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Tiene 31 años, es de Mendoza y se aburrió de la ropa de hombre: ahora usa faldas y tacos

En la conservadora geografía de Mendoza, la aparición de Facundo Ignacio, un hombre de 31 años y licenciado en Diseño de Indumentaria, fue tan explosiva como un flash de moda en la pasarela.

Es el cerebro y rostro detrás de una cuenta de Instagram, un perfil que nació de un “renacer” personal y se volvió un fenómeno viral, no por seguir tendencias, sino por desafiar la norma más elemental del vestir: el género.

Facundo no buscó la fama, pero la encontró cuando su anterior cuenta se cerró. Decidió fusionar su pasión por la moda de autor con un nuevo enfoque, y así nació Tacón y Mantilla. El nombre es un manifiesto: la mantilla, símbolo de tradición y ciertas costumbres españolas, se encuentra con el tacón, la pieza más emblemática y genérica del calzado históricamente asociado a lo femenino.

El chispazo que encendió la mecha de la viralización fue un look aparentemente sencillo: una falda combinada con un delantal de su abuela, la misma que le regaló sus máquinas de coser.

Lo subió a sus redes, y el impacto fue inmediato y global, “pero a la gente le generó dudas, incertidumbre, gracia, falta de respeto; igual abrió muchos interrogantes”, dijo Facundo a TN.

“Soy un hombre que usa prendas que históricamente están asociadas a la mujer”

La clave de su éxito reside en la audacia de su vestimenta, pero también en la claridad de su mensaje. Facundo se percibe como hombre, y su cuerpo masculino no le genera ninguna incomodidad. No está “transicionando”: simplemente le fascina la ropa que la industria suele catalogar como “femenina” y encuentra “aburrida” la oferta tradicional para hombres.

“No me genera nada que me digan que me visto como mujer. Soy un hombre que se viste con prendas que históricamente están asociadas a la mujer. Para mí, el género es una construcción cultural que no tiene nada que ver con el sexo biológico”, explicó.

Su colección de más de 20 pares de tacos es su tesoro más preciado. Para él, el acto de vestirse es sinónimo de la “alegría del vestir,” una sensación que remite a la infancia, cuando elegir ropa no estaba condicionado por ese “chip incorporado” que asocia cada prenda a un género.

La maldad lo hizo más fuerte: “Soy testarudo”

Como suele suceder en el universo de las redes, la exposición masiva trajo consigo una ola de críticas. Lo más común, cuenta, eran los insultos relacionados a su sexualidad o los intentos de “bajarle el poder” al verlo asociado a la feminidad. “Muchos me asociaban a corrientes políticas. Me preguntaba cuál era el sentido de degradar a alguien porque no te gusta cómo se viste”, expresó.

Sin embargo, el hostigamiento no hizo más que forjar su carácter. Facundo es “testarudo” y se negó a detenerse. “Fue tanto lo bueno que lo malo quedó opacado. Tenía 500 seguidores y en una semana superé los 10.000″, recordó.

Paradójicamente, la maldad y el prejuicio lo impulsaron a reorientarse. Se dio cuenta de que sus nuevos seguidores buscaban algo genuino: un faro de esperanza. “Veían en mí una suerte de faro… Por fin encontraban a alguien genuino que se vestía o se mostraba como ellos querían. Y les daba fuerzas”.

Hoy, Facundo crea ropa de autor con una conciencia sustentable, utilizando retazos y saldos de tela para crear piezas únicas. Asesora, educa, y fomenta una comunidad que se autodenomina “manolitas” para hablar sin tabúes sobre la moda.

Su mensaje es claro y resuena con fuerza: la valentía de vestirse para uno mismo es la verdadera pasarela, y no hay mejor look que el de la autenticidad.

Fuente: TN

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Frutillas, sandías y mandarinas gigantes: las insólitas paradas de colectivo que sorprenden en Japón

Esperar el colectivo puede convertirse en una experiencia diferente en Japón. En la ruta 207, ubicada en el distrito de Konagai, en la ciudad de Isahaya, hay paradas que parecen sacadas de un cuento: tienen forma de frutas gigantes y se distinguen por sus colores intensos y sus detalles artesanales.

