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Los menores de 10 años son los más afectados por los casos de faringitis en aumento

El último sábado, el Ministerio de Salud de la Nación emitió un alerta en el país por el aumento de una bacteria que produce faringitis y que ya causó 118 infecciones y 16 muertes.

Se trata del Streptococcus pyogenes, que al igual que otras enfermedades como la influenza y el virus sincial respiratorio (VSR), ha visto crecer su influencia en la población después de la pandemia por COVID, tiempo en el que varios virus y bacterias estuvieron “guardados” y no circulaban entre las personas.

En ese marco, hay un dato del informe que se destaca: la población con más riesgo de contraerla son los menores de 10 años.

“Los niños menores de 10 años representan el grupo de edad más afectado. Reportan que el aumento observado puede reflejar un inicio temprano de la temporada de este tipo de infecciones coincidiendo con un aumento de la circulación de virus respiratorios y del riesgo de que se produzcan coinfecciones víricas, lo que puede aumentar a su vez el riesgo de desarrollar una enfermedad invasiva por estreptococos del grupo A. Plantean en este mismo comunicado que el riesgo de infección invasiva entre la población general es bajo en la actualidad”, alerta el comunicado.

La mayores barras de infectados corresponden a menores (Min Salud)La mayores barras de infectados corresponden a menores (Min Salud)

Y amplía que “en cuanto a la edad de los casos confirmados en el año 2023, la edad mínima fue 0 años y la máxima 83 años, con una mediana de 16 años. Del total de casos confirmados, 51 (43,2%) fueron menores de 10 años”.

Respecto de las edades de los fallecidos, se puede observar también una mayor frecuencia en el grupo etario de 5 a 9 años, seguido del grupo de 65 a 69 años. En el comunicado emitido por la cartera sanitaria nacional, se advierte de un incremento del 281% de contagios en todo el país, respecto a cifras de hace un año.

“En Argentina, el comienzo del incremento de casos a fines de 2022 para el evento de S.Pyógenes coincide con un aumento de la circulación de virus respiratorios para el mismo año. Sin embargo, no se observa esta relación en el inicio del año 2022 que registró también una elevada circulación viral, principalmente de virus Influenza”, precisó el comunicado, que destacó que se “viene realizando la vigilancia de este evento desde 2018″ y que de los 118 casos, 107 corresponden al evento “Otras infecciones invasivas”, 3 a “Meningoencefalitis bacteriana”, y 8 a “Infección respiratoria aguda bacteriana”.

Las personas mayores también son uno de los grupos de riesgo (Gettyimages)Las personas mayores también son uno de los grupos de riesgo (Gettyimages)

Y agregó: “En relación a los casos confirmados de infección invasiva por Streptococcus pyogenes en los años anteriores (2019-2022), el mayor número de casos se había registrado en 2022 (año cerrado) con 75 casos reportados. El número de casos de 2023 representa un aumento del 281% respecto al mismo período de 2019″.

En cuanto a las zonas más afectadas, las provincias con mayor cantidad de casos confirmados acumulados en 2023 son Buenos Aires (35)Santa Fe (20)Chubut (10) y Tierra del Fuego (10).Y que en lo que refiere a la curva epidemiológica del 2023, se puede observar que todas las semanas registran casos confirmados de infección invasiva por S. pyogenes con un aumento de los mismos, en las últimas semanas analizadas y un pico en la Semana Epidemiológica (SE) 25 de 14 casos.

Chicos, los más afectados

Repasando estadísticas de distintas dolencias, los niños están entre los más afectados por las enfermedades respiratorias y los virus durante la temporada invernal. Con la llegada de las vacaciones de mitad de año, estos cuadros pueden poner en jaque el descanso y generar preocupación en el entorno familiar.

Los padres deben seguir atentos la evolución de los más chicos (Getty)Los padres deben seguir atentos la evolución de los más chicos (Getty)

El pediatra Omar Tabacco, expresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), aportó a Infobae: “El Streptococcus pyogenes es una bacteria que produce habitualmente faringitis, es decir, infecciones en la faringe, en la garganta y a veces se manifiesta con fiebre, como una angina con placas, otras veces con una muy roja la garganta con algunas petequias, que son unas manchitas rojas en el paladar o ganglios, sobre todo debajo del maxilar”.

