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Pasó de Estudiantes a Gimnasia, pero se retiró del fútbol a los 25 años y descubrió una nueva vocación

Ser futbolista es uno de los primeros sueños de muchos y muchas que empiezan a patear una pelota en la Argentina. Sin embargo, la intensidad y la presión que se vive en el deporte no es para cualquiera y por eso mantenerse es mucho más difícil que llegar. Eso mismo le pasó a Lucas Calderón, hijo del histórico delantero José Luis, que a los 25 años decidió colgar los botines para dedicarse a una vida completamente diferente.

Tras hacer las inferiores en Estudiantes y cruzarse de vereda para debutar en Gimnasia y Esgrima La Plata, Calderón le puso fin a su carrera para dedicarse a los negocios inmobiliarios. En charla con TN contó cuál fue el punto de inflexión, qué fue lo que lo motivó a tomar esta decisión, el otro lado de las luces de la fama de los futbolistas y su futuro en este nuevo camino. “Es una etapa cerrada. Ni siquiera lo pienso volver”, sentenció.

De las inferiores de Estudiantes a Gimnasia para relanzar su carrera

El apellido Calderón está muy ligado a una parte de La Plata: la que está identificada con Estudiantes. El camino de Lucas en el fútbol comenzó siguiendo ese legado y por eso dio sus primeros pasos en el Pincha. Sin embargo, tomó una difícil decisión para su carrera: cambió de vereda y pasó a Gimnasia.

Este cambio de rumbo no se dio de manera tan natural sino que llegó en un momento crítico para su carrera. Buscaba demostrarse a sí mismo que podía dar el salto. “Yo arranco en las inferiores en Estudiantes de La Plata y hago juveniles hasta llegar a Reserva. Ahí encuentro un bache en mí: no creía que podía seguir creciendo, por ahí por la edad, por la maduración que tenía, no me sentía tan preparado”, aseguró en diálogo con TN.

A pesar de esta situación, Calderón no se rindió y en el medio le surgió la posibilidad de pasar a Gimnasia para buscar otro aire. “Por cuestiones de la vida empiezo a tratar de buscar una salida de Estudiantes y me llamó el coordinador de Gimnasia. Yo tenía un montón de amigos ahí y fui”, recordó.

Este paso no fue fácil ya que su nombre, su familia y el legado de José Luis estaban muy latentes. “Al principio era medio difícil, complicado”, sostuvo con una mueca de risa basada en su historia familiar. “Acepté ir a Gimnasia, fui a una prueba, quedé y arranqué en Cuarta División. Me dirigió el Coco San Esteban. Pasé a Reserva, hice goles y en menos de cuatro meses pasé de estar en Estudiantes a estar jugando en Gimnasia, que me hizo debutar Pedro (Troglio)”, agregó.

Sin embargo, Lucas no se arrepiente ni un segundo y ubica estas decisiones entre las mejores de su vida: “Hoy en día pienso que es lo mejor que hice. Se me dio de jugar en Primera, de tener a Diego Maradona (como DT).... Un montón de cuestiones que son hermosas. Son decisiones que en la vida hay que tomar y creo que fue la mejor”.

El legado familiar por sacrificio y gusto propio

La vida de los futbolistas muchas veces tiene desafíos que no se muestran en las estadísticas: las presiones, los mandatos familiares y demás cuestiones condicionan el desarrollo de cada jugador. En el caso de Lucas Calderón varios de estos aspectos estuvieron presentes, pero no lo influenciaron, sino todo lo contrario.

Más allá del peso de su apellido, Lucas siempre jugó por él, por su pasión y sin pensar en el nombre en su camiseta. “Yo siempre al fútbol lo viví a full. Estuvo por sobre todas las cosas: cumpleaños, viajes. Siempre fútbol, fútbol, fútbol”, aseguró.

Sin embargo, con el correr de su carrera, comenzó a descubrir una cara que no se suele mostrar. “La vida misma te va llevando por otros lados. Uno es más grande y se quiere independizar un poco. Últimamente me pasaba que decía ‘Está bien, juego al fútbol, tengo la suerte de tener mi familia que nunca dejó que me falte nada, que me pudo ayudar, pero esta no es la vida que yo quiero’”, reflexionó.