El conjunto está compuesto por 16 estructuras que representan frutillas, mandarinas, sandías, tomates y melones. Su diseño poco convencional transformó un tramo de carretera de la prefectura de Nagasaki en un sitio de interés para turistas y aficionados a la fotografía.

De una exposición a un atractivo turístico

La historia comenzó en 1989, cuando se instaló una parada con forma de mikan, una variedad de mandarina japonesa. La propuesta formó parte de los preparativos para recibir al público de la exposición “Nagasaki Journey”, celebrada en 1990.

Aunque fueron concebidas como refugios para pasajeros, las estructuras terminaron adquiriendo una identidad propia. Su aspecto lúdico y su integración con el paisaje costero las convirtieron en una atracción que trasciende su función original.

Catorce de las 16 paradas se distribuyen a lo largo de la ruta que conduce hacia la prefectura de Saga.

Cómo se construyeron las frutas gigantes

Detrás de sus formas llamativas hay un trabajo de diseño e ingeniería. El proyecto fue desarrollado por Time Design Office y ejecutado por Yoshitsugu Industries, en colaboración con las autoridades locales.

Las estructuras utilizan mortero y malla metálica. Los detalles de cada fruta, como las semillas, las hojas y los tallos, fueron trabajados cuidadosamente para reproducir sus características.

El resultado combina elementos de arquitectura, escultura y equipamiento urbano, con una propuesta que convierte una parada de transporte en parte de la experiencia del viaje.

El atractivo del paisaje costero

Las instalaciones adquieren especial protagonismo durante el verano, cuando sus colores contrastan con el azul del mar. El entorno ofrece un escenario que invita a detenerse, contemplar el paisaje y tomar fotografías.

Así, una idea pensada para recibir visitantes terminó convirtiéndose en un atractivo por derecho propio. Las paradas frutales de Nagasaki muestran cómo el diseño creativo puede modificar la percepción de un espacio cotidiano y transformarlo en un destino turístico.

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Orgullo chaqueño: Carlos Verza fue segundo en San Luis y va por el título latinoamericano de rally raid

El piloto chaqueño Carlos Verza tuvo una destacada actuación en el Rally Baja 250, disputado durante el fin de semana en San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis, donde obtuvo el segundo puesto en la clasificación general. Con este resultado, el representante de Presidencia Roque Sáenz Peña llega con buenas expectativas al tramo final de la temporada, en el que buscará quedarse con el título del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid.

A bordo de una camioneta prototipo construida en su propio taller, Verza afrontó las dos jornadas de competencia y volvió a demostrar su capacidad en una disciplina que exige preparación técnica, resistencia y precisión para superar terrenos complejos.

El desempeño del chaqueño representa un nuevo logro para el deporte provincial y reafirma su protagonismo en el rally raid, una especialidad que combina navegación, velocidad y resistencia mecánica.

El acompañamiento al deporte chaqueño

Verza cuenta con el acompañamiento del Instituto del Deporte Chaqueño, en el marco de la Ley N.º 1772-S, que promueve el apoyo a deportistas de la provincia.

Ese respaldo contribuye al desarrollo de representantes chaqueños que participan en competencias de alcance nacional y regional, con el objetivo de potenciar sus carreras y ampliar la presencia del Chaco en distintas disciplinas deportivas.

El objetivo: consagrarse campeón en San Juan

Después de su actuación en San Luis, el piloto ya concentra sus esfuerzos en la última fecha del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid, SARR Series 2026, que se disputará en la provincia de San Juan del 25 al 29 de noviembre.

Verza llegará a esa instancia con posibilidades de consagrarse campeón en la categoría camionetas. La competencia será decisiva para cerrar una temporada marcada por el trabajo, la dedicación y el desarrollo de su propio vehículo de competición.

Con la expectativa puesta en la definición del campeonato, el chaqueño buscará transformar el resultado obtenido en San Luis en un nuevo impulso para alcanzar el máximo objetivo del año y llevar al deporte chaqueño a lo más alto del podio latinoamericano.

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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse

Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.

El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.

El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.

Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia

Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.

En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.

Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.

El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.

Cómo comprobaron los resultados

La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.

Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.

La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.

Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.

La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa

El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.

También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.

Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.

El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.

Fuente: UNNE Medios.

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