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Día del Bastón Verde: una herramienta que ayuda a visibilizar la baja visión y promover la autonomía

“Puede ver, pero puede necesitar ayuda”. Esa frase resume el sentido del Bastón Verde, una herramienta que permite identificar a las personas con baja visión y, al mismo tiempo, favorecer su orientación, movilidad y autonomía.

Cada 26 de septiembre se conmemora el Día del Bastón Verde, una fecha que invita a conocer mejor una realidad que muchas veces pasa inadvertida: hay personas que conservan parte de su capacidad visual, pero encuentran importantes dificultades para desenvolverse en determinadas situaciones cotidianas.

Detrás de esta iniciativa está Perla Catherine Mayo, profesora uruguaya de educación especial radicada en Argentina, quien comenzó a desarrollar la propuesta durante la década de 1990 a partir de su trabajo con personas con baja visión.

Ver no siempre significa ver con claridad

La baja visión no es lo mismo que la ceguera total. Una persona con esta condición conserva un remanente visual que puede permitirle reconocer rostros, leer utilizando determinadas estrategias o utilizar un teléfono celular, aunque tenga dificultades para desenvolverse con normalidad en distintos espacios.

De acuerdo con información médica especializada, se trata de una pérdida visual que no se resuelve mediante anteojos convencionales, lentes de contacto, medicamentos o cirugía.

Esa particularidad puede generar situaciones de incomprensión. Mayo recordó el caso de una paciente que utilizaba un bastón blanco y que, por conservar parte de su visión, enfrentaba reacciones contradictorias: podía recibir ayuda para cruzar la calle y poco después ser observada con sorpresa al utilizar su celular.

La creación del Bastón Verde buscó justamente brindar una señal que permitiera comprender esa realidad: la persona puede ver, pero de una manera diferente y puede necesitar asistencia en determinadas circunstancias.

Una iniciativa que nació en Argentina

A partir de su experiencia profesional, Mayo impulsó en la década de 1990 el uso del Bastón Verde como elemento distintivo para las personas con baja visión.

La iniciativa obtuvo reconocimiento legal en Argentina con la Ley 25.682, sancionada en 2002. La normativa estableció al Bastón Verde como instrumento de orientación y movilidad para personas con baja visión y contempló también la difusión de su significado para favorecer la comprensión social.

En Argentina se reconocen tres tipos de bastones según la situación de la persona:

  • Bastón blanco: utilizado por personas ciegas.
  • Bastón verde: destinado a personas con baja visión.
  • Bastón rojo y blanco: utilizado por personas con sordoceguera.

Con el paso de los años, la propuesta trascendió las fronteras argentinas y comenzó a ser reconocida en otros países. Actualmente existen referencias al Bastón Verde en más de 15 países, y Perú incorporó en 2024 una normativa de promoción de este símbolo.

El bastón no reemplaza la rehabilitación

Mayo remarca que el Bastón Verde no constituye un tratamiento para la baja visión. Es una herramienta de orientación y movilidad que puede integrarse dentro de un proceso más amplio de rehabilitación visual.

La rehabilitación busca que cada persona pueda aprovechar al máximo su capacidad visual restante y recuperar, en la medida de lo posible, actividades que son importantes para su vida cotidiana.

El proceso puede incluir entrenamiento visual, ayudas ópticas y no ópticas, adaptaciones de iluminación y contraste, herramientas tecnológicas y orientación para desplazarse con mayor seguridad.

El objetivo es concreto: ayudar a que la persona pueda desenvolverse con la mayor autonomía posible.

“Después de cuatro décadas trabajando en baja visión, sigo encontrándome con personas a quienes les dijeron: ‘No hay nada más para hacer’. Y muchas veces, justamente ahí, comienza otro camino”, expresó Mayo.

Cómo ayudar a una persona que utiliza Bastón Verde

Uno de los mensajes centrales de Mayo es sencillo: no hay que suponer, hay que preguntar.

Una persona que utiliza Bastón Verde puede estar perfectamente orientada y no necesitar asistencia. Si necesita ayuda, lo adecuado es preguntarle cómo puede ser asistida.

Tomarla del brazo sin consentimiento, empujarla o decidir por ella puede afectar su autonomía. En cambio, ofrecer ayuda y respetar la respuesta permite acompañarla sin reemplazarla.

Es un gesto sencillo que parte de algo fundamental: tratar a cada persona con respeto, escuchar sus necesidades y reconocer su capacidad para tomar decisiones sobre su propia vida.

Una fecha con una historia familiar

La elección del 26 de septiembre tampoco fue casual.

Mayo explicó que esa fecha coincide con el nacimiento de su madre, Esther Merchán de Mayo, ya fallecida. En su homenaje, eligió ese día para conmemorar una iniciativa que nació de su experiencia profesional y que con el tiempo se convirtió en una herramienta de inclusión.

La oftalmología y la rehabilitación visual, en diálogo

La temática también tendrá un espacio de intercambio profesional en Buenos Aires. El próximo 3 de octubre, el Hotel NH City será sede del primer Full Day de Oftalmología Integrativa realizado en Argentina, una jornada de 11 horas que reunirá a más de 25 disertantes.

El encuentro está dirigido exclusivamente a médicos oftalmólogos y propone incorporar herramientas de la medicina integrativa a la atención habitual, sin reemplazar los tratamientos convencionales de la especialidad.

Entre los temas vinculados con la salud ocular se abordarán patologías como el ojo seco, el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad.

Mayo participará como disertante con una exposición dedicada a la baja visión, generando un espacio de encuentro entre la oftalmología y la rehabilitación visual.

