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“El mate no puede faltar”: tres argentinos emprendieron una travesía para llegar en bicicleta al Mundial 2026
Vicente Conculini (28) estaba viviendo tranquilo en Holanda hasta que, en marzo de 2025, por medio de un mensaje le llegó una propuesta tan irresistible que abandonó todo para sumarse a un viaje en bicicleta a Norteamérica con sus amigos Miguel Silio (55) y Yamandú Martínez (48) para ver a la Selección Argentina. En una entrevista con TN, compartió la experiencia, desde la planificación hasta la ejecución de su plan de viaje.
Todo comenzó con un mensaje de Vicente a Miguel: “Lo saludo para el cumpleaños en marzo y me manda la fecha 16 de agosto. Yo le dije: ‘No me digas que esa es tu fecha para salir al Mundial’, a lo que él me contestó: ‘Sí, y estás invitado’“. Tomar la decisión le llevó un mes, pero accedió: “Dejé mi vida en Holanda, compré el pasaje y volví a la Argentina”.
Desde entonces recorren América hasta llegar a destino: el norte, donde jugará la Argentina en 2026. Aún se desconoce la sede para la Selección, pero podría ser cualquiera de los tres: México, Estados Unidos o Canadá. Los amigos documentan todo su viaje a través de su cuenta @enbicialmundo en redes sociales.
De mundial en mundial
Miguel fue el cerebro de la idea. Él ya había viajado a los dos mundiales anteriores, Rusia 2018 y Qatar 2022; pero esta vez no quiso ir sin sus compañeros.
Los tres son amigos desde más de quince años y compartieron un viaje en 2019 de Argentina a Cusco en bicicleta. “Ese fue mi primer viaje y de Yama y varios de Miguel” recordó Vicente. Allí se conocieron más, la amistad se afianzó y compartieron muchos momentos juntos: “Miguel es como un padre para mí y a Yama lo conozco desde el viaje que compartimos a Perú”.
No estuvieron nunca solos, partieron hacia el norte el 16 de agosto desde la municipalidad de Gualeguaychú, Entre Ríos, y fueron despedidos por el intendente, sus familias y amigos.
La planificación general la llevó adelante Silio, quien hizo el trazado de la ruta, tuvo en cuenta caminos principales y alternativos en caso de que afectaran factores como viento en contra, altitud o lugares por descubrir que no conocían. “Vamos trazando la ruta diaria entre los tres todos los días”, contaron, y demostraron lo esencial que es el trabajo en equipo para viajes de esa magnitud.
El equipamiento es completo: ropa, bolsas de dormir, utensilios para cocinar y comida de más para prevenir imperfectos. Lo más imprescindible para ellos son las ganas de viajar, el desafío físico y mental, las ganas de conocer gente y lugares nuevos, “la bicicleta y el equipo de mate, por supuesto” comentaron.
10 meses de viaje
La travesía empezó el 16 de agosto y el viaje completo está calculado para durar 10 meses, sin contar otro mes de mundial. Actualmente van por el tercer mes: 102 días.
Para este viaje no sólo hace falta expectativa y pasión por el fútbol, sino también preparación física y mental: “El esfuerzo es diario. En Ecuador y Colombia nos encontramos con subidas durísimas: subimos 1500 metros en 30 kilómetros, con 60 kilos de peso encima. Mientras más preparado esté físicamente uno, más podrá disfrutar el viaje“, relataron.
Los tres ya cuentan con experiencia en viaje en bicicleta y se prepararon juntos: “Nos preparamos corriendo y yendo al gimnasio durante todo el año, de manera rutinaria para cuidar nuestra salud. Incluso así me costaron los primeros días y las subidas”, se reía Vicente.
El dinero es importante, pero no es todo: “Comés en todos lados, viajando en bici o en tu casa. El hospedaje lo vamos alternando: carpa, alojamientos económicos o gente que nos abre las puertas”, explican.
También contaron cuáles creen que son sus tramos más desafiantes, mencionaron el Tapón de Darién. Es una selva impenetrable y pantanosa que divide Panamá de Colombia. Más allá del desafío ellos ya proponen sus alternativas: “Hay que estudiar el cruce para bordearla, puede ser en lanchas, avión, balsa, velero. Todas son un desafío grande y todavía estamos estudiando, no descartamos ninguna”.
El sueño de ver a la selección
Las familias y amigos los apoyan, aunque piensan que están “un poco locos”. Pero la experiencia y el cuidado entre los tres son la garantía para seguir adelante. “Nos gustaría ver todos los partidos de la Selección, pero va a depender de muchos factores. Después de 10 meses de viaje, vamos a estar listos para alentar a la celeste y blanca en cada sede”, aseguran.
Sueñan con cruzarse con las mejores selecciones: Francia, España, Alemania, Brasil, Portugal, Colombia. “Queremos que el equipo demuestre la entrega y la garra de siempre, pero también estaría bueno que toquen partidos accesibles para pasar de fase”, bromean.
Para ellos, esta Selección y Messi despiertan algo único. “No son solo un equipo, son amigos, se respetan y tiran todos para adelante. No por nada son los últimos campeones. Nos encanta juntarnos a ver los partidos, disfrutamos como todos los argentinos”, dice Vicente. “Llegar al Mundial en bicicleta es la frutilla del postre. Hay que ser fan de la Selección y de Messi para hacer algo así”, suman.
