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Continúa en marcha la recuperación del alumbrado público en el microcentro, barrios y viviendas de Resistencia

El Municipio de Resistencia trabaja todos los días en la ejecución del programa de recuperación y mejoramiento del alumbrado público denominado «Luces de mi ciudad» y esta vez llegó a los barrios Villa El Dorado y Villa Palermo. También avanzó en calles del microcentro y las avenidas 25 de Mayo, Alberdi y Sarmiento.

En esta ocasión, los operarios comunales de la Dirección de Energía Urbana colocaron nuevas luminarias led y repararon otros dispositivos en calles tales como Fortín Warnes, desde la altura 0 al 800, con el objetivo de contribuir a la prevención de siniestros viales y de hechos delictivos.

Sebastián Martínez, coordinador institucional del programa que contempla una inversión de más de 934 millones de pesos, detalló que, durante la jornada, los agentes municipales reemplazaron los insumos lumínicos dañados y colocaron tableros nuevos tanto en ese sector de la capital como en barrios tales como Güiraldes, Llaponagat, Villa Ercilia, Villa Marín y 25 de Mayo.

«Este trabajo se extenderá por 6 meses y la idea es trabajar por chacra para ir teniendo un relevamiento de cómo quedan las calles y avenidas y a partir de entonces realizar una evaluación de lo realizado. En algunos casos hay luminaria que funciona y que puede ser reemplazada para ser reubicada», expresó.

SITIOS ABORDADOS EN SIMULTÁNEO

Tal como se estableció desde el lanzamiento de «Luces de mi ciudad», las cuadrillas municipales efectúan trabajos de recomposición de luminarias en base a una planificación por fechas y barrios. Así, los sitios intervenidos en simultáneo son:

-Villa 25 de Mayo, Villa María, Villa Adelante, Villa Alvear, Villa Perrando, Villa Odorico, Villa Alta, Villa Cortés, Picilli, Villa Seitor y Villa Pegoraro.

-Villa Ercilia, Villa del Oeste, Villa Don Enrique, Provincias Unidas, España, Foecyt, Provincial, Villa El Tala, Virgen de Lourdes, Jorge Newbery, Vélez Sarsfield, Aramburu, Villa Barbetti, Italia y Los Pinos.

-San Miguel, Villa Marín, Malvinas Argentinas, San Cayetano, Santa Inés, Borrini, Los Cisnes, Santa Rita, Santa Bárbara y Policial.

-Llaponagat, Independencia, Villa Ministro Rawson, Villa Elisa, 13 de Diciembre, Villa Aeropuerto, Villa Luzuriaga e Hipólito Yrigoyen II.

-Güiraldes, UPCP, Juan Bautista Alberdi, Nazareth, San Valentín, 17 de Octubre, Hipólito Yrigoyen, Fortines Argentinos, María Eva Duarte, Valussi y San Fernando.

-Villa El Dorado, Villa Palermo y Villa Libertad.

CRONOGRAMA A DISPOSICIÓN

Se reitera que a través de resistencia.gob.ar, ingresando al link «Luces de mi ciudad» se podrán conocer las etapas del plan, cuando comienzan o terminan y los lugares a intervenir.

También se trabajará coordinadamente con la Subsecretaría de Tránsito y Seguridad Ciudadana, para combatir el robo de cables y otros elementos lumínicos. Para ello, está habilitado el número de WhatsApp (362- 4924695) para denunciar con videos la sustracción de los mismos o si observan vehículos, sean privados o de entidades públicas, retirando los artefactos.

 

 

 

 

 

 

Fuente: DiarioTAG

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Se entrenaba en un tacho con hielo y cruzó a nado el estrecho de Magallanes

Lorena Fernández tiene 44 años, es odontóloga y nunca se definió como nadadora. Sin embargo, logró completar uno de los desafíos más exigentes de su trayectoria deportiva: cruzó a nado el estrecho de Magallanes, en el sur de Chile, después de una preparación que incluyó entrenamientos en un tacho de plástico con agua y hielo durante los días de verano en Escobar, provincia de Buenos Aires.

La travesía se realizó en febrero de 2026, en la Primera Angostura del estrecho. Fernández recorrió 5.070 metros en una hora, 15 minutos y 47 segundos, según informó el medio local El Día de Escobar. La nadadora contó con el acompañamiento de un equipo de seguridad integrado por un médico, un buzo, asistentes y una embarcación de apoyo.

