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La menopausia dejó de ser un tabú: las mujeres comparten sus experiencias y derriban mitos

“Fueron dos años de incertidumbre. Recurrí a distintos especialistas, hasta me hicieron una tomografía computarizada para escanear mi cabeza, y el resultado fue negativo. Dos años con lagunas mentales, y ningún médico enlazó mi edad con el síntoma y que esto podía ser parte de mi climaterio, que fue finalmente el diagnóstico”.

Este es el relato de Miriam de Paoli, profesora universitaria, pero es también el de muchas mujeres que no encuentran en el sistema médico respuestas para entender y ser acompañadas durante su climaterio.

Miriam siempre había caminado por el mundo de la comunicación, y por eso le resultó natural compartir sus sensaciones y experiencias en las redes. Así, junto con Milagros Kirpach, orgánicamente fundaron No Pausa, una comunidad para hablar sobre qué les pasa a las mujeres cuando dejan de menstruar. Una iniciativa que se transformó en una startup con la incorporación de Eliana Bracciaforte y ya tiene proyección regional, con presencia en Chile, Uruguay y desembarcando en Brasil.

Lo cierto que es que fueron pioneras en instalar conversaciones sobre esta etapa de la biografía hormonal de las mujeres en las redes. Hoy ya lideran una comunidad de más de 160.000 personas, y ofrecen servicios que van desde poder consultar a profesionales especializados en la menopausia hasta el MenoCheck, para que las mujeres puedan conocer cómo están. Además, esta evaluación recoge datos que serán la base para elaborar el primer estudio de climaterio y menopausia de la región.

“Durante ese tiempo en que no llegaba el diagnóstico, las respuestas de los médicos ponían la culpa en mí: que no sabía manejar el estrés, que trabajaba muchas horas. Mientras, el no saber qué me pasaba aumentaba mis pensamientos negativos. Por eso No Pausa nace para que sea una red informativa, pero luego empezamos a desarrollar soluciones que eran demandadas por las mismas mujeres que nos seguían”, relata de Paoli.

Climaterio, menopausia, qué me pasa

Aunque en la Argentina no hay números, la conversación en redes sobre el climaterio y la menopausia viene en aumento. Basta con contar que solo en España este tema creció desde la pandemia casi en un 70%, según un informe de la compañía de salud Asisa.

¿Por qué sucede esto? Es que a nivel global las mujeres reportan sentirse solas cuando empiezan a experimentar esta etapa. Hasta cuesta sumar el tema a la conversación en grupo de amigas. Y las dudas son más que las certezas.

Entonces, vale la pena iniciar por definir conceptos. “El climaterio es el período de transición que abarca varios años, en el que se experimentan los cambios hormonales previos y posteriores a la menopausia, que conlleva a la presentación de sintomatología. Mientras que la menopausia, es el nombre que se le da al momento específico en que la menstruación cesa por completo. Es solo una fecha en la etapa del climaterio”, explica Dra. Alejandra Belardo (M.N. 78.361), jefa de la secciones Endocrinología Ginecológica y Climaterio del Servicio de Ginecología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

El climaterio suele ocurrir entre los 45 y los 55 años, aunque puede variar. Se caracteriza por la disminución de las hormonas femeninas, especialmente el estrógeno que genera ciertos síntomas que serían las señales que nos indicaría que una mujer está entrando en esta fase”, dice Belardo

El detalle de los síntomas es:

  • Irregularidades menstruales: Los ciclos pueden volverse más cortos, más largos, abundantes o escasos.
  • Sofocos y sudoración nocturna.
  • Cambios en el sueño: Insomnio o dificultad para conciliarlo, o despertares nocturnos frecuentes que interrumpen el sueño.
  • Cambios de humor, como irritabilidad, tristeza o ansiedad.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Sequedad vaginal, que produce dificultad para tener relaciones sexuales.
  • Aumento de peso.
  • Niebla mental.

“Es importante señalar que cada mujer puede experimentar el climaterio de manera diferente, mientras algunas pueden tener pocos o ninguno de estos síntomas, a otras les llega a afectar su calidad de vida”, resalta Belardo.

