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Salud

¿Adiós al detox?: por qué los especialistas desaconsejan estas dietas entre las Fiestas

Pasada la Navidad -y los excesos habituales que conlleva-, en los días previos a los festejos de Año Nuevo muchas personas recurren a las dietas detox como una solución popular para “depurar el organismo”.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que este tipo de plans alimentarios no sólo carecen de respaldo científico sólido, sino que también pueden ser perjudiciales.

“Las dietas detox son una solución simplista a un problema complejo. Promueven una mentalidad de ‘todo o nada’, cuando la verdadera salud se construye con hábitos sostenibles, no con extremos que perpetúan ciclos de culpa y descontrol”. Marianela Aguirre Ackermann es médica especialista en Medicina Interna y Nutrición (MN 151.867), magister en diabetes e integrante del Grupo de Obesidad de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) y consultada por Infobae consideró que “estas dietas suelen ser restrictivas, monótonas y prometen resultados poco realistas, lo que puede llevar a desbalances nutricionales, efecto rebote y una relación poco saludable con la comida”.

El cuerpo humano está preparado para desintoxicarse solo

La premisa detrás de estas dietas se basa en la idea de que el organismo necesita ayuda externa para eliminar toxinas acumuladas tras los excesos. Pero, según explicó Aguirre Ackermann, esto es un mito. “Nuestro cuerpo tiene mecanismos naturales altamente eficientes, como el hígado, los riñones, el sistema digestivo y la piel, que trabajan constantemente para eliminar toxinas. Consumir alimentos específicos o seguir planes detox no acelera ni mejora este proceso de forma significativa”.

La médica coordinadora del grupo de trabajo de Obesidad de la SAN y directora de posgrados en la Universidad Favaloro Ana Cappelletti (MN 76523) reforzó esta visión al recordar que “el organismo ya cuenta con órganos que realizan la función de desintoxicación de manera natural y constante. Las dietas detox no aportan beneficios reales más allá de lo que el cuerpo ya hace por sí mismo”.

La evidencia científica es clara: según una revisión publicada en el Journal of Human Nutrition and Dietetics, no existen estudios rigurosos que respalden que las dietas detox eliminan toxinas más rápido que los procesos naturales del cuerpo.

Cuáles son los riesgos para la salud de las dietas detox

Además de ser ineficaces a los efectos de perder los kilos ganados, en este caso, en las Fiestas, estas dietas pueden acumular riesgos significativos.

Para empezar, muchas de ellas son extremadamente restrictivas, bajas en calorías y deficientes en nutrientes esenciales. “Por ejemplo, una dieta líquida comercial promedio aporta solo 19 gramos de proteínas y 860 kcal al día, muy por debajo de las necesidades reales”, detalló Aguirre Ackermann.

Estas restricciones pueden llevar a desequilibrios metabólicos, pérdida de masa muscular e incluso desaceleración del metabolismo. “Se sabe que las dietas bajas en calorías alteran la expresión de neuropéptidos en el hipotálamo, lo que reduce la tasa metabólica y estimula el apetito”, explicó la especialista, para señalar que “así resulta en una meseta de pérdida de peso y tendencia a recuperar el peso perdido”, tal como muestran diversos trabajos.

Según Cappelletti, “los riesgos dependen del enfoque del plan, especialmente si incluye restricciones severas o ayunos extremos que pueden provocar deficiencias nutricionales y alteraciones metabólicas. Además, estos planes suelen recomendarse de manera generalizada, sin considerar la individualidad de cada persona ni sus condiciones preexistentes, tanto físicas como mentales, lo que incrementa la posibilidad de efectos adversos”.

Pero el impacto no es solo físico, sino también psicológico. Aguirre Ackermann señaló que estas dietas pueden generar “culpa, ansiedad y una relación negativa con la comida”. Cappelletti agrega: “Más que aportar beneficios reales, estas dietas refuerzan un ciclo de culpa y compensación, donde los excesos son demonizados y la restricción se presenta como una solución virtuosa”.

