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A 10 años del pontificado de Francisco: la necesidad de generar una nueva mentalidad en la Iglesia

Los televisores y las radios encendidas, el mundo pendiente, se nombraría en cualquier momento el nuevo Papa, el que debía suceder a Benedicto XVI, quien inusitadamente había renunciado a su puesto de Obispo de Roma, diciendo que: “he llegado a la certeza de que mis fuerzas, dada mi avanzada edad, ya no se corresponden con las de un adecuado ejercicio del ministerio petrino”. Así es, porque sus energías no le daban, dicho anuncio cargaba tras de sí verdades develadas que denotaban la profunda crisis sistémica y estructural que se estaba viviendo intramuros. Ya se habían debelado serios problemas en el Banco Vaticano, como también los abusos contra menores de edad cometidos por miembros del clero y, sumado a lo anterior, la revelación de documentos secretos que dieron cuenta de las implicancias que tendría la Santa Sede en eventos de corrupción. Él no podía hacer frente a toda esta realidad que se estaba comenzando a conocer, había mucha mugre debajo de la alfombra.

La expectación subía, se especulaban los nombres de quien tomaría el mando de la Iglesia Católica, se levantaban perfiles buscando con ello a quien podrías ser la mejor persona. Los especialistas llenaban las columnas de diarios y portales dando cuenta de su opinión, llegando buena parte de ellos a plantear que debía ser europeo, con un carácter fuerte para hacer frente a tan complejo panorama. El humo blanco, ya se había esparcido en ciudad de Roma, el nombre ya estaba claro y solo había que esperar.

Las cortinas comenzaron a abrirse, las miradas en la plaza de San Pedro se entrecruzan, las oraciones se escuchaban en la intimidad de la esperanza, el silencio se hizo carne. El micrófono se enciende y el protodiácono Jean-Louis Tauran, siguiendo la tradición, notifica a las gentes: “Os anuncio una gran alegría: ¡tenemos papa! El eminentísimo y reverendísimo señor don Jorge Mario, cardenal Bergoglio de la Santa Iglesia Romana, quien se ha puesto el nombre de Francisco”.

Con una caminata lenta y la mirada en la muchedumbre se asomó al balcón central de la Plaza de San Pedro. Se veía sereno, vestido de blanco, llamó la atención que no vestía la muceta roja sobre sus hombros (una pequeña capa hasta los codos ribeteada con pelo blanco), símbolo regio, costumbre arraigada desde el siglo XIII.

Marcó los silencios, levantó su mano derecha saludando, sonrió y comenzó diciendo: “Hermanos y hermanas, buenas tardes. Sabéis que el deber del cónclave era dar un obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo; pero aquí estamos... Y ahora quisiera dar la bendición, pero antes, antes, os pido un favor: antes que el obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para que el Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la bendición para su obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí...”

De esta forma, asumió Jorge Mario BergoglioPapa Francisco, un hombre que desde su sola mención marcó ser el primero en varios aspectos: el primer papa no europeo, latinoamericano, y por ende primer argentino, primer jesuita en ocupar dicho cargo y primer sumo pontífice en llamarse Francisco.

Nacido el 17 de diciembre de 1936, en Buenos Aires, Argentina, descendiente de familia de emigrantes piamonteses llegados a las costas americanas en febrero de 1929, siguiendo los pasos de millones de compatriotas que por diversas razones buscaron mejores posibilidades económicas y de estabilidad familiar. Debemos recordar que desde el 1800 a 1950, encontramos la llegada de italianos a puertos Americanos principalmente a Argentina, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Chile y otros países. De esta forma, llega la familia Bergoglio a Argentina, serán sus abuelos Giovanni Angelo y Rosa Margherita, quienes dejando una pequeña cafetería en Turín, fueron los promotores de la idea del viaje siguiendo a un hermano de Giovani que ya estaba establecido en este país. Hijo de Mario quien se desempeñó como contador y empleado en ferrocarril y su madre, Regina Sivori, trabajaba en casa y se preocupaba de la educación de los cinco hijos.