En este sentido, Sandra Magirena, médica ginecóloga (M.N. 65.130) y autora de “Regreso a mí. Vivir una menopausia consciente”, recomienda que “la mujer consulte a su médico de cabecera, el de confianza. Si te venís atendiendo con tu ginecólogo o ginecóloga de toda la vida tendrías que verlo con ese profesional. En caso de que no pueda manejar alguno de los aspectos que la atraviesan, entonces será la derivación al especialista que se formó en ese tema. El que conoce tu historia clínica, el que sabe tus tendencias, será el que mejor te podrá orientar”.

Esta especialista reconoce que está cambiando el modo en que vemos y abordamos la menopausia hoy. “Dentro de la ginecología, mi especialidad es la infanto-juvenil; sin embargo, a partir de haber escuchado historia de mujeres y de notar una suerte de vacío en la transición a la menopausia, y lo que me pasó en mi propia transición, es que empecé a prestar más atención en la consulta. Así nació el libro, durante la pandemia. Después hubo un boom en la visualización del tema de la menopausia, con altibajos, con gente que la romantiza, que la demoniza. Pero está bueno, porque se empezó a hablar del tema y salió del tabú de que se trata del fin de la vida de la mujer, como un drama existencial”, describe Magirena.

En todas las pantallas

Cuando Drew Barrymore tuvo un sofoco al aire y lo expresó abiertamente en una entrevista en vivo, su actitud llegó a la portada de muchos medios mundiales. El animarse a hablar de los síntomas de la menopausia parecía romper una barrera más, aunque aún queda trabajo por hacer.

Hoy en las redes los posteos sobre climaterio y sus pormenores se comparten. En Las pibas dicen, programa de Blender conducido por Julieta OrtegaRosario OrtegaAna Paula Dutil y Fernanda Cohen, el grupo de amigas bucea por distintas temáticas inherentes al género. En una de las ediciones se propusieron hablar sobre la vida de las mujeres después de los 50, y ahí con la humorista gráfica Maitena como invitada, el climaterio obviamente fue uno de los tópicos abordados.

“Es verdad que no se hablaba de la menopausia, y ahora se empieza a hablar, mal y bien. Tuve esos calores que te atraviesan, y en esa época salía con una persona más joven, que no se daba cuenta que yo tenía la menopausia. Y me decía: qué caliente que eres. Yo no decía nada, pero de repente, 3 am era un fuego”, contó divertida.

A su vez, por antecedentes familiares, Julieta Ortega sumó que pudo empezar a tomar calcio a tiempo, a lo que sumó magnesio y colágeno. “Dejar de menstruar me pareció la mejor noticia”, resumió.

Eugenia Tobal y la influencer Nana In Seúl son otra dupla que se mete en el tema desde su podcast Desde Otro Lugar. “Nunca estuve tan confundida en mi vida. No sé si estoy perimenopaúsica, premenopaúsica, menopaúsica creo que todavía no, pero entrando. Tengo calor, tengo frio. No duermo, sí duermo”, empieza así Tobal uno de los episodios dedicado a la temática.

“Me dijeron: vas a entrar en una etapa de oro, pero hay que atravesar un túnel”, se sinceró Tobal, a lo que su compañera respondió: “Creo que la menopausia y la vejez era de antes, ahora no”. Sus seguidoras festejaron el abordaje de este tema, que también abrió un espacio para que muchas mujeres se animen a contar sus propias experiencias con el climaterio, y sentirse acompañadas.

También en dupla, las periodistas Mariana Carbajal e Ingrid Beck idearon Encendidas, la primera serie de podcast para derribar el tabú de la menopausia, tal como ellas lo definen. Por supuesto, también están en Instagram, donde en poco tiempo reunieron a más de 11 mil seguidoras, y ya dejan entrever que llegarán a los escenarios. Es que en las tablas también se habla de menopausia (y se comparte en redes). Como lo hacen Las chicas de la culpa, especialmente Natalia Carulias que se anima a reírse sobre las lagunas mentales, contando cómo puede empezar una conversación y olvidarse al instante sobre qué estaban charlando.

El climaterio y el trabajo

Según un informe elaborado por No Pausa, 9 de cada 10 mujeres siente alguno de los síntomas nombrados. Claro está, estos también pasan durante el horario de trabajo. “Es por esto que le ofrecemos a las empresas la oportunidad de acompañar a sus colaboradoras durante esta etapa de la biografía hormonal. Muchas compañías ya están presentes en otros momentos, como durante la maternidad, los tratamientos de fertilidad asistida, y es bueno que puedan estar en los momentos del climaterio también”, dice Milagros Kirpach.

