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Nacieron siamesas, las separaron a los cinco meses y ahora brillan en el deporte: “Nos cambió la vida”
El embarazo de María fue tranquilo y deseado. Sabía que había chances de que sea gemelar ya que en la familia había varios casos. Lo esperaba o, al menos, lo sospechaba. Sin embargo, lo que nunca creyó que podía pasar era que sus hijas, en realidad, iban a ser siamesas.
Jazmín y Ludmila Soria llegaron al mundo con 34 semanas de gestación en medio de una cesárea programada. El itinerario para su arribo ya estaba marcado: su mamá debía quedarse en el hospital y ellas serían trasladadas al Garrahan de urgencia para recibir la asistencia especializada necesaria.
“La noticia nos la dieron al tercer mes con una ecografía. La médica nos derivó a un hospital de alta complejidad y comencé con los controles en la Maternidad Sardá. Ahí empezó todo el operativo para su llegada, pero fue un embarazo normal, yo tengo dos chicos más grandes y fue igual, solo que con más controles por ser de alto riesgo”, resalta María en diálogo con TN.
Cuando las bebas llegaron al mundo, todo había cambiado en sus vidas. La familia ahora debía adaptarse a esta nueva realidad. “Cuando las llevaron a la terapia intensiva del Garrahan estuvieron internadas, ambas intubadas y con respirador durante cinco días. Después las pasaron a neonatología”, explicó.
Poco después, finalmente, llegaría la gran noticia del alta médica. La familia volvió a casa y comenzaba la travesía de maternar dos nenas juntas.
Sin embargo, la fragilidad de sus cuerpitos comenzó a pasarles factura. Al tercer mes, Ludmila empezó con problemas respiratorios y debieron hospitalizarlas nuevamente. Las constantes complicaciones de la pequeña hacían enfermar a su hermanita y no había mejoras.
La situación, que cada vez se complejizaba más, llevó al Comité de Ética del hospital a acelerar los procesos: si bien cuando nacieron establecieron que las nenas iban a ser separadas al año y medio, tuvieron que adelantar la cirugía y a los cinco meses Ludmila y Jazmín fueron operadas.
El procedimiento duró horas y fue de altísimo riesgo, pero las pequeñas salieron triunfantes: “Cuando las vi salir a las dos sentí un alivio increíble”, recordó María.
Ahora comenzaba una vida separadas, con muchos cuidados, controles y enfermedades. Hubo internaciones, malos momentos y miedo, pero siempre, unidas, pudieron avanzar.
La infancia, el bullying y una salida
El deporte apareció en la vida de las hermanas a sus nueve años. “Queríamos hacer algo porque íbamos al colegio, volvíamos y nada más. Fuimos al Polideportivo de Almirante Brown y vimos que había para hacer bastantes cosas adaptadas. Yo arranqué en la escuelita de básquet y Ludmi en bochas y natación”, contó Jazmín a TN.
Así empezó el recorrido y el amor por el deporte. “Empezamos a venir todos los días de semana y gracias a eso estuvimos en muchos torneos. Hoy tengo la suerte de jugar en el equipo de tercera división y también en primera. Pude ir a muchos bonaerenses con básquet, atletismo y vóley sentado”, agregó.
Inclusive, hace muy poco, Jaz pudo participar de un torneo Panamericano Juvenil en Chile, como primera experiencia internacional y representando a la selección. De allí volvió al país con la medalla de bronce. “Venía estando convocada, pero este fue el primero y fui una de las cuatro elegidas”, contó.
Luchi, por su parte, se centró en bochas y se incorporó a un grupo de su edad. Además, también fue citada para representar al país con su deporte.
En ese sentido, las chicas reconocen al deporte, y especialmente al Polideportivo, como su segundo hogar. “Me emociona de solo pensarlo, este se volvió un lugar donde nos pudimos refugiar porque no tuvimos una infancia normal”, resaltó Jaz entre lágrimas y agregó: “Nosotras venimos acá y nos olvidamos de absolutamente todo, estoy totalmente agradecida”.
