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Crónica Televisión sorprendió de nuevo con sus placas

El canal estuvo muy activo toda la tarde y sus textos “informativos” se hicieron virales en las redes sociales. Mirá la selección.

Al no poder divulgar datos de encuestas, tal como lo indica la Ley electoral, el canal de noticias de las placas rojas se las ingenió para “informar” algunos de los números que circulan en los búnkers de campaña. Claro que hay que tomarlos con pinzas ya que la elección no concluyó y habrá que esperar al menos hasta las 21 para conocer los primeros números del escrutinio provisorio oficial.

En tono futbolero, tomando como base los clubes de los que son hinchas los principales candidatos, el canal largó la data y -fiel a su estilo- los acompañó con el precio del dólar y los días que restan para que llegue la primavera.

A lo largo de la tarde, las placas se fueron multiplicando. Mirá la colección:

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Por qué los niños deberían crecer con una mascota

Los animales generan un impacto positivo en la familia y ayudan a fomentar valores como la amistad y el compromiso. Qué aspectos tener en cuenta

Muchos adultos seguramente recuerden con cariño y alegría a sus mascotas de la infancia, por el cuidado, el amor y las travesuras. La bienvenida al hogar de un nuevo integrante representa un gran compromiso, pero es un buen ejercicio también para que los niños aprendan a ser responsables. Además, los animales domésticos pueden introducir valores como la amistad y la unión de la familia.

“Los chicos aprenden sobre la tenencia responsable de mascotas mediante la observación de sus padres”, dijo la doctora Sara Griffin, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas, quien estudió de cerca este beneficioso vínculo. “A medida que el niño crece, sus responsabilidades sobre el cuidado de las mascotas pueden aumentar. Aquellos que aprendan a asumir responsabilidades apropiadas para su edad van a ganar confianza en sí mismos”.

La paciencia, la calma, la confianza son clave para educarlos (Shutterstock)

La paciencia, la calma, la confianza son clave para educarlos (Shutterstock)

Además, los animales domésticos fomentan la unión familiar. Las mascotas necesitan ejercicio diario, lo que puede significar tiempo de calidad para la familia. Jugar o interactuar en casa puede quitar la mirada de la televisión o la computadora y también ayudar en la interacción en familia.

Otra de las conclusiones que compartió la experta señala que los chicos, además de a prender a cuidar de su mascota, también pueden desarrollar una relación de amor con ellos. Esta compañía puede ofrecerles comodidad y apoyo emocional. “Las interacciones positivas entre niños y mascotas ayuda a desarrollar habilidades de comunicación no verbal, compasión y empatía”, dijo Griffin.

Desde el año 1996 se celebra en Argentina el Día Nacional del Perro (Shutterstock)

Desde el año 1996 se celebra en Argentina el Día Nacional del Perro (Shutterstock)

Pero, ¿cómo saber cuando es el momento adecuado para tener un nuevo integrante?A veces, esta decisión puede ser difícil. Al considerar la adopción o la compra de una mascota, es importante tener en cuenta las necesidades, tales como alimentos, agua y atención veterinaria. Los adultos también deben comprometerse a supervisar a sus hijos en el cuidado.

“Tener una mascota demanda tiempo, energía y compromiso financiero”, resaltó Griffin. “La participación de los padres es necesaria para que cualquier niño aprenda a cuidar a su nuevo amigo. Además, la edad también es importante. Un niño de dos años puede ayudar con algunas tareas, como darle el alimento, pero nunca debe quedarse solo porque no entiende completamente sus fronteras”.

Los cachorros comen el equivalente a su peso corporal (Shutterstock)

Los cachorros comen el equivalente a su peso corporal (Shutterstock)

Las mascotas ofrecen amor, lealtad y afecto. Es un gran compromiso, que tendrá seguro un impacto positivo, enseñando la responsabilidad, la compasión y la paciencia.

