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Cambió el aula por los lugares más olvidados: el maestro que educa en condiciones extremas

La escuela va hacia los chicos. Esa es la idea que guía a Julio Pereyra, docente y creador de un proyecto con el que recorre comunidades vulnerables del norte argentino para dar educación, salud básica y acompañamiento social en provincias como Misiones, Santiago del Estero y Tucumán.

Todo empezó en un basural. Entre montañas de residuos, Pereyra se encontró con chicos que vivían, comían y trabajaban ahí, al margen de la escuela y de cualquier cuidado básico. Esa imagen fue un quiebre que lo obligó a escuchar, hacer y quedarse en el terreno.

Al principio, la urgencia marcó el camino. Enseñó hábitos de higiene y prevención de enfermedades, lo más inmediato para ese contexto. Pero con cada regreso comprendió que lo que veía era apenas una parte: detrás había analfabetismo, abandono escolar y chicos con discapacidad sin ningún tipo de acompañamiento.

Enseñar también es denunciar

“A mí me enseñaron que era un derecho que los chicos vayan a la escuela. Yo aprendí que es una obligación que la escuela vaya a los chicos”, confesó a TN.

De esa convicción nació Caminos de Tiza, una iniciativa que no solo busca acercar la educación, sino también visibilizar lo que muchas veces permanece oculto. En ese sentido, el proyecto se convierte también en una forma de denuncia: pone nombre, rostro e historia a realidades que suelen quedar fuera del mapa.

El docente comprendió que su desafío iba mucho más allá de la enseñanza tradicional. En zonas rurales y comunidades indígenas, los chicos enfrentan múltiples barreras para desarrollarse: desde la falta de asistencia médica hasta la ausencia de recursos y acompañamiento.

Por eso, el proyecto dejó de ser una escuelita fija y se convirtió en itinerante, y lleva educación y salud directamente a cada comunidad.

La diferencia con la escuela convencional es evidente: “Caminos de Tiza” no se limita a seguir los contenidos escolares habituales, sino que acompaña a los chicos en su desarrollo integral. “Trabajamos en habilidades, conocimiento del entorno y orientación social, siempre adaptándonos a lo que cada comunidad necesita”, explicó el docente.

También abordan la discapacidad con herramientas concretas, desde el uso de tecnologías asistivas hasta comunicación alternativa. El objetivo no es certificar saberes, sino mejorar la vida cotidiana.

Condiciones extremas y falta de apoyo

Sostener el trabajo no es fácil. Pereyra enfrenta calor extremo, mosquitos y enfermedades. Tuvo dengue. Además, se mueve en zonas en las que hay narcotráfico, trata de personas y pobreza estructural. El riesgo es constante.

No cobra por lo que hace, y eso tiene un costo. “El cuerpo pasa factura”, dice. Su vida personal y laboral también se ve afectada.

A eso se suma la falta de apoyo. El proyecto funciona de manera casi independiente, con muy pocas personas que cubren todas las tareas: desde dar clases hasta reparar prótesis o gestionar donaciones.

También enfrentan resistencia institucional. “Nos ven como una amenaza por lo que mostramos”, explicó Pereyra. El trabajo —dice— se realiza en gran parte desde el anonimato.

Historias duras y cambios reales

Las historias que encuentra son duras. Hay chicos con enfermedades sin tratar hasta situaciones de abandono extremo. El docente participó en el rescate de muchos nenes, pero recuerda sobre todo a quienes murieron.

Sin embargo, también hay cambios. En algunas comunidades lograron reducir el analfabetismo, mejorar el acceso a la salud y bajar la mortalidad infantil.

En Misiones, por ejemplo, construyeron una escuela y lograron que decenas de chicos ingresen al sistema educativo. También impulsaron bibliotecas itinerantes, roperos solidarios y becas.

Para Pereyra, las familias son una parte central del proceso. El trabajo no se limita a los chicos, sino que incluye a todo el entorno. Se enseña en la vida diaria, en lo cotidiano, muchas veces son las propias familias las que expresan qué necesitan aprender.

Después de años en el territorio, su motivación sigue intacta. “Cuando me preguntan de qué lado de la grieta estoy, digo que estoy adentro, sacando a los que cayeron”, reveló. Su objetivo es claro: denunciar, visibilizar y actuar frente a una realidad que —según sostiene—, muchas veces mata en silencio.

Fuente: TN

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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse

Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.

El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.

El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.

Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia

Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.

En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.

Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.

El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.

Cómo comprobaron los resultados

La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.

Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.

La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.

Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.

La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa

El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.

También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.

Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.

El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.

Fuente: UNNE Medios.

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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo

WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.

La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:

Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.

Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.

LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.

Sony: Xperia Z y Xperia SP.

Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre

La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.

Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.

Cómo proteger los chats

Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.

La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.

Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.

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Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados

El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.

Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.

Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.

De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.

De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.

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