También Ludmi lo sintió como un lugar seguro: “Yo en la primaria sufrí bullying y el deporte me ayudo a fluir conmigo misma y estoy muy agradecida también».
Las hermanas Soria, que no dejan de brillar en el club, saben que están más unidas que nunca y reconocen el significado de la una para la otra. “Ludmi es todo, es prácticamente mi otra mitad, siempre fuimos muy unidas, siento orgullo por ella, siempre voy a estar orgullosa porque la quiero muchísimo, es todo, siempre que no estoy con ella, siento que me falta algo”, sostuvo Jaz emocionada.
Su hermana no tuvo reparos tampoco en devolver los halagos: “Para mí ella también es todo, siempre estamos muy unidas, siempre que falta pienso ‘qué aburrimiento’, es lo más”.
El deporte y el futuro
Ambas sueñan con seguir dedicándose a sus pasiones, pero también quieren trabajar. “Quiero hacer una carrera y apostar a un trabajo donde me dé tiempo de dedicarme al deporte, algo de Inteligencia Artificial o ligado a la tecnología, me veo trabajando y haciendo deporte porque uno de mis sueños, que no cumplí todavía, es llegar a la selección mayor y ganar un título”, contó Jazmín y Ludmila se sumó a este deseo.
Las hermanas, además, incitaron a que otros, que quizás atraviesan su misma situación, se animen: “Hay una cantidad inmensa de deportes adaptados, te cambia la vida, no solo a mí y a ella, sino que vemos muchas historias en el polideportivo”, insistió Jaz y Luchi agregó: “Además de aportarte salud, podés conocer otra gente, yo soy muy feliz acá”.
Para María, la vida de las chicas dio un vuelco total desde que se involucraron en la parte deportiva: “Arrancamos creyendo que era solo para divertirse y hoy se sienten satisfechas“, aseguró con una inmensa sonrisa.
“Mi deseo es que sean felices siempre, hagan lo que hagan, me gustaría que puedan cumplir sus metas, estudiar, ser buenas personas. Nunca pensé que iba a pasar todo esto, creí que iban a estar en silla de ruedas, en mi casa, nunca imaginé, con todo lo que superaron, que iban a hacer todo lo que hacen hoy en día y todo lo que nos hacen vivir como familia”, resaltó la mamá.
Además, insistió en que las chicas también la ayudaron a formarse a ella. “Sus vidas no son fáciles, tienen una discapacidad motriz, pero tenerlas es un orgullo, son mis hijas, cuando me preguntan por ellas me dan ganas de contar por todo lo que pasaron”, insistió y completó: “Hoy están firmes, le dan batalla y quieren seguir estudiando, haciendo deporte, eso me hace bien, me siento orgullosa, creo que hice las cosas bien como mamá”.
Un pedido desesperado
Hace cinco años Ludmila recibió la silla de ruedas que usa actualmente, pero se fue deteriorando con el tiempo y en los últimos días directamente dejó de funcionar, por lo que ahora, necesita ayuda. La silla, que tiene un comando para manejarla con la mano, es su única autonomía debido a su discapacidad motriz. Sin embargo, hoy la familia no tiene respuesta por parte de la obra social.
Jaz, por otro lado, usa prótesis para ir y volver de la escuela, si bien no hace tramos largos porque como tiene una desarticulación de cadera se cansa, igualmente camina con bastones canadienses. Ella también tiene una silla pedida a la prestadora médica, pero le quieren dar una que no es lo que está indicada por su médica.
Actualmente, la familia inició acciones legales contra la obra social del personal de maestranza debido a que no cumplen con lo solicitado.
Dentro del amor por el deporte, la fortaleza que forjaron, el profesionalismo y el acompañamiento, las hermanas siguen luchando contra la burocracia y el individualismo.
Fuente: TN
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Frutillas, sandías y mandarinas gigantes: las insólitas paradas de colectivo que sorprenden en Japón
Esperar el colectivo puede convertirse en una experiencia diferente en Japón. En la ruta 207, ubicada en el distrito de Konagai, en la ciudad de Isahaya, hay paradas que parecen sacadas de un cuento: tienen forma de frutas gigantes y se distinguen por sus colores intensos y sus detalles artesanales.