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“¡Defendeme, este monstruo me quiere matar!”: el grito de Susana, Monzón enojado y un periodista bajo amenaza

Montecarlo 1977. El campeón de los peso mediano enfrenta su última pelea. Lo acompaña Susana Giménez. Y una tarde ocurre esta historia -en la habitación de un lujoso hotel- con preludio de drama y un final inesperado

Montecarlo, 28 de julio de 1977, diez de la mañana. Cielo celeste que hiere. Pero abajo, nubarrones. Clima denso. Dos días más tarde pelearán por última vez, en el estadio Luis II, Carlos Monzón y el colombiano Rodrigo Valdez. Y también última pelea de Monzón: anunció su adiós, peso mediano invicto, sin vuelta atrás. Ha ganado las últimas peleas sin sobresaltos, pero harto, abrumado por la rutina de los duros entrenamientos, los madrugones, el sacrificio, tanto como añora sus escapadas a Santa Fe, su familia, las partidas de cartas, el vino…

Para romper el tedio ha exigido excepciones incompatibles con su último acto en el ring:“Si no viene la Susana no peleo”. Pero al gran campeón no se le niega nada, y Susana Giménez lo acompaña.

En las impolutas calles de Montecarlo, entre los autos de alta gama más caros del planeta y los yates y cruceros de los multimillonarios, se florea con un atuendo audaz al que no cualquier mortal se atreve: traje de jean rosado…

Esa mañana de jueves, a paso calmo, respirando aire de mar, Ernesto Cherquis Bialo, estrella del periodismo deportivo, y yo, vamos llegando a la ceremonia del pesaje.

Terminada, decidimos comprar perfumes para nuestras mujeres. Entramos en un local digno de Disney: paredes y techo de vidrio, vitrinas de cristal, y dos vendedoras con uniformes rosados que bien podían ser Miss Montecarlo y su primera princesa.

Alfredo Serra invitó a Ernesto Cherquis Bialo a escribir en su habitación del hotel en Montecarlo, luego de que Carlos Monzón le dijera al periodista deportivo antes de la pelea con Valdez: “¡Le gano al negro, voy a tu pieza y te rompo la cara! ¡Te mato!”

Alfredo Serra invitó a Ernesto Cherquis Bialo a escribir en su habitación del hotel en Montecarlo, luego de que Carlos Monzón le dijera al periodista deportivo antes de la pelea con Valdez: “¡Le gano al negro, voy a tu pieza y te rompo la cara! ¡Te mato!”

Y en eso estábamos, en discernir entre un Chanel número 5 o un Givenchy, aspirando suavemente las muestras como invitados al Paraíso, cuando irrumpió Monzón, desencajado. Primero, su manotazo sobre una de las vitrinas rompió el sutil equilibrio del lugar y trocó la sonrisa de las vendedoras en máscaras de terror.

El campeón me ignoró. Apuntó a Cherquis:

–¡Le gano al negro, voy a tu pieza y te rompo la cara! ¡Te mato!

Pegó media vuelta y se fue.

Cherquis, pálido pero tratando de mantener el aplomo (nadie como él sabe qué efecto devastador tiene el golpe de un profesional sobre un hombre común), me dijo:

–Lo peor es que lo hace. ¿Después de la pelea puedo ir a escribir a tu cuarto?

–Por supuesto, Ernesto. Monzón no sabe en qué habitación estoy.

Y así fue, como lo prueba una foto. Frente a frente, colegas de años en la Editorial Atlántida, en silencio y hasta la madrugada, bordamos nuestras notas sin novedad en el frente. No corrió sangre…

Carlos Monzón y Susana Giménez. La diva confesó años más tarde: “Fue una pasión, una locura”

Carlos Monzón y Susana Giménez. La diva confesó años más tarde: “Fue una pasión, una locura”

Al día siguiente, cerca de la una de la tarde, ataviado con un pijama de pantalón corto, descalzo, y sin más musculatura que la escasa otorgada por años de oprimir las teclas de las máquinas de escribir de fierro, me dispuse a escribir otra nota, y cometí la distracción de dejar entreabierta la puerta

Resquicio por el que entró un torbellino. Un hermoso torbellino vestido tan solo con un largo camisón. La inconfundible Susana Giménez, a los gritos:

–¡Alfie, defendeme que este monstruo me quiere matar!

