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Comer uvas es la tercera causa de asfixia en menores de cinco años

Pero un reciente informe de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) indica que las uvas y los frutos secos pueden deslizarse en la boca del niño sin ser masticadas y taponar las vías aéreas.

Los más chicos suelen llevarse todo a la boca, lo que es un peligro en caso de objetos pequeños o de desprendimientos

Los más chicos suelen llevarse todo a la boca, lo que es un peligro en caso de objetos pequeños o de desprendimientos

La entidad médica advirtió que comer uvas enteras -con piel y semillas- es la tercera causa de asfixia en menores de cinco años.

"Esta fruta, por sus cualidades en cuanto a su forma y textura, puede provocar una obstrucción en las vías respiratorias y, si no se actúa de forma rápida, puede llegar a provocar la muerte", asegura el doctor Raimundo Gutiérrez Fonseca, vicesecretario general de la SEORL-CCC, quien reitera que, esta frutas "puede deslizarse en la boca del niño de forma involuntaria, sin ser masticada, y actuar como tapón en las vías aéreas, impidiendo la respiración".

La mayor parte de los atragantamientos infantiles se producen en niños menores de dos años. "Es en esta franja de edad cuando aún no tienen los dientes desarrollados, el sistema deglutorio del niño es inmaduro y la posibilidad de que una parte de un alimento o cuerpo extraño pase a la vía respiratoria es más alta", amplió el experto.

Los frutos secos también son peligrosos el la ingesta de menores

Los frutos secos también son peligrosos el la ingesta de menores

Pero los especialistas también alertan que las uvas no son las únicas responsables de los atragantamientos. "Entre los alimentos, destacan los frutos secos y, entre los objetos inanimados, los juguetes o piezas pequeñas de estos, así como los globos, todos ellos muy presentes en estas fechas", indica Gutiérrez Fonseca.

Los inconvenientes surgen cuando no se cumplen con las normas básicas de seguridad, dejando al alcance de los chicos pilas o partes diminutas. Desde juguetes hasta botones, una serie de objetos cuya ingesta puede resultar altamente nociva, conforman un problema que crece en la Argentina. Entre los descuidos generales de la población, las visitas a las guardias de emergencias por accidentes hogareños se repiten con mayor frecuencia.

 

¿Qué hacer ante un atragantamiento?

Si ocurre un atragantamiento, en un primer momento puede que se solucione solo gracias a la tos originada por la aspiración, en muchas ocasiones es efectiva y consigue expulsar lo que la provoca la obstrucción. De hecho, esta última "puede ser efectiva, ya que se trata de un mecanismo de defensa para expulsar un objeto extraño", señala el doctor Gutiérrez Fonseca.

Las pilas de los juguetes y las monedas contienen sustancias nocivas para el organismo

Las pilas de los juguetes y las monedas contienen sustancias nocivas para el organismo

Sin embargo, explica, "no siempre sucede así y puede producirse un deterioro del estado respiratorio que, en ocasiones, puede desencadenar en neumonía, enfisema pulmonar, algunas infecciones o, incluso, la muerte".

Por lo tanto, es importante conocer lo que hay que hacer en el caso de que una persona, y en especial los niños, se atraganten. Entre los síntomas más característicos, está la dificultad para respirar o la tos.

Si se sospecha que el menor puede estar atragantándose con algo, "lo primero es acudir de forma inmediata a un servicio de urgencias, para que un especialista en otorrinolaringología pueda valorar este riesgo, o llamar a los servicios de emergencias para que vengan a la mayor brevedad posible", recuerda.

Una vez en urgencias, el médico le realizará algunas pruebas, como una fibrolaringoscopia, para valorar la vía aérea superior.

"Un niño que tragó una pila u otro objeto cortante o peligroso debe hacerse una endoscopia dentro de las 24 horas porque el producto sigue actuando, y hay peligro que se rompa el esófago", describió Jorge Vidal (MN 75934), médico Pediatra y Gastroenterólogo Infantil.

