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De vivir en la calle a ser contratado para probar videojuegos: así superó Martín el mayor revés de su vida

Desde enero hasta abril de 2023 se vio obligado a dormir en los cajeros de Caballito porque no podía pagar el alquiler. Terminó en un hogar y allí le recomendaron Cultura de Trabajo, que se aboca a la reinserción laboral de personas en situaciones de vulnerabilidad.

La vida de Martín Godoy cambió drásticamente en 2022. Estaba viviendo solo después de una separación y, en diciembre, se quedó sin trabajo después de estar seis meses -en negro- en el área de seguridad de una empresa. Respartió currículums en todas partes, sin éxito. No podía pagar el alquiler y, sin nadie a quien recurrir, tuvo que dormir en la calle por primera vez.

Desde enero hasta abril de 2023, Godoy, de 48 años, pasaba las noches en los cajeros de Caballito y los días, en el Parque Rivadavia. Generalmente, comía en las iglesias. “Fue muy duro porque nunca había estado en esa situación y no veía cómo salir de ahí”, recuerda en diálogo con TN y agrega: “Yo decía, ‘¿cómo voy a buscar trabajo estando en la calle?’”.

Un día, alguien se acercó y le recomendó pedir alojamiento en un hogar de Cáritas en Parque Patricios. Luego de completar dos entrevistas, Godoy pasó a ser miembro del hogar, donde ya cumplió un año. Allí, lo ayudaron a crear un currículum y siguió postulándose, hasta que le contaron sobre Cultura de Trabajo, una fundación dedicada a reinsertar en el mundo laboral a las personas en situación de vulnerabilidad.

Los contactó en marzo de este año y quedó en la lista de aspirantes. “Enseguida me tendieron la mano para que saliera adelante. Es un milagro, Dios me puso a las personas correctas en el camino”, asegura Godoy. En la ONG, lo acompañaron durante todo el proceso. Recargaron su tarjeta SUBE y lo ayudaron a postularse para la vacante de Game tester (o probador de videojuegos) en una empresa multinacional.

Al quedar desempleado, Martín Godoy no pudo pagar más el alquiler y tuvo que dormir en la calle. (Foto: Nicolás González/TN)

Al quedar desempleado, Martín Godoy no pudo pagar más el alquiler y tuvo que dormir en la calle. (Foto: Nicolás González/TN)

Godoy fue seleccionado para una entrevista y los voluntarios de Cultura de Trabajo hicieron un simulacro con él. Además, estuvieron presentes durante la cita con los reclutadores.

Tras aprobar la evaluación, comenzó la capacitación de “tester” de videojuegos a principios de abril y terminará en septiembre. Aprenderá a detectar cualquier falla en los videojuegos y a elaborar reportes. Durante este tiempo, recibirá un incentivo semanal. “Nunca imaginé tener un trabajo así, el ambiente es muy cordial”, confirma y es optimista acerca del futuro.

El tiempo vivido a la intemperie quedó como el recuerdo de “un ambiente feo”, una experiencia que no le desea a nadie. Godoy está agradecido con el hogar y con la fundación: “Ellos están preguntando permanentemente si necesitamos ropa o dinero para la SUBE”, asegura.

En el hogar de Cáritas, le hablaron de Cultura de Trabajo. (Foto: Nicolás González/TN)

En el hogar de Cáritas, le hablaron de Cultura de Trabajo. (Foto: Nicolás González/TN)

También resaltó cuán importante es difundir el proyecto de Cultura de Trabajo y se propuso contribuir con quienes siguen en la búsqueda de empleo: “Hay muchos que tienen la voluntad y no conocen los lugares”, señala.

Trabajar con la mirada hacia el futuro

Maria Eugenia Sconfienza y Alexandra Carballo fueron compañeras de estudio de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires y se convirtieron en las fundadoras de Cultura de Trabajo hace 10 años.

