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El último deseo de un héroe de Malvinas y una historia de amor más allá de la vida

Antes de partir hacia la la guerra el capitán Luis Castagnari le pidió a su esposa que, si no regresaba, quería ser enterrado junto a su pequeño hijo muerto de cáncer a los tres años. Ella luchó durante 36 años para cumplir ese último deseo. El 5 de diciembre de 2018, en un histórico viaje, el cuerpo del militar fue trasladado de las islas hasta Río Cuarto, Córdoba. En esta crónica, el final de una historia que conmovió al país.

En su vestido de novia, el largo tul enmarcado por una corona de flores, el rosario apretado entre sus manos, caminó sonriente hacia el altar donde la esperaba el hombre de su vida.

Firme y emocionado en su uniforme militar de gala, debajo de las seis arcadas que coronan el atrio de la parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María, en Río Cuarto, el alférez Luis Darío José Castagnari tomó la mano de María Cristina Scavarda para prometer ante la cruz  que se amarían para siempre.

Luego, con delicadeza, intercambiaron las la alianzas de oro con la fecha que marcaba el comienzo de la vida que habían soñado juntos: 21 de diciembre de 1973.

Vivieron juntos ocho años, tuvieron cinco hijos. El 1 de abril de 1982, él partió hacia la guerra

Vivieron juntos ocho años, tuvieron cinco hijos. El 1 de abril de 1982, él partió hacia la guerra

Cuarenta y cinco años después, el mismo día y casi a la misma hora, con una blusa de encaje rosa, el rosario de la Virgen de San Nicolás apretado entre sus manos, María Cristina volvió a caminar hacia ese altar donde había sido tan feliz.

Pero esta vez él no estaba allí. O quizás sí.

Envuelta en una bandera argentina con el sol bordado en hilos de oro, la urna con las cenizas del capitán post mortem Castagnari, héroe caído en Malvinas, reposaba en una mesa rodeada de gladiolos blancos.

Y ella llegaba, emocionada y sola, hasta ese mismo altar para cumplir con la promesa que le había hecho el día que él partió hacia la guerra.

21 de diciembre de 2018. María Cristina junto a tres de sus cuatro hijos -Martín, Roxana y Guillermo- en la misma iglesia donde 45 años antes se casó con el capitán Castagnari (Daniel Ramonell)

21 de diciembre de 2018. María Cristina junto a tres de sus cuatro hijos -Martín, Roxana y Guillermo- en la misma iglesia donde 45 años antes se casó con el capitán Castagnari (Daniel Ramonell)

"Si no vuelvo de Malvinas quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito", le había pedido Castagnari antes del beso final a las 5 de la mañana del 1 de abril de 1982.

Los dos entendieron, sin hacerse preguntas, lo que significaban esas palabras, porque el dolor seguía intacto: Gustavito era su hijo mayor, muerto de cáncer el 7 de enero de 1978, cuando solo tenía tres años.

"Te lo prometo", le dijo mientras se abrazaban por última vez.

Castagnari en Malvinas: cayó el 29 de mayo de 1982, mientras intentaba proteger a sus hombres durante un brutal bombardeo británico

Castagnari en Malvinas: cayó el 29 de mayo de 1982, mientras intentaba proteger a sus hombres durante un brutal bombardeo británico

Cincuenta y ocho días más tarde, en la Islas Malvinas, a las once y veinte de la noche del 29 de mayo, el primer teniente Castagnari cayó durante un feroz bombardeo británico sobre el aeropuerto de Puerto Argentino, mientras corría con su radio en la mano, buscando un refugio para sus hombres. Los integrantes del escuadrón Pucará lograron ponerse a salvo. "El Furia", no pudo: fue alcanzado por las esquirlas de un misil.

Desde febrero de 1983 sus restos yacieron en el cementerio de Darwin.

La urna con las cenizas del héroe de Malvinas envuelta en una bandera argentina, la foto del capitán y su pequeño hijo Gustavito y la misa oficiada por el padre Morelli (Daniel Ramonell)

La urna con las cenizas del héroe de Malvinas envuelta en una bandera argentina, la foto del capitán y su pequeño hijo Gustavito y la misa oficiada por el padre Morelli (Daniel Ramonell)

María Cristina luchó durante 36 años para cumplir con ése último deseocon esa promesa. Para lograrlo, debía trasladar el cuerpo de su marido desde las islas al continente. La burocracia y los funcionarios que no dieron respuestas hicieron que el camino fuera largo y difícil.

