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Cinco claves para convertir una caminata en un ejercicio completo para todo el cuerpo
Una acción cotidiana y simple como salir a caminar puede desencadenar una gran cantidad de de beneficios para la salud. Cuando las caminatas son enérgicas y frecuentes ayudan, entre otras cosas, a bajar el colesterol LDL (malo), reducir el riesgo de presión arterial alta, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales o diabetes y a controlar el azúcar en la sangre.
1 – Mantener la frecuencia
Caminar es una alternativa ideal para aquellas personas que, por el sobrepeso u otros problemas de salud, tienen dificultades para hacer ejercicios vigorosos. A su vez, esta actividad es una buena manera de empezar a ser más activos y progresar hacia hábitos físicamente más exigentes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos realicen, al menos, 150 minutos de actividad física de intensidad moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa por semana. Una caminata de aproximadamente 30 minutos 5 veces a la semana alcanza para cumplir con estas recomendaciones. Para que esta actividad tenga un impacto positivo en la salud integral es fundamental mantener la constancia, adquirir el hábito y, de forma gradual, aumentar los desafíos.
Quienes caminan de manera frecuente y sostenida tienen menos riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca en relación a las personas sedentariasEn ese tono, el doctor Alberto Cormillot explicó a Infobae que “una persona puede dejar de ser sedentaria si asume nuevos hábitos saludables, como la realización de ejercicios físicos o deportes, al menos, 30 minutos durante 3 días a la semana. De este modo, se estará dando un gran peso para evitar la obesidad y otras enfermedades relacionadas al sedentarismo y a una mala alimentación”.
2 – Bastones para caminar
Aunque se tiende a imaginar que los batones son para las personas mayores, incorporar estos elementos al andar puede mejorar el estado físico de cualquier persona a cualquier edad. En ese sentido, la marcha nórdica combina el ejercicio cardiovascular con un entrenamiento muscular vigoroso para los hombros, los brazos, el torso y las piernas.
El uso de bastones nórdicos (que tienen un accesorio especial similar a un guante) agrega ejercicio de la parte superior del cuerpo (Getty Images)“Cuando caminás sin bastones estás activando los músculos debajo de la cintura. Si se agregan bastones nórdicos, también se activan todos los músculos de la parte superior del cuerpo”, explicó el cardiólogo Aaron Baggish, afiliado a la Universidad de Harvard.
“Estás ejercitando entre el 80% y el 90% de tus músculos, en lugar del 50%, lo que proporciona un beneficio sustancial para quemar calorías”, sumó el especialista en una publicación del la Escuela de Medicina de Harvard. Allí, se señala que la marcha nórdica quema más calorías que la marcha normal: las estimaciones oscilan entre un 18% y un 67% más.
3 – Alternar tipos de superficie.
La forma más sencilla de escalar su caminata es encontrar una inclinación. Elegir caminos o trayectos empinados, como por ejemplo las escaleras, agrega una resistencia que puede ayudar a desarrollar músculos en la parte inferior del cuerpo, como los cuádriceps, los isquiotibiales y las pantorrillas.
Los beneficios de caminar son múltiples y, a medida que se acelera el paso, las ventajas aumentan (iStock)Lauren Elson, especialista en medicina deportiva de la Universidad de Stanford, sugirió: ”Suba escaleras durante uno o dos minutos o suba la inclinación de su caminadora y camine durante 30 segundos a un minuto.
4 – Variar la intensidad.
El entrenamiento por intervalos de intensidad consiste en caminar a un ritmo más rápido de lo habitual durante un período breve, seguido de un período de descanso a un ritmo más lento y repetir el ciclo durante un tiempo o una distancia determinados.
“La clave es caminar a un ritmo rápido que aumente el ritmo cardíaco y nos obligue a trabajar más duro”, recomendó Elson en una reciente publicación de la Escuela de Medicina de Harvard. Por supuesto, lo que se considera “enérgico” difiere para cada persona.
