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Shein y Temu: por qué la ropa comprada en plataformas chinas podría poner en riesgo la salud y el ambiente

En los últimos tiempos, impulsadas fundamentalmente por su precio de venta, las compras de productos de indumentaria a través de plataformas como Shein o Temu se incrementaron de manera exponencial. Esto encendió una luz de alarma no solo en los actores que forman parte de la industria textil, sino también en algunos representantes de la comunidad médica, que avisaron sobre distintos riesgos e impactos de la “moda rápida”.

Ya se habían lanzado otras alertas. Por un lado, se informó que, según relevamientos realizados por la Fundación ProTejer, comparando el segundo trimestre de 2025 con el mismo período de 2024, la caída en las ventas promedia el 7 por ciento. Por otro, que los insumos y las formas de producción bajo las que se realizan las prendas que se comercializan en estas plataformas afectan el medio ambiente y, muchas veces, las condiciones de los trabajadores. Pero hasta el momento se ha dicho poco con respecto a las consecuencias que el uso de la llamada “ropa exprés” puede ocasionar en la salud.

Sustancias tóxicas y riesgos en la salud

Hace apenas unos días vio la luz un estudio realizado por el gobierno de Corea del Sur a través del cual se detectaron niveles alarmantes de sustancias tóxicas en prendas de vestir para niños comercializadas a través de Temu, AliExpress y Shein.

Según el informe, siete de los 26 artículos examinados contenían niveles peligrosos de ftalatos, un compuesto químico que se utiliza para dar flexibilidad a los plásticos y que está asociado a riesgos en la salud reproductiva. Además, se detectaron altas concentraciones de formaldehído en gorras y de metanol y dioxano -una sustancia asociada al cáncer en humanos- en esmaltes de uñas.

Algunos de los efectos que este descontrol de compuestos puede ocasionar en la salud humana van desde la infertilidad a los partos prematuros.

Estas y otras razones son las que impulsaron al senado francés a aprobar una legislación pionera en la Unión Europea. La misma tiene como propósito frenar el consumo de ropa y minimizar los daños ecológicos y sociales asociados al ultra fast fashion.

Las cámaras de indumentaria de Argentina, Brasil y México comenzaron a trabajar mancomunadamente para replicarla. Lo que buscan es proteger su industria y la salud de los consumidores mediante controles que aseguren que los insumos con los que las prendas fueron elaboradas no contaminen el medio ambiente, ni afecten la salud de la población.

Cuando lo barato sale caro

“Las plataformas de moda exprés han cambiado la forma en que consumimos ropa: precios muy bajos, tendencias que cambian cada semana y entregas rápidas a domicilio. Sin embargo, detrás de esa aparente comodidad hay riesgos que no siempre se visibilizan, y que afectan tanto al medio ambiente como a nuestra salud, especialmente la de la piel”, sostiene María Florencia Paniego, médica dermatóloga (MN 94.996).

En principio, “la mayoría de las prendas están confeccionadas con fibras sintéticas como poliéster, acrílico, nylon o rayón, materiales derivados del petróleo que presentan una característica fundamental: son hidrófobos, es decir, repelen el agua”, explica.

“Esto tiene consecuencias directas sobre la piel, ya que interfiere en la correcta regulación de la temperatura y en los procesos de intercambio de electrolitos y humedad que realiza la barrera cutánea de manera natural. Al retener calor y sudor, estas fibras favorecen la irritación y la incomodidad”, agrega.

Todos estos riesgos aumentan si las telas contienen colorantes, resinas o acabados químicos que permanecen en la fibra y se liberan con el uso. Lo cierto, y lejos de toda especulación, es que algunos “estudios internacionales han detectado restos de formaldehído, ftalatos y metales pesados en prendas económicas de producción masiva que pueden desencadenar reacciones alérgicas, inflamación y, en casos prolongados, contribuir a problemas cutáneos crónicos”, afirma.

La falta de regulación o controles de calidad que garanticen que esas prendas han sido elaboradas con materiales seguros, sobre todo teniendo en cuenta que muchas de ellas provienen de países o regiones con normativas laxas o inexistentes, vienen a allanar un camino a todas luces incierto y riesgoso.

Sobre este punto, Luciano Galfione, empresario textil y presidente de Pro Tejer, una organización sin fines de lucro cuya misión es asistir, desarrollar, contener e integrar a la cadena de valor agro-industrial textil y de confecciones de la República Argentina, indica que actualmente “no existe para los textiles importados ningún tipo de control en aduana: ni de composición, ni de talles, ni de sustancias químicas, porque este gobierno decidió eliminarlos”, generando no solo una desigualdad evidente con respecto a los productores locales -para los que existen regulaciones específicas con respecto al uso de sustancias tales como el cromo, boro o formaldehído, entre otras-, sino también un riesgo para la salud de la población.

