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Adaptación escolar: qué es esperable en los primeros días y cuándo preocuparse

Con el comienzo del ciclo lectivo llegan grandes y nuevos desafíos. No se trata solamente de comprar útiles, forrar cuadernos y etiquetarlos. Para muchos es, también, adaptarse a un nuevo ámbito, y por supuesto, transitar en consecuencia, un proceso emocional profundo que moviliza tanto a los chicos como a los adultos.

Uno de los mitos más comunes es creer que una buena adaptación escolar es aquella en la que no hay lágrimas o algún que otro berrinche. “La adaptación no es una ausencia de malestar, y esto aplica tanto para los niños que ingresan a nivel inicial, como para que los comienzan la primaria o la secundaria”, dispara Constanza Leszczyñski, licenciada en psicología (MN43466), especialista en neurociencias, PNL y mindfulness.

Y aclara que, eso que nosotros llamamos malestar, y que muchas veces como padres nos inquieta es, ni más ni menos, que la evidencia de que “el cerebro se está ajustando a un cambio”. Y aunque no siempre aparece de la misma forma en todos los niños, nada indica que no sea saludable que surjan nervios, algo de llanto, enojo por el fin de las vacaciones, o incluso pequeñas regresiones, que en los más chicos pueden evidenciarse con una vuelta a la cama de los padres.

Para que ese ingreso a un mundo hasta ahora “desconocido” sea más simple, algunas instituciones -cada vez más-, proponen ingresos paulatinos o semanas de ambientación de manera previa.

Estos mecanismos ayudan a que los chicos se adapten a este nuevo espacio. “La escuela es la extensión de la casa y el inicio de la socialización secundaria”, indica Leszczyñski; por eso, es positivo que tengan momentos para ellos, sin estar “inundados de toda la cantidad” de gente y estímulos que tiene el colegio cuando funciona con los cursos completos.

Señales de alarma

Ahora bien, ¿qué pasa cuando los llantos se extienden, o los berrinches empiezan a transformarse en síntomas que perduran en el tiempo?

“La clave está en la intensidad y la duración. Cuando el malestar es intenso y sostenido en el tiempo significa que hay un síntoma”, agrega. Y es aquí donde es importante observar el cuerpo, “que habla antes que la palabra”, sostiene.

Síntomas físicos persistentes como dolor de panza a diario, vómitos o insomnio; cambios conductuales como retraimiento o alteraciones en la forma de ser; o llantos prolongados y cotidianos, podrían ser señal de problemas en el proceso de adaptación.

“Cuando el cuerpo de un niño se altera con algún síntoma y no logra regularse como lo hace habitualmente, es momento de consultar. Sobre todo cuando empieza el síntoma”, aclara.

Para eso, es fundamental diferenciar si eso que nosotros percibimos como un síntoma, es real o no. Ante la duda, lo aconsejable en primera instancia es hablar con la escuela, para saber cómo es la conducta del nene en ese ámbito, porque muchas veces los berrinches ocurren cuando mamá o papá los dejan en la escuela, y desaparecen a los pocos minutos de entrar al aula. Si efectivamente el síntoma persiste en la escuela, “lo más aconsejable, inicialmente, es consultar con el pediatra de cabecera, que es quien conoce el desarrollo del niño y podrá derivar a una orientación a padres o tratamiento si es necesario”.

El rol del adulto

En ocasiones somos los propios adultos quienes, sin querer, complicamos el proceso. Al dejar a un hijo en la escuela, se reaviva nuestra propia historia escolar y nuestros miedos a que sufran, a que no hagan amigos o la culpa por la separación. “Si yo no registro mi ansiedad, la voy a transmitir en gestos, porque nuestra comunicación es 80 por ciento no verbal”, explica Leszczyñski.

Por eso, para acompañarlos mejor durante esta etapa de adaptación, sugiere aprender a “autorregularse, transmitiéndoles tranquilidad a través del tono de voz y la postura; hacer despedidas breves, que no prolonguen la angustia; evitar la sobreprotección que nace del miedo, cuando sobreprotegemos transmitimos miedo, le estamos diciendo que está en peligro; y por supuesto, transmitirles confianza, demostrarles que confiamos en que ellos podrán con este nuevo desafío”.