Sin embargo, el origen de esta organización ocurrió mucho antes, con una investigación sobre políticas de inserción que Sconfienza hizo para una maestría. “Siempre estuvo esa semilla de hacer algo que tenga impacto y devolverle a la sociedad lo que uno va aprendiendo”, afirma Alexandra Carballo, en diálogo con TN.

Carballo apoyó a su amiga y colega durante la investigación, que consistió en entrevistas a hombres mayores de 45 años en hogares y paradores de la Capital. “Todos coincidían con el mismo problema. Decían ‘si consigo trabajo, puedo resolver todo el resto’. Así empezamos, en nuestros ratos libres, con nuestras redes de contacto, a tratar de conseguirles empleo”, recuerda. De a poco, se sumaron voluntarios, hasta que el 1 de mayo de 2014, se consolidó la fundación.

Alexandra Carballo es cofundadora de la ONG. (Foto: cortesía de Cultura de Trabajo)

Alexandra Carballo es cofundadora de la ONG. (Foto: cortesía de Cultura de Trabajo)

“Por un momento nos sentamos a pensar ‘¿Quién va a apoyarnos? ¿Quién va a creer en nosotros?’”, admite, pero hoy, hay 718 empresas y empleadores particulares que confían en Cultura de Trabajo. Esta ONG se nutre no solo de la experiencia diaria con otras organizaciones del país, sino de políticas públicas internacionales que son adaptadas a la sociedad argentina.

“Hacemos un trabajo profesional. Nosotros mandamos a la entrevista una persona capacitada, y que puede llevar adelante lo que el empleador necesita. Después, viene el proceso de impacto social que es incluir a una persona que está fuera del sistema”, aclara.

Todas las empresas conectadas con Cultura de Trabajo saben que los postulantes están en situación de vulnerabilidad, remarca Carballo. Sin embargo, la organización nunca pone el foco en la falta de domicilio fijo o en la necesidad: “No es la mirada de ‘ay, vamos a ayudar a los pobres’. No buscamos dar pena, al contrario, trabajamos desde la autoestima, desde la mirada hacia el futuro”, asegura.

María Eugenia Sconfienza invitó a su amiga y colega a ayudar a personas vulnerables. (Foto: cortesía de Cultura de Trabajo)

María Eugenia Sconfienza invitó a su amiga y colega a ayudar a personas vulnerables. (Foto: cortesía de Cultura de Trabajo)

La ONG está conectada con el gobierno y con merenderos, comedores, hogares, paraderos, iglesias, toda organización social que ofrezca asistencia, en el AMBA, Pilar y La Plata. Desde esos lugares, les remiten candidatos. Hasta marzo de este año, la lista de organizaciones que trabajan en alianza con Cultura de Trabajo asciende a 590, y la fundación hace relevamientos constantes para conectarse con nuevas fundaciones.

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Cada mes, se hacen las entrevistas de admisión al programa de inserción laboral. (Foto: cortesía de Cultura de Trabajo/Video: Instagram @culturadetrabajo)

Cada mes, se hacen las entrevistas de admisión al programa de inserción laboral. Pueden postularse hombres y mujeres de 18 a 70 años. “Vamos clasificando la necesidad de la persona. No es lo mismo alguien que vive desde hace tres años en la calle que alguien que acaba de caer en situación de calle”, explica Carballo. Los voluntarios hacen “un estudio a profundidad” para desarrollar el perfil sociolaboral con las habilidades del participante y el tipo de acompañamiento que requiere.

En algunos casos, se realiza un “acompañamiento reforzado”, según las dificultades que pueda presentar cada quien. En este caso, el voluntario le escribe diariamente al participante, le envía ofertas de empleo, pero también le brinda apoyo emocional. Aunque no consiga trabajo, lo acompañan hasta que lo logre. Además, el seguimiento se mantiene incluso después de que la persona se reinserta en el ámbito laboral.

