Actualidad
De “El Eternauta” a “Envidiosa”: la mujer que guarda millones de objetos y los convierte en protagonistas de series y películas
Hay objetos que sobreviven a sus dueños. Una lámpara que alguna vez iluminó un comedor, una mesa alrededor de la cual se reunió una familia, un teléfono que dejó de sonar hace décadas. Terminan en cajas, depósitos, mudanzas o mercados hasta que alguien vuelve a encontrarlos. En el puesto 156 del Mercado de las Pulgas, muchos tienen otra oportunidad: convertirse en elementos clave de una ficción.
Detrás de ese universo está Inés Carballo. Tiene 52 años, hace más de 30 que compra y vende objetos usados y antiguos y asegura que es difícil pedirle algo que no pueda encontrar entre las miles de piezas que la rodean.
“Vos me decís: ‘¿Tenés una réplica de un inodoro en miniatura?’. Lo tengo. ‘¿Una banqueta en miniatura?’. Lo tengo. ‘¿Un cuchillito de manteca?’. Lo tengo”, enumera con gracia a TN. Después, la mujer completa la descripción de su negocio con una definición sobre ella misma: “Lo único que no tengo es vagancia”.
La frase explica, quizás, mejor que cualquier inventario cómo llegó hasta allí. Su local forma parte de un mercado que, en su conjunto, reúne alrededor de 3,7 millones de objetos, desde piezas diminutas hasta antiguos timones de barcos. Pero en el caso de Inés, las antigüedades tienen además una segunda vida inesperada: desde hace años, productoras audiovisuales recurren a ella para ambientar películas, series y programas de televisión.
Sus objetos estuvieron en Envidiosa y El Eternauta, dos de las producciones argentinas de Netflix que alcanzaron repercusión internacional. También fueron utilizados en ciclos de El Gourmet, incluidos programas con Donato de Santis y Narda Lepes. Y algunos ya fueron elegidos para proyectos que todavía no llegaron a la pantalla, entre ellos una producción protagonizada por el Chino Darín.
El mecanismo parece sencillo, aunque detrás hay décadas de oficio. Una productora llega con una necesidad determinada y comienza la búsqueda. A veces hace falta un mueble que permita reconstruir una época; otras, un detalle mínimo que probablemente pase inadvertido para el espectador. Inés aprendió que, en una filmación, nada está puesto porque sí. Y ella tiene mucho para ofrecer.
“Tengo lo que se te ocurra”, explica la comerciante. Su colección se construyó sin catálogo ni algoritmo, objeto por objeto, durante más de tres décadas de levantarse temprano y abrir el puesto.
Mucho antes de saber qué era una antigüedad, Inés Carballo ya estaba acostumbrada a vivir entre cosas. Creció en el campo, en Entre Ríos, en una familia de seis hermanos —cinco mujeres y un varón— y en una casa donde funcionaban un almacén y un bar de ramos generales. Sus recuerdos de aquellos años tienen una imagen que, vista desde el presente, parece anticipar su vida: paredes cubiertas de objetos hasta el techo.
“Siempre mis recuerdos son de paredes hasta el techo de cosas, más o menos lo que ves acá. Eso es como que lo arrastré de mi infancia”, cuenta mientras mira el puesto del Mercado de las Pulgas que hoy desborda de muebles, lámparas, juguetes, libros, vajilla y objetos difíciles de clasificar.
También aprendió temprano que las cosas podían convertirse en dinero. De chica era coqueta y quería tener los zapatos que le gustaban. Su madre aceptaba, pero con una condición: debía ganárselos. En el campo encontraron la manera. Junto con sus hermanas juntaban huesos de animales, vidrio, lana y hasta plumas, que después vendían. “El zapato que ustedes quieran, pero se lo tienen que ganar”, recuerda que les decía su mamá.
Sin saberlo, estaba ensayando una lógica que décadas después seguiría aplicando detrás de un mostrador: encontrar algo, reconocer que podía tener valor y buscar quién quisiera comprarlo.
Su llegada a Buenos Aires, sin embargo, estuvo lejos de responder a un proyecto comercial. Tenía apenas 15 años y un novio que su padre no aprobaba. Un amigo de ellos había sufrido una descarga de alta tensión y debía ser trasladado al Hospital de Quemados. La pareja viajó acompañándolo y, una vez en la ciudad, Inés tomó una decisión inesperada: quería quedarse.
