Redes Sociales

Salud

Melanoma: cuáles son las nuevas tecnologías de detección y las claves para protegerse del cáncer de piel

El melanoma es uno de los tipos más peligrosos de cáncer de piel, aunque es de los menos frecuentes, según la Sociedad Americana Contra el Cáncer. Se caracteriza por provocar cambios en el aspecto de los lunares o generar lunares nuevos con apariencia anormal.

En 2022, más de 330.000 casos nuevos fueron diagnosticados globalmente y se detectaron alrededor de 60.000 muertes relacionadas con la afección, expresan desde la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC). En el marco del Mes de Concientización sobre el Cáncer de Piel, prevalece la importancia de la detección temprana y las medidas preventivas.

La exposición solar excesiva continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo del melanoma. Los expertos advierten que es crucial destacar la importancia de las prácticas de protección solar y los autoexámenes de la piel para detectar posibles anomalías en una etapa temprana.

Las innovaciones tecnológicas, como el FotoFinder que se encuentra en el centro de diagnóstico CEMEDYT, revolucionaron el diagnóstico del melanoma, ya que permiten un reconocimiento más temprano y preciso que en años anteriores. Junto a estos avances, las estrategias de prevención personal y el papel de la concienciación pública siguen siendo importantes.

La importancia de la prevención del melanoma

La doctora María José Pelli (MN 74095), médica dermatóloga de la Universidad de Buenos Aires, con el título en Ecografía y complicaciones en Dermato/Estética de la Erasmus University, de Rotterdam, Países Bajos, explicó en conversación con Infobae las claves para prevenir el melanoma. “Sin duda una es la detección precoz. Un chequeo anual de lunares es imprescindible, sobre todo en pacientes con antecedentes personales o familiares de cáncer de piel”, dijo.

Y agregó: “Es importante la consulta con un dermatólogo para identificar si uno pertenece a un grupo de riesgo para melanoma: antecedentes personales o familiares de cáncer de piel, muchos lunares, piel clara muy sensible al sol (enrojece mucho y no broncea), ojos claros, pelirrojos (reparan mal el daño al ADN), mucha exposición solar (por profesión o estilo de vida)”.

Además, Pelli hizo énfasis en estar atentos a los cambios visibles en la piel: “Siempre consultar si cambia algún lunar o aparece una ‘mancha’ nueva. La clave es el ABCD: cualquier lunar que sea Asimétrico, de Borde irregular, de Color desparejo o Diámetro de más de 6 mm. Y algunos agregan una E de Evolución: cualquier lunar que cambie de forma, tamaño o color; o pique, sangre o duela”. Aun así, aclaró: “Y si nada de eso sucede, mejor. Pero se recomienda un chequeo anual”.

Por su parte, el doctor Andrés Politi (MN 73970), médico dermatólogo, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y del Instituto Universitario CEMIC, explicó a Infobae que “tener antecedentes de otro melanoma es el principal factor de riesgo para desarrollar melanoma”.

Además, añadió que “otros factores incluyen haber tenido cánceres de piel como carcinoma basocelular y espinocelular, así como tener familiares de primer grado con melanoma maligno”. La predisposición genética y características como “la piel clara, clasificada en fototipos uno y dos”, también incrementan el riesgo.

A esto se suman “las quemaduras solares durante la infancia y la exposición prolongada al sol”, que se destacan como factores de riesgo significativos. Asimismo, la inmunosupresión, especialmente en trasplantados de órganos, y “tener más de 100 lunares, así como ciertas enfermedades genéticas como el síndrome del nevo atípico”, son también aspectos relevantes en el riesgo de desarrollar melanoma.

El doctor Jesse M. Lewin de la Escuela de Medicina Icahn hace hincapié en que “los estudios muestran que tener cinco o más quemaduras solares duplica el riesgo de melanoma. Por eso, es especialmente importante educar y proteger a los niños y adolescentes del Sol”. Y añadió que “las personas que utilizan por primera vez una cama de bronceado antes de los 35 años aumentan su riesgo de melanoma en un 75%”.

Nuevas tecnologías para la detección

El desarrollo de tecnologías avanzadas transformó la manera en que los profesionales de la salud manejan el diagnóstico del melanoma. El sistema FotoFinder es una herramienta específica utilizada en el centro médico CEMEDYT. Proporciona un mapeo corporal completo que captura imágenes de alta definición de hasta el 85% de la piel en minutos.

Utiliza inteligencia artificial para identificar rápidamente lunares nuevos o sospechosos, lo que facilita una detección temprana crucial para el tratamiento efectivo del melanoma.

