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Habla el hombre de la sonrisa más famosa de Internet: de la foto que lo hizo meme a los fans en todo el mundo
András Arató cumplió 80 años el 11 de julio. Es sin lugar a dudas una de las caras más conocidas del mundo, gracias a su icónica sonrisa como “Hide the Pain Harold”, un meme que ha trascendido redes, fronteras y generaciones.
Ingeniero electrónico, profesor universitario y autor de varios libros premiados en Hungría, su mundo giraba en torno a la ciencia y el ámbito académico, pero todo cambió hace más de 12 años, cuando decidió compartir en las redes sociales algunas fotos de sus vacaciones con su esposa.
Un fotógrafo lo descubrió y lo invitó a posar para un banco de imágenes. András aceptó, sin sospechar que esas simples fotos se volverían virales y recorrerían el mundo.
Un joven en Estados Unidos que creyó que su sonrisa y sus ojos parecían transmitir incomodidad las compartió en foros como Reddit. La gente empezó a notar esa “sonrisa incómoda” y a hacer memes alrededor de ella. Así nació la idea de que era un hombre que sonreía para ocultar un dolor interno, bautizándolo como “Hide the Pain Harold”.
En diferentes comunidades online estadounidenses comenzaron a replicar y multiplicar el meme hasta hacerlo mundial.
Al principio, la frustración lo invadió: él, un hombre serio, no entendía cómo podían reírse de su expresión. Quiso borrar todo, desaparecer de la web, pero con el tiempo comprendió una verdad que cambiaría su vida: no se puede detener lo que ya existe. Solo queda aceptarlo y abrazarlo.
Así nació Harold. La sonrisa icónica que millones reconocen hoy no refleja dolor, sino un juego que András aprendió a disfrutar. Con el tiempo, esa imagen le abrió puertas insospechadas y lo hizo vivir experiencias que nunca habría imaginado. Fans de todo el mundo, especialmente de América del Sur, comenzaron a acercarse a él, a pedirle fotos y a mostrarle cuánto lo admiraban.
Su fama incluso lo llevó al paddock de la Fórmula 1, donde, entre pilotos y público, se dio cuenta de algo increíble: no era él quien quería las fotos con los corredores, sino ellos quienes querían una foto con Harold. La idea de ser un meme se convirtió en una experiencia humana, de conexión, risas y reconocimiento.
Hoy, András sigue combinando su vida cotidiana con la de Harold. Vuelve de vez en cuando a dar clases en la universidad, pero su tiempo ahora está lleno de encuentros con fans, eventos internacionales y la constante presencia de esa sonrisa que trascendió fronteras. Lo que comenzó como una simple foto con su esposa se transformó en un fenómeno mundial que demuestra que, a veces, los caminos más inesperados son los que cambian la vida para siempre.
Fuente: TN
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El “Gaucho araña” que argentiniza a Spiderman bailando malambo e impresionó a una estrella de Hollywood
Cuando era chico, Rubén Ojeda iba al campo a acompañar a su papá. Entre tranqueras, alambres y los matecitos amargos de Misiones, construyó un vínculo particular con las costumbres gauchas, y encontró en las danzas folklóricas un refugio frente a una realidad familiar difícil.
Como muchos jóvenes “del interior” del país, desde hace un tiempo vive en Buenos Aires. Llegó a la Ciudad con un bolso cargado de sueños, ilusiones y también de disfraces. Alejado de la tierra colorada e inmerso en el tumulto cotidiano, creó su propio multiverso para diferenciarse.
En diálogo con TN, el bailarín contó la historia del “Gaucho araña”. Explicó cómo las costumbres del agro argentino y su pasión por las danzas folklóricas llegaron al celular de Tom Holland, quien le envió un cálido mensaje.
“Logré darle identidad propia y la gente se sorprende. Al principio muchos no entendían qué tenía que ver el Hombre Araña con las botas, el pañuelo, el sombrero… Pero le dí una impronta gaucha y cuando me ven bailar, entienden que a Spiderman lo argentinicé”, reflexionó.
Rubén jamás imaginó que con su idea y su contenido en las redes sociales fuera capaz de atrapar no solo al público local, sino también a Hollywood.