En 2015 volvió a las islas, y arrodillada frente a la tumba de su marido en Darwin, lloró por primera vez en años:"Fue una explosión. Me abracé a su cruz y lloré. Me acosté sobre la tumba y le pedí perdón por no haber cumplido con lo que él me había pedido. También le prometí que no iba a darme por vencida, que iba a seguir intentándolo".

2015. La viuda de Castagnari abraza la cruz de su marido en Darwin

2015. La viuda de Castagnari abraza la cruz de su marido en Darwin

Muchas puertas se cerraron, hasta que el embajador británico Mark Kent y el empresario Eduardo Eurnekian, de Aeropuertos Argentina 2000, se conmovieron con su historia y ofrecieron ayudarla. Juntos planearon el histórico viaje que lo trajo de regreso desde las islas a Córdoba, para que pudiera finalmente estar junto a ella, sus hijos -Martín Adolfo, Guillermo Oscar y Walter Rodolfo y Roxana Patricia- y su amado Gustavito.

El 5 de diciembre de 2018, el cuerpo del Capitán Castagnari fue trasladado de las Islas Malvinas hasta Río Cuarto, Córdoba (Thomas Khazki)

El 5 de diciembre de 2018, el cuerpo del Capitán Castagnari fue trasladado de las Islas Malvinas hasta Río Cuarto, Córdoba (Thomas Khazki)

El jueves 5 de diciembre de 2018, en el Área Material del Aeropuerto de Río Cuarto, aterrizó el vuelo privado que trajo desde las Malvinas el cuerpo del héroe a casa.Hubo una conmovedora ceremonia militar, una misa de cuerpo presente y, finalmente, sus restos fueron cremados.

En la fecha de su aniversario de bodas, María Cristina se preparó para cerrar el duelo y cumplir su promesa, allí, en la Iglesia donde se casaron y donde yacen las cenizas de su pequeño Gustavito.

"Misión cumplida, amor, hoy estamos en paz", dijo frente a la foto de Luis y Gustavito, amorosamente enmarcada para la ceremonia, que acompañaban desde la altar en la despedida.

Pero lo que iba a ser un adiós, se transformó en un conmovedor acto de amor. Fue una sorpresa: nadie sabía lo que ella había pensado en la soledad de su hogar, mientras volvía a mirar una y otra vez -con emoción y nostalgia- las fotos de su casamiento.

Sin decirle a sus hijos María Cristina decidió renovar los votos matrimoniales(Daniel Ramonell)

Sin decirle a sus hijos María Cristina decidió renovar los votos matrimoniales(Daniel Ramonell)

Sin decirle a sus hijos, María Cristina había decidido renovar los votos de su matrimonio. En secreto, había mandado las alianzas a un joyero para que las engarzara juntas, y grabara en el dorso esta nueva fecha en que volvería a sentirse cerca del amor de su vida.

"Quise renovar mis votos de unión con Luis, porque sigo enamorada de él",  cuenta hoy María Cristina a Infobae. "Solo el sacerdote y yo sabíamos que esto iba a ocurrir, fue una sorpresa muy grande para mis hijos".

Antes de finalizar la misa, el padre Morelli llamó a Martín, a Guillermo y a Roxana al altar junto a su madre. Los hermanos se miraron sin entender qué estaba ocurriendo. Tomados de las manos, vieron como el religioso buscaba una preciosa cajita forrada en terciopelo colorado. Sin decir nada, la abrió, y sacó las alianzas engarzadas.

Hizo engarzar las alianzas con un joyero, a la fecha de su boda -21 de diciembre de 1973- le sumó la fecha de la renovación de su amor por el capitán que dio su vida por la Patria: 21 de diciembre de 2018 (Daniel Ramonell)

Hizo engarzar las alianzas con un joyero, a la fecha de su boda -21 de diciembre de 1973- le sumó la fecha de la renovación de su amor por el capitán que dio su vida por la Patria: 21 de diciembre de 2018 (Daniel Ramonell)

"María Cristina y Luis hoy se vuelven a unir desde el amor", anunció el párroco. Y entregó los anillos a Martín, quien delicadamente y con lágrimas en los ojos los deslizó en el anular de su madre.