Estudió Jorge Mario en el colegio salesiano Wilfrid Barón de los Santos Ángeles de la localidad de Ramos Mejía para posteriormente cursar estudios en la escuela secundaria industrial E.N.E.T N.º 27 Hipólito Yrigoyen, diplomándose de técnico químico, eligiendo luego, a los 21 años el camino del sacerdocio entrando en el seminario diocesano de Villa Devoto y el 11 de marzo de 1958 pasó al noviciado de la Compañía de Jesús, completando sus estudios de humanidades en Chile en 1963. Posteriormente continuó sus estudios en filosofía y teología, siendo ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969, accediendo a la profesión perpetua el 22 de abril de 1973. Desde entonces cumplió varios deberes en la Orden alcanzando a ser provincial de la misma desde 1973 hasta 1979, durante la dictadura militar argentina. Por sus competencias particulares y su capacidad fue con los años nombrado Obispo, Arzobispo de Buenos Aires y Cardenal. Hasta llegar al Papado después de un cónclave que duró 25 horas y media con al menos cuatro votaciones de los 115 cardenales electores.

El mundo actual denota cambios en todos los aspectos, desde la vida cotidiana hasta los procesos de análisis históricos. Actualmente las campanas que llamaban a cumplir labores cotidianas no se escuchan, sino solo el deambular de vehículos y personas por las calles atestadas de preocupaciones, entre miradas a los edificios cada día más altos, y los asfaltos que le ganan a las plantaciones de antaño. Es un mundo desilusionado de estructuras de siempre, que dejaron entrever por los cerrojos de las puertas las pérdidas de control moral y ético, hundiéndose en la desventura de los márgenes de la corrupción, de los sinsabores del dinero fácil y del abuso de poder cayendo en las mentiras develadas en las realidades del pueblo, que buscando veracidades choca con la puerta de los hombres sin conciencia.

Francisco, teniendo claro los antecedentes se arremanga la camisa, se coloca los zapatos más cómodos que tiene, los que hace traer de Argentina, los mismos que usaba cuando cumplía funciones en su país, dejando con esto los mocasines rojos. Se cuelga una cruz de hierro y se coloca el anillo de plata y no de oro, no más joyas que atenten ante la pobreza del mundo. Además comienza a usar un casquete muy sencillo. Los autos no pueden ser de lujo solo deben cumplir su función de transportar.

La humildad no solo emerge en las palabras sino en el actuar. Marcando pautas a seguir, como fue el caso ocurrido en la semana Santa del 2013 donde asistió al centro correccional de menores Casal del Marmo, en Roma, donde lavó los pies de los reclusos. Son muchos los ejemplos de este argentino fanático del futbol e hincha de San Lorenzo, como lo fue que al ser elegido Papa una de las primeras cosas que hizo fue dirigirse personalmente a un céntrico hospedaje de Roma para pagar la cuenta donde se había hospedado, hoy está convencido que todo aquel que ocupe un cargo debe cancelar su hospedaje, como ya lo dispuso en febrero 2023 en donde se eliminan los alquileres gratuitos o económicos de las casas de propiedad de la Santa Sede a los cardenales, obispos y otros altos dirigentes vaticanos.

Durante estos diez años comienza a dejar de lado muchas costumbres papales que no permitían ver el sol. Ya no más vivir en los departamentos papales, alejado de la realidad, sino permanecer en una habitación de la residencia, denominada Casa Santa Marta, lugar ocupado desde su elección. Celebrando misa, no cerrada y para unos pocos, sino invitando cada mañana a los trabajadores del Vaticano y a los fieles católicos que desean acompañarlo. Almuerza en varias ocasiones en el casino, punto de reunión de los trabajadores del vaticano.

