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Cambio climático e inteligencia artificial entre las predicciones de Bill Gates para 2023
El fundador de Microsoft, Bill Gates ha publicado su lista de predicciones y “deseos” para el año 2023 en las que se incluyen temas como el cambio climático y el desarrollo de inteligencias artificiales como algunas de las tendencias más importantes y a las que tendría que darse mayor importancia para garantizar el futuro de las próximas generaciones.
Aunque enfatizó que la tasa de mortalidad infantil en el mundo se redujo en casi 50 % en el año 2019 con respecto a la cifra del año 2000, Gates indicó que las personas que poseen menos recursos están acumulando la mayor parte del sufrimiento en estas épocas lo que genera que los niños que nacen en estos hogares tengan que desarrollar sus vidas en contextos complicados.
En su artículo “El futuro que nuestros nietos merecen”, Gates indicó que durante estos últimos años y en especial para este 2023 el mundo está atravesando por una época difícil e hizo referencia a hechos como la guerra en Ucrania y posibles futuras pandemias, además de profundizar en su enfoque para hechos puntuales como el uso de la tecnología para salvar vidas.
Bill Gates considera que el uso de la tecnología en aplicaciones médicas es muy importante para reducir la mortalidad infantilInteligencia artificial para salvar vidas
Según Gates, uno de los escenarios más complicados en el momento del nacimiento de nuevos bebés es superar los primeros 30 días, periodo en el que muchos niños mueren a causa de diversos factores entre los que se encuentran algunas malformaciones o condiciones en el parto que pueden detectarse usando máquinas de ultrasonido que permitan ver el cuerpo del feto antes de que abandone el útero.
Sin embargo, estas máquinas son grandes, costosas y no cualquiera puede operarlas, sino que debe ser manipulada por un doctor especialista, lo que limita su acceso en países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Es por ello que su fundación tiene la intención de crear un dispositivo portable, accesible para todos y que use inteligencia artificial.
“En lugar de llevar una máquina grande, simplemente conecte una sonda a un teléfono móvil o tableta. Lo deslizas por el vientre de la mamá varias veces (...) El software utiliza inteligencia artificial para leer las imágenes y proporcionar toda la información que brindaría un humano capacitado”, escribió en su artículo.
La fundación de Bill Gates está trabajando en la creación de un dispositivo que integre la inteligencia artificial para convertir un teléfono o tablet en un máquina de ultrasonido para bebés. (foto: Revista Seguridad 360)Para Gates, el uso de la inteligencia artificial es un avance tecnológico que continúa en proceso y que en los próximos años podría aplicarse para beneficiar a las grandes mayorías y no solo a quienes pueden pagar para acceder a sus servicios, que podrían llegar a incluir el desarrollo de nuevos medicamentos, diagnóstico de enfermedades, identificación de riesgos en embarazos, entre otras aplicaciones médicas.
Mejoras en el panorama actual sobre el cambio climático
Pese a que Gates indicó que el mundo sigue por detrás de la meta programada para establecer un futuro con cero emisiones de carbono, que en realidad aumentaron de 51.000 a 52.000 toneladas solo entre el 2021 y el 2022, el fundador de Microsoft indicó que la humanidad sí se encuentra algo más preparada para hacer frente a los efectos del cambio climático como los aportes significativos a favor de iniciativas de energía limpia, transición energética a fuentes renovables, entre otras
“Estamos mucho más avanzados de lo que hubiera predicho hace unos años en lograr que las empresas inviertan en avances de cero emisiones de carbono”, indicó y afirmó que específicamente la financiación por parte de empresas privadas han aumentado en casi la tercera parte desde que se desarrolló la cumbre climática de París en el año 2015 pues solo en Estados Unidos se llegó a recaudar un total de 500 mil millones de dólares para la transición energética.
La inversión privada para la transición energética de las empresas aumentó en una tercera parte y ahora se encuentra alrededor de 500 mil millones. (foto: Encyclopedié)Los retos para el 2023
Entre las principales situaciones que se podrán desarrollar durante este año, los ciudadanos de todo el mundo deberán hacer frente a dificultades como la inflación, la propagación de enfermedades como la polio, contra la que Gates afirma que la humanidad ha cedido ligeramente pues aumentaron los casos en el último año.
Además que se deben tomar medidas preventivas para evitar el desarrollo de nuevas pandemias que podrían tener efectos aún peores que los experimentados por la Covid-19 y prevenir la aparición de mayores casos de VIH, lo que podría generar el hallazgo de una cura en los próximos 10 o 15 años.
Fuente: Infobae
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El 60% de los argentinos no trabaja de lo que estudió y solo 2 de cada 10 ejerce su profesión soñada
El desajuste entre formación académica y empleo es una de las principales características del mercado laboral argentino. De acuerdo con un relevamiento privado, el 61% de los trabajadores en el país se desempeña en un área que no está vinculada con lo que estudió y solo 2 de cada 10 ejerce su profesión soñada.
