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Salud

Así es el desayuno ideal para cada edad, según la ciencia

El desayuno es la clave para iniciar el día con energía y salud, pero hay una opción ideal para cada etapa de la vida. Esta primera comida del día no solo ayuda a prevenir enfermedades crónicas y a mantener un peso equilibrado, sino que también es esencial para el desarrollo cognitivo, especialmente en niños y adolescentes.

Según un estudio publicado en la revista científica Nature, elegir un desayuno saludable adaptado a la edad puede incluso aumentar la esperanza de vida hasta en una década, destacando la importancia de ajustar los hábitos alimentarios desde la niñez hasta la adultez.

Los mayores beneficios se observan al incrementar el consumo de cereales integralesfrutos secos y frutas, y al reducir las bebidas azucaradas y las carnes procesadas.

La revista Frontiers in Human Neuroscience añade que el desayuno habitual se asocia con mejores resultados en la calidad de la dieta, el aporte de micronutrientes y el control del peso.

Además, existe evidencia de que desayunar regularmente mejora el comportamiento en el aula y el rendimiento académico, con efectos especialmente notables en matemáticas y aritmética, sobre todo en niños con desnutrición o de entornos socioeconómicos desfavorecidos.

Desayuno ideal para bebés y niños pequeños

Según la Fundación Española de Nutrición, en los primeros años de vida, el desayuno es clave para establecer hábitos alimentarios que perdurarán en la edad adulta.

Hasta el primer año, la leche materna o de fórmula debe ser la base, evitando la leche de vaca, la miel, el azúcar y los edulcorantes.

La fruta fresca puede introducirse a partir de los cinco meses, y el gluten no más tarde de los siete meses.

El huevo debe incorporarse de forma progresiva a partir de los nueve meses, siempre bajo supervisión pediátrica para prevenir alergias.

A partir del año, los niños pueden empezar a compartir la alimentación familiar, con preferencia por lácteos enteros. Es fundamental dedicar al desayuno al menos 10 o 15 minutos, sentados a la mesa y, si es posible, en familia, para fomentar buenos hábitos.

Desayuno recomendado para niños de 2 a 10 años

Las necesidades energéticas de los niños en este grupo oscilan entre 1.200 y 2.200 calorías diarias, aumentando progresivamente con la edad.

Un ejemplo de desayuno equilibrado, según la Fundación Española de Nutrición, incluye yogur natural con frutos secos, una pieza de fruta y una tostada de pan integral con aceite de oliva. Esta combinación aporta proteínas, grasas saludables, fibra y micronutrientes esenciales para el crecimiento y el desarrollo cognitivo.

Desayuno recomendado para adolescentes

Durante la adolescencia, el organismo experimenta un rápido crecimiento y cambios hormonales, lo que incrementa las necesidades energéticas hasta unas 2.500 calorías diarias. Según el instituto español, el desayuno debe adaptarse al peso corporal, la actividad física y la velocidad de crecimiento.

Un desayuno adecuado para adolescentes podría consistir en una taza de leche, café con leche o yogur natural sin azúcaruna pieza de fruta y dos tostadas de pan integral con aceite de oliva, tomate o queso, o bien una tostada con huevos revueltos.

Es importante vigilar los hábitos alimentarios, ya que en esta etapa son frecuentes los desequilibrios por dietas no convencionales, trastornos alimentarios o la práctica de deportes de competición.

Desayuno para adultos

En la edad adulta, el tipo de trabajo y la actividad física determinan las necesidades energéticas, que varían entre 2.000 y 2.500 calorías diarias.

Los hombres suelen requerir más energía, proteínas, minerales y vitaminas, mientras que las mujeres, especialmente a partir de los 50 años, necesitan un mayor aporte de calcio, hierro y vitamina D.

Un desayuno recomendado para adultos podría incluir una taza de leche con café o té, una pieza de fruta y dos tostadas de pan integral con aceite de oliva y jamón serrano, similar a la de un adolescente.

La Fundación Española de Nutrición aconseja priorizar la fibra (25 gramos diarios) y la fruta entera, evitando los zumos.

Desayuno para mayores de 55 y 65 años

A partir de los 55 años, el metabolismo basal disminuye y se requiere un 5% menos de energía por cada década, aunque las necesidades de nutrientes se mantienen.

