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Carlos Alabe: “me involucro porque vi muchos jóvenes con el bolso armado y ganas de irse de Resistencia”
El precandidato a intendente de Resistencia por La Libertad Avanza, Lista 659-A, detalló los motivos que lo llevaron a decidir ser parte de un armado político de cara a las PASO 2023. Su propuesta, los desafíos y las ganas concretar obras primordiales para la capital chaqueña.
El diálogo con el programa “Informativo Federal”, de la señal Norte Grande Federal, Alabe afirmo: “estoy asombrado con todo lo que está pasando. Como saben, no provengo de la arena política, pero uno empieza a caminar en esto y a ver las opiniones de la gente. Antes me decían que no me meta en política, que es un terreno fangoso, que me iban a lastimar, que iban a pasar cosas que no me iban a gustar. Toda esa gente ahora me felicita, se arriman, brindan su apoyo, me dicen a viva voz que ellos y sus familiares me van a votar”.
“Cambió totalmente el panorama. Quizás porque hay mucho hartazgo, mucha gente enojada. Los que me conocen saben que si me meto en esto es para hacer cosas, para ayudar a la gente, para resolver problemas y no por un pasatiempo. Así que, la situación es totalmente distinta a como yo presumía que iba a ser”, explicó.
Consultado sobre el cambio de actitud en los ciudadanos, respecto de su involucramiento en la política, detalló: “la gente está mal, ve pasar el tiempo y que las respuestas no llegan… Yo mismo soy uno de esos ciudadanos que veo y padezco las vicisitudes de una ciudad que tendría que estar floreciente y no lo está. Uno visita otras ciudades y ve que hay progreso, problemas resueltos, avenidas de circunvalación. Muchas de ellas se transformaron en puntos turísticos visitables, y nosotros vemos nuestra Resistencia que estamos un poco empantanados, siempre peleándonos entre nosotros… Que el tema de la basura, del ripio, que la luz, y la gente está enojada por todo eso, por ver que el progreso no nos llega”.
“Yo viví toda mi vida en Resistencia, y desde hace casi veinte años que trato de mejorarla. Salimos a pintar escuelas, hospitales, a ayudar para que cambien las cosas. Pero resulta que eso solo no alcanza, uno se topa con murallas de gente que dice que no hace falta cambiar, que así está bien. Así es que vemos pasar el tiempo y que las cosas no mejoran, entonces pienso que, si por ahí meto mis narices en la política, en una de esas podemos modificar las cosas”, aseveró.
El compromiso con la ciudad
Carlos Alabe aseguró: “aclaro una cosa… Nos vaya como nos vaya en las elecciones, la condición que le puse al grupo de jóvenes que me acompaña es que vamos a trabajar y seguir haciendo cosas por Resistencia. Continuaremos pintando garitas, cortando el pasto, limpiando zanjas y mejorar el hospital si hace falta. Esto no se agota en una elección”.
Y añadió: “la propuesta que les hicimos a estos jóvenes que nos acompañan es que no nos quedan muchas balas, esta es una de las últimas oportunidades para demostrar que la política puede ser buena. Sobre todo, dar el ejemplo de que, con honradez, ética, transparencia, buenos modales y consultando a la gente se puede hacer política”.
Una trayectoria que respalda la propuesta
En referencia a su precandidatura, afirmó: “lo que sucedió conmigo es que se involucró un ciudadano. Alguien que está del otro lado y que creo haber demostrado un montón de veces que se pueden hacer muchas cosas con bajo presupuesto, rápido y de muy buena calidad, sin tanta burocracia”.
“Mi tarea en Padres en la Ruta es uno de los grandes ejemplos de que podemos hacer un grupo de ciudadanos decididos. Salir en las madrugadas a frenar las muertes en la avenida Sarmiento… No era que estábamos peleando por una situación temporal o menor, era la muerte de los jóvenes, de los pibes, y todos esos papás desgarrados por el dolor. Salimos a pelear contra un dinosaurio muy grande y problemático, que es el alcohol al volante, sumado a la mala educación de muchos ciudadanos”, puntualizó.