Apostar al diálogo, tender un puente

También es importante que, al terminar la jornada escolar, y regresar a casa se genere un espacio de intercambio. No se trata solo de preguntar “cómo te fue”, sino de darles herramientas para que puedan compartir con nosotros aquello que les pasó durante el día, en palabras.

Una estrategia efectiva es que los padres también compartan su día: “Hoy estuve contenta porque hice una nota… ¿A vos qué te puso contento en el jardín?. Hoy me puse un poco triste porque algo no salió bien, ¿a vos te pasó algo parecido?”, ejemplifica Leszczyñski. Esto va a permitirles reconocer, identificar y poner en palabras sus propios sentimientos y emociones.

Rutinas y juegos

Este proceso de adaptación, que se da sobre todo para quienes comienzan el nivel inicial o primario, implica el comienzo de la puesta en marcha de las primeras rutinas.

En este sentido, Gilda Sabbatino, profesora de Educación Física y creadora de Criar en Amor -un emprendimiento desde el que da vida a actividades que ayudan a incorporar rutinas cotidianas- sostiene que el orden externo contribuye a la calma interna.

Por eso, diseñó una propuesta que se centra en rutinas visuales que transforman las obligaciones en algo lúdico, mediante la puesta en marcha de actividades con un enfoque basado en la paciencia y la elección de un método claro.

¿Cómo? Mediante un método visual que, valiéndose de pictogramas y checklists, les permite a los niños ser protagonistas de su día a día. “Estamos convencidos de que el orden trae calma”, dice la especialista. “Una rutina clara les brinda seguridad y les permite desarrollar su autonomía”, afirma.

Así, tarjetitas con tildes que se pegan y despegan cada vez que terminan una actividad, como por ejemplo, lavarse las manos o guardar la mochila, los motiva a incorporar actividades cotidianas. En este sentido, es fundamental que los papás los ayuden en el armado de esta rutina para que se apropien de ella antes de ponerla en práctica.

“Acompañar es estar de verdad para ellos, mirándolos, observándolos, preguntándoles, sin el celular en la mano, cómo les fue, cómo se sintieron en el cole, qué hicieron de nuevo, qué les gustó más, a quién ayudaron ese día… Un montón de preguntas disparadoras para escucharlos de verdad”, afirma.

“Cada niño tiene su tiempo. Como adultos, el mejor camino es acompañarlos, frenar, guiar con paciencia y sin exigencias” en un camino en el que, aprender a confiar en la propia intuición y mantener una comunicación fluida con la escuela, resultan claves para que la adaptación sea el inicio de una etapa de crecimiento y disfrute.

Qué ocurre en el jardín

Cada niño vive el proceso de adaptación de manera diferente. Algunos ingresan con curiosidad desde el primer día, mientras que otros necesitan más tiempo para sentirse seguros en un entorno nuevo.

Para María Victoria Alfieri, licenciada en Educación, experta en pedagogía Reggio Emilia en la región, es importante que la escuela y los padres puedan acompañar estos primeros días con paciencia, escucha y respeto por los tiempos de cada chico.

“Cuando el niño se siente más confiado, ese acompañamiento se va retirando de manera gradual. Lo importante es que el proceso se realice con sensibilidad y respeto por el momento que está viviendo cada uno de ellos”, precisó.

La especialista da algunas recomendaciones para acompañarlos los primeros días:

  • Respetar los tiempos de cada niño sin comparar procesos.
  • Mantener despedidas claras y tranquilas, evitando prolongarlas demasiado.
  • Transmitir confianza en la escuela y en los docentes.
  • Sostener rutinas estables en casa que ayuden a dar previsibilidad.
  • Mantener diálogo cercano con el equipo docente para compartir información sobre el niño, sus intereses y necesidades.
  • Generar pequeños momentos cotidianos de encuentro, como compartir el desayuno o una colación saludable en el jardín.

Fuente: TN

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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse

Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.

El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.

El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.

Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia

Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.

En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.

Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.

El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.

Cómo comprobaron los resultados

La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.

Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.

La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.

Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.

La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa

El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.

También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.

Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.

El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.

Fuente: UNNE Medios.

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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo

WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.

La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:

Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.

Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.

LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.

Sony: Xperia Z y Xperia SP.

Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre

La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.

Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.

Cómo proteger los chats

Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.

La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.

Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.

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Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados

El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.

Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.

Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.

De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.

De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.

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