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Sueldos: cuáles son los rubros que mejor pagan y en qué provincias están los ingresos más altos
Los ingresos de los trabajadores del sector privado registrado muestran una gran disparidad en la Argentina. La industria y el comercio son los dos rubros que más empleo generan. Sin embargo, los salarios promedio representan apenas una tercera parte de los ingresos de los trabajadores vinculados con el sector energético.
Así, los mejores sueldos se registran en Santa Cruz, seguida por Chubut y Neuquén. En estas tres provincias, en los rubros energía y minería tienen mayor incidencia en la generación de empleo y los trabajadores de estos sectores ganan en promedio $351.692, casi seis veces más que los trabajadores de hotelería y gastronomía, y casi tres veces por encima de la industria y del comercio.
En tanto que Santiago del Estero, Tucumán y Misiones se encuentran en el extremo opuesto, con los sueldos más bajos.
Las conclusiones surgen del análisis realizado por el equipo de datos de TN sobre informes del Centro de Estudios para la Producción, del Ministerio de Economía, y corresponden a abril, último informe disponible.
Ránking de salarios promedio por rubros
El salario bruto promedio del sector privado registrado de la Argentina fue de $113.548 en abril, y alcanzó apenas a cubrir la Canasta Básica Total (CBT) de ese mes, que fue de $95.260, para que una familia tipo, integrada por dos adultos y dos niños, no caiga bajo la línea de pobreza.

La CBT, que releva el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), corresponde a los precios de los productos en el área metropolitana de Buenos Aires y, si bien no es representativa de todo el país, permite establecer un umbral de pobreza en la Argentina.
En el ámbito nacional, los rubros energéticos fueron los que mayores salarios pagaron en abril. En explotación de minas y canteras se registró el promedio salarial más alto, con $351.692, pero empleó apenas al 1,4% del total del trabajo privado registrado. Con solo uno de los dos adultos que percibió ese ingreso, una familia tipo casi cuadruplicó la canasta básica total.
En cambio, la industria manufacturera y el comercio fueron los dos rubros que mayor cantidad de empleo registrado generaron en abril en el país, pero los ingresos promedio de sus trabajadores se ubicaron en el medio de la escala.
La industria empleó al 19,1% del total de trabajadores y registró un salario promedio de $130.775; mientras que en el comercio, con el 18,2%, promedió los $108.848, una tercera parte de la media de ingresos de explotación de minas y canteras.

El rubro de enseñanza fue el tercero en cantidad de empleo registrado privado generado en el cuarto mes del año, con el 7,8% del total, pero se ubicó anteúltimo en la escala de salarios, con apenas $67.721 en promedio. Con uno solo de esos ingresos, una familia tipo no alcanzó a cubrir la CBT.
La educación tiene la característica adicional de ser uno de los sectores de mayor participación de mujeres en el total de los trabajadores empleados.
En el final de la escala se ubicó el rubro de hotelería y gastronomía, con una incidencia del 4,1% en el total del empleo privado registrado y un salario medio de $58.883, casi seis veces menor al de minas y canteras.
Al respecto, Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, remarcó que “en las provincias patagónicas el costo de vida es más elevado que en el resto del país”, por lo que “el valor de las canastas es muy superior a la del Área Metropolitana de Buenos Aires”.
De esta manera, aunque el salario promedio sea más elevado porque la industria energética eleva la media, los empleados en otros rubros quedan por debajo de la línea de pobreza.
La Patagonia, en el top 3 de salarios promedio más altos por provincias
Los salarios promedio de los rubros vinculados con la minería y la energía fueron los más altos en la mayoría de las provincias, a excepción de Chaco y Corrientes, con intermediación financiera y seguros a la cabeza, y Córdoba, con el suministro de agua, cloacas y gestión de residuos en lo más alto de la escala.
Sin embargo, solo en Santa Cruz, Chubut y Neuquén las empresas vinculadas a la minería se encuentran entre las principales generadoras de empleo privado registrado. Así, las tres provincias encabezan el ránking de salarios promedio más altos del país.
Con el 22,5% de su población empleada en el rubro de Explotación de minas y canteras, el salario promedio de la provincia de Santa Cruz alcanzó los $197.505 en el sector privado registrado y fue la media más alta de la Argentina.

“En la Patagonia los salarios son más altos porque son las provincias que tienen mayor actividad de industrias extractivas, fundamentalmente energía y minerales, y esas actividades son capital intensivas, pero no dan mucho empleo, por lo que los salarios son más altos para muy poca gente, y por eso son las que más empleo público tienen en la Argentina”, explicó a TN, Jorge Colina, presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).
