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¿Es bueno comer todos los días lo mismo?: qué opinan los especialistas

Se conoce como meal prep o batch cooking al hábito de cocinar con antelación las comidas de toda la semana. A través de la planificación y elaboración de menús semanales, muchas personas evitan tener que cocinar todos los días, ya sea por falta de tiempo, practicidad u organización familiar.

Y si bien es tentador tener siempre comida casera a mano para disponer, en lugar de pensar cada día qué comer -lo cual suele ser bastante agotador- lo cierto es que, muchas veces se cae en la cuenta de que el menú se repitió semana a semana.

Así las cosas, la planificación ayuda a picar menos entre comidas (pues la comida estará siempre lista en horario), pero como contrapartida, restringir la dieta y no variar las ingestas puede tener un efecto potencialmente negativo en la salud intestinal. Pero, ¿qué le sucede realmente al intestino si se come las mismas comidas todos los días?

Según explicó la mediática médica británica Zoe Williams al Huffington Post, “la falta de variedad no es buena para la salud intestinal. “Restringir la dieta puede limitar los nutrientes que se comen, lo que no es bueno para la salud en general. Los intestinos prosperan con una dieta diversa, con una amplia variedad de alimentos vegetales que ayudan a impactar positivamente en la microbiota intestinal”.

Los especialistas coinciden que en la heladera nunca deben faltar huevos, por tratarse de un alimento completo que puede sumarse a cualquier plato (Getty)Los especialistas coinciden que en la heladera nunca deben faltar huevos, por tratarse de un alimento completo que puede sumarse a cualquier plato (Getty)

Y tras asegurar que “pequeños cambios en las comidas pueden marcar una gran diferencia”, la especialista recomendó “agregar diferentes aderezos de semillas, hierbas o incluso alimentos fermentados, asegurar una variedad de frutas y verduras frescas y coloridas puede conducir a una mejor salud intestinal”.

Para ella, “en general, el equilibrio es la clave para una buena salud intestinal”. En opinión de la licenciada en Nutrición Martina Daireaux (MN 9126), “es clave comer todos los días algo diferente porque el cuerpo necesita variedad de nutrientes para una salud equilibrada”.

“Si por ejemplo tenemos cocido en la heladera arroz y fideos, que es lo que la gente más consume por falta de tiempo, no se ingiere ninguna vitamina, minerales y demás nutrientes que aportan las verduras”, analizó la especialista consultada por Infobae, quien enfatizó que “es clave la organización y poder cocinar un poquito de cada macronutriente: primero y principal, tener siempre limpios en la heladera vegetales de todo tipo, de hojas verdes, zanahoria rallada, tomate, además, tener siempre proteínas, como huevos, tofu, soja, pollo, carne y después hidratos de carbono con fibra, por ejemplo, pan integral, arroz yamaní, fideos integrales”.

La nutricionista aclaró que “esos alimentos cocidos duran tres días en la heladera y también se pueden freezar”.

La importancia de sumar fibra

Se conoce como meal prep o batch cooking al hábito de cocinar con antelación las comidas de toda la semana (Efe)Se conoce como meal prep o batch cooking al hábito de cocinar con antelación las comidas de toda la semana (Efe)

“En general, deberíamos incorporar alimentos ricos en fibra, como cereales integrales y legumbres, y una gama de frutas y verduras frescas y coloridas para asegurarnos alcanzar nuestros objetivos de fibra -recomendó Williams-. Siempre hago un esfuerzo consciente para incluir mucha fibra en mi dieta. La fibra es un carbohidrato importante, pero a menudo se descuida y no se consume suficiente”.

La experta sostuvo que la recomendación es obtener 30 gramos al día, y si bien puede parecer abrumador, “si se cambia el arroz blanco por el integral, la pasta y el pan y se mejoran las comidas habituales con lentejas, garbanzos o variedad de porotos, podría estar bien encaminado”.