“Y algunas veces esa angina se acompaña de una erupción en la piel que es la que conocemos como escarlatina, que es la única de las eructivas que lleva antibióticos. Todas las otras son producidas por virus. El diagnóstico de certeza es a través de un hisopado de la faringe, o sea, un cultivo de la faringe, a través de dos métodos: uno rápido que el resultado está aproximadamente en dos horas y que lo que detecta es presencia de material genético de la bacteria. Ese test rápido permite tomar rápidamente la decisión de dar los no antibióticos a una angina, tiene un margen de error cercano al 10%, es decir, hay hasta un 10% de los pacientes que les da negativo y que después del cultivo, que lleva tres días, le puede dar positivo. Por eso siempre estamos con la misma muestra, tratamos de hacer la muestra rápida para tomar decisión en el momento, y con esa misma muestra después se hace el cultivo, que lo tenemos definitivamente a las 48 o 72 horas. Y eso ayuda muchísimo a la decisión de poner antibióticos a estas anginas producidas por el streptococcus”, agregó el experto pediatra.

“También puede afectar otras partes del organismo, ya que es el responsable de la erisipelas, que son infecciones de la piel, del impétigo, que es otro tipo de infección en la piel también que puede ocurrir en los niños, y que siempre es mucho más fácil el diagnóstico porque es más evidente al examen físico.

Garganta roja y placas blancas, las manifestaciones más comunes de la faringitis
 (Gettyimages)Garganta roja y placas blancas, las manifestaciones más comunes de la faringitis (Gettyimages)

Tabacco destacó que una de las cosas más importantes del streptococcus piogenes, es que en algunos casos puede tomar más gravedad cuando el germen se hace invasivo e ingresa al torrente sanguíneo. “Entonces ya circula por sangre, ya pueden ser infecciones mucho más severas y eso es lo que hay una alerta ahora porque hay muchos más casos que otros años estadísticamente para esta altura del año de forma grave del streptococcus piogenes”, destacó.

Y concluyó: “Como todas las eruptivas, como todas estas enfermedades, son más frecuentes en la infancia porque muchos de los adultos ya hemos tenido contacto a lo largo de la vida con el streptococcus, con lo cual tenemos anticuerpos, en cambio los chicos no. Es la única eruptiva que se puede repetir porque hay distintas cepas de streptococcus, entonces uno puede hacer anticuerpos para una cepa, pero si te afecta a otra cepa, para eso no te podés defender. Por eso la escarlatina es la única eruptiva que se puede repetir. Todas las otras eruptivas, le hace sarampión, varicela, rubiola, se tiene una sola vez porque hay un solo tipo de virus cuando se hacen los anticuerpos y ya después estás inmune para toda la vida”.

El médico pediatra, Fernando Burgos (MN 81759), miembro del departamento científico de la Fundación Vacunar, le dijo a Infobae: “Podríamos decir que los virus y bacterias no se toman vacaciones. Indudablemente, el frío está presente en las vacaciones y, si bien no es el causante de las enfermedades, sí las predispone. Se producen cambios a nivel local e inmunológico que hacen que los virus y las bacterias entren en contacto con personas vulnerables, cuyo sistema inmunológico no está muy fortalecido”.

La faringitis se diagnostica mediante cultivos bacterianos y se trata con antibióticos. La higiene de las manos y la higiene personal pueden ayudar a controlar la transmisión (Gettyimages)La faringitis se diagnostica mediante cultivos bacterianos y se trata con antibióticos. La higiene de las manos y la higiene personal pueden ayudar a controlar la transmisión (Gettyimages)

Una bacteria conocida

El Streptococcus pyogenes es una bacteria Gram-positiva y es la causa bacteriana más frecuente de faringitis aguda e infecciones cutáneas como impétigo, celulitis y escarlatina. Sin embargo, “en raras ocasiones, la infección puede conducir a la enfermedad invasiva que puede provocar condiciones potencialmente mortales siendo responsable de más de 500.000 muertes anuales en todo el mundo”.

