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Tiene 30 años y recorrió 149 países: el argentino que tiene como meta dar la vuelta al mundo

Desde el primer viaje que hizo con su familia, Ramiro Cristofaro descubrió la pasión aventurera, y supo que buscaría la forma de combinar trabajo con vacaciones por el resto de su vida. Dibujó el mapamundi en blanco y negro en una pared y se propuso colorear cada lugar que visitara, hasta que un día esté completo. Le faltan solo 51 paradas

“Argentino recorriendo todos los países del mundo”, así se presenta Ramiro Cristofaro en sus redes sociales. Tiene 30 años, y con alegría anuncia que ya visitó 145 países. La meta es llegar a los 196 que integran la ONU, y ahora que le faltan solo 51, siente que el sueño está más cerca que nunca. A los 18 años viajó a Estados Unidos en el formato “Work and Travel” y la experiencia fue tan buena que supo que volvería a aplicar para otro destino. Hizo dos carreras universitarias al mismo tiempo, y ni bien se recibió se dedicó de lleno a su sueño: dar la vuelta al mundo. En diálogo con Infobae, cuenta su historia y el desafío de mantenerse firme en su proyecto de vida mientras lo combina con un trabajo full time.

Atiende el llamado desde Barcelona, porque desde 2019 hace base en España. Desde ahí aprovecha cada oportunidad para conocer los destinos que están pendientes en su lista. “Me acuerdo de la primera vez que mis papás nos dijeron a mí y mis hermanos que nos íbamos de viaje, que íbamos a formar parte de uno de sus deseos más grandes, que era conocer varias ciudades de Europa”, comenta sobre la emoción que sintió a los 8 años. “Gracias a ellos, que fueron bastante osados para su edad y con hijos chicos animarse a esa aventura, que se terminó de forjar mi espíritu aventurero, porque curioso e inquieto siempre fui”, revela.

Se graduó de Licenciado en Administración de Empresas y también de Turismo, un área que siempre le interesó. Le apasiona investigar sobre lugares de los que no haya tanta información disponible, y cuando consigue datos que no están en la web los comparte en su blog Rama por el Mundo, y en su cuenta de Instagram, @ramacristofaro. “En los Cayos fui piletero y mozo, después volví para seguir estudiando y más adelante me tomé un cuatrimestre para viajar a Nueva Zelanda”, cuenta sobre los inicios.

En Palmira, la antigua ciudad ubicada en el desierto de Siria, una experiencia que fue muy movilizante para Ramiro (Instagram @ramacristofaro)En Palmira, la antigua ciudad ubicada en el desierto de Siria, una experiencia que fue muy movilizante para Ramiro (Instagram @ramacristofaro)
En el Teatro romano de Palmira, el mismo que en 2017 sufrió daños y pérdidas de patrimonio cuando la organización yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) detonó explosivosEn el Teatro romano de Palmira, el mismo que en 2017 sufrió daños y pérdidas de patrimonio cuando la organización yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) detonó explosivos

Siguieron seis meses de gran intensidad, donde trabajó recogiendo manzanas, cerezas y duraznos. “A las seis de la mañana estaban más frías que un cubito de hielo, así que nos calentábamos las manos con los caños de escape de las máquinas, pero todo dio su fruto porque después de tres meses con mis amigos nos estábamos comprando un auto y no sólo recorrimos el país de punta a punta, sino que también pudimos visitar el increíble Sudeste Asiático”, relata. Fue cocinero en el medio del desierto australiano, trabajó en más de cinco restaurantes en ocho meses, y hacía 60 horas semanales de lunes a domingo.

Una de las ventajas del rubro gastronómico fue que le cubría las comidas del día sin tener que entrar en gastos, y cada ahorro se convertía en una base sólida para llegar más lejos. “Fue una locura esa etapa, fueron los mejores 478 días de mi vida: viaje´por más de 50 países, arrancando por Oceanía y las Islas del Pacífico Sur, seguí por Asia y Medio Oriente, subí a Escandinavia y bajé por Europa del Este, pasando por África y volví a la Argentina en un Crucero transatlántico desde Italia”, describe.