El peligro de aburrirse

Los especialistas aconsejan que la dieta sea variada y nutritiva (Getty)Los especialistas aconsejan que la dieta sea variada y nutritiva (Getty)

Además de lo mencionado, comer lo mismo todos los días (o todas las semanas) puede ser aburrido.

La comida, además de variada por lo nutritiva, debe ser atractiva para los sentidos. “Comer una gama diversa y variada de ingredientes puede ser delicioso y nutritivo”, consideró la médica británica, para quien, “por ejemplo, agregar una mezcla diferente de semillas, legumbres, frutas o verduras a la comida cada día, lo cual es una buena manera de aumentar la variedad de fibra que se está comiendo, es también delicioso”.

“Ahora si nos anima a comer 30 tipos diferentes de plantas cada semana y esto puede ayudar a impulsar la diversidad y la salud del microbioma intestinal -ahondó-. Esto puede parecer un desafío difícil de cumplir, pero incluso las hierbas y las especias pueden contar a estos fines y son una excelente manera de hacer que las comidas sean más interesantes”.

Según la licenciada en Nutrición Valentina Martinez (MP 4452/ MN 9394), “comer todos los días lo mismo no necesariamente tiene por qué ser algo malo; va a depender de qué sea lo que se come todos los días y de qué es lo que se tiene preparado. Por ejemplo, dejarnos preparado una milanesa o un pedacito de pollo o alguna hamburguesa de legumbre con arroz integral, huevo duro, fideos integrales, papa hervida y una ensalada y repetir esto varias veces en la semana no está mal porque tenemos un plato equilibrado”, puntualizó, al tiempo que sostuvo que “si por falta de tiempo, todos los días se come fideos blancos, arroz blanco, o milanesa con puré ahí sí, la monotonía está privando de nutrientes”.

Para ella, “una forma sencilla de sumarle variedad a la dieta y evitar la monotonía es dejar un meal prep de alguna carne cocida, que dura entre tres y cuatro días en la heladera, algún hidrato de carbono cocido, que también dura máximo tres días en la heladera (en el freezer puede durar meses) por ejemplo, arroz, legumbres e ir agregándole variedad en la verdura o la ensalada que se quiera consumir”.

¿El objetivo? Cuidar al intestino

Cada vez más evidencia científica apunta a la importancia de cuidar la salud del intestino (Getty) Cada vez más evidencia científica apunta a la importancia de cuidar la salud del intestino (Getty)

Facundo Pereyra es médico gastroenterólogo (MN 94517), autor del libro Resetea tus intestinos y creador del programa MDB 15, que fusiona la medicina tradicional con la medicina alternativa para resetear el intestino en sólo 15 días.

Consultado por este medio, sostuvo que “la salud del intestino es fundamental para la vida porque funciona como primer órgano inmunológico ya que alberga el 80% de las células de la inmunidad y por lo tanto cada situación que lo afecta puede alterar el sistema inmunológico y causar enfermedad”. Por otro lado, es el segundo cerebro, funciona como un órgano neurológico que tiene una influencia muy importante en nuestro ánimo, cuando el intestino está mal podemos tener inestabilidad anímica, ansiedad o depresión”, ahondó el especialista.

“Nuestros intestinos prosperan con una dieta diversa, con una amplia variedad de alimentos vegetales que ayudan a impactar positivamente en su microbioma intestinal, que es un componente importante de la digestión y la absorción de alimentos -precisó Williams en este punto-. Una dieta variada con una amplia variedad de frutas, verduras, proteínas, granos integrales, grasas saludables y alimentos fermentados puede ayudar a garantizar que el intestino obtenga los nutrientes que necesita”.

Cómo organizarse para comer sano y variado

Desde el momento en que se hacen las compras se debe empezar a planificar la comida (Getty)Desde el momento en que se hacen las compras se debe empezar a planificar la comida (Getty)

Para Martínez, “la mejor forma de organizarse es pensar en alacena, freezer y heladera desde el momento de ir a hacer las compras”. Así, en la alacena “es importante que siempre haya arroz -integral, yamaní, blanco-, fideos integrales en la medida de lo posible, legumbres, ya sea secas o en lata, y también tener al alcance alguna harina integral o de alguna legumbre”.