El especialista precisó que en el caso de las pilas de botón también se requiere de esta técnica con urgencia, debido a que despiden sustancias químicas (mercurio, litio, cadmio) capaces de perforar el esófago. Estas diminutas partes se encuentran en juguetes, relojes, zapatillas con luces, vinchas de cotillón y otros dispositivos electrónicos que, con frecuencia, están destinados a los menores.

Los juguetes de encastre con piezas grandes son ideales para los más chicos

Los juguetes de encastre con piezas grandes son ideales para los más chicos

Ante la sospecha de un accidente de este tipo, los padres no deben intentar retirar el cuerpo extraño por su cuenta, ya que una mala maniobra puede agravar la situación y se debe concurrir de inmediato al servicio de emergencia. Los signos como sofocación, arcadas, tos y ahogos son síntomas frecuentes que deben motivar la consulta inmediata. También pueden presentarse vómitos, carraspera y silbidos en el pecho.

Otras medidas de urgencia

En la guardia, una auscultación pulmonar puede evidenciar datos acústicos como sibilancias u otras alteraciones; o una radiología de tórax que, en ocasiones, permite visualizar la localización del cuerpo extraño o sus consecuencias pulmonares.

"En el caso de la broncoscopia, se trata de una prueba que requiere anestesia general y no está exenta de riesgos, por lo que la decisión de realizarla o no se basa en los elementos de sospecha sobre la existencia de un cuerpo extraño", comenta el doctor Gutiérrez Fonseca.

La desesperación no es una buena aliada a la hora de una emergencia (iStock)

La desesperación no es una buena aliada a la hora de una emergencia (iStock)

Los profesionales suelen brindar consejos contra los ahogamientos o atragantamiento. "Una curiosa pero efectiva forma de determinarlo es que cualquier objeto que pueda entrar por el interior de un rollo de papel higiénico no debe estar expuesto al niño, sobre todo entre los menores de tres años", sugiere el doctor Gutiérrez Fonseca.

Por otro lado, es imprescindible excluir de su dieta ciertos alimentos que no puedan digerir o masticar como lo hace un adulto, como los frutos secos, zanahoria cruda, palomitas de maíz, caramelos duros y frutas como la manzana o las uvas. "En todo caso, deben estar cortados o triturados, como las salchichas -que es necesario cortarlas también a lo largo, puesto que su diámetro es similar al de las vías respiratorias- o las uvas -peladas y cortadas, puesto que es un alimento que no se deshace ni con la saliva ni con agua-", añade.

También es conveniente que el pequeño no corra, juegue o hable mientras tenga un alimento o juguete en la boca y, cuando se trate de comida, es recomendable que se limpie y revise bien, para evitar que ingiera huesos, espinas, etc. No obstante, deberá estar vigilado siempre que esté comiendo.
Respecto a los juguetes, "a la hora de comprarlos hay que tener en cuenta las indicaciones y advertencias, es decir, si es o no apto para el niño según su edad y acorde a sus necesidades", advierte este especialista.

Tragarse objetos pequeños como botones, tuercas o juguetes es común en chicos traviesos (YT)

Tragarse objetos pequeños como botones, tuercas o juguetes es común en chicos traviesos (YT)

También es importante la seguridad del juego, que no debe contener piezas extraíbles muy pequeñas, afiladas o de materiales como el metal o el vidrio, que puedan llevárselas a la boca y asfixiarse. Los juguetes con pilas tampoco son recomendables y, en caso de necesitarlas, que estén bien aseguradas, puesto que estas pueden soltar sustancias tóxicas y producir, incluso, perforaciones, en el caso de ser ingeridas.

Asimismo, los otorrinolaringólogos recomiendan prevenir a los niños sobre los peligros de ciertas acciones, así como educarlos para evitar que se introduzcan cualquier objeto en la boca.

Como precaución para los adultos, conviene tener unas nociones básicas de primeros auxilios para, en caso de atragantamiento, poder ayudar mientras llegan los servicios de emergencia.

Fuente: Infobae

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Cómo funciona la modalidad que permite ganar hasta US$ 400 por traer productos del exterior

¿Te fijás si allá está más barato?”, “Acá no se consigue, fijate adónde viajás si lo encontrás” o “Después te paso la plata” son algunas de las frases que más resuenan cuando alguien viaja. De hecho, los mensajes llegan antes de armar la valija. Familia, amigos o conocidos que aprovechan el viaje ajeno para pedir algo puntual: tecnología, cosmética, ropa. Y lo que empieza como un favor, muchas veces termina ocupando más lugar del previsto.

