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Dos amigos unidos por una tragedia: la fatídica tarde en que un rayo cayó en la playa y mató a sus hijos

Fabio y Fabián son amigos desde hace 30 años. Ese verano de 2014 viajaron, junto a sus familias, a veranear "en banda" a Villa Gesell. El rayo que cayó el 9 de enero mató a la hija de uno y al hijo del otro. Hoy se cumplen cinco años de la tragedia.

Fabián y Fabio eran amigos desde la adolescencia. Los dos se habían casado y habían sido padres por primera vez con siete meses de diferencia. Sus esposas se habían hecho amigas, sus hijos también.

—Éramos más que amigos, éramos familia— corrige uno de ellos.

Unos y otros iban a veranear todos los años a Villa Gesell, aunque en distintas fechas. Pero eran tan amigos –tan familia– que, mientras organizaban esas vacaciones, Fabián le preguntó a Fabio: "¿Y si este año se vienen antes con nosotros?".

Partieron a fines de diciembre desde San Luis, donde vivían. Fabián Ochoa viajó con quien era su esposa, con su suegra y con sus dos hijas. Fabio Irustia viajó con su esposa y con sus dos hijos. Fueron en dos autos, felices. Volvieron en avión, destrozados: el rayo que cayó en una playa de Villa Gesell el 9 de enero de 2014 mató a Priscila, la hija mayor de Fabián y a Agustín, el hijo mayor de Fabio. Ella tenía 16 años, él 17.

Los amigos, en el primer cumpleaños de 15 al que fueron juntos (Fotos: Gentileza Familia Ochoa y familia Irustia).

Los amigos, en el primer cumpleaños de 15 al que fueron juntos (Fotos: Gentileza Familia Ochoa y familia Irustia).

El rayo que partió sus vidas

Hubo una razón por la que eligieron el balneario Afrika: los amigos y sus hijos amaban jugar al voley, y podían pasar el día entero peloteando en la cancha de beach voley del parador. Otras dos familias amigas –la de un veterano de Malvinas y la de un ex jugador de voley de La Plata–, habían alquilado carpas en el mismo lugar.

"Ese jueves amaneció nublado, pero no llovía ni corría viento", cuenta a InfobaeFabián Ochoa, 48 años, profesor de educación física y árbitro profesional de voley. "Esa mañana todos salieron a hacer compras y yo me quedé solo con mi hija: hablamos del amor, de esas cosas que las hijas casi siempre hablan con sus madres".

Fabián le hizo escuchar una canción reversionada por el DJ Avicii que un tiempo después, en pleno duelo, mandó a traducir: "Despiértenme cuando todo haya terminado", empieza el tema.

Priscila junto a su papá, Fabián, en la playa de Gesell (Foto: gentileza familia Ochoa)

Priscila junto a su papá, Fabián, en la playa de Gesell (Foto: gentileza familia Ochoa)

Había caído una garúa y había parado. Fabián estaba saliendo del mar cuando se largó a llover fuerte. "Salimos corriendo hacia las carpas. Miro hacia adelante y, a unos 30 metros, veo un fogonazo, siento una explosión y todo el mundo cae al piso. Durante 3 o 4 segundos sentí como si me hubieran apagado el interruptor".

Cuando reaccionó, sintió la quemadura en el estómago. La remera tenía agujeros, como si la hubiesen quemado con cigarrillos. "Cuando miré alrededor había fácil 30 personas tiradas en la arena, muchas convulsionando". Priscilla había corrido detrás de él hacia las carpas: había caído a unos 10, 15 metros pero Fabián no la había visto.

A la primera persona que vio cuando logró pararse fue a Salma, su hija más chica, que tenía 12 años. "Estaba tirada en la arena sin respirar, no tenía signos vitales". Su experiencia como deportista y "profe" lo ayudó. Fabián le hizo una reanimación cardiopulmonar desesperada: la nena reaccionó.