Los niveles hormonales también se ven afectados. Según un estudio, el ayuno de 48 horas eleva los niveles de cortisol en mujeres jóvenes saludables. Mientras que otro trabajo descubrió que consumir menos de 1.200 kcal al día incrementa la hormona del estrés. “Este aumento del cortisol no solo estimula el apetito, sino que también puede fomentar el aumento de peso”, añadió Aguirre Ackermann.

Alternativas para una salud sostenible

Si las dietas detox no son la respuesta, ¿qué es lo que realmente funciona? Ambas expertas enfatizaron la importancia de adoptar hábitos sostenibles y equilibrados durante todo el año. “No se trata de compensar los excesos con restricciones, sino de mantener un equilibrio”, coincidieron.

La alimentación equilibrada y la hidratación adecuada son pilares fundamentales. Incorporar alimentos frescos como frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales es clave. “Tomar suficiente agua para apoyar la digestión y eliminar naturalmente los excesos”, es una de las recomendaciones de Aguirre Ackermann.

Cappelletti también sugirió un enfoque preventivo: “La persona anfitriona de las reuniones de las Fiestas, puede optar por un menú con opciones ricas y a la vez saludables. Así, todos disfrutarán de la comida sin caer en extremos”.

Además, destacó la importancia de mantener patrones normales de alimentación antes de las celebraciones: “Prepararse para el atracón, saltarse comidas o restringir demasiado antes de una celebración, suele terminar en excesos. En cambio, mantener patrones normales de alimentación permite llegar al encuentro sin hambre extrema”.

El significado emocional de la comida en las Fiestas

Más allá de los aspectos nutricionales, Cappelletti subrayó el valor emocional de la comida durante las celebraciones. “La comida en estas fechas no solo alimenta, también tiene un significado emocional. Muchas veces repetimos recetas que estaban en la mesa de la infancia o de quienes ya no están, lo que conecta con recuerdos y emociones”, explicó.

Este enfoque permite disfrutar de las celebraciones sin culpa, siempre y cuando se mantiene la moderación. “Elegir lo que más nos gusta, atentos a la porción y disfrutando de cada bocado despacio y sin culpa”, aconsejó Cappelletti.

La importancia de los hábitos saludables a largo plazo

Ambas especialistas coincidieron en que los excesos de las Fiestas no son el verdadero problema, sino cómo se cuida la salud durante el resto del año.

Suele decirse que más importante que lo que se come entre Navidad y Año Nuevo es lo que se come entre Año Nuevo y Navidad. “Los hábitos diarios tienen un impacto mucho mayor en la salud que unos pocos días”, apoyó Aguirre Ackermann.

Volver a la rutina habitual tras las Fiestas es crucial. Y en ese sentido, la nutricionista dio cinco consejos clave:

  1. No castigarse ni sentir culpa por los excesos.
  2. Retomar los horarios habituales de comida para registrar mejor el hambre y la saciedad.
  3. Llenar los platos con alimentos frescos y livianos, como vegetales, frutas y proteínas magras.
  4. Aumentar la hidratación con agua o infusiones como el té verde.
  5. Incorporar actividad física ligera, como caminatas diarias de 20-30 minutos.

Por su parte, Cappelletti concluyó con un recordatorio fundamental: “Adoptar un enfoque de sumar en lugar de restar es clave. Por ejemplo, sumar una porción extra de vegetales al plato o una caminata diaria, en lugar de centrar la atención en lo que se “debería evitar”.

En lugar de recurrir a dietas restrictivas tras los excesos, ambas expertas enfatizaron la importancia de construir hábitos saludables y sostenibles a lo largo del tiempo. “Cada comida es una oportunidad para cuidar la salud”, afirmó Aguirre Ackermann.

El verdadero camino hacia el bienestar no está en los extremos, sino en la moderación y el equilibrio, tanto en la alimentación como en la relación emocional con la comida. Al final, disfrutar sin culpa y priorizar los buenos hábitos es la mejor forma de empezar el nuevo año.

Fuente: Infobae

Salud

Científicos confirmaron que los videojuegos pueden retrasar el envejecimiento cerebral

Durante décadas, los videojuegos fueron asociados al sedentarismo, la distracción y el entretenimiento de niños y adolescentes Sin embargo, en los últimos años, esa mirada empezó a cambiar: distintas investigaciones ahora los consideran capaces de estimular memoria, atención, velocidad de respuesta y bienestar mental.

Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) afirmó que haber jugado videojuegos durante la infancia puede producir mejoras cognitivas y retrasar el envejecimiento cerebral.

En el informe se aclara que las consolas o computadoras no son una solución médica ni cualquier juego alcanza para proteger el cerebro. Pero la evidencia expuesta por los científicos apunta a algo más específico: los videojuegos que exigen atención, planificación, orientación espacial y toma de decisiones pueden funcionar como una forma de estimulación mental.

Por qué los videojuegos pueden ayudar al cerebro

Jugar exige bastante más que mirar una pantalla. Para avanzar en una partida, una persona tiene que leer el entorno, recordar objetivos, reaccionar ante cambios, resolver problemas y ajustar una estrategia en tiempo real.

Ese entrenamiento constante activa habilidades que suelen verse afectadas con el paso de los años, como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento, la coordinación y la capacidad de retener información mientras se toman decisiones.

La UOC señaló que los videojuegos pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro, con efectos en regiones vinculadas a la atención y las habilidades visoespaciales. Su investigación también indicó que algunos cambios cognitivos pueden mantenerse años después de haber dejado de jugar.

Qué tipo de juegos tienen más impacto

Los beneficios dependen del tipo de videojuego. Los de estrategia exigen planificar, administrar recursos y anticipar escenarios. Los de acción demandan reflejos, coordinación y atención visual. Los puzzles trabajan la resolución de problemas y los mundos 3D involucran orientación espacial, memoria y exploración.

En ese sentido, un estudio de la Univesidad de Montreal sobre videojuegos 3D encontró que jugar Super Mario 64 se asoció con aumentos de materia gris en el hipocampo, el cerebelo y la corteza prefrontal dorsolateral, regiones del cerebro vinculadas a la memoria, coordinación y planificación.

A la vez, otro trabajo publicado en Nature Communications analizó experiencias creativas, entre ellas videojuegos específicos, y las relacionó con patrones cerebrales compatibles con un envejecimiento más lento.

Bienestar mental y uso moderado

El gaming también aparece asociado al bienestar emocional. De acuerdo a un trabajo publicado en Nature Human Behaviour, basado en datos de Japón, tener una consola y jugar se relacionó con mejoras en bienestar mental, menor malestar psicológico y mayor satisfacción con la vida.

Vale hacer una aclaración. Todas las investigaciones remarcan que la moderación es clave. Los estudios no plantean que jugar durante horas sea saludable por sí mismo. El efecto positivo aparece cuando el videojuego forma parte de una rutina equilibrada, junto con descanso, actividad física, vínculos sociales y otras actividades que también estimulan el cerebro.

Fuente: TN

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Salud

El mayor estudio realizado sobre la endometriosis revela nuevas claves sobre esta enfermedad que afecta a 190 millones de mujeres en el mundo

Un macroestudio internacional en el que han participado la Universidad de Granada, la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación Sant Pau, entre otros centros de Europa y Estados Unidos, acaba de arrojar nueva luz sobre la endometriosis, una enfermedad que afecta a cerca de 190 millones de mujeres en todo el mundo. En España, más de 2 millones, según la Asociación de Afectadas de Endometriosis (ADAEC).

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca dolores muy intensos durante la menstruación, cambios hormonales en el ciclo menstrual y, en ocasiones, problemas de fertilidad. Se produce cuando el endometrio, la capa mucosa interna del útero cuya función es acoger el embrión y formar la placenta (si no hay embarazo, se desprende y baja la regla), crece fuera de su lugar.

Pese a la alta incidencia de esta patología, todavía es poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que dificulta tanto su diagnóstico como el desarrollo de tratamientos eficaces. En un intento de avanzar en el conocimiento de la endometriosis, los investigadores han analizado información genética de cerca de 1,4 millones de mujeres en todo el mundo, lo que constituye el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta enfermedad.