A través de las entrevistas, se determinan las habilidades y las necesidades de cada participante. (Foto: cortesía de Cultura de Trabajo)

A través de las entrevistas, se determinan las habilidades y las necesidades de cada participante. (Foto: cortesía de Cultura de Trabajo)

Actualmente, hay 85 voluntarios, entre los que se encuentran psicopedagogos, psicólogos, asistentes sociales, abogados, lo que permite diversificar la asistencia -aunque no es necesario tener una profesión, solo la intención de ayudar-. El grupo ayuda a ensayar las entrevistas de trabajo, a crear el currículum adecuado.

En la sede de Cultura de Trabajo, ubicada en el barrio de Flores, las personas pueden bañarse, lavar su ropa. Además, la fundación provee ropa y, en casos puntuales, les entrega celulares a los participantes que ya consiguieron un trabajo y necesitan mantenerse en contacto con sus jefes. Todo esto es posible por las donaciones (ropa, dinero, herramientas). Quienes deseen ofrecer apoyo económico, pueden hacerlo a través del botón de donación de Mercado Pago o suscribirse para hacer un aporte mensual.

La fundación, con la colaboración de la comunidad, busca cubrir las necesidades más urgentes de los participantes. Recauda desde el dinero para la SUBE hasta para cubrir el costo de un medicamento para la tensión, como cuenta María Eugenia Sconfienza en el pódcast de Cultura de Trabajo.

Alexandra Carballo y parte del equipo en la donación de un celular. (Foto: cortesía de Cultura de Trabajo)

Alexandra Carballo y parte del equipo en la donación de un celular. (Foto: cortesía de Cultura de Trabajo)

Hasta la fecha, 378 personas en grupos de extrema vulnerabilidad se reincorporaron al mundo laboral a través de Cultura de Trabajo.

Como la demanda de trabajo continúa creciendo y la fundación tiene una capacidad muy limitada de recursos, Carballo y Sconfienza decidieron capacitar de forma gratuita a otras organizaciones. Este será el tercer año consecutivo en que brindarán herramientas sobre la inserción laboral de personas vulnerables, ya que el objetivo es “replicar el modelo de Cultura de Trabajo en todo el país”.

Fuente: TN

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Lanzan en Argentina un autotest de VIH que se realiza en casa, sin sangre ni pinchazos

Argentina incorporará una nueva herramienta para facilitar la detección del VIH: un autotest que permite realizar la prueba en casa, de manera privada y sin necesidad de extraer sangre ni utilizar agujas.

Se trata de OraQuick HIV Self-Test, un dispositivo desarrollado por la compañía estadounidense OraSure Technologies, cuya comercialización en el país fue autorizada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). La distribución exclusiva en Argentina estará a cargo de Laboratorios Richmond.

A diferencia de otros autotests que requieren una pequeña punción en el dedo, esta prueba utiliza una muestra de fluido oral. Para realizarla, la persona debe pasar un hisopo por las encías superiores e inferiores y luego colocar el dispositivo en una solución reactiva.

El resultado puede obtenerse en aproximadamente 20 minutos, sin necesidad de concurrir inicialmente a un laboratorio o centro de salud.

¿Qué detecta y cómo funciona?

El autotest está diseñado para identificar anticuerpos contra el VIH-1 y el VIH-2, los dos tipos del virus de la inmunodeficiencia humana.

El procedimiento consiste en recolectar una muestra de fluido oral mediante el hisopo incluido en el dispositivo. Luego, se coloca en el recipiente con la solución correspondiente y se espera el tiempo indicado por el fabricante para observar el resultado.

Según la información difundida por la compañía distribuidora, el producto presenta niveles de sensibilidad y especificidad superiores al 99% cuando se utiliza correctamente.

La autorización para su comercialización fue comunicada por Laboratorios Richmond a la Comisión Nacional de Valores. Además, como parte del proceso regulatorio, se realizaron estudios clínicos en Argentina junto con la Fundación Huésped.

Qué hay que tener en cuenta sobre los resultados

Aunque el dispositivo representa una alternativa para facilitar el acceso al diagnóstico, es importante aclarar que se trata de una prueba de detección inicial y no de un diagnóstico definitivo.