“Dije: ‘Guau, me gusta, no quiero volver’”, recuerda. La decisión abrió una profunda pelea familiar. Su padre tuvo que hacerse cargo de los trámites necesarios por ser ella menor de edad y estuvieron entre cinco y seis años sin hablarse. Su hijo mayor, cuenta Inés, recién conoció a su abuelo cuando tenía alrededor de cinco años.
Buenos Aires la deslumbraba. El microcentro, los patrulleros, el movimiento de la calle: todo tenía para ella una dimensión desconocida. Venía de un lugar donde, según recuerda, uno de los acontecimientos capaces de alterar la tranquilidad cotidiana podía ser el robo de una gallina. La ciudad era otro mundo.
El Mercado como escuela
El Mercado de las Pulgas apareció poco después de su llegada a Buenos Aires, cuando Inés buscaba una manera de ganarse la vida. El predio de Dorrego y Álvarez Thomas era entonces un espacio a medio hacer, con vendedores ambulantes, ropa, artículos de limpieza y algunos puestos repletos de antigüedades.
Ella consiguió un pequeño lugar y empezó a levantarlo casi con sus propias manos: compró cemento y arena con el primer sueldo de su novio y con lo que había ganado vendiendo un pantalón y una botella. No sabía construir una pared y acomodó los ladrillos uno sobre otro, sin trabarlos. Pero ahí empezó todo.
Tampoco tenía mercadería. Vivía en Caseros, en una casa que un conocido le había prestado a cambio de pagar los impuestos, y un día ese hombre le permitió revisar un galpón lleno de cosas destinadas a ser descartadas. Inés rescató tapados, zapatos y objetos viejos. Entre ellos había unas monedas de plata que para ella eran apenas eso: monedas antiguas. Un comerciante dedicado a la numismática le hizo entender que podían tener otro valor.
Poco después, un cuadro extraño le produjo un descubrimiento todavía más personal: recordó que sobre el ropero de la casa de su infancia había retratos similares de su bisabuelo. “Fue como el primer shock: yo ya convivía con una antigüedad y no lo sabía”, dice la mujer.
El resto fue aprendizaje. Primero vendió lo que encontraba; después aprendió a reconocer materiales, épocas y técnicas. Un día vio que el Teatro Regio había tirado escritorios y sillones de roble en un volquete y salió corriendo con una carretilla para rescatarlos. Los lijó, los lustró y terminó llenando de muebles aquel puesto que al principio apenas tenía pequeñas cosas. “Acá nací, digamos, de nuevo. Es un renacer”, dice. Con el tiempo también conoció a Osvaldo, carpintero y restaurador, con quien compartió 20 años y tuvo a Matías.
Esa historia explica por qué, para Inés, los objetos nunca son solamente mercadería. Algunos pertenecieron a sus hijos, otros quedaron ligados a Osvaldo y hay piezas de las que sólo se desprendería si siente que llegarán a buenas manos. “Cada cosa tiene su dueño”, asegura. Porque detrás de una lámpara, un juguete o una vajilla hubo una familia, una casa y una vida. Más de treinta años después, Inés sigue rodeada de cosas hasta el techo, como en aquella casa de Entre Ríos. La diferencia es que ahora sabe leer las historias que guardan.
El lugar que acompañó buena parte de la vida de Inés también está atravesando una nueva transformación. Junto al Mercado de las Pulgas, sobre un antiguo playón de estacionamiento en desuso, la Ciudad construye una plaza de 2101 metros cuadrados que tendrá 50 árboles, iluminación LED, pérgolas, veredas más amplias y senderos accesibles. La intervención busca además vincular el predio con las plazas Mafalda y Clemente y generar un nuevo corredor verde en la zona.
Los trabajos incluyen la modificación de la calle Enrique Martínez, el ensanchamiento de veredas y la instalación de grandes pérgolas. Según el cronograma oficial, la obra estará terminada en octubre.
Inés observa los cambios desde un lugar que también vio transformarse muchas veces. “Al proyecto de la plaza yo lo veo como una evolución”, dice. Y piensa, sobre todo, en las familias que podrán quedarse más tiempo en la zona: “Vamos a tener otro público porque al tener más lugar y más comodidad para los chicos, la gente va a venir, los chicos van a poder estar en la plaza y nosotros acá atendiendo a la gente, así que va a estar bueno”.
Fuente: TN
Actualidad
La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.
Actualidad
Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo
WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.
La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:
Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.
Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.
LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.
Sony: Xperia Z y Xperia SP.
Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre
La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.
Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.
Cómo proteger los chats
Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.
La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.
Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.
Actualidad
Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados
El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.
Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.
Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.
De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.
De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.