La investigación, que ya ha sido publicada en la revista Nature Genetics, indica que la endometriosis probablemente no está causada por un único proceso biológico, sino por múltiples acciones que contribuyen a su variabilidad clínica y dificultan su diagnóstico. Entre estos se incluyen la inflamación, la alteración de la respuesta inmune, el remodelado tisular, la proliferación y diferenciación celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos, procesos que ayudan a explicar la diversidad de manifestaciones clínicas observadas entre las pacientes.

Los resultados del estudio han identificado hasta 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar la enfermedad. De ellas, 37 no habían sido todavía descritas. “Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos qué está ocurriendo a nivel molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico”, explica la doctora Dora Koller, del grupo de investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autora principal del estudio, quien añade que la investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otras áreas, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años.

Una enfermedad con muchas aristas

La complejidad biológica de la endometriosis se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso y discapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida. Esta diversidad, tanto en la presentación clínica como en su evolución, pone de manifiesto que la endometriosis no sigue un único patrón.

En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que resulta limitado, ya que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta falta de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad se retrase a menudo una media de 7 o 10 años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.

“Necesitamos avanzar hacia una clasificación más basada en la biología, similar a lo que ha ocurrido en el cáncer, donde ahora distinguimos diferentes subtipos con comportamientos y tratamientos distintos”, apunta la doctora Koller. También reconoce que este retraso diagnóstico forma parte de la experiencia de muchas mujeres. Como paciente con endometriosis, señala que, en su caso, “fueron necesarios 15 años para obtener un diagnóstico, a pesar de presentar síntomas claros y discapacitantes”.

Un nuevo horizonte para el tratamiento de la endometriosis

El estudio introduce un cambio relevante en la forma de abordar la endometriosis en la consulta. Hasta ahora, las decisiones terapéuticas suelen tomarse sin herramientas precisas de predicción, lo que obliga a muchas pacientes a pasar por distintas opciones sin garantías de éxito. Esta variabilidad en la respuesta pone de manifiesto la necesidad de entender mejor las diferencias individuales entre casos. En este sentido, el análisis genético aporta una base más sólida para interpretar qué procesos están activos en cada mujer y facilita una elección de tratamientos más ajustada.

A partir de esta evidencia, se perfila un modelo asistencial más individualizado, en el que la información biológica del paciente guíe tanto el diagnóstico como la intervención. Este enfoque permitiría no solo mejorar los resultados clínicos, sino también evitar tratamientos innecesarios o poco eficaces.

Asimismo, la investigación apunta a nuevas vías terapéuticas a través del reposicionamiento de medicamentos ya disponibles, lo que podría acortar los tiempos de desarrollo. Entre las opciones identificadas figuran fármacos empleados en oncología y compuestos como la nortriptilina, con potencial para abordar de forma simultánea el dolor persistente y los trastornos del estado de ánimo asociados a la enfermedad.

Fuente: Infobae

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Salud

Cómo aprender a distinguir el estrés de la ansiedad

La ansiedad es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando se perciben peligros reales o percibidos y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Además, hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos.

Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que esta sea proporcional al estímulo que la desencadena, pero es una señal de alarma que, si se prolonga en el tiempo sin motivo aparente, nos está avisando de que tenemos algo que revisar en nuestra vida.

En la actualidad, es común escuchar frases como “es que esto me da ansiedad” o “qué ansiedad me da tanta espera”. Si bien es verdad que conocemos mejor ciertos estados mentales que antes se agrupaban bajo otras denominaciones, en muchas ocasiones usamos mal los términos ansiedad y estrés.

La psiquiatra española Ana Isabel Sanz, especializada en trastornos afectivos y ansiedad, explica el estrés como el proceso de activación fisiológica derivado de la valoración de una demanda externa y la percepción de nuestros propios recursos para afrontarla.

“Cuando percibimos que la exigencia de una situación externa supera los recursos de que disponemos para hacerle frente, el organismo pone en marcha toda una cadena de respuestas ‘excepcionales’. Entre ellas, la activación de eje hormonal que conecta el cerebro con las glándulas suprarrenales y cuyo protagonista principal es el cortisol”, dijo.

