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Salud

Seis hábitos dañinos que pueden frenar la vitalidad después de los 70 y qué hacer para revertirlos

El problema no es la edad, sino la fuerza del hábito, dice Mario Alonso Puig, médico y conferencista, en referencia a los adultos mayores. El “declive humano” se produce porque “se arrastran años o incluso décadas repitiendo rutinas que desgastan la vitalidad de forma silenciosa”, afirma en uno de los tantos videos de su canal de YouTube que dedica a hablar de la generación silver.

Esas “pequeñas costumbres”, que parecen parte normal del envejecimiento, “en verdad actúan como un tóxico lento y constante”, advierte. Son hábitos casi inconscientes, patrones de comportamiento que se repiten sin ver que “roban años de vida, energía, claridad mental y, sobre todo, la posibilidad de vivir esta etapa con plenitud”.

Puig apunta contra ese “momento en la vida de casi todas las personas”, alrededor de los 65, 70 años, en el que “el cerebro toma una decisión silenciosa”, sin que uno lo note, la mente “comienza a prepararse para dejar de vivir”.

No se trata de enfermedad, ni depresión, sino de “algo mucho más sutil y peligroso: tu cerebro empieza a aceptar que ya no eres protagonista de tu propia vida”, dice. La consecuencia es que “el cuerpo obedece, los músculos se debilitan más rápido, la memoria falla con más frecuencia, el ánimo baja, las ganas desaparecen y todo el mundo a tu alrededor dice que es normal, que es la edad, que así es la vida”.

Puis asegura que no es así, que no tiene por qué ser así, y explica qué hábitos concretos “alimentan ese proceso destructivo” y qué se puede hacer “para revertirlo”.

Son hábitos que aparentemente no tienen que ver con la salud, pero “que determinan si vas a vivir tus próximos años con vitalidad o si vas a ir apagándote como una vela”.

Apoltronados

El cuerpo humano no fue diseñado para estar quieto, observa. “Sin embargo, eso es exactamente lo que hacen millones de personas cuando llegan a cierta edad. Se sientan y desde un sillón empiezan a despedirse del mundo sin saberlo. El sedentarismo después de los 65, 70 años no es simplemente un mal hábito, es una sentencia”, asevera.

El deterioro que causa el inmovilismo en personas que se acaban de jubilar por ejemplo puede ser drástico y acelerado. Implica “pérdida de masa muscular, pérdida de equilibrio, caídas, fracturas, hospitalización”. Esto empieza “con algo tan simple como dejar de caminar”.

Los huesos pierden rápidamente densidad, la sarcopenia también se acelera “de una forma que no ocurriría” si la persona mantiene “aunque sea un mínimo de actividad”. Y Puig aclara que no está hablando de tres horas de gimnasio por día o de correr maratones. Está diciendo que “caminar 30 minutos, cuatro o cinco veces por semana” basta para marcar “la diferencia entre una vejez digna y una vejez postrada”.

Pero además, el sedentarismo no solo afecta al cuerpo sino a la mente, explica: “el movimiento genera endorfinas, serotonina, dopamina”, sustancias que son el combustible que necesita “el cerebro para experimentar bienestar, motivación y propósito”. Al no moverse, el cerebro interpreta que “ya no necesita producirlas” y “detiene su fabricación”. “Así emergen la apatía y el desánimo, un estado que muchos confunden con la depresión o el simple envejecimiento, cuando el origen real es la inactividad”, sostiene Puig.

El disco duro lleno

“Existe una creencia muy extendida, muy arraigada, que dice que a partir de cierta edad ya no se puede aprender nada nuevo, que el cerebro de una persona mayor es como un disco duro lleno, que ya no le cabe más información”, dice Puig que sostiene que esa creencia, “aparte de falsa, es tremendamente dañina, porque cuando una persona se la cree”, le está dando “permiso a su cerebro para dejar de funcionar”. La neurociencia ya demostró que “el cerebro humano tiene la capacidad de generar nuevas conexiones neuronales a cualquier edad, a los 70, 80, 90”.

Se llama neuroplasticidad. Significa, dice, que “el cerebro puede seguir creciendo, adaptándose, puede seguir aprendiendo” siempre que se lo incentive. Pero si todos los días hacemos y hablamos de lo mismo, el cerebro “entiende que no necesita esforzarse” y empieza su deterioro.

