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Qdenga, la vacuna japonesa que analiza la Anmat para combatir el dengue

La propagación de la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes Aegypti sigue en alta en todo el país y, como cada año, las provincias llevan adelante campañas y acciones de prevención como el descacharrado y la fumigación. En lo que va del año, se notificaron en el país 16.143 casos de dengue; en Chaco la situación está controlada con 165 casos pero durante marzo se registró un marcado ascenso ante el crítico escenario en el norte de Santa Fe.

Según estadísticas e infectólogos, los mayores brotes se esperan habitualmente para la segunda quincena de marzo y duran alrededor de cuatro a seis semanas, por lo que en este momento está en pleno desarrollo. Ante esta situación, comienza a tomar fuerza seguir los pasos de Brasil, donde la vacuna japonesa Qdenga se encuentra en Fase III.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) está analizando dicho suero tetravalente y su aprobación se daría en corto plazo para traer alivio. "Qdenga, está compuesta por los cuatro serotipos del virus que causa la enfermedad por lo que proporciona una amplia protección”, indicó la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil.

Con una eficacia general del 80,2%, Qdenga consta de dos dosis que deben ser inoculadas con un intervalo de tres meses, y está recomendada para un público extenso: desde los 4 hasta de 60 años. Esta vacuna pueden aplicarse tanto a las personas que tuvieron la enfermedad como a las que no.

 

Dengvaxia, otra opción

En Argentina, Dengvaxia fue aprobada por la ANMAT en 2017. Según consta en el documento oficial del procedimiento, se autorizó “exclusivamente para prevenir el dengue causado por los serotipos 1, 2, 3 y 4 del virus del dengue en personas de 9 a 45 años que viven en áreas endémicas, considerando que las áreas serán las establecidas a partir de datos epidemiológicos por el Ministerio de Salud. La vacuna no se encuentra prevista y, por lo tanto, su uso y comercialización en ocasión de brotes o para viajeros no se encuentra autorizado. (...) Que la condición de venta sea autorizada bajo condiciones especiales, bajo prescripción médica”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: MediosYEstrategias

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Todo un suceso: las exportaciones argentinas de sebo bovino se multiplicaron por 20 en más de una década

Argentina exportó 154.808 toneladas de sebo bovino en 2025, por US$ 125,2 millones, frente a las apenas 6.819 toneladas embarcadas en 2015. El salto, de más del 4.400% en volumen, se explica principalmente por el fuerte crecimiento de la demanda internacional para producir biocombustibles, especialmente en Estados Unidos.

Lo que durante décadas fue considerado un subproducto de menor relevancia económica dentro de la industria frigorífica argentina se transformó en una materia prima cada vez más demandada a nivel global. El sebo bovino experimentó una expansión extraordinaria durante la última década y Argentina pasó a ocupar un lugar destacado entre los principales exportadores mundiales.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante 2025 el país exportó 154.808 toneladas de sebo bovino por un valor de US$ 125,2 millones. Diez años antes, en 2015, los embarques apenas llegaban a 6.819 toneladas.

En términos de volumen, esto significa que las exportaciones se multiplicaron más de 20 veces en una década.

La magnitud del fenómeno queda todavía más clara al compararla con la evolución de la faena bovina. Mientras que durante un período cercano a 15 años la cantidad de bovinos faenados en Argentina aumentó alrededor de un 25%, las exportaciones de sebo crecieron aproximadamente 4.480%.

La explicación, por lo tanto, no está en una expansión proporcional de la producción ganadera, sino fundamentalmente en un cambio en la demanda internacional y en el uso que comenzó a darse a esta materia prima.

De subproducto frigorífico a materia prima para la energía

El sebo bovino se obtiene a partir del tejido graso generado durante la faena y el desposte. Al igual que ocurre con los cueros, las menudencias y los huesos, el tejido graso forma parte de los denominados subproductos de la industria frigorífica.

Ese material es procesado en plantas de rendering, donde se somete a altas temperaturas para separar sus distintos componentes. Como resultado se obtienen principalmente sebo y harina de carne y hueso.