Mientras tanto, disfrutan del camino, los paisajes, la gastronomía y la cultura de cada país. “La idea es siempre pasarla bien, a pesar de cualquier adversidad, compartir y ayudarnos. Una frase típica del viaje es: ‘A esto vinimos’, ya sea si llueve, si hay que subir una montaña o si se rompe algo de la bici”, coinciden los amigos.
La travesía sigue, el sueño está intacto y la pasión por la albiceleste los empuja a seguir pedaleando con la esperanza de llegar al Mundial y gritar los goles de la Selección bien de cerca.
Fuente: TN
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Frutillas, sandías y mandarinas gigantes: las insólitas paradas de colectivo que sorprenden en Japón
Esperar el colectivo puede convertirse en una experiencia diferente en Japón. En la ruta 207, ubicada en el distrito de Konagai, en la ciudad de Isahaya, hay paradas que parecen sacadas de un cuento: tienen forma de frutas gigantes y se distinguen por sus colores intensos y sus detalles artesanales.
El conjunto está compuesto por 16 estructuras que representan frutillas, mandarinas, sandías, tomates y melones. Su diseño poco convencional transformó un tramo de carretera de la prefectura de Nagasaki en un sitio de interés para turistas y aficionados a la fotografía.
De una exposición a un atractivo turístico
La historia comenzó en 1989, cuando se instaló una parada con forma de mikan, una variedad de mandarina japonesa. La propuesta formó parte de los preparativos para recibir al público de la exposición “Nagasaki Journey”, celebrada en 1990.
Aunque fueron concebidas como refugios para pasajeros, las estructuras terminaron adquiriendo una identidad propia. Su aspecto lúdico y su integración con el paisaje costero las convirtieron en una atracción que trasciende su función original.
Catorce de las 16 paradas se distribuyen a lo largo de la ruta que conduce hacia la prefectura de Saga.
Cómo se construyeron las frutas gigantes
Detrás de sus formas llamativas hay un trabajo de diseño e ingeniería. El proyecto fue desarrollado por Time Design Office y ejecutado por Yoshitsugu Industries, en colaboración con las autoridades locales.
Las estructuras utilizan mortero y malla metálica. Los detalles de cada fruta, como las semillas, las hojas y los tallos, fueron trabajados cuidadosamente para reproducir sus características.
El resultado combina elementos de arquitectura, escultura y equipamiento urbano, con una propuesta que convierte una parada de transporte en parte de la experiencia del viaje.
El atractivo del paisaje costero
Las instalaciones adquieren especial protagonismo durante el verano, cuando sus colores contrastan con el azul del mar. El entorno ofrece un escenario que invita a detenerse, contemplar el paisaje y tomar fotografías.
Así, una idea pensada para recibir visitantes terminó convirtiéndose en un atractivo por derecho propio. Las paradas frutales de Nagasaki muestran cómo el diseño creativo puede modificar la percepción de un espacio cotidiano y transformarlo en un destino turístico.
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Orgullo chaqueño: Carlos Verza fue segundo en San Luis y va por el título latinoamericano de rally raid
El piloto chaqueño Carlos Verza tuvo una destacada actuación en el Rally Baja 250, disputado durante el fin de semana en San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis, donde obtuvo el segundo puesto en la clasificación general. Con este resultado, el representante de Presidencia Roque Sáenz Peña llega con buenas expectativas al tramo final de la temporada, en el que buscará quedarse con el título del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid.
A bordo de una camioneta prototipo construida en su propio taller, Verza afrontó las dos jornadas de competencia y volvió a demostrar su capacidad en una disciplina que exige preparación técnica, resistencia y precisión para superar terrenos complejos.
El desempeño del chaqueño representa un nuevo logro para el deporte provincial y reafirma su protagonismo en el rally raid, una especialidad que combina navegación, velocidad y resistencia mecánica.
El acompañamiento al deporte chaqueño
Verza cuenta con el acompañamiento del Instituto del Deporte Chaqueño, en el marco de la Ley N.º 1772-S, que promueve el apoyo a deportistas de la provincia.
Ese respaldo contribuye al desarrollo de representantes chaqueños que participan en competencias de alcance nacional y regional, con el objetivo de potenciar sus carreras y ampliar la presencia del Chaco en distintas disciplinas deportivas.
El objetivo: consagrarse campeón en San Juan
Después de su actuación en San Luis, el piloto ya concentra sus esfuerzos en la última fecha del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid, SARR Series 2026, que se disputará en la provincia de San Juan del 25 al 29 de noviembre.
Verza llegará a esa instancia con posibilidades de consagrarse campeón en la categoría camionetas. La competencia será decisiva para cerrar una temporada marcada por el trabajo, la dedicación y el desarrollo de su propio vehículo de competición.
Con la expectativa puesta en la definición del campeonato, el chaqueño buscará transformar el resultado obtenido en San Luis en un nuevo impulso para alcanzar el máximo objetivo del año y llevar al deporte chaqueño a lo más alto del podio latinoamericano.
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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.