Redes Sociales

Nacionales

Adoptó una niña de 10 años y su conmovedora historia se hizo viral: “Me decía que tenía miedo de que la devolviera”

Gabriela decidió adoptar. En el camino supo que el 90 % de la gente buscaba bebés. Entonces eligió no poner límite de edad. Luz llegó a su vida luego de sufrir dos abandonos: el de su mamá biológica y el de una familia que no la supo ahijar. Contó sus vivencias en Twitter para inspirar a otros con el hashtag #AdoptenNiñesGrandes

Muchas veces dicen ‘madre hay una sola’, pero yo fui su tercer intento de mamá. La mamá de origen no la había podido cuidar, ni la que se postuló después supo ahijarla. No tenía que fallar, no podía fallar”, reflexiona y se emociona Gabriela Ponce al pensar en su hija y el camino recorrido por ambas

Seis años atrás sintió que sus ganas de adoptar iban en serio. Fue cuestión de animarse a dar el paso, de escuchar las historias que contaban otras familias que habían pasado por la experiencia de la adopción, de tachar mitos y conocer verdades hasta confirmar que ese iba a ser el camino. “Ojalá mi deseo se cruce con el deseo de alguien que quiera tener una mamá sola”, pensó al finalizar la primera reunión ya que no tenía pareja. Y empezó a hacer fuerza para que eso ocurriera.

“La maternidad, además del deseo, tiene que ser con responsabilidad”, asegura Gabriela desde su domicilio en General Arenales, una localidad de 10 mil habitantes a 300 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Con esa convicción se inscribió en el RUAGA (Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos), asistió a las charlas presenciales y virtuales y se presentó ante la psicóloga que iba a evaluarla. “No tenía el apuro de ser madre ya y tampoco sabía cuánto podía demorar, pero sabía que lo iba a lograr”, agrega.

En su proceso de búsqueda aprendió muchísimo, y entre esos aprendizajes descubrió que más del 90 por ciento de las personas buscaban bebés. “Me pareció re injusto para los demás niños, pero tampoco me veía con un preadolescente de entrada”, reconoce.

Si bien la nena le tenía miedo a los perros con Benito son grandes amigosSi bien la nena le tenía miedo a los perros con Benito son grandes amigos

Un día, mientras trabajaba en el laboratorio de análisis médicos, recibió el tan esperado llamado: había una nena de 10 años que pedía una mamá sola. Le dieron unos días para pensarlo, pero ella respondió a las tres horas. Una charla con sus padres fue suficiente y necesaria. A ellos también les iba a cambiar la vida.

A partir de ese día empezó a saber más de Luz. La niña que hoy está en el proceso de Guarda eligió llamarse así para esta nota en la que no se puede publicar su nombre ni mostrar su carita, pero que sí está al tanto de la charla con su mamá y acepta compartir su historia para ayudar a los miles de chicos que esperan una familia. Porque no se trata del derecho de los adultos a tener un bebé, sino del derecho y la necesidad de los niños a crecer en una familia, ser cuidados y amados.

Luz venía no sólo de una historia dolorosa con su familia de origen, también de una vinculación fallida con un matrimonio y eso se tradujo en que fuera devuelta al hogar en el que vivía desde los seis años. “Eso me dio muchísimo miedo”, reconoce Gabriela, pero supo cómo sobreponerse. La vio por primera vez en una videollamada, y luego combinó una cita para visitarla.

Gabriela Ponce tuvo que respetar los tiempos y los espacios de su hija en el proceso de vinculaciónGabriela Ponce tuvo que respetar los tiempos y los espacios de su hija en el proceso de vinculación

Las fiestas del 2021 fueron diferentes, durante el brindis de Navidad solo pensó en el encuentro que tendría a los pocos días. Le habían contado que la nena estaba ansiosa y contenta por conocerla. Ella mezclaba nervios y felicidad y así manejó los 90 kilómetros que las separaban. Llevaba como regalo un zorrito que se iba a convertir en una especie de amuleto para su vínculo. Por su cabeza pasaban imágenes a toda velocidad en contrapunto con la postal monocorde que le devolvía la ruta ¿Cuál sería la reacción de la nena? ¿Y la propia? Pensaba una y mil veces qué decir, cómo actuar, imaginó a cada una corriendo al encuentro de la otra, en un abrazo inolvidable.