De jugar en Primera en Gimnasia al desafío del Federal A

El primer punto de inflexión que atravesó y que lo hizo replantearse cosas fue un nuevo cambio de aires para continuar con su carrera. Tras debutar en Gimnasia, no encontró la cantidad de minutos que esperaba y tomó la decisión de bajar al Federal A para poder sumar ritmo. Su primer destino fue Cipolletti, pero también pasó por Sportivo Las Parejas, incluso por Bella Vista de Uruguay.

El Federal está bueno, pero siempre te falta algo. Ahí te hacés como jugador. O no llegás a fin de mes o viajas 700 horas para ir a jugar. Me gustaba, lo disfrutaba un montón, pero lo que me pasó a mí fue que perdí la esencia de decir ‘Che, quiero seguir jugando, compitiendo’”, reveló.

Esta situación llegó de imprevisto y lo atravesó por completo. Ese momento fue el primero que lo hizo dudar de su carrera: una salida no sonaba tan descabellada. “Son cosas que me pasaron y me llevaron a tomar esta decisión. Hace un año atrás yo te hubiera dicho que ni en pedo. Yo estuve ocho meses parado y vos me podes decir ‘¿y por qué no dejaste ahí? Porque yo todavía me sentía con ganas de darlo vuelta”.

El punto de no retorno: “Fue terrible no tener ganas de levantarme para ir a entrenar”

El retiro es una decisión que no puede darse de un día para el otro. Es una situación que se analiza, se piensa, muchas veces se sobrepiensa. Pero en la cabeza y el corazón de cada futbolista aparece un momento en el que la respuesta definitiva aparece de frente.

Para Lucas Calderón, la situación fue rápida, cruda y directa. “El no tener ganas de levantarme para ir a entrenar. Eso fue terrible”, respondió con firmeza y sin dudas. Ese momento quedó grabado en su cabeza y lo hizo darse cuenta de que algo le pasaba.

“Yo vuelvo de Uruguay y Lucas Licht, que estaba en Villa San Carlos, me llamó para que fuera a entrenar. Fui con ganas, yo tengo muy buena relación con él de Gimnasia. No le podía fallar y tenía que dar todo para en junio firmar. Pero lo echaron y ahí ya no me gustó”, afirmó. Y agregó: “Vino un técnico nuevo y, como no me conocía, yo pasé a ser nada. No me sentí cómodo yo”.

Esta situación desencadenó en la decisión final: “Un día me levanto y no tenía ganas de ir a entrenar. Al otro día igual. Al tercer o cuarto día dije ‘Ya está’”. Este sentimiento fue completamente nuevo y despertó su propia sorpresa: “Nunca me había pasado, porque entrenar estuvo siempre en mi libreto”.

“No extraño el fútbol”

Tras haber tomado la decisión de abandonar el deporte, llega un momento que suele marcar la vida personal de cada futbolista. Se trata del duelo por la pérdida de algo que estuvo durante toda su vida. Sin embargo, Lucas Calderón lo encaró con muchísima madurez y se mantiene firme en su decisión.

“Me pasó así. Hoy en día te digo que es lo mejor que me pudo haber pasado: estoy feliz, no extraño al fútbol, siento que al fútbol le di un montón, me dio también a mí lo que creía que merecía, que era jugar en Primera. Ya está. Ya di vuelta la página”, reflexionó.

De las canchas a las oficinas como asesor inmobiliario

Lejos de las canchas, Calderón comenzó su camino como asesor inmobiliario. Sin embargo, su vida de deportista sigue apareciendo de diferentes maneras: “Trato de enfocarme en donde estoyEs parecido al fútbol, es un equipo, se labura en conjunto, pero tenés cosas individuales. Si vos me preguntás si extraño el fútbol, la respuesta es no”.

“Mi tía es la dueña de una inmobiliaria en City Bell. Es un círculo medio familiar. Tuve una reunión con ellos, me interesó, me interioricé un montón y la verdad que es lo mejor que hice”, sostuvo.

De la misma manera que pasa con la llegada a un nuevo club, la adaptación fue un momento de análisis, pero Lucas pudo integrarse rápidamente y destacó a sus compañeros que lo ayudaron en este proceso: “Me abrieron las puertas. Es un grupo muy bueno, una oficina muy copada. Es un equipo. Estoy recontra agradecido a ellos, me dan una mano en todo. Para mí es todo nuevo, pero estoy con muchas ganas de aprender”.

“Los desafíos son los mismos que en el fútbol: crecer ahí adentro, no tener techo, aprender, tratar de sacar todo el conocimiento y después trasladarlo a la vida misma. Es algo que podes crecer mucho”, agregó.