No se refiere Puig a grandes empresas, como empezar una carrera universitaria, sino de pequeños estímulos: leer cosas que no sean las acostumbradas, probar nuevas recetas, caminar por un sitio nuevo o hacer sudokus. “Cada una de esas pequeñas cosas es un estímulo para tu cerebro. Es como llevarle comida fresca, como darle gasolina. Y tu cerebro responde, vaya que responde”, asegura.

“El hábito de repetir lo mismo todos los días, de vivir en piloto automático, es uno de los más peligrosos después de los 70, porque no duele, no se nota, no parece grave”, advierte.

Por eso hay que romper la rutina, desafiar a la mente con un poco de incertidumbre.

Animal social

“La soledad no deseada en personas mayores tiene un efecto en la salud comparable al de fumar quince cigarrillos al día, según estudios serios —dice Puig—. La soledad crónica aumenta la inflamación del cuerpo, debilita el sistema inmune, incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, acelera el deterioro cognitivo y aumenta significativamente la probabilidad de muerte prematura”. Sin embargo, constata, no suele ser mencionado como hábito nocivo en personas mayores, porque se lo considera inherente a la etapa.

Esa soledad es habitual como lo son sus causas a esta edad: pérdida de seres queridos, alejamiento de los hijos, fin del trabajo. Puede pasar que esa persona mayor no hable con nadie en todo el día.

Se considera a la soledad “como si fuera parte de hacerse mayor”, dice Puig. “Pero no lo es, no tiene por qué serlo”, afirma. El ser humano es un animal social, por lo tanto, el contacto con otros no es un lujo sino una necesidad biológica.

“Cuando hablas con alguien, cuando compartes una conversación, cuando te ríes con otra persona, tu cerebro libera oxitocina, que es la hormona del vínculo, de la conexión, de la confianza. Y esa oxitocina tiene efectos reales y medibles en tu salud. Reduce la presión arterial, mejora la digestión, fortalece el sistema inmunológico, reduce la ansiedad, mejora el sueño. Todo eso simplemente por estar con otra persona”, explica el médico.

Por lo tanto, hay que combatir el hábito de aislarse, encerrarse, no buscar compañía, en suma, “aceptar la soledad como destino” porque “es uno de los hábitos más mortales”.

Buscar compañía, llamar a alguien, integrarse a un grupo, es, dice Puig, “la diferencia entre vivir y simplemente existir”.

Psicología de la nutrición

“Después de cierta edad, la mayoría de las personas no come por hambre, come por costumbre, aburrimiento, ansiedad, inercia. Come porque son las dos y hay que comer, porque la televisión está encendida y picotea mientras la mira o porque no tiene otra cosa que hacer”, señala Mario Alonso Puig. Y agrega: “Come porque la comida es uno de los pocos placeres que le quedan”, y comer por motivos emocionales “hace mucho daño”.

En estos casos, es frecuente duplicar el consumo de azúcar y en su entorno no le dicen “porque son mayores”. “Esa compasión mal entendida es una forma de negligencia —sentencia Puig—, porque el exceso de azúcar después de los 70 no es un placer inocente, es un acelerador del deterioro cognitivo, de la inflamación crónica, de la diabetes, de las enfermedades cardiovasculares. Es combustible para casi todo lo que puede ir mal en un cuerpo que ya está trabajando con menos recursos”.

Pero para Puig, el problema mayor es “la relación que se tiene con la comida”. Comer por aburrimiento, soledad, ansiedad, es convertir a la comida en sustituto de algo que falta, “movimiento, estímulo mental, contacto social, propósito”. Si todo eso está presente en la vida de una persona, “la relación con la comida se regula sola”. Deja de ser una “muleta emocional”.

A continuación, da algunos consejos “tremendamente simples, pero tremendamente efectivos”. El primero es beber agua, aunque no se tenga sed porque a partir de los 65, aunque el cuerpo necesite agua, “el cerebro ya no avisa con la misma urgencia”. La deshidratación crónica leve causa fatiga, confusión mental, dolor de cabeza, irritabilidad, problemas digestivos.