“Cuando se abrió la puerta encontré todo lo contrario: ella estaba llorando, estaba triste. Y yo pensé que era porque no me quería ver o que me habían mentido... y no, en realidad era que no la habían invitado a un cumpleaños de una compañerita y estaba muy vulnerableY yo no la pude contener, no la pude abrazar”. Gabriela conmueve aun en la distancia física y temporal. Y da cuenta de su fortaleza inquebrantable, porque más allá de la decepción y de sentir que se le estrujaba el alma, sabía que había muchos tipos de encuentros y que este era un escenario posible. “Uno se quiere lanzar a abrazar y ellos al principio no quieren ese contacto físico. La vinculación se trata de construir una nueva relación y hoy por hoy sé que a la primera que correría en una situación es a mí, pero en ese momento estaba abrazada a otra persona que era su referente afectivo”, explica.

Le mostró el zorrito, empezaron a acercarse y se fueron a conversar a una plaza. Su primera charla la tuvieron sentadas en el pasto, bajo los 40 grados de sensación térmica de diciembre. “Puso una distancia y empezó a hablar”, dice Gabriela y recuerda ese encuentro inicial entre madre e hija. Supo que Luz había elegido una mamá sola porque no le gustaban los gritos ni las peleas. Tampoco las mascotas, y tuvo que convencerla con una foto que su perro era chiquito y bueno por demás. Gabriela escuchaba, y su cabeza carburaba a mil por hora. “Me di cuenta que quería con toda su alma una familia, pero no a cualquier precio. Lamentablemente vi que era un pensamiento muy adulto para la edad que tenía. Y una vez que empezó la vinculación y que llegamos a pasar un tiempo juntas, volvió a necesitar ser nena todo el tiempo”, concluye.

Al otro día, el zorrito de regalo estaba roto y en el tacho de basura. Se lo habían sacado y Luz había presenciado esa situación. “Le hice tejer uno igual que llevaba y traía conmigo y le hice entender que eso era suyo y que iba a estar en su casa, esperándola”, relata Gabriela, que transitó un mes y medio de vinculación en el que empezó a ir cada vez más seguido a visitarla. Primero pasó dos horas, después fueron cuatro, otra vez pasaron una tarde entera en una pileta. Un fin de semana alquiló un departamento y Luz eligió quedarse con ella en vez de volver al hogarEn ese primer fin de semana juntas me dijo mamá. Y fue rarísimo también porque yo no me sentía mamá todavía”, reconoce. “Yo no dormí esa noche por verla dormir. Y ella descansó después no sé de cuánto tiempo”.

Si tenía dudas, se disiparon al verla descansar. A la mañana siguiente, mientras preparaba el desayuno, escuchó una voz que le hablaba desde la cama. “Ma, ¿me alcanzás chizitos?”. “Cuando me dijo ‘ma’ yo me quedé helada. ‘Mami’, me gritó. Y ahí reaccioné y supe que me estaba hablando a mí, que me estaba diciendo ‘mamá’ por primera vez y ni siquiera estábamos viviendo juntas”.

A la semana siguiente, Luz conoció la que iba a ser su casa. Cuando llegó, vio que allí estaba el zorrito, esperándola. Una semana después, se quedó a dormir por primera vez y ya no se fue más.

—¿Vos cuándo te sentiste por primera vez su mamá?

—No sé si hay un momento puntual, pero creo que la primera noche que se quedó a dormir. Yo estaba haciendo todo para que ella esté bien, le di un beso antes de dormir y le leí un cuento. Ahí sentí que era mi hija, que todo iba a depender de mí.

Las rutinas familiares cambiaron, los domingos ya no son de asado, ahora son de ñoquis que Luz prepara con su abuelaLas rutinas familiares cambiaron, los domingos ya no son de asado, ahora son de ñoquis que Luz prepara con su abuela

Año nuevo, vida nueva

Luz empezó el año escolar en su nueva familia y en este desafío Gaby agradece el apoyo absoluto de la escuela. “Muchas vinculaciones fallan o son complicadas cuando les queremos exigir a los chicos que además de todo, tienen que rendir en el colegio”, explica. Con honestidad brutal, les dijo a las autoridades que no le iba a exigir nada académico y que su objetivo era que se hiciera un grupo de amigos. Y la entendieron.

