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Son hombres, se conocieron en un taller de cerámica y buscan derribar prejuicios: “El arte no tiene género”
Pinceles y herramientas apiladas, esponjas, arcilla húmeda y una mesa llena de creaciones que contienen su propia historia. A primera vista, una escena puede resultar llamativa: un grupo de hombres concentrados en los modelados de sus proyectos, mientras charlan sobre su rutina y comparten mates con facturas como si fuera una juntada entre amigos.
En las clases del taller de Grito Cerámica, Marlene Parra -psicóloga y dueña del espacio- es la encargada de guiar a los alumnos y de acompañarlos en el proceso de esta actividad artística. “Esto es arte y nos atraviesa a todos, no hay género ni edad. Es importante darse la chance de tener un momento en la semana para expresarse sin prejuicios”, indicó en diálogo con TN.
En un contexto donde “estar a las corridas” es casi el mandato de cualquier persona que viva en una gran ciudad, se hace cada vez más necesario encontrar un espacio en el que se pueda desconectar de las responsabilidades del día a día, las preocupaciones y las redes sociales. En ese escenario que los talleres de cerámica se hicieron cada vez más populares al punto de casi no contar con cupos disponibles para nuevos estudiantes.
“Desde el primer momento sentí que la cerámica era como un escape, porque está bueno concentrarse solo en algo y no estar pensando en todas las cosas del día”, contó Joaquín, que terminó en las clases con su grupo de amigos. “No voy a decir que es una terapia, pero sirve para uno, porque para mí hacer las piezas lo siento como una búsqueda personal”, detalló sobre el proceso.
En el taller, el clima es de risas, anécdotas y distención, no solo entre ellos sino también con Marlene, que, entre charla y charla, aprovecha para ayudarlos a mejorar su técnica en los modelados.
En el caso de Sebastián, que es profesor de dibujo y pintura, el espacio no solo le sirvió como un momento para sí mismo, sino también para conectar con otros. “Yo me mudé de capital acá a Pilar y cuando uno está en un lugar nuevo, está bueno buscar un lugar donde pertenecer y pasarla bien, además de divertirse y poder usar la imaginación”, expresó. Y sumó: “No sé si está bien decir que es terapéutico, pero la verdad es que venir al taller es como juntarte con amigos y charlar. Es venir a un lugar donde relajarte y ser vos”.
Por su parte, Darío, que ya venía de un recorrido de cinco años en distintos talleres de cerámica, afirmó que en esta clase sintió que tenía más libertad para expresarse. “Es un grupo superabierto. Vos podés venir y traer cualquier tema que siempre lo van a charlar. No te sentís juzgado. La diferencia que veo es que hay cosas que me interpelan y a mis compañeros también. En un grupo mixto quizás había temas en los que no ‘matcheábamos’”, aseguró.
Hacer sin miedo
Si bien es cierto que tradicionalmente la mayoría de los cupos en las clases de cerámica estaban ocupados por mujeres, esto es algo que en el último tiempo comenzó a cambiar.
“Hace poco subimos una foto de los chicos en el taller y hubo mucha repercusión en redes, pero eso estuvo bueno porque invitó a que otros varones se animen a preguntar y a evaluar la posibilidad de permitirse este espacio”, contó Marlene, que practica cerámica desde hace diez años y la enseña en “Grito Cerámica” desde hace dos.
Los alumnos contaron que para ellos es indiferente el género a la hora de darse el momento en la semana para estar entre amigos y relajar la mente por un rato. A pesar de ello, para algunas personas de su entorno puede resultar llamativo o curioso que se trate de un grupo exclusivo de hombres. “La sorpresa siempre es un factor cuando hablás de cerámica, sobre todo siendo varón. Pero siento que es algo que está cambiando y que ya no es tan rígido. La ventaja es que somos un gran grupo, así que no es que somos pocos tampoco”, comentó Joaquín.
Como consejo para quienes tienen ganas de indagar en este mundo artístico y aún no lo hacen por miedo al prejuicio, afirmaron que lo mejor es “animarse”. “No hay que pensar mucho lo que te van a decir o lo que van a pensar, sino que hay que animarse y hacer lo que está bueno para uno”, dijo Darío. Por su parte, Sebastián agregó: “Yo creo que no hay que pensarlo y mandarse. Lo principal es relajarse y venir a divertirse, lo demás viene solo”.
En esta línea, Marlene también remarcó la importancia de tener un espacio en el cual desprenderse de la tecnología y los estímulos. “Tener las manos sucias abre la posibilidad de no tener que usar el teléfono. En muy pocos ámbitos uno puede expresarse genuinamente sin pensar tanto en el resultado. Yo lo que quiero transmitirles a mis alumnos es que puedan hacer sin miedo a lo que salga. La frustración está muy presente, pero el proceso y los tiempos de la cerámica se pueden aplicar al día a día y eso es muy interesante”, explicó la profesora.