La OMS sugiere que, durante la semana, se practiquen 150 minutos de actividad física de intensidad moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa (Getty)Una forma sencilla de saber si estamos haciendo el esfuerzo necesario es la “prueba del habla”, que consiste en poder mantener un diálogo fluido sin esfuerzo mientras se realiza actividad física. “Esto asegura que trabajes lo suficientemente duro, pero no demasiado. Apunte de 5 a 6 en la escala durante la parte del intervalo de mayor intensidad de su caminata, que es un nivel de intensidad moderada”, detalló la especialista.
5 – Establecer un objetivo.
Los expertos de la Clínica Mayo recomiendan llevar un registro del progreso diario de la cantidad de pasos, la duración de la caminata y la distancia recorrida. Esto es muy útil para dimensionar el punto en que empezamos a tomarnos en serio la actividad y puede servir como fuente de inspiración para no perder la constancia. “Piense en lo bien que se sentirá cuando vea cuántos kilómetros ha caminado cada semana, mes o año”, destacan los especialistas del centro de salud estadounidense.
Calcular los pasos y la distancia es una gran recurso para medir los objetivos (Getty)Bajo estos preceptos, usar un rastreador de actividad o una aplicación en el celular para calcular los pasos y la distancia es una gran recurso para medir los objetivos y establecer nuevas metas. Con todo, lo importante es abandonar la vida sedentaria y empezar a moverse: salir a caminar siempre resulta beneficioso.
Fuente: Infobae
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Lanzan en Argentina un autotest de VIH que se realiza en casa, sin sangre ni pinchazos
Argentina incorporará una nueva herramienta para facilitar la detección del VIH: un autotest que permite realizar la prueba en casa, de manera privada y sin necesidad de extraer sangre ni utilizar agujas.
Se trata de OraQuick HIV Self-Test, un dispositivo desarrollado por la compañía estadounidense OraSure Technologies, cuya comercialización en el país fue autorizada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). La distribución exclusiva en Argentina estará a cargo de Laboratorios Richmond.
A diferencia de otros autotests que requieren una pequeña punción en el dedo, esta prueba utiliza una muestra de fluido oral. Para realizarla, la persona debe pasar un hisopo por las encías superiores e inferiores y luego colocar el dispositivo en una solución reactiva.
El resultado puede obtenerse en aproximadamente 20 minutos, sin necesidad de concurrir inicialmente a un laboratorio o centro de salud.
¿Qué detecta y cómo funciona?
El autotest está diseñado para identificar anticuerpos contra el VIH-1 y el VIH-2, los dos tipos del virus de la inmunodeficiencia humana.
El procedimiento consiste en recolectar una muestra de fluido oral mediante el hisopo incluido en el dispositivo. Luego, se coloca en el recipiente con la solución correspondiente y se espera el tiempo indicado por el fabricante para observar el resultado.
Según la información difundida por la compañía distribuidora, el producto presenta niveles de sensibilidad y especificidad superiores al 99% cuando se utiliza correctamente.
La autorización para su comercialización fue comunicada por Laboratorios Richmond a la Comisión Nacional de Valores. Además, como parte del proceso regulatorio, se realizaron estudios clínicos en Argentina junto con la Fundación Huésped.
Qué hay que tener en cuenta sobre los resultados
Aunque el dispositivo representa una alternativa para facilitar el acceso al diagnóstico, es importante aclarar que se trata de una prueba de detección inicial y no de un diagnóstico definitivo.
Si el resultado es reactivo, es decir, si indica una posible presencia de anticuerpos contra el VIH, debe realizarse una prueba de seguimiento en un centro de salud o laboratorio para confirmar el resultado.
Por otra parte, un resultado negativo tampoco descarta necesariamente una infección reciente. Esto se debe al denominado período ventana, que es el tiempo que transcurre desde una posible exposición al virus hasta que la prueba puede detectarlo.
