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Abrir una cuenta en redes sociales antes de los 14 años podría afectar el rendimiento escolar, según un estudio

En el norte de Italia, un reciente estudio puso la lupa sobre el impacto de las redes sociales en el rendimiento escolar de los adolescentes. Según la investigación, publicada en Nature Human Behaviour, abrir una cuenta personal antes de los 14 años —edad mínima legal en el país europeo para el acceso autónomo a estas plataformas— se asoció con un descenso en el desempeño académico, en comparación con quienes esperan hasta cumplir esa edad.

El trabajo, encabezado por los profesores y sociólogos Marco Gui y Giovanni Abbiati de la Universidad de Milano-Bicocca y la Universidad de Brescia, y con la participación del Centro Studi Socialis, analizó de forma longitudinal a 5.227 estudiantes nacidos en 2007 y 2008, que cursaron sus estudios en las provincias de Brescia, Cremona, Mantua, Milán y Monza e Brianza, en la región de Lombardía, durante el ciclo 2023-2024.

El análisis detectó que abrir una cuenta entre los 11 y 13 años reduce los resultados en lengua y matemáticas, con una pérdida equivalente a medio año escolar.

Cómo se realizó el estudio

El estudio siguió la evolución escolar de estos jóvenes desde segundo hasta el décimo grado, un período que abarca edades entre 7 y 16 años.

Los investigadores crearon una base de datos que integró encuestas retrospectivas sobre los hábitos digitales de los participantes y los resultados de las pruebas estandarizadas INVALSI en lengua italiana, matemáticas e inglés.

Uno de los puntos de partida del análisis fue dividir a los alumnos según el momento en que abrieron su primera cuenta personal en redes sociales. De esa manera, quedaron definidos dos grandes grupos: quienes lo hicieron en sexto, séptimo u octavo grado —los llamados usuarios tempranos— y quienes esperaron hasta el noveno grado o más, coincidiendo con la edad mínima legal para el acceso autónomo en Italia, fijada en 14 años.

El diseño de la investigación excluyó a aquellos que abrieron su primera cuenta en primaria, por no contar con una base suficiente para el análisis longitudinal, así como a quienes declararon haberse iniciado en redes sociales antes de tener un celular propio, dado que el objetivo era medir el efecto combinado de la tenencia personal de teléfono y la entrada en plataformas digitales.

La realidad tecnológica de los adolescentes italianos quedó reflejada en los datos: el 98% de los estudiantes disponía de un celular al finalizar la secundaria básica, y casi la mitad —el 47%— recibió su primer teléfono con internet en sexto grado.

El acceso a las redes sociales también llegó temprano: el 11,2% abrió un perfil en primaria, el 29,5% en sexto grado, el 25% en séptimo y el 18% en octavo. Solo el 16,3% esperó hasta noveno, pese a que la legislación establece esa edad como el umbral legal.

El hallazgo más inesperado: magnitud y persistencia de la brecha

Los resultados mostraron que quienes abrieron su primera cuenta personal antes de los 14 años perdieron el equivalente a medio año escolar en comprensión de las materias lengua (italiana) y matemáticas.

En cifras, el equipo documentó que quienes abrieron una cuenta en sexto grado presentaron una diferencia de hasta 0,27 desviaciones estándar menos en matemáticas y 0,22 menos en lengua en comparación con quienes esperaron hasta noveno grado o más.

Ya en octavo grado, los estudiantes que accedieron a redes sociales en sexto grado mostraban una caída de -0,18 en matemáticas y -0,22 en italiano. Aquellos que iniciaron en séptimo también evidenciaron un descenso, aunque menor: -0,10 y -0,14, respectivamente.

Para quienes abrieron su primera cuenta en octavo, el impacto negativo resultó más débil y menos consistente. En décimo, sin importar el momento de apertura, persistió una diferencia de -0,11 en ambos campos para este grupo.

El patrón, según los autores, fue acumulativo: cuanto antes se iniciaba el acceso, mayor era la pérdida posterior en rendimiento escolar.

En ese sentido, Giovanni Abbiati indicó que “la pérdida inducida por abrir una cuenta en redes sociales en sexto grado representa alrededor del 30% de la mayor brecha social educativa observada en Italia”.

Factores detrás de la caída y otras variables asociadas

El trabajo también abordó los mecanismos detrás de este fenómeno. El uso más intrusivo del celular en momentos clave —antes de dormir, al despertar y durante las tareas escolares— apareció como un factor central.