La presencia de Diego Maradona en Gimnasia como una de las experiencias de su carrera

Antes de colgar los botines, cuando recién comenzaba y era uno de los jugadores prometedores de Gimnasia, Lucas Calderón vivió una experiencia que muchos futbolistas consagrados hubieran deseado: la llegada de Diego Armando Maradona al Lobo.

Diego revolucionó el club, la ciudad, el fútbol argentino por completo y Lucas pudo verlo de cerca. “Traté de disfrutarlo mucho. Lo tuve ahí, pude conocerlo, viví muchas experiencias”, recordó con una sonrisa. Sin embargo, no pudo disfrutarlo demasiado ya que los caminos de la vida lo llevaron a salir del Lobo en su llegada.

A pesar de esta situación, se dio un momento que le quedó marcado para siempre: “El primer día fue hermoso, en El Bosque, en la presentación. Son cosas que te quedan, que son muy difíciles de borrarlas. No me lo saca nadie. Lo viví en carne propia y fue divino”.

Fuente: TN

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La computadora de Messi, a un paso de los 900 goles en su carrera: sus gritos año a año

Lionel Messi está a un paso de lograr un nuevo hito en su gloriosa carrera deportiva. En el partido de ida por los octavos de final de la Concachampions ante Nashville FC, el astro puede convertir su gol 900 para volver a dejar su huella en la historia del fútbol mundial.

En lo que va de la nueva temporada, el histórico número anotó un doblete en el triunfo 4-2 en el Clásico del Sol ante el Orlando City y un gol el pasado fin de semana en la visita de Las Garzas a Washington contra el DC United (2-1) tras el encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca.

El jugador con más títulos en la historia, dueño de 48 títulos (35 con Barcelona, 3 con PSG, 6 con la selección argentina y 3 con Inter Miami; el más reciente fue la MLS Cup del 2025), tiene un historial fantástico desde su primera anotación con la camiseta blaugrana. En relación a las anotaciones, 112 goles fueron de penal y 70 de tiro libre.

Hay que recordar que Messi tuvo una brillante temporada pasada, con 46 goles que anotó entre los 54 duelos que acumuló con la selección argentina (3 gritos en 5 presentaciones) y el Inter Miami (43 tantos en 49 partidos). Números que superan algunas de sus campañas en Barcelona y que lo colocó como la décima con más anotaciones de las 23 que lleva como profesional. En este sentido, Lionel quedó con registros cercanos a los goleadores de las mejores ligas del mundo en 2025: Kylian Mbappé (59 goles), Harry Kane (54) y Erling Haaland (51)

El capitán del Inter Miami fue el máximo anotador (29) y el que más asistencias dio (19) de la temporada regular de la MLS. El rosarino hizo esa cantidad de tantos y pases de gol en 28 juegos del campeonato norteamericano (26 como titular), aventajando por cinco goles a Denis Bouanga (24 en 31 partidos) e igualando en asistencias a Anders Dreyer (19 en 34 apariciones).

SIMULADOR

Messi contabiliza 899 gritos y 407 asistencias en los 1.140 partidos que tuvo de manera profesional en su carrera contabilizando las camisetas que vistió: Barcelona (672 goles y 269 asistencias en 778 partidos), Paris Saint Germain (32 goles y 34 asistencias en 75 partidos), Argentina (115 goles y 61 asistencias en 196 partidos) e Inter Miami (80 goles y 43 asistencias en 91 partidos).

Su mejor año fue el recordado 2012 cuando sumó 91 goles entre Barcelona (79 goles en 60 partidos con 59 en la Liga, 13 en Champions, 5 en la Copa del Rey y 2 en la Supercopa de España) y la Albiceleste (12 en 9 partidos). Además, en dos ocasiones hizo cinco goles (en el 5-0 de Argentina-Estonia en 2022 y en un 7-1 del Barca al Leverkusen en 2012 por la Champions League). En esa línea, seis veces anotó cuatro goles y sumó un total de 52 hat-trick, ocasiones en las que se llevó de regalo el balón por anotar un triplete.

Más allá de este hito, Messi y Cristiano Ronaldo persiguen el récord de alcanzar los 1.000 goles en su historial. En este sentido, la estrella de la selección de Portugal le lleva ventaja al 10 de la selección que buscará defender el título en la Copa del Mundo a jugarse desde el próximo 11 de junio en Estados Unidos, México y Canadá.