Esta emprendedora, resalta que en otros países estas acciones ya están avanzadas. “En el Reino Unido, por ejemplo, un 40% de las empresas ya tienen un acompañamiento para las mujeres en esta etapa de la vida”.

Al mismo tiempo, cuenta que en la Argentina hay interés por el tema, pero que muchas veces las propias mujeres no quieren quedar como las “embajadoras” de la movida dentro de la compañía por miedo de ser consideradas viejas.

Y así como se debe abordar qué pasa en el trabajo, el climaterio también ofrece oportunidades para innovar. Es el caso de Andrea Sgarbi, fundadora y CEO de Inner Beauty & Health, una startup uruguaya que diseña, desarrolla y comercializa suplementos nutricionales para mujeres.

“Hay oportunidad de crear algo nuevo para ayudar a las mujeres a transitar esta etapa de la mejor forma posible; sentirse bien, con energía, no tener que atravesar mucha sintomatología. Podemos tener herramientas nutricionales que nos acompañen, y así surgió la idea de desarrollar dos fórmulas bien específicas para el climaterio, o sea, mujeres más 40, porque la realidad es que el cuerpo empieza de a poco a generar cambios hormonales, y lo vamos sintiendo. Y tenemos que encontrar soluciones para sentirnos mejor. Lo hicimos junto a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Uruguay, y estarán disponibles ya en abril”, adelanta Sgarbi.

Climaterio, menopausia: fin, transición o comienzo. Como toda etapa, es vital informarse para poder adaptarse y que cada mujer viva su propia experiencia de la mejor manera.

Fuente: TN

Salud

Día Mundial del Linfoma: cuáles son los síntomas y por qué es importante consultar a tiempo

Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, una fecha destinada a visibilizar esta enfermedad, promover el reconocimiento de sus posibles síntomas y destacar la importancia de la consulta médica. En 2026, la campaña también pone el foco en el impacto emocional y el acompañamiento de los pacientes.

El linfoma es un tipo de cáncer que se origina en los linfocitos, células del sistema inmunológico. Se divide principalmente en linfoma de Hodgkin y linfomas no Hodgkin, que incluyen diferentes subtipos y requieren tratamientos específicos.

Según datos difundidos por la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA), más de un millón de personas viven con esta enfermedad en el mundo.

Cuáles son los síntomas

Uno de los signos más frecuentes es el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, generalmente sin dolor, especialmente en el cuello, las axilas o la ingle.

También pueden presentarse:

  • Cansancio persistente.
  • Fiebre o aumento de la temperatura sin causa aparente.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Sudoración nocturna intensa.
  • Picazón persistente.
  • Tos o falta de aire.

La presencia de estos síntomas no significa necesariamente que se trate de un linfoma, ya que pueden estar relacionados con otras enfermedades más frecuentes. Sin embargo, cuando persisten o aparecen sin una causa clara, se recomienda realizar una consulta médica.

"Conocer la enfermedad y sus posibles manifestaciones es fundamental para favorecer la consulta", explicó Martín Saslavsky, médico hematólogo y asesor de ACLA.

Los datos de Lymphoma Coalition difundidos por la organización muestran que el desconocimiento continúa siendo un desafío: el 75% de las personas diagnosticadas no conocía los síntomas del linfoma y el 73% desconocía la enfermedad antes de recibir el diagnóstico.

Además, el 58% demoró hasta seis meses en consultar desde la aparición del primer síntoma y el 62% recibió inicialmente un diagnóstico incorrecto.

En el caso del linfoma de Hodgkin detectado en etapas tempranas, la posibilidad de curación puede alcanzar el 90%, según los datos difundidos por ACLA.

El impacto emocional del linfoma

El diagnóstico no solo implica un proceso médico. También puede generar miedo, ansiedad, tristeza, enojo e incertidumbre, además de cambios en la vida cotidiana.

De acuerdo con una encuesta global de pacientes citada por ACLA, el 82% manifestó haber experimentado algún impacto emocional o psicológico relacionado con la enfermedad durante los 12 meses previos.