Su perfil fue elegido para promocionar la película del superhéroe querido por todos y llegó a las manos de Tom Holland, el reconocido actor que encarnará el personaje del próximo film. De hecho, recibió un video del actor.
“No puedo creer que me nombre a mí. Me dijeron que les impactó mi personaje, porque no es solo caracterizarlo sino defenderlo con mis movimientos arácnidos”, contó el misionero.
“Estoy defendiendo nuestra cultura, nuestra identidad”
Aunque ahora se volvió viral en las redes, ya había logrado llamar la atención en uno de los festivales más importantes de sus pagos. “Me acuerdo que me puse a bailar chamamé con la gente, o sea, bailé de Gaucho araña con botas y sombrero», recordó.
Según le contó a TN, en ese momento “a la gente le daba cosita” verlo, pero cuando “se daban cuenta o entendían que detrás del personaje estaba la esencia del chamamé, se ponían orgullosos”.
A pesar de la distancia y las diferencias con Misiones, sobre la Avenida Corrientes, La Boca o Puerto Madero, donde hace demostraciones como artista callejero y junta dinero “a la gorra”, Rubén también logra atrapar las miradas de todos.
“La primera impresión es como aquella vez, cuando nació el personaje y cuando me ven con las botas y me piden bailar un malambo dicen: ¡Ah! Pero este es gaucho de verdad”.
El joven de Misiones, mientras camina por las calles de la Ciudad, y se forma en distintos estudios de danzas para tener su propio show, teje sueños e intenta disfrutar del proceso de la trama.
Él sabe como nadie que “un gran poder, conlleva una gran responsabilidad”: “Con ese personaje yanqui estoy defendiendo nuestra cultura, nuestra identidad”, aseguró.
Fuente: TN
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Perdió a su papá a los 11 años, tomó una decisión clave para proteger a su familia y ahora arrasa en la UFC
El presente de los peleadores argentinos en las artes marciales mixtas y en particular en la UFC es muy notorio e importante. En este grupo de deportistas, uno de los nombres que más impacto generó es el de Esteban “El Gringo” Ribovics, que este sábado se enfrentará a Mateusz Gamrot en Miami.
En diálogo con TN, el peleador contó cómo la muerte de su papá a sus 11 años lo motivó para acercarse a las MMA con el objetivo de proteger a su familia. También habló de su incursión en el karting, su llegada a la UFC, el gran presente de los peleadores argentinos y su pelea del fin de semana que se podrá ver en la Argentina por Paramount+.
La muerte de su padre y el llamado a ser el protector de su familia, el clic para hacer artes marciales
Esteban Ribovics nació en Tartagal, Salta. A los 11 años sufrió un golpe muy duro que lo marcó para siempre: la muerte de su papá.
En medio de ese duelo y del dolor, el Gringo decidió acercarse a las artes marciales, pero chocó con la negativa de su mamá.
“Empecé la MMA a los 11 años en Tartagal, Salta, en los Infernales. De ahí fui creciendo e hice una pelea amateur, pero me salió solo una gota de sangre en la nariz y mi mamá ya no quería que peleara”, recordó con una sonrisa en diálogo con TN desde Miami antes de su pelea en UFC.
Esteban está seguro de que su papá tampoco lo hubiera dejado ser peleador. Sin embargo, hubo una herencia marcada: “Sé que él peleaba bien, por comentarios de un amigo suyo, y yo también lo he visto una vez defender a gente a la que le robaban. Buenas piñas tenía, ja”.
Y agregó: “Él corrió en moto. Si hubiera estado presente, yo creo que no hubiera sido peleador, hubiera seguido sus pasos”.
El primer contacto con las artes marciales mixtas llegó como una responsabilidad que sintió a su corta edad debido a la ausencia de una figura paterna en su casa. “Necesitaba ser la protección para mi familia, para mi mamá, mi hermana, mi hermano”, afirmó.
Pronto descubrió que tenía un talento muy importante y decidió explotarlo: “Me metí ahí y me di cuenta de que era bueno para esto, que con poco tiempo iba superando o alcanzando el nivel de gente que ya estaba hace años ahí. Con 14, 15 años, puedo decir que finalizaba al profesor que tenía, ja”.