La preparación para enfrentar las bajas temperaturas fue uno de los aspectos más particulares de su historia. En enero, mientras en Escobar se registraban temperaturas cercanas a los 40 grados, Lorena se sumergía en un recipiente con agua y hielo. Al principio permanecía cinco minutos; después extendió progresivamente el tiempo a diez y quince minutos.

El objetivo era acostumbrarse al frío extremo que caracteriza a las aguas australes. Durante su espera en Punta Arenas, también realizó entrenamientos en la costa, donde la temperatura del agua rondaba los siete u ocho grados.

Su camino hacia la natación comenzó hace aproximadamente ocho años, cuando una lesión en las rodillas la obligó a replantearse su futuro como atleta de fondo. Ante la posibilidad de abandonar las carreras o someterse a una cirugía, decidió reducir la intensidad del entrenamiento y probar otra disciplina.

La pileta no terminó de convencerla y comenzó a nadar en ríos y lagunas. Con el tiempo, participó en pruebas de cinco, diez y hasta 21 kilómetros, hasta proponerse desafíos de mayor complejidad en aguas abiertas.

En enero de 2025 concretó el cruce del canal de Beagle, donde recorrió una milla náutica en 34 minutos y 17 segundos. Después llegó el desafío del estrecho de Magallanes, para el cual debió gestionar permisos durante aproximadamente un año y reunir el equipo exigido por las autoridades marítimas chilenas.

Durante el cruce, las corrientes representaron una dificultad adicional. El recorrido, que en línea recta era de cinco kilómetros, se extendió hasta los 5.070 metros. En un momento, Fernández quedó atrapada en una corriente que le impedía avanzar y debió seguir las indicaciones del capitán de la embarcación que la acompañaba.

Pero detrás de la exigencia física existe una historia personal. Su sobrina, que compartía con ella la pasión por la natación, murió de cáncer a los 13 años. Desde entonces, Lorena convirtió sus desafíos deportivos en una manera de mantener vivo su recuerdo y de visibilizar la importancia de hablar sobre el cáncer infantil.

Además de su actividad profesional y deportiva, participó en acciones vinculadas con la Ley de Oncopediatría y sostiene que es necesario acompañar a las familias que atraviesan esta enfermedad.

Su próximo objetivo es completar el cruce desde Cancún hasta Isla Mujeres, previsto para mayo de 2027, en un recorrido de diez kilómetros. También tiene pendiente el cruce del Río de la Plata, que forma parte de la denominada Triple Corona del Fin del Mundo junto con el canal de Beagle y el estrecho de Magallanes.

La historia de Lorena Fernández combina preparación, perseverancia y compromiso social. Desde un tacho con hielo en pleno verano hasta las aguas heladas del sur, su recorrido demuestra cómo un desafío deportivo puede convertirse también en una forma de homenaje y concientización.

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Tienen síndrome de Down, están enamorados y sueñan con una vida en pareja

El amor, el deseo de compartir la vida con otra persona y los proyectos de pareja forman parte de la experiencia de muchas personas, pero todavía existen prejuicios cuando se trata de la sexualidad de quienes tienen síndrome de Down. Las historias de Santiago Demarco y Antonella, ambos de 26 años, permiten visibilizar esa realidad y reflexionar sobre la importancia de reconocer sus derechos, decisiones y deseos.

Santiago es actor, entrena todos los días y disfruta de salir con amigos. Cuando alguien le gusta, asegura que prefiere expresarlo de manera directa y sincera. Para él, la posibilidad de establecer una relación afectiva es una parte importante de su vida.

“Cuando me gusta alguien, soy frontal”, cuenta. También destaca la importancia de la sinceridad y de poder compartir sentimientos con la persona que le interesa.

A lo largo de sus experiencias sentimentales, Santiago aprendió a identificar situaciones que no le hacen bien, como los celos excesivos y las relaciones en las que no se siente cómodo. Para tomar decisiones, conversa con su familia, con quienes comparte sus dudas y experiencias.