Con el tiempo, ese intercambio informal empezó a tomar otra forma. Ya no se trata solo de hacerle un favor a alguien cercano, sino de reconocer que ese espacio tiene un valor. Por eso muchos viajeros empiezan a organizar esos pedidos, a elegir qué aceptar y a calcular cuánto pueden ganar. Así, lo que antes pasaba casi sin pensarlo empieza a convertirse en una práctica cada vez más planificada.

Además, en un contexto donde viajar al exterior implica cada vez más costo, esa práctica empieza a leerse también como una forma de compensar gastos. Lo que surgía de manera espontánea se convierte, para algunos, en una decisión más consciente: aprovechar el espacio disponible no solo para traer cosas, sino para hacer que el viaje rinda.

A partir de ahí, la dinámica se organiza. Viajeros que ya tienen un destino previsto trasladan productos comprados en el exterior para otras personas a cambio de una comisión. Detrás de este esquema aparecen plataformas digitales que facilitan el proceso, conectando a quienes quieren comprar con quienes pueden traer esos artículos, ordenando pagos y estableciendo ciertas reglas de intercambio.

De la oportunidad al hábito

El crecimiento de esta modalidad no es casual. Responde a una combinación de factores económicos y de consumo que, en los últimos años, se profundizaron.

“Lo electrónico, los cosméticos o la indumentaria pueden costar entre un 30% y un 60% más en países como Argentina por aranceles y disponibilidad limitada”, explica Alex Stepanov, Product Marketing Manager de Grabr. A eso se suma la recuperación de los viajes internacionales y, en el caso argentino, el atractivo de poder generar ingresos en dólares.

En ese escenario, lo que empezó como una práctica ocasional empieza a formar parte de la planificación. Entonces, ya no se trata solo de qué llevar en la valija, sino también de qué traer. “Muchos viajeros revisan los pedidos disponibles antes de armar el equipaje y consideran ese espacio como un recurso a optimizar”, señala. Es un cambio de comportamiento donde la capacidad no utilizada del equipaje se convierte en una fuente de valor.

Así, el fenómeno está impulsado por la demanda. De hecho, en el último año, la plataforma Garb registró más de 250.000 pedidos, con productos electrónicos, cosméticos y zapatillas entre los más solicitados. Y el patrón se repite constantemente: artículos difíciles de conseguir localmente o con diferencias de precio significativas.

Cuánto se puede ganar y de qué depende

Aunque suele mencionarse un ingreso promedio cercano a los 250 dólares por viaje, ese número no es fijo ni automático. Depende, sobre todo, de la cantidad de entregas y del tipo de productos transportados.

“El pago promedio por entrega ronda los US$ 77, por lo que alcanzar ese monto implica combinar tres o cuatro pedidos en un mismo viaje”, explica Stepanov al respecto. A su vez, los productos más grandes o pesados, las rutas con menor oferta de viajeros o los pedidos urgentes suelen tener mejores recompensas.

En la práctica, esto implica una planificación cada vez más afinada. Elegir qué pedidos aceptar, cómo distribuir el espacio en la valija y qué tipo de productos priorizar puede marcar la diferencia entre un ingreso marginal y uno más significativo.

Para la mayoría, sin embargo, sigue siendo un complemento. “Un viajero frecuente puede generar entre US$200 y 400 por viaje, pero en general no es un ingreso principal sino una forma de cubrir gastos”, aclara.

Entre la oportunidad y los límites

Si bien el crecimiento de esta práctica es indiscutible, también abre interrogantes, especialmente en relación con las normativas y los controles. A medida que más viajeros incorporan esta dinámica como parte de sus recorridos, la línea entre un uso personal del equipaje y una actividad con fines económicos empieza a volverse menos clara. Lo que para algunos es una forma práctica de optimizar recursos, para otros puede rozar zonas grises en términos regulatorios, sobre todo cuando la frecuencia de los viajes o la cantidad de productos transportados empieza a aumentar.