Tras seguir el legado de su papá y hacer una incursión en karting que abandonó por un tema económico, a los 18 años se mudó a Córdoba para estudiar y las artes marciales volvieron a su vida. “Empecé a ir a los gimnasios y crecí muy rápido. Entrenaba un poquito más que los demás también, pero era algo innato; estaba en el cuerpo, estaba ahí, estaba la técnica y podía hacer las cosas más rápido”.
“Cuando cumplí 18 hice mi primera pelea profesional. Seguí haciendo récords hasta pelear en la compañía FFC (Final Fight Championship), donde gané mi cinturón en Perú. Después gané el cinturón del Samurai Fast House, con un 10-0, y ahí me pasé al Contender Series”, contó.
De dos castings fallidos a triunfar en el Contender Series para entrar en la UFC
Ribovics buscó llegar a la UFC con base en su poder de golpeo y técnica. Hizo dos castings, pero no salieron como esperaba.
“Cuando tenía dos peleas profesionales, me dijeron: ‘Tenes mucho talento, pero necesitamos récord (peleas acumuladas)’. Eso fue en Buenos Aires, cuando fue la UFC en 2018. Y después, el otro casting, fue cuando vino Minotauro Noguera, que yo ya tenía un registro de 7-0 u 8-0, y ahí sí me dijo: ‘Voy a pasar tu nombre’. Y ahí ya fueron hablando, fueron mostrando mis cosas, y hasta que vieron mis dos títulos, yo creo que con eso fue suficiente”, contó.
Los rechazos no lo desmotivaron, sino todo lo contrario. Luego de ser campeón en dos empresas diferentes, llegó el llamado para entrar en el Dana White’s Contender Series, la puerta a la UFC.
“Después de haber tenido esos cinturones, mi buen amigo Emiliano Sordi, que fue el campeón de Professional Fighters League y tiene de manager a Alí Ibrahim Abdelaziz, me dice: ‘Che, a mi manager le interesás. Le hablé de vos y le está interesando mucho tu récord. Me dice que te puede poner en Dana White’s Contender Series, pero te tenés que venir acá a Estados Unidos’. Así que fui, me instalé como dos meses en su casa y recibí el llamado gracias a su contacto; firmé contrato con Alí y ahí se dio. Fue el cúmulo de victorias también, el número es importante», reveló.
En su primer contacto con la UFC en el 2022, Ribovics tuvo un impacto inmediato: venció con un impresionante TKO a Thomas Paull, lo que le valió ganar el contrato.
Con seis peleas de experiencia en UFC, el Gringo contó cuáles son las principales diferencias con cualquier otra compañía. “El nivel es abrumante; es mucha la diferencia que hay, obviamente, pero creo que ese nivel también te lo ganás siendo el mejor de tu gimnasio. El estar afuera pasando todos esos momentos te va haciendo y te va manteniendo dentro de ese nivel. Compartiendo con luchadores o con personas que tienen el mismo objetivo, vas a llegar a ese nivel fácil”, reconoció.
Fuente: TN
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“Soy atrevida y nací para esto”: quién es la abuela Yeyé, un ícono de la moda que es un éxito en las redes
Entre trajes de telas de distintos géneros, colores vívidos, mucho brillo y plumas. Detrás de anteojos de todo tipo, minifaldas y estampas… está ella, no solo con un estilo único, sino con una personalidad avasalladora y frontal.
Sentada en un sillón fucsia, con lentes de sol inclusive estando en el living de su casa, las plumas y los brillos que sobresalen de su placard y las fotos de un pasado de escenarios y pasarelas que adornan los muebles. Aun hoy, a pesar de los años, Yeyé deja destellos de eso tan innato que, asegura, siempre la va a acompañar.
Yeyé se llama Isabel, pero nadie la conoce así. Su manera de encarar la vida la llevó a ser, como se autodenomina, “atrevida”. Y no desde una connotación negativa, sino desde ese ímpetu de no quedarse con las ganas de hacer hasta lo más insólito, sin pensar en el qué dirán y poniéndole el pecho al paso del tiempo.