Pero el problema era de fondo y no solo de forma, algo ya sabía, pero no estaba al tanto de su profundidad. Un hombre que conocía la pobreza y las complejas realidades que viven las familias que menos tienen, un jesuita que toda su vida había sido parte de un continente que se atrevió a plantear una teología desde su realidad, la teología de la Liberación. Un pedazo de tierra que durante mucho tiempo fue y en algunos casos sigue siendo el patio trasero de los poderes imperantes, un continente en donde la vivencia católica se plasma desde la realidad y no solo de los discursos y proclamas Vaticanas. Un lugar no tocado directamente por las guerras mundiales pero sí enlutado por las dictaduras militares. Un bello espacio geográfico en el que las cordilleras se alzan como tocando el cielo, dejando sus cúspides nevadas donde los ríos cruzan y dan forma a lugares verdes y bosques milenarios, un verdadero pulmón de la humanidad.

¿Cómo enfrentar los problemas que se iban conociendo? ¿Cómo hacerse cargo del legado de los pontífices anteriores? Durante este tiempo, en lo personal he visualizado dos líneas claras de ejecución: la primera y más compleja hace referencia al tema de los abusos de poder, conciencia y sexuales y, la segunda, concerniente la reforma en la curia. Estamos claros que se pueden visualizar más, pero estas conllevan cambios en la dinámica global de la iglesia dirigida por Francisco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Infobae

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Comenzó a coser a los 5 años, se convirtió en diseñador de alta costura y hoy viste a su sobrina para “sanar a su niño interior”

Hay una escena que se repite en la casa de Michel: él llega con una tela nueva y Calu se acerca. La mira, la toca, la observa frente al espejo. Tiene apenas tres años, pero ya sabe que detrás de ese retazo puede aparecer un vestido, una pollera o alguna otra prenda hecha especialmente para ella.

No necesita demasiadas explicaciones. Su tío es diseñador y desde que ella era bebé encontró en esos pequeños pedacitos una manera de compartir con ella algo que lo acompaña desde que era un nene.

“Desde chiquito me gustaba hacer ropita para muñecas. A los cinco arranqué cosiendo a mano, pero por bullying lo dejé de hacer”, relata a TN el joven diseñador sobre sus primeros pasos en la costura.

Sin embargo, pese a los comentarios, el deseo de crear permanecía intacto a pesar del contexto y finalmente el sueño reflotó: “Como me veía muy triste, a los 12 mi padrastro me regaló mi primera máquina para coser. Ahí arranqué y no paré, hacía ropa que quería comprarme y no podía”.

Ese impulso creativo pronto se convirtió en un gesto hacia su entorno más cercano. “Mi mamá una vez me pidió un kimono de una marca costosa, me mostró una foto, fuimos a buscar la tela y ahí arranqué a hacer más ropita para otros”, recuerda.

Con el tiempo, fue ganando experiencia y emprendiendo a pequeña escala: “También un tiempo laburé por mi cuenta y les hice ropa a las egresadas de colegios de la zona”. Y hoy, el boca a boca a es su mayor marketing.

El sueño de vestir a Calu: moda, complicidad y juego

La llegada de un nuevo integrante a la familia marcó un punto de quiebre tanto en su vida personal como en su vocación. Su hermana quedó embarazada y Michel no dudó en empezar a diseñar para la pequeña que venía en camino.

“Empecé a hacer ropita de nena para Calu. Al principio tenía miedo de que no le gustara, pero ella salió re coqueta. Le encanta cuando nos vestimos a juego y le hago ropita que acá no hay”, cuenta emocionado sobre su sobrina de tres años.

La dinámica entre ambos trascendió el simple vestuario para convertirse en una complicidad única. “Lo de matchear arrancó por hacer ropa para mí; siempre me sobraba poquito de tela y no la iba a tirar. Calu era re bebé, tenía cuatro meses, yo me había hecho una camisa blanca de lino y dije ‘le voy a hacer una pollerita’, Así fui haciéndole prendas con todo lo que sobraba. Cuando fue más grande era más fácil, porque compraba una tela y le preguntaba qué quería que haga, me decía ‘quiero un vestido’, yo me hacía una camisa y combinabamos”, detalla.

