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Vivir con un TOC severo: la lucha de una joven, entre el sufrimiento y la exposición en las redes sociales
Romina Vitale se encontró hace algunos años sentada en el borde de la bañera, rodeada de objetos que ella estaba desinfectando. No sabía qué le estaba pasando ni hasta dónde podía llegar.
Fue hace quince años cuando la diagnosticaron con TOC, trastorno obsesivo compulsivo severo. “No es solo una palabra clínica, es la intensidad con la que los síntomas aparecen cada vez que entro a un lugar nuevo, o incluso a uno conocido donde, por ejemplo, sé que otras personas se sentaron antes. Es la necesidad urgente, desesperada, de limpiar de manera intensa para poder quedarme”, explica Vitale.
A su casa no entra prácticamente nadie: solo su cuidador —una persona de su entorno que la asiste y la acompaña—. Ni siquiera su mamá: “Recuerdo haber pasado más de 12 horas parada al lado de la cama, llorando, solo porque mi mamá se había sentado ahí. Al día siguiente doné la cama y dormí en una colchoneta en el piso durante semanas”.
El diagnóstico de TOC severo llegó hace aproximadamente quince años, aunque los síntomas estaban desde antes. En el imaginario familiar la palabra circulaba, pero no estaba dicha. No tenía nombre. “Me acuerdo que había ganado el Premio Gardel en 2009 y después de eso algo se desató, como una revolución emocional interna, difícil de metabolizar”.
“Ya venía con señales, con conductas que escalaban, pero algo terminó de detonar casi de la noche a la mañana. No podía salir de mi casa. El afuera me resultaba peligrosísimo y el adentro también”.
Las compulsiones —conductas o actos mentales repetitivos— se volvieron rutina: lavado, limpieza, chequeos constantes. “Llegué a tener diagnóstico de desnutrición. No porque tuviera un trastorno de alimentación, sino porque cada bocado que me llevaba a la boca me parecía contaminado. Lo escupía. Lloraba. Entendía que era insostenible, que no tenía sentido, pero no podía frenarlo. No tenía herramientas terapéuticas. No tenía cómo».
El TOC no apareció de repente hace quince años. “Lo que ocurrió fue una eclosión sintomática fuerte. Porque el TOC es mucho más que los rituales: es una condición del neurodesarrollo. Una forma en la que el cerebro procesa el mundo”.
“Hay un bar, por ejemplo, que me encanta. Pero como no es un lugar habitual, me cuesta. Tengo que encontrar la silla correcta, limpiar, asegurarme de que no aparezca ninguna sensación fea. Nada es espontáneo. Nada es liviano“.
Los amigos y las relaciones amorosas
“La última vez que estuve con alguien que me gustaba mucho fue hace dos años. Me llevó muchísimo tiempo permitir que esa persona entrara a mi casa. Cuando finalmente pasó, cuando vi esa luz encenderse, me tiré de cabeza».
“Necesitaba aire. Después de tanto temor, tanta restricción, tanta amenaza interna y externa. Fue la última vez que me permití que me tocaran de una manera no amenazante. Pude disponer mi cuerpo para algo distinto al miedo. Por un rato fue un cuerpo erótico, un cuerpo abierto al amor, al abrazo, al contacto».
Las redes sociales
Romina recuerda. “Durante la pandemia empecé a contar cómo era vivir con TOC en ese contexto. El 90 por ciento de los videos que subo son reales: cosas que me están pasando en ese mismo momento. Agarro el celular, pongo REC y grabo”.
Una de las razones por las que Romina explica que le resulta fácil compartir en las redes los momentos de su vida cotidiana es porque su mundo social está muy acotado, pero en redes está profundamente desplegado. “Es compensatorio, sí. Pero también necesario. Muchas personas con TOC viven encerradas, incomprendidas, invalidadas. Y ahí, en ese espacio virtual, construimos algo juntas y juntos: acompañamiento”.
No se trata solo de mostrar síntomas o de “superarlos”. Se trata de mostrar quién soy más allá del TOC. Mis gustos, mis ideas, mis particularidades. Todo eso también está atravesado por la condición, y también nos define.
Fuente: TN
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Orgullo chaqueño: Carlos Verza fue segundo en San Luis y va por el título latinoamericano de rally raid
El piloto chaqueño Carlos Verza tuvo una destacada actuación en el Rally Baja 250, disputado durante el fin de semana en San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis, donde obtuvo el segundo puesto en la clasificación general. Con este resultado, el representante de Presidencia Roque Sáenz Peña llega con buenas expectativas al tramo final de la temporada, en el que buscará quedarse con el título del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid.
A bordo de una camioneta prototipo construida en su propio taller, Verza afrontó las dos jornadas de competencia y volvió a demostrar su capacidad en una disciplina que exige preparación técnica, resistencia y precisión para superar terrenos complejos.
El desempeño del chaqueño representa un nuevo logro para el deporte provincial y reafirma su protagonismo en el rally raid, una especialidad que combina navegación, velocidad y resistencia mecánica.
El acompañamiento al deporte chaqueño
Verza cuenta con el acompañamiento del Instituto del Deporte Chaqueño, en el marco de la Ley N.º 1772-S, que promueve el apoyo a deportistas de la provincia.
Ese respaldo contribuye al desarrollo de representantes chaqueños que participan en competencias de alcance nacional y regional, con el objetivo de potenciar sus carreras y ampliar la presencia del Chaco en distintas disciplinas deportivas.
El objetivo: consagrarse campeón en San Juan
Después de su actuación en San Luis, el piloto ya concentra sus esfuerzos en la última fecha del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid, SARR Series 2026, que se disputará en la provincia de San Juan del 25 al 29 de noviembre.
Verza llegará a esa instancia con posibilidades de consagrarse campeón en la categoría camionetas. La competencia será decisiva para cerrar una temporada marcada por el trabajo, la dedicación y el desarrollo de su propio vehículo de competición.
Con la expectativa puesta en la definición del campeonato, el chaqueño buscará transformar el resultado obtenido en San Luis en un nuevo impulso para alcanzar el máximo objetivo del año y llevar al deporte chaqueño a lo más alto del podio latinoamericano.
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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.
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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo
WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.
La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:
Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.
Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.
LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.
Sony: Xperia Z y Xperia SP.
Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre
La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.
Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.
Cómo proteger los chats
Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.
La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.
Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.