A su lado, uno de sus amigos –el veterano de Malvinas– se mecía en el suelo en posición fetal. La explosión, les explicaron después, le había hecho revivir el estrés postraumático de la guerra. Lo siguiente que escuchó fue la voz de Fabio, su amigo "del alma", que lo llamaba con un grito desgarrador.

—¡Fabián, mi hijo!

Fabio junto a Agustín, su hijo, en la playa de Villa Gesell. (Foto: gentileza familia Irustia)

Fabio junto a Agustín, su hijo, en la playa de Villa Gesell. (Foto: gentileza familia Irustia)

Quien continúa con el relato es Fabio Irustia, 49 años, el dueño de aquel grito. "Mis hijos estaban jugando al voley. Cuando empezó a llover fuerte corrieron y se refugiaron en la primera carpa. Yo estaba ahí también. Habrán pasado 2 o 3 minutos y cayó el rayo. A mí me tiró como a 10 metros. Cuando logré reaccionar vi a mi hijo menor quieto, boca abajo, en la arena".

Ser deportista también ayudó a Fabio: le hizo respiración boca a boca y masajes cardíacos, hasta que "Santi", que tenía 9 años, reaccionó. Fabio lo alzó y lo llevó con su mujer, que había quedado aturdida en una reposera de aluminio. Fue recién ahí que se dio cuenta de que Agustín, su hijo mayor, estaba tendido en la primera carpa.

"Una amiga de él, Magui, lo estaba abrazando por la espalda. Cayó el rayo y mi hijo se desplomó sobre ella". Fue ahí que Fabio le gritó a Fabián que lo ayudara a reanimarlo. Los médicos nunca entendieron cómo Fabio pudo mantenerse en pie mientras trataba de salvar a su hijo. Después, cuando lo internaron, le explicaron que tenía las enzimas cardíacas tan elevadas que lo natural hubiese sido que tuviera un paro cardíaco.

Ese verano, mientras jugaban al voley en el parador Afrika

Ese verano, mientras jugaban al voley en el parador Afrika

Fabio no quiso creer lo que estaba pasando. "Me di cuenta después, en la ambulancia, cuando vi que al médico que estaba tratando de reanimar a mi hijo se le empezaron a caer las lágrimas". Agustín Irustia, de 17 años, había muerto en el acto.

Pasaron segundos hasta que Fabián se dio cuenta de que Priscila, su hija mayor, estaba caída a pocos metros. Ya agotado, intentó reanimarla: tampoco reaccionó. En el recuerdo de esa tarde están las ambulancias, los patrulleros y los bomberos que no lograban entrar al parador por las calles inundadas, los gritos de los padres, los guardavidas que usaban las reposeras como camillas. "Fue muy desesperante –dice ahora a Infobae–. Pienso que si tengo que vivir algo así de nuevo me suicido".

Priscila en el mar (Foto: gentileza familia Ochoa)

Priscila en el mar (Foto: gentileza familia Ochoa)

Lo llevaron al Hospital Municipal de Villa Gesell con su hija menor en la caja de una camioneta policial. Estaba vivo "de casualidad", le explicó el jefe de urgencias cuando le vio las quemaduras del abdomen: "Cinco centímetros más arriba y te reventaba el corazón". A quien era su esposa la llevaron en el asiento trasero de otro patrullero con Priscila.

"Yo estaba en el shock room tapado con colchas, por la hipotermia, y pregunté por Priscila. Me dijeron: 'Preocuparte por vos, tu hija está en terapia'". El rayo había caído a eso de las 4 de la tarde: Priscila murió al día siguiente a las 10 de la mañana. "Si nos hubieran dicho que estaba tan mal tal vez podríamos habernos despedido de ella con vida", lamenta.

Hubo ese día otros dos jóvenes que murieron: Nicolás Elena, de 19 años, el "noviecito" de la hija del ex combatiente de Malvinas, oriundo de un pueblo llamado Henderson. Y "Gabito" Rodriguez, de 20 años, de 9 de julio.