Con su novia en Barcelona, frente a la reconocida iglesia La Sagrada Familia: desde 2019 Ramiro se instaló en España y sigue trabajando a distancia en una empresa de turismoCon su novia en Barcelona, frente a la reconocida iglesia La Sagrada Familia: desde 2019 Ramiro se instaló en España y sigue trabajando a distancia en una empresa de turismo

En ese tiempo tuvo la idea de calcar un mapamundi en una pared y pintar cada país que visita con un color diferente, para apreciar de manera concreta sus progresos, y emocionarse el día que finalmente esté completo. “Está en la casa de mis padres, que muy pronto los voy a ver después de un año y medio, porque al fin vuelvo a Buenos Aires, y ahí agregaré los 41 colores que faltan, porque me había quedado en 105 la última vez que lo actualicé”, dice con entusiasmo. Por más de que actualmente esté instalado en España, no tiene dudas y afirma: “Mi casa es Argentina, pase lo que pase, no hay como estar ahí con los afectos, y quiera o no me pierdo de cosas, como de nacimientos de mis sobrinos, y eventos importantes; por eso cada vez que puedo ir a recuperar un poco de tiempo voy para estar 100% con ellos”.

Ni bien se graduó tramitó una visa “Working holiday” y partió a Australia, donde estuve un año y medio. Pasó por las islas de Oceanía, China, Japón, Taiwán, y Sri Lanka. Al regreso formó parte de una campaña de marketing que implicaba mostrar todos los destinos desde Cataratas del Iguazú hasta Cataratas del Niágara, y así recorrió toda América, a excepción de Venezuela. El objetivo estuvo cada vez más claro: ser uno de los primeros argentinos en pisar los 196 países.

La meta representada en el living de la casa de sus padres: pintar cada país que visita en el mapamundi (Instagram @ramacristofaro)La meta representada en el living de la casa de sus padres: pintar cada país que visita en el mapamundi (Instagram @ramacristofaro)

En 2018 su situación laboral cambió, cuando empezó a trabajar full time en una compañía de turismo en formato remoto. “Antes tenía base en Buenos Aires, pero ahora no, así que cuido mucho mi trabajo porque este ingreso sustenta mi proyecto de vida, uno depende del otro, y trato de darle prioridad a lo que quiero lograr; aunque algunas veces tenga que malabares para planificar todo, con bastante organización es posible”, asegura. Cuenta que si bien le ofrecen cierta flexibilidad horaria y no hay inconveniente en desde qué lugar se conecte para cumplir con sus tareas, no siempre encuentra alternativas que coincidan con sus cronogramas de viaje.

“África por ejemplo es un continente bastante complejo para conseguir Internet en ciertos lugares, y si sé que voy a estar parando sin wi fi, uso algunos de mis días de vacaciones, o intercalo una semana sin trabajar y otra que sí, según dónde me pueda quedar”, explica. Reconoce que después de tantas experiencias se convirtió en un experto en rutas aéreas, sobre todo en las conexiones menos convencionales en búsqueda del precio óptimo, y también en las triangulaciones que hagan redituable un viaje.

Una postal de su recorrido por la isla de Zanzíbar en Tanzania (Instagram @ramacristofaro)Una postal de su recorrido por la isla de Zanzíbar en Tanzania (Instagram @ramacristofaro)
El paisaje que capturó durante su paso por Kazajistán, país de Asia Central (Instagram @ramacristofaro)El paisaje que capturó durante su paso por Kazajistán, país de Asia Central (Instagram @ramacristofaro)

“No siempre amortizás los gastos si te vas una semana, entonces capaz conviene aprovechar para pasar por tres destinos que estén cerca y ahí sí se vuelve redituable. Hoy en día lo que hago es investigar muchísimo, porque estoy en una etapa de países más complicados en cuanto a acceso, porque hay algunos que no aceptan determinadas visas, o que están en un contexto político y social complejo”, manifiesta. Según la circunstancia, viaja acompañado o solo, a veces con su novia, también argentina -con quien está en pareja hace cuatro años- y otras con un grupo de viajeros con los que ya hizo varias escalas.

Me quedan los destinos ‘más raros’ y por eso ya no es tan fácil que otros quieran ir a vivir la experiencia, pero a estas alturas yo pienso que se va a lograr el proyecto completo; así haya factores que dependan de mí y otros que no, no quiero volverme loco por terminarlo y apurarme, porque lo lindo de esto es hacerlo y disfrutar el durante, de cada logro”, reflexiona. Algunos años atrás le pasaba que ni bien cruzaba una frontera ya estaba pensando cuál sería el próximo país, y con el tiempo se propuso bajar la ansiedad para enfocarse más en el presente.