“Es la ayuda de la gente la que permite que se hagan las cosas de forma rápida, económica, sin burocracia y transparente. Imagínense si con tan poco pudimos hacer tantas obras de bien, si tenemos todas las herramientas de un municipio podemos hacer un montón de cosas más”, definió.
“Si me va bien van a desarmar el bolso”
Alabe analizó el panorama de las PASO, para la capital chaqueña. “En el abanico de posibilidades que se viene en las próximas PASO los resistencianos van a tener la oportunidad de elegir entre gente que está preparada para el cargo al que se está postulando. Creo que la única diferencia con el resto es que hace rato vengo haciendo este trabajo por amor a Resistencia, no vengo buscando cargos ni nada de eso”, informó.
“Esta vez me involucré por los jóvenes, porque me dolió mucho ver que muchos de ellos tienen el bolso armado. Es muy triste ver que se quieren ir de mi ciudad… Me tocaron el alma y les dije… Quéndense, denme una oportunidad. Si nos va bien van a desarmar el bolso”, aseguró.
Propuestas concretas para los problemas estructurales
El arquitecto Carlos Alabe, aportó su mirada a una serie de dificultades con las que lidia a diario el resistenciano: “Resistencia creció demasiado y de forma desordenada. No es por culpa de nadie, es la situación que se dio en una ciudad que fue concentrando la población rural y no dio tiempo a los desarrolladores a prever esas ampliaciones que tuvo la ciudad. Obviamente que hay mucho territorio lleno de casas y por ejemplo no hay espacios verdes previstos, que es lo que hay que trabajar ahora. Las lagunas y el Río Negro que están tan sucios, hay que limpiarlos de inmediato”.
“El tema de la basura lo vengo tratando hace rato y resolviéndolo, transformando la basura en un recurso económico. La iluminación, tema del que todo el mundo se queja… No es tan difícil resolver esas cuestiones. Lo que sí es difícil es resolver esta expansión que tuvo Resistencia y poder atender con buenos servicios a toda la superficie metropolitana”, puntualizó.
Un calificado equipo de trabajo
“El armado del equipo fue una de las lindas sorpresas que tuve al recibir el ofrecimiento de la candidatura por parte de La Libertad Avanza. Yo pensaba que cuando me llamaban me iban a asignar a personas destinadas a cada área, pero en cambio me dijeron que tengo toda la libertad del mundo para armar el equipo de trabajo. Eso me dio una tranquilidad y la seguridad de que puedo elegir a los mejores, y no me importa de qué partido son. Conozco muchos técnicos porque fui presidente del Concejo Profesional, así que conozco muy bien a los ingenieros, a los agrimensores, puedo elegir, designar y proponer al que a mí más me gusta, porque sé que a resolver el problema”, manifestó.
“Sin ir más lejos, para el tema de los desagües… Nosotros aseguramos que si llegamos a gobernar vamos a resolver definitivamente el tema de las inundaciones. Así que lo convoqué al ingeniero en Recursos Naturales, Hugo Rohrmann, quien rápidamente se puso a disposición. Esto es solo uno de los ejemplos de personas calificadas, que van a estar para dar solución a los problemas más acuciantes de los ciudadanos”, afirmó.
Los supermanes y las mujeres maravillas no funcionaron
“Reitero, en caso de no llegar a conseguir los votos necesarios para ganar las elecciones, todo el equipo de trabajo va a seguir a disposición del que gane. Porque la ciudad va a seguir siendo nuestra, de la gente, y no vamos a mezquinar un solo dato, una sola respuesta”, profundizó Alabe. Y añadió: “la ciudad es de los habitantes y tenemos que mejorarla entre todos. Evidentemente, los supermanes y las mujeres maravillas no funcionaron. Entonces, acá el problema lo tiene que resolver la gente”.