"Juré amarte hasta que la muerte nos separe. Hoy renuevo mi amor, hasta que Dios nos una nuevamente", dijo la viuda del héroe en el altar.

Hubo lágrimas. Muchas. De emoción, de nostalgia, de recuerdos, de ausencias, pero también de felicidad.

Luis Castagnari le pidió a su esposa antes de partir a la guerra: “Si no vuelvo quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito” (Daniel Ramonell)

Luis Castagnari le pidió a su esposa antes de partir a la guerra: “Si no vuelvo quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito” (Daniel Ramonell)

"Sentí como si su alma se hubiese compenetrado con la mía. Lo sentí muy cerca, junto a mí, como si nos hubiésemos vuelto a casar. Yo quise seguir unida a él en estos votos. Los ocho años que vivimos juntos fueron los más felices, repetiría cada segundo de mi vida junto a Luis", confiesa hoy.

Luego llegó la bendición. Y todos caminaron hacia el cinerario. Martín abrazó fuerte la urna de su padre. Juntos, volcaron las cenizas allí donde están las de Gustavito. Una placa -la única en la parroquía- marcó esa noche y marcará para siempre: "Aquí yacen los restos del héroe nacional capitán (pm) Luis Darío José Castagnari".

La familia unida volcó las cenizas del Luis Castagnari en el mismo cinerario de la parroquia donde yacen la de Gustavito: así, cumplieron el último deseo de su padre y esposo (Daniel Ramonell)

La familia unida volcó las cenizas del Luis Castagnari en el mismo cinerario de la parroquia donde yacen la de Gustavito: así, cumplieron el último deseo de su padre y esposo (Daniel Ramonell)

"Sé que él está donde deseaba, junto a nuestro pequeño hijo. Me siento en paz. 'Cumpli amor', le dije. Este fue también el mejor regalo que pude hacerle a mis hijos. Ahora lo tenemos cerca, volvió a casa, podemos visitarlo, rezarle y estar junto a él", se emociona.

"No fue fácil despedirme. Tuve que llevar dos horas antes la urna a la iglesia, porque era dejarlo, quedarme sin él. Pero la ceremonia fue hermosa, con mucha paz, y lo sentí feliz junto a Gustavito y eso me llenó el alma", agrega.

"Luis siempre había querido conocer las islas y quería morir por la Patria, así me lo había dicho: 'Si pudiera elegir cómo terminar mi vida, le pediría a Dios morir defendiendo la Patria'. Solo faltaba esto: que regresara a casa y pudiera estar junto a nuestro hijito", concluye.

Y  mientras de fondo se escucha a sus nietos jugar en el jardín de la casa, María Cristina deja escapar una lágrima, solo una, por el único hombre que amó en toda su vida.

Fuente: Infobae

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Es emprendedora y enterneció a todos cuando mostró el asistente menos esperado para sus videos

Félix no sabe de redes, reproducciones, likes y viralización. No tiene TikTok y no se preocupa por las métricas ni la difusión. Sin embargo, conoce de algo mucho más grande: amor, acompañamiento y fidelidad.

“Estas carcasas las hace mi nieta, se dedica mucho a hacerlas; están hechas con mucha dedicación y cariño, son lindas para tenerlas de recuerdo”, dijo en un video y estalló todo.

Quizás fue por su sonrisa franca, o por sus ojos llenos de ternura, o por la simpleza de un mensaje corto, pero que tenía como objetivo ayudar a su nieta, que consiguió -sin buscarlo- que todos detrás de las pantallas lagrimearan y sintieran ese cosquilleo en el corazón de eso que no termina de explicarse con palabras.

Camila quiso sacarlo de un mal momento, le pidió que le dé una mano sabiendo que no iba a decir que no y encendió la cámara sin saber que iba a llevarse para siempre un recuerdo invaluable.