Si el resultado es reactivo, es decir, si indica una posible presencia de anticuerpos contra el VIH, debe realizarse una prueba de seguimiento en un centro de salud o laboratorio para confirmar el resultado.

Por otra parte, un resultado negativo tampoco descarta necesariamente una infección reciente. Esto se debe al denominado período ventana, que es el tiempo que transcurre desde una posible exposición al virus hasta que la prueba puede detectarlo.

En el caso de los autotests basados en anticuerpos, este período puede extenderse entre 23 y 90 días. Por eso, si hubo una situación de riesgo reciente, es importante consultar con un profesional de la salud y repetir el test cuando corresponda.

Una herramienta para facilitar la detección temprana

La incorporación de este tipo de dispositivos busca reducir algunas de las barreras que dificultan el acceso al diagnóstico, como el temor a realizarse una extracción de sangre, la falta de tiempo, las dificultades para acudir a un centro sanitario o el estigma social asociado al VIH.

La detección temprana es fundamental porque permite acceder oportunamente a los controles médicos y comenzar el tratamiento correspondiente. Actualmente, los tratamientos antirretrovirales permiten que las personas con VIH mantengan una buena calidad de vida.

En Argentina, el testeo de VIH también está disponible de manera gratuita y confidencial en hospitales y centros de salud públicos. No se necesita una orden médica ni presentar documento de identidad para solicitarlo.

De esta manera, el nuevo autotest se incorpora como una alternativa para ampliar las posibilidades de detección y promover que más personas conozcan su estado serológico.

La disponibilidad de esta herramienta representa un avance en las opciones de autodiagnóstico, aunque los especialistas remarcan que el acompañamiento sanitario y la confirmación de los resultados siguen siendo fundamentales.

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Argentina sumará una vacuna que protege contra seis enfermedades

El Calendario Nacional de Vacunación tendrá una modificación importante desde 2028: Argentina incorporará la vacuna hexavalente acelular, una formulación combinada que permitirá proteger a los bebés contra seis enfermedades mediante una sola inyección.

La decisión del Ministerio de Salud de la Nación quedó establecida mediante la Resolución 1567/2026 y representa un cambio en la estrategia de inmunización durante los primeros años de vida.

La nueva vacuna reunirá la protección contra difteria, tétanos, tos convulsa, hepatitis B, poliomielitis e infecciones invasivas por Haemophilus influenzae tipo b.

Actualmente, esas enfermedades se previenen mediante la aplicación de dos vacunas diferentes: la pentavalente y la antipoliomielítica inactivada. Con la incorporación de la hexavalente, ambas serán reemplazadas por una única formulación en las edades correspondientes.

El nuevo cronograma contempla dosis a los 2, 4 y 6 meses de vida, además de un refuerzo entre los 15 y los 18 meses.

Uno de los cambios más importantes estará relacionado con la protección contra la poliomielitis. Al quedar incorporada en el refuerzo del segundo año de vida, los niños que completen el nuevo esquema ya no necesitarán recibir la dosis adicional prevista actualmente para los 5 años.

La medida no alcanzará a todos los niños

El Ministerio de Salud aclaró que la nueva estrategia se aplicará exclusivamente a los bebés nacidos desde el 1° de enero de 2028.

Quienes hayan nacido antes de esa fecha, hasta el 31 de diciembre de 2027 inclusive, deberán completar el esquema correspondiente a su cohorte con las vacunas pentavalente e IPV.

La dosis de hepatitis B que se administra al nacimiento también continuará vigente, al igual que el resto de las vacunas del calendario.

Menos aplicaciones y una formulación diferente

Otro aspecto destacado de la incorporación es que la vacuna utiliza un componente acelular contra la tos convulsa. Según explicó la cartera sanitaria, este tipo de formulación suele presentar menos reacciones adversas que las vacunas que contienen el componente de células enteras.

La Comisión Nacional de Inmunizaciones recomendó avanzar con esta actualización luego de analizar estudios científicos, recomendaciones internacionales, coberturas y registros de eventos asociados a la vacunación durante 2025.