La función de comparación evolutiva de imágenes del FotoFinder les permite a los dermatólogos monitorear cambios inusuales en los lunares a lo largo del tiempo con el objetivo de minimizar la necesidad de procedimientos invasivos.

Consultada sobre este sistema, la doctora Pelli detalló: “El FotoFinder es una dermatoscopía corporal total digital. Tiene varias ventajas sobre una dermatoscopia tradicional: tiene un zoom de hasta 400x (es decir, un aumento muy grande, como si fuera un microscopio), es rápido y tiene incorporada inteligencia artificial que permite una mayor precisión a la hora de detectar lesiones tempranas”. También destacó su practicidad: “Es un método sencillo, no invasivo y supereficiente. No reemplaza la consulta al médico dermatólogo: es un excelente complemento”.

Por su parte, el doctor Politi dijo que esa tecnología “es una de las más conocidas para la dermatoscopia digital corporal total”. Este instrumento permite la captura de imágenes de alta definición de toda la superficie corporal, facilitando el seguimiento a lo largo del tiempo de las lesiones cutáneas.

“Ayuda y sirve mucho en términos comparativos”, aseguró, y subrayó que cada dermatólogo evalúa la realización de esta práctica según el riesgo del paciente, ya que es altamente efectivo para aquellos que tienen una posibilidad mayor de contraer cáncer de piel, con el fin de evitar “una alarma excesivamente sensible y que pueda darse lo que técnicamente se llamaría falsos positivos”.

Se trata de un tipo de dispositivo “especialmente útil para personas con un gran número de lesiones, como en el caso del síndrome del nevo displásico”, ya que “puede detectar cambios mínimos en las lesiones, aunque a veces estos no son indicativos de algo sospechoso”.

Educación y conciencia comunitaria

En cuanto a la prevención, el doctor Politi enfatizó la importancia de una detección temprana, que “mejora significativamente el pronóstico del melanoma. Es crucial identificar lesiones menores a un milímetro”. Aun cuando las tecnologías avanzadas han evolucionado, proporcionando herramientas como el FotoFinder, que permiten un “seguimiento detallado de las lesiones cutáneas”, el experto remarcó la importancia del “autoexamen y acudir al dermatólogo regularmente, según el riesgo individual”, como las mejores estrategias preventivas para reducir la incidencia del melanoma.

Además, la educación continua y la sensibilización comunitaria son pilares fundamentales para combatir el melanoma. El doctor Sergio Quildrian del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, coincidió en que “la consulta regular con el dermatólogo y el autoexamen son estrategias clave para detectar el melanoma en etapas tempranas”.

La promoción de las medidas adecuadas de protección solar y de la regla mnemotécnica ABCDE para la autoevaluación de lunares siguen siendo herramientas útiles para identificar lesiones sospechosas que requieren atención médica.

Fuente: Infobae

Salud

Día Mundial del Linfoma: cuáles son los síntomas y por qué es importante consultar a tiempo

Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, una fecha destinada a visibilizar esta enfermedad, promover el reconocimiento de sus posibles síntomas y destacar la importancia de la consulta médica. En 2026, la campaña también pone el foco en el impacto emocional y el acompañamiento de los pacientes.

El linfoma es un tipo de cáncer que se origina en los linfocitos, células del sistema inmunológico. Se divide principalmente en linfoma de Hodgkin y linfomas no Hodgkin, que incluyen diferentes subtipos y requieren tratamientos específicos.

Según datos difundidos por la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA), más de un millón de personas viven con esta enfermedad en el mundo.

Cuáles son los síntomas

Uno de los signos más frecuentes es el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, generalmente sin dolor, especialmente en el cuello, las axilas o la ingle.

También pueden presentarse:

  • Cansancio persistente.
  • Fiebre o aumento de la temperatura sin causa aparente.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Sudoración nocturna intensa.
  • Picazón persistente.
  • Tos o falta de aire.

La presencia de estos síntomas no significa necesariamente que se trate de un linfoma, ya que pueden estar relacionados con otras enfermedades más frecuentes. Sin embargo, cuando persisten o aparecen sin una causa clara, se recomienda realizar una consulta médica.

"Conocer la enfermedad y sus posibles manifestaciones es fundamental para favorecer la consulta", explicó Martín Saslavsky, médico hematólogo y asesor de ACLA.

Los datos de Lymphoma Coalition difundidos por la organización muestran que el desconocimiento continúa siendo un desafío: el 75% de las personas diagnosticadas no conocía los síntomas del linfoma y el 73% desconocía la enfermedad antes de recibir el diagnóstico.

Además, el 58% demoró hasta seis meses en consultar desde la aparición del primer síntoma y el 62% recibió inicialmente un diagnóstico incorrecto.