El conjunto está compuesto por 16 estructuras que representan frutillas, mandarinas, sandías, tomates y melones. Su diseño poco convencional transformó un tramo de carretera de la prefectura de Nagasaki en un sitio de interés para turistas y aficionados a la fotografía.
De una exposición a un atractivo turístico
La historia comenzó en 1989, cuando se instaló una parada con forma de mikan, una variedad de mandarina japonesa. La propuesta formó parte de los preparativos para recibir al público de la exposición “Nagasaki Journey”, celebrada en 1990.
Aunque fueron concebidas como refugios para pasajeros, las estructuras terminaron adquiriendo una identidad propia. Su aspecto lúdico y su integración con el paisaje costero las convirtieron en una atracción que trasciende su función original.
Catorce de las 16 paradas se distribuyen a lo largo de la ruta que conduce hacia la prefectura de Saga.
Cómo se construyeron las frutas gigantes
Detrás de sus formas llamativas hay un trabajo de diseño e ingeniería. El proyecto fue desarrollado por Time Design Office y ejecutado por Yoshitsugu Industries, en colaboración con las autoridades locales.
Las estructuras utilizan mortero y malla metálica. Los detalles de cada fruta, como las semillas, las hojas y los tallos, fueron trabajados cuidadosamente para reproducir sus características.
El resultado combina elementos de arquitectura, escultura y equipamiento urbano, con una propuesta que convierte una parada de transporte en parte de la experiencia del viaje.
El atractivo del paisaje costero
Las instalaciones adquieren especial protagonismo durante el verano, cuando sus colores contrastan con el azul del mar. El entorno ofrece un escenario que invita a detenerse, contemplar el paisaje y tomar fotografías.
Así, una idea pensada para recibir visitantes terminó convirtiéndose en un atractivo por derecho propio. Las paradas frutales de Nagasaki muestran cómo el diseño creativo puede modificar la percepción de un espacio cotidiano y transformarlo en un destino turístico.
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Orgullo chaqueño: Carlos Verza fue segundo en San Luis y va por el título latinoamericano de rally raid
El piloto chaqueño Carlos Verza tuvo una destacada actuación en el Rally Baja 250, disputado durante el fin de semana en San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis, donde obtuvo el segundo puesto en la clasificación general. Con este resultado, el representante de Presidencia Roque Sáenz Peña llega con buenas expectativas al tramo final de la temporada, en el que buscará quedarse con el título del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid.
A bordo de una camioneta prototipo construida en su propio taller, Verza afrontó las dos jornadas de competencia y volvió a demostrar su capacidad en una disciplina que exige preparación técnica, resistencia y precisión para superar terrenos complejos.
El desempeño del chaqueño representa un nuevo logro para el deporte provincial y reafirma su protagonismo en el rally raid, una especialidad que combina navegación, velocidad y resistencia mecánica.
El acompañamiento al deporte chaqueño
Verza cuenta con el acompañamiento del Instituto del Deporte Chaqueño, en el marco de la Ley N.º 1772-S, que promueve el apoyo a deportistas de la provincia.
Ese respaldo contribuye al desarrollo de representantes chaqueños que participan en competencias de alcance nacional y regional, con el objetivo de potenciar sus carreras y ampliar la presencia del Chaco en distintas disciplinas deportivas.
El objetivo: consagrarse campeón en San Juan
Después de su actuación en San Luis, el piloto ya concentra sus esfuerzos en la última fecha del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid, SARR Series 2026, que se disputará en la provincia de San Juan del 25 al 29 de noviembre.
Verza llegará a esa instancia con posibilidades de consagrarse campeón en la categoría camionetas. La competencia será decisiva para cerrar una temporada marcada por el trabajo, la dedicación y el desarrollo de su propio vehículo de competición.
Con la expectativa puesta en la definición del campeonato, el chaqueño buscará transformar el resultado obtenido en San Luis en un nuevo impulso para alcanzar el máximo objetivo del año y llevar al deporte chaqueño a lo más alto del podio latinoamericano.
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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.