La historia de Félix y Camila

Cuando volvía del colegio, los fines de semana y escapando de los retos y obligaciones de papá y mamá, como muchos, Cami encontró siempre su refugio en la casa de los abuelos Félix y Ana. Desde sus primeros pasos hasta las decisiones más importantes, ellos siempre estuvieron y él, de alguna manera, no solo se convirtió en su cómplice y su confidente, sino también en su inspiración y apoyo.

Félix es pediatra en Villa María, Córdoba. Hasta hace tres años, cuando tenía 90, todavía seguía atendiendo todos los días y fue el médico de varias generaciones. Es por eso que todos lo conocen en el pueblo. Pero ahora, su sonrisa traspasó las fronteras.

“El video surgió en un momento complicado con mi abuela. Él es muy compañero con ella, que tiene problemas graves de salud, la asiste todo el tiempo y ese día había tenido un inconveniente y lo puso mal”, recordó Camila en diálogo con TN.

Cuando todo se calmó, ella llegó a la casa con las fundas para celulares de su emprendimiento, a las cuales se encarga de hacerles diseños únicos y originales. “Siempre ando de un lado al otro con cajas y ese día las tenía encima porque me había llegado un pedido, así que para sacarlo del mal momento y distraerlo le dije ‘vamos a hacer un video’”, explicó.

Félix no dudó y enseguida se peinó y salió al patio. “Le dije ‘vos pasámelas y decí lo que quieras que yo le pongo música encima’”, detalló Cami sobre ese momento. “Así fue mostrando las carcasas y fue la mejor herramienta de marketing del mundo”, reconoció entre risas.

“Yo siempre subo videos a mis redes y hace unos meses abrí TikTok. Se me dio por subirlo y en este video él hizo magia”, reconoció la joven.

“Cuando terminé dije ‘esto es un tesoro’, porque yo me inspiro mucho en él. La marca antes se llamaba UP pero como resultaba difícil para la gente, el año pasado lo cambié por Russy (IG @russy.market) que es como me dice él desde chiquita", reveló la joven emprendedora.

Pero no solo el nombre, toda su vida, asegura, está marcada por él. “Es una relación muy presente en mi vida. Yo salía del colegio y me esperaba con la comida; siempre estuvo y fue el que me impulsó a estudiar inglés cuando terminé el secundario. Gracias a eso empecé a relacionarme con gente del exterior, diseñar ideas para productos y hasta viví afuera”, contó.

Es por eso que ella solo tiene palabras de amor hacia él: “Mi abuelo es el pilar fundamental para todo. Yo comparto mucho porque lo quiero hacer parte siempre”, aseguró Cami.

Sobre la repercusión del video, la joven expresó: “Creo que generó mucha espontaneidad, no fue nada armado, no tomé dimensión de que se podía hacer tan viral, fue algo normal. Te esperas que la gente comente, pero no así, nadie lo puede creer en la familia. La gente conectó con él y me comentaban que era el abuelo de todos. Nosotros veíamos el video y llorábamos, le ves la carita como si le explotara el corazón de orgullo, hizo una expresión que para mí eso también conectó mucho con la pantalla”.

Es por eso que la emprendedora de 31 años no escatimó en elogios: “No tengo más nada para decir que no sean cosas lindas e inspiradoras. Él me llama o voy a su casa a tomar mates, le llevamos las compras, y pasamos varios días ahí. Si necesita vamos a dormir, siempre están muy acompañados y puedo decir que de él heredé muchos valores”.

La repercusión tras la viralización

Cuando le contaron sobre la viralización del video, Félix tuvo una reacción que hizo reír a todos: “No sabía que tenía tanto poder de ventas”, dijo sorprendido.

Y aunque asegura que no lo necesita, también se llevó su parte de las ganancias: “Como todos los domingos, lo trajimos a casa a comer asado y le regalé un whisky. Esa fue su recompensa porque jamás me iba a aceptar un peso”, contó entre risas la nieta.