Se recomiendan unas 2.200 calorías para hombres y 1.875 para mujeres. Los lácteos enteros y los cereales de grano entero son preferibles, y el pan tostado facilita la digestión. Para quienes tienen dificultades para masticar, mojar los alimentos en leche puede ser útil.

La fruta puede presentarse en forma de jugos, compotas o macedonias para facilitar su consumo.

Desayuno para embarazadas y lactantes

Durante el embarazo y la lactancia, las necesidades energéticas aumentan en unas 250 calorías en la segunda mitad de la gestación y 500 durante la lactancia. Se recomienda fraccionar las comidas, especialmente en caso de náuseas o acidez, y evitar el consumo elevado de azúcares para prevenir la diabetes gestacional.

Los lácteos enteros deben estar presentes al menos una vez al día, pero se deben evitar los quesos elaborados con leche cruda por el riesgo de infecciones.

Si se toma hierro, conviene separarlo de los lácteos para no dificultar su absorción. Los cereales integrales y la fruta son imprescindibles, y se deben evitar embutidos y carne cruda por el riesgo de toxoplasmosis.

Opciones para celíacos y personas que no consumen lácteos

Para quienes padecen celiaquía, la Fundación Española de Nutrición recomienda priorizar productos derivados del maíz y el arroz, naturalmente libres de gluten, y prestar especial atención al etiquetado para evitar trazas. En el hogar, es fundamental prevenir la contaminación cruzada utilizando utensilios exclusivos.

En el caso de intolerantes a la lactosa, veganos o quienes no consumen lácteos, las bebidas vegetales (soja, arroz, avena) enriquecidas con vitamina D y calcio son una alternativa, aunque la de soja es la más similar a la leche en composición.

Es importante elegir opciones sin azúcares añadidos. Los frutos secos, como las almendras, pistachos y avellanas, aportan calcio, mientras que los garbanzos y el tofu ofrecen proteínas y energía comparables a los lácteos.

Fuente: Infobae

Salud

Día Mundial del Linfoma: cuáles son los síntomas y por qué es importante consultar a tiempo

Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, una fecha destinada a visibilizar esta enfermedad, promover el reconocimiento de sus posibles síntomas y destacar la importancia de la consulta médica. En 2026, la campaña también pone el foco en el impacto emocional y el acompañamiento de los pacientes.

El linfoma es un tipo de cáncer que se origina en los linfocitos, células del sistema inmunológico. Se divide principalmente en linfoma de Hodgkin y linfomas no Hodgkin, que incluyen diferentes subtipos y requieren tratamientos específicos.

Según datos difundidos por la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA), más de un millón de personas viven con esta enfermedad en el mundo.

Cuáles son los síntomas

Uno de los signos más frecuentes es el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, generalmente sin dolor, especialmente en el cuello, las axilas o la ingle.

También pueden presentarse:

  • Cansancio persistente.
  • Fiebre o aumento de la temperatura sin causa aparente.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Sudoración nocturna intensa.
  • Picazón persistente.
  • Tos o falta de aire.

La presencia de estos síntomas no significa necesariamente que se trate de un linfoma, ya que pueden estar relacionados con otras enfermedades más frecuentes. Sin embargo, cuando persisten o aparecen sin una causa clara, se recomienda realizar una consulta médica.

"Conocer la enfermedad y sus posibles manifestaciones es fundamental para favorecer la consulta", explicó Martín Saslavsky, médico hematólogo y asesor de ACLA.

Los datos de Lymphoma Coalition difundidos por la organización muestran que el desconocimiento continúa siendo un desafío: el 75% de las personas diagnosticadas no conocía los síntomas del linfoma y el 73% desconocía la enfermedad antes de recibir el diagnóstico.

Además, el 58% demoró hasta seis meses en consultar desde la aparición del primer síntoma y el 62% recibió inicialmente un diagnóstico incorrecto.

En el caso del linfoma de Hodgkin detectado en etapas tempranas, la posibilidad de curación puede alcanzar el 90%, según los datos difundidos por ACLA.

El impacto emocional del linfoma

El diagnóstico no solo implica un proceso médico. También puede generar miedo, ansiedad, tristeza, enojo e incertidumbre, además de cambios en la vida cotidiana.

De acuerdo con una encuesta global de pacientes citada por ACLA, el 82% manifestó haber experimentado algún impacto emocional o psicológico relacionado con la enfermedad durante los 12 meses previos.

