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Con Alberto y Cristina, el Frente de Todos cerró la campaña en Merlo

Con Alberto y Cristina, el Frente de Todos cerró la campaña en Merlo

La fórmula presidencial dijo presente en el esnario y el mandatario fue el encargado de cerrar el acto donde también hablaron Sergio Massa, Victoria Tolosa Paz y el gobernador Axel Kicillof.

El Frente de Todos decidió tener la última palabra y en horas de la tarde noche se dio el acto de cierre de campaña de la Provincia de Buenos Aires, unas siete horas posterior a la presencia de Diego Santilli y Facundo Mánes en La Plata, donde tuvieron el acto final de Juntos.

En esta oportunidad, el oficialismo decidió armar el escenario sobre el parque «Néstor Kirchner» de Merlo, en donde estuvieron presentes las grandes figuras del partido como el presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el presidente del Senado, Sergio Massa, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

Previo a todos ellos, quien decidió tomar la palabra en primer orden fue Victoria Tolosa Paz, candidata a diputada nacional por la Provincia de Buenos Aires, que llamó a continuar con el resurgir de la Argentina: «Creemos en la capacidad productiva del pueblo de la provincia de Buenos Aires».

«Hay un denominador común en los hombres y mujeres, y es que saben que tienen puesta la esperanza en el Frente de Todos, que les va a poner la Argentina de pie con la banca publica al servicio de quienes trabajan y producen. Tenemos que tener la única certeza que tiene el pueblo argentino, cada uno de los militantes del Frente de Todos, es defender el interés del pueblo de la provincia», manifestó.

Pocos minutos después, Sergio Massa se presentó en el altar. «El domingo los argentinos van a volver a consolidarnos como la primera minoría del Congreso, van a ir a votar por el futuro y en contra del pasado, nos van a dar la oportunidad de tener un presidente que pueda gobernar sin pandemia para cumplir ese compromiso que asumimos en diciembre de 2019».

Luego de una serie de críticas a lo que llamó campaña sucia de Juntos por el Cambio, el referente del Senado agregó: «De acá al domingo vayan con la mano extendida y con humildad y les digan a aquellos que tienen dudas de acompañarlos porque sienten que estamos en deuda, díganles con humildad que sí, estamos con deuda pero somos los únicos capaces de pagar esa deuda por el trabajo y el crecimiento».

Axel Kicillof tampoco perdió oportunidad para generar el apoyo de los ciudadanos que lo eligieron gobernador en 2019. «Es el comienzo de una nueva etapa en la Argentina, una etapa de recuperación con inclusión social», manifestó, luego de recordar que durante la pandemia hubo un Estado presente que le dio a la gente «respirador y camas», además de «14 millones de vacunas».

«En esta etapa vamos por una recuperación con inclusión social, nos llevará tiempo y esfuerzo pero vinimos a recuperar una Provincia y está en juego hasta donde llegará esta recuperación de crecimiento con justicia social», remarcó y cerró pidiendo que los ciudadanos vayan a «llenar las urnas de votos».

Por último, y luego de una gran ovación a Cristina Fernández de Kirchner, presente en el escenario, fue el turno de Alberto Fernández. El presidente de la Nación fue el encargado de cerrar el acto con un discurso que duró poco más de 25 minutos y en donde tocó varios temas de agenda, pero luego se centró en las elecciones del domingo 14 de noviembre.

«Fui escuchando y dándome cuenta que todo ese progreso que efectivamente ocurre todavía no les había llegado; estamos viviendo en una Argentina que este año va a crecer a más del 9 por ciento, donde hoy los salarios se están recuperando de la inflación y donde creamos 200 mil puestos de trabajo», remarcó.

En continuación a su palabra sobre la derrota en las PASO, Fernández agregó que el gobierno está dando «pasos firmes para que el crecimiento llegué a cada argentino y cada argentina», porque «no sirve de nada crecer a 9 puntos del PBI si no llega a todos los argentinos». Por eso mismo, pidió a los ciudadanos que lo «ayuden el domingo próximo» para «construir el sueño de vivir la Argentina que nos merecemos».

«Seguiré trabajando incansablemente para que toda la Argentina se ponga de pie, para que cada chico vuelva al colegio, para que los científicos no se vayan, para que los que tengan planes puedan reemplazar esos planes por un empleo seguro. Les pido una sola cosa, les pido a ustedes que vayan y hablen con sus vecinos y le expliquen dónde estábamos, dónde estamos y hacia dónde vamos», cerró el mandatario.