El hoy delantero del Al Nassr de la liga saudí suma 956 goles en 1.312 juegos desde que se sumó al equipo árabe (112), el combinado luso (143), Manchester United (145), Juventus (101), Real Madrid (450) y Sporting Lisboa (5). Hasta el momento, uno de los mejores futbolistas de la historia sobre el argentino por 56 tantos con una ventaja: disputó 171 encuentros más.

GOLES DE MESSI DEL 100 AL 900

100: vs. Dinamo de Kiev (2-0 en la Champions League 2009).

200: vs. Real Madrid (3-2 en la Supercopa de España 2011).

300: vs. Rayo Vallecano (5-0 en La Liga 2012).

400: vs. Granada (6-0 en La Liga 2014).

500: vs. Valencia (1-2 en La Liga 2016).

600: vs. Atlético de Madrid (1-0 en La Liga 2018).

700: vs Atlético de Madrid (2-2 en La Liga 2020).

800: vs Panamá (2-0 en un amistoso de la Selección en 2023)

GOLES DE MESSI EN CADA AÑO CALENDARIO

1- 91 goles en el 2012 (Barcelona/Selección Argentina)

2- 60 goles en el 2010 (Barcelona/Selección Argentina)

3- 59 goles en el 2011 (Barcelona/Selección Argentina)

4- 59 goles en el 2016 (Barcelona/Selección Argentina)

5- 58 goles en el 2014 (Barcelona/Selección Argentina)

6- 54 goles en el 2017 (Barcelona/Selección Argentina)

7- 52 goles en el 2015 (Barcelona/Selección Argentina)

8- 51 goles en el 2018 (Barcelona/Selección Argentina)

9- 50 goles en el 2019 (Barcelona/Selección Argentina)

10- 46 goles en el 2025 (Inter Miami/Selección Argentina)

11- 45 goles en el 2013 (Barcelona/Selección Argentina)

12- 43 goles en el 2021 (Barcelona/PSG/Selección Argentina)

13- 41 goles en el 2009 (Barcelona/Selección Argentina)

14- 35 goles en el 2022 (PSG/Selección Argentina)

15- 31 goles en el 2007 (Barcelona/Selección Argentina)

16- 29 goles en el 2024 (Inter Miami/Selección Argentina)

17- 28 goles en el 2023 (PSG/Inter Miami/Selección Argentina)

18- 27 goles en el 2020 (Barcelona/Selección Argentina)

19- 22 goles en el 2008 (Barcelona/Selección Argentina)

20- 12 goles en el 2006 (Barcelona/Selección Argentina)

21- 3 goles en el 2026 (Inter Miami/Selección Argentina)*

22- 3 goles en el 2005 (Barcelona/Selección Argentina)**

23- 0 goles en el 2004 (debut en Barcelona)

* Temporada en curso

** También anotó 6 goles en el Mundial Sub 20 de Países Bajos

Fuente: Infobae

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Un jugador que se fue de River a préstamo criticó a Gallardo por no darle oportunidades

Tomás Nasif, delantero de 22 años surgido en las inferiores de River, fue presentado oficialmente como refuerzo de Platense pero quiso dejar un mensaje a Marcelo Gallardo. El atacante, que llega de un préstamo en Banfield y no llegó a debutar en la Primera del Millonario, cuestionó la falta de oportunidades que tuvieron los juveniles bajo el ciclo del Muñeco.

Me crié en River. Se ve el club y la magnitud, con tanta cantidad de jugadores. No jugué en Reserva hasta los 20 años y lo veía lejos. Una vez que estás en Reserva y empezás a compartir, a tener más confianza”, relató Nasif sobre su recorrido en el club de Núñ

En una entrevista con DSports Radio, el cordobés repasó el desarrollo de su camada: “Cuando estaba en Reserva sabíamos que podía estar cualquiera en Primera, pero Marcelo Gallardo no tuvo en cuenta a ninguno de ese equipo campeón”, disparó, en referencia al plantel que se consagró en 2024 bajo la conducción de Marcelo Escudero.

A pesar de que algunos juveniles sí sumaron minutos en 2025 —como Giorgio Costantini, Ulises Giménez, Juan Cruz Meza, Bautista Dadín, Agustín De La Cuesta, Thiago Acosta, Cristian Jaime, Agustín Obregón y Joaquín Freitas—, Nasif remarcó que varios no fueron llevados ni siquiera a la pretemporada en San Martín de los Andes.