“Luego tenemos que pensar en el freezer, donde siempre hay que tener alguna proteína, ya sea cocida o cruda, esto es, milanesa cruda para llevar al horno directo, o bifecitos de pollo hechos, y siempre tener alguna verdura o varias verduras frizadas y cortadas, lo cual va a facilitar al momento de hacer las preparaciones”, aportó la nutricionista.

Y por último, en la heladera, según ella “nunca pueden faltar huevos y además siempre hay que tener fruta y verdura fresca”. Entonces, de esta manera, es muy fácil organizarse y comer sano en poco tiempo. Por ejemplo, si llegamos del trabajo podemos poner una pechuguita a la plancha, abrir una lata de legumbres y agregarle alguna verdura que ya tengamos en la heladera, puede ser de hoja, tomate, o bien alguna de las tenemos congeladas. Y nos aseguramos un plato saludable en menos de 15 minutos”, finalizó.

Fuente: infobae

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Comenzó a coser a los 5 años, se convirtió en diseñador de alta costura y hoy viste a su sobrina para “sanar a su niño interior”

Hay una escena que se repite en la casa de Michel: él llega con una tela nueva y Calu se acerca. La mira, la toca, la observa frente al espejo. Tiene apenas tres años, pero ya sabe que detrás de ese retazo puede aparecer un vestido, una pollera o alguna otra prenda hecha especialmente para ella.

No necesita demasiadas explicaciones. Su tío es diseñador y desde que ella era bebé encontró en esos pequeños pedacitos una manera de compartir con ella algo que lo acompaña desde que era un nene.

“Desde chiquito me gustaba hacer ropita para muñecas. A los cinco arranqué cosiendo a mano, pero por bullying lo dejé de hacer”, relata a TN el joven diseñador sobre sus primeros pasos en la costura.

Sin embargo, pese a los comentarios, el deseo de crear permanecía intacto a pesar del contexto y finalmente el sueño reflotó: “Como me veía muy triste, a los 12 mi padrastro me regaló mi primera máquina para coser. Ahí arranqué y no paré, hacía ropa que quería comprarme y no podía”.

Ese impulso creativo pronto se convirtió en un gesto hacia su entorno más cercano. “Mi mamá una vez me pidió un kimono de una marca costosa, me mostró una foto, fuimos a buscar la tela y ahí arranqué a hacer más ropita para otros”, recuerda.

Con el tiempo, fue ganando experiencia y emprendiendo a pequeña escala: “También un tiempo laburé por mi cuenta y les hice ropa a las egresadas de colegios de la zona”. Y hoy, el boca a boca a es su mayor marketing.

El sueño de vestir a Calu: moda, complicidad y juego

La llegada de un nuevo integrante a la familia marcó un punto de quiebre tanto en su vida personal como en su vocación. Su hermana quedó embarazada y Michel no dudó en empezar a diseñar para la pequeña que venía en camino.

“Empecé a hacer ropita de nena para Calu. Al principio tenía miedo de que no le gustara, pero ella salió re coqueta. Le encanta cuando nos vestimos a juego y le hago ropita que acá no hay”, cuenta emocionado sobre su sobrina de tres años.

La dinámica entre ambos trascendió el simple vestuario para convertirse en una complicidad única. “Lo de matchear arrancó por hacer ropa para mí; siempre me sobraba poquito de tela y no la iba a tirar. Calu era re bebé, tenía cuatro meses, yo me había hecho una camisa blanca de lino y dije ‘le voy a hacer una pollerita’, Así fui haciéndole prendas con todo lo que sobraba. Cuando fue más grande era más fácil, porque compraba una tela y le preguntaba qué quería que haga, me decía ‘quiero un vestido’, yo me hacía una camisa y combinabamos”, detalla.