FUENTE: Infobae

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A los 12 años, Faustino Oro brilló en su debut olímpico y cerró con una victoria

Faustino Oro terminó su primera participación en una Olimpiada de Ajedrez con una sonrisa. El joven argentino, de apenas 12 años, venció al finlandés Tomi Nyback en la última ronda de la competencia disputada en Samarcanda y cerró su debut con 7 puntos sobre 11 posibles.

El resultado fue parte de un buen cierre para la delegación argentina, ya que el equipo masculino derrotó 3-1 a Finlandia, mientras que el seleccionado femenino se impuso 2,5-1,5 ante Australia.

Un debut con esfuerzo y constancia

Faustino Oro fue elegido para ocupar el primer tablero del equipo argentino y disputó las 11 partidas de la competencia.

Su balance final fue de cuatro victorias, seis tablas y una derrota, resultados que le permitieron sumar 7 puntos.

Durante el torneo enfrentó a jugadores de alto nivel, incluidos varios grandes maestros y rivales con más de 2700 puntos de ranking, entre ellos Haik Martirosyan, Jorge Cori, Shakhriyar Mamedyarov, Jingyao Tin y Yagiz Kaan Erdogmus.

La única derrota del argentino llegó en la décima ronda, frente al turco Yagiz Kaan Erdogmus. En la última jornada pudo recuperarse y consiguió una nueva victoria con piezas blancas ante Nyback.

Argentina cerró con dos victorias

El equipo masculino argentino también tuvo un buen cierre y derrotó 3-1 a Finlandia en la última ronda. Con ese resultado, terminó la competencia en el puesto 23.

El seleccionado femenino, por su parte, venció 2,5-1,5 a Australia y finalizó en el puesto 22, también con 15 puntos de match.

Un ejemplo de esfuerzo y aprendizaje

Más allá de los resultados, el debut olímpico de Faustino Oro representa una experiencia de gran valor para un joven que, con apenas 12 años, tuvo la responsabilidad de ocupar el primer tablero argentino y enfrentarse durante 11 rondas a jugadores de primer nivel.

La preparación, la concentración, la constancia y la capacidad de aprender de cada partida son algunos de los hábitos que forman parte de este deporte y que el joven argentino pudo poner en práctica durante toda la competencia.

Con una victoria en la última ronda y 7 puntos en su primera Olimpiada, Faustino cerró una experiencia que suma aprendizaje y nuevos desafíos a su camino dentro del ajedrez.

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Día Nacional de la Biblia: una fecha para reencontrarse con la Palabra de Dios

Cada cuarto domingo de septiembre se celebra el Día Nacional de la Biblia, una jornada que invita a leer, compartir y poner en práctica el mensaje de las Escrituras.

La fecha fue establecida en 2004 mediante un acuerdo entre la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y las Iglesias Evangélicas presentes en Argentina.

Durante septiembre, conocido también como el Mes de la Biblia, iglesias, familias y comunidades encuentran una oportunidad para acercarse de manera especial a la Palabra de Dios.

La celebración no se limita a leer un texto. Para los cristianos, la Biblia es una guía para la vida, una fuente de esperanza y un camino para conocer a Dios y a Jesucristo.

Su mensaje también invita a mirar al otro, acompañar, servir y compartir una palabra de aliento con quienes más lo necesitan.

El Día Nacional de la Biblia puede ser una buena oportunidad para volver a abrir las Escrituras, ya sea en casa, en comunidad o de manera personal.

Leer la Biblia, reflexionar sobre su mensaje y llevarlo a la vida cotidiana son algunas de las formas de celebrar esta fecha.

Para la fe cristiana, las Escrituras hablan de Cristo y contienen el mensaje de salvación. Por eso, más que una celebración de un día, el Mes de la Biblia propone recuperar el valor de una Palabra que busca iluminar, transformar y dar esperanza.

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Le faltaba dinero para construir su casa y convirtió toneladas de plástico en una oportunidad

El sueño de tener una casa propia parecía quedar a mitad de camino para Cindy Mora. Después de ahorrar durante casi nueve años, logró comprar un terreno en Alajuelita, Costa Rica, pero no tenía dinero suficiente para comenzar la construcción.

Entonces apareció una propuesta diferente: utilizar plástico reciclado para fabricar los bloques de la vivienda.

Así, junto a su hijo Fabrizio, Cindy pudo avanzar con la construcción de su hogar utilizando 850 bloques hechos con 7,5 toneladas de plástico reciclado.

La iniciativa contó con la participación de Hábitat para la Humanidad Costa Rica y empresas vinculadas al reciclaje y la economía circular.

Del residuo al bloque

Botellas, bolsas, envases y otros empaques fueron recolectados y sometidos a distintos procesos hasta convertirse en bloques sintéticos.

Las piezas fueron diseñadas para encastrarse y facilitar el armado de las paredes. Con ellas se levantó buena parte de la vivienda, que luego recibió revestimientos y pintura.

El trabajo no fue sencillo. Técnicos, voluntarios y vecinos dedicaron más de 800 horas a la construcción.

La casa también recibió las instalaciones de agua potable, electricidad y desagües, además de una estructura preparada para las condiciones climáticas del lugar.

Una oportunidad que cambió una historia

La experiencia permitió resolver dos necesidades al mismo tiempo: ayudar a una familia a acceder a una vivienda y aprovechar residuos que podrían haber terminado acumulados en vertederos.

Después de años de esperar y trabajar por ese objetivo, Cindy y Fabrizio finalmente pudieron abrir la puerta de su propia casa.

Una historia que demuestra que, cuando hay voluntad y personas dispuestas a ayudar, una dificultad puede transformarse en una nueva oportunidad.

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