El segundo, es incorporar más fibra a la dieta. Frutas, verduras, legumbres. Basta con asegurarse de que en el plato haya color y variedad. Y productos de la tierra, antes que de la fábrica. Los ultraprocesados “son especialmente dañinos para personas mayores porque están cargados de sal, azúcar, y grasas que el cuerpo cada vez tiene menos capacidad de procesar”.

Tercero, recuperar “el acto de comer como algo consciente”, es decir, sentarse a la mesa, apagar la tele, comer acompañado de ser posible, masticar despacio.

Finalmente, no olvidar la proteína, porque después de los 70, el cuerpo la necesita más, no menos. “Hay muchas formas de incluir proteínas sin complicarte la vida y sin gastar una fortuna, pero necesitas hacerlo porque si no tu cuerpo empieza a comerse sus propios músculos para obtener la proteína que necesita. Y eso es exactamente lo que lleva a la fragilidad, a las caídas, a la dependencia”, explica Puig.

“Caminar, comer bien, beber agua, estar con gente —recapitula—. Son cosas que parecen muy básicas, pero precisamente por eso nadie les presta atención”. Pero “son los cimientos y sin cimientos cualquier edificio se derrumba”.

Sueño reparador

Otra cosa que se ve como normal a partir de los 65 es dormir mal. La gente considera lógico dormir menos horas y despertarse seguido durante la noche. Pero Puig afirma categóricamente que “dormir mal no es normal a ninguna edad”. “Es cierto que el sueño profundo se reduce y que los despertares nocturnos son más frecuentes —admite sin embargo—. Pero eso no significa que tengas que aceptar dormir cuatro horas o despertarte exhausto cada mañana”. El mal descanso nocturno es un factor de riesgo para el deterioro cognitivo.

El sistema linfático se activa durante el sueño profundo y se encarga de eliminar los residuos tóxicos que se acumulan en el cerebro durante el día y entre esos residuos están las proteínas que se han asociado con el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas, explica. “Cuando no duermes lo suficiente o cuando tu sueño es superficial y fragmentado, ese sistema de limpieza no puede hacer su trabajo y los residuos se acumulan”, señala.

Un obstáculo son las pantallas, cuya luz azul le dice al cerebro que es de día, que no es momento de producir melatonina, de dormir. La preocupación nocturna también perturba el sueño y las personas mayores tienden a preocuparse más de noche: por la salud, los hijos, el dinero, el futuro, la muerte. Esas preocupaciones generan cortisol, explica Puig, que es la hormona del estrés, enemigo número uno del sueño. Es biológicamente imposible dormir con el cuerpo inundado de cortisol.

Sus consejos para un sueño reparador: acostarse y levantarse todos los días a la misma hora todos los días, porque el cuerpo tiene un reloj interno que funciona mejor con horarios regulares; siesta de no más de 30 minutos y antes de las cuatro de la tarde; pantallas apagadas una hora antes de acostarse; antes de dormir, escribir en un cuaderno aquello que preocupa, no para solucionarlo, sino para sacarlo de la cabeza y ponerlo en el papel. “Ese gesto tan simple le dice a tu cerebro que puede soltar esas preocupaciones, que ya están registradas, que no hace falta que las revuelva toda la noche”, explica Puig.

Fuente: Infobae

Actualidad

Científicos argentinos descubrieron una posible vía para frenar el crecimiento de un cáncer de mama agresivo

Un equipo de investigadores argentinos avanza en el estudio de nuevas estrategias para comprender y combatir el cáncer de mama triple negativo. La investigación, desarrollada en el Instituto de Medicina Experimental, identificó al receptor H4R como una posible vía de intervención y mostró resultados alentadores al bloquearlo en experimentos con células y ratones.

El estudio fue publicado en Frontiers in Immunology y estuvo dirigido por Mónica Vermeulen, investigadora del CONICET. Ramiro Vázquez participó como primer autor del trabajo.

La investigación se centró en una proteína que interactúa con la histamina, una molécula involucrada en distintos procesos fisiológicos. El objetivo fue determinar si impedir esa interacción podía modificar el comportamiento de las células cancerosas y la respuesta del organismo frente al tumor.