Históricamente, el sebo encontró sus principales destinos en la fabricación de jabones, cosméticos y velas, además de determinados usos vinculados con la alimentación animal. Se trataba de mercados relativamente estables, pero con una capacidad de absorción y un valor económico mucho menores que los que surgieron con la nueva demanda energética.

El punto de inflexión llegó durante la última década, con la expansión de la industria estadounidense de diésel renovable.

De acuerdo con datos de la Energy Information Administration (EIA), la producción estadounidense pasó de unos 7,2 millones de barriles anuales a fines de 2018 a 69,4 millones en 2025. Buena parte de ese crecimiento se concentró durante 2022 y 2023.

A diferencia del biodiésel tradicional, el diésel renovable se produce mediante un proceso de hidrotratamiento y presenta características químicas equivalentes a las del diésel fósil. Esto permite utilizarlo

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Especialistas señalan que El Niño puede favorecer la reproducción de peces en el río Paraná

Las crecientes de verano conectan el río con las lagunas y mejoran la disponibilidad de alimento. El sábalo es la especie con mayor evidencia científica, aunque se estima un efecto positivo similar en dorados y surubíes.

El fenómeno climático de El Niño podría generar condiciones sumamente favorables para la fauna del río Paraná, especialmente cuando sus efectos se traducen en crecientes durante la temporada estival. Así lo explicó el Dr. Pablo Scarabotti, doctor en Ciencias Biológicas y docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quien detalló cómo impactan los pulsos hidrológicos en los ciclos de vida de las especies de la región.

El rol clave de las crecientes

Según indicó el investigador, las crecientes extraordinarias funcionan como un motor fundamental para el ecosistema fluvial. "Las crecientes son como el latido del corazón del ecosistema", graficó Scarabotti, al explicar que estos eventos permiten conectar el cauce principal del río con las lagunas marginales, generando una mayor disponibilidad de alimento y un entorno óptimo para el desarrollo y crecimiento de los peces.

La especie que cuenta con mayor respaldo e investigación científica en la materia es el sábalo. De acuerdo con la evidencia disponible, este pez responde directamente con un notable crecimiento poblacional y biológico cuando se dan estos escenarios de crecientes extraordinarias.

Especies emblemáticas y desafíos de estudio

Por otro lado, el especialista señaló que otras especies de gran relevancia para la cuenca, como el dorado y el surubí, presentan dinámicas reproductivas muy similares a las del sábalo. Sin embargo, advirtió que sobre estos grandes predadores "no tenemos tanta información científica disponible", aunque se presupone una respuesta favorable ante las mismas condiciones ambientales impulsadas por los ciclos hidrológicos.

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Comenzó a coser a los 5 años, se convirtió en diseñador de alta costura y hoy viste a su sobrina para “sanar a su niño interior”

Hay una escena que se repite en la casa de Michel: él llega con una tela nueva y Calu se acerca. La mira, la toca, la observa frente al espejo. Tiene apenas tres años, pero ya sabe que detrás de ese retazo puede aparecer un vestido, una pollera o alguna otra prenda hecha especialmente para ella.

No necesita demasiadas explicaciones. Su tío es diseñador y desde que ella era bebé encontró en esos pequeños pedacitos una manera de compartir con ella algo que lo acompaña desde que era un nene.

“Desde chiquito me gustaba hacer ropita para muñecas. A los cinco arranqué cosiendo a mano, pero por bullying lo dejé de hacer”, relata a TN el joven diseñador sobre sus primeros pasos en la costura.

Sin embargo, pese a los comentarios, el deseo de crear permanecía intacto a pesar del contexto y finalmente el sueño reflotó: “Como me veía muy triste, a los 12 mi padrastro me regaló mi primera máquina para coser. Ahí arranqué y no paré, hacía ropa que quería comprarme y no podía”.

Ese impulso creativo pronto se convirtió en un gesto hacia su entorno más cercano. “Mi mamá una vez me pidió un kimono de una marca costosa, me mostró una foto, fuimos a buscar la tela y ahí arranqué a hacer más ropita para otros”, recuerda.