Hoy en día, la pequeña es su mayor crítica y compañera de proyectos. “Yo estoy muy presente siempre en su vida, es muy malcriada porque es mi sobrina única: ella pide algo y lo tiene. Después de tanto escucharme, no dice ‘me gusta’, me dice ‘no me mata’, y cuando le gusta algo dice ‘me encanta’. Cuando ve que compro tela se pone a mirarlas frente al espejo. Yo también le corto el pelo, entonces también tenemos esa relación. Mientras ella quiera seguir modelando, yo regio, sigo. Conmigo tiene todo su equipo”, explica sonriendo.

Para Michel, esta experiencia va más allá del diseño de moda infantil. Hay una razón profunda detrás de cada prenda que confecciona para la pequeña: “Todo lo que le doy a ella lo quería cuando era chiquito y no lo podía tener, es como sanar mi niño interior”.

Aunque Michel ya trabajaba activamente en sus creaciones, la repercusión masiva llegó de manera inesperada a través de internet. Un video luciendo una prenda inspirada en una princesa clásica captó de inmediato la atención del público.

“El video de Blancanieves que se viralizó no lo iba a subir porque lo había grabado dos meses antes. El día que lo hice estaba con fiebre, el video tenía mala calidad; mi hermana me pasó más fotos y dije ‘el vestido quedó re lindo’, pero no se veía bien. Lo que tiene es que es un vestuario, no está hecho con tela de disfraz, es como un mini vestido de 15, capaz eso genera también un poco de impacto”, detalla.

Sin esperar demasiado lo publicó y el alcance de la publicación lo tomó por sorpresa: “Las redes las uso como una vidriera para llegar a más gente, pero no más. Un día lo subí y al otro tenía 200 mil vistas. Me angustió porque no quería exponer a mi sobrina, pero por suerte no tuve nada de hate. A veces lloro por los comentarios hermosos de la gente”, cuenta.

Sin embargo, pese a su edad y la viralización que le dieron las redes, asegura que no es algo que lo atraiga tanto. “Algún día me gustaría no usarlas tanto; es una gran herramienta para el trabajo y conectar con la gente, pero si bien dan mucha exposición, mi mayor trabajo es el boca en boca”, explica.

De las aulas de costura a desafiar los códigos urbanos

El aprendizaje de Michel combinó el estudio formal con una fuerte impronta autodidacta. “El 80% de las cosas las aprendí solo. Con la peluquería pasó igual: empecé a hacerle el pelo a todas las mujeres de mi familia y surgió, todo pasó muy de chico, fui muy emprendedor siempre”, sostiene.

Con respecto a la costura, el joven asegura que nunca consideró estudiar porque sentía que tenía hacer algo más técnico, pero como le gustaba tanto la ropa se convenció: “‘Si es lo que más amo hacer, ¿por qué no?’“.

Estudió en la escuela en Roberto Piazza y se enamoró del oficio. “Las profesoras me ayudaron un montón a aprender a fabricar y a compartirlo con mi familia y amigos. A los 22 años me recibí”, rememora sobre sus años de formación.

“Lo de ‘ropita old money para planes no money’ es porque yo, antes de empezar a estar más en entornos de moda, hacía ropa de gasa con volados porque me inspiro mucho en el cine. Me encantan las películas de vampiros y la época romántica victoriana, y quería camisas así. Me las hago, pero después en la vida real, cuando terminan de salir de la máquina y me las tengo que poner, salgo a la calle y me miran raro porque no están acostumbrados”, relata.

La idea tomó fuerza al ver la reacción de las clientas en su otro oficio: “Cuando tenía una cápsula de eso y les mostraba en la pelu, me decían ‘es hermoso, pero ¿dónde me lo pongo?’. Y ahí dije: ‘hay que usarlo igual, aunque sea para ir a comprar pan. Capaz mañana nos morimos, así que no hay que tener guardada la ropa; si la tenés, usala’. De esa manera surgió la idea de mostrarlo y de usarlo aunque sea solo para tomarse el colectivo".