Un nuevo desafío en Platense y la ilusión de la Copa Libertadores

Nasif viene de recuperarse de una grave lesión en el tobillo que lo dejó afuera casi todo el 2025. Ahora, busca revancha en Platense, club que disputará la próxima edición de la Copa Libertadores.

Tengo ganas de ganar, de ir para adelante, tengo muchas ganas de jugar porque hace mucho que no juego, ojalá que también pueda aportar con goles”, expresó el delantero, que se mostró ilusionado con su nuevo desafío. “La motivación para venir también fue que vamos a jugar la Copa Libertadores”, sentenció.

Fuente: TN

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Cuando la edad sugiere bajar el ritmo, las aguas abiertas exigen resistencia y potencia: el desafío silver de nadar en ellas

A la mañana, la Laguna de Gómez todavía tiene la respiración lenta. El agua se sacude con un viento corto en medio de la Pampa Húmeda. Sobre la orilla, los cuerpos esperan. Hombros marcados por el sol de otras temporadas. Gorras de látex, antiparras empañadas, manos que ajustan y vuelven a ajustar. Nadadores de la generación silver se miran, se reconocen sin hablar. Saben que no vienen a pelearle al tiempo, vienen a cumplirle algo al cuerpo. Y al alma, siempre al alma.

Jorgelina Donofrio tiene 57 años, vive en Malvinas Argentinas y durante mucho tiempo nadó sin pensar en competencias. La pileta era rutina, cuidado, un modo de ordenar los días. Nunca había entrado a una laguna a competir. Nunca había recorrido tres kilómetros sin bordes ni referencias fijas.

Sin embargo, una madrugada llegó a Junín después de viajar en bicicleta y tren junto a sus compañeras, durmió pocas horas y, al meterse en el agua de la Laguna de Gómez y nadar sin parar, ganó en su categoría y subió al podio por primera vez en su vida. No lo dice como un logro deportivo. Lo dice como quien todavía está entendiendo lo que acaba de pasar.

El viaje hasta la largada fue parte de la prueba. Salieron pedaleando hasta José C. Paz, tomaron el tren rumbo al noroeste bonaerense y retomaron la bicicleta hasta el camping. Llegaron cerca de las 2 de la mañana. A las 9 ya estaban despiertas. A las 10.30, en el agua.

Dos años de preparación, entrenamientos exigentes y una decisión tomada como cambio de vida confluyeron en esa secuencia. Jorgelina repite que no vino a ganar, que su objetivo era completar el recorrido. La medalla, dice, pesa menos que el orgullo, pero igual se la cuelga.

Su historia con las aguas abiertas empezó cuando se sumó al grupo de entrenamiento del profesor Omar Maidana. Siempre había nadado, pero nunca así. Encontró en el grupo algo más que técnica: compañía, constancia y una meta compartida. Siguió a una compañera hasta que la perdió y entonces siguió sola, guiándose por las boyas. Así llegó. Así ganó. No contra otros cuerpos, sino contra la idea de que ciertas primeras veces ya no llegan después de los 50.

El momento de la largada

La largada no es un estallido. Es un desliz. Uno por uno se meten en el agua. La laguna de Junín, provincia de Buenos Aires, los tapa hasta el cuello. El frío al principio es un golpe. Después es un pacto.

El boyado marca el mapa invisible de los 3.000 metros en formato de triángulo, hay que realizar el recorrido tres veces. No hay público ensordecedor. Hay madres, hijos, compañeros, termos y mates sobre el pasto. Hay silencio que se rompe por chapuzones: “Vamos, vamos…” Y ese sonido viejo del agua golpeando la piel.

La maratón es una muestra de un fenómeno que ya no es marginal, con participantes que sostienen rutinas de preparación física y planificación personal, y que entienden la práctica deportiva como una forma de autonomía y continuidad activa.

La organización, a cargo de la Asociación Civil Los Flamencos, permite observar una dinámica consolidada: logística precisa, protocolos de seguridad activos y un dispositivo pensado para acompañar a nadadores con diferentes niveles de experiencia.

La competencia funciona también como punto de encuentro entre grupos que entrenan durante todo el año y que encuentran en estas pruebas una instancia de validación del esfuerzo cotidiano.

El primero en completar los 3.000 metros fue Lautaro Roche, con un registro de 40 minutos 49 segundos, mientras que el último nadador en cruzar la línea de llegada demoró 1 hora 32 minutos. En el medio, las historias de los nadadores veteranos y de los que se animaron por primera vez, aún resuenan.