Según explicaron, la transmisión de esta bacteria tiene lugar mediante “contacto cercano con una persona infectada y puede transmitirse a través de la tos, los estornudos o el contacto con una herida”, siendo que el “período de incubación para la enfermedad varía de acuerdo a la presentación clínica, entre 1 a 3 días”.

Asimismo, en lo que se refiere al tratamiento, desde la cartera sanitaria indicaron que “las personas infectadas que reciben antibiótico durante, por lo menos, 24 horas eliminan por lo general su capacidad de propagación”. “La faringitis se diagnostica mediante cultivos bacterianos y se trata con antibióticos. La higiene de las manos y la higiene personal pueden ayudar a controlar la transmisión”, agregaron.

La transmisión del Streptococcus pyogenes ocurre por contacto cercano con una persona infectada y puede transmitirse a través de la tos, los estornudos o el contacto con una herida (Gettyimages)La transmisión del Streptococcus pyogenes ocurre por contacto cercano con una persona infectada y puede transmitirse a través de la tos, los estornudos o el contacto con una herida (Gettyimages)

Cuáles son los síntomas

Como esta bacteria puede provocar faringitis aguda, infecciones cutáneas y escarlatina, es importante tener en cuenta los signos distintivos de cada una de las enfermedades. Es por eso que desde el Ministerio de Salud destacaron:

Los síntomas de la faringitis son dolor de garganta; fiebre; cefaleas; dolor abdominal; náuseas y vómitos; enrojecimiento de faringe y amígdalas; mal aliento; ganglios aumentados de tamaño en el cuello.

En lo referido a la escarlatina los signos más frecuentes son garganta roja y adolorida; fiebre (38.3 °C o más); erupción color rojo con textura de papel de lija; piel de color rojo intenso en los pliegues de axila, codo e ingle; recubrimiento blancuzco sobre la lengua o el fondo de la garganta; lengua “aframbuesada”; dolor de cabeza; náuseas o vómitos; inflamación de los ganglios; dolores en el cuerpo.

En el Boletín Epidemiológico, el Ministerio de Salud indicó: "El aumento se registra en los tres eventos donde se notifica S.pyogenes (Meningoencefalitis, Infecciones Respiratorias Agudas Bacterianas y Otras infecciones invasivas bacterianas) / (iStock)En el Boletín Epidemiológico, el Ministerio de Salud indicó: "El aumento se registra en los tres eventos donde se notifica S.pyogenes (Meningoencefalitis, Infecciones Respiratorias Agudas Bacterianas y Otras infecciones invasivas bacterianas) / (iStock)

Vale destacar que, ante la presencia de algunos de estos síntomas “es importante evitar la automedicación con antibióticos y realizar una consulta médica para tener diagnóstico oportuno”. Al tiempo que resaltaron que “en el caso de recibir indicación médica de tratamiento antibiótico, es fundamental completar el esquema (no acortar ni abandonar los tratamientos anticipadamente), ya que la utilización inadecuada de los antibióticos promueve la resistencia bacteriana, hecho que atenta contra su efectividad en el futuro”.

Las personas enfermas deben evitar concurrir a lugares públicos (trabajo, escuela) y restringir los contactos hogareños. Además es de importancia lavarse las manos frecuentemente; no compartir objetos de uso personal (cubiertos, vasos, toallas, entre otros) y ventilar adecuadamente y de forma regular los ambientes”, añadieron en el comunicado y resaltaron la importancia de “tener al día la vacunación antigripal y contra COVID-19, muy especialmente aquellas que presentan factores de riesgo”.

Fuente: Infobae

Salud

Cómo aprender a distinguir el estrés de la ansiedad

La ansiedad es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando se perciben peligros reales o percibidos y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Además, hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos.

Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que esta sea proporcional al estímulo que la desencadena, pero es una señal de alarma que, si se prolonga en el tiempo sin motivo aparente, nos está avisando de que tenemos algo que revisar en nuestra vida.