“Hice un cambio personal grande, y pude romper con muchos prejuicios, porque para saber más o menos lo que pasa en un lugar tenés que estar ahí, hablar con la gente, comer lo que comen, y escuchar lo que tienen para decir; recién ahí sacás tus conclusiones, y eso está muy bueno, el llevarte aprendizaje de primera mano”, sentencia. Su viaje más reciente fue de una semana en Siria, donde vivió un verdadero “sube y baja de emociones”. A las tres horas de haber llegado explotó una mina terrestre a 500 metros de donde estaba, y en ese mismo trayecto vio mezquitas de primer nivel completamente vacías.

A las tres horas de cruzar la frontera explotó una mina terrestre a 500 metros. Se quedó siete días recorriendo distintas ciudades, y conoció en primera persona el contraste de la guerra y sus consecuencias

“Sufrieron un montón de restricciones internacionales, al punto de que no pueden reponer el espejo de un auto porque no hay repuesto, y hay todo un mercado negro de nafta porque no entra nafta. Cada cosa tiene una historia, y entonces le compran nafta a un hombre que perdió un brazo cuando atacaron su barrio, y a raíz de la crisis como no hay autos mucho más gente se mueve a dedo por el país”, cuenta con tristeza. Y agrega: “Las personas súper hospitalarias, la comida es riquísima, y así como vi kilómetros y kilómetros de casas desmoronadas, agujereadas, de repente cruzás a otro barrio que no fue bombardeado y ahí la vida sigue como si nada, con casas hermosas y podés apreciar cómo era la vida antes de la guerra”.

Se sorprendió, además, de la cantidad de checkpoints que había, y que le expresaran su deseo de que viviera una experiencia agradable para que alguna vez regrese. “Quieren que se reactive el turismo, que vaya más gente, pero todavía no pasa, y te das cuenta de que sueñan con eso porque ahí no se salvó nadie, todos lo atravesaron, a todos les tocó de cerca y todos perdieron algún familiar”, expresa. También estuvo en Damasco, la capital de Siria, donde se duchó en lujosos baños públicos, y registró los contrastes en primera persona.

En la ciudad de Homs en Siria, en uno de los barrios que fue completamente destruido por bombardeos (Instagram @ramacristofaro)En la ciudad de Homs en Siria, en uno de los barrios que fue completamente destruido por bombardeos (Instagram @ramacristofaro)

Antes de lanzarse a cada lugar, se toma su tiempo para estudiar y planificar todo lo que pueda para saber a dónde se dirige. “Siempre tenés que ir aceptando que vos sos el visitante y que ante la duda vas a ceder, porque aunque yo me estudie todo, por ahí un 50% falla, y tengo que improvisar sobre la marcha en este tipo de contextos”, explica. Recomienda estar atento al minuto a minuto cuando son territorios en crisis, y no ingresar nunca a las consideradas “zonas calientes”. En este sentido, aclara que conoce muy bien la diferencia entre “ser aventurero” y cruzar la línea de la imprudencia.

No se asombra frente al boom de los viajeros argentinos, y cada vez que conoce una historia similar a la suya se alegra de que más personas se animen a ir tras su sueño trotamundos. “Hay mil proyectos y todos son válidos, tanto el que va en motorhome como el que se sube a la bici, a la moto, el que lo combina con otro trabajo, me parece que está buenísimo y que ahora hay muchas más herramientas para hacerlo”, destaca.

En pleno traslado en Nigeria durante uno de sus viajes a África, donde fue acompañado de un amigo (Instagram @ramacristofaro)En pleno traslado en Nigeria durante uno de sus viajes a África, donde fue acompañado de un amigo (Instagram @ramacristofaro)

“Hace 10 años era muy diferente, no había Internet en todas partes, tenías que viajar con mapas, y hoy llegás a un aeropuerto y ya te podés comprar una memoria sim, tenés aplicaciones para buscar hospedaje en todos los países del mundo, hay muchísima más información para saber a dónde vas, y después de la pandemia muchos trabajos son completamente a distancia, lo que facilita que puedas trabajar desde cualquier lugar del mundo”, enumera.

Hasta el momento, de todos los destinos su preferido fue Filipinas, le sigue Tanzania, y también disfrutó de su paso por varias ciudades de Italia. Sin embargo, las raíces están presentes y pone a la Argentina en su top cinco: “Me parece un país hermoso, y a veces no lo apreciamos tanto por vivir ahí, pero si viajás un poco te das cuenta que es de primer nivel, tanto en paisajes como en la comida”. Los próximas pasos de Ramiro serán en Uganda, Etiopía, Ruanda y Somalia, a través de dos expediciones a África que lo llenan de ilusión, porque cada vez falta menos para ver el mapa coloreado por completo.