No obstante, cada país establece sus propias reglas respecto al ingreso de productos, y la diferencia entre uso personal y actividad comercial puede ser difusa. “Transportar varias unidades idénticas puede generar controles”, advierte el vocero. Por eso, las plataformas suelen limitar los pedidos a cantidades compatibles con uso personal y ofrecen guías según cada destino.

Además de las regulaciones, hay otra variable que aparece con fuerza: la confianza. Porque, en definitiva, se trata de personas que aceptan transportar productos de otros y de compradores que pagan por adelantado. Para sostener esa dinámica, las plataformas incorporan verificaciones de identidad, pagos que se liberan recién con la entrega y sistemas de reputación que ordenan quién es quién dentro del circuito.

Con el crecimiento, también cambia la forma en que se usa. Lo que antes era más improvisado empieza a organizarse: hay viajeros que miran pedidos antes de armar la valija, rutas donde la demanda es más alta y herramientas que permiten elegir mejor qué conviene traer.

En paralelo, aparecen nuevas capas, sobre todo en lo financiero. La posibilidad de cobrar en dólares o manejar pagos de forma más directa suma un incentivo extra, especialmente en contextos inestables. Todo eso empuja a que la práctica se ordene, sin perder del todo su lógica original: personas que se conectan para resolver algo concreto. Entonces, viajar ya no es solo moverse de un lugar a otro o descansar unos días. Para algunos, empieza a ser una forma de generar ingresos. “El viaje empieza a autofinanciarse parcialmente”, resume Stepanov.

Fuente: TN

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Es capitana de la Selección argentina de rugby, fue mamá y a los pocos días se subió a un avión para competir

Paula Pedrozo es una referente del rugby femenino en la Argentina. Como capitana, lidera a las Yaguaretés, el seleccionado nacional de seven, en el circuito mundial. Tras años de sacrificios y de empuje para crecer dentro del deporte que la apasiona, dio un paso trascendental en su vida personal que hoy la obliga a balancear sus múltiples actividades. Hace menos de tres meses, fue mamá de Vito junto a su pareja, Sofía. La llegada del bebé no detuvo su intensa agenda: a los pocos días del nacimiento, se fue a disputar un importante torneo en el exterior.

“Soy consciente del rol que ocupo en el equipo, no solo por ser la capitana sino también por ser una de las jugadoras más experimentadas, y por suerte cuadró todo: el bebé nació súpersaludable y Sofi pudo recuperarse bien de la cesárea así que pude subirme al avión. Disfruté del nacimiento y también del torneo”, le contó la jugadora a TN, días antes de encarar un nuevo desafío con el conjunto nacional en el certamen de Valladolid, España.

Los comienzos de su carrera y la llegada a la Selección

Pula, como la apodan en el mundo del rugby, empezó a jugar a los 15 años en Concordia, Entre Ríos, alentada por sus padres, ambos profesores de educación física. Pronto se sumó a la modalidad seven, con plena consciencia de que se trataba de una disciplina que era incipiente entre las mujeres y que muchos consideraban exclusivamente masculina.

Aunque iba en gran ascenso, su carrera tuvo una pausa obligada: cuando terminó el secundario y se fue a estudiar a Corrientes, no tenía un club en el cual jugar. Tras un año de parate pudo sumarse al Capri de Posadas en Misiones y sus desafíos deportivos empezaron a ser cada vez más grandes. “Cuando un deportista es del interior del país, ve el sueño mucho más lejano. Yo no pensaba que me iba a llegar la oportunidad”, admite.

Miguel Seró era el entrenador de Las Pumas por aquellos años. Fue quien vio a Paula y la invitó a formar parte de su primera concentración nacional cuando cumplió los 18 años en el marco de un proceso de renovación del plantel. Su primer torneo oficial fue en Hong Kong en 2015 y luego formó parte del equipo que disputó el repechaje olímpico en Irlanda en 2016. Desde ese momento no paró de crecer dentro del equipo, al punto de convertirse en figura y capitana hasta la actualidad.