Hoy en día, la pequeña es su mayor crítica y compañera de proyectos. “Yo estoy muy presente siempre en su vida, es muy malcriada porque es mi sobrina única: ella pide algo y lo tiene. Después de tanto escucharme, no dice ‘me gusta’, me dice ‘no me mata’, y cuando le gusta algo dice ‘me encanta’. Cuando ve que compro tela se pone a mirarlas frente al espejo. Yo también le corto el pelo, entonces también tenemos esa relación. Mientras ella quiera seguir modelando, yo regio, sigo. Conmigo tiene todo su equipo”, explica sonriendo.

Para Michel, esta experiencia va más allá del diseño de moda infantil. Hay una razón profunda detrás de cada prenda que confecciona para la pequeña: “Todo lo que le doy a ella lo quería cuando era chiquito y no lo podía tener, es como sanar mi niño interior”.

Aunque Michel ya trabajaba activamente en sus creaciones, la repercusión masiva llegó de manera inesperada a través de internet. Un video luciendo una prenda inspirada en una princesa clásica captó de inmediato la atención del público.

“El video de Blancanieves que se viralizó no lo iba a subir porque lo había grabado dos meses antes. El día que lo hice estaba con fiebre, el video tenía mala calidad; mi hermana me pasó más fotos y dije ‘el vestido quedó re lindo’, pero no se veía bien. Lo que tiene es que es un vestuario, no está hecho con tela de disfraz, es como un mini vestido de 15, capaz eso genera también un poco de impacto”, detalla.

Sin esperar demasiado lo publicó y el alcance de la publicación lo tomó por sorpresa: “Las redes las uso como una vidriera para llegar a más gente, pero no más. Un día lo subí y al otro tenía 200 mil vistas. Me angustió porque no quería exponer a mi sobrina, pero por suerte no tuve nada de hate. A veces lloro por los comentarios hermosos de la gente”, cuenta.

Sin embargo, pese a su edad y la viralización que le dieron las redes, asegura que no es algo que lo atraiga tanto. “Algún día me gustaría no usarlas tanto; es una gran herramienta para el trabajo y conectar con la gente, pero si bien dan mucha exposición, mi mayor trabajo es el boca en boca”, explica.

De las aulas de costura a desafiar los códigos urbanos

El aprendizaje de Michel combinó el estudio formal con una fuerte impronta autodidacta. “El 80% de las cosas las aprendí solo. Con la peluquería pasó igual: empecé a hacerle el pelo a todas las mujeres de mi familia y surgió, todo pasó muy de chico, fui muy emprendedor siempre”, sostiene.

Con respecto a la costura, el joven asegura que nunca consideró estudiar porque sentía que tenía hacer algo más técnico, pero como le gustaba tanto la ropa se convenció: “‘Si es lo que más amo hacer, ¿por qué no?’“.

Estudió en la escuela en Roberto Piazza y se enamoró del oficio. “Las profesoras me ayudaron un montón a aprender a fabricar y a compartirlo con mi familia y amigos. A los 22 años me recibí”, rememora sobre sus años de formación.

“Lo de ‘ropita old money para planes no money’ es porque yo, antes de empezar a estar más en entornos de moda, hacía ropa de gasa con volados porque me inspiro mucho en el cine. Me encantan las películas de vampiros y la época romántica victoriana, y quería camisas así. Me las hago, pero después en la vida real, cuando terminan de salir de la máquina y me las tengo que poner, salgo a la calle y me miran raro porque no están acostumbrados”, relata.

La idea tomó fuerza al ver la reacción de las clientas en su otro oficio: “Cuando tenía una cápsula de eso y les mostraba en la pelu, me decían ‘es hermoso, pero ¿dónde me lo pongo?’. Y ahí dije: ‘hay que usarlo igual, aunque sea para ir a comprar pan. Capaz mañana nos morimos, así que no hay que tener guardada la ropa; si la tenés, usala’. De esa manera surgió la idea de mostrarlo y de usarlo aunque sea solo para tomarse el colectivo".