El dato surge de un estudio elaborado por Bumeran en base a 2.391 casos en Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú. El informe analiza la relación entre la formación, las aspiraciones y el trabajo efectivo, y muestra que la mayoría de los trabajadores no logra trasladar su educación al ámbito laboral.
Una brecha persistente
El informe muestra que la tendencia se mantiene estable en el tiempo. Aunque hubo una leve mejora respecto del año anterior —cuando el 63% no trabajaba de lo que había estudiado—, la proporción continúa siendo mayoritaria.
La distancia entre estudio y empleo se manifiesta con mayor intensidad en los trabajadores más jóvenes. Entre quienes tienen entre 18 y 30 años, el 74% no se desempeña en un área vinculada con su formación. A medida que aumenta la edad, la relación entre estudios y trabajo tiende a fortalecerse: el porcentaje desciende al 59% entre quienes tienen entre 30 y 50 años y al 52% en los mayores de 50.
Por género también se observan diferencias. El 70% de las personas que no se identifican ni como hombres ni como mujeres afirma no trabajar en algo relacionado con lo que estudió, mientras que esa proporción es del 61% entre los hombres y del 59% entre las mujeres. Estas últimas son, dentro del relevamiento, quienes presentan mayor correspondencia entre formación y empleo.
Expectativas, frustración y satisfacción laboral
Más allá del vínculo entre estudios y ocupación, el informe indaga en las percepciones de los trabajadores frente a esta situación. El 35% señala que siente agradecimiento por tener empleo, aun cuando no esté relacionado con su formación o con lo que aspiraba a hacer. En paralelo, el 31% expresa frustración por no poder desarrollarse en el área que estudió o soñó, mientras que un 12% manifiesta insatisfacción.
“Los resultados del estudio muestran una desconexión entre la formación y el desarrollo profesional. Argentina lidera la tendencia en la región con el 61% de los talentos que no trabajan de lo que estudiaron”, afirmó Federico Barni, CEO de Bumeran en Jobint.
La brecha entre expectativas y realidad laboral también se observa cuando se analizan los sueños de infancia. Solo el 20% de los empleados afirma trabajar actualmente en la actividad que deseaba cuando era niño, mientras que el 80% no logró concretar esa aspiración.
La insatisfacción laboral aparece como otro rasgo extendido. El 84% de los trabajadores afirma no sentirse satisfecho con su empleo actual, el nivel más alto entre los países relevados.
De la formación al empleo: trayectorias no lineales
Aun así, el estudio muestra que existe cierta coherencia entre los intereses de la infancia y las decisiones educativas. En Argentina, el 53% de los trabajadores estudió algo relacionado con lo que soñaba ser de niño, lo que indica que el desajuste se produce, en gran medida, en la inserción laboral y no en la elección de la formación.
Entre las carreras más elegidas aparecen Ingeniería (22%), profesorado (16%), Marketing (12%), Derecho (10%) y Periodismo (8%).
Sin embargo, al observar las ocupaciones actuales, el mapa es diferente. En el caso de las mujeres, los empleos más frecuentes son ventas (30%), docencia (25%) y tareas de caja (21%). Entre los hombres, predominan también las ventas (37%) y la atención en caja (17%), seguidas por ingeniería (9%).
Estas diferencias entre formación y empleo refuerzan el diagnóstico central del informe: la trayectoria educativa no siempre se traduce en una inserción laboral acorde.
Las nuevas tendencias
El relevamiento también aborda las habilidades que los trabajadores consideran más valoradas en el mercado laboral actual. Entre ellas se destacan las vinculadas a la informática, el trabajo en equipo y la capacidad de estrategia y negociación, lo que sugiere un cambio en las demandas del mercado respecto de las trayectorias formales tradicionales.
En paralelo, los sueños laborales de las nuevas generaciones muestran transformaciones. Las opciones más mencionadas incluyen actividades vinculadas a la creación de contenido y la exposición pública, como ser influencer o youtuber, lo que marca una diferencia respecto de las aspiraciones tradicionales relevadas en generaciones anteriores.
En conjunto, los datos reflejan un mercado laboral en el que predominan trayectorias no lineales, con recorridos que se alejan de la formación inicial y de las expectativas construidas durante la infancia.
Fuente: Infobae
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Cerraron una escuela de 128 años en un pueblo de Jujuy y crece la preocupación porque haya más casos
En Queta, Jujuy, no hay una plaza central, ni una municipalidad, ni calles con nombres. Queta es su escuela. Es el punto de encuentro donde las familias, dispersas entre cerros y distancias de tres horas a pie, se juntan para ser algo más que individuos aislados. Por eso, cuando el año pasado cerraron la Escuela N° 71, no solo pusieron un candado: firmaron el acta de defunción de toda una comunidad.