Un nuevo blanco para estudiar una enfermedad compleja

El cáncer de mama triple negativo se distingue de otros subtipos por la ausencia de receptores para estrógeno y progesterona y de expresión de HER2. Esa característica limita la posibilidad de utilizar terapias dirigidas contra esos marcadores y hace necesario explorar otros mecanismos biológicos.

Para avanzar en esa dirección, los investigadores trabajaron con células tumorales de ratón de la línea 4T1 y utilizaron JNJ-7777120, un compuesto que bloquea el receptor H4R.

En los ensayos de laboratorio, la intervención redujo la capacidad de las células para multiplicarse y migrar. Luego, en experimentos con ratones con un sistema inmunitario funcional, el equipo observó tumores significativamente más pequeños en los animales que recibieron el bloqueo del receptor junto con las células cancerosas.

Los investigadores también registraron cambios en la respuesta inmunitaria, como un aumento de interferón gamma y de la proliferación de linfocitos T, una mayor presencia de linfocitos CD8+ y una disminución del marcador TIM-3, asociado al agotamiento de ciertas células inmunitarias.

Qué significa el hallazgo para la ciencia

Los resultados sugieren que el receptor H4R podría participar en mecanismos relacionados tanto con el crecimiento de las células tumorales como con la actividad de las defensas del organismo.

Esta posibilidad convierte al receptor en un blanco de interés para futuras investigaciones, aunque no implica que el compuesto utilizado pueda emplearse actualmente como tratamiento contra el cáncer.

La directora del equipo, Mónica Vermeulen, destacó la necesidad de continuar los estudios para determinar si los resultados se reproducen en muestras humanas y establecer una estrategia segura para bloquear el receptor.

Ese paso resulta fundamental para evaluar si los efectos observados en el laboratorio pueden tener relevancia clínica. Los modelos celulares y animales permiten estudiar mecanismos y generar hipótesis, pero no garantizan que una intervención produzca los mismos resultados en pacientes.

La investigación podría extenderse a otros tumores

Además del cáncer de mama triple negativo, el equipo considera explorar el papel de H4R en otros tumores vinculados con la histamina, incluidos los de colon, páncreas, hígado y ovario, así como el melanoma.

Estas investigaciones podrían ayudar a determinar si el receptor participa en mecanismos compartidos por diferentes enfermedades oncológicas.

Por el momento, el hallazgo representa una nueva línea de investigación desarrollada por científicos argentinos. Su posible aplicación médica dependerá de los resultados de estudios posteriores que permitan comprobar su eficacia, identificar eventuales riesgos y establecer las condiciones necesarias para avanzar hacia una evaluación clínica.

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Actualidad

De la Argentina para el mundo: el científico mendocino que hizo historia en Gran Bretaña

La medicina argentina volvió a posicionarse en lo más alto del escenario internacional. El reconocido especialista mendocino Roger Zaldivar fue galardonado en Londres con el Lans Distinguished Lecturer Award, uno de los reconocimientos más prestigiosos de la International Society of Refractive Surgery, por sus valiosos aportes a la cirugía refractiva y la integración de inteligencia artificial en la disciplina.

El logro adquiere un matiz histórico y familiar inolvidable: en 1998, su padre, Roberto Zaldivar, había recibido exactamente la misma distinción. Casi tres décadas después, el apellido mendocino vuelve a ocupar un lugar de privilegio en la cúspide de la oftalmología global.

Innovación, precisión e Inteligencia Artificial

La carrera de Roger Zaldivar se ha destacado por combinar la práctica clínica con la investigación científica y el desarrollo de tecnologías orientadas a personalizar cada intervención. La clave de este galardón radica en el uso pionero de la inteligencia artificial para optimizar la planificación quirúrgica y garantizar resultados con máxima exactitud.

Entre sus proyectos más emblemáticos se encuentra ICLGuru, una innovadora plataforma que aplica IA para:

  • Interpretar estudios oftalmológicos complejos en segundos.

  • Asistir en la elección precisa de lentes intraoculares.

  • Personalizar la preparación de cada procedimiento según las necesidades anatómicas del paciente.

Durante la ceremonia en la capital británica, Zaldivar expuso sus trabajos sobre el presente y el futuro de la especialidad, reafirmando que el procesamiento de datos masivos es el camino hacia cirugías oculares cada vez más seguras y efectivas.