Beker coincidió en que en “los altos salarios de la actividad petrolera elevan el promedio en las provincias donde dicha industria es importante”, y señaló que “se trata de una actividad con personal calificado y con niveles de riesgo elevados”.
Las provincias del norte, al final del ránking de salarios medios más bajos
En el caso de los salarios promedios más bajos, los rubros fueron más dispares, pero en la mayoría de las provincias estuvieron encabezados por gastronomía y hotelería; enseñanza; construcción, y agricultura. En las provincias con menores ingresos medios, al menos uno de esos cuatro rubros se encontró entre los tres principales generadores de empleo.
En Santiago del Estero, el salario promedio de abril fue de $79.143, con casi la mitad (49,7%) de los trabajadores del sector privado registrado empleada en esos cuatro rubros; en Tucumán, la media fue de $80.017, con casi el 32,4%, y en Misiones, fue de $83.738, con casi el 47,6%.
Para una familia tipo en la que solo trabaja uno de los dos adultos, el salario promedio de ninguna de las tres provincias alcanzó para cubrir la canasta que mide la pobreza.
“En el norte, los salarios tienden a ser más bajos porque tienen más actividades dedicadas al comercio y el servicio provincial, con lo cual tienen menos productividad y al tener menos productividad, los salarios son más bajos”, detalló Colina.
Beker agregó que en esas provincias “hay predominio del empleo público, en su mayor parte con una jornada laboral, de jure o de facto, de 30 horas semanales. Mientras tanto, el costo de la canasta es inferior al de Buenos Aires”.
Top 10 de los distritos con salarios promedio más altos
Los tres salarios promedio más altos de la Argentina se registraron en el rubro Explotación de minas y canteras. En el departamento santafesino de San Cristóbal, alcanzó los $1.251.606, y en las localidades bonaerenses de Saladillo, $1.251.606, y de Chacabuco, $793.644. En todos los casos, con una escasa cantidad de puestos de trabajo, menor al 0,1% del total.
Por departamento, el de mayor salario medio fue Pehuenches, en Neuquén, con $302.377 en promedio de todos los rubros. En esa localidad, casi el 40% del empleo privado registrado se generó en explotación de minas y canteras, que abonó salarios de $418.142.
De los diez departamentos con salarios promedios más altos, los seis primeros mostraron el mayor porcentaje de empleo privado registrado en explotación de minas y canteras, y en total ese rubro sumó siete distritos. Los tres restantes correspondieron a agricultura y construcción.
En Santa Cruz, fuertemente ligada a explotación de minerales, se encontró en abril la mitad de los distritos con salarios más altos. Los restantes del top 10 correspondieron a Chubut (2); Neuquén (1), Corrientes (1) y La Pampa (1), solo en estas dos últimas no vinculados con el sector energético.
Notas metodológicas
-Se tomaron los últimos datos producidos por el Centro de Estudios para la Producción, del Ministerio de Economía, respecto del salario mediano y los puestos de trabajo registrados en el sector privado, por departamento y clasificación del rubro.
-Se optó por la mediana, en vez del promedio, ya que se considera que los salarios no siguen una distribución uniforme y son altamente variables.
-Se realizaron distintas agregaciones, siempre por ponderado sobre la distribución del empleo: el salario promedio de cada distrito y el salario promedio de cada rubro, por provincia; el salario promedio de cada provincia, sobre sus rubros; el salario promedio del país, sobre la base de las provincias; y el salario promedio de cada rubro a nivel nacional, sobre la base de los rubros en cada provincia.
Fuente: TN
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Comenzó a coser a los 5 años, se convirtió en diseñador de alta costura y hoy viste a su sobrina para “sanar a su niño interior”
Hay una escena que se repite en la casa de Michel: él llega con una tela nueva y Calu se acerca. La mira, la toca, la observa frente al espejo. Tiene apenas tres años, pero ya sabe que detrás de ese retazo puede aparecer un vestido, una pollera o alguna otra prenda hecha especialmente para ella.
No necesita demasiadas explicaciones. Su tío es diseñador y desde que ella era bebé encontró en esos pequeños pedacitos una manera de compartir con ella algo que lo acompaña desde que era un nene.
“Desde chiquito me gustaba hacer ropita para muñecas. A los cinco arranqué cosiendo a mano, pero por bullying lo dejé de hacer”, relata a TN el joven diseñador sobre sus primeros pasos en la costura.