Para medirlo, se utilizó una escala validada de “pervasividad del smartphone”, es decir el uso continuo, masivo y dominante en todos los aspectos de la vida diaria, y no el tiempo de pantalla autodeclarado, considerado poco fiable.

Un aumento de una desviación estándar en esa escala se asoció con una caída de 0,14 en matemáticas y de 0,11 en lengua italiana en décimo grado. Este indicador explicó entre el 33% y el 47% del efecto en matemáticas y entre el 15% y el 34% en italiano, lo que equivale a un tercio del impacto negativo total. Es decir, una parte importante del descenso en el rendimiento escolar se debe a lo invasivo que resulta el teléfono en los momentos clave del día.

El estudio también examinó otras variables escolares. Los alumnos que abrieron cuentas en sexto o séptimo grado mostraron mayor probabilidad de repetir curso en la secundaria superior, y los tres grupos de usuarios tempranos eran menos propensos a lograr una nota final excelente al cierre de la secundaria inferior, definida como 8/10 o más. Además, manifestaron menor autoeficacia académica, aunque la elección del tipo de escuela secundaria superior pareció apenas influida por el inicio temprano en redes sociales.

“Nuestros hallazgos apoyan la idea de que el retraso en el acceso puede ser beneficioso. La exposición temprana y acumulada a redes sociales a través del smartphone impacta de manera mensurable y persistente en el aprendizaje”, señalaron los autores.

Por otro lado, el estudio no encontró una relación clara entre el bienestar emocional de los chicos y su rendimiento escolar, y el control de los padres tuvo un efecto muy limitado como protección. Tampoco se observó un impacto negativo en el aprendizaje de inglés: los investigadores lo asociaron a que los chicos están expuestos al idioma cuando usan redes sociales. Además, en pruebas de lectura y comprensión oral, no hubo diferencias importantes entre quienes empezaron a usar redes sociales antes y quienes lo hicieron después.

Diferencias con investigaciones previas y limitaciones

A diferencia de la mayoría de estudios previos —que se enfocan en la cantidad de uso o en el impacto sobre el bienestar psicológico—, esta investigación aporta evidencia causal sobre los efectos del momento de inicio en el uso de redes sociales. Según los autores, “los efectos hallados, cercanos a media desviación estándar, superan a los de estudios anteriores sobre posesión temprana de celulares”.

Los responsables del trabajo advierten que los resultados deben interpretarse en el contexto social, educativo y tecnológico específico del norte de Italia y Europa occidental, en años dominados por plataformas como TikTok e Instagram y por un acceso casi completamente mediado por celulares.

El estudio comparó grupos de estudiantes con métodos que ayudan a reducir las diferencias entre ellos. Se tuvieron en cuenta factores como el nivel educativo de las familias y si los estudiantes vivían con ambos padres, porque quienes empezaron antes a usar las redes venían, en general, de hogares con menos estudios y menos familias con ambos padres presentes. Además, estos estudiantes ya tenían calificaciones más bajas antes de participar.

Entre las limitaciones del análisis —indican los autores— se encuentran la imposibilidad de controlar todos los sesgos propios de un enfoque no experimental, la falta de datos sobre abandono escolar y la exclusión de jóvenes fuera del sistema educativo, quienes podrían experimentar efectos más acentuados.

El análisis concluye que retrasar la apertura de cuentas en redes sociales hasta los 14 años podría proteger el rendimiento académico, al reducir la exposición acumulativa en edades particularmente sensibles.

Las políticas italianas y europeas establecen esa edad mínima, aunque el cumplimiento es escaso. Los autores subrayan la necesidad de fortalecer la alfabetización digital para padres y estudiantes, junto con programas escolares que promuevan decisiones informadas sobre el uso de redes sociales y dispositivos.

Por último, el equipo investigador plantea que futuras investigaciones deberán explorar si este patrón se repite en otros países y en diferentes dimensiones sociales o emocionales, así como analizar el efecto de modalidades específicas de uso digital sobre el desarrollo estudiantil.

Fuente: Infobae

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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse

Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.

El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.

El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.

Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia

Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.

En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.

Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.

El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.

Cómo comprobaron los resultados

La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.

Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.

La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.

Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.

La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa

El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.

También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.

Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.

El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.

Fuente: UNNE Medios.

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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo

WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.

La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:

Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.

Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.

LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.

Sony: Xperia Z y Xperia SP.

Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre

La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.

Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.

Cómo proteger los chats

Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.

La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.

Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.

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Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados

El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.

Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.

Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.

De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.

De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.

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