El único líder latinoamericano en la élite mundial

El premio otorgado en el Reino Unido se suma a un presente profesional extraordinario. La prestigiosa revista británica The Ophthalmologist incluyó nuevamente al médico argentino en su Power List 2026, la nómina que reúne a los 50 referentes más influyentes del mundo en el ámbito ocular.

Zaldivar no solo revalidó su lugar por segundo año consecutivo, sino que se posicionó como el único representante de Sudamérica y de toda América Latina en la lista de este año. La selección evalúa a los innovadores que han transformado radicalmente la disciplina en los últimos 12 a 18 meses, consolidando al especialista argentino como un faro de la medicina global.

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Salud

Una inteligencia artificial puede detectar obstrucciones cardíacas en ecografías de rutina

La herramienta analiza videos de ecografías cardíacas convencionales y puede identificar señales compatibles con una obstrucción del flujo sanguíneo que podrían pasar inadvertidas en controles habituales. 

Un modelo de inteligencia artificial desarrollado por Mayo Clinic logró detectar señales compatibles con una obstrucción del flujo sanguíneo en pacientes con miocardiopatía hipertrófica (MCH) a partir de ecografías cardíacas de rutina.

La herramienta analiza videos ecográficos convencionales en modo B, es decir, imágenes bidimensionales obtenidas durante un estudio habitual. A diferencia de la ecocardiografía Doppler, no necesita medir directamente la velocidad del flujo sanguíneo.

La MCH es una enfermedad genética que provoca un engrosamiento del músculo cardíaco. En hasta dos tercios de los pacientes puede producirse una obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo (TSVI), que dificulta la salida de sangre del corazón y puede causar falta de aire, dolor en el pecho o dificultad para respirar al acostarse.

Cómo funciona la IA

El modelo fue entrenado para reconocer patrones sutiles en las ecografías que pueden estar relacionados con una obstrucción. Los investigadores comprobaron que el análisis combinado de tres vistas cardíacas estándar mejoraba la capacidad del sistema para identificar a pacientes con gradientes elevados en el TSVI.

La detección es especialmente relevante porque algunas obstrucciones pueden no manifestarse cuando el paciente está en reposo y aparecer durante el esfuerzo.

“Queríamos determinar si la IA podía reconocer patrones sutiles que son imperceptibles para el ojo humano en vídeos ecográficos en modo B obtenidos de forma rutinaria”, explicó Imon Banerjee, investigadora de IA de Mayo Clinic y autora principal del estudio.

El Doppler sigue siendo necesario

La ecocardiografía Doppler continúa siendo el método utilizado para confirmar y medir la obstrucción. Su realización requiere una alineación precisa del haz de ultrasonido y experiencia por parte del operador.

Por eso, los investigadores plantean que la IA pueda utilizarse como una herramienta de alerta: si detecta señales sospechosas en una ecografía convencional, el médico podría indicar un estudio Doppler, una prueba de esfuerzo u otras evaluaciones.

Resultados dentro y fuera de Mayo Clinic

El estudio analizó datos de 1.833 pacientes de Mayo Clinic. El algoritmo fue evaluado en 275 casos y posteriormente validado con 46 pacientes de un hospital de Corea del Sur.

Según los investigadores, el modelo mantuvo su rendimiento en la evaluación externa. En una parte de los casos, además, identificó la obstrucción con mayor precisión que dos ecocardiografistas expertos que analizaron las mismas imágenes sin información Doppler.

Los resultados fueron publicados en Circulation: Cardiovascular Imaging.

Todavía no está listo para el uso clínico

Los investigadores señalan que hacen falta estudios prospectivos y pruebas en más hospitales, poblaciones y equipos de ecografía para confirmar el funcionamiento del modelo en diferentes escenarios.

Por ahora, la tecnología se plantea como un recurso de apoyo para detectar posibles obstrucciones y ayudar a seleccionar qué pacientes podrían necesitar una evaluación cardíaca más completa.

La IA no busca reemplazar al Doppler, sino aprovechar las ecografías de rutina para detectar señales que podrían indicar la necesidad de realizar estudios adicionales.

Fuente: Infobae

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