Como había ocurrido con el zorrito, la escritura fue otra conexión especial entre ellas. “Luz agarraba mal el lápiz y no sabía escribir. Y aquel fin de semana que me fui a quedar, le enseñé un truco que había visto en Internet, aprendió y pudo escribir algo legible. Cuando llegó al hogar me contaron que les enseñaba el truco a todos y que no paraba de escribir. Necesitaba motivación y necesitaba atención”.

Así como repasa estos gigantes mimos al alma, también recuerda el momento más difícil. Fue la primera crisis de Luz antes de cumplir los 11, cuando ya vivían juntas. El año anterior en esa fecha vivía con otra familia, habían decidido la desvinculación con el juzgado porque habían existido irregularidades, y la psicóloga sugirió hacer un festejo para que se quedara con ese recuerdo. Así pasó de tener una megafiesta de cumpleaños a pasar la noche siguiente en un hogar. Nuevamente sin familia. Nuevamente abandonada.

En febrero, ya viviendo juntas, se acercaba el cumpleaños y afloraban los miedos. “Yo me había preparado para que ese día fuera difícil”, dice Gabriela. Durante un tiempo fue todo felicidad, había decorado la torta con unicornios y Luz había preparado mini pastafrolas. Soplaron las velitas, cantaron el Feliz Cumpleaños, se abrazaron en familia. Hasta que la nena cambió su semblante. “Vio que mis hermanos se iban, que su cumple se terminaba y empezó a llorar de una manera que nunca había visto”, dice Gabriela, con la voz angustiada. “Me dijo que tenía miedo de que se termine y que yo la devolviera ¿Cómo le hacíamos entender que eso no era una posibilidad cuando había pasado por algo similar? Solo el amor y el tiempo le iban a asegurar eso”.

Si bien la prioridad en esta primera mitad de año no fue el estudio, Luz por primera vez pudo sentirse orgullosa de su avance escolar y sus calificacionesSi bien la prioridad en esta primera mitad de año no fue el estudio, Luz por primera vez pudo sentirse orgullosa de su avance escolar y sus calificaciones

Nunca con la intensidad de aquel cumpleaños, pero cada tanto los miedos aparecen. El proceso de adopción todavía no terminó, y nadie parece tenerlo más claro que la niña. “Hay días que me repite ‘vos sabés que yo me quiero quedar para siempre acá ¿no?’ Yo no se lo digo porque lo doy por sentado, pero los chicos no, y ahí me doy cuenta que tengo que decírselo”, afirma la mamá, y comparte otros miedos de su hija. Uno era no rendir en la escuela, pero el primer trimestre lo aprobó sin inconvenientes. “Ahora se anima a estudiar sola, tiene más seguridad. En el día a día está muy feliz y tranquila, creo que el mayor miedo es ir al juzgado”. Siempre viajan con el zorrito para sentirse más fuertes.

Luz estuvo cuatro años institucionalizada, “casi el mismo tiempo que yo estuve esperando”, compara Gaby y cuenta lo que puede de la historia de su hija, que por cuestiones judiciales debe mantener a resguardo. La niña pasó dos veces por una vulneración de derecho y antes había vivido hasta los seis años con su familia de origen. “Ellos perdieron todos los derechos sobre mi hija. El día de mañana obviamente que la voy a acompañar porque ella va a querer saber seguramente de su familia de origen. Pero hoy por hoy jurídicamente no tienen ningún tipo de vínculo y no se pueden acercar”, afirma.

Gabriela aprendió a esperarla para conocer ese pasado, y muchas veces los viajes en el auto le despertaban a Luz las ganas de hablar. “Así sea lo más duro que escuchás, te tenés que hacer fuerte y seguir”, evoca la madre, que se aferraba al volante para no llorar en cada recuerdo de su hija. Después empezó a advertir pequeñas escenas de la vida cotidiana en los que afloraban heridas de aquel pasado. “Cuando se le cae algo y se rompe me pregunta: ‘¿Y vos por qué no me pegas? Si yo la rompí’O por ahí quería abrazarla medio brusco y me daba cuenta que se tapaba como diciendo ‘me vas a pegar’. Esto te hace cambiar algunas formas. Es desandar un camino enorme y por eso hay que prepararse”.