Con el tiempo, fue ganando experiencia y emprendiendo a pequeña escala: “También un tiempo laburé por mi cuenta y les hice ropa a las egresadas de colegios de la zona”. Y hoy, el boca a boca a es su mayor marketing.

El sueño de vestir a Calu: moda, complicidad y juego

La llegada de un nuevo integrante a la familia marcó un punto de quiebre tanto en su vida personal como en su vocación. Su hermana quedó embarazada y Michel no dudó en empezar a diseñar para la pequeña que venía en camino.

“Empecé a hacer ropita de nena para Calu. Al principio tenía miedo de que no le gustara, pero ella salió re coqueta. Le encanta cuando nos vestimos a juego y le hago ropita que acá no hay”, cuenta emocionado sobre su sobrina de tres años.

La dinámica entre ambos trascendió el simple vestuario para convertirse en una complicidad única. “Lo de matchear arrancó por hacer ropa para mí; siempre me sobraba poquito de tela y no la iba a tirar. Calu era re bebé, tenía cuatro meses, yo me había hecho una camisa blanca de lino y dije ‘le voy a hacer una pollerita’, Así fui haciéndole prendas con todo lo que sobraba. Cuando fue más grande era más fácil, porque compraba una tela y le preguntaba qué quería que haga, me decía ‘quiero un vestido’, yo me hacía una camisa y combinabamos”, detalla.

Hoy en día, la pequeña es su mayor crítica y compañera de proyectos. “Yo estoy muy presente siempre en su vida, es muy malcriada porque es mi sobrina única: ella pide algo y lo tiene. Después de tanto escucharme, no dice ‘me gusta’, me dice ‘no me mata’, y cuando le gusta algo dice ‘me encanta’. Cuando ve que compro tela se pone a mirarlas frente al espejo. Yo también le corto el pelo, entonces también tenemos esa relación. Mientras ella quiera seguir modelando, yo regio, sigo. Conmigo tiene todo su equipo”, explica sonriendo.

Para Michel, esta experiencia va más allá del diseño de moda infantil. Hay una razón profunda detrás de cada prenda que confecciona para la pequeña: “Todo lo que le doy a ella lo quería cuando era chiquito y no lo podía tener, es como sanar mi niño interior”.

Aunque Michel ya trabajaba activamente en sus creaciones, la repercusión masiva llegó de manera inesperada a través de internet. Un video luciendo una prenda inspirada en una princesa clásica captó de inmediato la atención del público.

“El video de Blancanieves que se viralizó no lo iba a subir porque lo había grabado dos meses antes. El día que lo hice estaba con fiebre, el video tenía mala calidad; mi hermana me pasó más fotos y dije ‘el vestido quedó re lindo’, pero no se veía bien. Lo que tiene es que es un vestuario, no está hecho con tela de disfraz, es como un mini vestido de 15, capaz eso genera también un poco de impacto”, detalla.

Sin esperar demasiado lo publicó y el alcance de la publicación lo tomó por sorpresa: “Las redes las uso como una vidriera para llegar a más gente, pero no más. Un día lo subí y al otro tenía 200 mil vistas. Me angustió porque no quería exponer a mi sobrina, pero por suerte no tuve nada de hate. A veces lloro por los comentarios hermosos de la gente”, cuenta.

Sin embargo, pese a su edad y la viralización que le dieron las redes, asegura que no es algo que lo atraiga tanto. “Algún día me gustaría no usarlas tanto; es una gran herramienta para el trabajo y conectar con la gente, pero si bien dan mucha exposición, mi mayor trabajo es el boca en boca”, explica.

De las aulas de costura a desafiar los códigos urbanos

El aprendizaje de Michel combinó el estudio formal con una fuerte impronta autodidacta. “El 80% de las cosas las aprendí solo. Con la peluquería pasó igual: empecé a hacerle el pelo a todas las mujeres de mi familia y surgió, todo pasó muy de chico, fui muy emprendedor siempre”, sostiene.