"Cuando una persona recibe un diagnóstico de linfoma, no solamente comienza un proceso médico. También aparecen preguntas, miedos, incertidumbre y cambios en la vida cotidiana", explicó Mariana Godoy, psicooncóloga de ACLA.

La especialista destacó la importancia de brindar espacios de escucha y acompañamiento tanto durante el tratamiento como después de finalizarlo. La etapa de remisión también puede generar temor ante una posible recaída, especialmente durante los controles médicos o la espera de resultados.

"Ningún paciente viaja solo"

La campaña de concientización de ACLA para 2026 lleva como lema "Ningún paciente viaja solo" y busca remarcar la importancia del acompañamiento durante todas las etapas de la enfermedad.

La iniciativa contempla no solo el acceso a información y atención médica, sino también el apoyo de familiares, profesionales de la salud y redes de contención.

En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, distintos espacios emblemáticos del país se iluminarán de color naranja. En la Ciudad de Buenos Aires serán iluminados la Floralis Genérica, el Puente de la Mujer, el Planetario y la Torre Espacial. En Rosario, la iniciativa alcanzará al Monumento Nacional a la Bandera.

La fecha busca generar conciencia sin alarmar: reconocer cambios persistentes, consultar con un profesional y contar con acompañamiento son herramientas fundamentales para atravesar el proceso.

Como resume el lema de la campaña, ningún paciente debería atravesar el diagnóstico, el tratamiento y la vida después de la enfermedad en soledad.

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Salud

Científicos confirmaron que los videojuegos pueden retrasar el envejecimiento cerebral

Durante décadas, los videojuegos fueron asociados al sedentarismo, la distracción y el entretenimiento de niños y adolescentes Sin embargo, en los últimos años, esa mirada empezó a cambiar: distintas investigaciones ahora los consideran capaces de estimular memoria, atención, velocidad de respuesta y bienestar mental.

Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) afirmó que haber jugado videojuegos durante la infancia puede producir mejoras cognitivas y retrasar el envejecimiento cerebral.

En el informe se aclara que las consolas o computadoras no son una solución médica ni cualquier juego alcanza para proteger el cerebro. Pero la evidencia expuesta por los científicos apunta a algo más específico: los videojuegos que exigen atención, planificación, orientación espacial y toma de decisiones pueden funcionar como una forma de estimulación mental.

Por qué los videojuegos pueden ayudar al cerebro

Jugar exige bastante más que mirar una pantalla. Para avanzar en una partida, una persona tiene que leer el entorno, recordar objetivos, reaccionar ante cambios, resolver problemas y ajustar una estrategia en tiempo real.

Ese entrenamiento constante activa habilidades que suelen verse afectadas con el paso de los años, como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento, la coordinación y la capacidad de retener información mientras se toman decisiones.

La UOC señaló que los videojuegos pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro, con efectos en regiones vinculadas a la atención y las habilidades visoespaciales. Su investigación también indicó que algunos cambios cognitivos pueden mantenerse años después de haber dejado de jugar.

Qué tipo de juegos tienen más impacto

Los beneficios dependen del tipo de videojuego. Los de estrategia exigen planificar, administrar recursos y anticipar escenarios. Los de acción demandan reflejos, coordinación y atención visual. Los puzzles trabajan la resolución de problemas y los mundos 3D involucran orientación espacial, memoria y exploración.

En ese sentido, un estudio de la Univesidad de Montreal sobre videojuegos 3D encontró que jugar Super Mario 64 se asoció con aumentos de materia gris en el hipocampo, el cerebelo y la corteza prefrontal dorsolateral, regiones del cerebro vinculadas a la memoria, coordinación y planificación.

A la vez, otro trabajo publicado en Nature Communications analizó experiencias creativas, entre ellas videojuegos específicos, y las relacionó con patrones cerebrales compatibles con un envejecimiento más lento.

Bienestar mental y uso moderado

El gaming también aparece asociado al bienestar emocional. De acuerdo a un trabajo publicado en Nature Human Behaviour, basado en datos de Japón, tener una consola y jugar se relacionó con mejoras en bienestar mental, menor malestar psicológico y mayor satisfacción con la vida.