Como parte de esa preparación, Gabriela tuvo que aprender a poner límites. Y lidiar con ese pensamiento común a hombres y mujeres en su misma situación que temen que un reto active en el niño los reflejos de un pasado violento o ese fantasma que los persigue de “ser devueltos”, con todo lo crudo que suena el término. “Es más fácil porque estoy sola. Yo tengo que poner el límite y tengo que dar el premio, y seguramente me equivoco, pero siempre desde el amor. Tiene una edad que no me es difícil hablarlo, y también hay que dejar que tenga sus momentos. Para ella es un momento de duelo la vinculación, de cortar con un montón de cosas para poder empezar esto nuevo”.

Luz elige compartir su historia porque quiere ayudar a los miles de chicos que hoy esperan en los hogares ser adoptados y tener su familiaLuz elige compartir su historia porque quiere ayudar a los miles de chicos que hoy esperan en los hogares ser adoptados y tener su familia

#AdoptenNiñesGrandes

Gabriela encontró en Twitter la red de contención para volcar sus sentimientos. Fue la oreja que necesitaba para hacer catarsis, para compartir esas lágrimas que brotaban cuando su hija le preguntaba por qué no le pegaba cada vez que se le caía algo. “Es entender las cosas que vivió sin que te cuente detalles, y atrás de esa pregunta está la historia de ella y la historia de muchos chicos”, cuenta.

Y en cada testimonio, también siente que aportó su granito de arena a visibilizar una realidad que angustia, la de un montón de niños, niñas y adolescentes que necesitan tener una familia. “Todo cambia cuando estás en familia, porque podés pelear, nos podemos enojar, pero ella sabe que acá está su mamá y que ese amor no va a desaparecer. Cuando empiezan a desafiar quiere decir que están más seguros de que no va terminar eso, de que no van a meter la pata y que uno los va a dejar de querer, al contrario, parte de prepararse también es eso”.

En otro viaje en auto, Luz recorría el dial de la radio buscando la melodía para musicalizar el viaje. “Menos mal que no tuviste un bebé así me pudiste adoptar a mí'”, dijo como al pasar y con una sensación que Gabriela sintió como de alivio. Y que volvió a sentir hace unos días, el día de su cumpleaños, en otro llanto espontáneo de la niña: “Mamá, yo me perdí todos tus cumpleaños, pero este me lo gané”, le dijo. “Ella siente que es un premio lo que le está pasando, y en realidad es un derecho. Yo agradezco haberme cruzado en la vida con ella y que nuestros deseos sean los mismos. Y de haberme animado, a pesar de los miedos y los prejuicios, a dar este paso porque es la mejor decisión que tomé en mi vida. No me voy a arrepentir nunca”.

De repente Luz aparece y se suma en la conversación. “Sabe que estamos hablando de ella”, advierte la madre. “Le gusta, siempre que todo sea para que otros chicos tengan familia. Por eso también me sumo al hashtag y expongo un poco más, porque si fuera por mí no lo haría”, admite“Yo estaba triste y sola antes, pero cuando te conocí a vos sentí alegría y tranquilidad. Acá estoy re feliz y es para siempre, agrega la hija.

—Ustedes se cambiaron la vida mutuamente.

—Totalmente. Ella necesitaba encontrar dónde explotar su ser, en media hora aprendió a tejer y yo nunca hice un punto; no sé cocinar y ella se anima y hace tortas fritas con su abuelo. Es primera nieta, es primera sobrina, es una revolución.

Con el hashtag #AdoptenNiñesGrandes, Gabriela se sumó a una movida que busca ocupar ese vacío doloroso que tiene el sistema de adopción, en el que los adolescentes esperan una familia hasta que cumplen la mayoría de edad y se terminan cayendo del sistema. “Por eso apuntamos a concientizar para que tengan la edad que tengan tienen el derecho de tener una familia y cuántos más años tienen más deseos tienen de tener una familia”, dice con conocimiento del tema. Un tema sobre el que sobrevuelan miedos sobre historias pesadas y pasadas con las que uno va aprendiendo a convivir.