Deduje que “este monstruo” era Carlos Monzón. Deduje que corría detrás de su célebre pareja. Recordé un axioma de Borges: “Todo hombre vive un minuto en que se decide su destino, y justifica su existencia”.

Una aletargada semilla de hidalguía pareció despertar en mi alma: “Nunca permitiré que alguien le pegue a una mujer”. Porque desde mi niñez oí decir “El hombre que le pega a una mujer es un cobarde”. Pero como escribió Federico García Lorca, “la luz del entendimiento me hizo ser muy comedido”.

Me levanté de la silla y dije algo así como: “Susana, miráme”, recorriendo con ambas manos mi cuerpo, de pies a cabeza. “El hombre que viene detrás es el mejor mediano del mundo. No necesita pegarme: puede descerebrarme con un toque de su dedo en mi frente. Hay que buscar otro refugio”.

Pero si pegarle a una mujer es cobardía, también lo es abandonarla así como así. Tomé un recaudo: mientras ella seguía adentro, me asomé al pasillo, en semipenumbra, para detectar si el campeón se acercaba. Pero nada. Silencio y vacío. Recién entonces acompañé a Susana a un lugar que le permitiera permanecer sana y salva.

El domingo a la mañana -30 de julio- día de la gran y última pelea del súper campeón (su defensa del título 14: ganó y retuvo el cinturón), los vi juntos, serenos y sonrientes, como si nada hubiera pasado. Pero, aunque yo no lo sabía, se acercaba el final.

“Sí, una vez, en Nápoles, me golpeó. No me olvido más. Se dijeron muchas pelotudeces: que me pegaba seguido… No es cierto. Me pegó esa noche, y fue horrible. Me dejó un ojo negro”, confesó Susana (foto del libro “Mi verdadera vida”)

“Sí, una vez, en Nápoles, me golpeó. No me olvido más. Se dijeron muchas pelotudeces: que me pegaba seguido… No es cierto. Me pegó esa noche, y fue horrible. Me dejó un ojo negro”, confesó Susana (foto del libro “Mi verdadera vida”)

En ese entonces, el romance de la vedette más exitosa de la cartelera porteña y el campeón había sido tapa de más de 300 revistas. Se codeaban  con Alain Delon, Jean Paul Belmondo, Mireille Darc… La fuerza, la belleza,la fama y el glamour del mundo en una sola pareja.

“Fue una locura lo que pasó con nosotros, fue demasiado. Veía fotógrafos que eran amigos míos y que me perseguían. Nos seguían a todos lados, salían de abajo de las baldosas. Me dolió mucho y  me enojé con varios porque no entendía que era el trabajo de ellos. Yo decía: ‘¡Que traición!'”, contó Susana en su programa este año.

El gran Ernesto Cherquis Bialo recordó en Infobae  los últimos días de la relación:

“Montecarlo fue el final. Más precisamente el hotel L’Hermitage, en los días previos a la primera pelea con Rodrigo Valdez, en junio de 1977. Allí un gran amigo, periodista y escritor, Alfredo Serra -enviado de la revista Gente– debió socorrer a Susana escondiéndola en su habitación ante algún grito con frenesí de fuga…. “, recordó el episodio.

Y siguió: “Antes de cada pelea, Monzón se alteraba. Ya sea para dar el peso, por la misma pelea, porque siempre quien arriesgaba era él, por las expectativas, por los dolores en los nudillos de ambas manos, porque se iba acercando el final… él lo sabía y tenía previsto hacerlo voluntariamente y no tras una derrota. Por todo eso y por Montecarlo que lo acercaba y lo alejaba de una Susana requerida y a quien no podía controlar, fueron muy duros esos días. Todo lo posterior fue tormentoso. Celos, escenas, persecuciones, engaños. Y final”.