Pese a que su mundo es la costura, el joven diseñador asegura que la moda no es algo que le interese: “Es algo pasajero; a mí me gusta mucho la ropa y crear personajes. Entonces mi intención es hacer una prenda que te genere algo, ver qué te hace sentir. Yo me ponía las camisas de gasa y me creía que era lujoso y estoy en un yate; es vivir la fantasía”, relata entre risas.

La autogestión, la alta costura y el camino del esfuerzo

A pesar de los logros y del reconocimiento, el camino dentro de la industria textil independiente implica enfrentar constantes desafíos económicos y logísticos.

“Trabajo de dos cosas: soy peluquero —me dediqué hace muchos años, ya no tanto— y hago vestuarios. Tengo un cliente que hace obras y estoy haciendo unas cositas para su show de Navidad, pero ahora en septiembre. Ahora me estoy abocando más a la alta costura; es todo a pedido. Me gustaría tener una marca de ropa también para niños”, reconoce.

Sin embargo, sabe que no escapa al gran dilema de un oficio no tan amplio. “Lo que tiene el tema de la alta costura, con la situación del país, es que te lleva a remarla bastante, está todo muy caro”, lamenta.

Aun así, no baja los brazos: “Hace un par de años siento que la remo y cuesta muchísimo. Necesitás plata para todo si querés hacerlo bien y eso tiene que ser con buenas telas, y si no tenés equipo no podés mandar a confeccionar, así que todo lo tenés que hacer vos. Necesitás mucha plata y contactos, más que nada para entrar a desfiles, fotógrafos. Cuando no conocés a nadie cuesta un poco más, tenés que ir, mandarte... hay gente que no es tan buena”.

Con el esfuerzo diario, asegura que no va a alejarse de sus proyectos y a la hora de diseñar, su proceso no empieza con el lápiz sobre el papel, sino con la imaginación y la narrativa. “Amo el cine. Para hacer ropa o diseñar para colección, lo imagino, lo escribo. No dibujo, solo si lo tengo que mostrar a alguien; elijo la música, edito, imagino la pasarela, el peinado de la modelo, maquillaje. Siento que los desfiles son una re herramienta para performance”.

Y entre los caminos que se fue abriendo durante su joven carrera, el diseñador también recuerda su reciente experiencia en la Argentina Fashion Week y cómo la perseverancia le abrió puertas: “Fue una experiencia muy linda. Siempre quise ir, pero no podía. Este año finalmente me anoté en un concurso y participé”.

Sin embargo, nada detiene sus ganas de buscar oportunidades en el medio: “La semana que viene, para que veas cómo me la busco y sigo luchando, es la semana de la alta costura y me metí de peinador”.

Fuente: TN

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Diego Mengual, el científico que investiga la cura del cáncer y defendió la camiseta argentina en un Mundial de hockey

Diego Mengual es una rara avis en el mundo del deporte. Pasa sus días en el laboratorio investigando curas y paliativos contra el glioblastoma —un agresivo tumor cerebral sin cura— y sus tardes entrenando con la camiseta de la Selección Argentina de hockey máster +45, con la que acaba de disputar la Copa del Mundo.

Para el biotecnólogo formado en la Universidad Nacional de Quilmes, la convivencia entre ambas disciplinas es perfecta. La descompresión de la cancha le permite destrabar respuestas científicas en la mesada, mientras que el método del laboratorio le enseña a gestionar las frustraciones en el deporte.

Sin embargo, el orgullo de haber marcado su primer gol mundialista convive con un presente complejo. Sin subsidios públicos vigentes, Mengual y su equipo sostienen la investigación con recursos residuales, demostrando que la resiliencia es su principal motor tanto en la ciencia como en la cancha.

¿Cómo se compatibilizan dos pasiones tan exigentes como la investigación científica contra el cáncer y el deporte de representación nacional?