Salma, la hija menor de Fabián, pasó cuatro días internada en el Hospital de Niños de Mar del Plata. "El rayo entró por un pie, subió por un costado del cuerpo y le afectó un ojo", cuenta su papá. "Santi", el hijo menor de Fabio, cayó en la arena boca abajo, y también tuvo problemas en la vista.

El después

¿Cómo siguieron sus vidas después de la tragedia? "Todo ha sido muy cuesta arriba", contesta Fabio. Al principio, dejó de ir a trabajar (tiene un negocio de telefonía celular), la economía de la casa empezó a andar mal, no quería estar con nadie. Su mujer era, en ese momento, la más fuerte.

Cuando eran más chiquitos (Familia Ochoa y Familia Irustia)

Cuando eran más chiquitos (Familia Ochoa y Familia Irustia)

Fue Santi, el hijo de 9 años que sobrevivió, quien lo hizo reaccionar: "Él era muy pegado a su hermano. Y un día se puso a llorar y dijo que lo extrañaba. Después me preguntó: 'Papá, ¿por qué me salvaste a mí primero? Tal vez si hubieras ido primero con Agus él estaría vivo y vos no estarías tan triste'. Ahí dije: '¿Qué estoy haciendo?'. Estoy destruyendo a mi sostén", cuenta, y el llanto se vuelve inevitable.

Fabio empezó terapia y, con el tiempo, volvió al club. Ahora, cinco años después, es su mujer quien sufre ataques de pánico y depresión. "Es como que el rayo sigue siempre ahí", dice.

"Todos los días lo pienso: '¿Cómo pasó esto?', es ilógico. Yo estaba al lado, había gente mayor que sobrevivió. Es como si el rayo hubiera elegido a nuestros niños. Todavía no he podido reconciliarme con Dios".

Esta es la última foto que se sacaron juntos, en Villa Gesell (Familia Ochoa y Familia Irustia)

Esta es la última foto que se sacaron juntos, en Villa Gesell (Familia Ochoa y Familia Irustia)

Fabián también siente que el rayo se llevó mucho más de lo obvio. En 2015, después de 23 años de relación, se separó. "No he encontrado consuelo. Yo he perdido todo: tenía una familia, un hogar constituido. Ahora volví a vivir con mi vieja, ese rayo me ha dejado solo".

Lo que sobrevivió a la tragedia fue la amistad de Fabio y Fabián. El voley los sigue uniendo: es su lugar de calma. Los dos son directores técnicos, y sus alumnas y alumnos aman el voley como lo amaban sus hijos. Hoy Fabio es el presidente del club atlético Lafinur; Fabián, el vice.

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"¡Mamma mía!": una joven italiana probó empanadas argentinas por primera vez y su reacción se volvió viral

Un nuevo cruce cultural volvió a volverse viral en las redes sociales. Una joven argentina invitó a su amiga italiana a degustar por primera vez empanadas típicas y la reacción de la europea no tardó en cosechar miles de interacciones.

El inicio de la degustación dejó la primera perlita: la turista dudó si debía comer con tenedor y cuchillo, pero su amiga la corrigió de inmediato para que usara las manos. A partir de allí, la italiana probó los gustos más populares y lanzó un eufórico "¡Mamma mía! Esta es buena de verdad" al darle el primer bocado a la de carne tradicional.

Aunque elogió las opciones de pollo con verdeo, humita y cebolla y queso, se mantuvo en absoluto silencio al probar la de jamón y queso. Al momento de armar el podio, ubicó a la de pollo en tercer lugar, a la de humita en el segundo y consagró a la de carne como la gran ganadora.

El video superó rápidamente los 10.000 “me gusta” y los usuarios argentinos celebraron la elección. "En una degustación entendió todo. Bienvenida", comentó un usuario, mientras que otro bromeó sobre las posiciones relegadas: "La de jamón y queso no podés ponerla en el mismo plato que una de carne".

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Es emprendedora y enterneció a todos cuando mostró el asistente menos esperado para sus videos

Félix no sabe de redes, reproducciones, likes y viralización. No tiene TikTok y no se preocupa por las métricas ni la difusión. Sin embargo, conoce de algo mucho más grande: amor, acompañamiento y fidelidad.