Hace poco Cami volvió al país después de vivir tres años en Italia. Fue entonces cuando decidió reversionar sus productos y apostar por diseños más modernos. Su emprendimiento, que tiene 12 años activo y comenzó con apenas 10 ventas, hoy vende cientos por su propio empeño, pero, claro, también gracias al impulso de Félix. De ventas dentro de su misma ciudad, ahora tiene consultas de, literalmente, todo el mundo. “Ojalá pueda seguir creciendo, creo que vamos por buen camino, tiene mucho corazón”, aseguró.

Y sobre su gran ayudante de ventas, completó: “Mi abuelo siempre va a estar presente porque es el pilar fundamental. Él dice que está orgulloso de mí, que no me voy a morir de hambre, que siempre me va a ir bien y yo siento que estoy con el cielo ganado con él. Hoy me gusta compartirlo y que la gente lo disfrute”.

Fuente: TN

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Los trucos del mentalista que deslumbra a los famosos: era oficinista y ahora llena teatros

En las redes sociales, hace solo dos meses, se empezaron a viralizar videos de un mago joven haciéndole trucos a famosos de la talla de Lali Espósito, Gimena Accardi, Pollo Álvarez, Federico D’Elía y Fer Dente. El juego consiste en que la celebridad piense el nombre de un familiar para que Agustín Canolik lo adivine.

Los clips cosechan millones y millones de vistas, pero lo que hoy es un éxito rotundo, es fruto de un trabajo de más de 15 años. En diálogo con TN Show, el hombre de 30 años contó cómo fueron sus inicios en la materia. "Estoy enamorado del arte de la magia desde que tenía cuatro años y me dedico actualmente al ilusionismo y mentalismo“, dijo.

Consultado por su interés por este arte, Canolik, que tiene más de 100 mil seguidores en TikTok y casi 300 mil en Instagram, explicó: “Hago magia porque creo que el asombro nos despierta, nos despabila de la hipnosis cotidiana en la que estamos enfocados, en ver nuestro teléfono, en tratar de trabajar o de comprar cosas. Y me parece que es una herramienta para llegar a los corazones de las demás personas y, por lo tanto, también abrir el mío”.

Su inquietud y curiosidad por hacer actividades lo topó con la magia: “Más o menos a los 11 años, un día en el corcho de mi escuela, había un cartel que decía ‘Curso de magia’ y mi mamá me veía un poco hiperactivo y me mandaba a todas las cosas. Hacía cerámica, dibujo, batería, guitarra, hasta taekwondo. Cualquier actividad que hubiera para que yo pudiera gastar la energía que tenía. Primero que nada, me atrapó porque el primer libro que yo leí, que no tenía dibujos, fue Harry Potter".

“Además, pasó que mis papás cantan y tocan la guitarra, o bailan tango, entonces cada vez que íbamos a comer a la casa de alguien, alguien o que alguien venía a comer a nuestra casa, después de que se terminaba de cenar, alguien sacaba la guitarra, se ponían a cantar”, recordó.

En ese ambiente, pudo introducir la magia: “La posibilidad de traer un mazo de cartas a la mesa apareció muy rápido después de ir a las primeras clases, y a los adultos les podía mostrar un efecto de magia que los engañaba y me decían ‘´¿pero cómo hiciste?’. Esa sensación de ver a un adulto reaccionando a lo que yo compartí con 11 años era muy impactante, entonces eso creo que fue un estímulo muy fuerte".

Sobre su trabajo, Agustín destaca: “Me parece que la mejor parte son las caras de las personas que están en frente mío. De hecho, por eso grabamos eso en los videos que comparto”.

El recorrido de Agustín Canolik hasta hacerse viral y llenar una sala de teatro

Aunque actualmente se presenta los viernes y sábados de febrero en el Paseo La Plaza con un show de mentalismo interactivo, Canolik no siempre pudo vivir de la magia. “Empecé a estudiar diseño de imagen y sonido y me fui. Empecé a trabajar en una oficina haciendo fotografía y marketing y sostuve ese trabajo durante creo que cinco o seis años. Hice edición freelance, trabajé para productoras, fui filmmaker, asistente de escenario, hice todas cosas que siempre estaban cerca del mundo de lo artístico, porque no había encontrado todavía la forma de dedicarme 100% a la magia”, declaró.