Sin embargo, pese a los comentarios, el deseo de crear permanecía intacto a pesar del contexto y finalmente el sueño reflotó: “Como me veía muy triste, a los 12 mi padrastro me regaló mi primera máquina para coser. Ahí arranqué y no paré, hacía ropa que quería comprarme y no podía”.
Ese impulso creativo pronto se convirtió en un gesto hacia su entorno más cercano. “Mi mamá una vez me pidió un kimono de una marca costosa, me mostró una foto, fuimos a buscar la tela y ahí arranqué a hacer más ropita para otros”, recuerda.
Con el tiempo, fue ganando experiencia y emprendiendo a pequeña escala: “También un tiempo laburé por mi cuenta y les hice ropa a las egresadas de colegios de la zona”. Y hoy, el boca a boca a es su mayor marketing.
El sueño de vestir a Calu: moda, complicidad y juego
La llegada de un nuevo integrante a la familia marcó un punto de quiebre tanto en su vida personal como en su vocación. Su hermana quedó embarazada y Michel no dudó en empezar a diseñar para la pequeña que venía en camino.
“Empecé a hacer ropita de nena para Calu. Al principio tenía miedo de que no le gustara, pero ella salió re coqueta. Le encanta cuando nos vestimos a juego y le hago ropita que acá no hay”, cuenta emocionado sobre su sobrina de tres años.
La dinámica entre ambos trascendió el simple vestuario para convertirse en una complicidad única. “Lo de matchear arrancó por hacer ropa para mí; siempre me sobraba poquito de tela y no la iba a tirar. Calu era re bebé, tenía cuatro meses, yo me había hecho una camisa blanca de lino y dije ‘le voy a hacer una pollerita’, Así fui haciéndole prendas con todo lo que sobraba. Cuando fue más grande era más fácil, porque compraba una tela y le preguntaba qué quería que haga, me decía ‘quiero un vestido’, yo me hacía una camisa y combinabamos”, detalla.
Hoy en día, la pequeña es su mayor crítica y compañera de proyectos. “Yo estoy muy presente siempre en su vida, es muy malcriada porque es mi sobrina única: ella pide algo y lo tiene. Después de tanto escucharme, no dice ‘me gusta’, me dice ‘no me mata’, y cuando le gusta algo dice ‘me encanta’. Cuando ve que compro tela se pone a mirarlas frente al espejo. Yo también le corto el pelo, entonces también tenemos esa relación. Mientras ella quiera seguir modelando, yo regio, sigo. Conmigo tiene todo su equipo”, explica sonriendo.
Para Michel, esta experiencia va más allá del diseño de moda infantil. Hay una razón profunda detrás de cada prenda que confecciona para la pequeña: “Todo lo que le doy a ella lo quería cuando era chiquito y no lo podía tener, es como sanar mi niño interior”.
Aunque Michel ya trabajaba activamente en sus creaciones, la repercusión masiva llegó de manera inesperada a través de internet. Un video luciendo una prenda inspirada en una princesa clásica captó de inmediato la atención del público.
“El video de Blancanieves que se viralizó no lo iba a subir porque lo había grabado dos meses antes. El día que lo hice estaba con fiebre, el video tenía mala calidad; mi hermana me pasó más fotos y dije ‘el vestido quedó re lindo’, pero no se veía bien. Lo que tiene es que es un vestuario, no está hecho con tela de disfraz, es como un mini vestido de 15, capaz eso genera también un poco de impacto”, detalla.
Sin esperar demasiado lo publicó y el alcance de la publicación lo tomó por sorpresa: “Las redes las uso como una vidriera para llegar a más gente, pero no más. Un día lo subí y al otro tenía 200 mil vistas. Me angustió porque no quería exponer a mi sobrina, pero por suerte no tuve nada de hate. A veces lloro por los comentarios hermosos de la gente”, cuenta.
Sin embargo, pese a su edad y la viralización que le dieron las redes, asegura que no es algo que lo atraiga tanto. “Algún día me gustaría no usarlas tanto; es una gran herramienta para el trabajo y conectar con la gente, pero si bien dan mucha exposición, mi mayor trabajo es el boca en boca”, explica.
De las aulas de costura a desafiar los códigos urbanos
El aprendizaje de Michel combinó el estudio formal con una fuerte impronta autodidacta. “El 80% de las cosas las aprendí solo. Con la peluquería pasó igual: empecé a hacerle el pelo a todas las mujeres de mi familia y surgió, todo pasó muy de chico, fui muy emprendedor siempre”, sostiene.