Pasaron películas, pasó el modelaje, llegó la familia, las hijas, los nietos y el cambio de época, pero hay algo que nunca se modificó: emulando a la recordada frase de Francella en El secreto de sus ojos, Yeyé nunca pudo cambiar de pasión. Y su pasión la viste todos los días.
Sí, a pesar de los años, ella nunca dejó de ser un ícono de moda. Es por eso que, asegura, si pudiera, dormiría vestida, peinada y lista para cualquier eventualidad. Y su amor por vestir bien también lo comparte con el resto, porque le encanta dar tips para que otras abuelas nunca dejen de sentirse únicas. “Me gusta que la mujer esté bien vestida y elegante a determinada edad”, dijo en diálogo con TN.
Una artista de pura cepa
“Trabajé desde que estaba en los brazos de mi mamá, ahí hice mi primera película. Después seguí la carrera y hasta conocí a Ralph Pappier, un reconocido director de cine de Estados Unidos que vino a filmar acá y me eligió a mí. Era chica, no me daba cuenta de lo que hacía. En aquel momento grabé Escuela de campeones”, precisó Yeyé.
Ese inicio la llevó a otro éxito: El hincha con Diana Maggi y Enrique Discépolo. “Ahí tuve un papel más grande y conocí muchos directores. Yo nunca fui a pedir trabajo, a mí me veían y me decían ‘la quiero’”, se sinceró entre risas.
“Fui modelo para Piazza (la empresa de griferías) y para otras marcas. Estaba en un estudio trabajando para una película, me vieron y me dijeron ‘tenemos un trabajo para usted, pero de modelo, queremos su estampa’ y ahí comenzó todo. Me venían a buscar. No lo digo con arrogancia, lo digo de verdad porque soy tímida, no me sentiría segura ofreciéndome y así sí, porque me daba la seguridad de que era lo que ellos querían”, señaló.
De aquella recordada publicidad, Yeyé menciona cada detalle. “Mi contacto en publicidad me dijo ‘el señor Piazza quiere hablar con usted’. Hablamos, me llevó a cenar con la madre para mostrarme que lo que me quería proponer era serio. Me preguntó ‘¿usted se bañaría en una vidriera?’, le pregunté: ‘¿desnuda?’. Era en calle Florida, salí con una toalla, mojé todo para que vieran que me bañaba de verdad. La gente se subía arriba de los autos para verme, me tenían que sacar con la policía. Era una propaganda hermosa porque nunca se volvió a ver. Yo fui atrevida en ese sentido, ¿quién iba a hacer eso? Una cara dura como yo“, insistió divertida.
Pero con lo que jamás bromea, sino que lo dice con una certeza y seriedad absoluta, es cuando habla de su objetivo en la Tierra. “Es lo que soy. Uno siempre lo lleva al fuego sagrado adentro de lo que sabe hacer”, sostuvo Yeyé.
Después de los años de éxito en la actuación y el modelaje, dio un cambio rotundo: se casó, tuvo tres hijas y dejó todo para dedicarse a su familia. “Pero nací para esto, no sé hacer otra cosa”, aclaró.
La moda, un estilo de vida
Sin embargo, pese a los cambios, la vida y las transformaciones, lo que para ella no quedó demodé nunca fue su amor por vestirse bien. “La moda es todo, soy ‘pilchera’. Yo no me visto de vieja, tampoco de jovencita: me visto de señora, pero elegante. Prefiero tener dos trapos buenos y no un montón malos”, resaltó.
Por eso, aseguró, no usa cualquier cosa, sino que le gusta elegir con qué va a combinar ese día. “Voy variando según la moda, soy una mujer grande que se viste a la moda, ¿qué voy a hacer, me voy a poner más vejez encima? No. La mujer tiene que estar bien vestida y elegante a determinada edad», remarcó con entusiasmo.
Es por eso que, insistió, sus prendas son únicas. Inclusive, aseguró que fue la primera mujer argentina en usar minifaldas. “Si pudiera dormirme toda vestida y arreglada, mejor, porque una nunca puede saber lo que va a suceder”, manifestó con total confianza en sí misma. Para la abuela, vestir bien no es algo frívolo, es una manera de ver y encarar la vida. Y eso, sostuvo, no tiene que ver con la posición socioeconómica, la edad ni el estilo: se trata de una cuestión de actitud.