Vale hacer una aclaración. Todas las investigaciones remarcan que la moderación es clave. Los estudios no plantean que jugar durante horas sea saludable por sí mismo. El efecto positivo aparece cuando el videojuego forma parte de una rutina equilibrada, junto con descanso, actividad física, vínculos sociales y otras actividades que también estimulan el cerebro.

Fuente: TN

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Salud

El mayor estudio realizado sobre la endometriosis revela nuevas claves sobre esta enfermedad que afecta a 190 millones de mujeres en el mundo

Un macroestudio internacional en el que han participado la Universidad de Granada, la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación Sant Pau, entre otros centros de Europa y Estados Unidos, acaba de arrojar nueva luz sobre la endometriosis, una enfermedad que afecta a cerca de 190 millones de mujeres en todo el mundo. En España, más de 2 millones, según la Asociación de Afectadas de Endometriosis (ADAEC).

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca dolores muy intensos durante la menstruación, cambios hormonales en el ciclo menstrual y, en ocasiones, problemas de fertilidad. Se produce cuando el endometrio, la capa mucosa interna del útero cuya función es acoger el embrión y formar la placenta (si no hay embarazo, se desprende y baja la regla), crece fuera de su lugar.

Pese a la alta incidencia de esta patología, todavía es poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que dificulta tanto su diagnóstico como el desarrollo de tratamientos eficaces. En un intento de avanzar en el conocimiento de la endometriosis, los investigadores han analizado información genética de cerca de 1,4 millones de mujeres en todo el mundo, lo que constituye el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta enfermedad.

La investigación, que ya ha sido publicada en la revista Nature Genetics, indica que la endometriosis probablemente no está causada por un único proceso biológico, sino por múltiples acciones que contribuyen a su variabilidad clínica y dificultan su diagnóstico. Entre estos se incluyen la inflamación, la alteración de la respuesta inmune, el remodelado tisular, la proliferación y diferenciación celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos, procesos que ayudan a explicar la diversidad de manifestaciones clínicas observadas entre las pacientes.

Los resultados del estudio han identificado hasta 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar la enfermedad. De ellas, 37 no habían sido todavía descritas. “Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos qué está ocurriendo a nivel molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico”, explica la doctora Dora Koller, del grupo de investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autora principal del estudio, quien añade que la investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otras áreas, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años.

Una enfermedad con muchas aristas

La complejidad biológica de la endometriosis se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso y discapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida. Esta diversidad, tanto en la presentación clínica como en su evolución, pone de manifiesto que la endometriosis no sigue un único patrón.

En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que resulta limitado, ya que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta falta de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad se retrase a menudo una media de 7 o 10 años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.

“Necesitamos avanzar hacia una clasificación más basada en la biología, similar a lo que ha ocurrido en el cáncer, donde ahora distinguimos diferentes subtipos con comportamientos y tratamientos distintos”, apunta la doctora Koller. También reconoce que este retraso diagnóstico forma parte de la experiencia de muchas mujeres. Como paciente con endometriosis, señala que, en su caso, “fueron necesarios 15 años para obtener un diagnóstico, a pesar de presentar síntomas claros y discapacitantes”.

Un nuevo horizonte para el tratamiento de la endometriosis

El estudio introduce un cambio relevante en la forma de abordar la endometriosis en la consulta. Hasta ahora, las decisiones terapéuticas suelen tomarse sin herramientas precisas de predicción, lo que obliga a muchas pacientes a pasar por distintas opciones sin garantías de éxito. Esta variabilidad en la respuesta pone de manifiesto la necesidad de entender mejor las diferencias individuales entre casos. En este sentido, el análisis genético aporta una base más sólida para interpretar qué procesos están activos en cada mujer y facilita una elección de tratamientos más ajustada.

A partir de esta evidencia, se perfila un modelo asistencial más individualizado, en el que la información biológica del paciente guíe tanto el diagnóstico como la intervención. Este enfoque permitiría no solo mejorar los resultados clínicos, sino también evitar tratamientos innecesarios o poco eficaces.

Asimismo, la investigación apunta a nuevas vías terapéuticas a través del reposicionamiento de medicamentos ya disponibles, lo que podría acortar los tiempos de desarrollo. Entre las opciones identificadas figuran fármacos empleados en oncología y compuestos como la nortriptilina, con potencial para abordar de forma simultánea el dolor persistente y los trastornos del estado de ánimo asociados a la enfermedad.

Fuente: Infobae

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