Con respecto a la costura, el joven asegura que nunca consideró estudiar porque sentía que tenía hacer algo más técnico, pero como le gustaba tanto la ropa se convenció: “‘Si es lo que más amo hacer, ¿por qué no?’“.
Estudió en la escuela en Roberto Piazza y se enamoró del oficio. “Las profesoras me ayudaron un montón a aprender a fabricar y a compartirlo con mi familia y amigos. A los 22 años me recibí”, rememora sobre sus años de formación.
“Lo de ‘ropita old money para planes no money’ es porque yo, antes de empezar a estar más en entornos de moda, hacía ropa de gasa con volados porque me inspiro mucho en el cine. Me encantan las películas de vampiros y la época romántica victoriana, y quería camisas así. Me las hago, pero después en la vida real, cuando terminan de salir de la máquina y me las tengo que poner, salgo a la calle y me miran raro porque no están acostumbrados”, relata.
La idea tomó fuerza al ver la reacción de las clientas en su otro oficio: “Cuando tenía una cápsula de eso y les mostraba en la pelu, me decían ‘es hermoso, pero ¿dónde me lo pongo?’. Y ahí dije: ‘hay que usarlo igual, aunque sea para ir a comprar pan. Capaz mañana nos morimos, así que no hay que tener guardada la ropa; si la tenés, usala’. De esa manera surgió la idea de mostrarlo y de usarlo aunque sea solo para tomarse el colectivo".
Pese a que su mundo es la costura, el joven diseñador asegura que la moda no es algo que le interese: “Es algo pasajero; a mí me gusta mucho la ropa y crear personajes. Entonces mi intención es hacer una prenda que te genere algo, ver qué te hace sentir. Yo me ponía las camisas de gasa y me creía que era lujoso y estoy en un yate; es vivir la fantasía”, relata entre risas.
La autogestión, la alta costura y el camino del esfuerzo
A pesar de los logros y del reconocimiento, el camino dentro de la industria textil independiente implica enfrentar constantes desafíos económicos y logísticos.
“Trabajo de dos cosas: soy peluquero —me dediqué hace muchos años, ya no tanto— y hago vestuarios. Tengo un cliente que hace obras y estoy haciendo unas cositas para su show de Navidad, pero ahora en septiembre. Ahora me estoy abocando más a la alta costura; es todo a pedido. Me gustaría tener una marca de ropa también para niños”, reconoce.
Sin embargo, sabe que no escapa al gran dilema de un oficio no tan amplio. “Lo que tiene el tema de la alta costura, con la situación del país, es que te lleva a remarla bastante, está todo muy caro”, lamenta.
Aun así, no baja los brazos: “Hace un par de años siento que la remo y cuesta muchísimo. Necesitás plata para todo si querés hacerlo bien y eso tiene que ser con buenas telas, y si no tenés equipo no podés mandar a confeccionar, así que todo lo tenés que hacer vos. Necesitás mucha plata y contactos, más que nada para entrar a desfiles, fotógrafos. Cuando no conocés a nadie cuesta un poco más, tenés que ir, mandarte... hay gente que no es tan buena”.
Con el esfuerzo diario, asegura que no va a alejarse de sus proyectos y a la hora de diseñar, su proceso no empieza con el lápiz sobre el papel, sino con la imaginación y la narrativa. “Amo el cine. Para hacer ropa o diseñar para colección, lo imagino, lo escribo. No dibujo, solo si lo tengo que mostrar a alguien; elijo la música, edito, imagino la pasarela, el peinado de la modelo, maquillaje. Siento que los desfiles son una re herramienta para performance”.
Y entre los caminos que se fue abriendo durante su joven carrera, el diseñador también recuerda su reciente experiencia en la Argentina Fashion Week y cómo la perseverancia le abrió puertas: “Fue una experiencia muy linda. Siempre quise ir, pero no podía. Este año finalmente me anoté en un concurso y participé”.
Sin embargo, nada detiene sus ganas de buscar oportunidades en el medio: “La semana que viene, para que veas cómo me la busco y sigo luchando, es la semana de la alta costura y me metí de peinador”.
Fuente: TN
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Diego Mengual, el científico que investiga la cura del cáncer y defendió la camiseta argentina en un Mundial de hockey
Diego Mengual es una rara avis en el mundo del deporte. Pasa sus días en el laboratorio investigando curas y paliativos contra el glioblastoma —un agresivo tumor cerebral sin cura— y sus tardes entrenando con la camiseta de la Selección Argentina de hockey máster +45, con la que acaba de disputar la Copa del Mundo.