El dinero que ganaba lo destinaba a seguir formándose: “Con todo mi tiempo libre y con todos los recursos que me alcanzaron iba a tomar clases, iba a ver teatro, como creo que trato de hacer todavía hasta el día de hoy. Estoy obsesionado con formarme, con volverme una mejor versión del mago que soy, entonces sí, hice un millón de cosas y ahora tengo la suerte desde hace muy poquito de poder dedicarme 100% de esto, y no me alcanza el corazón por la gratitud que siento”.

Un momento que marcó a Agustín y lo llevó a enfocarse 100% en la magia fue una ruptura amorosa: “Empecé a trabajar sin pausa ni descanso a partir de separarme, de sentirme solo, de sentirme medio que no sabía muy bien dónde encontrar mi lugar en el mundo de nuevo, como me pasó siempre históricamente. A partir de esa sensación de vacío y un poco de angustia o tristeza, fue como ‘bueno, ahora me voy a formar mucho más, ahora voy a ser mucho mejor de lo que venía siendo y me lo voy a tomar más en serio’. Y desembocó en que hoy pueda vivir de la magia”.

El boom de los videos de mentalismo con famosos

Los videos con famosos, que terminaron viralizándose en las redes, fueron producto de un proceso más largo, en donde ni siquiera estaba contemplado que Agustín Canolik hiciera ese juego con las celebridades.

Yo pasé siete años pensando en la idea para un show y a principio de 2025 decidí contratar a alguien para que me ayude a terminar de escribirlo como guion completo. Mientras estudiaba conocí a distintas personas del mundo de la producción del teatro que estaban estudiando conmigo, que me decían ‘¿vos tenés un proyecto? ¿Por qué no nos lo mostrás y ya está?’. Fue tanta la intensidad de ese pedido que dije ‘ok, se lo voy a mostrar a alguien’, y en todo ese movimiento se produjo la posibilidad de hacerlo en una sala en Paseo La Plaza y la posibilidad de empezar a producirlo con amigos", explicó el mago en diálogo con este medio.

“Entre las personas que producen su show está Gustavo Giordani, un productor de la TV Pública que le sugirió que vaya acreditado a la alfombra roja de los Premios Hugo para, ahora sí, deslumbrar a los famosos con su arte. “La idea era ir para vender diez entradas más, y ahora uno de esos videos tiene más de dos millones de reproducciones. A partir de la viralización, entre la primera función y la segunda, pasé por todos los programas que se me podían haber imaginado, por todos los canales que se me podían haber ocurrido”, recordó.

“Hicimos la segunda función y a partir de todo ese movimiento y toda esa intensidad, surgió la posibilidad ir a los Martín Fierro de Streaming el año pasado y ahí sí hicimos un video que ahora creo que va a llegar a 10 millones reproducciones en este mes o el mes que viene”, indicó el mentalista.

Fuente: TN

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Convirtió a su chihuahua en influencer y le creó una marca de ropa para perros: “Ahora ella paga las expensas”

Por las calles urbanas de la Ciudad de Buenos Aires, entre el olorcito del café de especialidad en cada esquina de Palermo y los reflejos de sol radiante en las vidrieras emerge una modelo única en su especie. Blanca y negra impoluta, petisa, con pasitos apurados y con la lengua afuera: María Pita o “La Titi”, la chihuahua famosa en redes sociales y protagonista en la industria de la moda canina.

Martina Villar, su madre y dueña, la pasea por el barrio y la acompaña en varios de sus quehaceres. Procura cumplir responsablemente con el atareado itinerario de la estrella canina: la lleva a las producciones de fotos, a probar ropa y lidera la nueva línea de ropa canina María Pita Concept.

En una entrevista con TN, Villar contó cómo un simple video en TikTok transformó su vida para siempre y afianzó el vínculo con María Pita de la manera más inesperada.

Una chihuahua fuera de serie

Cuando la imponente puerta del departamento se abre de par en par, uno espera que detrás de ella haya una gran mascota guardiana para defender su territorio, pero en la casa de Martina se cae ese estigma. La primera en recibir a los invitados es María Pita, su chihuahua de dos kilos. Se acerca corriendo, trotando como un poni en miniatura, y se avalancha a pedir mimos y repartir lengüetazos.