“En la práctica dermatológica, esto se traduce en un aumento de casos de dermatitis por contacto, irritaciones y brotes de eccema, sobre todo en personas con piel sensible o con antecedentes de alergias. El riesgo crece si la tela contiene colorantes, resinas o acabados químicos que permanecen en la fibra y se liberan con el uso”, sostiene Paniego.

Todos estos riesgos, claramente, se incrementan cuando hablamos de bebés o niños, ya que “su piel es más delgada y permeable que la de los adultos y su peso corporal menor, por lo que una misma cantidad de químico absorbido tiene un impacto mayor, a esto se suma que están atravesando etapas críticas de crecimiento y maduración hormonal, neurológica e inmunológica, lo que los hace especialmente vulnerables a los efectos de los llamados disruptores endocrinos y otros tóxicos ambientales”, indica Evangelina Cueto, pediatra y especialista en adolescencia (MN 120230).

Estas condiciones de base, más los hábitos propios de los más pequeños, tales como llevarse la ropa a la boca, aumentan todavía más la exposición generando “reacciones cutáneas que pueden agravar los cuadros de piel atópica y, cuando la exposición a algunos de los químicos presentes en las prendas se repite a lo largo del tiempo, alterar el equilibrio hormonal o interferir en procesos de desarrollo, actuando como verdaderos disruptores endocrinos”, comenta.

Fuente: TN

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Para la mayoría de los argentinos, el equilibrio entre trabajo y vida personal es clave en las decisiones de movilidad laboral

Así lo destaca un informe privado, en el que también se señala que, a nivel regional, predominan las mismas cifras.

El 80% de los argentinos, al igual que en los países de la región, afirma que el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Si bien el salario sigue siendo el principal factor de atracción a la hora de considerar una oferta laboral o un cambio de trabajo, los drivers que componen el salario emocional cada vez tienen mayor peso en las decisiones de carrera del talento.De acuerdo con el último informe de Randstad, al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, para el 80% de los trabajadores argentinos el equilibrio entre vida personal y laboral se posiciona en segundo lugar como atributo para elegir un empleador. Los datos surgen del estudio que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 35 países, incluida la Argentina.

Entre los países de la región, el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Foto: Agencia NA (Randstad)En los países de la región se registra el mismo apunte: los trabajadores chilenos son los que más valoran el equilibrio trabajo-vida (83%), seguidos por los trabajadores argentinos y mexicanos (80%) y, en último lugar, los trabajadores uruguayos (78%).Otro dato interesante que surge del documento es que casi un tercio de los encuestados (31%) aseguró haber renunciado a un empleo por falta de flexibilidad. También lo hicieron el 33% de los uruguayos, el 35% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos.A su vez, 2 de cada 10 argentinos aseguraron haber dejado un empleo por falta de autonomía en sus tareas: de igual manera, también aseguran haber renunciado a algún empleo por falta de independencia el 21% de los trabajadores uruguayos, el 24% de los trabajadores mexicanos y el 25% de los trabajadores chilenos.Tipos de flexibilidad

En el total de los encuestados locales, el 40% de los trabajadores aseguró que no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.el 40% de los trabajadores argentinos no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.Foto: Agencia NA (Randstad)Asimismo, el 43% de los trabajadores mexicanos, el 41% de los trabajadores chilenos y el 36% de los trabajadores uruguayos también rechazarían un empleo que limitara su flexibilidad en materia de horarios de trabajo.Por su parte, respecto al lugar desde donde trabajar, si pudieran optar sin condicionamientos, el 36% de los trabajadores argentinos rechazaría un empleo que no le permitiera flexibilidad en relación con el lugar desde donde trabajar. Coinciden con esta posición el 30% de los uruguayos, el 39% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos, que no aceptarían una propuesta laboral que no les diera flexibilidad respecto del lugar desde donde trabajar.»Más allá de la coyuntura que está atravesando el mercado laboral, las expectativas del talento en materia de flexibilidad y conciliación entre trabajo y vida personal se mantienen firmes, especialmente en el segmento profesional de los grandes centros urbanos, donde el peso del traslado al trabajo suele ser mayor. Hoy los trabajadores tienen mayor claridad sobre lo que esperan de sus trabajos y sus vidas, tienen más claras sus prioridades y no están dispuestos a resignarlas», comentaron desde
Randstad.

Agencia NA

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Argentina se consolida como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica

Argentina cerró 2025 con una cifra récord para su mercado aerocomercial: 50,6 millones de pasajeros pasaron por los aeropuertos del país durante el año, un 12% más que en 2024.

Con este resultado, la Argentina se posicionó como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica y el Caribe, detrás de Brasil, México y Colombia, de acuerdo con los datos presentados durante la asamblea anual de Airports Council International (ACI), realizada en Lima, Perú.

El registro informado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) representa el mayor volumen anual de pasajeros de la serie histórica y refleja el crecimiento sostenido de la actividad aérea en el país.