Fuente: Infobae

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Es emprendedora y enterneció a todos cuando mostró el asistente menos esperado para sus videos

Félix no sabe de redes, reproducciones, likes y viralización. No tiene TikTok y no se preocupa por las métricas ni la difusión. Sin embargo, conoce de algo mucho más grande: amor, acompañamiento y fidelidad.

“Estas carcasas las hace mi nieta, se dedica mucho a hacerlas; están hechas con mucha dedicación y cariño, son lindas para tenerlas de recuerdo”, dijo en un video y estalló todo.

Quizás fue por su sonrisa franca, o por sus ojos llenos de ternura, o por la simpleza de un mensaje corto, pero que tenía como objetivo ayudar a su nieta, que consiguió -sin buscarlo- que todos detrás de las pantallas lagrimearan y sintieran ese cosquilleo en el corazón de eso que no termina de explicarse con palabras.

Camila quiso sacarlo de un mal momento, le pidió que le dé una mano sabiendo que no iba a decir que no y encendió la cámara sin saber que iba a llevarse para siempre un recuerdo invaluable.

La historia de Félix y Camila

Cuando volvía del colegio, los fines de semana y escapando de los retos y obligaciones de papá y mamá, como muchos, Cami encontró siempre su refugio en la casa de los abuelos Félix y Ana. Desde sus primeros pasos hasta las decisiones más importantes, ellos siempre estuvieron y él, de alguna manera, no solo se convirtió en su cómplice y su confidente, sino también en su inspiración y apoyo.

Félix es pediatra en Villa María, Córdoba. Hasta hace tres años, cuando tenía 90, todavía seguía atendiendo todos los días y fue el médico de varias generaciones. Es por eso que todos lo conocen en el pueblo. Pero ahora, su sonrisa traspasó las fronteras.

“El video surgió en un momento complicado con mi abuela. Él es muy compañero con ella, que tiene problemas graves de salud, la asiste todo el tiempo y ese día había tenido un inconveniente y lo puso mal”, recordó Camila en diálogo con TN.

Cuando todo se calmó, ella llegó a la casa con las fundas para celulares de su emprendimiento, a las cuales se encarga de hacerles diseños únicos y originales. “Siempre ando de un lado al otro con cajas y ese día las tenía encima porque me había llegado un pedido, así que para sacarlo del mal momento y distraerlo le dije ‘vamos a hacer un video’”, explicó.

Félix no dudó y enseguida se peinó y salió al patio. “Le dije ‘vos pasámelas y decí lo que quieras que yo le pongo música encima’”, detalló Cami sobre ese momento. “Así fue mostrando las carcasas y fue la mejor herramienta de marketing del mundo”, reconoció entre risas.

“Yo siempre subo videos a mis redes y hace unos meses abrí TikTok. Se me dio por subirlo y en este video él hizo magia”, reconoció la joven.

“Cuando terminé dije ‘esto es un tesoro’, porque yo me inspiro mucho en él. La marca antes se llamaba UP pero como resultaba difícil para la gente, el año pasado lo cambié por Russy (IG @russy.market) que es como me dice él desde chiquita", reveló la joven emprendedora.

Pero no solo el nombre, toda su vida, asegura, está marcada por él. “Es una relación muy presente en mi vida. Yo salía del colegio y me esperaba con la comida; siempre estuvo y fue el que me impulsó a estudiar inglés cuando terminé el secundario. Gracias a eso empecé a relacionarme con gente del exterior, diseñar ideas para productos y hasta viví afuera”, contó.

Es por eso que ella solo tiene palabras de amor hacia él: “Mi abuelo es el pilar fundamental para todo. Yo comparto mucho porque lo quiero hacer parte siempre”, aseguró Cami.

Sobre la repercusión del video, la joven expresó: “Creo que generó mucha espontaneidad, no fue nada armado, no tomé dimensión de que se podía hacer tan viral, fue algo normal. Te esperas que la gente comente, pero no así, nadie lo puede creer en la familia. La gente conectó con él y me comentaban que era el abuelo de todos. Nosotros veíamos el video y llorábamos, le ves la carita como si le explotara el corazón de orgullo, hizo una expresión que para mí eso también conectó mucho con la pantalla”.