Además de simplificar el esquema para las familias, el cambio apunta a mejorar la organización de los vacunatorios, facilitar el almacenamiento y la distribución de dosis y fortalecer el seguimiento de los esquemas infantiles.

La implementación comenzará en 2028 y estará acompañada por lineamientos técnicos específicos para orientar a los equipos de salud.

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A los 97 años sigue trabajando con el barro para dejarles un recuerdo a sus hijos y nietos

A los 97 años, Francisco Álvarez Estévez todavía encuentra en el barro una razón para seguir creando. Lleva más de ocho décadas dedicado a la alfarería, un oficio que aprendió durante su adolescencia en España y que lo acompañó durante toda su vida. Hoy, aunque está jubilado, continúa trabajando con sus manos, pero con un propósito diferente: dejarles un recuerdo especial a las personas que más quiere.

“Yo quiero dejarles un recuerdo para cuando me vaya, que le quede algo del abuelo y del padre”, contó en diálogo con TN, al explicar por qué sigue sentándose frente al torno a pesar de su edad.

Francisco nació en Rosal, en la provincia española de Pontevedra, dentro de una familia de artesanos. Su padre y sus tíos también eran alfareros, por lo que el contacto con el oficio comenzó desde muy chico. A los 14 años empezó a trabajar en la única fábrica de alfarería que había en su pueblo.

Aunque inicialmente soñaba con ser mecánico, su padre tenía otros planes para él. “Mecánicos hay muchos, tienes que ser alfarero”, recuerda que le decía.

A los 18 años decidió emigrar a la Argentina. Su primera intención era viajar a Brasil, donde tenía familiares, pero al no conseguir la dirección de su tío terminó cambiando de destino. Después de un año de espera, consiguió un lugar en el barco inglés Highland Brigades, que realizaba su primer viaje después de la Segunda Guerra Mundial. La travesía duró 19 días.

Al llegar, consiguió trabajo en una fábrica de alfarería y comenzó a demostrar su habilidad con el torno. Durante los primeros meses elaboró miles de pequeñas macetas hasta que sus empleadores comprobaron su capacidad y comenzaron a pagarle por su trabajo.

Con el paso de los años construyó su vida en la Argentina. Se casó con Irene a los 35 años, tuvo cuatro hijos y formó una familia que hoy también incluye ocho nietos.

Una vida dedicada a crear

Durante décadas fabricó macetas, floreros, bebederos, jarrones, tazas y todo tipo de objetos de cerámica. Su trabajo estaba ligado a la producción y a las necesidades de sus clientes, pero con el tiempo encontró una nueva manera de disfrutar de la alfarería.

A los 80 años también aprendió a pintar y comenzó a experimentar con nuevas formas y diseños. Sus nietos tuvieron mucho que ver con ese aprendizaje, ya que solía dibujarles personajes que encontraba en revistas y diarios.

Actualmente, disfruta especialmente de crear jarrones y piezas que representen un desafío. Muchas veces imagina un diseño antes de sentarse frente al torno y busca la manera de convertirlo en realidad.

Incluso llegó a fabricar vasijas de más de un metro para sus hijos. Como su horno no tenía la capacidad suficiente, tuvo que romper la puerta ocho veces para poder hornear cada pieza.

Algunas de sus creaciones también llegaron a museos vinculados con los veteranos de Malvinas. Entre ellas, realizó un cuadro y un jarrón con el mapa de las islas para un museo de Santa Teresita, además de otro cuadro que fue entregado a un museo de la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, para Francisco el valor de sus trabajos no está solamente en el resultado final. Muchas de sus piezas las conserva y otras las regala a familiares y personas cercanas.

A sus 97 años, no piensa en la edad como un límite. Sigue imaginando nuevos diseños, proyecta conseguir un horno más grande y encuentra en cada creación una oportunidad para dejar algo de sí mismo.

Porque después de más de 80 años de oficio, Francisco todavía tiene una motivación que va más allá de la alfarería: que sus seres queridos puedan conservar, a través de cada pieza, un pedacito de su historia.

Fuente: TN

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