visceral de limpiar todo. Y no es casual. Después del exceso de estímulos, de objetos y de compromisos, necesitamos depurar”, afirmó.
En ese sentido, la especialista agregó: “Cada objeto fuera de lugar es una micro decisión pendiente. El desorden se traduce en ruido mental, y no descansamos del todo hasta que la casa vuelve a su sitio”.
Cómo recuperar la calma dentro de los espacios de la casa
Según Sara Domínguez, no hace falta hacer una limpieza profunda ni dedicar horas enteras para empezar a ordenar. Existen pequeñas acciones cotidianas que generan un impacto inmediato. Sin embargo, hay algunos puntos que considera innegociables:
- Mantener la pileta de la cocina limpia y vacía.
- Lavar un poco de ropa todos los días, para evitar que se formen montañas de prendas.
- Ordenar los espacios comunes durante solo cinco minutos diarios.
- Aplicar la regla de los dos minutos: si una tarea lleva ese tiempo o menos, se hace en el momento.
- Seguir la ley de visibilidad, que consiste en despejar primero las zonas más visibles de la casa.
Sobre estos gestos simples, la especialista explicó: “El impacto es inmediato y genera una sensación de avance real, que te anima a seguir ordenando”.
Otro truco para ordenar la casa más rápido y sin esfuerzo
Para quienes buscan resultados rápidos, Domínguez recomienda priorizar solo tres espacios clave, en lugar de intentar abarcar toda la casa:
- La cocina, especialmente la mesada y la pileta.
- La entrada del hogar, ya que es el primer contacto con la casa.
- El comedor, un espacio central que influye en la sensación general de equilibrio.
“Cuando ordenamos los lugares que vemos constantemente, obtenemos un efecto tangible y motivador, mucho más potente que pasar una hora ordenando un armario que nadie ve”, concluyó Sara Domínguez.
Fuente: TN
Salud
Comer yogur griego todos los días: cuáles son los 6 beneficios respaldados por una nutricionista
El yogur griego gana presencia en las heladeras y en las recomendaciones de nutricionistas. Su textura espesa, perfil nutricional y versatilidad en la cocina lo consolidan como un alimento habitual en desayunos, colaciones y preparaciones saladas.
El crecimiento de la demanda se relaciona con el interés por alimentos no procesados, ricos en proteínas y con beneficios comprobados para la salud. La nutricionista Kristen Stavridis subrayó a The Telegraph que este producto lácteo combina un alto aporte proteico con bacterias vivas que favorecen el equilibrio del microbioma intestinal.
1. Alto contenido de proteínas y cuidado muscular
El proceso de elaboración del yogur griego incluye el colado para eliminar el suero y concentrar los sólidos, lo que puede aportar hasta 10 gramos de proteína por cada 100 gramos, aproximadamente el doble que otros yogures.
“Se ha demostrado que consumir una dieta rica en proteínas ayuda a desarrollar y retener los músculos, algo importante a medida que envejecemos”, explicó Stavridis al medio británico.
Además, se trata de una proteína completa, con los nueve aminoácidos esenciales que el organismo no produce. La proteína es necesaria para la renovación de las células de la piel, el crecimiento y la reparación de los tejidos corporales.
2. Mejora de la salud intestinal y del sistema inmunológico
El yogur griego contiene cultivos vivos o activos que favorecen un microbioma intestinal saludable. “Los probióticos naturales del yogur griego contribuyen a una mayor diversidad de bacterias beneficiosas en el intestino. Esto favorece una mejor digestión y puede fortalecer nuestro sistema inmunológico”, señaló la nutricionista.
Investigaciones citadas por The Telegraph asocian el consumo de dos o más porciones semanales con un menor riesgo de cáncer de intestino. Este efecto estaría vinculado a la reducción de la inflamación intestinal y de sustancias químicas potencialmente cancerígenas.
3. Minerales que protegen la salud del corazón
El yogur griego ofrece potasio y magnesio, minerales que ayudan a regular la presión arterial. La experta indicó que estudios muestran que los probióticos del yogur pueden reducir el colesterol elevado, factor de riesgo cardiovascular.
Según un estudio citado en el artículo de The Telegraph, consumir al menos dos porciones de yogur por semana se asocia con una reducción cercana a una quinta parte en el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Las versiones bajas en grasa pueden carecer de grasas saturadas, responsables del aumento del colesterol. Por ese motivo, la nutricionista recomendó yogur griego bajo en grasa para personas con antecedentes familiares o niveles elevados de colesterol.
4. Saciedad y control del peso corporal
El contenido proteico del yogur griego favorece la sensación de saciedad, lo que puede reducir la ingesta entre comidas. “Como el yogur griego tiene un alto contenido de proteínas, puede mantenerte saciado por más tiempo”, explicó Stavridis.
Una porción de 100 gramos de yogur griego desnatado aporta alrededor de 50 calorías, mientras que una versión con 10% de grasa ronda las 130. Estas cifras son inferiores a las de muchos snacks habituales, lo que lo convierte en una opción frecuente en planes para la pérdida de peso.
5. Aporte de calcio y salud ósea
El yogur griego es una fuente relevante de calcio, mineral fundamental para la densidad ósea. Un bol de 200 gramos aporta cerca de 240 miligramos, algo más de un tercio de la ingesta diaria recomendada para adultos.
“El calcio puede contribuir a una mayor densidad ósea y reconstruir el tejido óseo a medida que envejecemos o ante una lesión”, afirmó Stavridis. Este aporte es especialmente relevante en mujeres, que suelen perder densidad mineral ósea alrededor de la menopausia.
Estudios citados por la nutricionista en su análisis relacionan un mayor consumo de yogur con una densidad ósea más alta y un menor riesgo de fracturas.
6. Probióticos, vitaminas y función cerebral
Los beneficios del yogur griego también alcanzan la salud cerebral. Los probióticos participan en el eje intestino-cerebro, sistema de comunicación que influye en la función cognitiva. Stavridis indicó que estos microorganismos pueden contribuir a ralentizar el deterioro cognitivo asociado a la edad.
El yogur griego ofrece vitaminas del complejo B, como tiamina (B1), riboflavina (B2) y cobalamina (B12). “La vitamina B12 cumple muchas funciones en el cuerpo, pero cuando se trata de la salud del cerebro, puede ayudar a fortalecer nuestra memoria, ayudarnos con el pensamiento crítico y reforzar nuestras habilidades para resolver problemas”, señaló la nutricionista.
Destacó además que la grasa presente en el yogur contribuye a la función cerebral, siempre que el consumo de grasas saturadas se mantenga controlado.
Fuente: Infobae