Más vuelos internacionales y mayor movimiento dentro del país

El crecimiento se produjo tanto en el tráfico interno como en el internacional.

Durante 2025, 34,7 millones de pasajeros realizaron vuelos dentro del país, mientras que el segmento internacional alcanzó cerca de 16 millones de viajeros.

Uno de los datos destacados fue, además, el avance de las conexiones internacionales desde ciudades del interior. Más de 2,1 millones de pasajeros viajaron al exterior directamente desde aeropuertos ubicados fuera de Buenos Aires, un 38% más que durante 2024.

El dato muestra una tendencia hacia una mayor descentralización de la conectividad aérea, con más opciones para que los pasajeros del interior puedan realizar viajes internacionales sin necesidad de pasar previamente por Buenos Aires.

Un mercado regional que proyecta más crecimiento

Las perspectivas para el transporte aéreo en Latinoamérica y el Caribe también son positivas.

Durante la reunión de ACI, su director general para Latinoamérica y el Caribe, Rafael Echevarne, estimó que la región podría alcanzar 1.500 millones de pasajeros en 2045, prácticamente el doble de los 809 millones proyectados para 2026.

Este crecimiento requerirá importantes inversiones en infraestructura. Según las estimaciones de ACI, los aeropuertos de Latinoamérica y el Caribe necesitarán alrededor de US$ 178.000 millones hasta 2055 para ampliar y modernizar sus instalaciones.

El desafío no será solamente atender a una mayor cantidad de viajeros. También será necesario recuperar parte de las conexiones que se perdieron durante la pandemia. Según Echevarne, todavía resta restablecer cerca del 20% de las conexiones entre ciudades que existían antes de 2020, especialmente en aeropuertos regionales.

Argentina todavía tiene espacio para seguir creciendo

A pesar de ocupar un lugar destacado por cantidad total de pasajeros, Argentina todavía presenta margen para ampliar el uso del transporte aéreo.

La cantidad de viajes por habitante se encuentra por debajo de la registrada en otros países de la región, lo que abre oportunidades para continuar desarrollando la conectividad, especialmente desde las ciudades del interior y mediante nuevas rutas internacionales.

El crecimiento de los vuelos internacionales sin pasar por Buenos Aires durante 2025 es una muestra de ese potencial.

El desafío de acompañar el crecimiento con infraestructura

El récord de pasajeros también plantea nuevas necesidades para el sistema aeroportuario argentino.

El aumento de la demanda vuelve clave la ampliación y modernización de las principales terminales del país, entre ellas Ezeiza, Aeroparque, Córdoba y Mendoza, que podrían enfrentar mayores niveles de utilización a medida que continúe creciendo el tráfico.

En este contexto, el Gobierno nacional acordó recientemente extender hasta 2049 la concesión de Aeropuertos Argentina, con un esquema que contempla US$ 600 millones adicionales en inversiones y la posibilidad de prolongar el contrato hasta 2056 si se cumplen determinadas condiciones.

El nuevo escenario combina así dos datos relevantes: Argentina alcanzó su mayor volumen histórico de pasajeros y todavía cuenta con margen para ampliar su conectividad aérea.

Con más viajeros, nuevas conexiones desde el interior y perspectivas de crecimiento para los próximos años, el desafío será acompañar esa demanda con infraestructura y rutas que permitan que cada vez más argentinos puedan acceder al transporte aéreo desde distintas regiones del país.

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Día Nacional de la Biblia: una fecha para reencontrarse con la Palabra de Dios

Cada cuarto domingo de septiembre se celebra el Día Nacional de la Biblia, una jornada que invita a leer, compartir y poner en práctica el mensaje de las Escrituras.

La fecha fue establecida en 2004 mediante un acuerdo entre la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y las Iglesias Evangélicas presentes en Argentina.

Durante septiembre, conocido también como el Mes de la Biblia, iglesias, familias y comunidades encuentran una oportunidad para acercarse de manera especial a la Palabra de Dios.

La celebración no se limita a leer un texto. Para los cristianos, la Biblia es una guía para la vida, una fuente de esperanza y un camino para conocer a Dios y a Jesucristo.

Su mensaje también invita a mirar al otro, acompañar, servir y compartir una palabra de aliento con quienes más lo necesitan.

El Día Nacional de la Biblia puede ser una buena oportunidad para volver a abrir las Escrituras, ya sea en casa, en comunidad o de manera personal.

Leer la Biblia, reflexionar sobre su mensaje y llevarlo a la vida cotidiana son algunas de las formas de celebrar esta fecha.

Para la fe cristiana, las Escrituras hablan de Cristo y contienen el mensaje de salvación. Por eso, más que una celebración de un día, el Mes de la Biblia propone recuperar el valor de una Palabra que busca iluminar, transformar y dar esperanza.

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