“Creo que todos pasamos por situaciones que nos dan miedo, y lo importante es hacerse cargo y pelear para que no sea más fuerte que el deseo de ser mamá o de ser papá y de darle una familia a alguien”, asegura Gabriela. Y cuenta su propia experiencia. “Yo tenía muchos miedos, que se fueron aplacando con la conciencia y con el aprender, eso te va preparando para ser la mejor opción para ese niño, niña o adolescente que necesita una familia”.

Luz sintetiza esa realidad con una imagen que le quedó grabada: “En el hogar los chicos más grandes están tristes porque quieren una familia y no llega nunca. Hay que adoptar a todos, los grandes también”.

Fuente: Infobae.com

Nacionales

El Gobierno profundiza los controles migratorios en todo el país para detectar extranjeros en situación irregular

El Gobierno profundiza los operativos para detectar extranjeros en situación irregular y avanza con cambios internos, legales y tecnológicos en la Dirección Nacional de Migraciones. El esquema combina controles territoriales con las fuerzas federales y nuevas herramientas para centralizar información y generar alertas.

Migraciones define las zonas de los operativos mediante tareas de campo y análisis sobre lugares de mayor concentración o tránsito de extranjeros. Los despliegues pueden ser planificados o activarse a partir de un requerimiento y se coordinan con la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura o la Policía de Seguridad Aeroportuaria. En Nación aseguran que los operativos federales no requieren un aviso previo a los gobiernos provinciales.

Uno de los últimos procedimientos de mayor despliegue se realizó en Rosario, donde Migraciones y la Policía Federal movilizaron cerca de 60 agentes y controlaron a unas 420 personas. Fuentes oficiales aseguran que se detectaron ocho extranjeros con irregularidades migratorias y que entre ellos se identificó a un ciudadano chino sobre el que pesaba una orden de expulsión. El gobierno de Santa Fe no había sido informado previamente.

La respuesta posterior depende del tipo de irregularidad detectada. Si una persona tiene vencida su permanencia o debe completar un trámite de residencia, Migraciones puede intimarla a regularizar su situación. Si se comprueba un ingreso ilegal, puede avanzar el procedimiento migratorio que derive en una expulsión. Ante causas judiciales pendientes intervienen las fuerzas correspondientes, y cuando existe un requerimiento internacional se activa el circuito judicial.

Ese esquema tiene ahora un marco legal más amplio que el que regía antes de 2025. El DNU 366/2025 facultó expresamente a Migraciones a requerir la acreditación de identidad y situación migratoria y a organizar operativos de inspección y fiscalización. También estableció que quien ingrese por un paso no habilitado o eludiendo el control migratorio puede quedar sujeto a expulsión y habilitó el rechazo en frontera cuando el ingreso irregular sea detectado en el momento.

La ampliación territorial se reforzó en junio con la creación del Programa de Seguridad Migratoria. La Resolución 551/2026 dispuso que Migraciones trabaje coordinadamente con PFA, Gendarmería, Prefectura y PSA y ordenó crear en cada una de esas fuerzas Unidades de Seguridad Migratoria para tareas de prevención, detección e investigación de ilícitos migratorios.

Los procedimientos ya tienen antecedentes en distintos puntos del país. En abril, por ejemplo, la PFA, Migraciones y Gendarmería controlaron 423 personas en Aguaray, Salta, y detectaron a 15 extranjeros en situación irregular; el operativo continuó luego en Tartagal. En julio, Gendarmería detectó además en Misiones a cinco ciudadanos chinos sin registro de ingreso legal y Migraciones dispuso su salida hacia Brasil.

Otro frente es la reorganización tecnológica y administrativa de Migraciones. En julio, Migraciones abrió una contratación por 36 meses para gestionar información de pasajeros que ingresan o salen del país a través de aeropuertos internacionales y terminales de cruceros. Ese sistema se complementa con la plataforma central de control migratorio, que ya cruza movimientos con información de Interpol y datos anticipados suministrados por las compañías de transporte.