En la actualidad, es común escuchar frases como “es que esto me da ansiedad” o “qué ansiedad me da tanta espera”. Si bien es verdad que conocemos mejor ciertos estados mentales que antes se agrupaban bajo otras denominaciones, en muchas ocasiones usamos mal los términos ansiedad y estrés.

La psiquiatra española Ana Isabel Sanz, especializada en trastornos afectivos y ansiedad, explica el estrés como el proceso de activación fisiológica derivado de la valoración de una demanda externa y la percepción de nuestros propios recursos para afrontarla.

“Cuando percibimos que la exigencia de una situación externa supera los recursos de que disponemos para hacerle frente, el organismo pone en marcha toda una cadena de respuestas ‘excepcionales’. Entre ellas, la activación de eje hormonal que conecta el cerebro con las glándulas suprarrenales y cuyo protagonista principal es el cortisol”, dijo.

En la actualidad, el estrés constituye una respuesta adaptativa y necesaria para responder a los diferentes requerimientos de nuestra vida: un ascenso laboral, un examen, el aprendizaje de una nueva competencia, un evento social, el inicio de la convivencia con una pareja, la enfermedad propia o de un ser querido. No es una respuesta patológica y solo lo será cuando se prolongue en el tiempo o en condiciones desfavorables (situación personal de vulnerabilidad, falta de apoyo, condiciones negativas del entorno laboral, social o familiar).

Los matices de la ansiedad

Cuando la respuesta de alarma o de lucha no obedece a un reto concreto, sino a un estímulo que se percibe como amenazante internamente sin correlación con un hecho real concreto, es cuando aparece la ansiedad. Las respuestas pueden ser parecidas a las que caracterizan el estrés (activación fisiológica con aceleración del ritmo cardíaco, cambio de la frecuencia y profundidad de la respiración, aumento generalizado de la tensión muscular, emociones dominadas por el miedo), pero el estímulo es distinto, señaló la experta.

La psicóloga indicó que la ansiedad no suele identificarse en el entorno, sino en nuestro mundo interior: anticipamos amenazas futuras que son suposiciones o hipótesis acerca de posibles problemas futuros que construye nuestro cerebro en base a distorsiones de nuestra cognición.

Por otro lado, en las redes sociales proliferan videos que alaban las bondades de determinados suplementos para combatir la ansiedad, pero Valeria Medina Rivera, neuropsicóloga española, dice que, pese a que existe una conexión real entre el intestino y el cerebro y que ciertas bacterias de la microbiota intestinal pueden influir en la regulación emocional, con el estrés o la producción de neurotransmisores como la serotonina, la investigación aún es limitada, por lo cual no se justifica el uso generalizado de suplementos como tratamiento principal.

“Es importante no caer en la automedicación ni minimizar síntomas que pueden requerir intervención clínica. En situaciones de estrés, puede ser útil consultar con un profesional sobre la posible utilización de suplementos, siempre de forma individualizada y supervisada”, explica. “La base del abordaje debe ser siempre incorporar estrategias de regulación eficaces en el día a día: técnicas de relajación, actividad física, planificación de tiempos y entrenamiento de atención plena”, expresó.

No minimizar la ansiedad

Sanz subraya que la ansiedad no tratada afecta de forma importante nuestro bienestar mental y físico, a la vez que puede llegar a convertirse en un trastorno crónico que nos incapacita personal, social y laboralmente e, incluso, puede complicarse con otros trastornos de la conducta, como la depresión, los trastornos de sueño y alimentación o el abuso de fármacos o de drogas. “Afecta nuestro bienestar básico. Suele iniciarse por alterar el sueño o la capacidad de alimentarse correctamente. Altera la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo en tareas complejas y cotidianas”, asegura.

Además, comenta que la ansiedad mantenida en el tiempo distorsiona nuestro estado anímico. Es la responsable de esos estados crónicos de irritabilidad, tristeza o desesperanza, que en casos complejos pueden llevar a deterioro del autocuidado e incluso a autolesiones y conductas de riesgo y que también alteran nuestra capacidad de relacionarnos socialmente y, con frecuencia, impactan en una limitación de nuestro contacto con otras personas y en la evitación de actividades laborales o lúdicas que implican salir del círculo donde nos sentimos seguros.