Susana y Monzón sentían una gran atracción física. Ella decía que él tenía “lomo de pantera”. Él, confesaba: “Cuando está cerca no puedo contenerme” (Archivo)

Susana y Monzón sentían una gran atracción física. Ella decía que él tenía “lomo de pantera”. Él, confesaba: “Cuando está cerca no puedo contenerme” (Archivo)

No fui amigo de Susana Giménez, salvo la corriente de respeto y simpatía que crean infinidad de entrevistas periodísticas. Hace muchos años que no me cruzo con ella. La recuerdo con cariño. Leí hace poco que reaccionó, airada contra un capítulo de la serie Monzón en la que el campeón la golpea en Montecarlo, negando el hecho. En rigor, y más allá de las mil y una habladurías, Susana confesó haber sufrido violencia: “Sí, una vez, en Nápoles, me golpeó. No me olvido más. Se dijeron muchas pelotudeces: que me pegaba seguido… No es cierto. Me pegó esa noche, y fue horrible. Me dejó un ojo negro“, le dijo a la periodista Silvina Lamazares, de Clarín.

¿Tenía Monzón una furia en su interior, como aseguran quienes lo conocieron?, le preguntaron en una entrevista que dio para Space, por donde se emite la serie. La respuesta: “Puede ser. Lo que pasa es que conmigo era distinto. Pero con la gente… Bueno, si había alcohol de por medio, sí le salía la furia. Carlos era amoroso sin tomar alcohol. Cambiaba si tomaba. Era alcohólico, nada más ni nada menos“.

Y 42 años después de aquella tormentosa noche en Montecarlo -con Monzón y el femicidio de Alicia Muñiz cerrando trágicamente la historia-, Susana explicó el final: “Empezamos a llevarnos mal.  Él empezó a jugar mucho a las cartas, a tomar con los amigos… Y yo veía que estaba cambiando, que ya no era el mismo. Y dije: ‘No, hay que terminarlo acá’. Dije “¡Basta!” y me sentí muy valiente. Carlos no lo tomó muy bien, pero lo tuvo que aceptar“.

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Nicolás Magaldi contó fue acosado sexualmente por un conductor: “Intentaba seducirme, fue feo”

El periodista contó que sufrió acoso laboral cuando trabajó en C5N, pero evitó mencionar a su famoso colega.

Luego de que Maite Lanata se animara a revelar que sufrió “acoso laboral”, Nicolás Magaldi dio un paso al frente en PH, Podemos Hablar, y contó que fue acosado sexualmente por un famoso conductor cuando trabajaba en C5N y recién comenzaba a dar sus primeros pasos en el mundo del periodismo.

“Esto no lo dije nunca en público, pero no lo voy a referenciar de forma literal, ni con nombre ni apellido. No hace falta, pero son cosas que le pasan a un pibe que viene del interior a ver cómo es el mundo de los medios”, comenzó diciendo.

En la misma línea, Nicolás contó una conversación que tuvo con las autoridades de C5N mientras sufría acoso por parte del enigmático conductor. “Cuando laburaba en el canal, una persona hablaba mucho de mí públicamente. Entonces, me llamaron los directivos para saber si pasaba algo, si yo tenía algo con esa persona. Me encerraron en una oficina. La persona que hablaba de mí era un hombre y lo que primero que me preguntaron fue si yo era gay. Cuando uno es muy pendejo uno ve a los productores generales como muy arriba y me paralicé. Quería justificar que tenía una novia que estaba en Córdoba”, expresó.

Y siguió: “Los directivos me dijeron que esa persona estaba haciendo referencia a mí y a partir de ahí no iba a ir más a hablar a su programa porque ‘él quiere estar con vos’. Cuando me dijeron eso, conecté por un montón de situaciones que esa persona trataba de seducirme”.

Además, Nicolás contó que cuando no aceptó la solicitud de amistad que el acosador le envió por Facebook, empezó todo “el circo”. “Yo en ese momento no entendía lo que era el acoso, no me había pasado nunca y pensaba que no era para hombres. Fue feo”, concluyó.

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