Pese a que su mundo es la costura, el joven diseñador asegura que la moda no es algo que le interese: “Es algo pasajero; a mí me gusta mucho la ropa y crear personajes. Entonces mi intención es hacer una prenda que te genere algo, ver qué te hace sentir. Yo me ponía las camisas de gasa y me creía que era lujoso y estoy en un yate; es vivir la fantasía”, relata entre risas.

La autogestión, la alta costura y el camino del esfuerzo

A pesar de los logros y del reconocimiento, el camino dentro de la industria textil independiente implica enfrentar constantes desafíos económicos y logísticos.

“Trabajo de dos cosas: soy peluquero —me dediqué hace muchos años, ya no tanto— y hago vestuarios. Tengo un cliente que hace obras y estoy haciendo unas cositas para su show de Navidad, pero ahora en septiembre. Ahora me estoy abocando más a la alta costura; es todo a pedido. Me gustaría tener una marca de ropa también para niños”, reconoce.

Sin embargo, sabe que no escapa al gran dilema de un oficio no tan amplio. “Lo que tiene el tema de la alta costura, con la situación del país, es que te lleva a remarla bastante, está todo muy caro”, lamenta.

Aun así, no baja los brazos: “Hace un par de años siento que la remo y cuesta muchísimo. Necesitás plata para todo si querés hacerlo bien y eso tiene que ser con buenas telas, y si no tenés equipo no podés mandar a confeccionar, así que todo lo tenés que hacer vos. Necesitás mucha plata y contactos, más que nada para entrar a desfiles, fotógrafos. Cuando no conocés a nadie cuesta un poco más, tenés que ir, mandarte... hay gente que no es tan buena”.

Con el esfuerzo diario, asegura que no va a alejarse de sus proyectos y a la hora de diseñar, su proceso no empieza con el lápiz sobre el papel, sino con la imaginación y la narrativa. “Amo el cine. Para hacer ropa o diseñar para colección, lo imagino, lo escribo. No dibujo, solo si lo tengo que mostrar a alguien; elijo la música, edito, imagino la pasarela, el peinado de la modelo, maquillaje. Siento que los desfiles son una re herramienta para performance”.

Y entre los caminos que se fue abriendo durante su joven carrera, el diseñador también recuerda su reciente experiencia en la Argentina Fashion Week y cómo la perseverancia le abrió puertas: “Fue una experiencia muy linda. Siempre quise ir, pero no podía. Este año finalmente me anoté en un concurso y participé”.

Sin embargo, nada detiene sus ganas de buscar oportunidades en el medio: “La semana que viene, para que veas cómo me la busco y sigo luchando, es la semana de la alta costura y me metí de peinador”.

Fuente: TN

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Diego Mengual, el científico que investiga la cura del cáncer y defendió la camiseta argentina en un Mundial de hockey

Diego Mengual es una rara avis en el mundo del deporte. Pasa sus días en el laboratorio investigando curas y paliativos contra el glioblastoma —un agresivo tumor cerebral sin cura— y sus tardes entrenando con la camiseta de la Selección Argentina de hockey máster +45, con la que acaba de disputar la Copa del Mundo.

Para el biotecnólogo formado en la Universidad Nacional de Quilmes, la convivencia entre ambas disciplinas es perfecta. La descompresión de la cancha le permite destrabar respuestas científicas en la mesada, mientras que el método del laboratorio le enseña a gestionar las frustraciones en el deporte.

Sin embargo, el orgullo de haber marcado su primer gol mundialista convive con un presente complejo. Sin subsidios públicos vigentes, Mengual y su equipo sostienen la investigación con recursos residuales, demostrando que la resiliencia es su principal motor tanto en la ciencia como en la cancha.

¿Cómo se compatibilizan dos pasiones tan exigentes como la investigación científica contra el cáncer y el deporte de representación nacional?