El Gobierno también creó este año el Centro de Análisis de Información Migratoria y Fronteriza (CAIMF), que integra a Migraciones, las cuatro fuerzas federales y la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal. El protocolo dispone cruces automatizados y permite producir nuevas alertas a partir del análisis de riesgo y exige identificar su origen y grado de confiabilidad.

En ese contexto, Migraciones obligó además en julio a todo su personal a firmar un nuevo compromiso de confidencialidad y uso de la información. La disposición alcanza datos personales, movimientos migratorios, antecedentes, medidas judiciales y actuaciones administrativas, y establece que las consultas realizadas en los sistemas pueden quedar registradas y auditadas.

El endurecimiento operativo se combina con una nueva modificación legal. El DNU 681/2026 incorporó como causal para impedir el ingreso y cancelar una residencia que un extranjero haya dirigido mensajes de odio o incitado a la violencia contra argentinos por su nacionalidad, o participado en ultrajes contra símbolos patrios. Para quienes ya tienen residencia, la cancelación puede terminar en una intimación a abandonar el país o en una expulsión, de acuerdo con las circunstancias del caso.

La Casa Rosada quiere incorporar esa causal al sistema de alertas migratorias, sin crear una plataforma tecnológica independiente. La intención es que el antecedente quede asociado a la persona y pueda aparecer en los sistemas consultados por los inspectores cuando intenta ingresar al país. Todavía resta definir un protocolo sensible: quién genera la alerta, con qué evidencia se carga y qué instancia la valida, especialmente ante la posibilidad de planteos judiciales.

En el Ejecutivo consideran que la agenda migratoria tiene una recepción política diferente a la discusión que se produjo alrededor de la Ley de Tierras. Mientras en Balcarce 50 admitieron que la flexibilización sobre extranjerización generó un costo y terminó convirtiéndose en una disputa difícil de sostener, interpretan que una política de mayor control migratorio responde a una demanda que ya existe dentro de la base electoral libertaria y prevén profundizarla.

Fuente: TN

Sigue leyendo

Nacionales

El Senado aprobó el Régimen Penal Juvenil y la edad de imputabilidad bajará a 14 años

El Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto impulsado por el Ministerio de Seguridad durante la gestión de Patricia Bullrich, quien celebró la sanción como un logro propio. El eje principal de la norma es la baja de la edad punible para el sistema penal argentino.

Con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, la ley que ya había sido aprobada por Diputados ahora aguarda la reglamentación y publicación en el Boletín Oficial.

“El Estado no va a seguir mirando para otro lado. ¿Quieren que los ciudadanos que no cometen delitos sean de segunda? No importa la edad de los delincuentes, importa el delito”, comenzó Patricia Bullrich.

Y agregó: “Este modelo se agotó, nosotros venimos a plantear algo moral y jurídicamente distinto, una teoría que deja de poner en la indefensión total a las familias que enterraban a sus hijos. Cuando el delito no tiene consecuencias, la ley pierde autoridad, y eso es lo que pasaba antes”.

“Vinimos a poner orden y no nos da vergüenza. Si las hizo, las paga, por eso ordenamos las calles y hacemos cumplir la ley. Proteger a los adolescentes, reparar a las víctimas. Queremos una sociedad con menos delincuentes y menos presos. Hoy votamos justicia, responsabilidad, hoy votamos contra los kirchneristas de batallón militante. Estamos cambiando la historia de la Argentina”, cerró la senadora.

Luego pidió un minuto de silencio por las víctimas e hizo parar a todo el bloque. El peronismo observó y Villarruel aclaró que ella no podía definir eso. Finalmente, todos se pusieron de pie y se hizo silencio.

El peronismo se opuso desde el inicio y, además de advertir que la ley se concentra en lo punitivo y no en la protección de las infancias, remarcó que los fondos presupuestados resultan insuficientes.

Según la norma, el presupuesto para un sistema que reduce la edad de 16 a 14 años destina $23.700 millones a las provincias.

Datos del Servicio Penitenciario Federal indican que el costo del metro cuadrado es de 3,2 millones de pesos. Con el presupuesto previsto se podrían construir 7.400 metros cuadrados. Dividido por los 24 distritos, cada provincia recibiría 308 metros cuadrados.