Una decisión personal que se mezcla con las aspiraciones deportivas

A la par de su crecimiento deportivo, Pedrozo llevaba tres años intentando agradar la familia con Sofía, su pareja desde hace siete años, que también es jugadora de rugby. Fue un camino con altos y bajos, que culminó el 16 de marzo con la ansiada llegada de Vito. Hoy, la capitana de Las Yaguaretés se anima a contar el proceso para inspirar a otras personas a perseguir sus sueños.

Para lograr el embarazo, la pareja eligió un procedimiento convencional de inseminación artificial. Sofía fue quien aportó los óvulos y quien gestó. “Tardamos porque la inseminación tiene un porcentaje de efectividad bajo: la muestra de semen que se aporta, si bien tiene muchos espermatozoides, es pequeña y el proceso se hace en el día más fértil de la mujer, según la consideración de los médicos. Después, se esperan 14 días para saber si el test da positivo o negativo”, explicó Pedrozo.

Y detalló: “En cada proceso, Sofi tenía que interrumpir su actividad deportiva y en el camino nos encontramos con algunos inconvenientes como el hipotiroidismo o los pólipos en el útero que le detectaron y que no sabían si eso iba a influir en su fertilidad. También hubo que regularle la prolactina. Todo eso alargó bastante el procedimiento: al principio es todo ilusión, todo nuevo y hay ansiedad de que el test sea positivo, pero con el tiempo hay desilusiones y diferentes reacciones”.

La deportista cuenta que, al comienzo, grababan videos de sus reacciones al hacer cada test de embarazo para documentar el proceso, pero luego dejaron de hacerlo. ”Fue un vaivén de emociones, pero la espera valió la pena”, sostuvo.

Vito finalmente nació el 16 de marzo por cesárea. En los días previos, había dudas de que Paula pudiera sumarse al viaje a Montevideo con Las Yaguaretés ya que podía coincidir con la fecha del parto.

“Yo creo que todo se da por algo y finalmente me fui sumamente concentrada al torneo: teníamos un desafío muy grande y quería disfrutar esa experiencia. Creo igual que cada vez me va a costar más irme: cuando Vito empiece a decir sus primeras palabras o cuando se dé cuenta de que yo falto en la casa”, señaló la jugadora que en esa gira hizo un try, algo que no suele suceder con frecuencia, y obviamente el festejo fue con dedicatoria para su bebé recién nacido.

Después de aquel viaje a Uruguay, vinieron los torneos en San Pablo, Hong Kong y Valladolid. En todos la capitana dijo presente: “Me cuesta más viajar ahora porque Vito está en un período de crecimiento. Una como madre no quiere perderse nada: las primeras reacciones, los primeros llantos o las primeras risas. Trato de estar más pendiente al celular, algo que antes no hacía para estar más concentrada”.

“Todo esto también me cambió como persona y ahora realmente voy a los viajes y disfruto desde lo más pequeño y cotidiano hasta lo más extraordinario y grande. Me cuesta más irme, pero siempre cuento con gracia que ahora aprovechó las concentraciones para dormir. Por suerte mi pareja me acompaña, entiende lo que vivo y se alegra por mi conquistas personales y las del equipo”, subrayó.

La actualidad del rugby femnino y el impacto del deporte en su desarrollo personal

Aunque considera que el rugby femenino se encuentra en un momento de “meseta”, Paula confía en que la actualidad de Las Yaguaretés pueda significar un impulso para volver al camino de ascenso: “Que el equipo haya llegado al circuito mundial hace que la disciplina tenga mayor visibilidad y que los objetivos que se pongan las jugadoras sean más estrictos, que realmente vean que se puede lograr y que vale la pena el sacrificio. Hay un crecimiento de juveniles que es muy importante porque son el semillero y el futuro”.

“El objetivo hoy es llevarnos los partidos que jugamos contra rivales que están a nuestro nivel. En esta primera etapa quedamos número 11 en el ranking y queremos llegar al puesto 8 o 9, pensamos que es factible”, sostuvo, confiada.

Para la capitana del seleccionado nacional, el rugby femenino creció a nivel físico y se disminuyó la tasa de lesiones. Además, hizo hincapié en los valores que se adquieren en la práctica del deporte: “Se promueven valores muy enriquecedores para la vida diaria y yo tuve un cambio grande: me consideraba una persona bastante introvertida y con el rugby me animé a tener mayor exposición en los medios y a tener las palabras justas para inspirar a otras jugadoras”.