Es por eso que la emprendedora de 31 años no escatimó en elogios: “No tengo más nada para decir que no sean cosas lindas e inspiradoras. Él me llama o voy a su casa a tomar mates, le llevamos las compras, y pasamos varios días ahí. Si necesita vamos a dormir, siempre están muy acompañados y puedo decir que de él heredé muchos valores”.

La repercusión tras la viralización

Cuando le contaron sobre la viralización del video, Félix tuvo una reacción que hizo reír a todos: “No sabía que tenía tanto poder de ventas”, dijo sorprendido.

Y aunque asegura que no lo necesita, también se llevó su parte de las ganancias: “Como todos los domingos, lo trajimos a casa a comer asado y le regalé un whisky. Esa fue su recompensa porque jamás me iba a aceptar un peso”, contó entre risas la nieta.

Hace poco Cami volvió al país después de vivir tres años en Italia. Fue entonces cuando decidió reversionar sus productos y apostar por diseños más modernos. Su emprendimiento, que tiene 12 años activo y comenzó con apenas 10 ventas, hoy vende cientos por su propio empeño, pero, claro, también gracias al impulso de Félix. De ventas dentro de su misma ciudad, ahora tiene consultas de, literalmente, todo el mundo. “Ojalá pueda seguir creciendo, creo que vamos por buen camino, tiene mucho corazón”, aseguró.

Y sobre su gran ayudante de ventas, completó: “Mi abuelo siempre va a estar presente porque es el pilar fundamental. Él dice que está orgulloso de mí, que no me voy a morir de hambre, que siempre me va a ir bien y yo siento que estoy con el cielo ganado con él. Hoy me gusta compartirlo y que la gente lo disfrute”.

Fuente: TN

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Los trucos del mentalista que deslumbra a los famosos: era oficinista y ahora llena teatros

En las redes sociales, hace solo dos meses, se empezaron a viralizar videos de un mago joven haciéndole trucos a famosos de la talla de Lali Espósito, Gimena Accardi, Pollo Álvarez, Federico D’Elía y Fer Dente. El juego consiste en que la celebridad piense el nombre de un familiar para que Agustín Canolik lo adivine.

Los clips cosechan millones y millones de vistas, pero lo que hoy es un éxito rotundo, es fruto de un trabajo de más de 15 años. En diálogo con TN Show, el hombre de 30 años contó cómo fueron sus inicios en la materia. "Estoy enamorado del arte de la magia desde que tenía cuatro años y me dedico actualmente al ilusionismo y mentalismo“, dijo.

Consultado por su interés por este arte, Canolik, que tiene más de 100 mil seguidores en TikTok y casi 300 mil en Instagram, explicó: “Hago magia porque creo que el asombro nos despierta, nos despabila de la hipnosis cotidiana en la que estamos enfocados, en ver nuestro teléfono, en tratar de trabajar o de comprar cosas. Y me parece que es una herramienta para llegar a los corazones de las demás personas y, por lo tanto, también abrir el mío”.

Su inquietud y curiosidad por hacer actividades lo topó con la magia: “Más o menos a los 11 años, un día en el corcho de mi escuela, había un cartel que decía ‘Curso de magia’ y mi mamá me veía un poco hiperactivo y me mandaba a todas las cosas. Hacía cerámica, dibujo, batería, guitarra, hasta taekwondo. Cualquier actividad que hubiera para que yo pudiera gastar la energía que tenía. Primero que nada, me atrapó porque el primer libro que yo leí, que no tenía dibujos, fue Harry Potter".

“Además, pasó que mis papás cantan y tocan la guitarra, o bailan tango, entonces cada vez que íbamos a comer a la casa de alguien, alguien o que alguien venía a comer a nuestra casa, después de que se terminaba de cenar, alguien sacaba la guitarra, se ponían a cantar”, recordó.

En ese ambiente, pudo introducir la magia: “La posibilidad de traer un mazo de cartas a la mesa apareció muy rápido después de ir a las primeras clases, y a los adultos les podía mostrar un efecto de magia que los engañaba y me decían ‘´¿pero cómo hiciste?’. Esa sensación de ver a un adulto reaccionando a lo que yo compartí con 11 años era muy impactante, entonces eso creo que fue un estímulo muy fuerte".

Sobre su trabajo, Agustín destaca: “Me parece que la mejor parte son las caras de las personas que están en frente mío. De hecho, por eso grabamos eso en los videos que comparto”.