Que la gente crea
“De cara a las PASO, le pido a la gente que me tenga fe. Que confíe en este movimiento. Espacio donde realmente me sorprendió la energía de los jóvenes, la responsabilidad con la que están llevando adelante todo este proceso. Nosotros no nos encargamos de agraviar a nadie, no hacemos pegatinas, no colgamos un solo cartel, ni esas juntadas de ilusionar a la gente que les vamos a cambiar el mundo, ni repartimos papelitos”, expuso Alabe.
“Lo que nosotros hacemos son utilizar las redes sociales, el que quiere ver que vea, el que no que mire para otro lado. El que quiera convocarnos, como ahora estamos recibiendo invitaciones, vamos. Los grupos de jóvenes nos están llamando, quieren saber de qué se trata lo que queremos dejar a la ciudad si llegamos a ganar. Entonces, es maravilloso y es una gran ventaja que tiene el ciudadano de Resistencia, de elegir entre un arquitecto que le declaró su amor a la ciudad y un grupo de políticos que ofrecen lo mejor que pueden”, destacó.
“Si bien la gente no pide más allá de ripio, que le mejoren la calle y un poco de luz (lo cual es muy poco), la parte triste es que tengamos tan poca expectativa como ciudad. Hoy tendríamos que estar pensando que Resistencia tiene que ser la capital del NEA, la Capital de las Esculturas, que sea declarada patrimonio cultural de la UNESCO… Sin embargo, pedimos ripio, luz y que la zanja esté limpia. Esto aparenta ser una contradicción, pero lo que yo veo es que tenemos muy pocas expectativas. Esperemos, de llegar, hacer que Resistencia tenga ganas de ser una hermosa ciudad y que entre todos lo podamos hacer realidad”, concluyó.
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Comenzó a coser a los 5 años, se convirtió en diseñador de alta costura y hoy viste a su sobrina para “sanar a su niño interior”
Hay una escena que se repite en la casa de Michel: él llega con una tela nueva y Calu se acerca. La mira, la toca, la observa frente al espejo. Tiene apenas tres años, pero ya sabe que detrás de ese retazo puede aparecer un vestido, una pollera o alguna otra prenda hecha especialmente para ella.
No necesita demasiadas explicaciones. Su tío es diseñador y desde que ella era bebé encontró en esos pequeños pedacitos una manera de compartir con ella algo que lo acompaña desde que era un nene.
“Desde chiquito me gustaba hacer ropita para muñecas. A los cinco arranqué cosiendo a mano, pero por bullying lo dejé de hacer”, relata a TN el joven diseñador sobre sus primeros pasos en la costura.
Sin embargo, pese a los comentarios, el deseo de crear permanecía intacto a pesar del contexto y finalmente el sueño reflotó: “Como me veía muy triste, a los 12 mi padrastro me regaló mi primera máquina para coser. Ahí arranqué y no paré, hacía ropa que quería comprarme y no podía”.
Ese impulso creativo pronto se convirtió en un gesto hacia su entorno más cercano. “Mi mamá una vez me pidió un kimono de una marca costosa, me mostró una foto, fuimos a buscar la tela y ahí arranqué a hacer más ropita para otros”, recuerda.
Con el tiempo, fue ganando experiencia y emprendiendo a pequeña escala: “También un tiempo laburé por mi cuenta y les hice ropa a las egresadas de colegios de la zona”. Y hoy, el boca a boca a es su mayor marketing.
El sueño de vestir a Calu: moda, complicidad y juego
La llegada de un nuevo integrante a la familia marcó un punto de quiebre tanto en su vida personal como en su vocación. Su hermana quedó embarazada y Michel no dudó en empezar a diseñar para la pequeña que venía en camino.
“Empecé a hacer ropita de nena para Calu. Al principio tenía miedo de que no le gustara, pero ella salió re coqueta. Le encanta cuando nos vestimos a juego y le hago ropita que acá no hay”, cuenta emocionado sobre su sobrina de tres años.