El departamento, aunque algo pequeño, es del tamaño ideal para La Titi y su familia. En un cajón guardan toda su ropita y pretales; en el perchero, la correa para salir a pasear y la botella para tomar agua; al lado del sillón, una rampa para que pueda subir y, por último —pero no menos importante—, en un estante, un altar con todos los regalos de los fans: mates, termos y dibujos, todos con su carita, como si fuera una estrella de cine que recibe obsequios por correspondencia.

Es una criaturita que emana ternura –y finura– por donde sea que se la vea caminar. Gruñe un poco cuando está con algún cambio de ropa rápido, se desespera cuando escucha la palabra mágica “pasear” y se vuelve loca de llanto cuando mencionan a Bambi, una chihuahua amiga de María Pita. Más allá de eso, pocas veces se la escucha ladrar; eso solo pasa cuando se enoja y se “transforma”.

La relación entre dueña y mascota –o empleada y jefa perruna– demuestra que el amor viene en todos los talles, colores y personalidades. La famosa chihuahua tiktoker tiene 10 años, pero le quedan muchos más para hacer su estrellato en el mundo del modelaje y las redes sociales.

“Azúcar, flores y muchos colores”

La pasión de Martina por los animales comenzó desde chica. Soñaba con ser veterinaria, pero con el tiempo se dio cuenta de que su corazón no resistía ver animales sufrir. “Desde chiquitita siempre amé a los animales. Yo decía que quería ser veterinaria; claramente no lo fui y me dediqué a otra cosa porque no puedo verlos sufrir, me cuesta horrores”, contó.

La obsesión por los chihuahuas nació por esas épocas, acompañada por películas: “Cuando era chica salió una película que se llamaba un Chihuahua en Beverly Hills, que la protagonista era una chihuahuita llamada Chloe. Cuando la vi, me pareció la cosa más tierna que había visto en mi vida”, recordó. Desde entonces, insistió durante años a su familia para tener uno.

Al principio, sus padres eran reacios a la idea de convivir con perros pequeños, ya que estaban acostumbrados a razas grandes. “Mi familia no quería saber nada con los perros chiquitos… hasta que un día me la regalaron”, recuerda. El sueño de Martina finalmente se cumplió, aunque no imaginaba que la personalidad de María Pita provocaría un verdadero cambio de paradigma: “Se ‘compró’ a toda mi familia y ahora todos la aman tanto como yo”.

Martina describe a María Pita como “una mezcla de varias cosas”. “Ella sería como la definición de Las chicas superpoderosas: azúcar, flores y muchos colores”, explicó. Es tierna, amorosa y muy mimosa, pero también testaruda. “Su veterinario le dice ‘vieja loca’, porque cuando se pone cascarrabias empieza a zapatear contra el piso. Si estás comiendo algo, es como si te dijera ‘dame esa comida’, y a eso sumale los aires de diva”, bromea.

Patitas de modelo

La vida de Martina junto a María Pita transcurría con normalidad hasta que comenzó a hacer lo que hoy parece inevitable: compartir videos en redes sociales. Ese fue el primer paso de un camino largo e inesperado. “Con La Titi nos hicimos conocidas por un video que subí a TikTok donde la bañaba. La gente empezó a reaccionar y a mandarle mensajes hermosos”, recordó.

Lo que Martina no sabía era que esos comentarios positivos pronto se convertirían en oportunidades únicas. De a poco, pasaron de ser simples usuarios a marcas interesadas en que la perrita modelara para ellas.

Así, sus vidas dieron un giro. “Yo soy licenciada en Marketing y trabajo en relación de dependencia, pero cuando empezaron a llamarla me convertí en su manager, o ‘momanager’ —una combinación de mom y manager—”, contó. Entre las marcas con las que María Pita colaboró se encuentran Las Pepas, Maniac y Cher Beauty.

Pasé de ser su mamá a su empleada. Ella trabaja y paga las expensas, porque se crió con un dicho muy conocido en mi casa: ‘el que no trabaja, de patitas a la calle’”, bromeó Martina. De hecho, confirmó que los ingresos de María Pita cubre los 500 mil pesos que les cobran como excedentes en su departamento.