Frente a esos números, Jorge Capitanich del PJ señaló: “Si no contamos con el presupuesto necesario, estas quedan en letra muerta y constituyen una frustración colectiva”.

La respuesta llegó desde el bloque libertario, algunos con mayor énfasis, como Luis Juez, quien acusó al peronismo de “mentiroso. Solo con una fuerte cuota de ignorancia se puede opinar como opinan”.

“Si la discusión es la plata, que la pongan las provincias. Se la gastan en cualquier cosa, en publicidad. A pocos metros de acá hay familiares que vienen a buscar justicia, no venganza”, agregó el cordobés que ahora integra LLA.

Parte de la postura peronista se reflejó en la intervención de la senadora Lucía Corpacci. El bloque estaba molesto porque había acordado con los libertarios no habilitar la presencia de familiares en las gradas. Sin embargo, el oficialismo permitió el ingreso de varios que se ubicaron en los palcos del primer piso.

“Somos legisladores, no estamos para responder el enojo, estamos para dictar leyes que hagan la vida mejor y construyan una sociedad mejor. Debemos actuar con racionalidad y humanidad. Esta ley no es la solución de nada”, sostuvo Corpacci.

Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, recorrió diferentes artículos para argumentar la inconstitucionalidad de la norma. El ex gobernador advirtió que el proyecto generará “litigiosidad”. “En defensa del federalismo, mi voto y el de mi bloque es negativo”.

El cierre del kirchnerismo estuvo a cargo del senador Martín Soria, quien señaló: “A pesar de las correcciones, este proyecto de Régimen Penal Juvenil sigue siendo muy malo, contiene errores graves y peligrosos. No va a solucionar lo que ustedes creen que van a solucionar. Esta ley es peor que el decreto de Videla porque viola el principio de culpabilidad disminuida”.

Qué dice el proyecto

La ley crea un sistema penal juvenil especializado para adolescentes de 14 a 18 años, con el objetivo de garantizar procesos judiciales adecuados a la edad. El texto establece la presunción favorable a la minoría de edad y que los menores de 18 años no compartan ámbitos judiciales ni penitenciarios con adultos.

El régimen introduce principios como legalidad, proporcionalidad y excepcionalidad de la privación de libertad, y prioriza la resocialización de los jóvenes. El sistema prevé que los adolescentes cuenten con garantías judiciales desde el inicio y que las causas se tramiten en órganos y centros especializados. Se contempla la rápida intervención judicial y el derecho de los adolescentes a ser escuchados y que su familia participe activamente en el proceso.

El capítulo dedicado a las víctimas otorga un rol central a quienes resulten damnificados por delitos juveniles. El proyecto garantiza asistencia jurídica y psicológica inmediata, la posibilidad de intervenir en audiencias y oponerse a decisiones del Ministerio Público Fiscal, y la participación en instancias restaurativas como la mediación penal juvenil.

El sistema de sanciones prevé un esquema progresivo y diversificado, que incluye medidas educativas, tareas comunitarias, monitoreo electrónico y reparación del daño, además de restricciones de circulación. La privación de libertad solo se aplicará en delitos graves, con límites estrictos de tiempo y separación permanente de los jóvenes respecto de los adultos.

En la etapa de ejecución de sanciones, el proyecto incorpora la figura del supervisor judicial especializado, responsable de acompañar y monitorear el proceso de reinserción. La libertad condicional solo podrá otorgarse con aval del Ministerio Público Fiscal y bajo condiciones precisas. También se incluyen respuestas específicas para problemáticas de salud mental y consumo problemático, con intervención de equipos interdisciplinarios.

La propuesta detalla estándares de alojamiento que prohíben la convivencia de adolescentes con adultos y garantizan acceso a educación, cultura, recreación y atención espiritual. Se prevé diferenciación por edad y situación procesal dentro de los centros, así como capacitación del personal a cargo.

En los casos de menores inimputables, el texto dispone intervención judicial para investigar el hecho y aplicar medidas curativas o protectoras, siempre bajo la órbita de la justicia civil. Además, se estipula la especialización obligatoria de jueces, fiscales y defensores en materia penal juvenil.