En el caso de los autotests basados en anticuerpos, este período puede extenderse entre 23 y 90 días. Por eso, si hubo una situación de riesgo reciente, es importante consultar con un profesional de la salud y repetir el test cuando corresponda.
Una herramienta para facilitar la detección temprana
La incorporación de este tipo de dispositivos busca reducir algunas de las barreras que dificultan el acceso al diagnóstico, como el temor a realizarse una extracción de sangre, la falta de tiempo, las dificultades para acudir a un centro sanitario o el estigma social asociado al VIH.
La detección temprana es fundamental porque permite acceder oportunamente a los controles médicos y comenzar el tratamiento correspondiente. Actualmente, los tratamientos antirretrovirales permiten que las personas con VIH mantengan una buena calidad de vida.
En Argentina, el testeo de VIH también está disponible de manera gratuita y confidencial en hospitales y centros de salud públicos. No se necesita una orden médica ni presentar documento de identidad para solicitarlo.
De esta manera, el nuevo autotest se incorpora como una alternativa para ampliar las posibilidades de detección y promover que más personas conozcan su estado serológico.
La disponibilidad de esta herramienta representa un avance en las opciones de autodiagnóstico, aunque los especialistas remarcan que el acompañamiento sanitario y la confirmación de los resultados siguen siendo fundamentales.
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Argentina sumará una vacuna que protege contra seis enfermedades
El Calendario Nacional de Vacunación tendrá una modificación importante desde 2028: Argentina incorporará la vacuna hexavalente acelular, una formulación combinada que permitirá proteger a los bebés contra seis enfermedades mediante una sola inyección.
La decisión del Ministerio de Salud de la Nación quedó establecida mediante la Resolución 1567/2026 y representa un cambio en la estrategia de inmunización durante los primeros años de vida.
La nueva vacuna reunirá la protección contra difteria, tétanos, tos convulsa, hepatitis B, poliomielitis e infecciones invasivas por Haemophilus influenzae tipo b.
Actualmente, esas enfermedades se previenen mediante la aplicación de dos vacunas diferentes: la pentavalente y la antipoliomielítica inactivada. Con la incorporación de la hexavalente, ambas serán reemplazadas por una única formulación en las edades correspondientes.
El nuevo cronograma contempla dosis a los 2, 4 y 6 meses de vida, además de un refuerzo entre los 15 y los 18 meses.
Uno de los cambios más importantes estará relacionado con la protección contra la poliomielitis. Al quedar incorporada en el refuerzo del segundo año de vida, los niños que completen el nuevo esquema ya no necesitarán recibir la dosis adicional prevista actualmente para los 5 años.
La medida no alcanzará a todos los niños
El Ministerio de Salud aclaró que la nueva estrategia se aplicará exclusivamente a los bebés nacidos desde el 1° de enero de 2028.
Quienes hayan nacido antes de esa fecha, hasta el 31 de diciembre de 2027 inclusive, deberán completar el esquema correspondiente a su cohorte con las vacunas pentavalente e IPV.
La dosis de hepatitis B que se administra al nacimiento también continuará vigente, al igual que el resto de las vacunas del calendario.
Menos aplicaciones y una formulación diferente
Otro aspecto destacado de la incorporación es que la vacuna utiliza un componente acelular contra la tos convulsa. Según explicó la cartera sanitaria, este tipo de formulación suele presentar menos reacciones adversas que las vacunas que contienen el componente de células enteras.
La Comisión Nacional de Inmunizaciones recomendó avanzar con esta actualización luego de analizar estudios científicos, recomendaciones internacionales, coberturas y registros de eventos asociados a la vacunación durante 2025.
Además de simplificar el esquema para las familias, el cambio apunta a mejorar la organización de los vacunatorios, facilitar el almacenamiento y la distribución de dosis y fortalecer el seguimiento de los esquemas infantiles.