Mi primera pasión fue el deporte y después fue apareciendo la ciencia. Hoy, la mezcla de las dos me permite fluir. Tener la cabeza despejada en el deporte me permite liberar tensiones para después reformular respuestas y soluciones a los problemas que me trae el laburo en la ciencia. Y viceversa: la frustración que te da el trabajo científico, donde los resultados tardan años, la llevás al deporte para decir: “Hoy no soy titular, pero hay que darle el doble para estar

Trabajás en el desarrollo de fármacos contra el glioblastoma. ¿En qué consiste esa investigación y en qué situación se encuentra hoy?

Es un tumor cerebral muy agresivo que no tiene cura actual y cuyo tratamiento no cambia hace más de dos décadas. Iniciamos el proyecto en 2018. Sin embargo, hoy el trabajo disminuyó porque dos chicos dejaron el laboratorio por falta de financiamiento y becas dignas. Veníamos trabajando con subsidios del sector público (Agencia, CONICET, Instituto Nacional del Cáncer) y hoy nos mantenemos con lo residual que nos quedó de insumos. Tratamos de no abandonar el proyecto, buscando una nueva dirección conceptual para optimizar los recursos.

¿Cuánto tiempo le dedicás a la investigación de glioblastoma y cuánto a practicar el hockey?

Hoy en día, el trabajo es muy demandante, requiere de mucha atención y de trabajar muy a conciencia con lo que estamos haciendo. Sabemos que nuestra investigación no tiene un resultado inmediato y que el desarrollo de fármacos puede llevar años. Por eso, tener esos momentos en los que la cabeza respira otra cosa, en este caso, el hockey, y te lleva a otro lugar, permite que el día a día sea más productivo.

¿Cómo fue el camino que te llevó de jugar en los clubes de barrio a vestir la celeste y blanca en un Mundial?

Empecé de chico en el club Ducilo de Berazategui y pasé por otros clubes que me hicieron enamorar del hockey. Tuve idas y vueltas por el estudio y la familia, pero nunca lo solté. El año pasado jugamos un amistoso con el preseleccionado máster, me invitaron a entrenar y en abril dieron la lista para el Mundial de este año. Recibir la camiseta celeste y blanca con tu apellido fue la primera dosis de realidad y un broche de oro maravilloso para la entrega que uno le dio al deporte amateur.

¿Qué sentiste al convertir tu primer gol en la Copa del Mundo?

Fue supremo. En el segundo partido tuve la posibilidad de hacer el primer gol de la Selección en el Mundial. En el instante en que le pegás a la bocha y entra, se te pasan mil imágenes por la cabeza: tu familia bancándote, los pibes que te insistieron para no dejar de jugar o mi ‘pequeño yo’ agarrando un palo por primera vez.

¿De qué manera se cruzan la disciplina del laboratorio y la del deportista en tu día a día?

Tiene un poco de todo. Lo metódico que tenés que ser para entrenar te lleva a ponerle un plus y creo que es complementario con lo metódico que tenés que ser en la mesada. Y después, el compromiso que te da la familia del club para formar parte de un equipo lo traés acá y lo llevás al plano científico.

Rompés bastante con el estereotipo del científico encerrado en un laboratorio sin vida social...

La imagen del científico encerrado es bastante real, pero somos gente común y corriente. Tenemos mucha formación académica (grado, doctorado, posdoctorado), pero eso no quita que le dediques tiempo a la familia o a hobbies que te hagan salir de la mesada. En mi caso, el deporte me da una energía increíble y es de lo más cotidiano quitarle tiempo a otras cosas para dárselo a la cancha.

Fuente: TN

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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA

Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.

En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.

Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.

Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.

Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026

En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:

  • Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 $2.603.556,33.
  • Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
  • Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.

Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA

De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:

  • En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
  • En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 $1.651.798,05.
  • No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.

La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto

La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.

Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.

La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustiblesAlimentos y bebidas no alcohólicasSalud Transporte.

Fuente: TN

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