Antonella, por su parte, está de novia desde hace ocho meses y cuenta que está comprometida con su pareja. Se conocieron durante un viaje a Córdoba organizado por una comunidad artística inclusiva y, desde entonces, mantienen el vínculo a pesar de vivir en localidades diferentes: él reside en Olivos y ella en Lanús.

La distancia no impide que compartan momentos mediante videollamadas, mensajes y encuentros presenciales. Antonella recuerda con cariño una salida a Puerto Madero, donde celebraron su cumpleaños, y expresa su deseo de casarse en el futuro.

Su familia y su psicóloga forman parte de su red de acompañamiento. Con ellas conversa sobre sus sentimientos, sus inquietudes y las situaciones que atraviesa en la relación.

Las dos historias muestran distintas maneras de construir vínculos afectivos y también la importancia de contar con espacios de confianza para hablar sobre el amor, los celos, el consentimiento y la sexualidad.

La licenciada en Psicopedagogía y especialista en Educación Sexual Integral Lucía Otero, colaboradora de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA), sostiene que es fundamental garantizar el acceso a información adecuada sobre el cuerpo, el autocuidado, la prevención del abuso y el respeto por los demás.

La especialista remarca que estos temas deben abordarse de manera clara y progresiva, respetando los tiempos y las necesidades de cada persona. También señala que las familias y los profesionales tienen un papel importante en la construcción de espacios donde puedan expresar sus inquietudes y tomar decisiones con información.

En el marco de la campaña “Ponete en su lugar”, impulsada por ASDRA durante octubre, las experiencias de Santiago y Antonella invitan a revisar las ideas preconcebidas sobre la discapacidad y la vida afectiva.

Sus historias recuerdan que las personas con síndrome de Down tienen derecho a enamorarse, establecer relaciones, expresar su sexualidad y construir proyectos propios, con los apoyos que cada una necesite y con respeto por sus decisiones.

Fuente: TN

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Una Nobel de Literatura defendió el uso de la inteligencia artificial

La escritora polaca Olga Tokarczuk, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2018, quedó en el centro de un debate sobre el futuro de la creación literaria después de defender el uso de la inteligencia artificial como herramienta para explorar ideas y ampliar las posibilidades creativas.

Durante su participación en el foro tecnológico Impact, realizado en la ciudad polaca de Poznań, la autora explicó que utiliza un modelo avanzado de lenguaje para analizar planteamientos y encontrar nuevas perspectivas para sus proyectos literarios.

Tokarczuk sostuvo que los escritores tienen condiciones particulares para aprovechar estas herramientas debido a su manera de relacionar ideas, personajes y acontecimientos. Según su planteo, el pensamiento literario permite establecer asociaciones amplias que pueden enriquecerse mediante el intercambio con sistemas de inteligencia artificial.

La autora contó que suele presentar una idea a la herramienta y pedirle sugerencias para desarrollarla. Consideró que, en el terreno de la ficción, esta tecnología puede ofrecer posibilidades interesantes, aunque reconoció que también puede producir errores y presentar información falsa.

La aclaración tras las críticas

Sus declaraciones generaron cuestionamientos en el ámbito literario, especialmente por la preocupación de que la inteligencia artificial pueda reemplazar el trabajo creativo de los autores.

Ante las repercusiones, Tokarczuk publicó una aclaración en la que explicó que sus comentarios podían haber sido malinterpretados. Precisó que utiliza la IA como una herramienta para documentar información y agilizar investigaciones preliminares, pero negó que sus obras, pasadas o actuales, hayan sido escritas con ayuda de esta tecnología.

La distinción resulta central en una discusión que atraviesa al mundo editorial: no es lo mismo utilizar un sistema para investigar, contrastar información o explorar posibilidades narrativas que delegarle la redacción de una obra.

Un debate que crece en el mundo editorial

El caso de Tokarczuk se suma a otras controversias recientes sobre libros presuntamente generados con inteligencia artificial y concursos literarios que prohíben expresamente su utilización.

La discusión plantea interrogantes sobre la autoría, la originalidad y los límites éticos del uso de estas herramientas. También obliga a editoriales, escritores y lectores a definir qué lugar puede ocupar la tecnología dentro del proceso creativo.

Con su postura, la Nobel polaca abrió una conversación que va más allá de su propia obra: cómo incorporar los avances tecnológicos sin perder de vista el valor de la imaginación y la experiencia humana en la literatura.

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