En la actualidad, el estrés constituye una respuesta adaptativa y necesaria para responder a los diferentes requerimientos de nuestra vida: un ascenso laboral, un examen, el aprendizaje de una nueva competencia, un evento social, el inicio de la convivencia con una pareja, la enfermedad propia o de un ser querido. No es una respuesta patológica y solo lo será cuando se prolongue en el tiempo o en condiciones desfavorables (situación personal de vulnerabilidad, falta de apoyo, condiciones negativas del entorno laboral, social o familiar).

Los matices de la ansiedad

Cuando la respuesta de alarma o de lucha no obedece a un reto concreto, sino a un estímulo que se percibe como amenazante internamente sin correlación con un hecho real concreto, es cuando aparece la ansiedad. Las respuestas pueden ser parecidas a las que caracterizan el estrés (activación fisiológica con aceleración del ritmo cardíaco, cambio de la frecuencia y profundidad de la respiración, aumento generalizado de la tensión muscular, emociones dominadas por el miedo), pero el estímulo es distinto, señaló la experta.

La psicóloga indicó que la ansiedad no suele identificarse en el entorno, sino en nuestro mundo interior: anticipamos amenazas futuras que son suposiciones o hipótesis acerca de posibles problemas futuros que construye nuestro cerebro en base a distorsiones de nuestra cognición.

Por otro lado, en las redes sociales proliferan videos que alaban las bondades de determinados suplementos para combatir la ansiedad, pero Valeria Medina Rivera, neuropsicóloga española, dice que, pese a que existe una conexión real entre el intestino y el cerebro y que ciertas bacterias de la microbiota intestinal pueden influir en la regulación emocional, con el estrés o la producción de neurotransmisores como la serotonina, la investigación aún es limitada, por lo cual no se justifica el uso generalizado de suplementos como tratamiento principal.

“Es importante no caer en la automedicación ni minimizar síntomas que pueden requerir intervención clínica. En situaciones de estrés, puede ser útil consultar con un profesional sobre la posible utilización de suplementos, siempre de forma individualizada y supervisada”, explica. “La base del abordaje debe ser siempre incorporar estrategias de regulación eficaces en el día a día: técnicas de relajación, actividad física, planificación de tiempos y entrenamiento de atención plena”, expresó.

No minimizar la ansiedad

Sanz subraya que la ansiedad no tratada afecta de forma importante nuestro bienestar mental y físico, a la vez que puede llegar a convertirse en un trastorno crónico que nos incapacita personal, social y laboralmente e, incluso, puede complicarse con otros trastornos de la conducta, como la depresión, los trastornos de sueño y alimentación o el abuso de fármacos o de drogas. “Afecta nuestro bienestar básico. Suele iniciarse por alterar el sueño o la capacidad de alimentarse correctamente. Altera la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo en tareas complejas y cotidianas”, asegura.

Además, comenta que la ansiedad mantenida en el tiempo distorsiona nuestro estado anímico. Es la responsable de esos estados crónicos de irritabilidad, tristeza o desesperanza, que en casos complejos pueden llevar a deterioro del autocuidado e incluso a autolesiones y conductas de riesgo y que también alteran nuestra capacidad de relacionarnos socialmente y, con frecuencia, impactan en una limitación de nuestro contacto con otras personas y en la evitación de actividades laborales o lúdicas que implican salir del círculo donde nos sentimos seguros.

Trabajar la estimulación cognitiva con un profesional

El psicólogo es el que debe identificar si lo que nos pasa es ansiedad o estrés y Medina Rivera dice que la evidencia científica muestra que lo más eficaz suele ser combinar terapia psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual) con medicación, especialmente en los casos de ansiedad moderada a grave, pero hay otras herramientas que pueden ayudar.

“La estimulación cognitiva ayuda a entrenar ciertas habilidades mentales. Por ejemplo, aprender a frenar pensamientos repetitivos para reducir la rumiación o mejorar la planificación de tareas para aumentar la percepción de control y reducir la incertidumbre. Finalmente, trabajar la atención para potenciar técnicas de atención plena. También contribuye a desarrollar la flexibilidad mental para evitar la rigidez y adaptarse mejor a los cambios. Revisar y aprender de los errores permite ajustar la conducta sin caer en una vigilancia constante”, culminó.

Fuente: TN

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