Con respecto a la costura, el joven asegura que nunca consideró estudiar porque sentía que tenía hacer algo más técnico, pero como le gustaba tanto la ropa se convenció: “‘Si es lo que más amo hacer, ¿por qué no?’“.

Estudió en la escuela en Roberto Piazza y se enamoró del oficio. “Las profesoras me ayudaron un montón a aprender a fabricar y a compartirlo con mi familia y amigos. A los 22 años me recibí”, rememora sobre sus años de formación.

“Lo de ‘ropita old money para planes no money’ es porque yo, antes de empezar a estar más en entornos de moda, hacía ropa de gasa con volados porque me inspiro mucho en el cine. Me encantan las películas de vampiros y la época romántica victoriana, y quería camisas así. Me las hago, pero después en la vida real, cuando terminan de salir de la máquina y me las tengo que poner, salgo a la calle y me miran raro porque no están acostumbrados”, relata.

La idea tomó fuerza al ver la reacción de las clientas en su otro oficio: “Cuando tenía una cápsula de eso y les mostraba en la pelu, me decían ‘es hermoso, pero ¿dónde me lo pongo?’. Y ahí dije: ‘hay que usarlo igual, aunque sea para ir a comprar pan. Capaz mañana nos morimos, así que no hay que tener guardada la ropa; si la tenés, usala’. De esa manera surgió la idea de mostrarlo y de usarlo aunque sea solo para tomarse el colectivo".

Pese a que su mundo es la costura, el joven diseñador asegura que la moda no es algo que le interese: “Es algo pasajero; a mí me gusta mucho la ropa y crear personajes. Entonces mi intención es hacer una prenda que te genere algo, ver qué te hace sentir. Yo me ponía las camisas de gasa y me creía que era lujoso y estoy en un yate; es vivir la fantasía”, relata entre risas.

La autogestión, la alta costura y el camino del esfuerzo

A pesar de los logros y del reconocimiento, el camino dentro de la industria textil independiente implica enfrentar constantes desafíos económicos y logísticos.

“Trabajo de dos cosas: soy peluquero —me dediqué hace muchos años, ya no tanto— y hago vestuarios. Tengo un cliente que hace obras y estoy haciendo unas cositas para su show de Navidad, pero ahora en septiembre. Ahora me estoy abocando más a la alta costura; es todo a pedido. Me gustaría tener una marca de ropa también para niños”, reconoce.

Sin embargo, sabe que no escapa al gran dilema de un oficio no tan amplio. “Lo que tiene el tema de la alta costura, con la situación del país, es que te lleva a remarla bastante, está todo muy caro”, lamenta.

Aun así, no baja los brazos: “Hace un par de años siento que la remo y cuesta muchísimo. Necesitás plata para todo si querés hacerlo bien y eso tiene que ser con buenas telas, y si no tenés equipo no podés mandar a confeccionar, así que todo lo tenés que hacer vos. Necesitás mucha plata y contactos, más que nada para entrar a desfiles, fotógrafos. Cuando no conocés a nadie cuesta un poco más, tenés que ir, mandarte... hay gente que no es tan buena”.

Con el esfuerzo diario, asegura que no va a alejarse de sus proyectos y a la hora de diseñar, su proceso no empieza con el lápiz sobre el papel, sino con la imaginación y la narrativa. “Amo el cine. Para hacer ropa o diseñar para colección, lo imagino, lo escribo. No dibujo, solo si lo tengo que mostrar a alguien; elijo la música, edito, imagino la pasarela, el peinado de la modelo, maquillaje. Siento que los desfiles son una re herramienta para performance”.

Y entre los caminos que se fue abriendo durante su joven carrera, el diseñador también recuerda su reciente experiencia en la Argentina Fashion Week y cómo la perseverancia le abrió puertas: “Fue una experiencia muy linda. Siempre quise ir, pero no podía. Este año finalmente me anoté en un concurso y participé”.

Sin embargo, nada detiene sus ganas de buscar oportunidades en el medio: “La semana que viene, para que veas cómo me la busco y sigo luchando, es la semana de la alta costura y me metí de peinador”.

Fuente: TN

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