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Mercado Libre presentó un recurso administrativo ante el BCRA

En diciembre el Banco Central de la Republica Argentina emitió una resolución que repercutió como un cimbronazo en el ámbito Fintech. Hoy Mercado Libre presentó un recurso administrativo con la finalidad de establecer un canal de dialogo sobre este tema.

A fines del año pasado, el Banco Central determinó que las entidades financieras digitales deberán constituir un encaje del 100% de los fondos depositados por los proveedores de servicios de pago que ofrecen cuentas de pago para “preservarlos de contingencias y garantizar que estén siempre a disposición de los y las ahorristas”. Con esta decisión, Mercado Libre perdería hasta US$50 millones anuales.

Es necesario precisar que las billeteras digitales pueden captar los ahorros de sus usuarios de dos maneras, ya sea con cuentas de inversión o con cuentas transaccionales. Cuando los clientes cargan las billeteras para utilizarlas como medio de pago, los fondos tienen que estar depositados en los bancos y las fintech reciben una rentabilidad por eso.

Al observar el resultado del tercer trimestre de 2021 de Mercado Pago, tenía US$325 millones en Mercado Fondo y US$270 millones en bancos. Es decir, que a partir de ahora esos US$270 millones existentes al 30 de septiembre tendrán que estar en el Banco Central exige que estén 100% como encajes, invalidados hasta que el cliente lo necesite, con cero intereses a cambio.

 

Fuente: DiarioTAG

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Por el récord de demanda Argentina tuvo que importar energía eléctrica de Brasil

La Secretaría de Energía informó que poco antes de las 13 el país comenzó a importar energía desde Brasil para cubrir la demanda en medio de la ola de calor.

Este fenómeno climático se dio durante los últimos días y registró temperaturas record en varias zonas del país. Debido es ello, y según los datos de Cammesa, hoy se dio una demanda de energía superior que marcó un récord histórico.

Cerca de las 14 la empresa transportadora y mayorista de energía informó que la demanda eléctrica al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) alcanzaba los 28.132 MW, un nuevo récord histórico.

Desde el gobierno afirmaron al medio Infobae que el intercambio fue de alrededor de 490 MW con el vecino país. A su vez aclararon que, no implica un pago a Brasil por la energía, sino que ambos países compensan los préstamos que se piden luego de recurrir a la capacidad de generación del otro. Es decir, se devolverá la semana que viene cuando las temperaturas bajen.

 

Fuente: DiarioTAG

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Negociaciones con el FMI: las diferencias que traban un acuerdo y el factor que puede acelerarlo

Negociaciones con el FMI: las diferencias que traban un acuerdo y el factor que puede acelerarlo

Guzmán advirtió que el principal desentendimiento con el organismo internacional es el ritmo de ajuste en las cuentas públicas.

La escasez de las Reservas Internacionales del Banco Central empuja al Gobierno a acordar en el corto plazo.

Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) entraron en su etapa final. Pero no por voluntad del Gobierno argentino, sino por una restricción temporal objetiva.

A mediados de marzo se deberán cancelar US$2.900 millones por un vencimiento de la deuda de US$44.000 millones contraída en 2018 por la administración de Mauricio Macri.

Con el nivel de Reservas Internacionales disponibles, es imposible que el Banco Central (BCRA) pueda hacer frente al vencimiento. Las consultoras calculan que las netas se ubican alrededor de los US$3.500 millones. Con vencimientos superiores a US$5.000 millones de acá hasta marzo, Argentina no tiene los dólares que hacen falta para pagar.

Si no existe un acuerdo que evite el desembolso, el país empeorará su relación con el organismo financiero. Ingresará en la categoría de atraso en sus pagos, una terminología particular del Fondo para evitar la palabra maldita: default.

El sendero fiscal

Luego de dos años de negociaciones en secreto, el ministro de Economía decidió explicitar el estado de situación. Pese a no entrar en detalles, Guzmán advirtió en su presentación frente a los gobernadores que el problema que impide un entendimiento con el FMI es el sendero fiscal.

El eufemismo hace referencia a la velocidad que tomará el ajuste de las cuentas públicas para llegar al equilibrio. El ministro defiende una trayectoria de reducción del déficit gradual que alcanzaría el cero en 2027, un horizonte que el staff del Fondo considera inaceptable.

Detrás del sendero aparece la velocidad en el recorte de la emisión monetaria requerida para financiar el desequilibrio, otro punto donde lógicamente tampoco existe acuerdo.

«La diferencia entre lo que plantea el Fondo y el Gobierno argentino consiste en diferenciar un programa que con alta probabilidad sostendría la recuperación económica que la Argentina está viviendo; es esencialmente un programa de ajuste de gasto real versus un programa que le dé continuidad a esta recuperación fuerte a la economía», señaló Guzmán en su presentación ante gobernadores de todo el país.