El recorrido de Agustín Canolik hasta hacerse viral y llenar una sala de teatro

Aunque actualmente se presenta los viernes y sábados de febrero en el Paseo La Plaza con un show de mentalismo interactivo, Canolik no siempre pudo vivir de la magia. “Empecé a estudiar diseño de imagen y sonido y me fui. Empecé a trabajar en una oficina haciendo fotografía y marketing y sostuve ese trabajo durante creo que cinco o seis años. Hice edición freelance, trabajé para productoras, fui filmmaker, asistente de escenario, hice todas cosas que siempre estaban cerca del mundo de lo artístico, porque no había encontrado todavía la forma de dedicarme 100% a la magia”, declaró.

El dinero que ganaba lo destinaba a seguir formándose: “Con todo mi tiempo libre y con todos los recursos que me alcanzaron iba a tomar clases, iba a ver teatro, como creo que trato de hacer todavía hasta el día de hoy. Estoy obsesionado con formarme, con volverme una mejor versión del mago que soy, entonces sí, hice un millón de cosas y ahora tengo la suerte desde hace muy poquito de poder dedicarme 100% de esto, y no me alcanza el corazón por la gratitud que siento”.

Un momento que marcó a Agustín y lo llevó a enfocarse 100% en la magia fue una ruptura amorosa: “Empecé a trabajar sin pausa ni descanso a partir de separarme, de sentirme solo, de sentirme medio que no sabía muy bien dónde encontrar mi lugar en el mundo de nuevo, como me pasó siempre históricamente. A partir de esa sensación de vacío y un poco de angustia o tristeza, fue como ‘bueno, ahora me voy a formar mucho más, ahora voy a ser mucho mejor de lo que venía siendo y me lo voy a tomar más en serio’. Y desembocó en que hoy pueda vivir de la magia”.

El boom de los videos de mentalismo con famosos

Los videos con famosos, que terminaron viralizándose en las redes, fueron producto de un proceso más largo, en donde ni siquiera estaba contemplado que Agustín Canolik hiciera ese juego con las celebridades.

Yo pasé siete años pensando en la idea para un show y a principio de 2025 decidí contratar a alguien para que me ayude a terminar de escribirlo como guion completo. Mientras estudiaba conocí a distintas personas del mundo de la producción del teatro que estaban estudiando conmigo, que me decían ‘¿vos tenés un proyecto? ¿Por qué no nos lo mostrás y ya está?’. Fue tanta la intensidad de ese pedido que dije ‘ok, se lo voy a mostrar a alguien’, y en todo ese movimiento se produjo la posibilidad de hacerlo en una sala en Paseo La Plaza y la posibilidad de empezar a producirlo con amigos", explicó el mago en diálogo con este medio.

“Entre las personas que producen su show está Gustavo Giordani, un productor de la TV Pública que le sugirió que vaya acreditado a la alfombra roja de los Premios Hugo para, ahora sí, deslumbrar a los famosos con su arte. “La idea era ir para vender diez entradas más, y ahora uno de esos videos tiene más de dos millones de reproducciones. A partir de la viralización, entre la primera función y la segunda, pasé por todos los programas que se me podían haber imaginado, por todos los canales que se me podían haber ocurrido”, recordó.

“Hicimos la segunda función y a partir de todo ese movimiento y toda esa intensidad, surgió la posibilidad ir a los Martín Fierro de Streaming el año pasado y ahí sí hicimos un video que ahora creo que va a llegar a 10 millones reproducciones en este mes o el mes que viene”, indicó el mentalista.

Fuente: TN

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Convirtió a su chihuahua en influencer y le creó una marca de ropa para perros: “Ahora ella paga las expensas”

Por las calles urbanas de la Ciudad de Buenos Aires, entre el olorcito del café de especialidad en cada esquina de Palermo y los reflejos de sol radiante en las vidrieras emerge una modelo única en su especie. Blanca y negra impoluta, petisa, con pasitos apurados y con la lengua afuera: María Pita o “La Titi”, la chihuahua famosa en redes sociales y protagonista en la industria de la moda canina.

Martina Villar, su madre y dueña, la pasea por el barrio y la acompaña en varios de sus quehaceres. Procura cumplir responsablemente con el atareado itinerario de la estrella canina: la lleva a las producciones de fotos, a probar ropa y lidera la nueva línea de ropa canina María Pita Concept.