Trabajar la estimulación cognitiva con un profesional

El psicólogo es el que debe identificar si lo que nos pasa es ansiedad o estrés y Medina Rivera dice que la evidencia científica muestra que lo más eficaz suele ser combinar terapia psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual) con medicación, especialmente en los casos de ansiedad moderada a grave, pero hay otras herramientas que pueden ayudar.

“La estimulación cognitiva ayuda a entrenar ciertas habilidades mentales. Por ejemplo, aprender a frenar pensamientos repetitivos para reducir la rumiación o mejorar la planificación de tareas para aumentar la percepción de control y reducir la incertidumbre. Finalmente, trabajar la atención para potenciar técnicas de atención plena. También contribuye a desarrollar la flexibilidad mental para evitar la rigidez y adaptarse mejor a los cambios. Revisar y aprender de los errores permite ajustar la conducta sin caer en una vigilancia constante”, culminó.

Fuente: TN

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Salud

Preocupación en los dermatólogos por el aumento de casos de brotes y picazón en la cara al usar el celular

Para muchas personas, el cuidado de la piel empieza y termina en el baño: limpieza, crema y algún sérum. Sin embargo, hay un objeto que toca las manos decenas de veces por día, va del bolsillo a la cama, pasa por mesas, transportes y bolsos y con frecuencia queda apoyado sobre la mejilla: el celular. Ese contacto repetido puede convertirse en un problema para la piel.

Aunque no existe un diagnóstico formal de “acné por celular”, sí aparece como una forma coloquial de describir un fenómeno que en la práctica se ve cada vez más.

El mecanismo no depende de una sola causa. Por un lado, la pantalla acumula grasa, sudor, restos de maquillaje, polvo y bacterias de las manos y de las superficies. Por otro, el calor del aparato y la fricción contra la piel pueden alterar la barrera cutánea y favorecer que los poros se obstruyan. A eso se suma que muchas personas se tocan la cara mientras usan el teléfono, lo que multiplica la transferencia de suciedad.

No siempre provoca acné, pero sí puede empeorarlo

“Cuando la pantalla se presiona contra la piel, especialmente en las mejillas y la mandíbula, esa acumulación de residuos puede transferirse a la piel”, advirtió Munir Somji, médico británico y fundador de DrMediSpa, en el Reino Unido. El especialista explicó además que los teléfonos “entran en contacto con nuestras manos, bolsos, maquillaje e innumerables superficies a lo largo del día”, por lo que la acumulación de grasa, bacterias y residuos es rápida.

En la misma línea, “algunos pacientes desarrollaron brotes asimétricos de acné en un lado de la cara”, señaló Derrick Phillips, dermatólogo británico consultor en Londres. Ese detalle no es menor: muchas veces los granitos o la irritación aparecen justo del lado en que se sostiene el teléfono durante las llamadas.

Los especialistas aclaran que el celular difícilmente sea la única causa del acné. Pero sí puede funcionar como un agravante en personas con piel grasa, sensible o con tendencia a los brotes. De hecho, el acné ya es de por sí un problema muy frecuente: revisiones epidemiológicas recientes indican que afecta aproximadamente al 85% de los jóvenes de 12 a 25 años, mientras que otra revisión ubica su prevalencia global puntual en torno al 9,4%.

Cuando el problema no es el acné sino una reacción en la piel

El segundo punto de alerta no tiene que ver con los poros, sino con la alergia de contacto. La literatura médica viene describiendo desde hace años casos de dermatitis asociados al uso de teléfonos móviles, sobre todo por exposición a metales como níquel y cobalto. Una revisión publicada en Dermatitis encontró 37 casos reportados de dermatitis alérgica de contacto relacionada con teléfonos móviles y señaló que los alérgenos metálicos, en especial níquel y cromo, fueron los más frecuentemente implicados.

Otro trabajo, realizado en Brasil y publicado en Contact Dermatitis, evaluó 20 modelos de celulares y detectó liberación de níquel en el 64,7% de ellos y resultados positivos para cobalto en varias partes del dispositivo, incluido el cargador en el 41,1% de los casos.