“Me visto moderna, con buenos colores, pero con lo que me queda bien”, remarcó y contó que su principal consejo de moda es tener bien el pelo. “Los accesorios los voy variando, pero tengo un amplio placard. Los anteojos son un look, no tengo nada en la vista, pero me los pongo porque me gustan, como no uso maquillaje, jamás usé nada en la cara y me molesta la pintura, solo uso un poco de delineador y nada más, entonces uso anteojos”, insistió.
“Para mí, la moda es un estilo de vida, nací así. Soy atrevida porque siempre me atreví a usar lo que otros no lo usaban”, sumó.
Las redes y la vuelta de la pasión
Hoy Yeyé es una estrella en redes. Un día, entre la rutina, las visitas y la actitud avasalladora de la abuela, la humorista Cami de los Santos, su nieta, decidió compartirla con todos. Ahora hacen contenido juntas, mostrando ese vínculo de abuela-nieta, con sus risas, sus peleas y sus miles de momentos llenos de elogios y amor.
“Camila no me repite las cosas, yo lo hago como me sale, son años”, aseguró y reafirmó que no tiene libreto. “A mi me gusta la exposición en redes porque he nacido para eso”, agregó.
Y sobre uno de los comentarios que más se repite en los posteos, Yeyé respondió: “Soy de Leo, el mejor signo del zodíaco. Es pagado de sí mismo, Leo es de quererse mucho, le gusta que los demás lo miren, lo adulen, lo quieran, él da todo pero quiere recibir la gratificación del otro lado”.
Entre sus comentarios divertidos, su humor y carácter único, a Yeyé también la acompaña una familia que siempre está sosteniéndola. Para Cami, mostrarla en redes fue, de alguna manera, no solo permitirle jugar, sino compartir con todos los demás eso tan especial que tiene su abuela. “Con los videos arrancamos porque es muy histriónica, sí o sí tenía que grabar eso, me parecía espectacular que siendo mi abuela muestre los looks, cómo se viste, lo que se pone, cómo se arregla. Ojalá tuviese yo ese ego para mostrarme porque ella es así cómo la ven y la escuchan”, dijo entre risas, abrazada a Yeyé. “Me parecía que estaba lindo para mostrar a otras abuelas, la relación de abuela-nieta”, sumó.
“Nuestro vínculo es bárbaro, porque esta me salió parecida a mí en lo que eligió”, dijo cómplice la abuela. Es que Cami, desde el humor, también se dedica a la actuación con su unipersonal Estoy relajada (@estoyrelajada.obra).
“La gente nos pone comentarios re lindos, nos dicen cosas lindas de sus looks, de cómo lleva la vida, de que es positiva, que les dan ganas de vestirse así. Yo soy un poco más tímida de verdad en relación a lo que es ella, yo soy más tranquila. Ella se dedicó más al modelaje, se atrevió mucho más, pero si conectamos mucho con la actuación, al grabar algo, son momentos que disfrutamos mucho”, sostuvo Camila.
Sobre su infancia con Yeyé, recordó: “Mi mamá trabajaba mucho y ella se quedaba mucho con nosotros, con mis hermanos. Tuvimos muy presente la energía femenina en casa, mi mamá estuvo presente y ella también nos llevaba y nos traía”.
Hoy Yeyé acompaña a Cami en cada función y hasta, a veces, se sube al escenario. “No es siempre porque me quedo sin función, sino”, dijo entre risas. “Pero ella estuvo durante todo el proceso, toda mi familia, mi obra trata un poco de mi niñez, de cómo arranque y cómo está presente”, completó.
Abrazadas, de la mano, acompañadas, Cami no se desprende de ella ni la pierde de vista. No solo la graba, juega, recuerda esas tardes juntas y la sigue en esa vitalidad que, pese al paso de los años, pareciera estar más presente que nunca.
Para Yeyé, Cami es un poco su heredera y en su mirada no deja esconder la ternura que le brota cuando entre las dos deciden compartir un momento especial y ese amor tan único.
Fuente: TN