Finalmente, destacó lo valioso que es acompañar proceso no solo artísticos sino personales: “Se ve mucho cuando arrancan. Quizás vienen alumnos, llegan y no se ponen ni el delantal y, de repente, van soltando un poco esto de querer ver el resultado. O por ejemplo si se rompe una pieza, no hay preocupación porque todo se puede volver hacer”.
Fuente: TN
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Frutillas, sandías y mandarinas gigantes: las insólitas paradas de colectivo que sorprenden en Japón
Esperar el colectivo puede convertirse en una experiencia diferente en Japón. En la ruta 207, ubicada en el distrito de Konagai, en la ciudad de Isahaya, hay paradas que parecen sacadas de un cuento: tienen forma de frutas gigantes y se distinguen por sus colores intensos y sus detalles artesanales.
El conjunto está compuesto por 16 estructuras que representan frutillas, mandarinas, sandías, tomates y melones. Su diseño poco convencional transformó un tramo de carretera de la prefectura de Nagasaki en un sitio de interés para turistas y aficionados a la fotografía.
De una exposición a un atractivo turístico
La historia comenzó en 1989, cuando se instaló una parada con forma de mikan, una variedad de mandarina japonesa. La propuesta formó parte de los preparativos para recibir al público de la exposición “Nagasaki Journey”, celebrada en 1990.
Aunque fueron concebidas como refugios para pasajeros, las estructuras terminaron adquiriendo una identidad propia. Su aspecto lúdico y su integración con el paisaje costero las convirtieron en una atracción que trasciende su función original.
Catorce de las 16 paradas se distribuyen a lo largo de la ruta que conduce hacia la prefectura de Saga.
Cómo se construyeron las frutas gigantes
Detrás de sus formas llamativas hay un trabajo de diseño e ingeniería. El proyecto fue desarrollado por Time Design Office y ejecutado por Yoshitsugu Industries, en colaboración con las autoridades locales.
Las estructuras utilizan mortero y malla metálica. Los detalles de cada fruta, como las semillas, las hojas y los tallos, fueron trabajados cuidadosamente para reproducir sus características.
El resultado combina elementos de arquitectura, escultura y equipamiento urbano, con una propuesta que convierte una parada de transporte en parte de la experiencia del viaje.
El atractivo del paisaje costero
Las instalaciones adquieren especial protagonismo durante el verano, cuando sus colores contrastan con el azul del mar. El entorno ofrece un escenario que invita a detenerse, contemplar el paisaje y tomar fotografías.
Así, una idea pensada para recibir visitantes terminó convirtiéndose en un atractivo por derecho propio. Las paradas frutales de Nagasaki muestran cómo el diseño creativo puede modificar la percepción de un espacio cotidiano y transformarlo en un destino turístico.
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Orgullo chaqueño: Carlos Verza fue segundo en San Luis y va por el título latinoamericano de rally raid
El piloto chaqueño Carlos Verza tuvo una destacada actuación en el Rally Baja 250, disputado durante el fin de semana en San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis, donde obtuvo el segundo puesto en la clasificación general. Con este resultado, el representante de Presidencia Roque Sáenz Peña llega con buenas expectativas al tramo final de la temporada, en el que buscará quedarse con el título del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid.
A bordo de una camioneta prototipo construida en su propio taller, Verza afrontó las dos jornadas de competencia y volvió a demostrar su capacidad en una disciplina que exige preparación técnica, resistencia y precisión para superar terrenos complejos.
El desempeño del chaqueño representa un nuevo logro para el deporte provincial y reafirma su protagonismo en el rally raid, una especialidad que combina navegación, velocidad y resistencia mecánica.
El acompañamiento al deporte chaqueño
Verza cuenta con el acompañamiento del Instituto del Deporte Chaqueño, en el marco de la Ley N.º 1772-S, que promueve el apoyo a deportistas de la provincia.
Ese respaldo contribuye al desarrollo de representantes chaqueños que participan en competencias de alcance nacional y regional, con el objetivo de potenciar sus carreras y ampliar la presencia del Chaco en distintas disciplinas deportivas.
El objetivo: consagrarse campeón en San Juan
Después de su actuación en San Luis, el piloto ya concentra sus esfuerzos en la última fecha del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid, SARR Series 2026, que se disputará en la provincia de San Juan del 25 al 29 de noviembre.
Verza llegará a esa instancia con posibilidades de consagrarse campeón en la categoría camionetas. La competencia será decisiva para cerrar una temporada marcada por el trabajo, la dedicación y el desarrollo de su propio vehículo de competición.
Con la expectativa puesta en la definición del campeonato, el chaqueño buscará transformar el resultado obtenido en San Luis en un nuevo impulso para alcanzar el máximo objetivo del año y llevar al deporte chaqueño a lo más alto del podio latinoamericano.
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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.