En el caso del linfoma de Hodgkin detectado en etapas tempranas, la posibilidad de curación puede alcanzar el 90%, según los datos difundidos por ACLA.

El impacto emocional del linfoma

El diagnóstico no solo implica un proceso médico. También puede generar miedo, ansiedad, tristeza, enojo e incertidumbre, además de cambios en la vida cotidiana.

De acuerdo con una encuesta global de pacientes citada por ACLA, el 82% manifestó haber experimentado algún impacto emocional o psicológico relacionado con la enfermedad durante los 12 meses previos.

"Cuando una persona recibe un diagnóstico de linfoma, no solamente comienza un proceso médico. También aparecen preguntas, miedos, incertidumbre y cambios en la vida cotidiana", explicó Mariana Godoy, psicooncóloga de ACLA.

La especialista destacó la importancia de brindar espacios de escucha y acompañamiento tanto durante el tratamiento como después de finalizarlo. La etapa de remisión también puede generar temor ante una posible recaída, especialmente durante los controles médicos o la espera de resultados.

"Ningún paciente viaja solo"

La campaña de concientización de ACLA para 2026 lleva como lema "Ningún paciente viaja solo" y busca remarcar la importancia del acompañamiento durante todas las etapas de la enfermedad.

La iniciativa contempla no solo el acceso a información y atención médica, sino también el apoyo de familiares, profesionales de la salud y redes de contención.

En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, distintos espacios emblemáticos del país se iluminarán de color naranja. En la Ciudad de Buenos Aires serán iluminados la Floralis Genérica, el Puente de la Mujer, el Planetario y la Torre Espacial. En Rosario, la iniciativa alcanzará al Monumento Nacional a la Bandera.

La fecha busca generar conciencia sin alarmar: reconocer cambios persistentes, consultar con un profesional y contar con acompañamiento son herramientas fundamentales para atravesar el proceso.

Como resume el lema de la campaña, ningún paciente debería atravesar el diagnóstico, el tratamiento y la vida después de la enfermedad en soledad.

Sigue leyendo

Salud

Científicos confirmaron que los videojuegos pueden retrasar el envejecimiento cerebral

Durante décadas, los videojuegos fueron asociados al sedentarismo, la distracción y el entretenimiento de niños y adolescentes Sin embargo, en los últimos años, esa mirada empezó a cambiar: distintas investigaciones ahora los consideran capaces de estimular memoria, atención, velocidad de respuesta y bienestar mental.

Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) afirmó que haber jugado videojuegos durante la infancia puede producir mejoras cognitivas y retrasar el envejecimiento cerebral.

En el informe se aclara que las consolas o computadoras no son una solución médica ni cualquier juego alcanza para proteger el cerebro. Pero la evidencia expuesta por los científicos apunta a algo más específico: los videojuegos que exigen atención, planificación, orientación espacial y toma de decisiones pueden funcionar como una forma de estimulación mental.

Por qué los videojuegos pueden ayudar al cerebro

Jugar exige bastante más que mirar una pantalla. Para avanzar en una partida, una persona tiene que leer el entorno, recordar objetivos, reaccionar ante cambios, resolver problemas y ajustar una estrategia en tiempo real.

Ese entrenamiento constante activa habilidades que suelen verse afectadas con el paso de los años, como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento, la coordinación y la capacidad de retener información mientras se toman decisiones.

La UOC señaló que los videojuegos pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro, con efectos en regiones vinculadas a la atención y las habilidades visoespaciales. Su investigación también indicó que algunos cambios cognitivos pueden mantenerse años después de haber dejado de jugar.

Qué tipo de juegos tienen más impacto

Los beneficios dependen del tipo de videojuego. Los de estrategia exigen planificar, administrar recursos y anticipar escenarios. Los de acción demandan reflejos, coordinación y atención visual. Los puzzles trabajan la resolución de problemas y los mundos 3D involucran orientación espacial, memoria y exploración.

En ese sentido, un estudio de la Univesidad de Montreal sobre videojuegos 3D encontró que jugar Super Mario 64 se asoció con aumentos de materia gris en el hipocampo, el cerebelo y la corteza prefrontal dorsolateral, regiones del cerebro vinculadas a la memoria, coordinación y planificación.

A la vez, otro trabajo publicado en Nature Communications analizó experiencias creativas, entre ellas videojuegos específicos, y las relacionó con patrones cerebrales compatibles con un envejecimiento más lento.

Bienestar mental y uso moderado

El gaming también aparece asociado al bienestar emocional. De acuerdo a un trabajo publicado en Nature Human Behaviour, basado en datos de Japón, tener una consola y jugar se relacionó con mejoras en bienestar mental, menor malestar psicológico y mayor satisfacción con la vida.