No se trata de un dato menor. La Academia Estadounidense de Dermatología estima que más del 18% de las personas en América del Norte es alérgica al níquel, uno de los desencadenantes más comunes de dermatitis de contacto.

En esos cuadros, la piel no suele mostrar “granitos” típicos de acné sino picazón, ardor, enrojecimiento, descamación o una especie de eccema en la zona que entra en contacto con el aparato. En algunos casos, el problema aparece cerca de la oreja, en la mejilla o incluso en las manos.

Hábitos simples que pueden hacer una diferencia

Las preocupaciones más comunes suelen ser brotes y poros obstruidos, especialmente en las mejillas, la mandíbula y la barbilla”, explicó Somji. Y agregó que algunas personas también pueden notar irritación o enrojecimiento, sobre todo si ya tienen piel sensible o reactiva. Phillips sumó otro factor: “El calor del dispositivo, la fricción contra la piel y la oclusión… pueden atrapar el sebo, el sudor y la suciedad en los poros”.

La buena noticia es que no hacen falta medidas complicadas para reducir el riesgo. Los dermatólogos consultados recomiendan algo sencillo y bastante olvidado: limpiar el celular todos los días. “Incluso una limpieza rápida una vez al día puede ayudar a reducir la acumulación de grasa y bacterias”, señaló Somji. Para hacerlo de forma segura, sugirió un paño de microfibra con limpiador para pantallas a base de alcohol o toallitas desinfectantes aptas para dispositivos electrónicos. Phillips, por su parte, advirtió que la lavandina o los detergentes fuertes pueden dañar la pantalla y dejar residuos irritantes.

También conviene:

  • usar auriculares o manos libres para evitar apoyar el teléfono en la cara;
  • no manipular el celular con las manos sucias y luego tocarse el rostro;
  • limpiar con frecuencia la funda;
  • evitar usar el teléfono pegado a la piel si se acaba de hacer ejercicio o si hay maquillaje;
  • consultar a un dermatólogo si aparece un sarpullido persistente, localizado siempre en la misma zona.

En definitiva, no todo brote tiene que explicarse por las hormonas, el estrés o la alimentación. A veces, el problema puede estar mucho más cerca: en ese objeto que se usa a toda hora y casi nunca se limpia. Para una piel que ya viene sensible, el celular puede ser el detalle que falta para empeorar un cuadro o disparar una reacción.

Fuente: TN

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Salud

La dieta sencilla que ayuda a mantener la mente joven: cómo adoptarla

Muchas veces nos pasa que no pensamos en lo que comemos debido a que vivimos en una vorágine diaria que incluye trabajo, familia e hijos en edad escolar. Pero tenemos que tener en cuenta que la alimentación es la base de una buena vida y de un buen envejecimiento.

Es bien sabido que con la dieta mediterránea podemos preservar el buen funcionamiento y estado del corazón y del cerebro. Además, tiene efectos beneficiosos para nosotros.

Por su parte, y aunque es menos conocida, la dieta DASH ayuda a prevenir y tratar la hipertensión arterial.

Sin embargo, hay una dieta que es menos conocida aún, pero no por ello poco útil: se trata de la dieta MIND (por sus siglas en inglés, Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delaypor), pero que en español se traduce como Intervención mediterránea DASH para el retraso neurodegenerativo. Se trata de una dieta que une ambos patrones para proteger la salud cerebral.

La nutricionista española Patricia L. Vilca Salazar, de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), explica que esta dieta se desarrolló con el objetivo de proteger el cerebro y ralentizar el deterioro cognitivo, especialmente en personas mayores. Para este fin, selecciona alimentos presentes en ambas dietas -Mediterránea y DASH- que son ricos en:

  • Antioxidantes.
  • Vitaminas E, B6 y B12.
  • Minerales: zinc y magnesio. “Ambos tienen un papel fundamental en la protección contra el deterioro cognitivo”, dice Vilca.