La dinámica entre ambos trascendió el simple vestuario para convertirse en una complicidad única. “Lo de matchear arrancó por hacer ropa para mí; siempre me sobraba poquito de tela y no la iba a tirar. Calu era re bebé, tenía cuatro meses, yo me había hecho una camisa blanca de lino y dije ‘le voy a hacer una pollerita’, Así fui haciéndole prendas con todo lo que sobraba. Cuando fue más grande era más fácil, porque compraba una tela y le preguntaba qué quería que haga, me decía ‘quiero un vestido’, yo me hacía una camisa y combinabamos”, detalla.
Hoy en día, la pequeña es su mayor crítica y compañera de proyectos. “Yo estoy muy presente siempre en su vida, es muy malcriada porque es mi sobrina única: ella pide algo y lo tiene. Después de tanto escucharme, no dice ‘me gusta’, me dice ‘no me mata’, y cuando le gusta algo dice ‘me encanta’. Cuando ve que compro tela se pone a mirarlas frente al espejo. Yo también le corto el pelo, entonces también tenemos esa relación. Mientras ella quiera seguir modelando, yo regio, sigo. Conmigo tiene todo su equipo”, explica sonriendo.
Para Michel, esta experiencia va más allá del diseño de moda infantil. Hay una razón profunda detrás de cada prenda que confecciona para la pequeña: “Todo lo que le doy a ella lo quería cuando era chiquito y no lo podía tener, es como sanar mi niño interior”.
Aunque Michel ya trabajaba activamente en sus creaciones, la repercusión masiva llegó de manera inesperada a través de internet. Un video luciendo una prenda inspirada en una princesa clásica captó de inmediato la atención del público.
“El video de Blancanieves que se viralizó no lo iba a subir porque lo había grabado dos meses antes. El día que lo hice estaba con fiebre, el video tenía mala calidad; mi hermana me pasó más fotos y dije ‘el vestido quedó re lindo’, pero no se veía bien. Lo que tiene es que es un vestuario, no está hecho con tela de disfraz, es como un mini vestido de 15, capaz eso genera también un poco de impacto”, detalla.
Sin esperar demasiado lo publicó y el alcance de la publicación lo tomó por sorpresa: “Las redes las uso como una vidriera para llegar a más gente, pero no más. Un día lo subí y al otro tenía 200 mil vistas. Me angustió porque no quería exponer a mi sobrina, pero por suerte no tuve nada de hate. A veces lloro por los comentarios hermosos de la gente”, cuenta.
Sin embargo, pese a su edad y la viralización que le dieron las redes, asegura que no es algo que lo atraiga tanto. “Algún día me gustaría no usarlas tanto; es una gran herramienta para el trabajo y conectar con la gente, pero si bien dan mucha exposición, mi mayor trabajo es el boca en boca”, explica.
De las aulas de costura a desafiar los códigos urbanos
El aprendizaje de Michel combinó el estudio formal con una fuerte impronta autodidacta. “El 80% de las cosas las aprendí solo. Con la peluquería pasó igual: empecé a hacerle el pelo a todas las mujeres de mi familia y surgió, todo pasó muy de chico, fui muy emprendedor siempre”, sostiene.
Con respecto a la costura, el joven asegura que nunca consideró estudiar porque sentía que tenía hacer algo más técnico, pero como le gustaba tanto la ropa se convenció: “‘Si es lo que más amo hacer, ¿por qué no?’“.
Estudió en la escuela en Roberto Piazza y se enamoró del oficio. “Las profesoras me ayudaron un montón a aprender a fabricar y a compartirlo con mi familia y amigos. A los 22 años me recibí”, rememora sobre sus años de formación.
“Lo de ‘ropita old money para planes no money’ es porque yo, antes de empezar a estar más en entornos de moda, hacía ropa de gasa con volados porque me inspiro mucho en el cine. Me encantan las películas de vampiros y la época romántica victoriana, y quería camisas así. Me las hago, pero después en la vida real, cuando terminan de salir de la máquina y me las tengo que poner, salgo a la calle y me miran raro porque no están acostumbrados”, relata.