Ese edificio tiene 128 años. Allí se educaron cinco generaciones; por sus aulas pasaron bisabuelos, abuelos, padres e hijos. La lógica de la política de hoy dice que lo que antes funcionaba ya no sirve. Las razones son la baja natalidad y el éxodo, pero lo que no dicen es que el cierre de la escuela es, en realidad, un motor que acelera esa misma huida.
Bajo el eufemismo de “nuclearización”, el Ministerio de Educación de Jujuy (mediante la Resolución 2914) busca fusionar o agrupar escuelas que tienen entre 1 y 15 alumnos. En la provincia hay 102 establecimientos en esta situación, la mayoría en las zonas más pobres y de población indígena.
Si le preguntamos a un economista, nos hablará de “costo-beneficio” y dirá que una escuela con un solo alumno es ineficiente. Y tiene razón. Pero si el objetivo es frenar la desertificación del territorio, la eficiencia no puede medirse solo en pesos.
Entre 2007 y 2024, en Jujuy cerraron 60 escuelas rurales. Y muchas otras van a seguir la misma suerte. Corren peligro varias escuelas de la Puna y la Quebrada: 27 de ellas corresponden a la Región II (Tilcara, Maimará, y Humahuaca), 24 a la Región VII (Abra Pampa), y 22 a la Región I (La Quiaca).
En Salta, el panorama es igual de desolador: 66 escuelas cerradas en las últimas dos décadas. Nombres como Paso del Rey, Rivadavia o Santa Victoria Oeste aparecen en las listas de “peligro”. Lo que administrativamente parece un ahorro en lo humanitario es muy negativo.
Cuando una escuela cierra, el pueblo pierde su único referente del Estado, su centro de salud informal y su corazón social. Sin escuela, los padres pierden la última razón para quedarse. Las comunidades indígenas denuncian, con razón, que esto rompe el Pacto Social por la Educación.
Hace más de un siglo, la Argentina se pensó a sí misma abriendo escuelas en cada rincón para poblar el territorio. Se entendía que donde llegaba un maestro, llegaba la civilización, el arraigo y el futuro. Hoy estamos recorriendo el camino inverso.
Fuente: TN
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Era abogado, fue elegido entre los mejores chefs del mundo y abrió un bistró al lado de la estación Retiro
En el borde de las vías y con los trenes que llegan y salen como paisaje de fondo, el cocinero Facundo Kelemen acaba de inaugurar Chuchú, su nuevo restaurante dentro del Museo Nacional Ferroviario Raúl Scalabrini Ortiz.
El proyecto marca un giro en su recorrido: más grande, más familiar y más cotidiano, pero con la misma idea que atraviesa su cocina desde el comienzo: modernizar los clásicos argentinos y hacerlos muy bien.
Un restaurante junto a las vías
El nombre no es casual. “Lo elegí yo”, contó Kelemen a TN. Chuchú dialoga con el entorno ferroviario sin caer en la tematización excesiva: la ambientación “remite a los bistrós franceses y los diners norteamericanos" y hay detalles sutiles como rieles en los platos o alrededor de la barra, así como una ventana en forma de tradicional boletería que recibe a los comensales y los deja pispear lo que pasa en la cocina.
El espacio, además, implica un salto de escala importante respecto de su restaurante Mengano.
“Mengano es un proyecto muy chico y me divertía el tipo de desafío de hacer algo mucho más grande. Pasé de 35 cubiertos a más de 140, y si doblás mesas podés llegar a más de 300”, explicó.
Esa diferencia condicionó la propuesta: Chuchú debía ser necesariamente más accesible y más flexible en su funcionamiento cotidiano.
Ubicado en una zona con poca oferta gastronómica de este tipo y con una gran terraza protegida de la calle, el restaurante apunta tanto a familias como a trabajadores de oficinas cercanas y visitantes del museo.
Una revelación en Valencia y el paso de abogado a cocinero
La historia de Kelemen no empezó en una cocina. Antes fue abogado, incluso llegó a completar una maestría en derecho empresario. Y cómo a muchos estudiantes, un intercambio en el exterior le cambió la vida.
El suyo fue en Valencia, España, y terminó redefiniendo su rumbo. Allí, mientras vivía solo por primera vez, empezó a cocinarse a diario, su paladar se ensanchó y se descubrió una nueva pasión por la gastronomía. “Me intrigó mucho el sushi, por ejemplo, cómo hacerlo”, recordó sobre sus primeros experimentos.
De regreso en Buenos Aires, Kelemen combinó por un tiempo el ejercicio del derecho con clases de cocina, hasta que decidió dar el salto y renunció a su trabajo.
Su primera experiencia al frente de una cocina -la de un bar con un amigo -fue abrupta y caótica. “Fue medio un desastre”, se río, pero la experiencia marcó el punto de no retorno.
Después llegó una suplencia en un restaurante de Vicente López, unos años en Tegui y una temporada de stages en cocinas de Nueva York mientras su pareja estudiaba en la universidad de Columbia.
Fuente: TN