“Estas carcasas las hace mi nieta, se dedica mucho a hacerlas; están hechas con mucha dedicación y cariño, son lindas para tenerlas de recuerdo”, dijo en un video y estalló todo.

Quizás fue por su sonrisa franca, o por sus ojos llenos de ternura, o por la simpleza de un mensaje corto, pero que tenía como objetivo ayudar a su nieta, que consiguió -sin buscarlo- que todos detrás de las pantallas lagrimearan y sintieran ese cosquilleo en el corazón de eso que no termina de explicarse con palabras.

Camila quiso sacarlo de un mal momento, le pidió que le dé una mano sabiendo que no iba a decir que no y encendió la cámara sin saber que iba a llevarse para siempre un recuerdo invaluable.

La historia de Félix y Camila

Cuando volvía del colegio, los fines de semana y escapando de los retos y obligaciones de papá y mamá, como muchos, Cami encontró siempre su refugio en la casa de los abuelos Félix y Ana. Desde sus primeros pasos hasta las decisiones más importantes, ellos siempre estuvieron y él, de alguna manera, no solo se convirtió en su cómplice y su confidente, sino también en su inspiración y apoyo.

Félix es pediatra en Villa María, Córdoba. Hasta hace tres años, cuando tenía 90, todavía seguía atendiendo todos los días y fue el médico de varias generaciones. Es por eso que todos lo conocen en el pueblo. Pero ahora, su sonrisa traspasó las fronteras.

“El video surgió en un momento complicado con mi abuela. Él es muy compañero con ella, que tiene problemas graves de salud, la asiste todo el tiempo y ese día había tenido un inconveniente y lo puso mal”, recordó Camila en diálogo con TN.

Cuando todo se calmó, ella llegó a la casa con las fundas para celulares de su emprendimiento, a las cuales se encarga de hacerles diseños únicos y originales. “Siempre ando de un lado al otro con cajas y ese día las tenía encima porque me había llegado un pedido, así que para sacarlo del mal momento y distraerlo le dije ‘vamos a hacer un video’”, explicó.

Félix no dudó y enseguida se peinó y salió al patio. “Le dije ‘vos pasámelas y decí lo que quieras que yo le pongo música encima’”, detalló Cami sobre ese momento. “Así fue mostrando las carcasas y fue la mejor herramienta de marketing del mundo”, reconoció entre risas.

“Yo siempre subo videos a mis redes y hace unos meses abrí TikTok. Se me dio por subirlo y en este video él hizo magia”, reconoció la joven.

“Cuando terminé dije ‘esto es un tesoro’, porque yo me inspiro mucho en él. La marca antes se llamaba UP pero como resultaba difícil para la gente, el año pasado lo cambié por Russy (IG @russy.market) que es como me dice él desde chiquita", reveló la joven emprendedora.

Pero no solo el nombre, toda su vida, asegura, está marcada por él. “Es una relación muy presente en mi vida. Yo salía del colegio y me esperaba con la comida; siempre estuvo y fue el que me impulsó a estudiar inglés cuando terminé el secundario. Gracias a eso empecé a relacionarme con gente del exterior, diseñar ideas para productos y hasta viví afuera”, contó.

Es por eso que ella solo tiene palabras de amor hacia él: “Mi abuelo es el pilar fundamental para todo. Yo comparto mucho porque lo quiero hacer parte siempre”, aseguró Cami.

Sobre la repercusión del video, la joven expresó: “Creo que generó mucha espontaneidad, no fue nada armado, no tomé dimensión de que se podía hacer tan viral, fue algo normal. Te esperas que la gente comente, pero no así, nadie lo puede creer en la familia. La gente conectó con él y me comentaban que era el abuelo de todos. Nosotros veíamos el video y llorábamos, le ves la carita como si le explotara el corazón de orgullo, hizo una expresión que para mí eso también conectó mucho con la pantalla”.