La implementación comenzará en 2028 y estará acompañada por lineamientos técnicos específicos para orientar a los equipos de salud.
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A los 97 años sigue trabajando con el barro para dejarles un recuerdo a sus hijos y nietos
A los 97 años, Francisco Álvarez Estévez todavía encuentra en el barro una razón para seguir creando. Lleva más de ocho décadas dedicado a la alfarería, un oficio que aprendió durante su adolescencia en España y que lo acompañó durante toda su vida. Hoy, aunque está jubilado, continúa trabajando con sus manos, pero con un propósito diferente: dejarles un recuerdo especial a las personas que más quiere.
“Yo quiero dejarles un recuerdo para cuando me vaya, que le quede algo del abuelo y del padre”, contó en diálogo con TN, al explicar por qué sigue sentándose frente al torno a pesar de su edad.
Francisco nació en Rosal, en la provincia española de Pontevedra, dentro de una familia de artesanos. Su padre y sus tíos también eran alfareros, por lo que el contacto con el oficio comenzó desde muy chico. A los 14 años empezó a trabajar en la única fábrica de alfarería que había en su pueblo.
Aunque inicialmente soñaba con ser mecánico, su padre tenía otros planes para él. “Mecánicos hay muchos, tienes que ser alfarero”, recuerda que le decía.
A los 18 años decidió emigrar a la Argentina. Su primera intención era viajar a Brasil, donde tenía familiares, pero al no conseguir la dirección de su tío terminó cambiando de destino. Después de un año de espera, consiguió un lugar en el barco inglés Highland Brigades, que realizaba su primer viaje después de la Segunda Guerra Mundial. La travesía duró 19 días.
Al llegar, consiguió trabajo en una fábrica de alfarería y comenzó a demostrar su habilidad con el torno. Durante los primeros meses elaboró miles de pequeñas macetas hasta que sus empleadores comprobaron su capacidad y comenzaron a pagarle por su trabajo.
Con el paso de los años construyó su vida en la Argentina. Se casó con Irene a los 35 años, tuvo cuatro hijos y formó una familia que hoy también incluye ocho nietos.
Una vida dedicada a crear
Durante décadas fabricó macetas, floreros, bebederos, jarrones, tazas y todo tipo de objetos de cerámica. Su trabajo estaba ligado a la producción y a las necesidades de sus clientes, pero con el tiempo encontró una nueva manera de disfrutar de la alfarería.
A los 80 años también aprendió a pintar y comenzó a experimentar con nuevas formas y diseños. Sus nietos tuvieron mucho que ver con ese aprendizaje, ya que solía dibujarles personajes que encontraba en revistas y diarios.
Actualmente, disfruta especialmente de crear jarrones y piezas que representen un desafío. Muchas veces imagina un diseño antes de sentarse frente al torno y busca la manera de convertirlo en realidad.
Incluso llegó a fabricar vasijas de más de un metro para sus hijos. Como su horno no tenía la capacidad suficiente, tuvo que romper la puerta ocho veces para poder hornear cada pieza.
Algunas de sus creaciones también llegaron a museos vinculados con los veteranos de Malvinas. Entre ellas, realizó un cuadro y un jarrón con el mapa de las islas para un museo de Santa Teresita, además de otro cuadro que fue entregado a un museo de la Ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, para Francisco el valor de sus trabajos no está solamente en el resultado final. Muchas de sus piezas las conserva y otras las regala a familiares y personas cercanas.
A sus 97 años, no piensa en la edad como un límite. Sigue imaginando nuevos diseños, proyecta conseguir un horno más grande y encuentra en cada creación una oportunidad para dejar algo de sí mismo.
Porque después de más de 80 años de oficio, Francisco todavía tiene una motivación que va más allá de la alfarería: que sus seres queridos puedan conservar, a través de cada pieza, un pedacito de su historia.
Fuente: TN