Para el biotecnólogo formado en la Universidad Nacional de Quilmes, la convivencia entre ambas disciplinas es perfecta. La descompresión de la cancha le permite destrabar respuestas científicas en la mesada, mientras que el método del laboratorio le enseña a gestionar las frustraciones en el deporte.
Sin embargo, el orgullo de haber marcado su primer gol mundialista convive con un presente complejo. Sin subsidios públicos vigentes, Mengual y su equipo sostienen la investigación con recursos residuales, demostrando que la resiliencia es su principal motor tanto en la ciencia como en la cancha.
¿Cómo se compatibilizan dos pasiones tan exigentes como la investigación científica contra el cáncer y el deporte de representación nacional?
Mi primera pasión fue el deporte y después fue apareciendo la ciencia. Hoy, la mezcla de las dos me permite fluir. Tener la cabeza despejada en el deporte me permite liberar tensiones para después reformular respuestas y soluciones a los problemas que me trae el laburo en la ciencia. Y viceversa: la frustración que te da el trabajo científico, donde los resultados tardan años, la llevás al deporte para decir: “Hoy no soy titular, pero hay que darle el doble para estar
Trabajás en el desarrollo de fármacos contra el glioblastoma. ¿En qué consiste esa investigación y en qué situación se encuentra hoy?
Es un tumor cerebral muy agresivo que no tiene cura actual y cuyo tratamiento no cambia hace más de dos décadas. Iniciamos el proyecto en 2018. Sin embargo, hoy el trabajo disminuyó porque dos chicos dejaron el laboratorio por falta de financiamiento y becas dignas. Veníamos trabajando con subsidios del sector público (Agencia, CONICET, Instituto Nacional del Cáncer) y hoy nos mantenemos con lo residual que nos quedó de insumos. Tratamos de no abandonar el proyecto, buscando una nueva dirección conceptual para optimizar los recursos.
¿Cuánto tiempo le dedicás a la investigación de glioblastoma y cuánto a practicar el hockey?
Hoy en día, el trabajo es muy demandante, requiere de mucha atención y de trabajar muy a conciencia con lo que estamos haciendo. Sabemos que nuestra investigación no tiene un resultado inmediato y que el desarrollo de fármacos puede llevar años. Por eso, tener esos momentos en los que la cabeza respira otra cosa, en este caso, el hockey, y te lleva a otro lugar, permite que el día a día sea más productivo.
¿Cómo fue el camino que te llevó de jugar en los clubes de barrio a vestir la celeste y blanca en un Mundial?
Empecé de chico en el club Ducilo de Berazategui y pasé por otros clubes que me hicieron enamorar del hockey. Tuve idas y vueltas por el estudio y la familia, pero nunca lo solté. El año pasado jugamos un amistoso con el preseleccionado máster, me invitaron a entrenar y en abril dieron la lista para el Mundial de este año. Recibir la camiseta celeste y blanca con tu apellido fue la primera dosis de realidad y un broche de oro maravilloso para la entrega que uno le dio al deporte amateur.
¿Qué sentiste al convertir tu primer gol en la Copa del Mundo?
Fue supremo. En el segundo partido tuve la posibilidad de hacer el primer gol de la Selección en el Mundial. En el instante en que le pegás a la bocha y entra, se te pasan mil imágenes por la cabeza: tu familia bancándote, los pibes que te insistieron para no dejar de jugar o mi ‘pequeño yo’ agarrando un palo por primera vez.
¿De qué manera se cruzan la disciplina del laboratorio y la del deportista en tu día a día?
Tiene un poco de todo. Lo metódico que tenés que ser para entrenar te lleva a ponerle un plus y creo que es complementario con lo metódico que tenés que ser en la mesada. Y después, el compromiso que te da la familia del club para formar parte de un equipo lo traés acá y lo llevás al plano científico.
Rompés bastante con el estereotipo del científico encerrado en un laboratorio sin vida social...
La imagen del científico encerrado es bastante real, pero somos gente común y corriente. Tenemos mucha formación académica (grado, doctorado, posdoctorado), pero eso no quita que le dediques tiempo a la familia o a hobbies que te hagan salir de la mesada. En mi caso, el deporte me da una energía increíble y es de lo más cotidiano quitarle tiempo a otras cosas para dárselo a la cancha.
Fuente: TN
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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA
Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.
En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.
Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.
Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.
Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026
En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:
- Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 y $2.603.556,33.
- Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
- Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.
Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA
De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:
- En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
- En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 y $1.651.798,05.
- No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.
La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto
La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.
Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.
La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Salud y Transporte.
Fuente: TN