Es por eso que la emprendedora de 31 años no escatimó en elogios: “No tengo más nada para decir que no sean cosas lindas e inspiradoras. Él me llama o voy a su casa a tomar mates, le llevamos las compras, y pasamos varios días ahí. Si necesita vamos a dormir, siempre están muy acompañados y puedo decir que de él heredé muchos valores”.

La repercusión tras la viralización

Cuando le contaron sobre la viralización del video, Félix tuvo una reacción que hizo reír a todos: “No sabía que tenía tanto poder de ventas”, dijo sorprendido.

Y aunque asegura que no lo necesita, también se llevó su parte de las ganancias: “Como todos los domingos, lo trajimos a casa a comer asado y le regalé un whisky. Esa fue su recompensa porque jamás me iba a aceptar un peso”, contó entre risas la nieta.

Hace poco Cami volvió al país después de vivir tres años en Italia. Fue entonces cuando decidió reversionar sus productos y apostar por diseños más modernos. Su emprendimiento, que tiene 12 años activo y comenzó con apenas 10 ventas, hoy vende cientos por su propio empeño, pero, claro, también gracias al impulso de Félix. De ventas dentro de su misma ciudad, ahora tiene consultas de, literalmente, todo el mundo. “Ojalá pueda seguir creciendo, creo que vamos por buen camino, tiene mucho corazón”, aseguró.

Y sobre su gran ayudante de ventas, completó: “Mi abuelo siempre va a estar presente porque es el pilar fundamental. Él dice que está orgulloso de mí, que no me voy a morir de hambre, que siempre me va a ir bien y yo siento que estoy con el cielo ganado con él. Hoy me gusta compartirlo y que la gente lo disfrute”.

Fuente: TN

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Los trucos del mentalista que deslumbra a los famosos: era oficinista y ahora llena teatros

En las redes sociales, hace solo dos meses, se empezaron a viralizar videos de un mago joven haciéndole trucos a famosos de la talla de Lali Espósito, Gimena Accardi, Pollo Álvarez, Federico D’Elía y Fer Dente. El juego consiste en que la celebridad piense el nombre de un familiar para que Agustín Canolik lo adivine.

Los clips cosechan millones y millones de vistas, pero lo que hoy es un éxito rotundo, es fruto de un trabajo de más de 15 años. En diálogo con TN Show, el hombre de 30 años contó cómo fueron sus inicios en la materia. "Estoy enamorado del arte de la magia desde que tenía cuatro años y me dedico actualmente al ilusionismo y mentalismo“, dijo.

Consultado por su interés por este arte, Canolik, que tiene más de 100 mil seguidores en TikTok y casi 300 mil en Instagram, explicó: “Hago magia porque creo que el asombro nos despierta, nos despabila de la hipnosis cotidiana en la que estamos enfocados, en ver nuestro teléfono, en tratar de trabajar o de comprar cosas. Y me parece que es una herramienta para llegar a los corazones de las demás personas y, por lo tanto, también abrir el mío”.

Su inquietud y curiosidad por hacer actividades lo topó con la magia: “Más o menos a los 11 años, un día en el corcho de mi escuela, había un cartel que decía ‘Curso de magia’ y mi mamá me veía un poco hiperactivo y me mandaba a todas las cosas. Hacía cerámica, dibujo, batería, guitarra, hasta taekwondo. Cualquier actividad que hubiera para que yo pudiera gastar la energía que tenía. Primero que nada, me atrapó porque el primer libro que yo leí, que no tenía dibujos, fue Harry Potter".

“Además, pasó que mis papás cantan y tocan la guitarra, o bailan tango, entonces cada vez que íbamos a comer a la casa de alguien, alguien o que alguien venía a comer a nuestra casa, después de que se terminaba de cenar, alguien sacaba la guitarra, se ponían a cantar”, recordó.