En una entrevista con TN, Villar contó cómo un simple video en TikTok transformó su vida para siempre y afianzó el vínculo con María Pita de la manera más inesperada.

Una chihuahua fuera de serie

Cuando la imponente puerta del departamento se abre de par en par, uno espera que detrás de ella haya una gran mascota guardiana para defender su territorio, pero en la casa de Martina se cae ese estigma. La primera en recibir a los invitados es María Pita, su chihuahua de dos kilos. Se acerca corriendo, trotando como un poni en miniatura, y se avalancha a pedir mimos y repartir lengüetazos.

El departamento, aunque algo pequeño, es del tamaño ideal para La Titi y su familia. En un cajón guardan toda su ropita y pretales; en el perchero, la correa para salir a pasear y la botella para tomar agua; al lado del sillón, una rampa para que pueda subir y, por último —pero no menos importante—, en un estante, un altar con todos los regalos de los fans: mates, termos y dibujos, todos con su carita, como si fuera una estrella de cine que recibe obsequios por correspondencia.

Es una criaturita que emana ternura –y finura– por donde sea que se la vea caminar. Gruñe un poco cuando está con algún cambio de ropa rápido, se desespera cuando escucha la palabra mágica “pasear” y se vuelve loca de llanto cuando mencionan a Bambi, una chihuahua amiga de María Pita. Más allá de eso, pocas veces se la escucha ladrar; eso solo pasa cuando se enoja y se “transforma”.

La relación entre dueña y mascota –o empleada y jefa perruna– demuestra que el amor viene en todos los talles, colores y personalidades. La famosa chihuahua tiktoker tiene 10 años, pero le quedan muchos más para hacer su estrellato en el mundo del modelaje y las redes sociales.

“Azúcar, flores y muchos colores”

La pasión de Martina por los animales comenzó desde chica. Soñaba con ser veterinaria, pero con el tiempo se dio cuenta de que su corazón no resistía ver animales sufrir. “Desde chiquitita siempre amé a los animales. Yo decía que quería ser veterinaria; claramente no lo fui y me dediqué a otra cosa porque no puedo verlos sufrir, me cuesta horrores”, contó.

La obsesión por los chihuahuas nació por esas épocas, acompañada por películas: “Cuando era chica salió una película que se llamaba un Chihuahua en Beverly Hills, que la protagonista era una chihuahuita llamada Chloe. Cuando la vi, me pareció la cosa más tierna que había visto en mi vida”, recordó. Desde entonces, insistió durante años a su familia para tener uno.

Al principio, sus padres eran reacios a la idea de convivir con perros pequeños, ya que estaban acostumbrados a razas grandes. “Mi familia no quería saber nada con los perros chiquitos… hasta que un día me la regalaron”, recuerda. El sueño de Martina finalmente se cumplió, aunque no imaginaba que la personalidad de María Pita provocaría un verdadero cambio de paradigma: “Se ‘compró’ a toda mi familia y ahora todos la aman tanto como yo”.

Martina describe a María Pita como “una mezcla de varias cosas”. “Ella sería como la definición de Las chicas superpoderosas: azúcar, flores y muchos colores”, explicó. Es tierna, amorosa y muy mimosa, pero también testaruda. “Su veterinario le dice ‘vieja loca’, porque cuando se pone cascarrabias empieza a zapatear contra el piso. Si estás comiendo algo, es como si te dijera ‘dame esa comida’, y a eso sumale los aires de diva”, bromea.

Patitas de modelo

La vida de Martina junto a María Pita transcurría con normalidad hasta que comenzó a hacer lo que hoy parece inevitable: compartir videos en redes sociales. Ese fue el primer paso de un camino largo e inesperado. “Con La Titi nos hicimos conocidas por un video que subí a TikTok donde la bañaba. La gente empezó a reaccionar y a mandarle mensajes hermosos”, recordó.

Lo que Martina no sabía era que esos comentarios positivos pronto se convertirían en oportunidades únicas. De a poco, pasaron de ser simples usuarios a marcas interesadas en que la perrita modelara para ellas.

Así, sus vidas dieron un giro. “Yo soy licenciada en Marketing y trabajo en relación de dependencia, pero cuando empezaron a llamarla me convertí en su manager, o ‘momanager’ —una combinación de mom y manager—”, contó. Entre las marcas con las que María Pita colaboró se encuentran Las Pepas, Maniac y Cher Beauty.