"Cuando una persona recibe un diagnóstico de linfoma, no solamente comienza un proceso médico. También aparecen preguntas, miedos, incertidumbre y cambios en la vida cotidiana", explicó Mariana Godoy, psicooncóloga de ACLA.

La especialista destacó la importancia de brindar espacios de escucha y acompañamiento tanto durante el tratamiento como después de finalizarlo. La etapa de remisión también puede generar temor ante una posible recaída, especialmente durante los controles médicos o la espera de resultados.

"Ningún paciente viaja solo"

La campaña de concientización de ACLA para 2026 lleva como lema "Ningún paciente viaja solo" y busca remarcar la importancia del acompañamiento durante todas las etapas de la enfermedad.

La iniciativa contempla no solo el acceso a información y atención médica, sino también el apoyo de familiares, profesionales de la salud y redes de contención.

En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, distintos espacios emblemáticos del país se iluminarán de color naranja. En la Ciudad de Buenos Aires serán iluminados la Floralis Genérica, el Puente de la Mujer, el Planetario y la Torre Espacial. En Rosario, la iniciativa alcanzará al Monumento Nacional a la Bandera.

La fecha busca generar conciencia sin alarmar: reconocer cambios persistentes, consultar con un profesional y contar con acompañamiento son herramientas fundamentales para atravesar el proceso.

Como resume el lema de la campaña, ningún paciente debería atravesar el diagnóstico, el tratamiento y la vida después de la enfermedad en soledad.

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Salud

Científicos confirmaron que los videojuegos pueden retrasar el envejecimiento cerebral

Durante décadas, los videojuegos fueron asociados al sedentarismo, la distracción y el entretenimiento de niños y adolescentes Sin embargo, en los últimos años, esa mirada empezó a cambiar: distintas investigaciones ahora los consideran capaces de estimular memoria, atención, velocidad de respuesta y bienestar mental.

Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) afirmó que haber jugado videojuegos durante la infancia puede producir mejoras cognitivas y retrasar el envejecimiento cerebral.

En el informe se aclara que las consolas o computadoras no son una solución médica ni cualquier juego alcanza para proteger el cerebro. Pero la evidencia expuesta por los científicos apunta a algo más específico: los videojuegos que exigen atención, planificación, orientación espacial y toma de decisiones pueden funcionar como una forma de estimulación mental.

Por qué los videojuegos pueden ayudar al cerebro

Jugar exige bastante más que mirar una pantalla. Para avanzar en una partida, una persona tiene que leer el entorno, recordar objetivos, reaccionar ante cambios, resolver problemas y ajustar una estrategia en tiempo real.

Ese entrenamiento constante activa habilidades que suelen verse afectadas con el paso de los años, como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento, la coordinación y la capacidad de retener información mientras se toman decisiones.

La UOC señaló que los videojuegos pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro, con efectos en regiones vinculadas a la atención y las habilidades visoespaciales. Su investigación también indicó que algunos cambios cognitivos pueden mantenerse años después de haber dejado de jugar.

Qué tipo de juegos tienen más impacto

Los beneficios dependen del tipo de videojuego. Los de estrategia exigen planificar, administrar recursos y anticipar escenarios. Los de acción demandan reflejos, coordinación y atención visual. Los puzzles trabajan la resolución de problemas y los mundos 3D involucran orientación espacial, memoria y exploración.

En ese sentido, un estudio de la Univesidad de Montreal sobre videojuegos 3D encontró que jugar Super Mario 64 se asoció con aumentos de materia gris en el hipocampo, el cerebelo y la corteza prefrontal dorsolateral, regiones del cerebro vinculadas a la memoria, coordinación y planificación.

A la vez, otro trabajo publicado en Nature Communications analizó experiencias creativas, entre ellas videojuegos específicos, y las relacionó con patrones cerebrales compatibles con un envejecimiento más lento.

Bienestar mental y uso moderado

El gaming también aparece asociado al bienestar emocional. De acuerdo a un trabajo publicado en Nature Human Behaviour, basado en datos de Japón, tener una consola y jugar se relacionó con mejoras en bienestar mental, menor malestar psicológico y mayor satisfacción con la vida.

Vale hacer una aclaración. Todas las investigaciones remarcan que la moderación es clave. Los estudios no plantean que jugar durante horas sea saludable por sí mismo. El efecto positivo aparece cuando el videojuego forma parte de una rutina equilibrada, junto con descanso, actividad física, vínculos sociales y otras actividades que también estimulan el cerebro.