Jorgelina Dónofrio sale con la cara roja, los ojos brillosos y el cuerpo cansado pero satisfecho. Subió al podio por primera vez en su vida. Lo dice sin épica, como si confesara algo íntimo: está emocionada, está feliz, quiere volver. Cuenta que todo lo organiza alrededor de la natación. La rutina, los días, las decisiones. El agua como eje.

“Me incorporé al grupo del profesor. Son superbuenos compañeros. Me encantó el grupo y ahora no lo voy a dejar nunca más”, dice.

“Ese entrenamiento a full es compañerismo, es trabajo y son metas que uno simplemente quiere cumplir. Hoy no vine a ganar, vine a completar los tres kilómetros. Mi meta es complementarlo, cumplirlo, pero me llevo la medalla”, agrega.

Durante la competencia, la concentración y los pensamientos personales acompañan cada brazada: “Pienso en mis hijos, en mis perros, en lo que me enseña mi profesor, en no perder de vista a mi compañera que iba adelante mío. Yo pateaba un poquito más fuerte para alcanzarla y que no se me escape”.

Lalo Calandri, 68 años, llegó a la natación por descarte. Antes el fútbol, las canchas duras, los tobillos castigados. El cuerpo pidiendo menos impacto. En el agua, dice, el paso del tiempo se nota diferente. Casi no se nota. Nada hace casi 30 años y todavía siente algo parecido a la gratitud cuando toca fondo con los pies y termina. No habla de velocidad. Habla de terminar. Y de una idea que le gusta repetir: en aguas abiertas hay una ley que sirve para la vida: “Mantener la calma”.

Porque la laguna puede estar mansa. O puede levantarse con viento y convertirse en una pared de agua que te empuja para atrás.

Patricia Cura no sabía nadar. Aprendió para acompañar a su hijo Genaro. Buscó el agua por él y se quedó por ella. El hijo ya no nada, ella sí. Docente jubilada, artista plástica, entrena en pileta, después gimnasio. Se mete en la laguna con una mezcla de miedo y deseo.

Patricia comparte sus pensamientos durante la competencia: “Pensamos muchas cosas, pero por ahí pienso en que es la última. Después digo: No, si estoy acá es porque me lo merezco y porque lo estoy logrando y es maravilloso”. Esta vez, se sube al podio.

La natación aparece como algo más que una práctica deportiva. El agua se vuelve una herramienta de cuidado. Mejora la movilidad, sostiene la flexibilidad, reduce el impacto sobre las articulaciones y fortalece la musculatura, factores que inciden de manera directa en la autonomía cotidiana y en la prevención de caídas.

La práctica regular también se asocia a la reducción de factores de riesgo de enfermedades crónicas y a una mejora del estado emocional. El entrenamiento compartido consolida vínculos, construye pertenencia y transforma el ejercicio en un espacio de socialización estable. La prueba es una comunión, un espacio compartido donde nadie pierde.

Magaly Mascardi compite en +60 y llega tercera. Para ella, las aguas abiertas son una aventura que nunca se repite igual. El viento cambia la textura del agua. El nado de ida no es el mismo que el de vuelta. Habla de otra dimensión. De la posición horizontal. Del sonido único del agua pegando contra el cuerpo. Dice que ahí se encuentra consigo misma. Que el agua es blanda. Y que esa blandura la saca por un rato de una realidad que a veces es dura.

La Laguna de Gómez sostiene todo. Más de un siglo de historia. Árboles viejos, espejo de agua ancho, horizonte bajo. Un lugar que fue balneario cuando Junín empezaba a mirarse como ciudad. Hoy es escenario para estos cuerpos que no se resignan. La Asociación Civil Los Flamencos arma la carrera con la precisión de lo artesanal. Boyas, banderas, planillas. Todo en su lugar.

Al final, no hay discursos largos. Hay toallas sobre los hombros. Hay abrazos torpes propios del cansancio. Fideos con rúcula y helado de postre. Hay mates compartidos. Las marcas quedan en las libretas. Lo que no se anota es otra cosa: la sensación de haberle ganado una vez más a la quietud. El agua vuelve a quedar en calma. Como si nada hubiera pasado. Pero pasó. Entre una boya y otra, alguien se volvió a sentir vivo.

Fotos: Gentileza de Asociación Civil Los Flamencos.

Fuente: Infobae

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