La idea tomó fuerza al ver la reacción de las clientas en su otro oficio: “Cuando tenía una cápsula de eso y les mostraba en la pelu, me decían ‘es hermoso, pero ¿dónde me lo pongo?’. Y ahí dije: ‘hay que usarlo igual, aunque sea para ir a comprar pan. Capaz mañana nos morimos, así que no hay que tener guardada la ropa; si la tenés, usala’. De esa manera surgió la idea de mostrarlo y de usarlo aunque sea solo para tomarse el colectivo".
Pese a que su mundo es la costura, el joven diseñador asegura que la moda no es algo que le interese: “Es algo pasajero; a mí me gusta mucho la ropa y crear personajes. Entonces mi intención es hacer una prenda que te genere algo, ver qué te hace sentir. Yo me ponía las camisas de gasa y me creía que era lujoso y estoy en un yate; es vivir la fantasía”, relata entre risas.
La autogestión, la alta costura y el camino del esfuerzo
A pesar de los logros y del reconocimiento, el camino dentro de la industria textil independiente implica enfrentar constantes desafíos económicos y logísticos.
“Trabajo de dos cosas: soy peluquero —me dediqué hace muchos años, ya no tanto— y hago vestuarios. Tengo un cliente que hace obras y estoy haciendo unas cositas para su show de Navidad, pero ahora en septiembre. Ahora me estoy abocando más a la alta costura; es todo a pedido. Me gustaría tener una marca de ropa también para niños”, reconoce.
Sin embargo, sabe que no escapa al gran dilema de un oficio no tan amplio. “Lo que tiene el tema de la alta costura, con la situación del país, es que te lleva a remarla bastante, está todo muy caro”, lamenta.
Aun así, no baja los brazos: “Hace un par de años siento que la remo y cuesta muchísimo. Necesitás plata para todo si querés hacerlo bien y eso tiene que ser con buenas telas, y si no tenés equipo no podés mandar a confeccionar, así que todo lo tenés que hacer vos. Necesitás mucha plata y contactos, más que nada para entrar a desfiles, fotógrafos. Cuando no conocés a nadie cuesta un poco más, tenés que ir, mandarte... hay gente que no es tan buena”.
Con el esfuerzo diario, asegura que no va a alejarse de sus proyectos y a la hora de diseñar, su proceso no empieza con el lápiz sobre el papel, sino con la imaginación y la narrativa. “Amo el cine. Para hacer ropa o diseñar para colección, lo imagino, lo escribo. No dibujo, solo si lo tengo que mostrar a alguien; elijo la música, edito, imagino la pasarela, el peinado de la modelo, maquillaje. Siento que los desfiles son una re herramienta para performance”.
Y entre los caminos que se fue abriendo durante su joven carrera, el diseñador también recuerda su reciente experiencia en la Argentina Fashion Week y cómo la perseverancia le abrió puertas: “Fue una experiencia muy linda. Siempre quise ir, pero no podía. Este año finalmente me anoté en un concurso y participé”.
Sin embargo, nada detiene sus ganas de buscar oportunidades en el medio: “La semana que viene, para que veas cómo me la busco y sigo luchando, es la semana de la alta costura y me metí de peinador”.
Fuente: TN
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Diego Mengual, el científico que investiga la cura del cáncer y defendió la camiseta argentina en un Mundial de hockey
Diego Mengual es una rara avis en el mundo del deporte. Pasa sus días en el laboratorio investigando curas y paliativos contra el glioblastoma —un agresivo tumor cerebral sin cura— y sus tardes entrenando con la camiseta de la Selección Argentina de hockey máster +45, con la que acaba de disputar la Copa del Mundo.
Para el biotecnólogo formado en la Universidad Nacional de Quilmes, la convivencia entre ambas disciplinas es perfecta. La descompresión de la cancha le permite destrabar respuestas científicas en la mesada, mientras que el método del laboratorio le enseña a gestionar las frustraciones en el deporte.
Sin embargo, el orgullo de haber marcado su primer gol mundialista convive con un presente complejo. Sin subsidios públicos vigentes, Mengual y su equipo sostienen la investigación con recursos residuales, demostrando que la resiliencia es su principal motor tanto en la ciencia como en la cancha.