Pasé de ser su mamá a su empleada. Ella trabaja y paga las expensas, porque se crió con un dicho muy conocido en mi casa: ‘el que no trabaja, de patitas a la calle’”, bromeó Martina. De hecho, confirmó que los ingresos de María Pita cubre los 500 mil pesos que les cobran como excedentes en su departamento.

De pronto, los videos dejaron de ser solo paseos por la calle con algún mimo de los transeúntes. La cámara se desviaba, entraban a un local de ropa y María Pita saludaba con la cola inquieta. Pedía mimos —que las vendedoras no dudaban en darle— y, al cabo de unos segundos, ya estaba en un probador con Martina para un cambio de vestuario. En otras ocasiones, pasaba de un breve viaje en ascensor a un photo shooting en plena calle, rodeada de modelos, mimos y lengüetazos para todos. María Pita demostraba que pertenecía al mundo del modelaje.

“A mis ojos, es la perrita más linda del planeta, y creo que lo que la hace una modelo ideal es su actitud”, afirmó Martina y agregó que “le gusta estar ahí, rodeada de gente, cambiarse la ropita y caminar por el set. Lo hace tranquila, lo disfruta, y eso es lo que la vuelve ideal”. “Ella va, saluda al fotógrafo, se sube a upa de la filmmaker, las modelos le dan besos y ella está en su mundo”, relató.

Con el tiempo, la gente comenzó a preguntarse qué usaba María Pita: desde pretales hasta ropitas. Además, Martina quería conseguir prendas con una impronta propia, algo que no encontraba en la oferta local. “No conseguía en ningún lado ropa distinta a lo que se ve en otros pet shops”, explicó. A partir de esa necesidad nació la idea de crear una marca propia.

La Titi viste a la moda

Martina tenía el concepto y el conocimiento en marketing; María Pita, la imagen. Quien terminó de darle forma al proyecto fue Lucas Domínguez, su pareja y socio. Filmmaker especializado en moda y publicidad, no dudó cuando Martina le acercó la idea. “‘Vamos para adelante, hagámoslo’, me dijo. Compartimos la misma visión y estamos en plena sinergia. Él es fundamental para María Pita Concept”.

La marca propone invertir la lógica tradicional: que la elección no pase solo por el gusto del dueño, sino también por la personalidad de la mascota. “Así como las personas usan la moda para expresarse, las mascotas también pueden hacerlo y se lo merecen”, sostuvo Martina. “Cada una tiene una forma de ser única”.

“Creo que las piezas que tenemos ayudan a destacar esa realidad con creatividad y autenticidad. La idea es dejar a las mascotas expresarse y brillar”,explicó. El objetivo es combinar la personalidad del animal con el estilo de vida de su humano.

La pasarela recién empieza

Al principio, la pareja tuvo dificultades como en todo emprendimiento, pero reconoce que recién empieza: “Me falta un montón, esto de ser emprendedora es algo nuevo para mí, hay cosas que aprendo sobre la marcha”. También admite que cada logro que tuvo también representó una dificultad en sí mismo: hacer conocida la marca, tener un perro influencer y lograr que la gente quiera a ambas indiscriminadamente.

Mientras crecen y aprenden, Martina y Lucas siguen llevando adelante el emprendimiento sin descanso: “Estamos pensando una colección para marzo y la idea es que hayan sorpresas todo el año, se vienen cosas hermosas y super pensadas”.

El objetivo final es que la gente se identifique con la marca y se sienta parte. “Me encantaría que alguien use la ropita y diga: ‘¿Viste esto de María Pita Concept?’ o ‘Mi perrito usa tal cosa de la marca’. Quiero eso”, resumió.

Hoy, entre veredas porteñas, probadores improvisados y sets de fotos, María Pita sigue caminando con el mismo ritmo apurado y la lengua afuera, ajena —o quizás no tanto— al fenómeno que genera a su paso. No entiende de métricas, campañas ni estrategias de marca, pero sí de miradas, mimos y disfrute. Y eso, para Martina, es lo esencial.

La historia de La Titi no es solo la de una perrita que se volvió famosa en redes, sino la de un vínculo que encontró una forma inesperada de expresarse, de crecer y de convertirse en proyecto. Entre ropa, cámaras y sueños compartidos, Martina y María Pita construyen un universo propio donde la actitud importa más que la pose y donde cada paso —por más corto que sea— deja huella. La pasarela recién empieza, pero si algo está claro es que María Pita no camina sola.

Fuente: TN

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