Fuente: TN

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Salud

El mayor estudio realizado sobre la endometriosis revela nuevas claves sobre esta enfermedad que afecta a 190 millones de mujeres en el mundo

Un macroestudio internacional en el que han participado la Universidad de Granada, la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación Sant Pau, entre otros centros de Europa y Estados Unidos, acaba de arrojar nueva luz sobre la endometriosis, una enfermedad que afecta a cerca de 190 millones de mujeres en todo el mundo. En España, más de 2 millones, según la Asociación de Afectadas de Endometriosis (ADAEC).

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca dolores muy intensos durante la menstruación, cambios hormonales en el ciclo menstrual y, en ocasiones, problemas de fertilidad. Se produce cuando el endometrio, la capa mucosa interna del útero cuya función es acoger el embrión y formar la placenta (si no hay embarazo, se desprende y baja la regla), crece fuera de su lugar.

Pese a la alta incidencia de esta patología, todavía es poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que dificulta tanto su diagnóstico como el desarrollo de tratamientos eficaces. En un intento de avanzar en el conocimiento de la endometriosis, los investigadores han analizado información genética de cerca de 1,4 millones de mujeres en todo el mundo, lo que constituye el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta enfermedad.

La investigación, que ya ha sido publicada en la revista Nature Genetics, indica que la endometriosis probablemente no está causada por un único proceso biológico, sino por múltiples acciones que contribuyen a su variabilidad clínica y dificultan su diagnóstico. Entre estos se incluyen la inflamación, la alteración de la respuesta inmune, el remodelado tisular, la proliferación y diferenciación celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos, procesos que ayudan a explicar la diversidad de manifestaciones clínicas observadas entre las pacientes.

Los resultados del estudio han identificado hasta 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar la enfermedad. De ellas, 37 no habían sido todavía descritas. “Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos qué está ocurriendo a nivel molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico”, explica la doctora Dora Koller, del grupo de investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autora principal del estudio, quien añade que la investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otras áreas, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años.

Una enfermedad con muchas aristas

La complejidad biológica de la endometriosis se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso y discapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida. Esta diversidad, tanto en la presentación clínica como en su evolución, pone de manifiesto que la endometriosis no sigue un único patrón.

En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que resulta limitado, ya que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta falta de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad se retrase a menudo una media de 7 o 10 años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.

“Necesitamos avanzar hacia una clasificación más basada en la biología, similar a lo que ha ocurrido en el cáncer, donde ahora distinguimos diferentes subtipos con comportamientos y tratamientos distintos”, apunta la doctora Koller. También reconoce que este retraso diagnóstico forma parte de la experiencia de muchas mujeres. Como paciente con endometriosis, señala que, en su caso, “fueron necesarios 15 años para obtener un diagnóstico, a pesar de presentar síntomas claros y discapacitantes”.

Un nuevo horizonte para el tratamiento de la endometriosis

El estudio introduce un cambio relevante en la forma de abordar la endometriosis en la consulta. Hasta ahora, las decisiones terapéuticas suelen tomarse sin herramientas precisas de predicción, lo que obliga a muchas pacientes a pasar por distintas opciones sin garantías de éxito. Esta variabilidad en la respuesta pone de manifiesto la necesidad de entender mejor las diferencias individuales entre casos. En este sentido, el análisis genético aporta una base más sólida para interpretar qué procesos están activos en cada mujer y facilita una elección de tratamientos más ajustada.

A partir de esta evidencia, se perfila un modelo asistencial más individualizado, en el que la información biológica del paciente guíe tanto el diagnóstico como la intervención. Este enfoque permitiría no solo mejorar los resultados clínicos, sino también evitar tratamientos innecesarios o poco eficaces.

Asimismo, la investigación apunta a nuevas vías terapéuticas a través del reposicionamiento de medicamentos ya disponibles, lo que podría acortar los tiempos de desarrollo. Entre las opciones identificadas figuran fármacos empleados en oncología y compuestos como la nortriptilina, con potencial para abordar de forma simultánea el dolor persistente y los trastornos del estado de ánimo asociados a la enfermedad.

Fuente: Infobae

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