De pronto, los videos dejaron de ser solo paseos por la calle con algún mimo de los transeúntes. La cámara se desviaba, entraban a un local de ropa y María Pita saludaba con la cola inquieta. Pedía mimos —que las vendedoras no dudaban en darle— y, al cabo de unos segundos, ya estaba en un probador con Martina para un cambio de vestuario. En otras ocasiones, pasaba de un breve viaje en ascensor a un photo shooting en plena calle, rodeada de modelos, mimos y lengüetazos para todos. María Pita demostraba que pertenecía al mundo del modelaje.

“A mis ojos, es la perrita más linda del planeta, y creo que lo que la hace una modelo ideal es su actitud”, afirmó Martina y agregó que “le gusta estar ahí, rodeada de gente, cambiarse la ropita y caminar por el set. Lo hace tranquila, lo disfruta, y eso es lo que la vuelve ideal”. “Ella va, saluda al fotógrafo, se sube a upa de la filmmaker, las modelos le dan besos y ella está en su mundo”, relató.

Con el tiempo, la gente comenzó a preguntarse qué usaba María Pita: desde pretales hasta ropitas. Además, Martina quería conseguir prendas con una impronta propia, algo que no encontraba en la oferta local. “No conseguía en ningún lado ropa distinta a lo que se ve en otros pet shops”, explicó. A partir de esa necesidad nació la idea de crear una marca propia.

La Titi viste a la moda

Martina tenía el concepto y el conocimiento en marketing; María Pita, la imagen. Quien terminó de darle forma al proyecto fue Lucas Domínguez, su pareja y socio. Filmmaker especializado en moda y publicidad, no dudó cuando Martina le acercó la idea. “‘Vamos para adelante, hagámoslo’, me dijo. Compartimos la misma visión y estamos en plena sinergia. Él es fundamental para María Pita Concept”.

La marca propone invertir la lógica tradicional: que la elección no pase solo por el gusto del dueño, sino también por la personalidad de la mascota. “Así como las personas usan la moda para expresarse, las mascotas también pueden hacerlo y se lo merecen”, sostuvo Martina. “Cada una tiene una forma de ser única”.

“Creo que las piezas que tenemos ayudan a destacar esa realidad con creatividad y autenticidad. La idea es dejar a las mascotas expresarse y brillar”,explicó. El objetivo es combinar la personalidad del animal con el estilo de vida de su humano.

La pasarela recién empieza

Al principio, la pareja tuvo dificultades como en todo emprendimiento, pero reconoce que recién empieza: “Me falta un montón, esto de ser emprendedora es algo nuevo para mí, hay cosas que aprendo sobre la marcha”. También admite que cada logro que tuvo también representó una dificultad en sí mismo: hacer conocida la marca, tener un perro influencer y lograr que la gente quiera a ambas indiscriminadamente.

Mientras crecen y aprenden, Martina y Lucas siguen llevando adelante el emprendimiento sin descanso: “Estamos pensando una colección para marzo y la idea es que hayan sorpresas todo el año, se vienen cosas hermosas y super pensadas”.

El objetivo final es que la gente se identifique con la marca y se sienta parte. “Me encantaría que alguien use la ropita y diga: ‘¿Viste esto de María Pita Concept?’ o ‘Mi perrito usa tal cosa de la marca’. Quiero eso”, resumió.

Hoy, entre veredas porteñas, probadores improvisados y sets de fotos, María Pita sigue caminando con el mismo ritmo apurado y la lengua afuera, ajena —o quizás no tanto— al fenómeno que genera a su paso. No entiende de métricas, campañas ni estrategias de marca, pero sí de miradas, mimos y disfrute. Y eso, para Martina, es lo esencial.

La historia de La Titi no es solo la de una perrita que se volvió famosa en redes, sino la de un vínculo que encontró una forma inesperada de expresarse, de crecer y de convertirse en proyecto. Entre ropa, cámaras y sueños compartidos, Martina y María Pita construyen un universo propio donde la actitud importa más que la pose y donde cada paso —por más corto que sea— deja huella. La pasarela recién empieza, pero si algo está claro es que María Pita no camina sola.

Fuente: TN

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