Fuente: Infobae

Sigue leyendo

Nacionales

Camina por el barrio, elige un lugar al azar y lo pinta gratis: ya transformó casi 40 negocios

Diego Fleitas camina por las calles de Berazategui y Quilmes con un ojo clínico. No busca baches ni direcciones; busca frentes apagados, persianas descascaradas y emprendedores que, como él hace 15 años, la estén “remando” contra viento y marea.

Diego, de 48 años, es dueño de Patodacolores, una pinturería familiar, pero en el último año se convirtió en algo más: el hombre que les devuelve el color a los barrios, de forma gratuita y al azar.

“Esta idea es para ayudar a un emprendedor que la está peleando. El frente de un comercio demuestra que la pintura es buena, pero sobre todo, demuestra que hay alguien del otro lado que apuesta por vos”, contó Diego en diálogo con TN.

La historia de la pinturería nació de un giro inesperado. Diego era profesor de Educación Física cuando conoció a Patricia Gauna (47). Ella trabajaba en el rubro y él, con el alma de emprendedor inquieta, le propuso abrir un negocio propio. “Me dijo de poner un gimnasio, pero terminamos emprendiendo en una pinturería”, recuerda.

Los comienzos en Quilmes no resultaron fáciles. Fueron durísimos. Los proveedores no nos querían vender y, para que te abran una cuenta, tenías que pagar todo en efectivo, invertir muchísimo dinero para iniciar y, encima, el alquiler. Fue a pulmón”. Hoy, 15 años después, el equipo es plenamente familiar: Diego, Patricia, su ahijado y sus hermanos, que dan una mano cuando el trabajo desborda.

La iniciativa de pintar fachadas gratis surgió en octubre de 2024, aunque los videos empezaron a viralizarse recién en 2025. “La idea fue mía, pero mi esposa me sigue a todo lo que digo, pobre”, bromeó Diego. El concepto es simple pero potente: detectar un local que necesite un cambio de imagen, presentarse con una carta y ofrecer la transformación total.

Sin embargo, el camino de la solidaridad tiene obstáculos. “Muchas veces nos rebotaron por desconfianza. También hay mucho ‘odio’ en redes porque llama la atención que alguien haga esto gratis”, explicó. Pero cuando el “sí” llega, la magia ocurre en tiempo récord: “Si lo podemos hacer en seis o siete horas, lo hacemos. Me encanta el factor sorpresa”.

“No pinto beige, la onda es que se vea”

Diego no se limita a cubrir manchas: busca impacto. Sus diseños suelen incluir colores vibrantes e incluso luces para que el negocio destaque de noche. “Necesitás ese impacto visual. Puedo pintar un beige clarito o un blanco, pero la idea es que se vea, que la gente pase y diga: ‘Mirá ese local’”, sostuvo.

Los resultados son inmediatos y no solo estéticos. Diego recuerda el caso de un barbero en un pueblo de Corrientes de 30 mil habitantes: “Lo vieron tres millones de personas en redes. Al pibe le llovían los pedidos. Yo les digo que van a vender más después de pintar, y después, me llaman para confirmarlo. Eso me emociona: la cara de la gente cuando ve su local terminado”.

Llevar adelante este proyecto requiere un malabarismo constante. Diego y Patricia coordinan las pintadas en los baches que deja la rutina familiar. “Lo voy mechando como puedo. Cuando mi nena está en el jardín, mi mujer va y viene del local y yo le meto al pincel”, relató.

Con casi 40 emprendedores ya transformados bajo el brazo, Diego siente que el rédito más grande no es económico, aunque el trabajo en la pinturería aumentó gracias a los “tips” y la visibilidad. “Todo lo que es solidaridad lo hacemos, no me alcanza. Hemos pintado hasta casas de acumuladores compulsivos”, indicó.

Para Diego, cada persiana que se levanta con color nuevo es una batalla ganada al desánimo. “Me re emociona que se vea tanto. Si nosotros subsistimos 15 años, quiero ayudar a que otros también lo logren”, completó.

Fuente: TN

Sigue leyendo
Advertisement

Nuestro Clima

Facebook