“Tomo esta carrera como un desafío. Soy muy competitiva y autoexigente: eso me ayudó a ser la capitana de la Selección argentina y trabajo para mantenernos en el circuito mundial, que es el mejor nivel que podemos tener en la actualidad. Ha sido un sacrificio enorme porque llevé la carrera a la par con la facultad, algo que genera inconvenientes en la parte social porque te perdés muchos eventos y te alejas de gente que quizás no tiene la misma visión”, reconoció.

Paula contó que en la actualidad no vive del deporte, aunque la Unión Argentina de Rugby da becas a sus jugadoras por estar en el circuito mundial. Las jugadoras del equipo estudian y trabajan en paralelo. La capitana, puntualmente, tiene su propio centro de kinesiología.

“Trato de llevar las dos cosas a la par. A mí el deporte me ayudó a tener mucha conducta, entonces nunca lo padecí. No fue fácil el camino, pero no fue imposible realizarme y los resultados están a la vista”, subrayó.

Paula Pedrozo: de la nueva etapa en su vida a la idea del retiro

La maternidad hizo que Paula tuviera menos tiempo de descanso. Al mismo tiempo,a los 30 años, se siente feliz con este paso tan grande que dio en su vida privada: “Tengo objetivos deportivos y otros personales, relacionados a lo laboral y a lo familiar. Hoy me siento muy estabilizada anímicamente, estoy bien y motivada. Antes buscaba una fecha para retirarme, pero hoy estoy más madura y tranquila con eso: cuando llegue, llegará. Mientras tanto, estoy disfrutando todo lo que me toca vivir”.

“No hay una edad que indique que ya es tiempo de colgar los botines, pero para la mujer es un poco más sacrificado porque se sabe que si una tiene el sueño o el proyecto de tener una familia, sí o sí tenés que interrumpir tu carrera deportiva. En mi caso fue distinto porque estoy en pareja con una mujer y fue ella la que puso el cuerpo, pero va a llegar el momento en el que yo también voy a querer hacerlo y va a ser inevitable dejar de jugar, al menos un tiempo, en la Selección. Tal vez pueda seguir en un club o en un ámbito más amateur, aportaré mi conocimiento desde otro lado”, pronosticó.

Disputar un Juego Olímpico. Ese es el gran sueño que Paula Pedrozo tiene pendiente en su carrera: “Trataré de estar hasta 2028 para lograr ese desafío y creo que después ya no voy a estar activa como deportista de élite”.

Fuente: TN

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Diseñó un ingenioso plan para que sus hijas la ayuden en su casa: “El esfuerzo tiene recompensa”

A los 11 y 12 años, la vida suele medirse en la velocidad con la que se pasa de una pantalla a otra, en el apuro por llegar a la escuela o en las ganas de conseguir las figuritas del próximo Mundial. En la casa de Jes, en San Martín, la rutina tiene todo eso, pero también el pulso de un tablero invisible donde cada acción cuenta. Ella es madre soltera, emprendedora y la mente detrás de un plan casero que empezó para calmar las típicas discusiones de hermanas y terminó convirtiéndose en una rutina familiar.

El problema en casa era el de siempre: la balanza de las tareas del hogar estaba inclinada. Mía, la más chica, ayudaba en todo; Martina, la más grande, miraba para otro lado. “La que hacía más decía: ‘Si después salimos a la plaza, salimos las dos. Si después me llevás a tomar un helado, el helado es para las dos. Y yo estoy haciendo cosas en casa y ella no’”, recordó Jes a TN.

La solución no fue el reto ni la penitencia, sino el ingenio. Buscando algo equitativo que motivara a ambas por igual, diseñó un sistema propio inspirado en la economía de fichas, una dinámica de puntos positivos y negativos que se anotan día a día y se transforman, el fin de semana, en un premio económico. Hoy, el esfuerzo máximo se premia con $15.000 semanales, el escalón medio con $8000 y el piso queda en $5000.