Vale hacer una aclaración. Todas las investigaciones remarcan que la moderación es clave. Los estudios no plantean que jugar durante horas sea saludable por sí mismo. El efecto positivo aparece cuando el videojuego forma parte de una rutina equilibrada, junto con descanso, actividad física, vínculos sociales y otras actividades que también estimulan el cerebro.

Fuente: TN

Sigue leyendo

Salud

El mayor estudio realizado sobre la endometriosis revela nuevas claves sobre esta enfermedad que afecta a 190 millones de mujeres en el mundo

Un macroestudio internacional en el que han participado la Universidad de Granada, la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación Sant Pau, entre otros centros de Europa y Estados Unidos, acaba de arrojar nueva luz sobre la endometriosis, una enfermedad que afecta a cerca de 190 millones de mujeres en todo el mundo. En España, más de 2 millones, según la Asociación de Afectadas de Endometriosis (ADAEC).

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca dolores muy intensos durante la menstruación, cambios hormonales en el ciclo menstrual y, en ocasiones, problemas de fertilidad. Se produce cuando el endometrio, la capa mucosa interna del útero cuya función es acoger el embrión y formar la placenta (si no hay embarazo, se desprende y baja la regla), crece fuera de su lugar.

Pese a la alta incidencia de esta patología, todavía es poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que dificulta tanto su diagnóstico como el desarrollo de tratamientos eficaces. En un intento de avanzar en el conocimiento de la endometriosis, los investigadores han analizado información genética de cerca de 1,4 millones de mujeres en todo el mundo, lo que constituye el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta enfermedad.

La investigación, que ya ha sido publicada en la revista Nature Genetics, indica que la endometriosis probablemente no está causada por un único proceso biológico, sino por múltiples acciones que contribuyen a su variabilidad clínica y dificultan su diagnóstico. Entre estos se incluyen la inflamación, la alteración de la respuesta inmune, el remodelado tisular, la proliferación y diferenciación celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos, procesos que ayudan a explicar la diversidad de manifestaciones clínicas observadas entre las pacientes.

Los resultados del estudio han identificado hasta 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar la enfermedad. De ellas, 37 no habían sido todavía descritas. “Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos qué está ocurriendo a nivel molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico”, explica la doctora Dora Koller, del grupo de investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autora principal del estudio, quien añade que la investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otras áreas, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años.

Una enfermedad con muchas aristas

La complejidad biológica de la endometriosis se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso y discapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida. Esta diversidad, tanto en la presentación clínica como en su evolución, pone de manifiesto que la endometriosis no sigue un único patrón.

En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que resulta limitado, ya que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta falta de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad se retrase a menudo una media de 7 o 10 años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.

“Necesitamos avanzar hacia una clasificación más basada en la biología, similar a lo que ha ocurrido en el cáncer, donde ahora distinguimos diferentes subtipos con comportamientos y tratamientos distintos”, apunta la doctora Koller. También reconoce que este retraso diagnóstico forma parte de la experiencia de muchas mujeres. Como paciente con endometriosis, señala que, en su caso, “fueron necesarios 15 años para obtener un diagnóstico, a pesar de presentar síntomas claros y discapacitantes”.

Un nuevo horizonte para el tratamiento de la endometriosis

El estudio introduce un cambio relevante en la forma de abordar la endometriosis en la consulta. Hasta ahora, las decisiones terapéuticas suelen tomarse sin herramientas precisas de predicción, lo que obliga a muchas pacientes a pasar por distintas opciones sin garantías de éxito. Esta variabilidad en la respuesta pone de manifiesto la necesidad de entender mejor las diferencias individuales entre casos. En este sentido, el análisis genético aporta una base más sólida para interpretar qué procesos están activos en cada mujer y facilita una elección de tratamientos más ajustada.

A partir de esta evidencia, se perfila un modelo asistencial más individualizado, en el que la información biológica del paciente guíe tanto el diagnóstico como la intervención. Este enfoque permitiría no solo mejorar los resultados clínicos, sino también evitar tratamientos innecesarios o poco eficaces.

Asimismo, la investigación apunta a nuevas vías terapéuticas a través del reposicionamiento de medicamentos ya disponibles, lo que podría acortar los tiempos de desarrollo. Entre las opciones identificadas figuran fármacos empleados en oncología y compuestos como la nortriptilina, con potencial para abordar de forma simultánea el dolor persistente y los trastornos del estado de ánimo asociados a la enfermedad.

Fuente: Infobae

Sigue leyendo
Advertisement

Nuestro Clima

Facebook