En ese ambiente, pudo introducir la magia: “La posibilidad de traer un mazo de cartas a la mesa apareció muy rápido después de ir a las primeras clases, y a los adultos les podía mostrar un efecto de magia que los engañaba y me decían ‘´¿pero cómo hiciste?’. Esa sensación de ver a un adulto reaccionando a lo que yo compartí con 11 años era muy impactante, entonces eso creo que fue un estímulo muy fuerte".

Sobre su trabajo, Agustín destaca: “Me parece que la mejor parte son las caras de las personas que están en frente mío. De hecho, por eso grabamos eso en los videos que comparto”.

El recorrido de Agustín Canolik hasta hacerse viral y llenar una sala de teatro

Aunque actualmente se presenta los viernes y sábados de febrero en el Paseo La Plaza con un show de mentalismo interactivo, Canolik no siempre pudo vivir de la magia. “Empecé a estudiar diseño de imagen y sonido y me fui. Empecé a trabajar en una oficina haciendo fotografía y marketing y sostuve ese trabajo durante creo que cinco o seis años. Hice edición freelance, trabajé para productoras, fui filmmaker, asistente de escenario, hice todas cosas que siempre estaban cerca del mundo de lo artístico, porque no había encontrado todavía la forma de dedicarme 100% a la magia”, declaró.

El dinero que ganaba lo destinaba a seguir formándose: “Con todo mi tiempo libre y con todos los recursos que me alcanzaron iba a tomar clases, iba a ver teatro, como creo que trato de hacer todavía hasta el día de hoy. Estoy obsesionado con formarme, con volverme una mejor versión del mago que soy, entonces sí, hice un millón de cosas y ahora tengo la suerte desde hace muy poquito de poder dedicarme 100% de esto, y no me alcanza el corazón por la gratitud que siento”.

Un momento que marcó a Agustín y lo llevó a enfocarse 100% en la magia fue una ruptura amorosa: “Empecé a trabajar sin pausa ni descanso a partir de separarme, de sentirme solo, de sentirme medio que no sabía muy bien dónde encontrar mi lugar en el mundo de nuevo, como me pasó siempre históricamente. A partir de esa sensación de vacío y un poco de angustia o tristeza, fue como ‘bueno, ahora me voy a formar mucho más, ahora voy a ser mucho mejor de lo que venía siendo y me lo voy a tomar más en serio’. Y desembocó en que hoy pueda vivir de la magia”.

El boom de los videos de mentalismo con famosos

Los videos con famosos, que terminaron viralizándose en las redes, fueron producto de un proceso más largo, en donde ni siquiera estaba contemplado que Agustín Canolik hiciera ese juego con las celebridades.

“Yo pasé siete años pensando en la idea para un show y a principio de 2025 decidí contratar a alguien para que me ayude a terminar de escribirlo como guion completo. Mientras estudiaba conocí a distintas personas del mundo de la producción del teatro que estaban estudiando conmigo, que me decían ‘¿vos tenés un proyecto? ¿Por qué no nos lo mostrás y ya está?’. Fue tanta la intensidad de ese pedido que dije ‘ok, se lo voy a mostrar a alguien’, y en todo ese movimiento se produjo la posibilidad de hacerlo en una sala en Paseo La Plaza y la posibilidad de empezar a producirlo con amigos", explicó el mago en diálogo con este medio.

“Entre las personas que producen su show está Gustavo Giordani, un productor de la TV Pública que le sugirió que vaya acreditado a la alfombra roja de los Premios Hugo para, ahora sí, deslumbrar a los famosos con su arte. “La idea era ir para vender diez entradas más, y ahora uno de esos videos tiene más de dos millones de reproducciones. A partir de la viralización, entre la primera función y la segunda, pasé por todos los programas que se me podían haber imaginado, por todos los canales que se me podían haber ocurrido”, recordó.

“Hicimos la segunda función y a partir de todo ese movimiento y toda esa intensidad, surgió la posibilidad ir a los Martín Fierro de Streaming el año pasado y ahí sí hicimos un video que ahora creo que va a llegar a 10 millones reproducciones en este mes o el mes que viene”, indicó el mentalista.

Fuente: TN

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