Mi primera pasión fue el deporte y después fue apareciendo la ciencia. Hoy, la mezcla de las dos me permite fluir. Tener la cabeza despejada en el deporte me permite liberar tensiones para después reformular respuestas y soluciones a los problemas que me trae el laburo en la ciencia. Y viceversa: la frustración que te da el trabajo científico, donde los resultados tardan años, la llevás al deporte para decir: “Hoy no soy titular, pero hay que darle el doble para estar

Trabajás en el desarrollo de fármacos contra el glioblastoma. ¿En qué consiste esa investigación y en qué situación se encuentra hoy?

Es un tumor cerebral muy agresivo que no tiene cura actual y cuyo tratamiento no cambia hace más de dos décadas. Iniciamos el proyecto en 2018. Sin embargo, hoy el trabajo disminuyó porque dos chicos dejaron el laboratorio por falta de financiamiento y becas dignas. Veníamos trabajando con subsidios del sector público (Agencia, CONICET, Instituto Nacional del Cáncer) y hoy nos mantenemos con lo residual que nos quedó de insumos. Tratamos de no abandonar el proyecto, buscando una nueva dirección conceptual para optimizar los recursos.

¿Cuánto tiempo le dedicás a la investigación de glioblastoma y cuánto a practicar el hockey?

Hoy en día, el trabajo es muy demandante, requiere de mucha atención y de trabajar muy a conciencia con lo que estamos haciendo. Sabemos que nuestra investigación no tiene un resultado inmediato y que el desarrollo de fármacos puede llevar años. Por eso, tener esos momentos en los que la cabeza respira otra cosa, en este caso, el hockey, y te lleva a otro lugar, permite que el día a día sea más productivo.

¿Cómo fue el camino que te llevó de jugar en los clubes de barrio a vestir la celeste y blanca en un Mundial?

Empecé de chico en el club Ducilo de Berazategui y pasé por otros clubes que me hicieron enamorar del hockey. Tuve idas y vueltas por el estudio y la familia, pero nunca lo solté. El año pasado jugamos un amistoso con el preseleccionado máster, me invitaron a entrenar y en abril dieron la lista para el Mundial de este año. Recibir la camiseta celeste y blanca con tu apellido fue la primera dosis de realidad y un broche de oro maravilloso para la entrega que uno le dio al deporte amateur.

¿Qué sentiste al convertir tu primer gol en la Copa del Mundo?

Fue supremo. En el segundo partido tuve la posibilidad de hacer el primer gol de la Selección en el Mundial. En el instante en que le pegás a la bocha y entra, se te pasan mil imágenes por la cabeza: tu familia bancándote, los pibes que te insistieron para no dejar de jugar o mi ‘pequeño yo’ agarrando un palo por primera vez.

¿De qué manera se cruzan la disciplina del laboratorio y la del deportista en tu día a día?

Tiene un poco de todo. Lo metódico que tenés que ser para entrenar te lleva a ponerle un plus y creo que es complementario con lo metódico que tenés que ser en la mesada. Y después, el compromiso que te da la familia del club para formar parte de un equipo lo traés acá y lo llevás al plano científico.

Rompés bastante con el estereotipo del científico encerrado en un laboratorio sin vida social...

La imagen del científico encerrado es bastante real, pero somos gente común y corriente. Tenemos mucha formación académica (grado, doctorado, posdoctorado), pero eso no quita que le dediques tiempo a la familia o a hobbies que te hagan salir de la mesada. En mi caso, el deporte me da una energía increíble y es de lo más cotidiano quitarle tiempo a otras cosas para dárselo a la cancha.

Fuente: TN

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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA

Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.

En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.

Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.

Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.

Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026

En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:

  • Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 $2.603.556,33.
  • Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
  • Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.

Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA

De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:

  • En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
  • En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 $1.651.798,05.
  • No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.

La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto

La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.

Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.

La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustiblesAlimentos y bebidas no alcohólicasSalud Transporte.

Fuente: TN

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