Pese a que el ministro no explicitó los números que exige el organismo, se especula con que el nivel de déficit primario reclamado para este 2022 estaría en torno al 2,5%, frente a un 3% propuesto por Argentina.

La cifra no estaría demasiado lejos, considerando que para el 2021 las cuentas culminarían con un rojo fiscal cercano al 3%, sobrecumpliendo la proyección original del Presupuesto 2021 del 4,5%.

El principal escollo para continuar reduciendo el déficit en forma acelerada durante este año, en comparación con el anterior, es el carácter extraordinario del aporte de las grandes fortunas, que complementó el ajuste del gasto ejecutado por Economía con un shock de ingresos fiscales.

Como advierte un informe reciente del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal), el recorte no es propiedad exclusiva del actual ministro: entre 2017 y 2021 la baja del gasto público en términos reales a moneda constante fue del 7,9%. Pese al sendero de ajuste de los últimos años, el FMI se muestra inflexible y reclama una reducción más acelerada.

Las reservas

Aunque el Fondo impone un objetivo de política económica de superávit fiscal, la recaudación argentina es en pesos, y la deuda está denominada en dólares. En este sentido, para cancelar los pagos con el organismo (y con los acreedores privados) es necesario acumular divisas.

Como mencionamos anteriormente, el deadline de marzo existe porque el BCRA no posee los dólares necesarios para cancelar el vencimiento. A esto también se refirió Guzmán en su presentación. El ministro advirtió que, pese a que el 2021 dejará cerca de US$15.000 millones en concepto de superávit comercial, poco y nada de esa montaña de divisas logró acumularse en las reservas de la autoridad monetaria para respaldar la posición argentina.

En el medio, la entidad dirigida por Miguel Pesce vio cómo los dólares que ingresaban por el comercio exterior se escapaban en pagos de deuda pública y privada. Además, el BCRA destinó más de US$2.500 millones para intervenir en el mercado financiero de divisas (MEP y CCL), con el objetivo de enfriar la brecha cambiaria.

De esta forma, el vacío de reservas no sólo deja expuesto al Banco Central a los vencimientos de deuda, sino también a eventos cambiarios. La autoridad monetaria tiene una posición frágil para enfrentar sucesos imprevistos como una sequía, una suba en la tasa de interés de la Reserva Federal, o la negativa a liquidar los dólares de la cosecha de trigo.

¿Para cuándo el acuerdo?

Movimientos bruscos en la plaza de cambios pueden coincidir con las exigencias del establishment, que no pierde oportunidad en señalar que un nuevo programa con el Fondo es imprescindible para que la economía siga funcionando. También puede coincidir con los reclamos de la oposición, que viene de ganar las elecciones, y presiona al oficialismo por un ajuste aún más profundo del que exige el organismo con sede en Washington.

De esta forma, el Gobierno se arriesga a que sean los actores financieros quienes den el empujón final hacia un acuerdo con el Fondo. Pese a la dureza de los controles de cambio, ya vimos en 2020 como una corrida puede hacer temblar las posiciones de divisas del BCRA. En aquel momento, el ataque contra el peso sólo pudo ser frenado con un “giro ortodoxo” del Ministerio de Economía.

El Gobierno de Alberto Fernández insiste en ubicarse a mitad de camino. Ajusta, pero a un ritmo menor del que pide el Fondo. Denuncia la intransigencia del Directorio del organismo, pero no modifica el método de negociación. Advierte sobre la inviabilidad de la deuda que tomó Macri, pero paga todos los vencimientos mientras busca reestructurarla. Critica que el destino de los fondos hayan ido a la fuga de capitales, pero no la investiga. Anuncian normativas para beneficiar a los sectores que traerían los dólares necesarios, pero los proyectos no aparecen en el parlamento.

Pese a que Guzmán se tomó dos años, cuesta encontrar algún punto a favor de Argentina en las negociaciones. No hubo extensión de plazos más allá de los 10 años, ni eliminación de sobretasas, ni un programa sin ajuste.

Las Reservas le ponen fecha límite a las idas y vueltas del oficialismo, pero un sacudón financiero amenaza con acelerar el calendario. Eventualmente, el “giro ortodoxo” disponible para el Gobierno sería avanzar (aún más) a contrarreloj hacia un entendimiento con el Fondo que calme a los mercados. Como el oficialismo suele repetir, nada bueno puede salir acordando “en cinco minutos”.

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