Al principio, confiesa Jes, el living de la casa se pareció bastante a una pista de atletismo. “Arrancaron como competencia, a decir: ‘Ah no, si ella tiene tanto yo voy a tener más’ y empezar a ver qué podía hacer para sumar”. Pero el egoísmo duró poco. Con los días, las dos hermanas descubrieron que la matemática de la convivencia funciona mejor si se comparte. “Con el transcurrir del tiempo se fueron dando cuenta de que si empezaban a trabajar en equipo les servía a las dos. Por ejemplo, una dice: ‘Yo voy a hacer mi cama y después quiero colgar la ropa. ¿Me ayudás a hacer mi cama y después te ayudo a colgar la ropa?’. Era como hacer las cosas entre las dos y después se repartían los puntos. Buscaron la manera de aliarse”, explicó su mamá.

El código de convivencia que Jes armó premia la autonomía. Tender la cama suma dos puntos; colaborar con el almuerzo o lavar los platos, tres o cuatro.

Sin embargo, el verdadero tesoro del tablero está en los hábitos personales y en la iniciativa propia: “Las cosas que tienen más puntos son cuando ellas van a sus actividades y no faltan —la más grande es atleta federada y la menor hace danza y circo—, cuando hacen tareas de la escuela sin que yo se lo recuerde, o cuando comen frutas y verduras. También si por decisión propia dicen ‘ponemos una hoja de cuentas para repasar’ o ‘me voy a leer este cuento’. Mi idea es incentivar lo de ellas”.

Pero el sistema no es un pase libre: contestar mal, faltar el respeto o pelearse entre sí resta puntos de inmediato. Las acciones, les enseñó su mamá, siempre traen consecuencias.

Para Jes, el cambio fue un alivio que se siente en el cuerpo. Su rutina es un laberinto diario: arranca a las seis de la mañana, corre para dejar a las nenas en escuelas distintas, trabaja frente a la computadora, graba videos de humor para sus redes y, por las noches, asiste a una escuela para adultos. “Vuelvo tipo 10 de la noche de estudiar y a veces llego y está la casa ordenada. ‘Mirá, fuimos anotando todas las cosas que estuvimos haciendo’, me dicen. Desde que arrancamos con esto cambió muchísimo nuestra dinámica, es muchísimo más trabajo en equipo y yo puedo estar tranquila de que funcionamos todas por igual”, relató.

La madurez de Martina y Mía también se trasladó al bolsillo. De pedir juguetes o tiempo de pantalla, pasaron a administrar sus propios ingresos semanales, descubriendo de golpe el verdadero peso del dinero. “Al principio dijeron: ‘Wow, tengo plata, la empiezo a gastar’. Pero después se dieron cuenta lo que costaba juntar esa plata. Decían: ‘Si yo estoy toda esta semana haciendo un montón de cosas para juntar esta platita, no me la puedo gastar toda en un día o en dos días que voy a la feria’. Eso ayudó a que vayan administrando”. De hecho, Mía ya decidió que el costoso álbum del mundial se lo va a comprar íntegramente con sus ahorros.

De ese aprendizaje financiero nació una de las escenas que Jes guarda como el mejor de los premios. Ocurrió a la salida de una reunión escolar de la hermana mayor. “Cuando salimos, la más chiquita me dice: ‘Mirá mamá, te invito a tomar un café en el kiosquito de afuera’. Yo le dije que no se gastara su platita en esto y me contestó: ‘No me importa mamá, yo te quiero invitar un café a vos’. Una locura”, contó Jes, emocionada.

Detrás del juego, de las planillas y de los billetes repartidos los sábados, late una lección mucho más profunda, un mensaje que Jes quiere grabar a fuego en el futuro de sus hijas.

“Yo espero que el día de mañana sepan que todo su esfuerzo y todo lo que ellas hacen en la casa también sea reconocido, de alguna manera simbólica, de acompañamiento. Muchas veces el trabajo doméstico, el ser ama de casa, está invisibilizado. Entonces es darle un valor a eso. Es decir: lo que vos estás haciendo cuenta y vale. Y el día de mañana no van a estar, creo yo, con una persona aceptando lo mínimo”, completó.

Fuente: TN

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