Según los resultados de un estudio que se publica en la revista científica, Journal of Neurology: Neurosurgery & Psychiatry, esta combinación de patrones alimentarios podría ayudar a ralentizar los cambios estructurales que se producen en el cerebro a medida que envejecemos. La dieta MIND se asocia con menor pérdida de tejido, especialmente de materia gris, y menor agrandamiento ventricular. Ambas cosas se asocian con mejor salud cerebral.

Alimentos recomendados para una buena salud cerebral

Vilca comenta las recomendaciones de consumo regular que hace esta dieta para obtener estos beneficios cognitivos. “Por el patrón de alimentos que contiene la dieta MIND, no está limitada a personas con patologías específicas”, señaló.

La dieta MIND establece frecuencias concretas para los grupos de alimentos. Entre los recomendados o protectores para la salud cognitiva se encuentran:

  • Verduras de hoja verde, como la col, la rúcula, la lechuga, la espinaca. Se aconseja tomar 6 o más raciones a la semana.
  • Otras verduras como las zanahorias, el brócoli, la coliflor, la calabaza, las berenjenas, los ajíes, los tomates y los porotos aportan sus beneficios y se pueden consumir en una o más raciones a la semana.
  • Consumo de bayas, como los arándanos, las frutillas, frambuesas o moras, una o más veces a la semana.
  • Cereales integrales, como el arroz integral, la pasta integral, el pan integral: tres o más raciones/día
  • El consumo de carne se debe limitar a dos o tres veces a la semana y se aconseja elegir aves de corral como pollo o pavo (sin piel).
  • Optar por pescado azul por lo menos una vez a la semana.
  • Legumbres: cuatro o más veces/semana.
  • Se pueden incluir todos los frutos secos y se aconseja tomar un puñado más de cinco veces a la semana
  • Grasas saludables: incluir el consumo de aceite de oliva virgen extra como grasa de uso culinario habitual.

Otros alimentos que también son buenos

Vilca dijo que se considera que estos alimentos ayudan a cuidar la salud cerebral, pero esto no implica que no haya que consumir, por ejemplo, frutas, huevos, pescado blanco, entre otros alimentos que no se mencionan. “Lo que sí hay que tener en cuenta es el asesoramiento personalizado. Algunas personas tienen ciertas condiciones médicas o toman medicamentos que requieren adaptar la dieta a sus necesidades y un personal sanitario podrá orientar mejor”, indicó.

Además, cómo cocinamos los alimentos también importa. Las formas de preparación que mejor mantienen los nutrientes y hacen que usemos pocas grasas son el vapor, la plancha, los guisos, el horno y saltear con poco aceite.

Por otro lado, como en otros patrones alimentarios se aconseja eliminar, limitar o consumir esporádicamente dulces y repostería, grasas saturadas y trans, carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, y alimentos fritos

Cómo adoptar la dieta MIND

Según Vilca, no se trata de cambiar de la noche a la mañana cómo comemos: “Mi principal consejo es que cada pequeño cambio cuenta y se debe de evitar pensar en prohibición; en su lugar, centrarse en la concienciación. Todo tiene un proceso y lo importante es que nuestra alimentación se adapte a nuestro entorno, necesidades y preferencias”. Para ello, la nutricionista nos da algunas pautas sencillas para comer mejor:

  • Intentar que la mitad del plato en cada comida sea verde, al menos una vez al día.
  • Cambiar las carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, por carne de ave o de pescado blanco y/o azul.
  • Usar aceite de oliva en lugar de margarina.
  • Consumir de forma ocasional mantequilla, priorizando el consumo de aceite de oliva.
  • Consumir de preferencia quesos menos curados, por su alto contenido en grasas saturadas y sal. “Por comerlos de vez en cuando no pasa nada”, apunta Vilca.
  • Elegir frutas frescas y estacionales como postre habitual.
  • Agregar bayas como los arándanos en ensaladas o para acompañar yogures y en el desayuno.

Aparte de la alimentación, para la salud del cerebro es muy importante llevar un estilo de vida saludable, que incluya dormir bien, realizar actividad física, estar mentalmente activo, mantener relaciones sociales, dejar de fumar y realizar los controles de salud rutinarios.

Fuente: TN

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