¿Cómo se compatibilizan dos pasiones tan exigentes como la investigación científica contra el cáncer y el deporte de representación nacional?
Mi primera pasión fue el deporte y después fue apareciendo la ciencia. Hoy, la mezcla de las dos me permite fluir. Tener la cabeza despejada en el deporte me permite liberar tensiones para después reformular respuestas y soluciones a los problemas que me trae el laburo en la ciencia. Y viceversa: la frustración que te da el trabajo científico, donde los resultados tardan años, la llevás al deporte para decir: “Hoy no soy titular, pero hay que darle el doble para estar
Trabajás en el desarrollo de fármacos contra el glioblastoma. ¿En qué consiste esa investigación y en qué situación se encuentra hoy?
Es un tumor cerebral muy agresivo que no tiene cura actual y cuyo tratamiento no cambia hace más de dos décadas. Iniciamos el proyecto en 2018. Sin embargo, hoy el trabajo disminuyó porque dos chicos dejaron el laboratorio por falta de financiamiento y becas dignas. Veníamos trabajando con subsidios del sector público (Agencia, CONICET, Instituto Nacional del Cáncer) y hoy nos mantenemos con lo residual que nos quedó de insumos. Tratamos de no abandonar el proyecto, buscando una nueva dirección conceptual para optimizar los recursos.
¿Cuánto tiempo le dedicás a la investigación de glioblastoma y cuánto a practicar el hockey?
Hoy en día, el trabajo es muy demandante, requiere de mucha atención y de trabajar muy a conciencia con lo que estamos haciendo. Sabemos que nuestra investigación no tiene un resultado inmediato y que el desarrollo de fármacos puede llevar años. Por eso, tener esos momentos en los que la cabeza respira otra cosa, en este caso, el hockey, y te lleva a otro lugar, permite que el día a día sea más productivo.
¿Cómo fue el camino que te llevó de jugar en los clubes de barrio a vestir la celeste y blanca en un Mundial?
Empecé de chico en el club Ducilo de Berazategui y pasé por otros clubes que me hicieron enamorar del hockey. Tuve idas y vueltas por el estudio y la familia, pero nunca lo solté. El año pasado jugamos un amistoso con el preseleccionado máster, me invitaron a entrenar y en abril dieron la lista para el Mundial de este año. Recibir la camiseta celeste y blanca con tu apellido fue la primera dosis de realidad y un broche de oro maravilloso para la entrega que uno le dio al deporte amateur.
¿Qué sentiste al convertir tu primer gol en la Copa del Mundo?
Fue supremo. En el segundo partido tuve la posibilidad de hacer el primer gol de la Selección en el Mundial. En el instante en que le pegás a la bocha y entra, se te pasan mil imágenes por la cabeza: tu familia bancándote, los pibes que te insistieron para no dejar de jugar o mi ‘pequeño yo’ agarrando un palo por primera vez.
¿De qué manera se cruzan la disciplina del laboratorio y la del deportista en tu día a día?
Tiene un poco de todo. Lo metódico que tenés que ser para entrenar te lleva a ponerle un plus y creo que es complementario con lo metódico que tenés que ser en la mesada. Y después, el compromiso que te da la familia del club para formar parte de un equipo lo traés acá y lo llevás al plano científico.
Rompés bastante con el estereotipo del científico encerrado en un laboratorio sin vida social...
La imagen del científico encerrado es bastante real, pero somos gente común y corriente. Tenemos mucha formación académica (grado, doctorado, posdoctorado), pero eso no quita que le dediques tiempo a la familia o a hobbies que te hagan salir de la mesada. En mi caso, el deporte me da una energía increíble y es de lo más cotidiano quitarle tiempo a otras cosas para dárselo a la cancha.
Fuente: TN
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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA
Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.
En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.
Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.
Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.
Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026
En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:
- Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 y $2.603.556,33.
- Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
- Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.
Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA
De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:
- En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
- En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 y $1.651.798,05.
- No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.
La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto
La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.
Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.
La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Salud y Transporte.
Fuente: TN